lunes, 9 de marzo de 2026

Economía de la atrocidad

Fuentes: luisbrittogarcia.blogspot.com/

Todo lo que en el mundo ocurre tiene su fundamento en la economía; todo lo que en la economía actual acontece se funda en la energía fósil.

Para 2023, ésta representa el 82% del consumo energético del planeta,  https://alimentosypoder.com/2024/07/06/el-consumo-global-de-energia-2023-tendencias-y-factores-de-impacto/

Hasta ahora, el indicador del grado de desarrollo de un país es su consumo de energía fósil. Para la fecha citada, los mayores consumidores de petróleo son Estados Unidos, con el 19% del total mundial, China, con el 16,5% e India con el 5,4%.  Por regiones, Asia presenta el  mayor consumo con el 38 %, seguido por América del Norte (23 %) y Europa con el 13,9 % (Ibídem).

Un parásito que no puede ganarse la vida recurre a dos estrategias: la estafa, emitiendo pagarés sin respaldo, y el asalto a mano armada, apoderándose de lo que no le pertenece.

Examinemos el asalto a mano  armada. Así como el consumo de hidrocarburos marca la economía, las luchas por su dominio determinan la historia. La Primera Guerra Mundial se libró por los yacimientos del Cercano Oriente, entonces bajo control del Gran Imperio Otomano. La Segunda, por el dominio de los pozos del Bakú y el bloqueo estadounidense impuesto a Japón sobre  importación de energía fósil y minerales estratégicos. En la raíz de casi todos los conflictos bélicos está la necesidad de robar yacimientos de energía fósil,  vías hacia ellos, o zonas de influencia estratégica sobre los mismos. En esta tarea, entre  1945 y 2024 Estados Unidos ha victimizado 37 naciones, con saldo de 20 millones de muertes  (https://www.1069thex.com/2023/02/24/the-u-s-has-killed-more-than-20-million-people-in-37-victim-nations-since-world-war-ii/)..

Hacia 2004 el general Wesley Clark, antiguo Supremo Comandante de los Aliados en Europa para la invasión de Kosovo, manifestó que Estados Unidos asaltaría siete países: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.  Todos tienen hidrocarburos; todos han sido agredidos; a la fatídica lista faltó añadirle Venezuela, con las mayores reservas de hidrocarburos del mundo y finalmente invadida en 2026.

Dos factores aceleran el saqueo armado. El mundo está pasando o pasó el “pico de los hidrocarburos”, punto óptimo de explotación a partir del cual éstos se harán progresivamente escasos, hasta agotarse dentro de cuatro o cinco décadas. Para Estados Unidos, primer devorador de hidrocarburos, sus reservas se agotarán dentro de cinco años. Esto los hace críticamente dependientes del robo de energía fósil externa  mediante amenaza o intervención militar.

El robo a mano armada de hidrocarburos se potenció con la estafa basada en la necesidad de  hidrocarburos. En 1944, con los acuerdos de Breton Woods Estados Unidos obligó a todos los países occidentales a respaldar sus monedas con reservas en dólares. En 1971, el presidente Nixon reconoció que la fraudulenta emisión incontrolada de dólares no tenía ya ningún tipo de respaldo, y utilizó su potencia armamentista para obligar a todos los países que desearan adquirir petróleo a pagarlo única y exclusivamente en dólares sin respaldo. A esta extorsión se la llamó “el petrodólar”. La potencia norteña usó y abusó de ese “privilegio exorbitante” para endeudarse indefinidamente por encima de sus medios, comprando en el resto del mundo  bienes reales, y  pagándolos con dólares cada vez menos valiosos y  bonos del Tesoro cada vez menos confiables.

Así, Estados Unidos llegó en febrero de 2026 a acumular una impagable Deuda Pública de 56 trillones de dólares,  más del 124% de su PIB (para los anglosajones, un trillion es una cantidad de 1.000.000.000.000) (https://fortune.com/2026/02/17/national-debt-spiral-fiscal-crisis-unsustainable-path-trump-sugar-high-economy/). Según la Congressional Budget Office, el déficit presupuestario es de 1,9 trillions. Estas abominables cifras las costeaba el resto del mundo aceptando papeles sin respaldo, como petrodólares y Bonos del Tesoro, a cambio de bienes reales: petróleo, minerales, alimentos, manufacturas.

Estados Unidos, antaño poderosa potencia económica, carece de capacidad productiva para cancelar esta  aplastante deuda. Su propia clase dominante exportó sus capitales e industrias al Tercer Mundo para aprovechar los salarios de miseria de éste. Su capitalismo industrial, antes productor de bienes, involucionó a capital financiero, que sólo crea ficticios dividendos especulativos. La clase  capitalista se hizo  inmune a los impuestos que podrían amortizar el débito. Hacia 1977 las grandes fortunas tributaban tasas del 70% sobre sus ingresos, hoy no pagan más del 22%, esconden sus beneficios en Paraísos Fiscales y Fundaciones exentas de tributación, y financian  elecciones tras las cuales los candidatos electos les prodigan generosas condonaciones y amnistías fiscales. Mientras, a pesar de la demoledora inflación y el aumento demográfico, los sueldos de los trabajadores y el gasto civil del gobierno son los mismos que hacia 1970.

Requeriría varios volúmenes detallar cómo esta declinación económica repercute en los más diversos aspectos de la vida del país norteño. Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas, el país con mayor tasa mundial de homicidios y el que tiene mayor población carcelaria del planeta; en él se multiplican las masacres  por tiroteo. Unos 16 millones de sus pobladores son analfabetas; el 8,1% de la población adulta. Un estudio de la OCDE situó su sistema educativo entre los ocho peores de 23 países estudiados. En expectativa de vida  y mortalidad infantil, ha descendido al  nivel de los países subdesarrollados. El dinero que pudiera costear el bienestar social es absorbido por las exorbitantes ganancias de los super ricos; el pago de los intereses de su Deuda y el desmesurado gasto militar. Si éstas  son sus condiciones de vida, podemos imaginarlos la de los países que caen bajo su dominio.

Pero la avaricia rompe el saco, y el latrocinio la aceptabilidad de monedas sin respaldo. Inevitablemente, países cuya economía estaba basada en el oro negro proyectaron lanzar divisas que tuvieran más valor que el papel pintado de verde. Irak intentó el dinar, asociado al euro. Libia proyectó el dínar de oro, respaldado por sus reservas de 143 toneladas de oro e igual cantidad de plata. Venezuela planeó el SUCRE (Sistema Unificado de Compensación de Reservas) para el intercambio en Nuestra América. A la postre, los tres países fueron invadidos y saqueados  por Estados Unidos o por fuerzas apoyadas por éstos.

Sin embargo, la práctica estadounidense y europea de robar las reservas depositadas en bancos bajo su influencia obligó a la Federación Rusa, China, India y en general a los BRICS a comerciar en monedas distintas del dólar carente de respaldo. Venezuela, agredida desde 2002, y encarnizadamente bloqueada desde 2017, asestó un golpe mortal al monopolio del petrodólar al vender sus hidrocarburos en rublos y yuanes, fuera del sistema SWIFT, y al movilizarlos en barcos de la “flota fantasma” rusa.  Mientras Estados Unidos hostigaba a Venezuela, ésta vendía 76% de su petróleo a China, y recibía de ésta y de la Federación rusa las inversiones que ahora desalientan la penetración de las petroleras de la potencia norteña.

Incapaz de competir económica y culturalmente, el parásito no tiene más recurso que la fuerza bruta. Pero ésta no le ha reportado más que dos rehenes secuestrados: todavía tiene que dominar un país agredido, y el resto del mundo que se les escapa de las manos.    

Fuente: https://luisbrittogarcia.blogspot.com/2026/02/economia-de-la-atrocida.html 

¿Las relaciones internacionales se están volviendo más fáciles o más difíciles?

Fuentes: Rebelión

Como disciplina académica, ¿las relaciones internacionales se están volviendo más fáciles o más difíciles? Para responder a esta cuestión, es necesario descomponer el campo en tres dimensiones analíticas: (1) el análisis de la coyuntura internacional; (2) la formulación de pronósticos; y (3) la proposición de alternativas o recomendaciones.

El análisis de la situación internacional no presenta gran dificultad e incluso tiende a volverse cada vez más accesible. Esto se debe a que prácticamente todos pueden seguir los acontecimientos internacionales a través de las redes sociales y de flujos informativos en tiempo real. No sorprende, por lo tanto, que se diga que incluso taxistas o comerciantes de mercados populares demuestran familiaridad con temas internacionales. Un reconocido académico chino llegó a caracterizar los estudios internacionales como una “tierra baja” del campo académico, aludiendo al reducido “umbral de entrada” del área, es decir, a la posibilidad de que cualquier individuo pueda involucrarse en ella.

Sin embargo, los estudios internacionales no se limitan al análisis de la coyuntura global; también abarcan la previsión de desarrollos futuros y la formulación de alternativas políticas. Desde esta perspectiva, el campo no se está volviendo más fácil, sino progresivamente más complejo.

En el pasado, a los investigadores en relaciones internacionales se les preguntaba con frecuencia: ¿por qué no previeron el colapso de la Unión Soviética o la caída del Muro de Berlín? Hoy surgen nuevas interrogantes: ¿por qué no se anticipó la “operación militar especial” de Rusia contra Ucrania? ¿Por qué no se previó una posible intervención de Estados Unidos en Venezuela? ¿Se puede anticipar lo que ocurrirá con Cuba ante el endurecimiento de las sanciones estadounidenses? ¿Es posible estimar si y cuándo Estados Unidos recurrirá al uso de la fuerza contra Irán? ¿Cómo evolucionarán las relaciones transatlánticas? ¿Quién triunfará en las próximas elecciones presidenciales en Brasil?

En efecto, la formulación de pronósticos es extraordinariamente difícil. La predicción precisa exige acceso a información suficiente y confiable. En ausencia de estas condiciones, incluso un acierto eventual no pasará de ser una mera coincidencia, comparable a un golpe de suerte.

A finales del año pasado, participé en un programa televisivo sobre las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. El presentador preguntó si habría una invasión estadounidense. Respondí preguntando qué se entendía por “invasión”: si significaba el envío de tropas terrestres, tal escenario me parecía improbable. Sin embargo, pocos podían imaginar la hipótesis de una operación aérea destinada a capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro. Según informes, solo Trump y un círculo reducido de asesores tenían conocimiento de esa operación. Ni siquiera los miembros del Congreso estaban informados. Evidentemente, los académicos tampoco podrían haber anticipado tal posibilidad.

En lo que respecta a las recomendaciones sustantivas, el grado de dificultad es aún mayor. Ante violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, ¿qué respuestas son viables? Frente al tratamiento dispensado a Venezuela y Cuba, ¿qué alternativas existen? Si Panamá, instigado por Washington, adopta prácticas controvertidas en puertos vinculados al Canal, ¿cómo reaccionar? Ante una eventual aplicación de una “Doctrina Donroe” en América Latina, ¿qué estrategias pueden concebirse? Si Estados Unidos busca controlar Groenlandia, ¿cuáles serían las respuestas posibles? Si recurre al uso de la fuerza contra Irán, ¿qué opciones quedarían? Si estructura un bloque preferencial de comercio de minerales críticos, ¿qué medidas podrían adoptarse? Elaborar respuestas realistas y eficaces a tales cuestiones resulta, sin duda, extremadamente desafiante.

¿Por qué la previsión y la formulación de recomendaciones son tan complejas en los estudios internacionales? En primer lugar, porque los académicos a menudo carecen de acceso a información suficiente o de especialización profunda en determinados ámbitos. En segundo lugar, porque Estados Unidos ha venido comportándose de manera cada vez más irresponsable e imprevisible, lo que dificulta los análisis basados en parámetros convencionales.

Si la incertidumbre constituye la única constante, los estudiosos del área deben considerar algunas orientaciones si pretenden formular pronósticos y proponer respuestas estratégicas.

En primer lugar, es imperativo renovar los métodos de investigación y reducir la dependencia de paradigmas tradicionales. Estados Unidos presenta tendencias cada vez más hegemonistas o erráticas en el sistema internacional. El propio Trump afirmó, en una entrevista con The New York Times, que solo su propia moralidad podría contenerlo. Tal declaración sugiere que, en lo que respecta a las futuras acciones estadounidenses, prácticamente ningún escenario puede descartarse. Por lo tanto, es necesario ajustar las perspectivas analíticas y prepararse incluso para escenarios adversos.

En segundo lugar, es necesario valorar la investigación empírica y aplicada, sin dejar de reconocer el papel de la teoría. La negación absoluta de la reflexión teórica sería un error. Sin embargo, parte de la producción académica privilegia formulaciones excesivamente herméticas, retóricamente elaboradas pero sustantivamente débiles, llenas de jerga y terminología opaca. Los académicos y las revistas del área deberían recordar la advertencia de Theodore Roosevelt: mantener los ojos en las estrellas, pero los pies en la tierra. En otras palabras, la elaboración teórica es legítima, siempre que permanezca anclada en la realidad empírica.

En tercer lugar, es fundamental fomentar los intercambios y la cooperación académica a escala global. En una era en la que una sola potencia puede actuar de manera imprevisible, ninguna perspectiva nacional aislada es capaz de abarcar la totalidad del panorama. El diálogo genuino con estudiosos de diferentes regiones —especialmente del Sur Global— permite integrar evidencias, contrastar supuestos y mejorar los juicios analíticos. Un investigador en Pekín puede identificar aspectos ignorados por un colega en Brasilia; un académico en São Paulo puede percibir fenómenos invisibles para un investigador en Shanghái. Tales interacciones contribuyen a superar sesgos y provincialismos, sustituyendo las “cámaras de eco” por procesos de revisión crítica a escala global. Si el comportamiento de un solo país se convierte en la principal fuente de incertidumbre, entonces la inteligencia colectiva de las naciones constituye la mejor esperanza para navegar en medio de la ambigüedad.

En síntesis, las herramientas para la producción de conocimiento sobre las relaciones internacionales deben transformarse, de modo que se adapten a los cambios en el comportamiento de Estados Unidos.

Jiang Shixue es profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

M. CARACOL. Con un cerco medieval basta y el pronunciamiento de un cubano


Marzo 2026











En la Edad Media era frecuente rodear un castillo y esperar, para derrotarlo por hambre. Hoy el cerco es naval, financiero y jurídico, pero la lógica es la misma. Desde diciembre de 2025, Estados Unidos no solo sanciona, sino que aborda petroleros en alta mar. La armada estadounidense vigila y controla, de hecho, cada barco que entra o sale de Cuba y Venezuela.

El 10 de diciembre de 2025, EE. UU. incautó el M/T Skipper, cargado con 1,8 millones de barriles de crudo Merey, embarcados en Puerto José (Venezuela). El 9 de febrero de 2026, fuerzas estadounidenses abordaron el Aquila II, que transportaba 700.000 barriles de crudo pesado venezolano salido de Venezuela a comienzos de enero. El 15 de febrero, el Veronica III fue interceptado tras haber zarpado el 3 de enero con cerca de dos millones de barriles de crudo y fuel-oil venezolano. Son solo algunos ejemplos.

Y no se trata solo de Venezuela. El Ocean Mariner, que había salido del terminal mexicano de Coatzacoalcos con combustible hacia Cuba, fue interceptado el 13 de febrero. Es decir: incluso cuando el suministro procede de terceros países, la apuesta protogenocida del imperio es la misma. No se permite comerciar soberanamente a los sitiados.

Ante esta situación, Cuba y Venezuela están teniendo que negociar. En realidad, solo existiría otra alternativa: exigirles que derroten a la armada yanqui, sin ayuda de nadie (o que se inmolen intentándolo en vano, mejor dicho). La opción realista, la que se ha adoptado, implica ganar tiempo, cediendo parcialmente para no caer del todo. Si los gobiernos no caen, si siguen en pie, la situación política interna en Estados Unidos podría virar más adelante. Quizá Trump o su sucesor podrían verse obligados a aflojar el cerco y retirar su armada del Caribe.

Ante esta gravísima situación, debemos ser responsables y centrar nuestros modestos esfuerzos (que no deberían ser tan modestos) no en cuestionar al agredido, sino en denunciar al agresor. Con resistir a un cerco medieval tienen bastante. No añadamos un segundo cerco, el de nuestra carencia de solidaridad internacionalista, al que padecen ya Cuba y Venezuela. No lancemos acusaciones que alimenten divisiones internas y hagan el juego al imperialismo. Bastante tenemos con asumir nuestra tarea: denunciar el carácter criminal de este asedio naval y económico, señalando con claridad al responsable. Eso, y no especular, es lo que nos toca. 

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Pronunciamiento recogido de la red sobre Venezuela por un internacionalista cubano

Buenos Días...
Mensaje Necesario para Esclarecernos acerca de Delcy Rodríguez y nuestra hermana Venezuela
👉Siempre apostaré por ella, porque los Rodríguez NO PUEDEN ser Traidores...
! Es su sangre, es su esencia, es su Corazón !
👉La posición de Cuba es ESPERAR, es CONFIAR y no Cuestionar ni criticar sin argumentos.
Les comparto su Discurso y con la mano en el corazón ❤️ y lucidez en el cerebro ! PIENSEN !Por si aún había dudas.

*Buen día. Por aquí les presento El Discurso a la Nación de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez

Hermanas y hermanos, compatriotas:

Me dirijo a ustedes en la noche más oscura de nuestra historia. Hace apenas semanas, éramos un pueblo soberano, con nuestros conflictos, nuestras esperanzas, nuestra vida normal. Y en un instante, el cielo se desplomó sobre nosotros. Presenciamos un poder destructivo más allá de nuestra comprensión. Perdimos a nuestros líderes, a familias enteras, a pedazos de nuestras ciudades. El dolor que llevamos dentro es un país entero llorando.

A mí, que no buscaba este puesto, me ha tocado recoger los pedazos. No les voy a mentir: no me eligieron las urnas. Me eligió el caos. Y acepté esta carga por una sola razón: para evitar que un caos mayor, una destrucción total, se llevara lo último que nos queda: nuestra gente. Cada uno de ustedes.

Por eso hoy vengo a hablarles con la crudeza que la hora exige. Nos encontramos en un estado de emergencia nacional sin precedentes. No es una metáfora. Es la realidad física de nuestra supervivencia.

Se preguntarán hoy, y es justo que lo hagan: ¿Por qué permitimos la presencia de quienes nos atacaron, de sus empresas, de esos… operativos en nuestra industria petrolera? La respuesta no es fácil, pero es clara: porque no tenemos elección. No es una decisión de política exterior. Es un cálculo de supervivencia pura y dura.

Les explico: el ataque que sufrimos no fue solo un bombardeo para un secuestro. Fue un mensaje. Un mensaje que decía: “Podemos borrarles del mapa en cuestión de horas”. Cualquier gesto de rechazo frontal, cualquier acto de violencia contra ellos, no sería un acto de heroísmo. Sería un acto de suicidio colectivo. Y mi primer mandato, el único que me he impuesto en esta pesadilla, es evitar que nadie más tenga que morir.

El petróleo, nuestro principal recurso, es ahora nuestra única moneda de cambio. Es el precio de un alto al fuego permanente. Ellos la necesitan. Nosotros necesitamos que no vuelvan a disparar. Este no es un tratado entre naciones. Es la condición impuesta por un sobreviviente a punto de ser arrojado de un acantilado. Agarrarse a la roca, por desagradable que sea, es lo único que impide la caída.

He escuchado las voces que me llaman traidora, cobarde. Las llevo en el pecho como un puñal. Pero les hago una pregunta, la pregunta más difícil de todas: ¿Qué preferirían? ¿Una resistencia simbólica que encienda la mecha de nuestra aniquilación, o la paciencia agónica que nos permita vivir un día más, respirar un día más, y desde ahí, reconstruir? Venezuela no es el único país del mundo bajo amenaza y los más grandes se inmovilizan ante las armas de destrucción masiva.

Yo he elegido la paciencia. He elegido la reconstrucción desde los escombros. Cada barril de petróleo que sale es un día más de tregua que compramos. Y en ese día, nuestro deber sagrado es hacer tres cosas: enterrar a nuestros muertos, cuidar a nuestros vivos y fortalecer nuestra casa.

Por eso, mi gobierno, este gobierno de emergencia, centrará todas sus energías, todos los recursos que podamos salvar, en lo siguiente:

Como primera prioridad, destinar los recursos económicos que ingresen a las familias venezolanas. La logística de la vida.

La reconstrucción de infraestructura crítica: agua, energía básica, comunicaciones.

La unidad nacional. No toleraré el oportunismo, el saqueo o la división. Nuestro enemigo no está entre nosotros. Nuestro enemigo es la desesperación que nos lleva a destruirnos unos a otros.

No les pido que les sonrían a aquellos que nos hirieron. Les pido, con el corazón en la mano, que no les den una excusa para terminar el trabajo. Nuestra fuerza ahora no está en los puños, que están quebrados. Está en nuestra capacidad de aguantar. De ser más duros que el acero. De ser resilientes.

Este no es el discurso de un triunfo. Es el discurso de la responsabilidad en el “por ahora” de Chávez. No les prometo victorias rápidas ni falsas esperanzas. Les prometo transparencia en lo que podemos hacer, y firmeza para protegerlos de lo peor. Les prometo que cada decisión, por dura que sea, se tomará con una sola brújula: preservar la llama de esta nación, aunque sea como una brasa bajo la ceniza.

No sabemos qué traerá el mañana. Pero si hoy nos mantenemos unidos, calmados y centrados en cuidarnos los unos a los otros, habremos ganado lo único que importa: la posibilidad de un mañana.

Que Dios, el destino, la fuerza de nuestro pueblo, nos ayude a todos.

*Este discurso, revela que estamos en presencia de la primera mujer presidenta de Venezuela ejerciendo un Gobierno que exige emplearse a fondo en estrategias extremas contradictorias simultaneas. Algo sin precedentes en la historia de la humanidad.

*_Esto lo dejo para la reflexión para los que dicen que hay traición es difícil gobernar con una pistola en la cabeza.

domingo, 8 de marzo de 2026

La Guerra en Irán es un punto de inflexión

 
ASIA, EE.UU., MEDIO ORIENTE :: 25/02/2026

PEPE ESCOBAR

O prevalece el imperialismo sionista-estadounidense, o avanza la multipolaridad, representada por la asociación estratégica Rusia-China y los BRICS

Neo-Calígula -también conocido como el indiscutible campeón mundial de los aranceles- parece estar sorprendido de que Irán no haya capitulado.

No es de extrañar. Ningún adulador despistado, de su sorprendentemente mediocre círculo íntimo, está capacitado intelectualmente para explicarle a neo-Calígula, con frases ingeniosas, los fundamentos del chiismo.

Y la cosa empeora. Lo que realmente está sobre la mesa imperial es el regreso de la Guerra Total como encubrimiento político, que beneficia a una parte considerable de la oligarquía anglonorteamericana/atlantista, enormemente corrupta y perversa.

Las negociaciones de Ginebra han sido un fracaso. La guerra contra Rusia fue el leitmotiv de la Conferencia de Seguridad de Múnich. La enorme armada, concentrada no lejos del Golfo Pérsico, camina, habla y navega como si EEUU/Israel estuvieran listos para atacar a Irán.

Incluso considerando una posible última oportunidad en Ginebra, e incluso considerando que no hay capitulación iraní, el escenario más plausible sigue siendo TACO (Trump Always Chickens Out, o Trump Siempre se Acobarda).

Porque un ataque a Irán -que conduzca a una respuesta devastadora- sella el acuerdo para que los republicanos pierdan las elecciones de mitad de período y el neo-Calígula se convierta en un pato cojo sujeto a aranceles.

Todo el drama gira en torno al imperativo inmediato de desviar la atención de los Archivos Epstein, o de la colisión entre los EEUU de la Isla Epstein y el Colectivo Epstein Occidental. El sindicato Trump-Bibi-Epstein necesita cambiar la narrativa.

En EEUU impera una gigantesca burbuja especulativa; históricamente, el Imperio del Caos, el Saqueo y los Ataques Permanentes siempre entra en guerra tras la explosión de una burbuja. El Departamento de Guerras Eternas tendrá un presupuesto un 50 % superior en 2027.

Sin embargo, las guerras deben comenzar ya. El complejo industrial-militar, o más bien el MICIMATT, como lo definió memorablemente Ray McGovern (complejo militar-industrial-congreso-inteligencia-medios de comunicación-académico-'think tanks'), es la única válvula de escape para un turbocapitalismo occidental que se encuentra en una situación económica desfavorable y con su credibilidad a dos metros bajo tierra.

El nuevo paradigma --caos internacional sin reglas-- está ahora al descubierto. Es muy pornográficamente depredador: el ethos de Epstein lo captura a la perfección.

Y la historia se repite, siempre como una farsa: la guerra indirecta contra Rusia en Ucrania continuará. Es una obsesión de la élite europea. Y, al igual que en 1941, se centra en los inmensos recursos naturales de Rusia.

Así que Nietzsche tenía razón, como siempre, ya en 1888. Vivimos los dolores de muerte de la caída occidental posmoderna en el nihilismo. La posverdad, en otra joya poética de (in)justicia, se refleja en la Verdad Social.

Desconciértame, nena

Nuestro profundo y oscuro malestar actual podría fácilmente analizarse como la conclusión lógica de un largo proceso que abarca el imperio persa, las guerras greco-persas, su impacto en la cultura griega, el helenismo, el imperio romano, el surgimiento del cristianismo y el islam, las Cruzadas, el Renacimiento, la Era de los Descubrimientos que superó el comercio intra-eurasiático, la Revolución Industrial, la Ilustración, la independencia estadounidense, la Revolución Francesa, el idealismo alemán, las revoluciones de 1848, Nietzsche, la I y II Guerra Mundial.

Durante más de dos milenios, Platón y Aristóteles sentaron las bases filosóficas de esta tradición. Ya en 1945, todo el edificio se derrumbó. El capitalismo liberal y la «democracia» estadounidense se impusieron como verdades indiscutibles y acabaron con el espacio para el debate ideológico sustancial.

El fin de la URSS dio origen a la suprema estupidez del «fin de la Historia» y, por ende, al fin del pensamiento crítico. Solo ahora, con el auge de China, Occidente se ve obligado a regresar a la Historia, de la que a partir de ahora será principalmente un espectador. El Occidente colectivo y fragmentado ha perdido para siempre la capacidad de localizarse históricamente. Occidente se encuentra ahora bajo el dominio total del Desconcertante.

La lógica desconcertante se aplica, por ejemplo, al suicidio energético de la UE. El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), con sede en Ohio, estimó recientemente que EEUU podría cubrir hasta el 80 % de las importaciones de GNL de la UE para 2030. Esto se vincula con el acuerdo comercial anunciado en julio pasado, que compromete a la UE a comprar la enorme cantidad de 750 000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses para 2028.

Perder el gas ruso barato y depender del carísimo GNL del Imperio del Caos es la sentencia de muerte para las empresas industriales de toda la UE. Los cierres y las quiebras ya son la norma, especialmente en Alemania, antigua potencia industrial. Digamos que es el triunfo de la desindustrialización.

Mientras tanto, los actores racionales del RIC (Rusia-India-China) invierten en una compleja construcción estratégica.

Esto da lugar a una conjunción de la inteligente intervención táctica de Rusia, una promesa utilizada como palanca, con algunos dominios del dólar estadounidense; la expansión constante del yuan internacionalizado; también, la India aprovechando las relaciones con EEUU mientras avanza en la arquitectura del sistema de pagos de los BRICS; y la seguridad marítima interconectada, como en los ejercicios navales Rusia-China-Irán.

El diseño de cinco esferas de influencia de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de EEUU ya está tambaleándose: EEUU, Rusia, China (ambos designados como enemigos), India y Japón (un vasallo de EEUU).

La NSS insiste en que "la seguridad, la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están directamente vinculadas a nuestra capacidad de comerciar y de estar implicados en una posición de fuerza en el Indo-Pacífico".

Así que, de hecho, se trata de una amenaza de guerra, no de una oferta geoeconómica. Incluso la India lo ve. Algo totalmente coherente con la necesidad imperial primordial y desesperada de recursos naturales y control de territorios estratégicos.

El enfrentamiento definitivo

El Nuevo Gran Juego evoluciona, pero el campo de batalla clave ya está definido: EEUU contra China. Todo lo demás está subordinado a este. Neo-Calígula visitará China a principios de abril. Hablemos del enfrentamiento definitivo.

Neo-Calígula intentará, bajo presión, lograr algún tipo de gran acuerdo para asegurar el dominio del dólar estadounidense. Fracaso catastrófico garantizado, ya que el Imperio del Caos sigue intentando coaccionar a China cuando necesita urgentemente su cooperación.

Lo que realmente le importa a Pekín es internacionalizar el yuan mientras construye un corredor tras otro respaldado por el oro. Y utiliza su poder financiero con discreción, ya sea restringiendo las exportaciones de plata o deshaciéndose de los bonos del Tesoro estadounidense.

Pekín sabe muy bien que la acumulación de burbujas estadounidenses solo puede sostenerse mediante un férreo control oligárquico y la impresión incesante de dinero. No hay plan B.

Ya hemos entrado en una nueva fase histórica: sin restricciones; sin perífrasis; ni siquiera intentos de justificar nada. Esto se aplica, por ejemplo, a la piratería estadounidense --y en cierta medida europea-- contra los activos navales rusos.

Irán refleja el enfrentamiento definitivo: o prevalece el imperialismo sionista-estadounidense, o avanza la multipolaridad, representada por la asociación estratégica Rusia-China y los BRICS.

No es de extrañar, pues, que el omnipresente campo de batalla se vuelva cada vez más feroz, día tras día.

www.observatoriocrisis.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/la-guerra-en-iran-es-un-punto

«Niqab», un debate teñido de islamofobia y batalla cultural

Fuentes: Ctxt

Las iniciativas de la derecha y la ultraderecha se inscriben en una estrategia política más amplia que convierte a un grupo muy reducido de mujeres en símbolo de amenaza

Esta semana se ha debatido en el Congreso una iniciativa de Ley Orgánica presentada por Vox y apoyada por el Partido Popular, cuyo único articulado propone prohibir el niqab y el burka. Se presenta bajo el doble argumento de la protección de la dignidad femenina y la seguridad ciudadana, pero irrumpe en un contexto de competencia electoral donde la reactivación del llamado “peligro musulmán” constituye un mecanismo de movilización política eficaz que dispara miedos y cohesiona –y probablemente añade– electorado.

No estamos ante un fenómeno nuevo. El debate sobre el velo integral se puso en marcha en España en 2010, cuando diferentes ordenanzas municipales impulsadas desde la derecha catalana intentaron limitar su uso, llamando la atención de organismos de derechos humanos. En aquel momento, la competencia era entre las derechas (PP y CiU) y la pujante ultraderechista Plataforma per Catalunya, que arrastró a todo el espectro político a esta discusión. Aquella vía fue anulada por el Tribunal Supremo en 2013, dejando claro que una administración local no puede restringir un derecho fundamental y que el uso del niqab se inscribe en el ámbito de la libertad religiosa, protegida por la Constitución y por la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Además de al Alto Tribunal, la propuesta saltó en forma de moción desde los ayuntamientos al Senado, donde se aprobó, estancándose finalmente en el Congreso.

En aquel verano de 2010, como ahora, no existía un problema social en España en torno al niqab, término al que siempre se añade el de burka, como si alguien hubiera visto alguna vez uno por aquí. No es gratuito el uso de la palabra, puesto que de ese modo se sigue teniendo como referencia a Afganistán, al régimen de los talibanes y a la violencia contra las mujeres. En cualquier caso, el número de mujeres que utilizan el niqab en España es ínfimo y no hay datos –ni entonces ni ahora– que indiquen que su uso provoque conflictos de convivencia, orden público o seguridad. La ofensiva derechista se centra en el niqab porque es la prenda que genera mayor rechazo simbólico y sobre la que podría construirse más fácilmente un consenso prohibicionista. La propuesta no responde, por tanto, a una urgencia social, sino a una lógica de rentabilidad electoral –en diferido– que desplaza el debate desde el terreno de los derechos al de las emociones colectivas, convirtiendo a un grupo muy reducido de mujeres en chivo expiatorio dentro de una agenda que normaliza el racismo y la islamofobia, en nombre de la dignidad y la seguridad. Se transforma una práctica marginal en símbolo de amenaza cultural. Así que no estamos ante un debate técnico sobre una prenda, sino ante una estrategia de construcción de pánico moral, dentro de otra más amplia de ofensiva racista.

En este sentido, la iniciativa de la ultraderecha se inscribe en una ola prohibicionista que recorre Europa desde hace más de una década. El niqab está prohibido en distintos niveles en el espacio público en Francia (2010), Bélgica (2011), Dinamarca (2018) y Países Bajos (2019). En varios de estos casos, el impulso inicial vino de la derecha y posteriormente fue asumido por otros sectores políticos, hasta consolidar un consenso restrictivo. Bajo la retórica de la seguridad y/o la defensa de las mujeres, se ha ido normalizando una agenda que convierte a una minoría prácticamente inexistente en objeto de una regulación punitiva.

La propuesta española participa de esta misma lógica y contribuye a sedimentar un “sentido común islamófobo” que se basa en una idea que se presenta como obvia, la de que determinadas expresiones visibles del islam constituyen en sí mismas un problema público, porque lo son las personas musulmanas. Esta naturalización de la sospecha transforma una opción religiosa minoritaria en un marcador de alteridad y de criminalidad. El debate deja de ser jurídico para convertirse en cultural. O más bien, el verdadero objetivo es dar una batalla cultural. En términos más concretos, la ultraderecha ha conseguido que todo el mundo hable de un tema que ha puesto en la agenda política y social, que consigue aglutinar diferentes sensibilidades y del que, sin duda, acabará sacando rédito electoral directo, porque valida su discurso racista.

No es casual que el foco aparente recaiga sobre las mujeres. Aunque la medida se presenta como una iniciativa para “protegerlas”, descansa en una premisa implícita: que los hombres musulmanes son violentos, coercitivos y proclives a imponer a las mujeres una determinada vestimenta. Es decir, se proyecta una sospecha sobre el conjunto de los hombres, al tiempo que se sitúa a las mujeres en el lugar de víctimas sin agencia. Bajo la retórica de la emancipación se despliega una lógica de control y asimilación que niega la capacidad de decisión de las propias afectadas y criminaliza preventivamente a su entorno familiar masculino como potencial –e ineludible– agente de coacción.

La vestimenta funciona como frontera simbólica que delimita quién pertenece plenamente al “nosotros”. El cuerpo de las mujeres musulmanas se convierte en escenario donde se dirime la supuesta incompatibilidad entre el islam y los valores europeos. Este mecanismo, que ha sido nombrado de diferentes maneras desde hace más de veinte años (retórica salvacionistaislamofobia de género o feminacionalismo), supone la apropiación instrumental del discurso feminista por parte de fuerzas nacionalistas, conservadoras o abiertamente antifeministas para justificar políticas antiinmigración y antimusulmanas.

El Partido Popular respaldó la iniciativa de Vox en el Congreso, y además fue el impulsor de una normativa similar en el Parlamento de Baleares, donde la propuesta salió finalmente adelante con el apoyo de la ultraderecha. Es decir, se trata de una agenda compartida que se está normalizando progresivamente en el espacio conservador, como demuestra la suma de Junts a esta ola prohibicionista. Incluso cuando se modera el tono o se atenúa el preámbulo abiertamente racista, como en su documento, se hace referencia al mismo horizonte amenazante, empleando también el discurso de protección de los derechos de las mujeres, reduciendo el niqab a un símbolo de opresión y negando la posibilidad de que su uso pueda ser una práctica autónoma. En la realidad, las diferencias entre las tres iniciativas son más de estilo –a veces– que de fondo. Finalmente, el PP registró dos días después su propia proposición de Ley Orgánica, en la que renunciaba a la retórica abiertamente islamófoba y situaba el argumento feminista en el corazón del preámbulo –incluso haciendo referencia a la Ley Orgánica 3/2007 de igualdad entre hombres y mujeres–, aunque no dejaba escapar el de la seguridad. Además, recuperaba su propia historia en relación con el niqab, remontándose a 2010 y adjudicándose la categoría de pionero.

Vox y PP perdieron la votación del día 17 de febrero en el Congreso, pero da la amarga impresión de que ganaron una gran batalla, logrando implantar el debate en la agenda política de todos los partidos. La propia ministra de Igualdad ha anunciado la apertura de un “espacio de debate” sobre la libertad y el consentimiento de las mujeres en relación con esta cuestión. Es decir, aunque las formas difieren, el presupuesto prohibicionista, y por tanto racista, es compartido. Quedará como un hito el hecho de que, por primera vez, la ultraderecha, la derecha, sectores de la izquierda institucional y de diferentes feminismos compartan de manera tan clara este marco islamófobo, que sitúa el niqab como objeto de escrutinio público en nombre de la emancipación de las mujeres. El resultado es que lo que en otras mujeres puede interpretarse como expresión identitaria, práctica política o simplemente forma de estar en el mundo, en las musulmanas aparece bajo sospecha, señalando su falta de capacidad o la violencia de su entorno, que las obligaría a esa práctica.

La prohibición del niqab tendría un impacto profundo y multidimensional en la vida de las mujeres afectadas, pese a que el colectivo directamente implicado sea numéricamente muy reducido. En primer lugar, supondría la normalización institucional del racismo y la islamofobia. El mensaje que se envía es claro: se trata de una presencia problemática. La estigmatización pasaría de ser discursiva a estar respaldada por un aparato punitivo. En segundo lugar, implicaría la criminalización directa de mujeres visiblemente musulmanas. Mujeres que pasarían a exponerse a multas, identificaciones, expulsiones o intervenciones policiales, algo que ya les está ocurriendo en espacios públicos, a lo que hay que añadir además la impunidad de nuevas formas de acoso callejero nacidas al calor de la ley, como ya ha pasado en otros lugares. En contextos de vulnerabilidad socioeconómica, las sanciones administrativas podrían tener efectos desproporcionados. Además, la prohibición ampliaría el clima de miedo e inseguridad. No solo para las que usan niqab, sino también para las que llevan hiyab. También habría un impacto de autocensura y retraimiento del espacio público. Algunas mujeres podrían optar por no salir, reducir su movilidad o limitar su acceso a servicios para evitar sanciones o enfrentamientos. Esto produciría el efecto contrario: menos autonomía y menos participación social. En definitiva, reforzaría el sentido común islamófobo que ya opera socialmente, consolidando la idea de que determinadas expresiones religiosas son incompatibles con la ciudadanía. En vez de ampliar derechos y fortalecer políticas sociales, el recurso al derecho penal, que es punitivismo, erosiona la cohesión social, debilita la confianza institucional y legitima un futuro cada vez más restrictivo, no solo de las poblaciones musulmanas.

En definitiva, estas proposiciones no abordan un problema real de seguridad ni corrigen una desigualdad efectiva. Se inscriben en una estrategia política más amplia que convierte a un grupo muy reducido de mujeres en símbolo de amenaza y, al hacerlo, contribuye a consolidar un marco cultural en el que la islamofobia se presenta como sentido común. Y son estructuralmente racistas porque no regulan conductas generales, sino que apuntan directamente a mujeres musulmanas. Se construye una alteridad peligrosa y se legisla contra ella. Esta lógica encaja con los procesos contemporáneos de racialización punitiva del islam en Europa, apuntalando decididamente los renovados mecanismos fascistas de los cuales las poblaciones musulmanas tan solo son sus primeras víctimas.

Laura Mijares es arabista y profesora de la UCM. Ángeles Ramírez es antropóloga y profesora jubilada de la UAM.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260201/Firmas/52188/Laura-Mijares-Angeles-Ramirez-niqab-islamofobia-prohibicion-velo-hiyab-racismo.htm 

Una primera dama en una celda de Nueva York

Fuentes: Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer Trabajadora de 2025 Cilia Flores, la mujer del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, leyó un poema escrito por ella en el que destacaba el papel que históricamente han desempeñado las mujeres latinoamericanas en la lucha contra el imperialismo:

A nuestras mujeres:

No somos flores que el viento pueda arrancar,

somos raíces de tierra rebelde y leal, somos abuelas, madres, hijas, nietas;

somos mujeres.

En nuestra sangre laten las manuelas, las luisas, las josefas, las juanas, cecilias,

apacuanas, bartolinas, eulalias, martas, anas marías, barbaritas

y a tantas otras más cuyo legado nos inspira, compromete y fortalece

para seguir caminando y transitando nuestro camino.

Y en nuestras manos y en nuestros pechos

está encendida la luz que nadie nunca podrá apagar:

el amor, la paz y la libertad.

Cilia Flores, International Working Women’s Day 2025

Un año más tarde Cilia languidece en una celda en la ciudad de Nueva York, después de que las fuerzas estadounidenses la sacaran por la fuerza de su habitación y la secuestraran durante el ataque del 3 de enero contra Venezuela. En las primeras imágenes tras el secuestro se veía su rostro magullado. Más tarde supimos que tenía varias costillas rotas, 23 puntos de sutura en la frente y que su salud se deteriora mientras permanece bajo custodia en Estados Unidos.

Cilia Flores no es una Primera Dama corriente. Se dio a conocer en 1992 como abogada defensora de un grupo de militares venezolanos que se habían rebelado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que había masacrado a miles de personas en el «Caracazo» de 1989, una serie de disturbios a lo largo de toda Venezuela que estallaron tras la imposición de medidas de austeridad neoliberales. Entre esos militares destacaba Hugo Chávez, fundador de la Revolución Bolivariana.

Cilia fundó el Círculo Bolivariano de Derechos Humanos en 1993 y se unió al movimiento revolucionario de Chávez. Después de ayudar a Chávez a ganar dos elecciones presidenciales consecutivas, fue elegida diputada en 2000. En 2006 fue nombrada presidenta de la Asamblea Nacional y fue la primera mujer que ocupó este puesto en la historia de Venezuela. Flores desempeñó cargos importantes en el Partido Socialista Unido de Venezuela y en 2012 fue nombrada fiscal general del país, cargo que dejó para encabezar la campaña presidencial de Nicolás Maduro al morir el presidente Chávez.

Cuando Nicolas Maduro fue elegido presidente, Cilia se casó con él: era su pareja desde hacía mucho tiempo. Como Maduro consideraba que el título de «Primera Dama» no reflejaba la importancia que Cilia tenía para la Revolución Bolivariana, la llamó como «primera combatiente».

Después de trabajar entre bastidores como asesora fundamental del presidente Maduro, se presentó a las elecciones a la Asamblea Nacional y las ganó en 2015, 2020 y 2025. Hoy en día se enfrenta a las acusaciones de conspiración para importar cocaína, además de posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, unos cargos absurdos.

A principios de la década de 1990, cuando Venezuela era un aliado clave de Estados Unidos, más del 50% de la cocaína del mundo se traficaba a través de este país. En 2025, cuando se consideraba a Venezuela una «amenaza inusual y extraordinaria» para Estados Unidos, la cifra se había reducido al 5%. En la realidad carece totalmente de base la afirmación de Trump de que Venezuela está inundando Estados Unidos de cocaína procedente del país, además de su constante confusión entre la cocaína y el fentanilo (que ni se trafica ni se produce en Venezuela).

Ahora que el gobierno Trump controla el comercio petrolero de Venezuela, ha cambiado completamente su discurso sobre las drogas. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos promocionó un nuevo acuerdo de cooperación antinarcóticos después de visitar Venezuela. ¿Acaso el secuestro de Nicolás y Cilia bastó para poner fin a la supuesta operación de narcotráfico, una operación que se acusaba al gobierno venezolano de dirigir? Con toda probabilidad esas operaciones no existieron. Las acusaciones de tráfico de drogas no solo sirvieron para desacreditar al Gobierno venezolano y a sus dirigentes, sino también para preparar el camino para el ataque del 3 de enero.

Aunque Cilia Flores es una de las presas políticas más importantes del mundo, la mayoría de las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer no han dicho ni una palabra en su defensa. Es diputada de la Asamblea Nacional de Venezuela y tuvo un papel fundamental en el movimiento que aumentó considerablemente los derechos democráticos, económicos y sociales en el país.

Cilia apoya a Palestina. Afirmó en una conferencia que se celebró en Turquía en noviembre de 2023: «Estamos siendo testigos de un genocidio […]. Vemos a las víctimas en Gaza. Vemos morir a niños, mujeres, ancianos y civiles. Vemos a víctimas civiles salir de sus hogares destruidos, pero que no pueden dejar la ciudad porque están en una prisión al aire libre».

Cilia introdujo el feminismo en la Revolución Bolivariana. En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora de 2023 contribuyó a poner en marcha una misión social cuyo objetivo era proteger a las mujeres de lo peor de la guerra económica. En aquel momento afirmó: «La mujer venezolana ha demostrado que está en la vanguardia, las mujeres somos más de la mitad de la población, pero también somos las madres de la otra mitad, por lo que conformamos un todo, y en esta guerra inclemente que ha vivido Venezuela hemos obtenido victoria y estamos paradas firmes gracias a la participación de la mujer venezolana, que no se quedó en la casa solamente cuidando a los hijos, forjando a la familia, sino que también salió a la calle a defender la Patria. Nuestras mujeres son patriotas, y como tales defendieron a nuestro comandante Chávez, esas mismas mujeres, con ese mismo amor y frenesí están acompañando al presidente feminista, al presidente de las mujeres, al conductor de victorias, al presidente Nicolás Maduro. Y para el próximo escenario, cualquiera que sea, saldremos victoriosos porque las mujeres estaremos al frente de cualquier batalla».

Cilia ignoraba que el siguiente escenario iba a ser una celda en Estados Unidos. En solidaridad con Cilia y con las mujeres venezolanas en general, debemos hacer de la lucha por su puesta en libertad nuestra causa.

Al recordar el hermoso poema que hemos reproducido antes, nuestra sangre late hoy con Cilia.

Texto original: https://znetwork.org/znetarticle/a-first-lady-in-a-new-york-cell/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar aautor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.