domingo, 12 de abril de 2026

El amo del Imperio


 EE.UU. :: 03/04/2026

TURI COMITO

El verdadero amo del imperio: Peter Thiel, padre supremacista y amo de Palantir, y la larga marcha de la supremacía digital

El padre supremacista y amo de Palantir, la empresa de control social que utiliza el análisis de macrodatos para «predecir» estadísticamente el comportamiento de individuos, grupos, comunidades y ejércitos y así controlarlos, llegó a Roma. Al parecer tuvo programada una conferencia «privada».

No entiendo para quién está reservada, pero es fácil imaginar: otros supremacistas ricos e influyentes como él, convencidos de que solo la tecnología, controlada por élites ideológicamente cohesionadas, puede frenar el infame «declive» de Occidente.

Ya se ha hablado de Thiel y de los demás magnates de la «mafia de PayPal» muchas veces. Insisto hoy de nuevo por una razón sencilla. Thiel no es solo un magnate adinerado como Gates, Bezos y otros multimillonarios como él. Es un ideólogo que maneja algunos conceptos filosóficos con cierta familiaridad.

Es alguien que no opera únicamente en términos de ganancias alcanzables. Opera según la lógica de la conquista del poder político para diseñar una nueva sociedad occidental basada en la idea del control totalitario de las masas, confiado a pequeños grupos capaces de comprender los desafíos que plantean otras potencias y superpotencias (China ante todo, pero no sólo) y contrarrestarlas para mantener la hegemonía y el dominio occidental.

Es algo mucho más complejo y matizado que un programa político. Es una cosmovisión, una ideología, de hecho. Que no es la liberal a la que estamos acostumbrados; eso, según Thiel, es una propuesta perdedora.

Ahora bien, el problema no es que estemos tratando con uno de los muchos que compran votos para apoyar a un candidato del Imperio estadounidense (también). El problema es que este tipo ha colocado a personas afines en puestos de poder prácticamente en todas partes (el vicepresidente Vance es su protegido, pero docenas de figuras poderosas están colocadas en todos los ámbitos: militar, inteligencia, bienestar social, etc.).

Pero, aún peor, está llevando a cabo una política de penetración generalizada e invasiva de sus sistemas de control informático, que ahora controlan tres cuartas partes del gobierno estadounidense y avanzan constante y continuamente en los gobiernos europeos.

Y no estamos hablando de software de procesamiento de textos. Estamos hablando de software utilizado por la policía y el ejército para controlar, predecir, dirigir y gestionar el comportamiento de multitudes de individuos. Y es propiedad de Palantir, no de quienes lo usan.

EEUU ya sufrió un golpe de Estado. Y no fue el peligroso payaso llamado Trump. Fueron Thiel y sus cómplices quienes, durante los últimos veinte años, se han infiltrado en prácticamente todos los bloques de poder político y administrativo estadounidenses mediante programas de software que ahora se han vuelto indispensable y que solo su empresa puede modificar.

Así que, si queremos ver el rostro del nuevo poder totalitario y supremacista en Occidente, quedemos con la foto de Thiel y olvidémonos de Trump o Epstein.

Megachip


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/el-amo-del-imperio

Fidel contra los sectarismos: Algunas lecciones


CUBA :: 03/04/2026

RAFAEL HERNÁNDEZ

Los atavismos sectarios de hoy, distintos, naturalmente, a los de los años '60, tienen el mismo efecto divisionista en las filas de quienes defienden el interés nacional, la revolución

Para los que acabábamos de estrenar el plan de 50 mil becas ofrecidas por el Gobierno revolucionario a los alfabetizadores, la educación cívica y política iban juntas, y transcurría más bien fuera que dentro de las escuelas. En vez de clases de moral y cívica, como las que me tocaban en mi antiguo colegio presbiteriano, de adquirir "valores y buenos sentimientos" sentados en las aulas, o de informarnos nada más que leyendo noticias, aprendíamos a pensar y a actuar viviendo, participando y discutiendo cada día.

Por supuesto que buena parte de lo que aprendíamos transcurría en las escuelas. Para el año que recién se iniciaba, el Gobierno había destinado 14.57 % del presupuesto nacional total a la educación, la ciencia y la cultura; se había puesto en vigor la reforma universitaria; y después de la nacionalización de las escuelas privadas, incluidas las religiosas, seguía habiendo muy buenos maestros, profesión que se había hecho aún más prestigiosa y que atraía a decenas de miles a dedicarse a la enseñanza.

Además de maestros que nos ayudaban a usar la cabeza, interpretar la realidad circundante y analizar sus problemas, los acontecimientos en el gran teatro del mundo en que vivíamos nos mantenían en tensión dinámica.

Ese aprendizaje incluía las lecciones de cívica y política que impregnaban las intervenciones públicas, casi diarias, de los líderes de la Revolución, más cargadas de razonamientos que de consignas, y a menudo muy desafiantes.

Esa capacidad de argumentación y poder de convicción de Fidel alcanzaba a los no revolucionarios, como el ilustre profesor de Filosofía Jorge Mañach, impresionado por lo que él calificaba como "el ángel de Fidel".

A quienes éramos todavía muy jóvenes, todo aquello de la Revolución nos apasionaba, porque tenía el arrastre de una aventura, que ocurría fuera de las cuatro paredes de nuestras casas, patios escolares, antiguas iglesias y barrios. Una aventura no programada, sin la tiesura formal de una asignatura; ni la índole de una descarga moral o pedagógica improvisada, como las que pululan hoy en las redes.

En aquellos meses de 1962 que precedieron a la Crisis de los misiles, tenía lugar la promulgación pública del embargo de EEUU sancionado por JFKennedy, y la implementación secreta del plan Mangosta, cuyo impacto en el auge de la contrarrevolución armada impregnaba la vida cotidiana en todas partes; junto con la denuncia de Cuba en los organismos internacionales sobre la inminencia de un ataque contra la isla. Como se había demostrado hacía menos de un año en Playa Girón, el sentimiento de defender la patria iba más allá de ideologías, credos o generaciones.

Hay que decir que no todo eran movilizaciones y alarmas ante la amenaza de los enemigos. También gozábamos de escapadas y libertades propiciadas por la participación en el delirio colectivo de la Revolución; y cogíamos para festejar hasta las consignas de las recién creadas ORI, el partido único en que se habían fundido las principales organizaciones políticas unos meses antes, y que nosotros convertíamos en congas.

O sea, que arrollábamos en el patio de las secundarias o en medio de la calle cantando "somos socialistas, p'alante y p'alante/y al que no le guste, que tome purgante"; o "la ORI es la candela/no le diga ORI, dígale candela".

Tampoco los discursos de Fidel o el Che iban dirigidos siempre contra el enemigo, la contrarrevolución, el imperialismo y sus aliados latinoamericanos. Recuerdo como si fuera hoy aquella intervención por la TV, donde vimos a un Fidel enardecido emplazar a miembros de la dirección de esas mismas ORI, por practicar una política sectaria. Palabra que se quedaría grabada desde entonces en nuestro vocabulario político.

Volver a leer hoy aquel alegato contra el sectarismo, que cumplió 64 años el 26 de marzo, podría resultar útil para identificar la genuina cultura política de la Revolución, nublada hoy por la confusión ideológica reinante y las disquisiciones magisteriales que la tocan de oído.

La crítica al sectarismo dentro de las ORI denunciaba con nombres y apellidos a quienes las habían convertido, a todos los niveles, en una instancia que concentraba y usurpaba poder a las instituciones del Estado y demás organizaciones; en una cofradía que repartía "favores, mercedes y daños"; y "al Núcleo [de las ORI] en un cascarón de revolucionarios,... que quitaba y ponía funcionarios, y en consecuencia no iba a estar rodeado por el prestigio que debe tener un Núcleo revolucionario, emanado única y exclusivamente de su autoridad ante las masas", y a cuyo alrededor "se iban creando las condiciones para formar una corte de aduladores que no tienen nada que ver con el marxismo, ni con el socialismo".

Según la meticulosa explicación de Fidel, no se trataba de errores causados por la falta de educación o de experiencia en los cuadros de base, sino de una política trazada desde la secretaría de Organización, que excluía a quienes no formaran parte del antiguo PSP, con el pretexto de que no tenían el dominio del marxismo-leninismo ni el nivel político y la experiencia necesarios para conducir la Revolución; es decir, no eran confiables, aunque hubieran combatido en la lucha contra la dictadura.

Ese sectarismo, "implacable, insaciable, incesante, aparecía por todas partes, desde la punta de Maisí hasta el cabo de San Antonio", porque era promovido desde arriba de manera consciente y deliberada, por el secretario de Organización, Anibal Escalante.

Se manifestaba en "el sectarismo de la vieja militancia", en "restregarles a la gente los tantos años de su presencia en los centros de trabajo". Y no era solo una cuestión "de palabras..., sino que para recibir un trabajo de dirección de personal, de determinadas funciones en la empresa, los trabajos mejor remunerados, había que militar en aquella secta".

Sin embargo, aquella crítica al sectarismo no se limitaba a la responsabilidad de unos cuantos dirigentes del antiguo PSP; ni a un problema de personalidades. En su larga intervención aquella noche de lunes de 1962, Fidel también criticaba el "sectarismo serrano", o sea, el de los combatientes de la sierra. A quienes lo practicaban, "los criticamos duramente...no fuimos tolerantes con ese sectarismo; censurábamos toda la ridiculez de aquel que se ponía a restregarles en la cara a los demás su sectarismo serrano".

Así que la crítica al sectarismo iba más allá de denunciar errores puntuales, y de separar de sus cargos o emplazar públicamente a los sectarios. Lo que estaba en juego era la calidad de una política revolucionaria y una organización donde, además de la unidad entre las fuerzas políticas que habían conquistado el poder, se crearan las condiciones que permitieran "la existencia y el funcionamiento de un verdadero partido de vanguardia".

A partir de ese día, comenzaría la construcción desde abajo de un Partido Unido de la Revolución Socialista, que no fuera nada más un partido de cuadros. Sus miembros tenían que haber sido seleccionados por los propios ciudadanos de la manera más democrática, considerando sus méritos, además de la lealtad ideológica, especialmente sus actitudes patrióticas, cívicas, morales y personales a lo largo de la vida.

El vínculo entre el partido y el pueblo era el eje político que lo distinguía de otros partidos leninistas. Más que una correcta "política de cuadros," ese eje iba a representar un mecanismo que pudiera prevenir el resurgimiento de políticas sectarias en su seno; pero sobre todo, que el prestigio de pertenecer al partido formara parte de la cultura política del socialismo cubano.

Esta condición era esencial en una organización que no se fundó para tomar el poder, sino desde el poder -como apuntara Fidel en este propio discurso--, para asegurar el curso de la Revolución.

Habiendo documentado algunos detalles de esta historia en artículos anteriores, quiero reflexionar acerca de las contribuciones de aquel discurso sorprendente, al margen del sectarismo "escalantista" o "serrano", a la cultura política de nuestro socialismo, que siguen teniendo una profunda actualidad.

Estas contribuciones se refieren a una visión dialéctica y antidogmática de la cultura y la historia de la Revolución propia de su pensamiento. Aclaración oportuna en este año de su centenario, dado que algunos magísteres tocadores de oído la confunden con las del marxismo-leninismo soviético, típicas de los partidos comunistas latinoamericanos de aquella época.

Son los que trastocan sus frases unitarias, dándoles un sesgo sectario, como cuando repiten "dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada", cambiando el sentido de la frase original. Y que en esa misma cuerda, tildan como heraldos del "capitalismo del desastre", o sea, contrarrevolucionarios, a quienes plantean la necesidad de repensar el socialismo, sobre la base de nuestra propia experiencia histórica, de los errores y fallas comprobados en su práctica concreta, y de considerar esa revisión también como una premisa de la defensa nacional ante el enemigo principal, para fortalecer nuestra capacidad de resistencia, y que la soberanía e independencia no dependan solo de las armas y disposición a pelearlas, sino de la viabilidad real de nuestro sistema.

Esos sectarios de hoy son los acusan de voceros del capitalismo a quienes identifican las formas de producción no estatales como parte orgánica del socialismo; aunque estas hayan sido avaladas por la Constitución, aprobada por 86 % de los votantes en el referéndum de 2019. Son los que meten en el saco de agentes del enemigo y quintacolumnistas a quienes simplemente discuten y analizan críticamente nuestros problemas, incluso en medios establecidos dentro de las instituciones del sistema.

En efecto, la autorreferrencialidad propia de la cultura de las redes, junto a la vagancia intelectual y la superficialidad propias de esa misma cultura, ha predominado sobre la revisión de las fuentes y la constatación de los hechos, hasta el punto que, incluso en textos tan restaurados e investigados en los últimos años como Palabras a los intelectuales (1961), se siguen repitiendo estereotipos y consignas, de un lado y de otro.

"Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada" no era un mensaje excluyente, sino un llamado a la participación democrática, no solo de los intelectuales y artistas, sino de la gran masa de ciudadanos no revolucionarios, que Fidel identifica como esa mayoría de los cubanos para quienes se está haciendo también la Revolución

A pesar de que este llamado ocurre apenas unos días después de constituidas las ORI, el sectarismo las fue penetrando desde arriba en los próximos meses.

Para argumentar esa visión realista, no dogmática ni ideologizada sobre la política y la historia, Fidel vuelve, en esta misma intervención contra el sectarismo, a cuestiones de la estrategia revolucionaria, que, en su momento, levantaron polémica, como el asalto al Moncada o la expedición del Granma.

"Puestos nosotros en esta situación, otra vez, si lo habríamos hecho así o de otra forma....con la experiencia de entonces, es posible que volviéramos a hacer lo mismo". Pero deja abierta la posibilidad de tácticas alternativas, concebibles "con la experiencia de ahora". Porque "quien ignore que los hombres actúan precisamente con lo que saben, acordes con las condiciones, puede ponerse ahora tranquilamente a analizar tácticas mejores."

Ese enfoque desacralizador, realista, despojado de didactismo, ajeno a dictados ideológicos propios de la doctrina de la fe religiosa y a la actitud inquisitorial dentro de las propias filas, afirma la necesidad de aprender de la experiencia y de devolverle su lugar al estudio ecuánime de la historia y al pensamiento crítico, por encima de la doctrina:

"¿Se puede ser tan ciego, tan miope y tan idiota que no cuente para nada la lección de la historia? ¿Y que de la historia no se saquen las lecciones que hay que sacar?

La gente …muchas veces se pone a discutir sobre lo que no saben y sobre lo que no entienden. La historia es una sola y no se puede venir subjetivamente a rehacerla...Todas las historias subjetivas que se hacen tienen que deshacerlas de nuevo, para darle paso a la historia objetiva, a la historia real."

Según ese razonamiento, aprender las lecciones de la historia, sin velos ideológicos, resulta clave para una cultura política revolucionaria. Por oposición a hacerle caso "a cualquier bachiller que hablara más papagayamente sobre cuestiones del marxismo y del leninismo."

Por si estas reflexiones sobre los males del sectarismo para la política, y para pensar, entender y aprender de nuestros errores y experiencias resultaran remotas para algunos, quisiera terminar por donde empecé, recordando las circunstancias de suprema gravedad y peligro para la existencia misma de la Revolución que se estaban viviendo.

En aquel momento, estábamos más amenazados que nunca por los EEUU, cuyos buques de guerra nos rodeaban y hacían ejercicios de desembarco en isletas cercanas; lanchas artilladas basadas en su territorio atacaban a las nuestras; aviones de guerra de EEUU violaban con frecuencia el espacio aéreo de Cuba, en medio de un estado de guerra civil con numerosísimos grupos armados que ellos suministraban; el Pentágono aprobaban planes titulados Razones para justificar la intervención militar de EEUU en Cuba (9 de marzo de 1962); se juzgaba (y se transmitía por TV) el juicio y condena a 1200 invasores de Playa girón; desde la base naval de Guantánamo se asesinaba a pescadores; lanchas de la CIA ametrallaban el Hotel Sierra Maestra, cerca de donde vivíamos los becados; EEUU prohibía ayuda económica a todo país cuyos barcos y aviones transportaran petróleo u otros productos a Cuba.

Nada de eso impidió que aquel proceso contra el sectarismo, y aquella exposición de nuestras diferencias ideológicas y políticas internas se ventilara públicamente. Fidel estaba consciente de los peligros que se derivaban de hacerlo, y también de los que se corrían si no los hacíamos nosotros mismos, sin esperar por "el momento adecuado".

Así lo dijo aquella noche por la TV, en una intervención que he querido glosar in extenso, porque, a pesar de constituir un hito en la historia de la Revolución que se menciona con frecuencia, resulta muy difícil de encontrar hoy en ninguno de los sitios digitales que archivan y permiten acceder a sus discursos e intervenciones públicas.

El lector me preguntará, con razón, si gracias a aquella intervención memorable, las organizaciones y el proceso mismo se vieron libres de sectarismo en lo adelante. Naturalmente que no.

¿Y por qué? ¿Se trata de errores o desviaciones que pudieron ser rectificados luego, asociados a personalidades y preferencias ideológicas? ¿De circunstancias históricas que los favorecieron? ¿Culpa de la URSS, del marxismo-leninismo de los manuales, del síndrome de la fortaleza sitiada? ¿De pugnas interburocráticas o sectoriales? ¿O se trata de una cultura política y cívica transversal a grupos sociales, ideologías y posturas, que emerge en los sucesivos procesos de cambio, con raíces en la historia nacional desde el siglo XIX y XX, y llega hasta hoy?

Una cultura política donde se reúnen cualidades y rasgos que pudiéramos llamar emancipatorios, junto a otros más bien enajenantes y contradictorios con la diversidad y unidad nacionales.

He reservado para el final un párrafo de su intervención "para informar al pueblo" aquel lunes 26 de marzo, por la TV, dedicada precisamente a la naturaleza de una revolución.

No la cito a la manera ritual, para celebrarla y consagrarla, como se suele hacer con sus frases y las del propio Martí, sino por su lucidez y realismo, cualidades que los distinguían a ambos, como líderes e intérpretes de nuestra historia. La cito también por su utilidad para pensar a Cuba hoy tal como es; para entender las causas de las cosas, antes de creer que podemos erradicar sus males de un plumazo. Incluido el sectarismo.

Dice así: "La Revolución es un proceso muy complejo, porque en una revolución intervienen multitud de factores variados, una cantidad de pensamientos, de ideas, de hombres, muy distintos. Una cantidad infinita de circunstancias que van condicionando el proceso. Porque el proceso se construye sobre la realidad, no de una manera idealista, en la cabeza de los hombres. El proceso se construye en una realidad viva, sobre una realidad económica, social y política determinada."

Discutir y actuar ante esa realidad viva y determinada, requiere revalorizar el pensamiento crítico y el sentido de saber nuestra historia, sin atavismos sectarios ni mala conciencia.

Requiere, por ejemplo, cuestionar la tendencia a la descalificación política y personal del que no piensa como uno, el uso del anatema en lugar de la argumentación para debatir, las actitudes de rechazo y exclusión a priori de otros enfoques y alternativas basados en evidencias que ignoramos, la cerrazón mental ante lo que implica revisar acontecimientos y juicios establecidos, y considerar opciones, por prejuicios o simple repugnancia personal ante quienes los sostienen, reaccionar y tomar partido de entrada sin escuchar y razonar primero dejándose arrastrar por creencias arraigadas... Requiere también que los antisectarios se cuiden de replicar los hábitos mentales y actitudes de sus contrincantes.

Esos atavismos sectarios de hoy, distintos, naturalmente, a los de aquel grupo de Anibal Escalante, tienen el mismo efecto divisionista en las filas de quienes defienden el interés nacional. Filas que, como afirmaban las Palabras a los intelectuales, incluían a revolucionarios y a no revolucionarios, y solo excluían a los "irremediablemente opuestos a la Revolución."

Aspirar a desarrollar esa cultura que nos haga más libres, también de nosotros mismos y nuestras creencias arraigadas, puede ser más vital que nunca antes para preservar ese interés nacional en su realidad viva y actual. Circunstancia en que, una vez más, se decide nuestro futuro.

* Sociólogo y director de la revista Temas.

www.cubadebate.cu


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/fidel-contra-los-sectarismos-algunas-lecciones 

Michael Hudson: la guerra contra Irán determinará el futuro económico del mundo


 MEDIO ORIENTE, EE.UU., EUROPA :: 03/04/2026

BEN NORTON / MICHAEL HUDSON

Entrevista con el economista Michael Hudson :: Un modelo de lo que sucederá se puede ver en la industria alemana, después de que EEUU y la UE prohibieran la compra de gas y petróleo rusos

BEN NORTON: Usted ha estado hablando de algunos de estos temas que el mundo está debatiendo actualmente debido a la guerra contra Irán, especialmente el dominio del dólar y el sistema del petrodólar; lleva décadas escribiendo sobre esto, desde 1970. De hecho, el gobierno estadounidense lleva décadas planeando una posible guerra contra Irán. Esto no es nada nuevo.

Ahora bien, Trump es el primer presidente lo suficientemente loco como para intentarlo. Pero recuerdo que, durante la administración de George W. Bush, después de que EEUU invadiera Irak, se habló mucho de una posible invasión de Irán. Explíquenos cómo ves esta guerra. ¿Cuál es el panorama general y cómo afectará al mundo?

MICHAEL HUDSON: Bueno, usted mencionó que es de los últimos años o décadas; en realidad se remonta a medio siglo atrás.

Ya a mediados de la década de 1970, cuando trabajaba para el Instituto Hudson, con contratos para el Tesoro, la Casa Blanca y el Departamento de Defensa, asistí a reuniones en las que se hablaba constantemente de cómo, en última instancia, EEUU tendría que tomar el control de todo el petróleo de Oriente Medio, y eso implicaba conquistar Irán.

A mediados de la década de 1970, en una reunión militar, por ejemplo, Herman Kahn explicaba que probablemente Baluchistán representaba la principal oportunidad para comenzar a dividir Irán en distritos étnicos sometidos. Y Baluchistán, situado entre Pakistán e Irán, era probablemente el mejor lugar para iniciar un movimiento separatista. Existían planes militares.

A mediados de la década de 1970, mi campo de especialización era el petróleo y la balanza de pagos. Ocupé ese puesto en el Chase Manhattan Bank durante muchos años. De hecho, era el único --era técnico y tenía veintitantos años, un puesto de muy bajo rango-- que tenía acceso a todos los detalles operativos y estadísticas de las principales compañías petroleras estadounidenses, para poder calcular el papel que desempeñaba el petróleo en la balanza de pagos y en el fortalecimiento del dólar.

Esto ocurrió justo después de que EEUU se viera obligado a abandonar el comercio de oro, en 1971, debido a la guerra de Vietnam.

Así pues, EEUU siempre se ha dado cuenta de que lo que vemos hoy iba a ser el objetivo final de consolidar, según esperaban, el control estadounidense sobre el petróleo de Oriente Medio; y lo querían porque el punto central, la palanca más poderosa que la política exterior estadounidense ha tenido durante el último siglo, es el control del comercio mundial de petróleo.

Debido a que resulta enormemente rentable para las propias compañías petroleras estadounidenses --les ha otorgado un control importante sobre la política de EEUU-- y también el control potencial de la economía estadounidense sobre otros países, mediante la capacidad de cortar el suministro de petróleo a otros países, deteniendo así su producción de electricidad, su producción química y su producción de fertilizantes con gas natural.

La industria petrolera incluye la industria del gas, porque están muy interconectadas. Todo esto ha sido cuidadosamente considerado. Y cada año, el ejército ha estado actualizando los planes a largo plazo para... bueno, para ver si realmente tenemos que usar la fuerza para imponer nuestro control sobre el Cercano Oriente, el Medio Oriente; si, por alguna razón, los países petroleros de la OPEP quieren independizarse de los EEUU y comenzar a invertir sus ganancias petroleras fuera de los EEUU, en lugar de enviarlas a los EEUU para invertir en bonos del Tesoro, bonos corporativos, depósitos bancarios estadounidenses y acciones; bueno, si alguno de ellos quisiera ejercer su propia soberanía y seguir su propio camino, tendremos que tomar el control; y pase lo que pase, tendremos que tomar el control de Irán, porque ese es el punto de bloqueo final y más poderoso del control estadounidense.

Y, como ya hemos comentado, en 2003, el general Wesley Clark declaró abiertamente: «Bueno, vamos a conquistar siete países en cinco años», culminando con Irán.

Todo esto ha sido completamente público. No se trata simplemente de la guerra de Trump. Es una guerra que decidió librar en este momento porque EEUU ha ido perdiendo progresivamente su posición de fortaleza económica, militar, suministro de armas, misiles, aviones y bombas, como consecuencia de la guerra, primero en Ucrania y luego suministrando armamento a Israel.

Por lo tanto, nunca habrá un peor momento para ir a la guerra que ahora. Y claro, es un mal momento, pero no es tan malo como lo será. Y los militares, los neoconservadores que están detrás de los militares y de la Agencia Central de Inteligencia, no se van a rendir.

Dicen: "Bueno, ¿qué tenemos que perder? Si no conquistamos el petróleo de Oriente Medio ahora, perderemos lo que se ha convertido en la principal baza de la política exterior estadounidense".

Trump creía que podía conquistar Irán en dos o cuatro semanas. Realmente lo creía. Y su esperanza era que, para cuando emprendiera su viaje programado a China, pudiera enfrentarse a China y decirle: «Bueno, acabamos de provocar un cambio de régimen en Irán. Hemos nombrado a un oligarca iraní, un dictador afín, para que tome el poder y se convierta en una especie de versión iraní de Boris Yeltsin, administrando el petróleo iraní en interés de EEUU».

"Así que ahora tenemos el poder de imponerles sanciones, China. Podemos cortarles el suministro de petróleo. Pero, como saben, no queremos hacerlo. Si empiezan a exportar las materias primas, el galio, el tungsteno y todo lo demás que necesitamos para nuestras fuerzas armadas y sobre lo que han impuesto controles de exportación, entonces les daremos el petróleo".

Trump esperaba poder presentarle esa victoria a China. Bueno, obviamente eso se esfumó. Los militares se equivocaron en sus cálculos, porque no pudieron idear una alternativa que no pusiera en peligro este gran plan.

Recuerden todos los ataques militares estadounidenses de los últimos 50 años, desde Vietnam: todas las guerras que ha librado EEUU, desde Vietnam hasta Irak, Afganistán, Siria y Venezuela.

Siempre ha sido EEUU y sus aliados, la coalición de los dispuestos, contra países individuales. Esta es la primera guerra que EEUU libra desde la II Guerra Mundial en la que los países contra los que lucha están aliados entre sí.

Ya no se trata solo de luchar contra Irán. Se trata de luchar contra Irán, apoyado por Rusia y China, porque todos se dan cuenta de que esta es una lucha a muerte para decidir: ¿Podrá EEUU reafirmar su control sobre la economía mundial mediante monopolios? El monopolio del petróleo, el monopolio de la tecnología de la información que intenta establecer, el monopolio de los chips informáticos, el monopolio tecnológico, así como su capacidad para suministrar alimentos a otros países, sus exportaciones y el control de los cereales.

Esta es la última oportunidad que tiene. Y hay una sensación de desesperación que ha llevado a los planificadores estadounidenses a apostar.

Y creo que no va a funcionar. Todos los generales les han dicho que no va a funcionar. Los generales que se han mostrado pesimistas prácticamente han sido expulsados del ejército y del Departamento de Estado, porque, «Si eres pesimista, ¿por qué no estás a bordo? ¿Por qué no formas parte del equipo? ¿O acaso eres la marioneta de Putin? Simplemente tienes que tener fe».

EEUU creía que no podía perder ninguna guerra porque su política de bombardear otros países siempre iba a funcionar. La filosofía estadounidense es, en primer lugar, bombardear a civiles; se infringen todas las normas del derecho internacional que se oponen a ello. Se bombardea a civiles para desmoralizarlos.

Y si te concentras, como hizo Trump junto con Israel hace unas semanas, se empieza a bombardear las escuelas; bombardear los hospitales. Esa es la política estadounidense en el extranjero. Esto se hace más evidente en la política del régimen israelí en Gaza, y ahora también en Cisjordania. Y es la misma política que EEUU ha seguido en Irán.

Bueno, la idea era que esto desmoralizaría a la población, y la población iraní querría deshacerse de su gobierno y decir: "No queremos que nos bombardeen más; queremos salvar a los niños; hagamos un trato y nombremos a un líder favorable a EEUU para que deje de bombardearnos".

Bueno, esto fue un disparate desde el principio, pero era el principio rector de la política exterior estadounidense: bombardear un país provocará un cambio de régimen y su colapso.

Eso era lo que EEUU esperaba de Rusia. Pero Irán tiene esencialmente el mismo espíritu que Patrick Henry en la revolución estadounidense contra Gran Bretaña en 1776. Él dijo: «¡Libertad o muerte!». Y eso es precisamente lo que Irán está diciendo.

Para ellos, esto es existencial, porque saben cuáles son los planes de EEUU, ya que este país ha sido muy transparente al respecto.

Sí, quieren un cambio de régimen; quieren dividir Irán en partes; quieren controlar el petróleo iraní y usar los ingresos de las exportaciones para fortalecer el dólar estadounidense y, básicamente, la economía de EEUU, y darle a la política exterior estadounidense la opción de cortar el suministro de petróleo a otros países, de decir: «Podemos cerrar su industria, su industria química, todas sus industrias que necesitan energía eléctrica, petróleo y gas; podemos hacer todo eso si adoptan una política independiente, respetando su propia soberanía». Y nosotros, en EEUU, rechazamos el principio de las Naciones Unidas de que cada nación tiene su propia soberanía.

Este es el principio fundamental de la civilización occidental durante el último medio siglo, el principio fundamental de la Carta de las Naciones Unidas. EEUU rechaza todo eso. Y lo que ha conseguido es impulsar a otros países a reconocer que, efectivamente, este es realmente el conflicto final.

Este conflicto en Irán busca determinar el futuro de la economía internacional. ¿Restablecerá el control estadounidense sobre el comercio petrolero y le otorgará el dominio sobre la economía internacional que tanto anhela? ¿O nos independizaremos de EEUU? De eso se trata esta guerra.

BEN NORTON: Quería hacer un breve comentario sobre la idea de que EEUU lleva décadas preparándose para la guerra en Irán y, como usted dijo, estaba esperando el momento menos malo. Creo que esto es totalmente cierto, porque también hubo dos acontecimientos importantes en los últimos dos años que llevaron a esta guerra en Irán.

Una de ellas fue el derrocamiento del gobierno democrático sirio, cuyo inicio se remonta a 2011, el comienzo de la guerra por el cambio de régimen que finalmente tuvo éxito a finales de 2024, lo que supuso un paso importante hacia la guerra en Irán. Y además, Israel asesinó a los líderes de la resistencia libanesa, lo que, básicamente, pensaban que eliminaría al Líbano de la ecuación.

Así pues, al eliminar a Líbano y Siria --o al menos eso creían--, EEUU e Israel podrían atacar a Irán, aislando a Teherán de sus aliados. Ahora hemos visto que todavía existe resistencia en el Líbano. Aunque Israel ha invadido el Líbano y está intentando colonizar el sur, no dejan de vaciar los pueblos israelíes ante las andanadas de misiles de Hezbolá.

Usted mencionó cómo EEUU quiere utilizar el control del mercado petrolero mundial para apuntalar el dólar. Como saben, el sistema del petrodólar se remonta a 1974, cuando la administración de Richard Nixon, tras desvincular el dólar del oro, llegó a un acuerdo con Arabia Saudita, que en aquel momento era el principal productor de petróleo del mundo, para garantizar que el petróleo se comercializara exclusivamente en dólares, lo que asegura la demanda mundial de esta divisa.

Parece que Irán comprendió claramente la importancia de esto para la hegemonía estadounidense, la importancia del sistema del dólar y del petrodólar, porque Irán lo ha atacado directamente. Irán cerró el estrecho de Ormuz y exige que los países que lo atraviesan comercien petróleo en yuanes chinos.

Además, se ha informado de que el ejército iraní no solo ha destruido las bases militares estadounidenses en la región, sino también las oficinas de importantes corporaciones estadounidenses, incluidas instituciones financieras y grandes empresas tecnológicas, que han estado construyendo grandes centros de datos de IA en lugares como los Emiratos Árabes Unidos.

Creo que Irán comprende la importancia crucial del factor económico en esta guerra.

MICHAEL HUDSON: Sí, los planes de EEUU para controlar militarmente Oriente Medio no se basaban en sus propios combates, porque EEUU estaba agotado por la guerra de Vietnam --recordemos que era a mediados de la década de 1970--.

EEUU ha tenido dos ejércitos aliados combatiendo en Oriente Medio. En primer lugar, Israel es un ejército cliente. Ya a principios de la década de 1970 se llegó a un acuerdo, en el que Herman Kahn, del Instituto Hudson, desempeñó un papel fundamental. Se llegó a un acuerdo con el senador Henry «Scoop» Jackson, uno de los senadores más partidarios de las fuerzas armadas en EEUU, para que este aceptara utilizar a Israel como ejército títere de EEUU.

BEN NORTON: Esto lo expresó claramente Joe Biden cuando era senador. Biden pronunció un discurso en el que dijo: «Israel es la mejor inversión que podemos hacer».

Frases de Biden

(En 1986) Si no existiera Israel, EEUU tendría que inventarlo para proteger sus intereses en la región. EEUU tendría que salir y crear un Israel.

(En 2022) A menudo he dicho, señor presidente, que si esto no fuera Israel, tendríamos que inventarlo.

(En 2023) Siempre he dicho que, si Israel no existiera, tendríamos que inventarlo.

MICHAEL HUDSON: Sí, esto era muy abierto en aquel momento. Pues bien, más tarde, después del 11-S de 2001 y después de que el presidente Carter respaldara a los extremistas muyahidines en Afganistán como alternativa al gobierno secular progresista en Afganistán, surgió Al-Qaeda como un ejército terrorista wahabí. Y los wahabíes son la segunda fuerza que EEUU ha utilizado.

Mencionaste Siria. Y claro, allí está la cúpula del ISIS, los terroristas. Y están ocupados asesinando a todo aquel que no sea sunita. Están matando a los alauitas; están matando a los cristianos. Son unos asesinos, básicamente. Estos son, pues, los dos ejércitos títeres de EEUU: Israel y los wahabíes.

¿Y qué ha hecho que todo esto sea urgente ahora? En primer lugar, los wahabíes han estado trabajando, durante los últimos 10 años, codo con codo con Israel. El único grupo no sunita al que no han atacado es Israel. Han estado colaborando estrechamente.

Pues bien, lo que ha obligado a los militares israelíes a actuar es el ataque de Israel contra Gaza, la contraofensiva del Líbano, la guerra civil de resistencia que se ha extendido por todo Oriente Medio y las críticas mundiales al genocidio en Gaza que han surgido de la gente, de las Naciones Unidas y de la Corte Penal Internacional.

Así que todo esto ha obligado a EEUU e Israel a tomar cartas en el asunto, diciendo: «¿Vamos a tomar el control?». Israel ahora intenta apoderarse del Líbano. Supongo que los israelíes van a necesitar un lugar adonde ir si Irán logra destruir, como está haciendo, los cimientos económicos del Estado israelí. Este es el contexto militar de todo esto, y también el contexto financiero.

Quiero volver a mencionar el control de los petrodólares que usted mencionó. No se trataba solo de fijar el precio del petróleo en dólares. Todos los países fijaban el precio de las exportaciones de cobre, de trigo, de todo, en dólares, porque seguía siendo la moneda principal.

De forma casi imperceptible, en lugar de que los países mantuvieran sus reservas internacionales en forma de oro y dólares estadounidenses que eran tan valiosos como el oro, incluso cuando el dólar ya no lo era, continuaron comerciando con dólares estadounidenses.

Bueno, la cuestión era: ¿dónde se iban a invertir esos dólares? Bajo las reglas de Kissinger --y todo esto me lo explicaron en el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado en 1974 y 1975--, el ejército estadounidense les dijo a Arabia Saudita y a otros países de la OPEP:

"Pueden cobrar lo que quieran por el petróleo, pero tienen que usar el excedente para invertir en EEUU. No les permitiremos comprar el control de ninguna empresa estadounidense importante. No pueden comprar empresas estadounidenses; solo nosotros podemos comprar el control de economías extranjeras. Comprarán bonos. Pueden financiar la industria y las empresas estadounidenses. Pueden comprar acciones de las empresas. Pueden ganar dinero simplemente depositando su dinero en los bancos".

Estos eran los petrodólares. Los petrodólares eran los ahorros de los países de la OPEP invertidos en bancos. Pues bien, este reciclaje de los excedentes de la OPEP ya no es tan importante como lo fue en la década de 1970. En aquella época, estos petrodólares llegaban a los bancos estadounidenses. ¿Y qué iban a hacer con ellos? Los prestaban a los países del Sur Global para financiar sus gobiernos corruptos, sus déficits comerciales y sus déficits de balanza de pagos.

Esto desembocó en el colapso de las deudas latinoamericanas en dólares y otras deudas. Posteriormente, condujo a la crisis asiática de 1998, que creo que se convertirá en un modelo paradigmático de lo que sucederá durante el resto del año.

Pero ahora, Arabia Saudita y los demás países, durante los últimos 10 o 20 años, han utilizado sus ingresos por exportaciones para impulsar sus propias economías de maneras un tanto descabelladas, construyendo enormes complejos inmobiliarios de lujo en el desierto, con enormes plantas desalinizadoras para abastecer de agua a nivel nacional. Pero aún conservan grandes depósitos en bonos, acciones y otros activos financieros en EEUU.

Ahora que los países de la OPEP tienen bloqueados los ingresos por exportaciones, han anunciado: "Bueno, en realidad hemos endeudado nuestra propia economía. A pesar de nuestra riqueza, nuestros proyectos inmobiliarios y nuestras inversiones se financian con deuda, y tenemos que empezar a vender nuestras tenencias de valores estadounidenses y oro para mantener equilibrados nuestros presupuestos nacionales y la balanza de pagos".

Todo esto está provocando una venta masiva de dólares. Esto ha revertido el efecto del petrodólar, la entrada de dinero de la OPEP en la economía, la entrada de petróleo en dólares. Ahora, esto se está convirtiendo en una fuga de dólares. Esa es otra amenaza.

Irán ha declarado: "Esto supone un cambio de fase. A partir de ahora, controlaremos para siempre el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico. Por eso se llama golfo Pérsico, porque es nuestro. Y controlaremos el comercio de petróleo".

Esto significa que, en lugar de que EEUU planee utilizar el petróleo como un punto de estrangulamiento para otros países con el fin de obligarlos a acatar la política exterior estadounidense, ahora es Irán quien controla este punto de estrangulamiento y puede imponer sanciones a EEUU y sus aliados, sanciones a Israel, sanciones a los europeos o a cualquier otro aliado de EEUU.

De este modo, se ha dado un giro radical al intento estadounidense de utilizar el petróleo como medio de control. Ahora bien, la cuestión radica en si Irán podrá lograr aquello en lo que EEUU ha basado toda su política exterior: el control de los ingresos internacionales procedentes de las exportaciones de petróleo.

Y la determinación de quién podrá comprar este petróleo, gas natural y helio --estas tres cosas-- y también al controlar el Estrecho de Ormuz, controla el envío de alimentos y otros materiales a los países de la OPEP, por lo que tiene un punto de estrangulamiento sobre los países de la OPEP, así como sobre los usuarios extranjeros de petróleo.

BEN NORTON: La Agencia Internacional de Energía se refirió a la crisis energética que estamos presenciando actualmente como la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia mundial. Es de mayor magnitud que la crisis del petróleo provocada por el embargo de la OPEP de 1973, que también estuvo relacionada con una guerra de agresión israelí. Y luego, en 1979, con la revolución iraní, se produjo otra crisis del petróleo.

Pero hoy estamos presenciando la mayor crisis petrolera de la historia. El precio del crudo se ha disparado, y esto va a alimentar la inflación en todo el mundo, porque, por supuesto, el petróleo es un insumo crucial para muchos otros productos, y el petróleo es necesario para transportar la mayoría de las mercancías, especialmente los alimentos.

Además, gran parte de los fertilizantes y productos químicos que se utilizan en su fabricación provienen del Golfo Pérsico. Esto podría provocar una crisis alimentaria, que perjudicaría especialmente al Sur Global.

Por supuesto, los países exportadores de petróleo podrían beneficiarse de mayores ingresos, aunque en el Golfo Pérsico gran parte de la infraestructura de petróleo y gas ha resultado dañada por Irán. Por lo tanto, algunos de estos regímenes del Golfo podrían no percibir todos los beneficios derivados del aumento de los ingresos por exportaciones.

Pero la mayoría de los países del Sur Global importan petróleo, energía y otras materias primas. Y a medida que aumente el precio de estas materias primas, esto supondrá un lastre significativo para sus economías.

Es probable que esto genere déficits por cuenta corriente. Esto significa que, en el Sur Global, muchas de sus monedas comenzarán a depreciarse frente al dólar, lo que probablemente provocará salidas de capital, es decir, el llamado dinero caliente, a medida que los inversores extranjeros vendan todas sus participaciones en los mercados emergentes.

Así pues, podríamos ver crisis monetarias, crisis económicas, crisis energéticas, crisis alimentarias. Esta guerra de elección, esta guerra de agresión, que Trump y Netanyahu iniciaron, podría provocar una crisis económica masiva que perjudicará especialmente al Sur Global.

MICHAEL HUDSON: Sí, y todo esto era previsible. En primer lugar, si quieren ver un paradigma, un modelo de lo que sucederá, fíjense en lo que le ocurrió a la industria alemana después de que EEUU y la UE impusieran sanciones a la compra de gas y petróleo rusos.

La industria alemana se derrumbó y Europa y Alemania sufren ahora una depresión. Se avecina una gran depresión. Lo ocurrido en Alemania destruyó su economía y provocó el cierre de su industria química. El petróleo no solo sirve para obtener energía. También se utiliza en la química, como bien señalaste. Se emplea en la industria del vidrio y en la producción de fertilizantes.

Pues bien, los fertilizantes son especialmente importantes ahora mismo, porque se fabrican a partir de gas natural. Y cuando Irán bombardeó Qatar, Qatar era el principal exportador de gas natural licuado. Este gas natural era el que se utilizaba como fertilizante en otros países, especialmente en los aliados de EEUU: Japón, Corea y Filipinas. Todos ellos están en crisis.

Y el helio, junto con el gas natural, el hecho de que el helio ahora no esté disponible para, digamos, Taiwán, y su industria de semiconductores, y la electricidad. El petróleo no está disponible para Taiwán. ¿Cómo va a fabricar Taiwán los semiconductores que se supone que son la clave para el control estadounidense de la tecnología de la información, para todos los chips informáticos y monopolios que esperaba obtener? Esto tiene consecuencias de gran alcance.

Además, en el hemisferio norte estamos a punto de entrar en la temporada de siembra. Y la temporada de siembra requiere fertilizante. Pues bien, el precio de los fertilizantes, elaborados principalmente con gas, ya está subiendo en EEUU. Esto está afectando a las explotaciones agrícolas. Y los agricultores estadounidenses afirman, al igual que seguramente lo hacen los agricultores de toda Europa y los países del Sur Global: «No podemos obtener beneficios vendiendo nuestras cosechas a los precios actuales si tenemos que pagar tanto por los fertilizantes y la maquinaria agrícola a la que Trump ha impuesto aranceles, perdemos dinero al producir cultivos». ¿Y qué van a hacer?

Esto está provocando una crisis agrícola. Y, obviamente, los países que más se verán perjudicados son aquellos que menos recursos tienen para pagar los precios elevados de los fertilizantes, el gas y el petróleo. Estos son los países del Sur Global. Porque, además de tener que pagar por el petróleo, el gas y sus derivados, tienen que pagar sus deudas en dólares, que están a punto de vencer. Algo tiene que ceder.

Se avecinan impagos financieros. Otros países se preguntarán: «¿Qué vamos a hacer? ¿Acaso vamos a seguir el ejemplo de Europa, que atraviesa una crisis presupuestaria y cuyo precio del petróleo está subiendo? ¿Acaso tenemos que subvencionar a los propietarios para que puedan calentar sus viviendas con gas o petróleo? Nuestros trabajadores ya viven al límite, endeudándose cada vez más. Perderemos las elecciones en Europa, al igual que en EEUU, si los consumidores tienen que gastar mucho más dinero en petróleo, gas, calefacción y electricidad en caso de impago. Por lo tanto, tendremos que recortar el gasto social y aumentar el gasto militar».

Esto va a provocar una crisis política, de posturas a favor y en contra de la guerra, de sentimientos proestadounidenses contra antiestadounidenses, desde Europa hasta los países del Sur Global y los países asiáticos que son aliados de EEUU.

¿Cómo pueden Corea y Japón pagar los 350 mil millones de dólares que el parlamento coreano ha dicho que acaba de aprobar, declarando: «Vamos a pagarle a Trump 350 mil millones de dólares para que los use, a su discreción, para que no perdamos el mercado de exportación estadounidense para nuestros productos»? Japón ha prometido 650 mil millones de dólares. ¿Cómo van a poder hacerlo si no tienen el gas y el petróleo necesarios para exportar a EEUU?

Alguien allí debe estar pensando: "Bueno, si no tenemos petróleo y gas, no vamos a tener exportaciones a EEUU. Así que no tenemos que darle a EEUU los 350 mil millones de dólares de Corea y los 650 mil millones de dólares de Japón". Todos estos acuerdos que ha cerrado Trump se irán deshaciendo.

www.observatoriocrisis.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/michael-hudson-la-guerra-contra-iran-determinara

sábado, 11 de abril de 2026

El enigma de Irán, Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos y Pakistán


Pepe Escobar   abril 2/2026

Lo que está ocurriendo en estos momentos es una reescritura del sistema operativo mundial. Y el nuevo sistema operativo funciona con el petroyuan.





                                           

                                                            © Photo: Public domain

El secretario de las “guerras eternas”, al servicio del “babuino de Barbaria”  que afirma estar “tan cansado de ganar”, está barajando varios escenarios de “invasión terrestre” en paralelo a una devastadora campaña de bombardeos para, supuestamente, asestar el “golpe definitivo” a Irán.

La isla de Kharg es una maniobra de distracción: está demasiado lejos del centro de la acción. Capturar buques en el lado oriental del estrecho de Ormuz es inviable: eso provocaría inevitablemente una lluvia de misiles antibuque.

Quedan dos escenariosapoderarse de Abu Musa y de las islas Tunb, grande y pequeña, al norte de los Emiratos Árabes Unidos (y reclamadas por estos); o de la pequeña isla estratégica de Larak (al este de la mayor, Qeshm), parte del corredor marítimo donde la Armada del IRGC controla el paso de los petroleros que pagan el peaje en el estrecho de Ormuz.

La única forma de llegar a Larak es desde Qeshm.

Qeshm es más grande que Okinawa. Durante la Segunda Guerra Mundial se necesitaron tres meses, 184 000 soldados y al menos 12 500 bajas en combate para tomar Okinawa. Qeshm está repleta de innumerables misiles antibuque y drones iraníes enterrados en acantilados y cuevas a lo largo de cientos de kilómetros.

Pasemos ahora a las tres islas iraníes que también reclaman los Emiratos Árabes Unidos.

Los Emiratos Árabes Unidos rechazan incluso la posibilidad de un alto el fuego con Irán. Su embajador en EE. UU., Yousef al Otaiba, escribió un artículo de opinión belicista en el que pedía un “resultado concluyente” de la guerra, es decir, el desmantelamiento de la “amenaza iraní”.

Posteriormente confirmó que Abu Dabi quiere liderar una “coalición de voluntarios” para reabrir el estrecho de Ormuz (que no está cerrado; solo lo está para las naciones hostiles a Irán).

Lo que realmente importa es el enfoque de “siga el dinero”: Yousef al Otaiba reafirmó el compromiso de inversión de 1,4 billones de dólares de los Emiratos Árabes Unidos en el Imperio del Caos, que abarca múltiples acuerdos en materia de energía, infraestructura de IA, semiconductores y fabricación.

La infernal máquina de la escalada está en pleno funcionamiento. Teherán estudió minuciosamente cada caso de implicación directa de los Emiratos Árabes Unidos, no solo en el estallido de la guerra, sino también en la actual escalada.

Abu Dabi no solo alberga bases militares estadounidenses, sino que también permitió a EE. UU. utilizar algunas de sus propias bases aéreas para atacar a Irán, y ayudó a entidades hostiles a desarrollar su base de datos de objetivos utilizando la infraestructura de IA de los Emiratos.

Esto es más que previsible, ya que Abu Dabi es, de facto, un aliado clave del eje sionista en el Golfo Pérsico.

Teherán le abre a Abu Dabi la autopista al infierno

A todos los efectos prácticos, los Emiratos Árabes Unidos están entrando en la guerra contra Irán. Por lo tanto, no es de extrañar que Teherán ya haya identificado cinco objetivos clave para su letal contraataque, tal y como ha revelado la agencia de noticias Fars:

  1. El complejo de energía y desalinización de Jebel Ali, en Dubái.
  2. La central nuclear de Barakah, en Abu Dabi.
  3. La central eléctrica de Al Taweelah.
  4. La Estación M de Dubái.
  5. El Parque Solar Mohammed bin Rashid.

Atacar estos cinco objetivos confirmados provocará apagones generalizados, paralizará la desalinización y cerrará los centros de datos en todos los Emiratos.

Teherán está teniendo la cortesía de mostrar a Abu Dabi, de antemano, la autopista certificada hacia el infierno si los marines estadounidenses inician su expedición a Ormuz desde suelo de los Emiratos Árabes Unidos.

Abu Dabi no sabrá qué les ha golpeado. Y un objetivo adicional podría ser —una vez más— el oleoducto Habshan-Fujairah: 380 km por tierra, que conecta los yacimientos de Abu Dabi con el puerto de Fujairah en el golfo de Omán, bombeando 1,5 millones de barriles al día de una producción total de 3,4 millones de barriles al día, y evitando el estrecho de Ormuz.

Para Abu Dabi es un imperativo categórico aliarse con la demencia del Imperio del Caos debido a esos 1,4 billones de dólares ya comprometidos. Jebel Ali necesita funcionar a pleno rendimiento porque los Emiratos Árabes Unidos son un nodo clave del —por el momento desaparecido— IMEC: el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa, que es, de hecho, el corredor de Israel entre Europa y la India utilizando los Emiratos Árabes Unidos.

El AD Ports Group de Abu Dabi posee una concesión de 30 años en Aqaba: el único puerto de mercancías de Jordania. DP World, de Dubái, posee una concesión de 30 años y 800 millones de dólares en Tartus, Siria, en el estratégico Mediterráneo Oriental. Esto significa que los Emiratos Árabes Unidos son un actor marítimo de peso en los corredores clave entre Asia y Europa.

Tal y como están las cosas, los Emiratos Árabes Unidos están siendo expulsados, a todos los efectos prácticos, del ya problemático IMEC. La preciada carga con destino a Asia y procedente de ella ya no pasa por Jebel Ali; pasa por puertos de Omán, hacia Arabia Saudí (corredor ferroviario de mercancías hacia Jordania, y de ahí a Siria, Turquía y Europa) y/o Catar (tránsito terrestre hacia Arabia Saudí). Un corredor logístico completamente diferente.

Hasta ahora, Jebel Ali se beneficiaba de promocionarse como el principal e ineludible centro de transbordo de Asia Occidental, obteniendo una renta fácil y considerable de un comercio anual de 1 billón de dólares.

Este modelo de negocio se está derrumbando, al igual que la ostentosa máquina de blanqueo de dinero de Dubái.

El turbio papel de Pakistán

El Imperio del Caos contaba —y quizá siga contando— con utilizar la previsible negativa de Teherán a entablar ‘negociaciones’ indirectas en Pakistán sobre la guerra para justificar la próxima ofensiva de bombardeos como ‘golpe final’.

Nada de eso parece perturbar la meticulosa planificación de Teherán, ya que los objetivos principales siguen siendo inmutables: crear una nueva ecuación geopolítica y de seguridad en Asia Occidental; mantener la disuasión de Irán —adquirida bajo fuego enemigo—; y establecer el dominio tanto sobre las petro-monarquías árabes como sobre el culto a la muerte en Asia Occidental.

¿Los Emiratos Árabes Unidos quieren entrar en la guerra? Desde la perspectiva de Teherán, eso es estupendo: la justificación perfecta y completa para la destrucción de toda su infraestructura clave.

Era más que previsible que el plan de 15 puntos que los secuaces del equipo de Trump presentaron a Irán a través de Pakistán fuera un fracaso desde el principio. Al fin y al cabo, se trataba de una capitulación impuesta: un documento de rendición disfrazado de ‘negociación’.

Para empezar, Teherán se negó a volver a hablar con Heckle y Jeckle, el patético dúo Witkoff-Kushner, descrito por los diplomáticos iraníes como traidores. El dúo ni siquiera fue capaz de comprender las generosas propuestas de Irán esbozadas en Ginebra y traducidas por diplomáticos omaníes a un inglés rudimentario.

Así que el discurso tuvo que cambiar al instante: el nuevo “no plan” de la Casa Blanca sería discutido por el vicepresidente J.D. Vance, quien, en teoría, se reuniría con el presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, este fin de semana en Islamabad.

Entonces todo se vino abajo. Básicamente porque es imposible confiar en la actual junta militar pakistaní.

El Babuino de Barbaria afirmó que Irán le había ofrecido ocho petroleros llenos de crudo. Navegaban bajo bandera pakistaní, y así fue como cruzaron el estrecho de Ormuz. Solo entonces se los “ofrecieron” a los estadounidenses. No es de extrañar que Irán haya suspendido ahora el tránsito de petróleo hacia Pakistán a través del estrecho de Ormuz.

¿Qué más hay de nuevo? El principal activo de Langley en Pakistán es el jefe del Ejército, el general Asim Munir, miembro de la banda del cambio de régimen que derrocó al ex primer ministro Imran Khan y lo encarceló. Munir tiene a Trump en marcación rápida.

Recientemente habían hablado en detalle sobre Irán, con Munir instrumentalizando los canales secretos entre Teherán y el dúo Witkoff-Kushner, todo ello envuelto en el subterfugio de las “negociaciones”.

Munir es un rabioso anti-chií; casi un yihadista salafista en su mente; y muy cercano a Arabia Saudí, que quiere que Trump vaya a por todas contra Irán.

Perspectivas desoladoras para el CCG

Todo ello ocurrió después de que los canales de inteligencia rusos transmitieran información verificada al IRGC de que la guerra ‘rápida’ del Sindicato de Epstein, centrada en un cambio de régimen en Teherán, contaba con el respaldo total de Arabia Saudí, con financiación dudosa procedente de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar.

Ahora añádase a ello el hecho de que la mayoría de los misiles lanzados por el Sindicato de Epstein solo tienen un alcance de entre 200 y 300 millas. Traducción: todos ellos fueron lanzados contra Irán desde las petro-monarquías del CCG.

Y eso nos lleva a lo que puede deparar el futuro, en términos extremadamente desagradables, para el CCG —con la posible excepción de Catar y Omán: ambos han comprendido por dónde sopla el viento y ya han declarado ser esencialmente neutrales, y no una base para ataques contra Irán.

Kuwait es una ficción. Es posible que acabe siendo absorbido por Arabia Saudí o —por una justicia poética histórica— por Irak. No hay otras opciones.

Bahrein alberga una enorme base militar estadounidense que fue destruida en tiempo real. Si la mayoría chiíta da un paso adelante, con la ayuda de Irán, podría acabar siendo absorbida por la esfera iraní. La otra opción es una anexión de facto por parte de Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos, liderados por el gánster MbZ, alineado con los sionistas, son un proyecto ostentoso en vías de extinción. El modelo de Dubái ya está muerto: puerto, estafas financieras, capital mundial del blanqueo de capitales. Podría acabar siendo absorbido por Omán, volviendo a la situación de 1971.

Los eruditos iraquíes, con su agudo sentido de la Historia, ya debaten alegremente que Baréin —que perteneció a Irán— acabará volviendo a Irán; Kuwait pasará a Irak; los Emiratos volverán a Omán, un retorno a sus orígenes; y Arabia Saudí podría quedarse también con Catar.

Arabia Saudí, por supuesto, es el comodín de la baraja. Es bastante revelador que Riad no se encuentre entre la tríada que ha estado tratando de posicionarse como mediadora entre EE. UU. e Irán: Turquía, Egipto y Pakistán.

Dejando de lado toda la propaganda desmesurada, MbS sí animó a EE. UU. a ir tras Irán antes de la guerra, y podría estar considerando entrar en la guerra ahora: si eso ocurre, Irán simplemente destruirá toda la infraestructura energética saudí, al tiempo que los hutíes bloquean el mar Rojo para impedir cualquier posible exportación de energía saudí.

Tal y como están las cosas, existe una clara posibilidad de que el CCG pueda desempeñar un papel decisivo en la implosión del sistema financiero internacional, ya que tendrá que retirar fondos masivos del mercado estadounidense para poder apostar por su precaria supervivencia.

China observa todo lo anterior con gran expectación. Pekín es muy consciente de que la caída de Assad cortó el nodo terrestre absolutamente crítico que conectaba las Nuevas Rutas de la Seda/BRI con el Mediterráneo Oriental.

China apostaba fuertemente por el ferrocarril trilateral que une Irán, Irak y Siria, lo que sería una maravilla para eludir los cuellos de botella navales imperiales. Sin embargo, el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz debería ser el comienzo de un contraataque geoeconómico.

Al fin y al cabo, Irán acaba de institucionalizar el petroyuan como sistema de pago en el peaje de Ormuz. Dado que el 80 % de sus ingresos petroleros ya se liquidaban en yuanes a través del CIPS, el sistema incluye ahora los gastos de envío, eludiendo simultáneamente el dólar estadounidense, las sanciones de EE. UU. y el SWIFT, y ello en el cuello de botella más trascendental de la economía mundial.

Los Emiratos Árabes Unidos están perdiendo el tren que realmente importa. Lo que está ocurriendo ahora es la reescritura del sistema operativo (SO) global. Y el nuevo SO funciona con el petroyuan.

Traducción:  Observatorio de trabajador@s en lucha

Vía:strategic-culture.su 

El gobierno Trump mete sus narices en la ley de eutanasia española.


André Abeledo Fernández      abril 2/2026

El gobierno Trump mete sus narices en la ley de eutanasia española.

La Administración de Donald Trump tiene la desvergüenza de solicitar una investigación sobre la eutanasia de Noelia Castillo, una joven catalana de 25 años que accedió a la eutanasia bajo la ley española de derecho a morir. ¿No tienen suficiente con investigar el asesinato de 180 niñas en Irán por un misil estadounidense?, o también podrían investigar el genocidio del que son cómplices en Palestina, o los asesinatos del ICE contra civiles desarmados en EEUU. 

El Departamento de Estado instruyó a la Embajada de EEUU en Madrid a recabar información sobre cómo se gestionó el caso y las decisiones que permitieron llevar a cabo el procedimiento. Pero apoyan a Israel en su pena de muerte por ahorcamiento solo para palestinos, un paso más en el apartheid legalizando el asesinato de palestinos, algo que ya hacían sin necesidad de una ley que lo amparase.

Lo del gobierno del loco senil y mentiroso de Donald Trump no tiene parangón, la hipocresía y la desvergüenza se unen a su extremismo religioso y a la idea supremacista de que son los amos del mundo con derecho a tratar al resto de la humanidad como lacayos cuando no como esclavos.

Noelia Castillo en una entrevista televisiva, tras más de año y medio de batalla judicial, manifestó con toda claridad y firmeza: «Quiero dejar de sufrir». Lo mismo hizo a lo largo de todo el proceso, según la Justicia. Su caso llegó hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que dio luz verde a la eutanasia, después de ser refrendado en todas las instancias españolas, incluidos el Supremo y el Constitucional, por unanimidad. 

Antes, había sido validada la eutanasia en primera instancia por la Comisión de Garantía y Evaluación de Catalunya, el comité independiente que analiza y aprueba cada solicitud de muerte asistida siguiendo todos los preceptos que establece la ley.

Donald Trump y su gobierno de fascistas ultrareligiosos tienen bastante sangre en sus manos para andar metiendo las narices en otras naciones, además se bañan en el mar de sangre que su socio y aliado Benjamín Netanyahu ha provocado con el genocidio sionista en Palestina, la guerra en Irán, o el ataque a Líbano y a Siria.

Donald Trump, su gobierno y sus mamporreros, incluido Santiago Abascal, VOX, Abogados Cristianos o Hazte Oír no tienen autoridad de ningún tipo, tampoco autoridad moral para dar lecciones de nada a nadie. Los derechos no se negocian, se defienden.

André Abeledo Fernández