miércoles, 25 de febrero de 2026

¿Sustituir el capitalismo por la democracia y no por el socialismo?


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por Michael Roberts

Los destacados economistas de izquierda Jason Hickel y Yanis Varoufakis han escrito conjuntamente un artículo para el periódico británico The Guardian el 12 de febrero, con el título: “Podemos superar el modelo capitalista y salvar el clima: estos son los tres primeros pasos” [We can move beyond the capitalist model and save the climate – here are the first three steps]. Jason Hickel es profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor visitante sénior en la LSE. Yanis Varoufakis es el líder de MeRA25, exministro de Finanzas y autor de Technofeudalism: What Killed Capitalism (El tecnofeudalismo: el sigiloso sucesor del capitalismo –Ed. Deusto, 2024-).

Hickel y Varoufakis comienzan dejando muy claro lo siguiente: Nuestro sistema económico actual es incapaz de abordar las crisis sociales y ecológicas a las que nos enfrentamos en el siglo XXI. Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos una paradoja extraordinaria. Por un lado, tenemos acceso a nuevas tecnologías extraordinarias y a una capacidad colectiva para producir más alimentos y más cosas de las que necesitamos o de las que el planeta puede permitirse. Sin embargo, al mismo tiempo, millones de personas sufren condiciones de privación graves”.

¿Por qué ocurre esto? Sin rodeos, Hickel y Varoufakis nos dicen que el problema es el “capitalismo”. Una respuesta extraña por parte de Varoufakis, que recientemente ha escrito un libro en el que sostiene que “el capitalismo ha muerto” y ha sido sustituido por el feudalismo, o más precisamente por el “tecnofeudalismo”. Pero la definición de capitalismo de Hickel y Varoufakis es algo extraña. Por capitalismo, no se refieren a “los mercados, el comercio y el espíritu empresarial, que existían desde hacía miles de años antes del auge del capitalismo”. Eso es cierto. En cambio, los autores de este artículo dicen que por “capitalismo entendemos algo muy extraño y muy específico: un sistema económico que se reduce a una dictadura dirigida por una pequeña minoría que controla el capital: los grandes bancos, las grandes empresas y el 1 % que posee la mayoría de los activos invertibles”.

No estoy seguro de por qué esto es “extraño”. Al fin y al cabo, la historia de la organización social humana desde la época primitiva ha sido una historia de división de las personas en clases, con una clase dominante que explota al resto a través de diferentes modos sociales: la esclavitud, el feudalismo, el absolutismo y, durante los últimos 250 años aproximadamente, la explotación capitalista de la fuerza de trabajo humana a través de la propiedad y el control de los medios de producción. De hecho, como dicen los autores, bajo el capitalismo “el propósito de la producción no es principalmente satisfacer las necesidades humanas o lograr el progreso social, y mucho menos cumplir con ningún objetivo ecológico. El propósito es maximizar y acumular beneficios. Ese es el objetivo primordial. Esa es la ley capitalista del valor. Y para maximizar los beneficios, el capital requiere un crecimiento perpetuo, una producción agregada cada vez mayor, independientemente de si es necesaria o perjudicial”.

Sí, el capitalismo es un sistema impulsado por los beneficios que explota a la masa de trabajadores, pero el énfasis de los autores en este artículo no se centra tanto en ese aspecto del capitalismo como en su irracionalidad, es decir, la “producción masiva de cosas, como vehículos utilitarios deportivos [SUV, en inglés]mansiones y moda rápida, porque estas cosas son muy rentables para el capital, y la subproducción crónica de cosas obviamente necesarias como viviendas asequibles y transporte público, porque estas son mucho menos rentables para el capital, o no lo son en absoluto”.

Muestran correctamente que la razón por la que el calentamiento global y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero no se están abordando bajo el capitalismo es que, aunque las energías renovables son ya mucho más baratas que los combustibles fósiles, la producción de combustibles fósiles es hasta tres veces más rentable. “Del mismo modo, la construcción y el mantenimiento de autopistas es mucho más lucrativa para los contratistas privados, los fabricantes de automóviles y las compañías petroleras que una red moderna de ferrocarriles públicos ultrarrápidos y seguros. Por eso, los capitalistas siguen presionando a nuestros gobiernos para que subvencionen los combustibles fósiles y la construcción de carreteras, incluso mientras el mundo se quema”. Como dicen gráficamente los autores: “al capitalismo le importan las perspectivas de nuestra especie tanto como a un lobo le importa un cordero”.

El capitalismo está bloqueando las tecnologías y las inversiones para el bien colectivo y nos está encerrando “en ciclos interminables de violencia imperialista”. El imperialismo es un producto del capitalismo, donde “la acumulación de capital en las economías avanzadas se basa en la aportación masiva de mano de obra barata y recursos naturales del sur global. Para mantener este orden, el capital utiliza todas las herramientas a su alcance: deuda, sanciones, golpes de Estado e incluso invasiones militares directas para mantener subordinadas a las economías del sur”.

Entonces, ¿cuál es la respuesta al capitalismo y al imperialismo? Los autores vuelven a ser contundentes: “La solución está ante nuestros ojos. Necesitamos urgentemente superar la ley capitalista del valor”. Sí. Pero cuando se trata de un programa para superar la ley del valor en el capitalismo, las alternativas que ofrecen nuestros autores se vuelven contundentes (en su otro significado). Hickel y Varoufakis nos ofrecen tres condiciones necesarias, pero no para sustituir el capitalismo por el socialismo, sino para sustituir la “dictadura” capitalista por “una democracia funcional y ecológicamente sólida”. Así que no del capitalismo al socialismo, sino de la dictadura a la democracia. En este artículo, la palabra socialismo brilla por su ausencia.

Y el motivo queda claro cuando detallan sus tres condiciones para el cambio. “La primera condición es una nueva arquitectura financiera que penalice las inversiones  privadas destructivas y permita la financiación pública con fines públicos”. Eso es un poco vago; ¿qué significa en la práctica? “En el centro de esta arquitectura necesitamos un nuevo banco de inversión público que, en asociación con los bancos centrales, convierta la liquidez disponible en tipos de inversión compatibles con una prosperidad común y sostenible”. ¿Qué? Entonces, la respuesta al dominio del capital financiero no es hacerse con el control de los bancos, las compañías de seguros, los fondos de cobertura, etc. y luego planificar la inversión. No, se trata simplemente de crear un banco público que compita con el sector financiero capitalista existente. Dado que la inversión capitalista en las economías modernas es unas cinco veces mayor que la inversión pública, ¿cómo puede esta propuesta invertir esa proporción y poner fin a la dictadura del capitalismo?

La segunda condición es “hacer un uso extensivo de la democracia deliberativa para decidir los objetivos sectoriales, regionales y nacionales (por ejemplo, en lo que respecta al crecimiento o incluso a la reducción de diferentes producciones) a los que se destinarán las nuevas herramientas de financiación pública”. Así pues, nuestro banco de inversión público se gestionará de forma democrática y las decisiones sobre las inversiones que realice se tomarán democráticamente. Muy bien, pero ¿qué pasa con las decisiones de inversión que toman los grandes bancos de inversión privados de Estados Unidos, los cinco grandes bancos comerciales del Reino Unido, etc.? Parece que sus decisiones no se ven afectadas.

¡Ah! No, no es así, porque, según los autores,  la tercera condición para poner fin a la dictadura capitalista es la formación de empresas “gestionadas según el principio de un empleado, una acción, un voto”. Las empresas no deben pasar a ser de propiedad común. En cambio, cada trabajador o trabajadora obtiene una acción y un voto en las decisiones de la empresa. Esto es extraño, porque cualquier trabajador o trabajadora puede comprar una acción de una empresa en este momento y votar. ¿Qué pasa con las acciones que ya poseen las grandes empresas, las sociedades de capital privado y las instituciones financieras? ¿No van a ser expropiadas? Si es así, ¿por qué no lo dicen, en lugar de limitarnos a ofrecernos la idea de un trabajador o trabajadora, un voto?

Los autores concluyen su artículo afirmando que es posible un mundo que evite el colapso ecológico y acabe con la pobreza global: “es una perspectiva tangible”. El problema es que las tres recetas políticas que proponen Hickel y Varoufakis distan mucho de lograrlo, porque no conducen al fin de lo que ellos denominan dictadura  capitalista.

 

Fuente: Blog de Michael Roberts

Traducción: Viento sur 

Fallece James Petras, el sociólogo que radiografió la fractura social de la España neoliberal


ESTADO ESPAÑOL, JAMES PETRAS, MUNDO :: 16/02/2026

RODRIGO ROMANELI

Del “Informe Petras” silenciado por el CSIC a su popularización por Julio Anguita y su publicación en Ajoblanco, el legado incómodo de un intelectual marxista que anticipó la fractura social

La muerte de James Petras cierra una de las trayectorias intelectuales más incómodas para el poder político y económico de las últimas décadas. Sociólogo marxista estadounidense, vinculado a la crítica del imperialismo y del neoliberalismo global, dejó en el Estado español una huella particular con el llamado Informe Petras, convertido en referencia para amplios sectores de la izquierda tras su publicación íntegra en la revista Ajoblanco en 1996 (que aun se puede leer en lahaine.org). Aquel texto, titulado originalmente “Padres e hijos, dos generaciones de trabajadores españoles”, fue mucho más que un estudio académico. Fue una enmienda al relato triunfalista de la modernización 'socialista' de los años ochenta y noventa y, al mismo tiempo, una advertencia política de largo alcance.

En el prólogo de la edición publicada por la revista, Petras relataba cómo su investigación, realizada durante una estancia en Barcelona en 1995, fue entregada al CSIC (que lo encargó y pagó) y quedó sin publicar debido al carácter demoledor de sus conclusiones. El texto acabaría viendo la luz fuera de los circuitos institucionales, acompañado por intervenciones de dirigentes como Julio Anguita. Desde el inicio, el informe se situó en un terreno incómodo, cuestionando no solo decisiones económicas concretas, sino el marco ideológico que las legitimaba.

La tesis central era nítida. La estrategia de modernización impulsada por los gobiernos del PSOE entre 1982 y 1995, basada en la liberalización económica, la integración europea y la configuración de un nuevo régimen regulador orientado a favorecer a multinacionales, había generado una fractura profunda en la clase trabajadora. En el capítulo dedicado a la estrategia de modernización, Petras describía un proceso coherente pero regresivo que combinaba privatizaciones, flexibilización laboral, creciente protagonismo del capital extranjero y subordinación a las reglas comunitarias. El resultado fue, según su análisis, desindustrialización, precarización juvenil y transferencia de poder hacia élites financieras transnacionales.

Sin embargo, lo que convirtió al Informe Petras en un texto político fue su enfoque microeconómico. El estudio se apoyaba en entrevistas a veinte trabajadores, divididos entre generaciones, que mostraban dos mundos laborales y vitales casi incompatibles. La generación que accedió al mercado laboral en los años sesenta y setenta disfrutó, pese a salarios modestos y condiciones duras, de estabilidad en el empleo, posibilidad de ascenso y construcción de un proyecto vital relativamente previsible. Y la que lo hizo a finales de los ochenta y principios de los noventa encontró contratos temporales, salarios bajos y miedo constante al despido. La precariedad no era solo económica, sino cultural y política, porque debilitaba la organización colectiva, erosionaba la cultura sindical y fragmentaba la sociedad civil.

Julio Anguita entendió rápidamente el alcance del diagnóstico. Lo citó en el Congreso y lo convirtió en argumento para sostener que el PSOE había asumido el marco neoliberal. Para una parte de la izquierda, el Informe Petras fue la radiografía de una inflexión histórica en la que la modernización dejó de asociarse automáticamente a progreso social. La idea de movilidad intergeneracional descendente se convirtió en el núcleo de la crítica, señalando que una democracia consolidada podía convivir con un retroceso material para quienes llegaban más tarde al mercado laboral.

Más allá del mercado de trabajo, Petras formuló también una crítica institucional. En el capítulo sobre el impacto en la estructura política advertía que la modernización aplicada mediante el uso recurrente del decreto ley reforzaba un liderazgo concentrado en el Ejecutivo y debilitaba la sociedad civil. Para el sociólogo, la liberalización económica iba acompañada de una degradación de la cultura cívica, con menor participación efectiva, mayor clientelismo y creciente peso de actores no electos vinculados a intereses financieros internacionales. Su planteamiento cuestionaba el axioma dominante según el cual modernización equivalía de manera automática a democratización y avance social.

Tres décadas después, muchas de aquellas intuiciones, que se revelaron certeras, siguen siendo objeto de debate. La precariedad juvenil estructural, la temporalidad crónica y las dificultades de acceso a la vivienda reactivan preguntas que Petras formuló en los años noventa. Frente a interpretaciones que presentan el malestar juvenil como simple conflicto generacional o como choque de expectativas frustradas, su lectura devolvía la discusión al terreno material. No se trataba de un sistema que dejaba de funcionar de forma abstracta, sino de un diseño institucional y económico que priorizaba a los ricos: la liberalización, la rentabilidad financiera y la flexibilidad laboral, trasladando el coste del ajuste a quienes se incorporaban más tarde al mercado de trabajo.

El fallecimiento de James Petras, anunciado el pasado viernes por sus hijos Anthippy, Stefan, Wendy y Elizabeth aunque se produjo el 17 de enero, invita a volver a revisar su obra. Fue un pensador incómodo y polémico, en ocasiones tajante en sus juicios, pero firme y consistente en su apuesta por un análisis marxista centrado en las relaciones materiales de poder. El llamado Informe Petras no constituyó un panfleto ideológico, sino una investigación de campo de alto nivel intelectual sustentada en testimonios concretos que revelaban el reverso social de la modernización española. Su advertencia sobre la fractura generacional mantiene plena actualidad. Las persistentes tasas, tanto de precariedad juvenil como de aumento de los beneficios de los bancos, muestran que aquella brecha no llegó a cerrarse.

Petras sostuvo que la modernización debía medirse por su impacto en la vida concreta de las personas y no por indicadores macroeconómicos abstractos. Treinta años después, esa sigue siendo una de las preguntas más incómodas para cualquier proyecto político que aspire a llamarse de izquierdas. Con su muerte desaparece una voz que obligó a la izquierda española a mirarse al espejo. La incógnita es si hoy existe voluntad de volver a hacerlo.

Diario Red


Texto completo en: https://www.lahaine.org/est_espanol.php/fallece-james-petras-el-sociologo-que-radiografio 

Venezuela. “Aquí no hay rendición , no hay capitulación, sí hay combate por la paz y el socialismo”. Entrevista al dirigente comunista venezolano, Carolus Wimmer


 
 on 8 febrero, 2026

Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 8 de febrero de 2026.













Carolus Wimmer (1948) no es sólo un académico y un político; es un pilar del internacionalismo militante en Venezuela. Ex-diputado y ex-presidente (GPV) al Parlamento Latinoamericano (2005 – 2016), Dirigente de la Juventud Comunista (JCV) (1971 – 1980), Director de la Escuela Nacional de Cuadros Ho Chi Minh (1980 – 1996) y secretario de Relaciones Internacionales histórico del Partido Comunista de Venezuela (PCV) (desde 1996), Carolus representa esa síntesis necesaria entre teoría marxista-leninista y praxis revolucionaria.

Su labor constante en el COSI (Comité de Solidadaridad Internacional y Lucha por la Paz), en el Consejo Mundial de Paz, en el Frente Cívico-Militar Bolivariano Ezequiel Zamora y su vínculo profundo con la experiencia de Vietnam, lo convierten en una voz autorizada para descifrar la fase actual de agresión imperialista. En esta entrevista, Carolus aporta claridad sobre la compleja situación interna del PCV y traza la ruta de la resistencia multipolar.

Camarada Carolus, en Europa algunos sectores siguen con atención la fractura interna del PCV. ¿Podría explicarnos desde el punto de vista organizativo y simbólico, la diferencia entre quienes defienden el proceso bolivariano y aquellos sectores que, aún llamándose comunistas, atacan al gobierno precisamente en el momento de máxima agresión imperialista?

Soy tajante: no hay fractura interna del PCV, la gran mayoría de la militancia se mantiene fiel en la línea del pensamiento marxista-leninista y bolivariano, firme en la combinación dialéctica correcta de estrategia y táctica, disciplinada en la construcción de la unidad patriótica popular y lucha por el socialismo. Lo que hubo fue la separación de una pequeña cúpula de antiguos dirigentes, que probablemente cayeron en las redes del enemigo y buscaron la vía fácil del oportunismo, un fenómeno que ya enfrentó V.I. Lenin durante la Revolución rusa, confundiendo una vez más la dialéctica de las contradicciones fundamentales y principales. Estos ex-dirigentes que ya no defienden la doctrina del marxismo-leninismo, firmando pactos con la ultra-derecha (Pacto de Cantaclaro, 2024), hoy pregonan un “partido de la dignidad” con el concepto bíblico de la dignidad (Imago Dei).

Estos ex-dirigentes querían fracturar y destruir al PCV. No lo lograron. Están aislados nacional y internacionalmente, y cada día se desintegran más. Pero el PCV, y solamente hay uno, sigue vivo y en lucha revolucionaria. Prueba de eso son los resultados de las elecciones parlamentarias de 2025, donde a pesar de la confusión mediática sobre la supuesta fractura del Partido, el sabotaje y el llamado contrarrevolucionario de los ex-dirigentes a NO VOTAR por el PCV, el Partido Comunista logró más de 250.000 votos en el país y más de 10.000 votos en la Capital de Caracas. Tiene diputados en la Asamblea Nacional, legisladores en las Cámaras Regionales y concejales en los Consejos Municipales. Eso es una modesta, pero buena base para continuar la lucha anti-imperialista y anti-fascista (contradicción principal) y demuestra la vigencia histórica de los y las comunistas en Venezuela. Eso demuestra el apoyo del pueblo a la correcta línea política de la unidad de la clase obrera y los trabajadores de la ciudad y el campo, y de la alianza política del PCV con el partido gobernante PSUV y otros sectores revolucionarios y patrióticos del Polo Patriótico. Naturalmente estos ex-dirigentes hicieron daño, pero estamos en pleno proceso de reconstrucción del Partido y sus organizaciones de masas: Juventud Comunista, frente obrero-sindical, movimiento de mujeres, etc. Actualmente estamos preparando el próximo Congreso del PCV para finales del año y la problemática interna del PCV será un capítulo cerrado.

Estas dificultades temporales del PCV, sin embargo, deben ser una advertencia para todas las fuerzas revolucionarias En la actualidad debemos prestar especial atención al desarrollo del materialismo dialéctico e histórico, como base de nuestra teoría política, y profundizar la lucha contra las corrientes del pensamiento burgués y pequeño-burgués que se agrupan bajo las denominaciones de modernismo y post-modernismo, así como contra el revisionismo y la socialdemocracia, y contra las tesis de los mal llamados neomarxistas.

El 3 de enero de 2026 marcó un punto de no retorno. ¿Cómo lee usted, en términos marxistas, la agresión militar y el secuestro del Presidente y de la diputada Cilia Flores, su esposa, en relación con la gestión de los recursos petroleros y el desafío venezolano al monopolio del dólar?

Aprovecho aquí, a través de este medio valioso de Resumen Latinoamericano, para denunciar, rechazar y repudiar la política colonialista criminal del pedófilo Trump, que pone en peligro inminente a todos los países de “Nuestra América” (José Martí, 1891). Sin ningún rastro de vergüenza, el imperialismo yanqui ha manifestado públicamente sus pretensiones de apropiarse los recursos estratégicos de Venezuela y de los países latinoamericanos. El reivindica la nefasta Doctrina Monroe de 1823, al señalar ante el mundo que nuestras naciones soberanas son el patio trasero del imperio.

Ante esta situación grave e inédita, manifestamos nuestro más enérgico repudio a los bombardeos realizados en la Capital Caracas y cuatro estados adyacentes , con muertos y heridos, niños y mayores, civiles y militares, venezolanos y cubanos. Estos bombardeos, sin declaración de guerra, representan una violación criminal a la soberanía de los pueblos y al derecho internacional.

Exigimos la libertad inmediata del Presidente Nicolas Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, prisioneros de guerra, victimas de la persecución y el asedio de la política exterior de los Estados Unidos.

Referente a la política exterior de los Estados Unidos, el Libertador Simón Bolívar, escribió en una carta de 1829 la advertencia histórica sobre el imperialismo yanqui -«Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad».

Estamos en medio de una lucha de clases, como Carlos Marx ya señaló en 1848 y el enemigo de clase nos atacará siempre. Y siempre debemos estar preparados para la defensa. Ya en los umbrales de las elecciones presidenciales de 1998, la entonces Secretaria de Estado Madelaine Albright enfatizó: “No vamos a permitir que Chávez gane las elecciones”. No lo lograron en este momento, pero lo intentarán una y otra vez.

¡No hay rendición , no hay capitulación!

Está en pleno desarrollo un proceso pragmático y constitucional, con la Presidenta encargada Delcy Rodríguez al mando temporalmente. Frente a una potencia nuclear con clara superioridad hay que defender con mucha inteligencia y maniobras tácticas los recursos petroleros, energéticos y minerales y enfrentar junto con otros países el estrangulamiento económico financiero de Washington. Estamos seguros que el actual gobierno, presidido por la Presidenta encargada Delcy Rodríguez logrará fortalecer los vínculos económico – financieros con el acercamiento necesario a los miembros de BRICS y, poco a poco, romper las “sanciones” y bloqueos.

Tras el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, ¿cuál debe ser la respuesta de las fuerzas de izquierda en América Latina? ¿Es aún posible una vía diplomática o hemos entrado definitivamente en una fase de resistencia activa contra la balcanización del continente?

América Latina no es Europa, yo no hablaría de una balcanización. Es un deseo de los EE.UU., pero nuestra historia es diferente. La “diplomacia de los pueblos” de “Nuestra América” siempre está presente. Además, la resistencia activa tampoco excluye la vía diplomática formal, que no será la solución en todos los casos, pero representa una de las armas en la lucha de clases.

A once años del decreto 13692, firmado por el Presidente demócrata Obama, que cataloga a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria” Venezuela se prepara para la guerra multiforme. Por esta agresión multifacética y continua del imperialismo, el pueblo venezolano (la amenaza inusual y extraordinaria para los EE.UU.) acumuló mucha experiencia y encontró, en esta “creación heroica” de la cual nos habló José Carlos Mariátegui, la “Fusión Popular, Militar y Policial”, conscientes, que en la lucha de clases antiimperialista y revolucionaria “el pueblo busca la paz, pero debe estar armado”, parafraseando al Comandante Chávez. Cada pueblo latinoamericano debe encontrar sus formas para la defensa de la soberanía e independencia. “Sin calco, ni copia”, pero en estrecha unidad cooperación y solidaridad con el resto de Nuestra América. .

En las últimas décadas se hicieron grandes esfuerzos para la unidad, con victorias y fracasos, los últimos relacionados siempre por la presencia de los EE.UU. Respecto a la unidad latinoamericana debemos “Insistir, persistir, resistir, pero nunca desistir”. Con esto contamos también con un gran aliado, que poco lo tomamos en cuento: es el pueblo estadounidense y la población migrante en los EE.UU. Actualmente observamos importantes manifestaciones, huelgas y luchas populares, que debilitan a las élites de la burguesía, y pueden ser la chispa para cambios favorables en el norte y en todo el continente.

Usted es Presidente de la Casa de la Amistad Venezolano-Vietnamita (CAVV) y coordina con un valioso equipo el trabajo el COSI. En esta fase de cambios ideológicos globales, ¿qué puede enseñar hoy la Guerra de Todo el Pueblo vietnamita a la Venezuela asediada? ¿Cómo se adapta ese ejemplo de victoria histórica a la lucha contemporánea por la paz y la justicia social?

El Presidente Ho Chi Minh y el General Vo Nguyen Giap fueron los artífices de la «guerra de todo el pueblo» en Vietnam, una estrategia integral, que movilizó a la población civil y militar contra las potencias colonialistas e imperialistas de Francia (hasta 1954), Japón ( durante la II Guerra Mundial) y Estados Unidos (hasta 1975). Basada en la guerra de guerrillas prolongada y la unidad nacional, lograron derrotar a potencias superiores mediante tácticas ingeniosas ( el uso de túneles, emboscadas y el camuflaje permitió a una fuerza menos equipada superar la tecnología avanzada del enemigo). La movilización de todas las capas sociales (campesinos, obreros, soldados) en un Frente Nacional Unido fue fundamental para derrotar al invasor. La victoria final de 1975 y la reunificación del país en 1976 validaron su enfoque de resistencia prolongada y movilización total, convirtiéndose en un referente mundial de lucha de liberación nacional. Es importante destacar que aún hoy toda la política exitosa en cualquier área tiene su fundamento en el “Marxismo-Leninismo y el Pensamiento de Ho Chi Minh”. Es la guía de su éxito en tiempos de guerra y de paz.

Entre las enseñanzas vietnamitas, que también hoy para nosotros tienen plena validez, en caso de la agresión militar directa o “ la guerra multifacética”, nombramos las siguientes:

Nuestra estrategia y nuestras tácticas en esta lucha de clases contra el imperialismo deben basarse en la batalla política, ideológica, y no solo militar. Con la experiencia de la victoria en Vietnam debemos lograr la movilización de todas las capas sociales (campesinos, obreros, soldados) en un Frente Nacional Unido que es fundamental para derrotar al invasor. Con Cuba y Nicaragua tenemos en América Latina experiencias victoriosas similares.

Debemos evitar batallas decisivas cuando la victoria no es segura, usando diferentes métodos de lucha para desgastar al enemigo a lo largo del tiempo, como se detalla en el libro “Guerra del pueblo, ejército del pueblo” de Vo Nguyen Giap. V.I. Lenin hablaba de la táctica de “Un paso adelante, dos pasos atrás”(1904).

La preparación política, ideológica y moral, no solo militar, de los y las combatientes es esencial.

Para cualquier batalla victoriosa es esencial la movilización de la Retaguardia: una movilización total de la sociedad para sostener el esfuerzo de guerra multifacética. En Venezuela el Comandante Chávez con la propia experiencia del golpe de Estado del 2002, creó en 2005 la Milicia Bolivariana con la idea de la «guerra de todo el pueblo» Es un ejercito voluntario de retaguardia, hombres y mujeres de todas las edades , organizados y entrenados para la defensa integral de la nación, complementando a los componentes militares regulares para garantizar la soberanía, independencia y el orden interno, mediante la participación popular en la defensa del territorio y el desarrollo nacional.

Las condiciones en cada uno de nuestros países en “Nuestra América” son diferentes, pero sabemos que todos estamos amenazados y mientras que el imperialismo esté, todos tenemos la obligación de defender la vida y el bienestar de nuestros pueblos. Los imperialistas quieren robarnos nuestros recursos para sus guerras, nosotros los necesitamos para la paz y la felicidad de nuestros pueblos.

Finalmente, ¿cuál es su mensaje para los militantes y los pueblos de Europa que a menudo reciben una visión distorsionada de la realidad venezolana a través de los medios hegemónicos?

El 3 de enero el pueblo venezolano recibió con el secuestro del Presidente Maduro, los bombardeos contra la población civil y las víctimas fatales y heridos de venezolanos y cubanos un duro golpe. Pero Trump no logró una victoria. No estaba en sus planes que el chavismo se mantiene en el poder, no logró un “cambio de régimen”. No estaba en sus planes seguir negociando después de un mes de los hechos con la Presidente (encargada) chavista, y Maduro, siguiendo presidente. No estaba en sus planes la unidad sólida y patriótica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), ni la presencia compacta del pueblo en la calle para enfrentar la agresión criminal y para defender el proceso bolivariano.

Lo que los Estados Unidos quizás en otros países lograron, no lo van a lograr en Venezuela: “No hay rendición, no hay capitulación”, sí hay combate por la independencia y soberanía, hay combate por la paz y el socialismo. La lucha será larga y con muchos sacrificios. El pueblo venezolano conoce estos sacrificios desde hace 26 años. Somos vencedores, gracias también a la solidaridad y el firme apoyo de muchos gobiernos como los de China, Rusia y Cuba, y gracias a la solidaridad internacional de los pueblos ¡Venceremos! Y con esto queremos dar un modesto aporte y apoyo a las luchas anti-imperialistas y antifascistas alrededor del mundo.

Decimos con Rosa Luxemburgo: “Socialismo o Barbarie”. 

martes, 24 de febrero de 2026

Nota sobre dos errores y una omisión en el informe de la Comisión Política del PCE del 29/01/2026


Alonso Gallardo militante comunista asturiano 
 
febrero del 2026

Si los núcleos y comités de los distintos niveles tuvieran organicidad estatutaria con sus reuniones ordinarias quizás no fuese necesario comentarlo públicamente, porque lo normal sería que cada comité local o superior tuviera su blog donde se publicaran las resoluciones, acuerdos o debates, en torno a las decisiones adoptadas por los órganos superiores o surgidas en las organizaciones de base partidaria, sindicales y sociales. Pero como no existe ninguna organicidad en el ámbito local que me muevo la única posibilidad es el debate público, cosa que a muchos molesta pero creo que Lenin coincidiría conmigo en que mejor público que secreto, porque a los comunistas solo la verdad nos hace revolucionarios, por eso y porque el debate sincero y desde el respeto por muy fuerte que sea la discrepancia, no nos debilita, al revés, nos hace más fuerte entre los sectores más conscientes de la clase trabajadora, porque son a los que nos dirigimos por ser más libres e independientes en lo político e ideológico de la oligarquía imperialista dominante y del resto de clases sociales.

El primer error que destaco del informe es, que la caracterización del enemigo principal de la clase trabajadora española y de la humanidad no es Trump, no es su personalidad supremacista, racista y misógina, solo es el personaje elegido por un sector de la oligarquía imperialista de EE.UU con un amplio apoyo social, para que ejecute las políticas que modifiquen la tendencia a la decadencia económica, política y tecnológica de los monopolios industriales, comunicacionales, financieros y de servicios hasta ahora fracasadas y que, independientemente de que otros sectores ligados a los demócrata no lo apoyen, solo discrepan de la forma pública de presentación no de las de fondo, porque independientemente de la táctica bipartidista que los diferencia, conforman la oligarquía mundial colonial e imperialista dominante, que viendo la decadencia de su hegemonía política, económica y militar ante China, Rusia y los BRICS+, por el colapso del sistema de capitalismo de mercado monopolizado ante la competencia de China y el Sur Global, han desatado caos y guerras en el planeta para impedir su caída y la rendición de cuentas, mediante la amenaza de su capacidad militar nuclear y en todo esto la oligarquía yanqui está unida frente a su enemigo principal: la China socialista y el Sur Global. Quizás este artículo de Jair de Souza economista y escritor nos ayude un poco: La locura es inherente al capitalismo, no es exclusiva de Trump

Como segundo error sitúo, que la discrepancia con el gobierno iraní por ser teocrático y autoritario, que persigue a la izquierda y restringe libertades y derechos a la mujer, así sin matices, manifiesta de entrada una posición subjetiva construida sobre los supuestos que el imperialismo construye como relato, para el aislamiento internacional y el bloqueo económico de Irán desde su revolución. Todo lo relacionado con su cultura islámica se denuncia sobre la base de la cultura grecorromana católica occidental tan patriarcal y machista como la musulmana, pero lejos de las construcciones modernas fundamentalistas dominantes en las monarquías árabes, construidas bajo el dominio colonial e imperialista de Europa y EE.UU, para el dominio y control del petróleo y sus riquezas naturales y todo lo referente a la figura del ayatolá Alí Jamenei como jefe de un estado burgués, forma parte de la recuperación de su cultura y soberanía como identidad histórica, por el dominio que Gran Bretaña ejerció apoyado por los EE.UU hasta la revolución islamista de 1979, estando reglado el papel del ayatolá como líder supremo, con funciones diferentes a la inviolabilidad de una monarquía como la española que, en estos momentos disfruta de un gobierno progresista en línea occidental como el español, que intentando legislar para combatir el bloqueo yanqui aprobó una subida de tasas e impuestos a las grandes fortunas y empresas, provocando la movilización de los comerciantes de los bazares a los cuales abastecen, sumándose a ella las organizaciones terroristas mercenarias, dirigidas por agentes infiltrados de la CIA, el Mossad y otras agencias europeas para provocar actos terroristas y caos social, explicado y virilizado en los medios serios y profesionales de comunicación y entregada copia a todas las embajadas y a la ONU; y la represión a sectores de la izquierda está ligada por su posición con respecto al imperialismo yanqui-occidental como principal enemigo del pueblo iraní, obviando comunistas y cierta izquierda en su lucha contra la burguesía nacional, la experiencia de leninista de Mao en su lucha contra el imperialismo enemigo principal en defensa de la soberanía nacional. Aquí dejo un artículo reciente de Alberto Cruz, periodista y escritor que desarrolla bien el tema: La trampa estratégica para EEUU en Irán

Y la omisión, se centra en el olvido que se hace dentro de la prioridad de impedir la llegada al gobierno de la derecha y la ultraderecha fascista, fortaleciendo la política de unidad y confluencia de la izquierda, lo que considero de lo más acertado de la estrategia y la táctica del PCE, pero todo queda en un problema de voluntades e inteligencia de cuadros y dirigentes del PCE y de reformistas de izquierda, que siendo sinceros, han necesitado hasta ahora de los medios de comunicación de los sectores liberales del PSOE para salir a la luz públicamente a falta de medios propios. Pero, que es lo que lleva fallando desde el abandono de la batalla electoral por el PCE delegando en las siglas de IU allá por el año 1986; que todo el esfuerzo político de la militancia, cuadros y dirigentes del PCE se dedica a la actividad institucional, continuando de hecho con el abandono de la línea política de masas de trabajo en las organizaciones obreras, iniciada por el eurocomunismo en los años setenta y seis con la consolidación interna de las tesis revisionistas del XX Congreso del PCUS, mediante la conversión de las células en agrupaciones territoriales para dar la batalla electoral. En los estatutos todavía quedan rescoldos de la línea política de trabajo en las organizaciones de masas, al mantener tres condiciones para ser militante del PCE: pagar la cuota, asistir a las reuniones del núcleo donde milita y participar de una organización obrera sindical o vecinal. Para un buen entender, lo que nos dicen los estatutos es que debemos recuperar la línea política de masas, perdida bajo el olvido de la lucha de clases y el pacto social y a la clase trabajadora como principal sujeto transformador. 

Rusia e India en la estrategia de poder regional de China

                                                                          


¿Cómo se mueve China con estos dos grandes actores regionales y globales?


 
Eduardo García Granado       23/02/2026 

Es indudable que Estados Unidos se halla inmerso en una nueva reformulación imperial. La doctrina del Pivot to Asia, que marcó el rumbo de la política exterior imperialista de Washington entre 2009 y 2025, está abriendo paso a una nueva doctrina: la del repliegue hemisférico. No obstante, erra tozudamente cualquiera que piense que Asia-Pacífico —o el Indo-Pacífico, como prefieren los norteamericanos— no tiene cabida en la política exterior estadounidense de las próximas décadas.

Muy al contrario, Estados Unidos reconoce en su Estrategia de Defensa Nacional la centralidad de la región. De hecho, sigue considerándola (con razón) como la región central en la geopolítica contemporánea y reconoce (también con razón) una evidencia: que el Este de Asia, y muy particularmente el espacio económico, político y geoestratégico desde el estrecho de Malaca hasta Japón —es decir, las costas orientales del Sudeste asiático y de China, la península de Corea, Japón, la isla de Taiwán, los mares Amarillo, de China Oriental y (con especial importancia) el de la China Meridional— es el punto sobre el que pivota el área económica más importante del mundo.

Lo que parece cambiar con Trump no es la centralidad que se le otorga al Asia-Pacífico en tanto región, mucho menos en los diagnósticos de los expertos que definen las prioridades de la política exterior estadounidense. Lo que está cambiando es el abordaje de esta misma realidad: se apuesta por garantizar un acceso a Estados Unidos en esta zona, preferentemente evitando el conflicto, al mismo tiempo que Washington toma control por la fuerza del continente americano precisamente para dotarse de una “espalda” fuerte y poder afrontar los retos imperiales del futuro que, muy a menudo, se darán en esta misma región que Estados Unidos define como Indo-Pacífico.

Rusia espera que China respalde —aunque sea por omisión— los intereses estratégicos de Moscú en Europa; Pekín espera que Rusia haga lo propio en el Asia-Pacífico

En cualquier caso, e independientemente de los análisis sobre la posición estadounidense en Asia-Pacífico, lo cierto es que China lleva mucho tiempo percibiendo como amenazante el Pivot to Asia estadounidense. A decir verdad, tanto los precedentes de Washington en el mundo como las propias declaraciones de los sucesivos presidentes y secretarios de Estado estadounidenses dan la razón a Pekín.  Hay numerosos actores que dan forma a la estrategia china en Asia, pero dos de ellos suelen perfilarse de forma muy poco acertada: Rusia e India

El “amigo” ruso

El caso ruso es enormemente particular. Aunque nunca ha tomado la forma de una alianza como tal, en la práctica la amistad sino-rusa es profunda y, sobre todo, crucial. Para Pekín, mantener a Moscú como un aliado de facto le proporciona lo que se conoce como profundidad estratégica y brinda a la República Popular de China influencia y protección en el entorno euroasiático. Todo ello en un contexto en el que Xi Jinping no ha hecho sino profundizar la apuesta de sus predecesores de reforzar las capacidades del Ejército de Liberación y en el que Estados Unidos ha reforzado su sistema de alianzas en la región —véanse, entre otros, el QUAD y el AUKUS—.

El progresivo aislamiento impuesto por Occidente contra Rusia ha favorecido la profundización de esta relación. De alguna forma, Rusia espera que China respalde —aunque sea por omisión— los intereses estratégicos de Moscú en Europa; Pekín espera que Rusia haga lo propio en el Asia-Pacífico.

Son llamativos varios fenómenos como la cooperación sino-rusa en la estratégica ciudad portuaria de Vladivostok, en el Mar de Japón, los crecientes lazos de China con repúblicas ex soviéticas de Asia Central o la aceptación de Moscú de un papel relativamente subordinado (que no súbdito) a China tanto en la Organización de Cooperación de Shanghai como en BRICS. Rusia entiende la dimensión sistémica del crecimiento de China y acepta tácticamente el papel de Pekín en el mundo.

Atrás parecen quedar los tiempos en los que las disputas fronterizas entre China y Rusia constituían verdaderamente un escollo en las relaciones entre ambas. Probablemente ha sido el “desempate” natural de las fuerzas con el paso del tiempo en favor del Pekín del Partido Comunista en contraste con el estancamiento del Moscú post-socialista el que ha decantado la balanza. Mientras China es la única gran potencia que constituye un reto integral para el imperialismo estadounidense —y empuja, cada vez en mayor medida, hacia el establecimiento de algo parecido a un orden bipolar—, Rusia conserva poder de presión en un único campo: la fuerza militar.

Así, el enfoque chino hacia Rusia es paradigmático. De la misma forma que Moscú constituye, de alguna forma, una ambigua profundidad estratégica para Pekín en la arena internacional, otros de sus “amigos” —puesto que China prefiere omitir las alianzas bilaterales formales— hacen lo propio. Corea del Norte, con quien Pekín siempre ha guardado una distancia notable, en la práctica contribuye casi sin querer a la disuasión china frente a Washington. Irán y Pakistán también… algo reseñable considerando que Islamabad tiene armas nucleares y brinda a China acceso al muy estratégico puerto de Gwadar, en el océano Índico.

El multialineamiento indio

En los últimos meses, el gobierno supremacista hindú de Narendra Modi en la India ha firmado acuerdos estratégicos —tanto económicos como de asociación bilateral— con actores como la Unión Europea o Filipinas. Estos acuerdos, junto al resto de los que se han firmado durante la era Modi, son parte de su estrategia de multialineamiento para la India.

En el caso de China, tras las disputas fronterizas entre ambos en el año 2020, en Nueva Delhi tomaron buena nota de los riesgos asociados a llevarse mal con Pekín. Evidentemente, si las tensiones bilaterales condujeran a algún tipo de conflagración bélica directa, sería Estados Unidos, en primer lugar, y Pakistán, en segundo, quienes más interés tendrían en una cronificación del conflicto que pudiera desgastar tanto a las fuerzas armadas de ambos Estados como a su población.

A China le preocupa la afinidad estratégica entre Estados Unidos e India; a India le preocupa la alianza de facto entre China y Pakistán

Al mismo tiempo, tanto India como China son dos actores económicamente decisivos el uno para el otro. Pekín mira al sur y encuentra un mercado descomunal para colocar sus productos; Nueva Delhi mira al norte y ve un suministrador de insumos sin los que algunos sectores de su economía no podrían funcionar.

Modi se ha acercado a China, ha comprado petróleo ruso, ha firmado un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea e incluso ha delineado un verdadero eje Tokio-Nueva Delhi. Forma parte del Cuadrilátero de Seguridad en el Indopacífico (QUAD) junto a Estados Unidos, Australia y Japón, participa en la Organización de Cooperación de Shanghai y es la “I” de BRICS.

A China le preocupa la afinidad estratégica entre Estados Unidos e India; a India le preocupa la alianza de facto entre China y Pakistán. A este peculiar ajedrez juegan las autoridades de los dos países más poblados del mundo, consciente uno de que está llamado a ser la potencia hegemónica del Índico y la otra a serlo en el Asia-Pacífico y, quién sabe, tal vez en todo el mundo.

Esta dinámica no tiene por qué tranquilizar a China, aunque establece una suerte de equilibrio tenso permanente que puede “ir tirando” siempre y cuando India siga considerando más favorable dejarse querer por el resto de los actores en lugar de alinearse con Estados Unidos. En este sentido, las relaciones entre ambos están marcadas no solo por el peso demográfico y económico que, evidentemente, comparten, sino también por sus históricos conflictos fronterizos que, al menos en la actualidad, ambos convienen en dejar aparcados.

Es difícil pensar que China pueda en algún momento conseguir que India acepte ser su “hermano pequeño”. Muy por el contrario, algo que probablemente refuerce que ambos Estados se respeten y convengan actuar permanentemente como dique de contención regional son las palancas que ambos tienen en relación al otro: Pakistán, por un lado, y el QUAD, por el otro. 

El Lince: Algo está pasando aquí, y puede ser bueno


febrero del 2026


La lucha entre los euroatlánticos y euroasiáticos en Rusia está adquiriendo rasgos épicos. En los últimos 10 días hemos visto cuatro apariciones del mejor ministro de Asuntos Exteriores del mundo, Lavrov, diciendo cosas que están en las antípodas del manido discurso que mantienen los euroatlánticos. Todo lo que dice Lavrov se resume en una frase: el «espíritu de Anchorage» está prácticamente muerto. Es decir, que el acuerdo al que llegaron Putin y Trump en Alaska en agosto del año pasado es ya agua pasada.


En castellano, la expresión «espíritu de un acuerdo» se refiere a la «intención, propósito o finalidad subyacente que las partes perseguían al firmarlo». Es decir, que la cosa se refiere tanto al por qué como al para qué. El por qué es la superioridad rusa en el campo de batalla en el país 404, antes conocido como Ucrania. El para qué es para iniciar un hipotético proceso de paz. Según lo que va soltando el sector euroasiático, Rusia aceptó la propuesta de Trump de controlar todo el Donbás (Donetsk y Luganks) y no ir más allá de lo que ha logrado en Jersón y Zaporoje (nombre ruso). Es decir, tal y como os comenté en octubre del año pasado, lo que aceptó es la medalla de plata rechazando la medalla de oro.

En esas apariciones de Lavrov, entrevistas y reuniones, lo que dijo fue muy extenso: desde el orden económico emergente hasta la guerra en el país 404 y lo enmarcó en la poca fiabilidad de EEUU como socio negociador. Esta expresión, hecha el día 9 y apoyada por el Ejército, ha sido determinante para la reacción de los euroatlánticos diciendo que no es así. O que todavía no es así. El contraataque declarativo ha venido del portavoz del Kremlin, Peskov, y ha sido expresamente apoyado por Kirill Dmitriev (el único negociador con EEUU, directamente nombrado por Putin) y los oligarcas rusos.

Lo que dijo Lavrov fue lo siguiente: «A pesar de todas las declaraciones de la administración del presidente Donald Trump en el sentido de que la guerra en Ucrania iniciada por el presidente Biden debe terminar, que debemos llegar a un acuerdo y eliminarla de la agenda, y que supuestamente entonces veremos perspectivas brillantes y claras de inversión mutuamente beneficiosa entre Rusia y Estados Unidos y otras interacciones, la administración no ha cuestionado todas las leyes adoptadas por Joe Biden para ‘castigar’ a Rusia tras el inicio de la operación militar especial. En abril de 2025, prorrogaron la Orden Ejecutiva 14024, sobre el régimen de emergencia, cuyo núcleo es el ‘castigo’ a Rusia y las sanciones contra nuestro país, incluyendo la congelación de las reservas rusas de oro y divisas. Ese documento menciona ‘actividades extranjeras perjudiciales del Gobierno de la Federación Rusa’. Los ejemplos incluyen los esfuerzos para socavar la celebración de elecciones en Estados Unidos (algo que el presidente estadounidense Donald Trump rechaza a diario, rechazando categóricamente todo esto) y la violación del derecho internacional y los derechos humanos. ¡Allí encontrarán de todo!

Todo esto es puro ‘bidenismo’, que el presidente Trump y su equipo rechazan. Sin embargo, han logrado aprobar fácilmente la ley y las sanciones contra Rusia, que siguen vigentes. Han impuesto sanciones contra Lukoil y Rosneft. Y lo hicieron en otoño, un par de semanas después de una fructífera reunión entre el presidente Putin y el presidente Trump en Anchorage. Nos dicen que el problema de Ucrania debe resolverse. En Anchorage, aceptamos la propuesta estadounidense. Si la consideramos ‘caballeros’, significa que la propusieron y la aceptamos, por lo que el problema pudo resolverse. El presidente Putin ha dicho en numerosas ocasiones que a Rusia no le importa lo que digan Ucrania y Europa; podemos ver claramente la rusofobia primitiva de la mayoría de los regímenes de la Unión Europea, con raras excepciones. La postura estadounidense era importante para nosotrosAl aceptar su propuesta, parece que hemos completado la tarea de resolver el problema ucraniano y avanzar hacia una cooperación a gran escala, amplia y mutuamente beneficiosa.

Hasta ahora, la realidad es todo lo contrario: se imponen nuevas sanciones y se libra una ‘guerra’ contra los petroleros en alta mar, violando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Intentan prohibir a India y a nuestros demás socios comprar recursos energéticos rusos baratos y asequibles (Europa lleva mucho tiempo vetada) y los obligan a comprar GNL estadounidense a precios exorbitantes. Esto significa que los estadounidenses se han impuesto el objetivo de lograr el dominio económico. Además, si bien aparentemente presentaron una propuesta con respecto a Ucrania y estábamos dispuestos a aceptarla (ahora no lo están), tampoco vemos un futuro prometedor en el ámbito económico. Los estadounidenses quieren controlar todas las rutas para abastecer de recursos energéticos a los principales países del mundo y a todos los continentes.»

El contraataque de Peskov fue ese mismo día: «El ‘espíritu de Anchorage’ refleja un conjunto de entendimientos mutuos entre Rusia y Estados Unidos capaces de lograr un avance significativo, incluyendo el acuerdo entre Moscú y Kiev. Existe una amplia gama de entendimientos alcanzados en Anchorage, que ya se discutieron incluso antes de Anchorage, durante la visita del Sr. Witkoff. Y fue después de esto que surgió la necesidad de una cumbre. Este conjunto de entendimientos alcanzados es precisamente el espíritu de Anchorage. Estos entendimientos, alcanzados en Anchorage, son fundamentales, y son estos entendimientos los que pueden impulsar el proceso de solución y permitir un avance significativo». 

Observad que uno habla en pasado y otro en presente. Los euroatlánticos se aferran a eso contra toda evidencia, como bien refleja Lavrov. Entre otras cosas, porque han pasado 7 meses y EEUU no ha cumplido nada de lo supuestamente acordado.

El revuelo causado por todo esto es tan grave que hasta Rusia Today ha tenido que salir, dos días después, a decir que «esta es la política de doble vía de Washington: diálogo en el papel, presión en la práctica. En Moscú, esa contradicción se ha cristalizado en una división del trabajo. Un grupo de funcionarios continúa probando el compromiso transaccional con Washington. Otro ha comenzado a decir abiertamente que no es posible. En una vía está Kirill Dmitriev, el financiero educado en Harvard y director del fondo soberano de riqueza de Rusia, encargado de mantener el diálogo y explorar acuerdos económicos a gran escala con Occidente. En la otra está Sergei Lavrov, estimado diplomático y el ministro de Asuntos Exteriores con más años de servicio en el mundo. Él es cada vez más el hombre que dice públicamente lo que Moscú cree en privado: que Estados Unidos está negociando en palabras mientras escala en la práctica. Ese contraste ha salido a la luz tras una serie de entrevistas que Lavrov concedió respectivamente a RT, TV BRICS y en declaraciones públicas posteriores”. 

Supongamos que es así, que hay una división del trabajo. Pero entonces no se entiende cómo Lavrov volvió a la carga el día 11, el mismo del artículo de RT, diciendo que «los dramáticos acontecimientos de principios de este año, incluyendo la invasión armada de Venezuela por parte de Estados Unidos, la escalada de la presión estadounidense sobre Cuba, los intentos de desestabilizar la situación en Irán y la crisis en torno a Groenlandia —todos ellos vistos y escuchados—, han confirmado nuestra evaluación de que el mundo ha entrado en una era de cambios rápidos y profundos. Algunos expertos incluso afirman que es una era de agitación. Sin embargo, algo está claro: no se trata de un acontecimiento fugaz ni temporal, sino de una nueva fase en el desarrollo global, quizás incluso una era que podría durar muchos años, incluso décadas. Nos solidarizamos con los pueblos de Venezuela y Cuba, quienes, como se mencionó anteriormente, se encuentran bajo una fuerte presión externa. Nos proponemos brindar a nuestros amigos todo el apoyo necesario, junto con otros socios afines: todos aquellos para quienes los ideales de libertad, igualdad soberana, autodeterminación de las naciones y democracia en los asuntos internacionales no son meras palabras«. 

Lavrov está poniendo los puntos sobre las íes y está obligando al Kremlin a ir mucho más allá de lo que quiere en su pretensión de no molestar a EEUU. A Trump, en concreto. Por eso, después de una tímida condena al nuevo bloqueo contra Cuba, ahora se habla de enviar directamente petroleros a la isla para paliar la falta de combustible. Aquí hay que remarcar que el último envío de petróleo ruso a Cuba fue… ¡en febrero de 2025! Entonces fueron 100.000 toneladas, ahora no se ha dicho la cantidad.

Por cierto, y esto va para los miopes, todo lo que se está diciendo de Claudia Sheinbaum y el apoyo de México a Cuba hay que matizarlo: el envío de ayuda calificada de humanitaria está bien, pero es insuficiente. México había estado enviando alrededor de 22.000 barriles de petróleo diarios a la isla, pero esa cifra se redujo a unos 7.000 hacia finales de 2025 tras el secuestro de Maduro y las amenazas de Trump.

Volviendo a Rusia, hay un acuerdo de cooperación técnico-militar con Cuba. El envío de petróleo debería enmarcarse ahí y no como hace México de «ayuda humanitaria». Será interesante ver cómo se hace, si de esta forma para no enfadar a Trump o enfrentándole directamente. Porque la ayuda humanitaria por sí sola no resolverá el problema en más de unos meses. Se necesitan medidas más drásticas. Por ejemplo, ¿cómo responderá Rusia al bloqueo naval y aéreo estadounidense de la isla? ¿De la misma manera que lo ha hecho con Venezuela?

Rusia y China son oficialmente «países hostiles y adversarios peligrosos» para EEUU. ¿Hasta dónde va a seguir tragando Rusia? Y, sobre todo, si Rusia y China no colaboran para proteger a Cuba ¿dónde queda el mundo multipolar? ¿en palabras? China no tiene el petróleo de Rusia, por lo que le corresponde a este país dar el primer paso. Y aquí volvemos a la obsesión, y dependencia, de los euroatlánticos con respecto a EEUU. Y a lo que dice Lavrov, ahora convertido en el portavoz de los euroasiáticos.

Aquí hay que hacer una advertencia: cuidado con lo que se lee. Bloomberg, por ejemplo. Aquí la he citado alguna vez, pero lo cortés no quita lo valiente. Y lo valiente es que hay que decir que lo que esta agencia publica sobre Rusia hay que cogerlo con pinzas. Por ejemplo, esto.

Lo que dice es que hay un planteamiento, que denomina «Plan Dmitriev», que abarca siete áreas para alinear los intereses económicos de Rusia y EEUU tras la resolución del conflicto en Ucrania y que se resumen en contratos a largo plazo para la modernización de la flota aérea rusa con la posible participación de empresas estadounidenses; la creación de empresas conjuntas en el sector del petróleo y el gas, incluyendo la producción en alta mar y en yacimientos complejos, con compensación por pérdidas para las empresas estadounidenses; condiciones preferenciales para el retorno de las empresas estadounidenses al mercado ruso; cooperación en energía nuclear e inteligencia artificial; retorno a las liquidaciones en dólares, incluyendo las transacciones energéticas; producción conjunta de materias primas estratégicas como litio, cobre, níquel o platino, y promoción de los combustibles fósiles como alternativa a las políticas de bajas emisiones.

Insisto: hay que ver esto con mucha precaución. Porque entonces hay que volver a RT y su historia de la división del trabajo, algo así como lo del policía bueno y lo del policía malo. Y explicar el papel de Rusia en la desdolarización, si sigue adelante o no. Y el por qué Rusia acaba de anunciar que Dmitriev se incorpora formalmente a la delegación negociadora con EEUU, o al menos va a hablar con los estadounidenses antes, y el país 404 que se va a celebrar en Ginebra los días 17 y 18. Por cierto, Rusia había dicho que no se producirían reuniones en países que hubiesen apoyado de una forma u otra al país 404, y Suiza organizó en 2024 una cumbre favorable al país 404 y a la que no se invitó a Rusia. Esto, ya en sí, es otra concesión de calibre de Rusia a EEUU.

El Lince

Fuente: El Lince