viernes, 2 de enero de 2026

En Chile y en España, la socialdemocracia abre la puerta al fascismo


Comenzar el año volviendo a empezar con esta reflexión de julio Díaz Secretario General del PCPE, sobre si en Chile y en España la socialdemocracia abre la puerta al fascismo. A lo cual tengo que decir, que el método de análisis de los marxistas leninistas es el concreto de la realidad concreta, sin ninguna contaminación apriorística subjetiva o prejuiciosa base del mecanicismo, para decir, que en España quienes tumbaron al gobierno derechista de Rajoy fueron el reformismo y la socialdemocracia de izquierda en el parlamento, en confluencia con la movilización sindical y social contra el decretazo del 0,25 de Rajoy de las pensiones en el año 2013, que esto es lo vio el grueso de la clase obrera más consciente y la izquierda y que los únicos que han impedido que hasta ahora, con sus aciertos y errores, han sido los reformistas y la socialdemocracia de izquierda y que hasta ahora, con la excepción del ala reformista del PCE, el papel en general de los comunistas ha sido completamente nulo o lo que es peor, ha sido el de coincidir en la crítica al gobierno con la derecha y el fascismo. 

Lo que no se puede mantener es una crítica a la socialdemocracia por ser reformista y ser poco coherentes con las opciones de clase, porque si ese es el papel de la socialdemocracia ¿Cuál es el nuestro?, ¿el de críticos por la izquierda como parece ser que le gusta al grueso del movimiento comunista español y parece ser que también el latino?. Pues no, el nuestro es de transformar la realidad social y política y para eso hay que conocerla primero y después, añadirle una línea política de trabajo de masas dando la batalla económica en la fábrica o sector, barrio o pueblo, instituto o universidad, desde la unidad de la clase obrera, del pueblo y de la izquierda porque es el arma principal que da las victorias, combatiendo con la palabra y los hechos, como una guerrilla por correlación de fuerzas, al reformismo, la socialdemocracia y la derecha en el seno de la clase obrera, hasta lograr la hegemonía en su seno construyendo al tiempo, organización de masas y partido obrero. 

Y ¿las instituciones? la propia correlación de fuerzas ya lo dirá. Y recuerda, tener el 0,6% de censo de votantes como en Chile es tener una escasa presencia social, por lo tanto sin eludir las críticas, propuestas alternativas ni la intervención electoral, la opción menos mala no será la mejor para el partido pero que no quepa la menor duda, será la mejor para la clase trabajadora a quienes servimos, e insisto, que esto en absoluto impide sino que fortalece al trabajo en las organizaciones obreras de masas y al papel vertebrador del partido en la sociedad, que falta nos hace. Nota de Alonso Gallardo  


Julio Díaz
    diciembre 22, 2025    

Cuando a raíz del triunfo del candidato de la extrema derecha en las elecciones a la presidencia de Chile, en el indefinido espacio de la autodenominada izquierda política y social española, lo único que se suceden son las proclamas de siempre a favor de defender la democracia liberal y sus valores frente a los ataques de la reacción, no es posible permanecer callado sin situar algunas ideas y propuestas diferentes. Posicionamientos que sirvan de referencia a quienes no ven reflejadas sus inquietudes y/o aspiraciones en esas explicaciones trufadas de lugares comunes y derrotismo de una socialdemocracia que, al igual que el sistema que defiende y representa – el Capitalismo-, ya no tiene nada positivo que ofrecer a las masas trabajadoras.

Se impone, por tanto, explicitar planteamientos desde los que, no solo interpretar de forma distinta la lamentable elección de este siniestro personaje marcadamente ultraliberal, oligárquico, autoritario y anticomunista, sino con los que, al mismo tiempo, situarse ante el avance ultra para enfrentarlo y derrotarlo.

Posiciones desde las que, frente al sistémico “turnismo” izquierda/derecha tan propio de las democracias representativas burguesas, construir una alternativa realmente transformadora –socialista- con la que enfrentar la ofensiva actual del Capital contra la clase trabajadora y la soberanía de los pueblos.

Hoy, cuando ya es una necesidad inaplazable situar las bases políticas y organizativas de la imprescindible contraofensiva que, en defensa de los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, enfrente todo el entramado de dominación del bloque oligárquico; incluido el triunfo de candidatos como Trump, Milei o Kast, no es posible aceptar como válidas las explicaciones del reformismo y la socialdemocracia para tratar de justificar su continuidad como mal menor frente al avance de la reacción.

Aceptarlas y situarse en esas claves de análisis que ocultan la realidad de su gestión absolutamente comprometida con el imperialismo y la patronal, mostrándose como alternativa posible a una derecha política que, en esencia, no plantea nada diferente a lo que es la práctica diaria de ellos, es un engaño inaceptable.

Hablemos de hechos y no de retóricas frases cargadas de significantes vacíos con las que pretender seguir manipulando a las masas una y otra vez y veremos la realidad de su gestión.

En lo concreto:

  • La posición anuente del Gobierno de coalición PSOE/Sumar respecto al belicismo de la OTAN y su compromiso con las misiones militares desplegando tropas y armamento por doquier.
  • Su apoyo al ilegítimo régimen ukronazi con el consiguiente blanqueamiento del fascismo banderista.
  • La continuidad del proceso de privatización de la sanidad y la educación pública.
  • La corrupción generalizada, tanta como la de los gobiernos de PP o los anteriores del PSOE.
  • La no derogación de leyes como las de reformas laborales, o la Mordaza y la de Extranjería.
  • Su traición a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática).
  • La legislación a favor de la progresiva privatización del Sistema Público de Pensiones.
  • La entrega de los Fondos Next Generation a la patronal aumentando la deuda pública impagable e ilegítima que asumimos todos.
  • Su posición respecto al Régimen del 78 y la Jefatura del Estado.

Etc… y veremos en la realidad de la práctica política de su gobierno, que las diferencias entre unos y otros, aun cuando existen y son innegables en cuanto a ciertos aspectos de su gestión, no cuestionan en ningún momento la realidad material y la institucionalidad de un capitalismo que, determinado por la necesidad de incrementar sus tasas de explotación y de saqueo de los recursos naturales, no va a cejar en sus políticas imperialistas y en el intento de laminar uno a uno, todos los derechos arrancados a la patronal en décadas de lucha obrera y popular.

Aprendamos que todo se ganó luchando y todo se perderá, si la única alternativa que se ofrece al pueblo trabajador, es confiar su futuro a quienes con su gestión han demostrado, una y otra vez que, pese a las proclamas que realizan, la realidad de sus políticas, en lo esencial, no difieren de las que vocea sin pudor el recambio de derechas que se avecina.

Mismas políticas no solo ofrecen iguales resultados, sino que cuando se realizan por los que son considerados representante de los intereses populares, generan frustración y le abren la puerta de los barrios obreros al discurso más reaccionario y desclasado del fascismo.

En consecuencia, igual que es importante señalar que Boric y sus políticas son los responsables del triunfo de Kast, no podemos olvidar que Pedro Sánchez y sus aliados, son los culpables del innegable avance del fascismo sociológico y sus representantes políticos en el Estado español.

No cerremos los ojos ante esta evidencia, cayendo una y otra vez en el mismo error. Aprendamos de la sabia respuesta de Raúl Castro que, al ser preguntado por las diferencias entre él y Fidel, respondió que las mismas que entre el Partido Republicano y el Demócrata: ninguna.

Sin embargo, para nada está todo perdido.

Ni mucho menos, pues pese al evidente reflujo de las posiciones revolucionarias y de clase en este momento histórico, la dialéctica de los hechos demuestra las inmensas posibilidades que hay de revertir esta circunstancia.

No solo es la innegable capacidad de lucha y de resistencia demostrada de la clase obrera y el pueblo, que con su movilización sigue dando muestras diarias de su fuerza alcanzando victorias y ofreciendo ejemplos como:

– La movilización contra el genocidio en Gaza logrando parar la Vuelta Ciclista.

– La convocatoria de huelgas y movilizaciones obreras que enfrentan los planes de la patronal y logran doblarle el pulso.

– Las movilizaciones populares en el País Valencià denunciando las responsabilidades de la gestión criminal del Consell, en Andalucía y Madrid frente a la acelerada privatización de la sanidad pública, en Galiza contra la planta de Altri…

– La lucha enfrentando desahucios a diario.

– Sosteniendo la lucha feminista.

– Defendiendo el Medio Ambiente frente al extractivismo energético y la especulación urbanística.

Demuestran que todo está al alcance de nuestras manos si hay voluntad colectiva de no dejarse arrebatar el futuro y lo que son nuestros derechos.

Pero es que además, se impone quitarnos con urgencia las anteojeras supremacistas del occidentalismo en el que se nos ha educado y no confundir el hemisferio occidental con el Planeta.

No es cierto que una ola reaccionaria avance sin freno por los cinco continentes. No, en Asia, África y una parte importante de América Latina no se da ese proceso que carcome al decadente Occidente imperialista que es la máxima expresión de la crisis general del capitalismo.

Los pueblos del mundo resisten y generan alternativas económicas y sociales con las que enfrentan la delirante dominación imperialista que, liderada por los EE.UU y nucleada en torno a la OTAN, sitúa a la Humanidad a un escenario de guerra permanente y total.

En ese espacio antiimperialista que se abre camino en la compleja realidad multipolar, hay escenarios más favorables para el desarrollo de la lucha de clases que los que es capaz de relatar la socialdemocracia y sus aliados falderos del reformismo oportunista.

Es necesario, por tanto, no solo superar los marcos de su narrativa, sino empezar a romper los límites institucionales que representan la UE y el decadente Régimen del 78 y salirse de los consensos sociales que, pese a imponerse como naturales y propios de cualquier sociedad avanzada y civilizada, no son más que el marco político e ideológico de la dictadura de clase del bloque oligárquico burgués y los monopolios.

El mensaje está claro:

Construyamos la alternativa, levantemos una barricada de organización y lucha en defensa de cada uno de los derechos que se nos quieren arrebatar; no aceptemos las políticas de conciliación de clase que nos ofrece la socialdemocracia y, al mismo tiempo, estaremos levantando el Muro con el que derrotar al fascismo.