miércoles, 13 de mayo de 2026

China da un golpe en el orden mundial frente a Trump con su músculo tecnológico

Fuentes: El diario

El encuentro entre Trump y Xi Jinping previsto para este mes reflejará la reconfiguración silenciosa de poderes en el tablero global y la colisión entre dos modelos, con el gigante asiático ganando terreno

Dos décadas después de sacudir la globalización con su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su avalancha de manufacturas baratas, China vuelve a alterar el orden mundial. Esta vez, el golpe en la mesa de Pekín no procede de sus bajos costes, factor que le ha otorgado el estatus de Gran Factoría Global, sino de una reconfiguración deliberada, planificada y bien pergeñada de su modelo productivo.

Lo sorprendente es que este cambio de paradigma se está vislumbrando con suma nitidez en pleno voltaje geopolítico por la guerra en Irán. El conflicto ha encarecido la energía, tensionado el comercio y reordenado las cadenas de suministro y valor en todo el planeta, y ha dejado traslucir una inusitada capacidad de resiliencia en la segunda superpotencia económica del planeta.

El PIB chino ha retornado a la recién abandonada meta de crecimiento del 5% entre enero y marzo después de acelerar una mutación estructural que ha empezado a mostrar mayor musculatura e influencia internacional.

El contraste de la coyuntura global es ya revelador. Mientras las potencias industrializadas temen por la denominada estanflación (inflación y estancamiento económico) y otros mercados importadores de combustibles fósiles acusan el shock del oro negro, Pekín está amortiguando este impacto. Lo ha hecho gracias a años de diversificación energética, con un aumento de la extracción de carbón, proliferación de reactores nucleares y, sobre todo, fuentes renovables, lo que ha elevado sus reservas estratégicas y reducido su dependencia del crudo del Golfo Pérsico.

China, en definitiva, ha reforzado sus escudos de seguridad energética. Tanto, que ahora actúan como estabilizadores automáticos dentro de un entorno volátil. La escalada bélica no ha hecho descarrilar un patrón de crecimiento que parece blindado ante shocks externos.

Pero el auténtico cambio de paradigma emerge bajo la superficie de estos datos agregados. El vigor del PIB sigue apoyado en la industria y las exportaciones, aunque ya no tanto en sectores tradicionales que definieron el llamado primer shock chino, en el inicio del milenio. Ahora son los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y los negocios digitales los que propulsan la actividad. La producción de alta tecnología crece a doble dígito, la automatización industrial se acelera y la IA se integra en el tejido productivo con la aquiescencia del Estado y sus recursos.

Todo ello ha engendrado un nuevo escenario. China sigue compitiendo vía precios. Pero también lo hace en la escala tecnológica y con férreos controles sobre sus cadenas de valor y de suministro.

Este viraje está respaldado por una estrategia política explícita, además de en sus planificaciones plurianuales. El liderazgo de Xi Jinping enfatiza la autosuficiencia tecnológica, la construcción de modelos industriales “de gestión controlables” y la expansión de la demanda interna, genuina definición de las economías de rentas altas, aunque aún incipiente en el gigante asiático, como complemento a su motor exportador. Un modelo que no obstante muestra fuertes déficits, entre otros, un débil consumo de hogares, una inversión privada que fluctúa pero revela descensos, un mercado laboral con contracciones y episodios de deflación.

“La agenda reformista de Jinping no está exenta de fricciones”, anticipa el economista Hao Zhou, quien augura una transición con grandes vaivenes. En especial, porque el pulso competitivo y la rivalidad geoestratégica con EEUU puede pausar su itinerario.

En este contexto, la anunciada y no corroborada cita entre Donald Trump y Jinping de mediados de mayo deja varias incógnitas sin resolver y de especial enjundia. Las negociaciones entre las dos superpotencias no se reducen únicamente a un acuerdo sobre aranceles o a una rivalidad geopolítica stricto sensu. Washington y Pekín revelan un choque de modelos económicos en una alocada carrera por la hegemonía internacional. Mientras EEUU intenta contener el ascenso tecnológico de Pekín con vetos comerciales, subsidios industriales y presión sobre sus aliados, China responde con más autonomía, ingentes inversiones en innovación, diversificación productiva y refuerzo de su capacidad para sobreponerse a un horizonte de fragmentación de mercados.

Estas son las pautas que definen el segundo shock chino, que rezuma una enorme habilidad para adecuar el boom tecnológico a su estrategia económica planificada y a su tejido productivo. A diferencia de su anterior modelo, basado en exportar deflación a costes reducidos, el actual combina sus excedentes industriales con un liderazgo creciente en sectores neurálgicos para la transición energética y la digitalización.

Este salto adelante, además, provoca daños colaterales a discreción, y no solo en adversarios como EEUU, que ve cuestionada su supremacía tecnológica. También en socios comerciales como la UE, que se enfrenta a una nueva oleada de competencia en energías verdes; y en sus vecinos asiáticos, que rivalizan entre sí por integrarse en cadenas de valor dominadas por Pekín.

La guerra en Irán evidencia la resiliencia activa china a partir de una arquitectura económica que ha empezado a no depender del orden liberal para prosperar y que marcará el reencuentro entre Trump y Jinping.

La triple palanca IA-tierras raras-chips

El almirante estadounidense Brad Cooper lo resumía con crudeza al describir el impacto de la IA en la guerra: “Estos sistemas convierten procesos de horas o días en segundos”. La aceleración operativa define el nuevo campo de batalla económico y China ha decidido dominarlo desde la base industrial hasta el control de insumos críticos (bienes e instrumentos esenciales para crear escalas de valor).

El resultado es una demanda global creciente (y cada vez más incómoda para Occidente) de tecnología china. Es otro signo de identidad de la versión made in China 2.0: catálogo de servicios y productos avanzados que combinan calidad, escala y precio. De sensores para vehículos eléctricos a robots industriales o baterías, las empresas chinas están colonizando segmentos de alto valor a una velocidad que desconcierta a sus rivales. “Las que sobreviven en el mercado del gigante asiático son imbatibles en cualquier lugar del mundo”, admite un inversor del sector que subraya un ecosistema donde la competencia feroz comprime márgenes, pero multiplica la eficiencia.

Esta dinámica no es casual. Responde a una sucesión de factores de difícil réplica armada desde Pekín con subsidios masivos, abundancia de ingenieros, integración productiva vertical de cadenas de suministro y presión competitiva que obliga a innovar continuamente. El resultado es una deflación tecnológica global articulada con un extenso catálogo de ofertas sofisticadas a precios decrecientes que acaba expulsando a los competidores occidentales, incluso en sectores tradicionalmente protegidos.

La batalla por la hegemonía de los chips es el arma más precisa de esta guerra sin tregua por la soberanía digital. China, lejos de quedar rezagada por las restricciones de Washington, ha logrado redoblar su capacidad de autosuficiencia. Programas de ayudas masivas como el de Shanghái se han revelado excelentes en el desarrollo de chips domésticos, hasta el punto de que los componentes más famosos de los circuitos integrados podrían representar el 55% del mercado nacional de aceleradores de IA en 2027, frente al 17% en 2023. “Los controles a la exportación han creado una oportunidad única para los fabricantes locales”, señalan analistas de Bernstein. Incluso con limitaciones tecnológicas, firmas como Huawei están cerrando la brecha digital y consolidando un ecosistema menos dependiente de Occidente.

Sin embargo, el cambio de paradigma no se limita a vender más tecnología, sino a controlar su difusión. Pekín ha pasado de facilitar la transferencia tecnológica a restringirla con vetos a ventas al exterior, pero también con supervisión política a la concesión de licencias que buscan evitar que su know-how estratégico deje el país. “Es poco probable que China permita que salga algo realmente valioso”, dice un funcionario comercial occidental. La paradoja resulta evidente para Financial Times: el mundo quiere tecnología china, pero Pekín decide quién puede acceder a ella y en qué condiciones.

Este soft power chino se amplifica con su dominio de las tierras raras y su poder para estrangular los cuellos de botella de un mercado clave para la industria de los semiconductores, la defensa o la automoción eléctrica. China concentra desde hace decenios su producción global, lo que le ha reportado un arma estructural que se ha convertido en palanca geopolítica con el boom de la IA.

Un arma contra Occidente, que construyó sus industrias “sobre bases inestables” al beneficiarse de materiales baratos cuyo verdadero coste (ambiental y estratégico) no fue digerido por sus sistemas productivos, precisa Patrick Schröder, investigador en Chatham House. Para Wendy Cutler, antigua negociadora americana con China, el encuentro Trump-Jinping de este mes va a ilustrar, de nuevo, la asimetría entre ambas superpotencias en chips avanzados. Pekín –avisa– negocia cada concesión a cambio de un precio. E incluso cuando concede treguas, “conserva intacta su capacidad de presión”.

Bo Zhengyuan, socio de la firma de investigación de mercados Plenum, anticipa que “no habrá un ganador claro en la próxima década”. En su opinión, está en juego un desafío doble. Por un lado, por el liderazgo tecnológico y, por otro, por el dominio de la arquitectura del poder económico global.

Control comercial, energía verde y orden monetario

Pero los esteroides geoestratégicos de Pekín no se reducen solo a la revolución tecnológica que inició hace un decenio y aceleró tras la Gran Pandemia. También se aprecia en su control sobre puertos y rutas comerciales. Es una piedra angular de su edificio multilateralista, en el que Pekín desea instaurar su renovado poder económico. China ha tejido estos años una red inversora muy tupida e hilvanada de enclaves portuarios en más de 90 naciones con una factura financiera de unos 24.000 millones de dólares que sigue una trayectoria geoestratégica nítida: gestionar los cuellos de botella que atenazan el comercio mundial. Es decir, las pasarelas como Suez, Malaca o Panamá.

Dylan Spencer, académico especializado en el análisis de rutas e infraestructuras comerciales, cree que esta proyección del capital chino en el exterior “no es una fórmula aleatoria, sino que se agrupa en torno a corredores de riesgo y valor elevados, donde el control logístico equivale a influencia económica sostenida”. A ello, añade, se suma la integración de cadenas críticas de suministro: desde puertos conectados a hubs productivos, de transporte, energía o rutas de exportación.

Alexander Wooley, del laboratorio de investigación AidData, añade que Pekín busca garantizarse “la seguridad estratégica” de flujos comerciales. “Están tejiendo una arquitectura marítima que redefine la globalización desde las redes de infraestructura”.

El pulso entre Pekín y Washington también se libra en el orden monetario global. China busca internacionalizar el yuan –o el renminbi, su unidad en el mercado cambiario- sin renunciar al control estatal. Zongyuan Zoe Liu, investigadora en el Council on Foreign Relations, advierte, sin embargo, que la expansión de stablecoins vinculadas al dólar –un negocio potencial que se valora en 1,75 billones—supone una amenaza para los intereses de Jinping. “Abriría un canal de transacciones en billetes verdes americanos que Pekín no podría fiscalizar y erosionaría los pilares de su soberanía financiera”.

Sin duda por ello –alerta en Foreign Policy—, China impulsa sus propias alternativas: desde el sistema de pagos CIPS hasta experimentos con el yuan digital y stablecoins offshore en Hong Kong. Eso sí, con protocolos que priorizan la trazabilidad y supervisión de los movimientos monetarios. Aun así –sostiene Josh Lipsky, director en el Atlantic Council–, el auge internacional del yuan “no puede ser una mera coincidencia” con el surgimiento de crisis o la instauración de sanciones occidentales a terceros países, que les obliga a diversificar transferencias.

El dólar mantiene una ventaja estructural difícil de erosionar a corto plazo. Pero no es un aval eterno. El avance del yuan tiene visos de realpolitik. En marzo, superó el 56% de las transacciones vinculadas a China y su sistema CIPS ha procesado, con éxito, más de 1,2 billones de yuanes diarios.

Fuente: https://www.eldiario.es/economia/china-da-golpe-orden-mundial-frente-trump-musculo-tecnologico_1_13184839.html 

Crisis epocal: el agotamiento del capitalismo global


Fuentes: La Jornada

William I. Robinson, profesor distinguido de sociología y estudios globales e internacionales de la Universidad de California, Santa Barbara, publicó una obra magistral: Crisis epocal: El agotamiento del capitalismo global (Cambridge University Press, 2025), en la que da continuidad a investigaciones de largo alcance contenidas en un libro que reseñé ampliamente en nuestro periódico hace una década. América Latina y el capitalismo global: una perspectiva crítica de la globalización (México, Siglo XXI, 2015). 

Tomando en cuenta las inciertas condiciones que vive la humanidad en estos días turbulentos, destaca la vigencia, a pesar del tiempo trascurrido, del llamado de Robinson a los intelectuales a “ejercer una opción preferencial por la mayoría en la sociedad global; intelectuales capaces de proporcionar a las mayorías populares conocimientos teóricos como insumos para luchas por desarrollar relaciones sociales alternativas y una lógica social alternativa en el mundo real”. (https://www.jornada.com.mx/2016/10/14/opinion/021a2pol). 

La obra en comento contiene una introducción en la que el autor expone su teoría en torno al agotamiento del capitalismo global, con base en una revisión de los principios esenciales de la economía política marxista, así como cinco capítulos en los que se analizan: 1.- La crisis estructural de sobreacumulación que conlleva la transnacionalización del proceso de producción a través de una integración orgánica mundial de los circuitos del capital. 2.- La crisis de la reproducción social, en la que millones de personas no pueden sobrevivir dada la creciente desintegración social. 3.- La crisis de legitimidad que se expresa en conflictos geopolíticos y en el Estado policiaco global, en los que los mecanismos de dominación se vienen abajo y los grupos dominantes recurren al autoritarismo, la dictadura y el fascismo. 4.- El colapso de la biosfera que se manifiesta en sus dimensiones ecológicas, las cuales ponen en riesgo la existencia misma de la vida en el planeta. 5.- Una reflexión final, con un título muy significativo: hacia el vórtice o la vorágine, por las profundas contradicciones sistémicas, las cuales deben ser enfrentadas con la lucha de clases, ya que es imposible separar la política de esta crisis epocal del capitalismo. 

Coincidimos con Robinson en su perspectiva dialéctica de partida basada en la idea de que lo único permanente es el cambio, ya que todo se encuentra en un proceso de emergencia, desarrollo, transformación y, últimamente, la relevancia de algo cualitativamente nuevo, en el que el capitalismo no es la excepción, fundado en tres desarrollos claves: primero, el sistema ha llegado a ser universal a través de un proceso de globalización que data de la última parte del siglo XX. Segundo, el sistema está atravesando una nueva ronda de restructuración y transformación basada sobre todo en una cada vez más avanzada digitalización y financiarización de toda la economía y la sociedad global. Y tercero, el sistema enfrenta una crisis multidimensional sin precedente, que señala el inminente agotamiento de la capacidad de renovación del capitalismo global. 

Fundamental para el análisis del capitalismo global es la utilización de lo que el autor denomina economía política radical, como instrumento teórico que va a la raíz de los problemas, identificando la dialéctica del cambio, lo que es nuevo y emergente, sin importar que las formas y las ideas aparezcan como estables y firmes. Totalmente de acuerdo en la posición que sostiene Robinson en cuanto que la ciencia social radical se basa en la identificación de contradicciones. El capitalismo global es conducido por sus contradicciones y la economía política radical no las encubre, sino busca las posibles conexiones entre las mismas. De esta manera, la economía política radical no separa la economía de los procesos políticos, sociales, culturales e ideológicos, tratando de evitar tres falacias ubicadas por el autor. 

La primera es no distinguir la esencia subyacente de la apariencia de un fenómeno, en una realidad determinada. La segunda es evitar observar las contradicciones como anomalías, sino como aspectos intrínsecos de la realidad. La tercera es que para desarrollar un argumento deben presentarse datos y contra datos, pero los hechos deben interpretarse en todo momento, tomando en cuenta que éstas interpretaciones se organizan según teorías que no son neutrales con respecto a los intereses de clase vinculados a los fenómenos que nos conciernen, y considerando una posición clave de Robinson que afirma que la mejor ciencia social es aquella que plantea tantas preguntas como intenta responder, e inspira una mayor exploración, al tiempo que genera nuevas ideas en el ámbito académico y político. 

No hay duda, esta obra debe ser publicada en castellano, dado su intrínseco valor para interpretar el colapso en curso y los caminos anticapitalistas para evitarlo. 

Trump entre China, Rusia y las elecciones


ASIA, EE.UU., MEDIO ORIENTE :: 12/05/2026

JORGE ELBAUM

La razón por la cual los capitostes de Silicon Valley, como Peter Thiel, le exigen a Trump liquidar la democracia occidental, se relaciona con los desafíos tecnológicos planteados por Xi Jinping

Trump pateó el tablero internacional con el propósito de evitar que el Sur Global logre consolidarse como una alternativa autónoma del neocolonialismo hegemonista de Occidente. Sembrar el caos es su la actual jugada de un imperio debilitado que se esfuerza por restringirla ampliación del multilateralismo expresada por los BRICS, que cuenta con el liderazgo productivo de China y el ejemplo soberanista de la Federación Rusa.

El magnate neoyorquino, devenido en presidente, está acorralado por tres restricciones que intenta disimular. En primer término, se observa el fracaso de su aventura bélica en el Golfo Pérsico, donde la República Islámica logró resistir los bombardeos sin que, como pretendían EEUU e Israel, se quebraran su institucionalidad y su soberanía.

En segundo término, porque Trump no logró rasgar el vínculo energético entre Teherán y Beijing, situación que debilita al presidente estadounidense de cara a la cumbre con Xi Jinping, programada para el 14 y 15 de mayo. Por último, el inquilino de la Casa Blanca sufre las malas noticias relativas a su fracasada política arancelaria, anulada en febrero último por la Corte Suprema de su país.

El arrogante mandatario será recibido por el jefe del País del Centro luego de que este último le solicitara una postergación, un mes atrás, para intentar llegar con un triunfo militar bajo el brazo. No pudo ser. En términos estratégicos, la operación militar contra Teherán fue un fracaso que ahora pretende sustituirse mediante un bloqueo marítimo, orientado básicamente a impedir las exportaciones de petróleo a China.

Aunque esta medida coercitiva e ilegal -desde el punto de vista del Derecho Internacional- posea más efecto que los bombardeos, la lectura respecto a la incursión militar ha quedado asociada a una derrota militar indiscutible. El canciller alemán Friedrich Merz lo expresó claramente al afirmar que «toda una gran nación está siendo humillada por el liderazgo iraní (...) son claramente más fuertes de lo esperado, y los estadounidenses carecen de una estrategia de negociación convincente».

Ese posicionamiento explica la improvisación de Trump, sus decisiones apresuradas, las contradicciones y su falta de coherencia, con la que arribará a la Cumbre. Su prepotencia unilateralista se verá desafiada, en Beijing, en tres de los espacios en los que tuvo una ventaja relativa: la economía, la tecnología y la guerra. La locomotora fabril china es la potencia manufacturera global: expresa un tercio de toda la producción mundial, superando el valor agregado de los nueve países que le siguen, entre ellos, EEUU, Japón y Alemania.

Pero la brecha se hace más profunda si la comparación se asocia a la productividad que expresa la robótica. China cuenta con la mitad de los robots industriales del mundo, incorpora 250 mil por año y acaba de sorprender al mundo de la informática presentando la primera computadora cuántica atómica de doble núcleo. Este ordenador, presentado en sociedad con el nombre de Hanyuan-2, curiosamente una semana antes de la llegada de Trump, puede resolver en 4 minutos aquellos problemas que la más potente supercomputadora actual necesita 10 mil años para resolver.

La computación cuántica permitirá acelerar el entrenamiento de modelos de aprendizaje de la Inteligencia Artificial, ahorrando tiempo y sobre todo energía. La razón por la cual los capitostes de Silicon Valley, como Peter Thiel, le exigen a Trump liquidar la democracia occidental, se relaciona con estos desafíos planteados por Xi Jinping.

Los analistas ligados al universo MAGA creen que la ventaja que viene tomando China se debe a que su gobierno no está condicionado por las elecciones periódicas, pero olvidan que China tiene un Partido Comunista que vela por los intereses soberanos de su sociedad, y no por ventajas supremacistas de corporaciones que se presentan como tecnofascistas. La evidencia es haber mejorado la vida de 1400 millones de personas con su concepto de socialismo con características chinas, focalizado en el bien común, el multilateralismo, el respeto a las diferentes tradiciones civilizatorias y el énfasis en el equilibrio con la naturaleza.

El tercer elemento de la incomodidad trumpista, que se verá plasmado en Beijíng, cuando se inicie la Cumbre, es el que remite a la dimensión estratégica, es decir a la guerra. EEUU cuenta con 750 bases militares repartidas en los cinco continentes y sus últimas experiencias bélicas no han sido muy fructíferas. Después de los fracasos en Corea, Playa Girón y Vietnam, se empantanó en Irak y Afganistán sin lograr sus objetivos y tuvo que salir huyendo. El actual fracaso en Irán, a quien no pudo poner de rodillas, no solo desmoraliza al Pentágono, sino que exterioriza, frente al resto del mundo, una doble impotencia.

Por un lado, la asunción de una debilidad estructural para enfrentar guerras asimétricas; y, por el otro, una total falta de capacidad para garantizar la seguridad global. En este capítulo también se inscribe la renuncia de Trump a brindarle apoyo a Ucrania. Gran parte de sus analistas militares le han advertido que esa es una batalla perdida pese a ser Rusia, junto a China, los dos más grandes antagonistas, según la nueva doctrina Donroe, difundida en 2025. La totalidad de los países que integran la OTAN --pese a la actual guerra convencional--son incapaces de derrotar a un país que tiene aproximadamente el 50 por ciento de todas las ojivas nucleares existentes.

Las expectativas respecto a las elecciones de medio término son el tercer factor que contribuye al debilitamiento de Trump. Su imagen doméstica es una de las más deshilachadas de la historia, para un mandatario que apenas supera 13 meses de gobierno. Aumentó en un 60 por ciento el costo de la energía doméstica, su política arancelaria es cuestionada de forma permanente por el Poder Judicial, y las cacerías de personas 'NO WASP' habilitaron un malestar profundo que derivó en las movilizaciones 'No King'.

Ese conjunto de decepciones lleva al mandatario estadounidense a colonizar la agenda pública con mandobles narrativos. Intenta exhibir ampliamente una fortaleza que no tiene. Mientras intenta ocultar su fracaso militar, continúa con las amenazas de bombardeos brutales y represalias "violentas" para el caso de que Teherán no se digne a firmar un acuerdo basado en la liberación del estrecho de Ormuz, la suspensión del enriquecimiento de uranio y el abandono de su apoyo al Eje de las Resistencia: Yemen, Hezbolá y HAMAS.

Se alcance o no un acuerdo básico entre Teherán y Washington antes de la Cumbre, China habrá ganado varias batallas simbólicas. Se ubicará como un mediador ajustado a las normas del Derecho Internacional. Se exhibirá como un actor constructivo en la resolución de las crisis, a través de su aliado Paquistán, y continuará con su paciencia confuciana observando cómo la jactancia imperial se diluye detrás de la grandilocuencia arrogante.

Francisco de Quevedo lo dijo mejor: "La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió."

CLAE


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/trump-entre-china-rusia-y-las-elecciones 

martes, 12 de mayo de 2026

La decadencia del petrodólar y el auge del petroyuan


Alberto Cruz

Publicado el  / Por 



La guerra contra Irán está acelerando la pérdida de la (poca) hegemonía que le queda a Occidente, especialmente a EEUU. En relaciones internacionales se considera que un país es una superpotencia cuando ostenta la hegemonía en cuatro rubros: política, cultural, económica y militar.

Es poco cuestionable que EEUU solo mantiene una de ellas, la económica, y eso cada vez menos como pone de relieve el que este año haya comenzado con el dólar en caída libre como moneda de reserva mundial. Está en el 46%, el nivel más bajo desde 1973, habiendo bajado hasta esta cifra desde el 56’3% con que comenzó el año 2025. Tras casi dos meses de esa agresión lanzada por EEUU e Israel, uno de los efectos no considerados ha sido el retroceso que está sufriendo el dólar como moneda de comercio en la energía, de forma especial en el petróleo porque el Golfo Pérsico es donde se sustenta el petrodólar.

La guerra contra Irán está poniendo en solfa (expresión popular que significa poner en duda) algunas cosas, como la pretensión de Bahrein de poner en marcha una moneda propia para el comercio del petróleo (la Oil 1) o el puente entre monedas digitales de los países BRICS, dado que los Emiratos Árabes Unidos e Irán con miembros de los BRICS y están ahora mismo enfrentados, uno por el apoyo a EEUU y al IV Reich sionista, antes conocido como Israel, y el otro enfrentándolos.

Pero es aquí donde hay que mirar una y otra vez porque la agresión contra Irán hay que enmarcarla en un inicio del año 2026 donde el dólar se situó en el nivel más bajo de toda su historia reciente, con el 46% de todas las reservas monetarias del mundo, como se ha dicho más arriba, y con el anuncio de China de poner en funcionamiento el Renmimbi Digital, lo que significa, lisa y llanamente, la internacionalización del yuan. No hace falta sumar dos y dos para saber qué está pasando. Y lo que está pasando es que Irán ahora está dando una vuelta de tuerca tras otra para la eliminación sustancial del petrodólar.

Todos los países del Golfo están entre los 20 países que más bonos del Tesoro de EEUU poseen y, además, son países que mantienen sus monedas vinculadas al dólar estadounidense. La digna y heroica resistencia de Irán está haciendo que todo esto tenga ahora mismo la consistencia de un cobertizo de esos que se lleva una ráfaga de viento por algo fuerte que sea ese viento. Ahora mismo hay más que «serias dudas» entre estos países, pese a su vinculación con EEUU, sobre mantener su vasallaje a largo plazo con quien está demostrando que no es un muy buen «garante de su seguridad». Y eso está ya repercutiendo en el petrodólar. Así hay que interpretar la amenaza de los Emiratos Árabes Unidos de comenzar a comerciar en yuanes a gran escala si EEUU no sale en su ayuda introduciendo dólares en su maltrecha economía.

Si Irán mantiene el control efectivo del estrecho de Ormuz un tiempo más «el daño a la imagen de EEUU será de tal calibre que socavará uno de los pilares fundamentales de EEUU en su pretensión de ser la superpotencia dominante del mundo: la seguridad de las rutas marítimas». No soy yo quien lo dice, sino el Deutsche Bank, uno de los principales bancos del mundo y el de referencia de Alemania (1).

Se están constatando los estrepitosos fallos de EEUU y de Israel en la planificación de la guerra y en la supuesta derrota de Irán y eso, a juicio del DB, «está generando una serie de daños a las economías del Golfo que podrían propiciar una reducción de sus ahorros en activos extranjeros, mantenidos en gran medida en dólares”. Por eso Trump habla una y otra vez de Ormuz, porque sin su control o, cuando menos, el retorno a la situación anterior a la agresión a Irán, el papel del dólar en el comercio del petróleo no va a hacer más que decaer.

Ya está tocado con la actitud y resistencia de Rusia. Ya está tocado porque China, el principal o uno de los principales, comprador de petróleo y gas de esos países del Golfo, ya está imponiendo cuotas, por ahora pequeñas, de pago en yuanes del petróleo (como es el caso del 15% del total que compra a Arabia Saudita). Pero eso era hasta ahora. Irán lo está poniendo todo mucho más fácil aún. Por eso el banco alemán es categórico: «la guerra de Estados Unidos contra Irán podría recordarse como un catalizador para la erosión del dominio del petrodólar y los inicios del petroyuan».

La razón principal de la guerra contra Irán no son las armas nucleares de Irán, su programa de misiles, sus intentos de derrocar al «régimen deshonesto» de los ayatolás, ni siquiera su deseo de tomar el control de sus yacimientos petrolíferos (todas estas son consideraciones secundarias): el objetivo primordial del ataque era debilitar a China mediante un bloqueo petrolero. Digo era porque, como ocurre siempre, Occidente no conoce ni la capacidad estratégica ni la inteligencia chinas. A pesar de la enorme dependencia de China del suministro de petróleo de esa zona del mundo (aproximadamente la mitad de sus importaciones totales de petróleo, que ascienden a entre 10 y 11 millones de barriles diarios), el país es la economía mejor preparada para una situación como la actual, con el añadido que el tránsito de los petroleros chinos no ha sido obstaculizado por Irán en absoluto.

Hay algunas cosas que se deberían saber en lo que respecta a China y cómo este país está siendo uno de los menos afectados por el cierre del estrecho de Ormuz, en contra de lo que se viene difundiendo en Occidente. Por ejemplo, que en los últimos cinco años los chinos han estado cambiando masivamente a vehículos eléctricos, lo que significa que el transporte en China no se detendrá ni siquiera con un bloqueo petrolero total. O que tras la agresión anterior contra el país persa de hace un año, China ha aumentado sus reservas de petróleo a 1.400 millones de barriles, lo que supone más que las reservas de todos los países de la Agencia Internacional de la Energía juntos. O que, además, China cuenta con el respaldo energético de Rusia, que los dos países tienen frontera terrestre por lo que es imposible su bloqueo y que eso supone el 20% de las importaciones de petróleo de China. Pero también compra petróleo en otras partes del mundo, como Malasia (casi el 12%) y Brasil (casi el 9%).

En Occidente, siempre con esa mentalidad neocolonial que está en nuestros genes, se habla una y otra vez del “Talón de Aquiles” que para China supone la importación de petróleo. Como pasa siempre, es una verdad a medias, con muy escasa proporción de verdad. Se dice que China depende en un 75% de la importación de petróleo, pero si tenemos en cuenta las proporciones indicadas más arriba, con el 41% asegurado por países como Rusia, Malasia y Brasil, a los que habría que sumar Angola, el “Talón de Aquiles” del que se habla se reduce a un 34%. Importante, sí, pero no decisivo en absoluto.

Esto significa que China está en buena posición para aguantar y dispone de al menos seis meses antes de que la crisis petrolera afecte a su economía. Si a ello se suma la postura de Irán, que ya está introduciendo el petroyuan en el cobro del tránsito de los pocos petroleros que atraviesan Ormuz con su consentimiento, lo que se planteaba como la gran presa pasa ahora a ser la gran cazadora.

China, y en menor medida India y Rusia (a los que se puede añadir ahora Irán si continúa resistiendo), han roto el monopolio de Estados Unidos sobre la cadena industrial global y su influencia en el discurso político, han sacudido la hegemonía del dólar, han disminuido su ventaja tecnológica y han incrementado la fuerza centrífuga en el sistema de alianzas. La capacidad de Estados Unidos para obtener beneficios extraordinarios mediante la manipulación de las normas, el monopolio tecnológico y la hegemonía financiera ha disminuido significativamente. Por lo tanto, solo le queda la guerra y, por ahora, la está perdiendo.

Esto supone una derrota estratégica colosal para EEUU, pues implica la pérdida del control financiero sobre el Golfo Pérsico.

La valoración del DB es importante no solo por lo que dice, sino porque expresa cómo los llamados «mercados globales» se equivocaron y subestimaron los riesgos de una guerra de este tipo, donde Irán no es Venezuela. Ahora se puede decir lo que el DB, pero esto también se interpreta como una muestra del pánico que comienza a aparecer si Irán continúa no solo resistiendo, sino imponiendo sus condiciones. En esas estamos. Trump puede seguir fantaseando y hablando de posponer ultimátums y cosas así, pero ya los famosos mercados no le hacen caso y sigue el pánico.

EEUU e Israel, y con ellos el resto de Occidente, han estado viviendo de ilusiones tras lo fácil que resultó la toma de Venezuela. Lo hicieron aceptando sin reparos la propaganda bélica sobre la rápida victoria, el control absoluto de la guerra y la subestimación del adversario. Un adversario que ha dado la vuelta a la guerra imponiendo un costo añadido: el control de Ormuz. Y eso está determinando las condiciones para el final de la guerra.

La prolongada demonización y el menosprecio de Irán por parte de Occidente han creado una burbuja que ha terminado estallando en la cara de Occidente. Años de basura han permeado a los supuestos «analistas» hasta el extremo de hablar de un país plagado de oposición interna y fuerzas separatistas, sumido en conflictos internos entre el gobierno y el pueblo, al borde del colapso económico y la caída de ese gobierno con matar a sus principales dirigentes, militarmente vulnerable y fácilmente derrotable. Ahora los «mercados» están saliendo de su sopor.

Sobre todo porque se ha subestimado no solo la resistencia del pueblo iraní, sino de la locura sionista. Occidente, el Occidente que se niega a asumir su responsabilidad en el genocidio de los pueblos, en la esclavitud, en el expolio colonial, es totalmente irracional. Y eso le lleva a malinterpretar la naturaleza de la «guerra asimétrica» ​​de Irán. Evaluar la «guerra asimétrica» ​​no debería centrarse en las pérdidas absolutas que un bando inflige al otro, sino en qué bando no puede sostener el conflicto. Para Irán, esta guerra es una cuestión de supervivencia nacional y étnica; para el público estadounidense, es «la guerra de Israel», una «guerra extraña», y su sostenibilidad depende de la disposición del público a asumir los costos y la duración del conflicto. El objetivo de Irán es sostener el conflicto a largo plazo, librando una guerra de desgaste que EEUU no puede costear. El equilibrio de poder está a favor de Irán, no de EEUU ni de Israel.

El análisis del DB se basa en el error de cálculo de los poderes económicos occidentales respecto a la guerra contra Irán. Estamos ante un acontecimiento geoeconómico sin precedentes, sin parangón en la historia. Una quinta parte del gas natural licuado mundial, más de una quinta parte del petróleo crudo, un tercio de los fertilizantes, más de la mitad del azufre y casi el 40 % del helio se transportan a través de esa zona del mundo. La inaccesibilidad de Ormuz tiene un impacto de gran alcance en las cadenas de suministro de energía y producción globales, e incluso en la seguridad alimentaria, que va más allá de lo que se suele creer. El poner la mirada en la caída del petrodólar es un síntoma de lo que está por venir.

Alberto Cruz
CEPRID
Ilustración Kaosenlared

Nota:

(1) https://wealth.db.com/en/insights/investing-insights/economic-and-market-outlook/perspectives-economic-and-asset-class-outlook-march-2026.html

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que ya va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org

También se puede encontrar en librerías. 

Estados Unidos no busca la paz con Irán sino su destrucción

Fuentes: Rebelión

El fin, por ahora, de los criminales ataques contra la República Islámica de Irán (RII), la tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores, EEUU e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EEUU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento. Trump retiró a EEUU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EEUU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos firmados con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor, además de retirarse de decenas de organismos internacionales. Desde los propios orígenes de EEUU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Firmar acuerdo con EEUU no garantiza nunca nada. Quien crea lo contrario se pierde.

El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero, muy particularmente, con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo adquirir su “espacio vital” (el lebensraun nazi), que es ocupar toda Palestina y, para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su ‘lebensraun’. Ese objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EEUU y de países europeos como Alemania y Francia. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con el apoyo de EEUU y la complicidad vergonzante de los países árabes, someter Oriente Medio y Próximo a los dictados del sionismo y de EEUU. Hagan memoria sobre el destino del llamado “eje de resistencia” al sionismo. Egipto, vendido a EEUU y Arabia Saudita por 1.500 millones de dólares anuales. Iraq, Libia y Siria destruidos por ataques armados y operaciones secretas, hasta el colapso de esos Estados. Del “eje de resistencia” sólo que Irán como Estado y los movimientos que apoya.  

Desde su fundación, en 1948, el Estado sionista no ha cesado de ocupar territorio palestino y no cesará de hacerlo. La nueva invasión de Líbano y la pretensión de crear una ‘franja de seguridad’ vaciándola de libaneses busca -aunque no lo digan- crear condiciones para anexionarse dicha franja, como hicieron con los Altos del Golán. Detrás de todo eso está el delirio nazionista de establecer un -imposible- ’Gran Israel’ invadiendo el vecindario. Quien quiera creer lo contrario o se engaña o no entiende. 

En el otro lado se encuentran el pueblo palestino, Irán y los movimientos afines. Todos ellos defienden la creación de un Estado palestino y el fin del régimen sionista. No hay forma, en las presentes -y futuras- circunstancias, de encontrar arreglo a esa contradicción, que se ha agudizado al extremo tras el genocidio y destrucción de Gaza. 

Lo que se pueda firmar como ‘acuerdo de paz’ entre Irán y EEUU será más una tregua que un acuerdo real. Prueba de ello es que Trump ha ordenado la construcción de miles de misiles THAAD y Tomahawk, entre otros, para suplir los empleados en la agresión contra Irán. Además, está solicitando triplicar su cantidad, tanto para surtir de misiles suficientes al Estado sionista, como para llenar los arsenales de EEUU. En dos años, como máximo, según calculan expertos, EEUU dispondría de un arsenal enorme. En otras palabras, ganado tiempo, EEUU estaría en mejores condiciones para intentar destruir Irán, destruyendo lo que crean que deban destruir para alcanzar ese objetivo. Quien crea que EEUU busca un acuerdo real con Irán ignora lo que es EEUU y, peor aún, desconoce, voluntaria o idiotamente, el peso del lobby sionista/evangélico ahí.

El Ejército de EEUU ha solicitado 745,7 millones de dólares para adquirir 96 sistemas lanzacohetes múltiples Himars, multiplicando por doce la financiación inicial, según los documentos presupuestarios del Pentágono. Según esos documentos, para el año fiscal 2026, que finaliza el 30 de septiembre, había destinados únicamente 61,5 millones de dólares, para adquirir sólo seis unidades. Ahora, el Ejército quiere ampliar las reservas de Himars hasta las 617 unidades. Hay que retroceder a 2023 para encontrar una cantidad similar. Ese año se destinaron 672 millones de dólares a los Himars, incluidos 516 millones para reponer los sistemas transferidos al régimen ukronazi. El Pentágono también tiene solicitados 2.700 millones de dólares para lanzadores terrestres MRC, usados por los misiles Tomahawk y SM-6. En suma, EEUU prepara otra guerra, y no será para ocupar Groenlandia ni contra Rusia. Su destino más seguro es Irán.

Tres factores han sido determinantes para que EEUU haya buscado un alto al fuego. El primero fue el agotamiento de sus arsenales, ante la inesperada resistencia de Irán. El 23 de abril, según una última evaluación publicada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el ejército de EEUU “agotó sus reservas de misiles críticos hasta niveles peligrosos durante la guerra de siete semanas contra Irán, lo que generó un riesgo a corto plazo que podría dejar al país vulnerable”. Si los agresores hubieran dispuesto de armamento suficiente, la guerra habría continuado. 

El segundo factor es el económico. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques -merecidos- de Irán a la infraestructura energética de los países del golfo, estaban desencadenando una crisis energética que, en primer lugar, se iba a llevar por delante a los principales aliados de EEUU, es decir a la Europa atlantista, Japón y Corea del Sur. El rechazo atlantista a apoyar la agresión yanqui/sionista contra Irán tenía una profunda razón económica. Si la guerra hubiera continuado, la crisis energética habría podido desatar una crisis en una mayoría de economías del mundo, pero, en primer término, entre los aliados de EEUU. La prórroga del cese al fuego es respuesta a la agonía económica y al ahogo financiero de las petromonarquías. El 19 abril pasado, Emiratos Árabes Unidos inició conversaciones con EEUU para obtener respaldo financiero, según informara el diario Wall Street Journal. Y la crisis apenas comienza, pues desde el inicio de la agresión contra Irán la fuga de capitales y empresas ha sido cotidiana.

El tercer factor es la insospechada resistencia de Irán y su asombroso arsenal misilístico. Podría ocurrir que la capacidad militar demostrada de Irán sea el detonante de una tercera -y casi definitiva- agresión contra este país. Vamos a explicarnos. El Estado genocida sionista ha sufrido en vivo y directo el poder militar y tecnológico de Irán, cuyos misiles causaron daños terribles a entidad sionista. Sería ingenuo no pensar que el poder iraní no ha causado una preocupación existencial entre los sionistas. Tendrán ya considerado que, si Irán, con todo y las enormes sanciones que ha sufrido, ha podido desarrollar el poderoso armamento del que ha hecho gala, ¿qué no podría desarrollar con una economía reconstruida y con apoyo de Rusia, China y Corea del Norte? La paz beneficiaría grandemente a Irán, pero sería fatal para el ente sionista. Si destruir Irán ha sido objetivo de dicho ente, tras el fracaso de la agresión, pasará a ser objetivo esencial. No se detendrá hasta lograr que EEUU lance un tercer y aniquilador ataque contra Irán. 

Si en Irán entienden la hondura del juego, el único medio de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. Porque, así como Irán ha demostrado su fuerza y resiliencia, esa fuerza y resiliencia habrá multiplicado el temor, en el ente sionista, a un Irán cada día más potente económica, militar y tecnológicamente. De esa guisa, una tercera agresión estaría cantada, y esta vez en manada, de forma similar a lo que le ocurrió al Iraq de Sadam Husein. EEUU y el ente sionista no irían solos. En esa tercera agresión, no lo duden, participarían la OTAN, las petromonarquías del golfo Pérsico y todos los títeres que EEUU pueda arrastrar, al estilo Afganistán.

Desde esa perspectiva adquiere tu verdadero sentido la exigencia de EEUU y el ente sionista, de pretender despojar a Irán de todas, absolutamente todas, sus reservas de uranio enriquecido. Sólo privando a Irán de dicho uranio se garantizaría que Irán quede imposibilitado de desarrollar un arma nuclear y -asegurada esta imposibilidad-, podrían EEUU y su cohorte planificar una tercera y definitiva guerra de agresión, para aniquilar de raíz a la república islámica y desmantelar Irán como país, dividiéndolo a su antojo. En Irán parece que lo están entendiendo. Así, el presidente Pezeshkian defendió que ningún actor externo tiene derecho a privar al país de sus derechos nucleares. El 26 de abril, se filtró la última propuesta de Irán a EEUU: reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra y posponer para una etapa posterior las negociaciones nucleares. Nos dejaría sorprendidos que EEUU pueda aceptar esa propuesta, pues la idea de EEUU (mejor dicho, del ente sionista) es lo opuesto: el uranio enriquecido a cambio de ¿paz? Recuerden Libia. Gadafi, para agradar a Occidente, se desarmó. ¿Qué pasó luego?…

El destino del uranio enriquecido es el nudo de la cuestión y la posición de EEUU sobre este tema será la señal de lo que piense a futuro. Si insiste a muerte en que Irán entregue su uranio, es porque está considerando un tercer y definitivo ataque. Si opta por una posición más sensata y aceptable para Irán, es que la posibilidad de este tercer ataque se aleja. Por demás, si algo demostró Irán en la guerra impuesta por el eje gringo/sionista es que dispone de tecnología suficiente para fabricar misiles capaces de ser dotados de ojivas nucleares. Dicho de otra forma, Irán ha demostrado que posee la tecnología necesaria para fabricar misiles de largo y medio alcance con capacidades múltiples. Disponiendo de uranio enriquecido suficiente, estaría en capacidad de fabricar en meses ojivas nucleares. En caso de necesitar una mano amiga, ahí está Corea del Norte, cuyos ingenieros enseñaron a los iraníes cómo se construyen fortalezas subterráneas.

Por último, señalamos que la agresión contra Irán puede entenderse como un ensayo de la casi inevitable guerra entre EEUU y China (y Rusia) por el control del Pacífico. Pero ese es otro tema, para otro día calendario. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

Alemania vuelve a las andadas


Rafael Poch de Feliu

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Alemania no parece tener remedio. Vuelve a las andadas. La estúpida arrogancia de sus políticos está en línea con la de sus padres y abuelos derrotados en Stalingrado. Vuelven a armarse y proclaman su objetivo de “volver a contar con el ejército más poderoso de Europa”. La frase provoca escalofríos. No por la amenaza de un nuevo Hitler, sino por la imbecilidad que transmite a cualquiera que tenga una mínima memoria histórica.

La simple realidad es que Alemania volvió a las andadas en cuanto el país recuperó su soberanía en octubre de 1990. Diecinueve meses después de su reunificación nacional, un generoso regalo de la URSS de Mijail Gorbachov, ya utilizaron sus fuerzas armadas por primera vez desde Hitler contra un pueblo, el serbio, cuya guerrilla había sido la primera en combatir a los nazis en los Balcanes medio siglo antes, y volvían a apoyar los antiguos aliados de los nazis en la región, croatas y musulmanes bosnios, en su esfuerzo por disolver Yugoslavia, un país que diarios como el Frankfurter Allgemeine Zeitung, y Die Welt, así como el semanario Der Spiegel, consideraban una “creación artificial”. Para eso, el ministro de exteriores verde Josef Fischer tuvo que comparar a “los serbios” con los nazis y al conflicto de Kosovo con Auschwitz, comparaciones monstruosas “especialmente en boca de un alemán”, según el General Heinz Loquai, uno de los raros militares alemanes que criticó aquello.

Como apuntó Diana Johnstone, autora de uno de los mejores libros sobre la intervención militar occidental contra Yugoslavia, (Fool´s Crussade, 2002); “Lo que ocurrió en Alemania fue una extraña especie de transferencia masiva de la identidad nazi, y de la culpa, hacia los serbios. Quizás esto proporcionó a los alemanes una reconfortante sensación de alivio al sentirse inocentes, e incluso héroes, frente a un nuevo pueblo “criminal”, los serbios. Condenar el “genocidio serbio” parecía proporcionar la clave psicológica para superar el pasado nazi de Alemania con el fin de volver a ser una gran potencia “normal”, capaz de proyectar su poderío militar en el extranjero”.

Más de veinte años después de aquello, el marco de ese sicoanálisis se amplia exponencialmente. Rusia, que cuando era URSS fue asolada en una guerra alemana de exterminio con millones de víctimas civiles, ha vuelto a ser oficialmente declarada enemiga en la doctrina militar alemana. Hay una creciente presencia militar germana en las repúblicas bálticas, especialmente en Lituania, donde periódicamente se realizan maniobras contra Rusia. Los tanques “Leopard” marchan en Ucrania sobre las roderas de sus antepasados “Tiger” y “Panther”. Los hijos y nietos de los derrotados en Stalingrado no se avergüenzan por ello, ni muestran complejo alguno. Al mismo tiempo, vuelven a situarse en el campo genocida, apoyando ciegamente la masacre israelí en Gaza y la guerra contra Irán. “Israel hace el trabajo sucio por todos nosotros”, dice su energúmeno canciller, mientras su policía reprime, como en ninguna otro lugar de la Europa parda, cualquier manifestación de solidaridad con las víctimas.

En 2025 Europa, la Unión Europea más Inglaterra, gastó en 559.000 millones de dólares en sus fuerzas amadas, es decir casi tres veces lo que gasta Rusia (190.000 millones), según el Instituto de investigaciones de la paz de Estocolmo (SIPRI). Rusia es el tercer país del mundo que más gasta, seguido de Alemania, que ocupaba el quinto puesto en 2024. Y subiendo.

El 14 de abril, durante la visita de Zelensky a Berlín, el Canciller Merz declaró a Ucrania “socio estratégico” de Alemania. Sumando el gasto militar alemán con el ucraniano, la suma ya supera el gasto militar ruso. ¿El eje Berlín Kiev, embrión del ejército europeo, como dice Manolo Monereo?. Desde este año, “Ucrania será nuestro socio bilateral más importante”, ha dicho Merz, al anunciar ayudas a Kiev en materia de defensa antiaérea, armas de largo alcance, drones y munición de artillería. Mientras en el The Wall Street Journal constatan que “Ucrania es ahora la guerra de Europa”, muchos se preguntan si el país no es ya un protectorado alemán. Es la cuarta vez en 150 años que el conflicto entre regiones ucranianas – rusófilas las del Este y rusófobas las del oeste (Galizia) – degenera en guerra exacerbada por la intervención de potencias extranjeras que buscan utilizar al país en su provecho. Ocurrió durante la primera y segunda guerra mundial, durante la guerra civil después del Maidán de 2014 y tras la invasión rusa de 2022. El nacionalismo ucraniano, también vuelve a tropezar con la misma piedra, y en esa piedra siempre figura Alemania…

En cualquier caso, el objetivo de la última partida de 90.000 millones de euros otorgados a Ucrania por la UE es mantener la maltrecha capacidad militar ucraniana dos años más y prepararse mientras tanto para una gran guerra contra Rusia en Europa. Una guerra que pueda librarse, incluso si Estados Unidos no participa en ella. El máximo militar jefe del ejército belga, Frederik Vansina, lo acaba de dejar claro al decir que aún les falta varios años para adquirir la capacidad necesaria y que mientras tanto se alimenta a Ucrania para que mantenga el frente. En Moscú se suceden los comentarios belicosos sobre la necesidad de romperle los dientes a esa Alemania antes de que su delirio revanchista y militarista vaya a mayores.

La simple realidad es que todo aquello de la Vergangenheitsbewältigung, la confrontación responsable con el pasado, y el Schuldkomplex, el auto cuestionamiento por la culpa de los crímenes de la nación durante los doce años de su régimen nazi, fue una comedia de posguerra a la que se puso fin en cuanto el país recuperó su soberanía en octubre de 1990. ¿Cómo sino se explica lo que se está gestando?

(Publicado en Ctxt)

 

Fuente: Rafael Poch de Feliu 

lunes, 11 de mayo de 2026

La mano invisible y el apagón eléctrico de 2025

 
ESTADO ESPAÑOL :: 30/04/2026

ALBINO PRADA

El actual sistema marginalista en un "mercado" oligopólico genera efectos catastróficos para la sociedad y los consumidores

El día 28 de este mes de abril se cumplió un año del gran apagón eléctrico que paralizó España. Casi coincidiendo con este aniversario la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hizo públicos un conjunto de expedientes sancionadores a empresas del oligopolio (Naturgy, Iberdrola, Endesa, Repsol,…) así como al regulador del sistema (Red Eléctrica Española, Redeia-REE).

Aún no es posible conocer en detalle dichos expedientes pero todo apunta a que las empresas por activa (desconectando tecnologías renovables) o por pasiva (no aportando otras de respaldo como el gas) y con la anuencia de REE (80% de capital no público) configuraron las condiciones para que el apagón se produjese.

Una combinación que pone una vez más de manifiesto que con la electricidad es una ficción pretender crear un mercado competitivo real, que el sistema marginalista de fijación de precios (subasta diaria previa y entrada en tiempo real para equilibrar el sistema) es una bomba especulativa explosiva y que REE (como le sucede al Banco de España con la AEB) está capturada por aquellos que se supone debe regular.

Tiempo habrá de analizar las otras piezas de esta mano invisible cuando se conozcan dichos expedientes pero ya de entrada es muy clarificador analizar los precedentes sobre las maniobras empresariales con la energía de respaldo que son los ciclos combinados de gas para estabilizar y dar seguridad al sistema. Ya hace un año analicé aquí que el día del apagón estos ciclos portaban solo el 3 % del mix eléctrico, cuando la media anual era del 14 %… y en la actualidad durante lo que llevamos de este mes de abril se ha situado en el 10 % al 20 %. Pareciera que se ha tomado nota de la "lección" del apagón.

Lo digo porque ya hubo situaciones anteriores en las que las empresas generadoras con gas natural dejaron claras sus maniobras en relación a los precios marginalistas que Redeia-REE establecía en la subasta diaria previa, en relación a los que podrían obtenerse al día siguiente de hacerse necesaria la entrada de los ciclos combinados para estabilizar el sistema. Citaré aquí dos ejemplos relacionados con la empresa Naturgy primero en Cataluña y luego en Galicia.

Se trata de expedientes de la CNMC que dieron lugar a sanciones e incluso a fallos de la Audiencia Nacional tras recursos de la empresa. Aunque lo de menos sean las sanciones (ya que es más que probable que en otras ocasiones no hayan sido denunciadas o conocidas estas prácticas). Siendo lo más importante observar un comportamiento de no entrar en el mercado en la subasta de hoy manifestando que no le es rentable (aún siéndolo)… porque se espera y "confía" en ser reclamado al día siguiente (a un precio superior). Una estrategia de entrada en "el mercado" que explicaría que el día 28 de abril del pasado año los ciclos estuviesen casi ausentes sin que Redeia-REE pudiese evitar que así fuese.

Veamos más en concreto estos dos precedentes. El primero se concreta finalmente en una Resolución de la Audiencia Nacional (14/3/2024) sobre el expediente CNMC (14/5/2019), en relación a hechos relativos a los años 2016 y 2017 en Cataluña y otras regiones (expediente semejante a los actuales 031/26 y 032/26 sobre Naturgy ciclos combinados). Lo que sigue son citas de la Resolución final de la Audiencia Nacional:

"Como resultado de la conducta de Naturgy Generación, sus centrales fueron requeridas por el operador del sistema en el proceso de resolución de restricciones técnicas[1] en una serie de días en los que podrían haber resultado despachadas en el mercado diario. De dicho comportamiento, la empresa ha obtenido un beneficio mínimo de 13.006.934 euros… Por lo tanto, ha quedado establecido que la oferta de precios realizada por la recurrente era anormalmente alta, y trajo como consecuencia la aplicación del sistema de restricciones, que supuso un incremento del precio en favor de la recurrente... la conducta se califica de dolosa, y ocasiona un claro perjuicio al mercado al suponer el incremento del precio del mercado diario... En el presente caso concurren las circunstancias de la forma de participación en la infracción, la manifiesta intencionalidad en su comisión (es una conducta que se prolongó durante casi cuatro meses) y el beneficio obtenido en la misma".

En el expediente previo de la CNMC ya se afirmaba que:

"Como resultado de la conducta de Naturgy Generación, sus centrales fueron requeridas por el operador del sistema en el proceso de resolución de restricciones técnicas en una serie de días en los que podrían haber resultado despachadas en el mercado diario. De dicho comportamiento, la empresa ha obtenido un beneficio mínimo de 13.006.934 euros … Pues bien, en todas las citadas zonas ha sido necesaria la programación por restricciones técnicas de alguna central para mantener la seguridad del sistema, durante todos y cada uno de los días del periodo analizado, tal y como se ha indicado en el Hecho probado sexto. Como consecuencia de ello, las empresas titulares de las instalaciones situadas en la zona conocen previamente que, si sus centrales no resultan programadas en el mercado diario como resultado de la casación de sus ofertas, existe una alta probabilidad de que sean llamadas para su programación por restricciones técnicas. Todo ello determinó un incremento del precio del mercado diario estimado en torno a los 7 euros/MWh y con el objetivo único de beneficiar a las centrales inframarginales del sujeto infractor. Por tanto, se trataba de una estrategia de manipulación conjunta de la empresa a través de las diferentes unidades implicadas con el objetivo de alterar el precio del mercado para beneficio de la propia empresa y no de las propias unidades objeto de sanción".

De manera que (la Audiencia Nacional hace suyo el relato de la CNMC) se trata de no entrar al precio de la subasta diaria previa (ver serie en verde) y sí hacerlo cuando REE se vea obligada a reclamar la entrada por "restricciones técnicas" de seguridad del sistema[2] (observar la serie roja). Tal como se recoge en un gráfico para una de estas centrales.

Para la misma empresa para acabar citaré otro expediente posterior en centrales de gas de Galicia. Se trata del expediente 019/22 de la CNMC (20 julio 2023) sobre prácticas observadas en los años 2019 y 2020 (al parecer semejantes al actual 033/26 contra Naturgy de ciclos combinados). De nuevo traslado citas textuales:

"Partiendo del conocimiento de la situación de seguridad de suministro en la zona de Galicia y de la alta probabilidad de ser despachado para resolver las restricciones técnicas de esa zona, Naturgy Generación adopta una estrategia de ofertas consciente y deliberada, basada en la realización de ofertas a precios excesivos, orientada a lograr un beneficio en el mercado de restricciones técnicas... Naturgy Generación obtiene un beneficio de 43,2 millones de euros. Atendidas las anteriores circunstancias se considera oportuno imponer la multa de seis millones de euros, que fue propuesta por la Dirección de Energía.

La estrategia desarrollada con Sabón 3 le ha permitido a Naturgy Generación la obtención de un beneficio extraordinario estimado en 43,2 millones de euros, tal y como se muestra en el Hecho Probado Cuarto. Este beneficio ha supuesto un incremento, en igual cuantía, del coste que ha representado el proceso de restricciones técnicas para la demanda -esto es, para los comercializadores que compran la energía en el mercado para suministrar a los consumidores de electricidad o para los grandes consumidores que compran directamente en el mercado -, durante el periodo de estudio".

De barros como estos -pura magia- vendrán pasado el tiempo los lodos del apagón del mes de abril del pasado año. Sobre todo si a estas maniobras de los ciclos combinados añadimos las que se hagan con las centrales nucleares[3] (también ahora con expedientes abiertos por la CNMC) y con la anuencia de Redeia-REE. Habrá que seguir, con paciencia, el largo camino de estos expedientes.

Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que en la coyuntura actual de encarecimiento galopante del gas natural importado (por los conflictos internacionales abiertos por EEUU y el régimen sionista) el hecho de que los ciclos combinados con esta energía sean los que cierran el mecanismo marginalista de fijación de precios de la electricidad vuelve a conformar una amenaza inflacionista de primer orden. Sobre todo cuando reparamos en las maniobras realizadas por las empresas del sector con esta tecnología tal como aquí he revisado. Porque el actual sistema marginalista en un "mercado" oligopólico genera efectos catastróficos para la sociedad y los consumidores.

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[1] Entran a muy corto plazo a precios más altos que si ofertaran su producción el día anterior en el mercado diario

[2] Una mutación de este comportamiento -anclado en el sistema marginalista- es el que anima la actual ola de centrales de bombeo hidroeléctrico; porque más allá de su lógica de almacén energético se trata de cambiar agua de altura para aprovechar las oscilaciones de los precios del sistema. Autoconsumo cuando el precio es bajo y entrada en el mercado cuando es alto. Nótese que la misma empresa suele disponer de ciclos de gas y centrales hidráulicas. Pura magia.

[3] En argot técnico-jurídico: la CNMC estaría evaluando una posible negligencia en la respuesta técnica de las plantas durante la crisis.

Sinpermiso


Texto completo en: https://www.lahaine.org/est_espanol.php/la-mano-invisible-y-el-apagon-electrico