sábado, 25 de abril de 2026

Habermas después de Gaza


EUROPA, MEDIO ORIENTE :: 15/04/2026

AMELIA HORGAN

Su defensa del criminal ataque del régimen israelí contra Gaza, que sólo se menciona de pasada en los medios, debería considerarse la culminación del proyecto intelectual de Habermas

El sábado, 14 de marzo, falleció a los 96 años Jürgen Habermas, el célebre filósofo alemán vinculado a la Escuela de Fráncfort. Se han escrito ya numerosas necrológicas sobre su figura. En algunas de ellos se ha mencionado la declaración de Habermas en defensa del criminal ataque del régimen israelí contra Gaza. Por lo general, se hace de pasada. Quienes suelen apoyar, o al menos admirar, sus revisiones de la Teoría Crítica, lo califican de incidente desafortunado, una de las "muchas decisiones políticas malas", "un error de juicio". Quienes admiran menos su obra lo ven, por ejemplo, como sintomático de tendencias teóricas que «deberían considerarse la culminación del proyecto intelectual de Habermas». En lo que sigue le presto a esa declaración la atención que merece: la atención que, tres años después del inicio del genocidio y en un mundo transformado por Gaza, exige.

El 13 de noviembre de 2023, Habermas firmó una declaración titulada «Principios de solidaridad», en la que calificaba el ataque de Israel contra Gaza de «justificado en principio». Los firmantes --Nicole Deitelhoff, Rainer Forst, Klaus Günther y Habermas-- afirmaban que «los criterios de juicio se desvanecen por completo cuando se atribuyen intenciones genocidas a la actuación de Israel». No precisan exactamente cómo se justificó el ataque de Israel, ni en qué principios se basó. Por supuesto, no existe ningún fundamento jurídico para el ataque: de acuerdo con el Derecho internacional, un ocupante no tiene derecho a la «autodefensa» frente al pueblo ocupado (por el contrario, existe el derecho a la resistencia armada contra la ocupación).

La declaración da a entender que la atribución de intenciones genocidas no sólo resulta injustificada, sino inaceptable. Según Habermas y sus cofirmantes, esta atribución corre el riesgo de promover el antisemitismo y pone en tela de juicio el «derecho a existir» de Israel, que merece una protección especial en Alemania. La declaración da carta blanca a la agresión israelí, resta importancia a la colaboración de Alemania en el ataque contra Gaza y considera que ambas cuestiones son de importancia primordial para Alemania, minimizando aún más los horrores ya cometidos, semanas después del inicio del genocidio.

La declaración fue objeto de críticas en su momento, incluso en dos cartas abiertas. No se produjo ninguna rectificación pública de la misma, a pesar de que el panorama político había cambiado a tal punto que la defensa occidental de las acciones de Israel ya no resultaba tan sostenible, y se habían registrado cambios en las posturas públicas de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Canadá.

Cuando se menciona la declaración de Habermas en las necrológicas, suele ser justo al final, en un párrafo que resulta incómodo o desolador. Ya sea que la declaración se considere una aberración o la continuación de una prolongada incapacidad para acertar, acaba reafirmando lo que el autor de la necrológica piensa ya de Habermas. Si un autor considera que Habermas ha llevado la Teoría Crítica por el camino equivocado, la declaración sobre Israel es la prueba y la culminación de ello. Cuando se elogia a Habermas, la declaración, a veces ligada a sus preocupaciones sobre el rearme alemán tras la invasión rusa de Ucrania, se ve como prueba de una vida comprometida, aunque a veces se haya equivocado.

Este tipo de reflexiones, que hacen balance de la vida y la trayectoria de un pensador en su conjunto, son perfectamente legítimas en sí mismas. Dado que sin duda continuarán en otros ámbitos, ¿qué pasaría si, en lugar de intentar reintegrar (de nuevo en el pensamiento o la biografía de Habermas) o exculpar la declaración, la tomáramos por sí misma, como una intervención política en un momento y un lugar concretos? En lugar de situar la declaración en el contexto de la biografía intelectual de Habermas, situémosla en el contexto político de la situación en Gaza, en Alemania y a escala internacional, tal y como se presentaba en 2023.

Volver al momento exacto en que se pronunció esa declaración aclara por qué fue, y sigue siendo, despreciable. A mediados de noviembre de 2023, los bombardeos sobre Gaza por parte de Israel, con el respaldo militar de los EEUU, Alemania, Gran Bretaña y otros aliados europeos, ya había causado la muerte de más de 10.000 palestinos. A los pocos días del inicio del ataque, el entonces ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, declaró: «He ordenado un asedio total de la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni comida, ni combustible; todo estará cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia».

Fue el 17 de octubre de 2023 cuando Israel bombardeó un hospital por primera vez en el curso del genocidio: el Hospital al-Ahli, en la ciudad de Gaza, el cual, por cierto, está hoy destruido en más de un 80 %. Esto constituyó una clara violación del Derecho internacional y el primer anuncio de una serie de tácticas que acabarían definiendo el genocidio: la destrucción de las condiciones necesarias para la vida, incluyendo los ataques contra el personal sanitario y la infraestructura de salud.

El 7 de noviembre de 2023, un grupo de niños celebró una rueda de prensa frente al hospital Al-Shifa, también en la ciudad de Gaza, para exigir el fin del ataque contra Gaza: «Desde el 7 de octubre, nos hemos enfrentado al exterminio, a los asesinatos y a los bombardeos sobre nuestras cabezas, todo ello ante los ojos del mundo». En el momento de la rueda de prensa, ya habían perdido la vida más de 4.000 niños palestinos. El hospital Al-Shifa sería, en la primavera de 2024, escenario de un asedio de dos semanas, el segundo al que se veía sometido; el primero tuvo lugar apenas unos días después de la rueda de prensa de los niños. Al final del asedio de 2024, se encontrarían fosas comunes con los cadáveres de los asesinados con los goteros intravenosos aún conectados.

Lo que había ocurrido hasta noviembre de 2023 ya era indefendible. La trayectoria genocida era evidente. En diciembre de 2023, Sudáfrica presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) alegando genocidio, basándose en las pruebas de los meses anteriores. Una resolución provisional, dictada en enero de 2024, ordenó la prevención del genocidio y determinó que los palestinos tienen derecho a ser protegidos contra el genocidio. Esto no detuvo el genocidio. Tampoco detuvo el negacionismo persistente, fanático y genocida entre la élite alemana, acompañado de intentos de reprimir cualquier muestra de solidaridad con Palestina y los palestinos. Habermas no cambió públicamente su postura.

En noviembre de 2023, por tanto, la descarada violación de las leyes y convenciones por parte de Israel y la magnitud de las muertes ya eran muy evidentes. Esto fue posible, tanto política como militarmente, gracias al apoyo de los aliados del régimen israelí. El genocidio, cuando se analiza desde una perspectiva internacional, se caracteriza por dos dinámicas clave: en primer lugar, el alcance con el que se difundió al mundo entero la información sobre lo que estaba ocurriendo; y, en segundo lugar, la base internacional del genocidio, es decir, el grado de implicación activa de los países aliados en el armamento o el apoyo de cualquier otro tipo a las actividades de Israel. El hecho y la naturaleza de la colaboración no se ocultaron, sino que se llevaron a cabo a la vista de todos.

Alemania ha sido un importante proveedor militar de Israel. Entre 2020 y 2024, suministró el 30% de las armas de Israel. Después de los EEUU, es el segundo mayor proveedor militar de Israel. El volumen de exportaciones militares autorizadas de Alemania a Israel aumentó a partir de octubre de 2023: se multiplicó por diez con respecto al año anterior, pasando de 32 millones de euros a 326,5 millones de euros. En 2023, en otoño sólo se habían autorizado 38,5 millones de euros. El resto llegó una vez que el genocidio ya estaba en marcha, con créditos del gobierno alemán que, de momento, Israel no ha pagado.

El Gobierno federal estableció un mecanismo para agilizar los suministros militares y el suministro de armas continuó durante todo el genocidio. Durante un breve periodo entre agosto y noviembre de 2025, se suspendieron las nuevas licencias de exportación, pero Alemania siguió siendo un importante apoyo militar de Israel.

Al inicio del asalto de Israel a Gaza, todas y cada una de las condiciones que los autores de la declaración establecen para que el ataque se considere justificado en principio --proporcionalidad, prevención de víctimas civiles y la conducción de una guerra con perspectivas de paz futura-- ya se habían violado.

En el debate que siguió a la declaración, se hizo mucho hincapié en la capacidad de reacción de Alemania y de los alemanes ante la posibilidad de un resurgimiento del antisemitismo. Se sugiere que la historia de Alemania confiere a los alemanes tanto una capacidad especial como una responsabilidad especial para identificar y prevenir el antisemitismo. Habiendo asumido su pasado, es capaz de cumplir con sus obligaciones, que se consideran estrechamente relacionadas con el apoyo a Israel.

Aparte de las sólidas razones para cuestionar si el apoyo a Israel es el medio adecuado para asumir esta responsabilidad --entre otras cosas, porque confunde Israel con la identidad judía y, sobre todo, porque implica respaldar un proyecto colonialista y un régimen de apartheid--, ¿debemos mostrarnos tan crédulos respecto al proceso de redención de Alemania y al grado en que una culpa y una responsabilidad bien gestionadas son los únicos o principales motores de la colaboración de la nación en el genocidio actual?

Desde el final de la II Guerra Mundial, se han dado varios factores que podían impulsar el apoyo a Israel por parte de Alemania Occidental y, tras la reunificación, de la República Federal de Alemania: cambiar la reputación internacional de un Estado deshonrado, derrotado y sin poder, y desviar la atención de la continuidad de la élite de Alemania Occidental con la Alemania nazi; profundizar las alianzas con un antiguo enemigo y nuevo actor de poder global, los EEUU, las rivalidades de la Guerra Fría, intereses comerciales directos, y nuevos y viejos imperialismos.

Tras el fin de la Guerra Fría, Alemania ha demostrado ser un aliado útil para el imperio norteamericano; fue el tercer contribuyente militar más grande en la invasión militar multilateral liderada por los EEUU en Afganistán entre 2002 y 2014 (en la que Occidente terminó derrotado), y apoyó, a través de bases estadounidenses como la de Ramstein en el sur de Alemania, el programa de «entregas extraordinarias» (secuestros y torturas de supuestos 'terroristas') de la CIA. Más que una prueba de virtud nacional-cultural aprendida gracias al mal anterior, o incluso de un vicio comprensible derivado de buenas intenciones, el apoyo alemán a Israel está impulsado por una serie de consideraciones aparte que son más sórdidas.

La cercanía de Alemania a Israel se mantuvo a lo largo de todo el genocidio. Además del suministro de armas, Alemania apoyó al régimen de Netanyahu en el caso presentado ante la Corte Internacional de Justicia por Sudáfrica. A mediados de marzo, Alemania retiró su respaldo, ya que continuar con ese apoyo corría el riesgo de poner en peligro otro caso al que se enfrenta --interpuesto por Nicaragua-- por la ayuda política, militar y financiera alemana en el genocidio. Los intentos de silenciar la disidencia e ilegalizar las protestas no fueron exclusivos de Alemania, pero el fervor con el que se llevaron a cabo, la amplitud de la represión y el grado en que el establishment --los medios de comunicación, parte del mundo académico-- participó con entusiasmo en la represión resultaron, sin duda, singulares.

Alemania tomó medidas para prohibir el lema «desde el río hasta el mar, Palestina libre será». Las protestas por toda Alemania se caracterizaron por la violencia policial y la injerencia del Gobierno en los intentos de criticarla: la ministra federal de Educación, Bettina Stark-Watzinger, consideró recortar la financiación del personal académico que se habían pronunciado en contra de la violencia policial contra los estudiantes que se manifestaban.

En lugar de situar la declaración de noviembre de 2023 en el contexto de la controvertida historia de la Teoría Crítica, o de la trayectoria intelectual de Habermas, podemos considerarla como parte de la respuesta del establishment alemán a un genocidio incipiente que ese mismo establishment estaba ya apoyando; vista así, parece menos aberrante. Cuando todos cantan siguiendo la misma partitura, lo más probable es que la canción sea la misma.

A los lectores puede parecerle injusto considerar esta declaración al margen del contexto del resto del pensamiento de Habermas, pero situarla de nuevo en el contexto de noviembre de 2023 logra lo que la declaración no hace: reconoce que los palestinos de Gaza están en el centro de los acontecimientos, que son víctimas de un genocidio y que lo que le exigen al resto del mundo es justicia.

Quizás algunos lectores sigan sintiéndose incómodos. Quizás una declaración, realizada ya en una etapa avanzada de la vida, no deba utilizarse para condenar a quien la emite, independientemente de su contenido. Sin embargo, sin duda ha de haber límites a esto. Se pueden trazar líneas divisorias. Al omitir la condena del bombardeo ya desproporcionado de Gaza y de las probables violaciones del Derecho internacional, al mostrar complacencia ante lo que podría estar por venir y centrarse en lo que esto significa dentro de Alemania, en lugar de hacerlo en el alcance de la participación de Alemania en los bombardeos, la declaración inspiró y debe inspirar horror.

Habermas no es, desde luego, el primer filósofo en tener lo que eufemísticamente se denomina un «legado complejo». De hecho, su carrera temprana estuvo marcada por una intervención pública --una de las muchas que haría sobre una amplia gama de cuestiones políticas-- sobre el legado de Heidegger. Habermas, en su artículo de 1953 en el Frankfurter Allgemeine Zeitung titulado «Pensar con Heidegger contra Heidegger», criticó la publicación sin modificaciones de las conferencias de Heidegger de 1935, que incluían, por tanto, las observaciones sobre la «verdad y grandeza internas» del nazismo. Habermas escribía que no le preocupaba Heidegger «el filósofo, sino la influencia política que emanaba de él», lo que las conferencias suponían en un contexto concreto, los efectos que podrían tener en los estudiantes. El Habermas que hace declaraciones puede abordarse junto al Habermas filósofo.

La declaración de Habermas debería inquietarnos. Tanto ella como la forma en que se ha abordado en la conmemoración de Habermas deberían suscitar una serie de preguntas, especialmente entre los académicos de los países cómplices del genocidio. No es algo que deba pasarse por alto o ignorarse. Estas preguntas deben abordarse con la seriedad que merecen, dada la importancia de esta declaración, de lo que significó y significa tras lo ocurrido en Gaza.

La seriedad no significa que estas preguntas deban plantearse y responderse en el modo académico habitual --largos debates, atención obsesiva a los detalles--, aunque eso, sin duda, está por llegar. Sin ser prescriptivos sobre el modo de rendir cuentas, podemos decir que, hasta ahora, no ha habido prácticamente ningún tipo de rendición de cuentas. Lo que debe tenerse seriamente en cuenta, en lugar de abordarse de pasada, es el legado de silencio y complicidad que ha dominado a gran parte de la clase dirigente occidental, incluida en particular la élite alemana, durante el genocidio.

Tras la muerte de un pensador, no es raro que se produzca una avalancha de adoración. La adoración tiende a nublar el juicio. Cuando la niebla de los elogios se disipe, tal vez podamos comprender a Habermas en su contexto intelectual. ¿Significa su declaración, por ejemplo, que el resto de sus ideas están relacionadas con la negación del genocidio? ¿Con el imperialismo? Si es así, ¿cómo deberían abordarse? ¿Qué, si es que hay algo, se puede extraer de Habermas tras esta declaración? ¿En qué situación queda la tradición de la Teoría Crítica, especialmente la Escuela de Fráncfort? ¿Qué tipo de entornos --instituciones y culturas-- pueden generar una declaración como esta y luego ignorarla o restarle importancia?

La declaración de Habermas de 2023, realizada sobre los cadáveres de miles de palestinos, cuando ya sonaban las alarmas de violaciones del Derecho internacional y los niños ya suplicaban al mundo a través de retransmisiones en directo que les dejaran vivir, puede entenderse con bastante claridad: como una expresión de solidaridad con los perpetradores de un genocidio por encima de sus víctimas.

El mundo ha cambiado a raíz del genocidio. La declaración de Habermas suponía una negativa a mirar el mundo tal y como era, o tal y como aquello en lo que se estaba convirtiendo. Si es tabú hablar mal de los muertos, aquí solo he intentado hablar de aquellos muertos que, en el duelo público por el filósofo público más famoso de Alemania, son ignorados.

Parapraxis, abril 2026. Traducción: Lucas Antón para Sinpermiso.


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/habermas-despues-de-gaza 

Más allá del ruido digital: claves para entender la guerra contra Cuba


CUBA :: 15/04/2026

RAÚL ANTONIO CAPOTE

Los manipuladores pretenden que los cubanos sigan mirando las sombras que ellos proyectan en la pared: sombras de violencia, de caos, de desesperanza

Mientras el mundo concentra su mirada en otros conflictos, Cuba se ha convertido en el escenario de una ofensiva comunicacional sin precedentes. Ojo, no hablamos de una invasión al estilo del siglo pasado; esto es más sutil, y quizá por eso más peligroso. Es una guerra diseñada para moldear percepciones, sembrar dudas, fabricar realidades.

Tres técnicas, básicamente, se aplican con precisión quirúrgica contra la Isla: el framing (encuadre), la agenda setting (establecimiento de la agenda) y el gaslighting (sembrar la duda), con el objetivo de contaminar a la opinión pública mundial, pero también, y esto es clave, intentar quebrar desde dentro la resistencia del pueblo cubano.

Pongámonos en contexto. A finales de enero de 2026, el Gobierno de EEUU emitió una Orden Ejecutiva, en ella declaraba a Cuba «amenaza inusual y extraordinaria».

Sobre ese telón de fondo, entre el 1ro. y el 15 de febrero se desató una feroz campaña digital cargada de llamados a la violencia y a la desobediencia civil. Según el Observatorio de Medios de Cubadebate, la operación hizo mucho ruido, pero no logró movilización real dentro del país.

Analicemos, entonces, cómo operan esas tres técnicas. La teoría del framing de George Lakoff nos enseña que quien define el marco, gana el debate. En la ofensiva actual contra Cuba, ese encuadre es nítido y responde a una estrategia deliberada.

A nivel internacional, esa Orden Ejecutiva no es una simple medida administrativa. Es, en sí misma, una operación de framing mayúscula. Al calificar a Cuba de «amenaza inusual y extraordinaria», al asociarla con HAMAS, Hezbolá, China y Rusia, se activa un marco mental ya preexistente en el imaginario occidental. El del «eje del mal», la «amenaza terrorista», el «peligro geopolítico».

Como señala acertadamente The Black Alliance for Peace, esa retórica «refleja las narrativas deshumanizadoras utilizadas contra Venezuela e Irán». Y tiene un propósito muy concreto: «fabricar el consentimiento para la agresión al presentar a Cuba como un actor maligno».

El framing funciona, no discute los hechos concretos, no entra a debatir la política exterior independiente de Cuba, ni su solidaridad internacionalista, no. Lo que hace es recolocarlo todo dentro de una historia más grande, más fácil de digerir: la de la «guerra contra el terror» y la «contención de China».

A nivel interno, el encuadre busca instalar la idea de que la solución a los problemas económicos y sociales no pasa por el esfuerzo colectivo y la resistencia, sino por la ruptura violenta, la intervención extranjera para lograr el «cambio de régimen».

Se enmarca la realidad cubana como un callejón sin salida del que solo se puede escapar mediante el colapso, negando así las múltiples formas de resistencia cotidiana, los principios, la institucionalidad revolucionaria y organización comunitaria que mantienen viva la nación.

DECIDIR DE QUÉ SE HABLA (Y DE QUÉ NO)

La teoría de McCombs y Shaw al respecto de la agenda setting nos recuerda que los medios no nos dicen qué pensar, sino sobre qué pensar. En lo que va del año 2026, hemos visto un claro esfuerzo por imponer una agenda que centre el debate en el derrumbe, la violencia y el caos.

El informe del Observatorio de Cubadebate documenta cómo las campañas analizadas buscan crear una sensación de caída inminente. La estrategia es clásica: repetir insistentemente que «Cuba arde», que «el pueblo se levanta», que «el fin está cerca».

Mientras, los medios internacionales y las redes sociales, al amplificar estos mensajes, logran que la agenda pública global sobre Cuba sea esa: la inestabilidad, la crisis, la inminente explosión social.

Sin embargo -y aquí hay un matiz de peso-, el propio informe concluye que, pese al ruido, ninguna de esas convocatorias logró traducirse en una movilización real dentro del país.

La brecha es reveladora entre la agenda mediática y la realidad material. Esa distancia es la prueba del fracaso de esta técnica para movilizar. Pero, ojo: no para intoxicar.

De hecho, el Observatorio habla de un «bucle de retroalimentación mediática» que funciona así: se diseña contenido fácilmente denunciable, lo suficientemente provocador como para que las autoridades o los medios lo reproduzcan; al reproducirlo, le otorgan legitimidad y alcance algorítmico.

Así, una publicación marginal, nacida en una cueva digital, se convierte en asunto público. La agenda se distorsiona. Terminamos hablando de lo que ellos quieren, no de lo que realmente ocurre.

HACER DUDAR AL CUBANO DE SU PROPIA REALIDAD

Llegamos a la más perversa de las tres: el gaslighting. Este no opera en la superficie, sino a nivel sicológico profundo. Su objetivo no es convencer. Es hacer dudar a la víctima de sus propias percepciones.

En el contexto cubano actual, esa manipulación se manifiesta de formas sutiles pero devastadoras. Porque la guerra cognitiva contemporánea no siempre apunta a provocar una explosión inmediata, su objetivo es más básico: sembrar la duda. Inducir ansiedad colectiva.

Preparar el terreno para narrativas que, más adelante, legitimen presiones diplomáticas o intervenciones externas. Esa «erosión de la confianza» es la esencia del gaslighting.

El cubano que enfrenta dificultades económicas reales, fruto de la guerra económica, al mismo tiempo, recibe una avalancha de mensajes que le dicen: «tu Gobierno te miente». «La Revolución ha fracasado». «Todo está peor de lo que crees». Empieza a preguntarse: «¿Será que lo que vivo no es real? ¿Será que me están ocultando la verdad?».

Así, este mecanismo de manipulación colectiva opera negando la legitimidad de las experiencias compartidas. Se les dice a las personas, en esencia, que lo que ellos sienten y viven no es verdad, que están equivocados, que deberían pensar de otra manera.

El mito de la caverna de Platón adquiere aquí una dimensión trágica y esperanzadora a la vez. Los manipuladores pretenden que los cubanos sigan mirando las sombras que ellos proyectan en la pared: sombras de violencia, de caos, de desesperanza.

Pero la realidad -la de los barrios, la de las comunidades, la de la resistencia cotidiana- sigue ahí fuera, iluminada por el sol, ninguna campaña de manipulación podrá con Cuba, con su historia, con su gente.

Escritor, ensayista, investigador y editor cubano. Ex agente de la Seguridad del Estado. Durante varios años estuvo infiltrado en la CIA.

elsudamericano.wordpress.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/mas-alla-del-ruido-digital-claves-para 

14 de Abril, Día de la República. "EL EMPECINADO", UN MAGNÍFICO COMBATIENTE AL SERVICIO DE LA CAUSA IDEAL DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA.


12 de abril de 2026

Por Esteban Zúñiga. Con un escrito realizado por ANTONIO MACHADO.
"El carácter y contenido de la guerra impuesta al pueblo español son de tal naturaleza, que de una guerra de defensa de nuestro pueblo, de sus derechos y libertades democráticas, de sus conquistas economicosociales y culturales, contra la rebelión militar de los oficiales terrestres y traidores a su patria, se ha transformado en una guerra de independencia nacional contra la invasión militar colonizadora del imperialismo fascista de Alemania e Italia, ayudadas por otros países fascistas."
(Resolución del Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España, sobre el informe realizado por el camarada José Díaz, el 5 de marzo de 1937. Ediciones del Partido Comunista de España. Comisión Nacional de Agit-Prop. 1937).
Tanto la memoria del 2 de mayo de 1808 como la Guerra de la Independencia serían aprovechadas por el Partido Comunista de España para legitimar y acrecentar la lucha antifranquista, emulando la defensa de la soberanía y la independencia de España con la sublevación contra la invasión de Napoleón. Era un significado importante, pues la guerra de 1936-1939 adquiría una nueva lucha por la libertad y la independencia, contra el fascismo internacional de los nazis alemanes y de los fascistas italianos, conectando la resistencia y la represión francesa con la destrucción y ataque sobre Madrid durante la guerra de 1936-1939.

Pudiendo asumir esta guerra como un nuevo levantamiento popular -aludiendo al ejemplar antecedente de 1808-, y así deslegitimar tanto los ejércitos invasores participantes, como denunciar la errónea política internacional de "No Intervención". Pudiendo, en resumen, identificar a Hitler y Mussolini con Napoleón.

Un ejemplo de estas tesis, sería el representado por ANTONIO MACHADO, quien en una de sus publicaciones dedicada a la defensa de Madrid, aludiría a JUAN MARTÍN "EL EMPECINADO", aparecido en el mes de abril de 1938, en el primer número de la revista militar "NUESTRO EJÉRCITO".

"El Empecinado" había combatido fieramente a las tropas napoleónicas, pasando a convertirse en un símbolo patrio de la resistencia popular. A quién Antonio Machado rememoraría como uno de los héroes liberales más populares, conectándole con la tradición de la lucha por la libertad que era enfrentada a la España absolutista.

Un texto que compartimos a continuación, y en el que se sirve de un dibujo de Goya para ilustrar la figura histórica de un símbolo del arrojo de los guerrilleros contra la invasión francesa. Convirtiéndose en es un héroe guerrillero importantísimo, en la primera guerra de la independencia de España del invasor francés, mártir contra la invasión de Napoleón.

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"NUESTRO EJÉRCITO".
Los héroes de la primera Guerra de la Independencia.
JUAN MARTÍN. "EL EMPECINADO".
Por ANTONIO MACHADO.
(Fuente: "Nuestro Ejército". Revista Militar. Año I - Núm. 1 - Página 15. Barcelona, abril de 1938).
"Al pincel de don Francisco Goya debemos un retrato insuperable de Juan Martín Díez, a quien llamaron en su tiempo el "Empecinado", con mote alusivo acaso a la "pecina" de su pueblo -según algunos autores, el mote de Empecinado, alude al oficio de zapatero que profesaron muchos de sus familiares- y a quien hoy, más de un siglo después de su muerte, recuerdan con el mismo apodo muchos que ignoran la existencia de Castrillo del Duero y del arroyo de aguas cenagosas y negruzcas que cruza la triste villa, cuna del guerrillero inmortal. Tuvo Juan Martín un alias bien "pizmiento" -hubiese dicho Cervantes-, que el tiempo se ha encargado de convertir en nombre claro y significativo.

La figura goyesca del Empecinado, que muchos admiramos en una ya remota Exposición madrileña, coincide en muchos de sus rasgos, pero no en todos, con la epopeya galdosiana. Acaso don Benito no consultó, para sus "Episodios Nacionales" con el retrato de Juan Martín, que había pintado el maestro de Fuendetodos.

Aquel "moreno amarillento" del semblante a que alude Galdós, dista mucho -si la memoria no me traiciona- de la color un tanto aborrachada, hacia el rojo sanguíneo, que domina en la pintura. En lo demás, parecen de acuerdo pintor y novelista. Para ambos era Juan Martín "un cuerpo de bronce que encerraba la energía, la resistencia, la terquedad, el arrojo frenético del meridional junto a la paciencia de la gente del Norte". Para ambos eran "vivos" los ojos de Juan Martín, su pelo aplastado sobre la frente junto a las cejas bien pobladas. Y su "afeite a la rusa", que unía el "bigote a las patillas", dejando "la barba limpia de todo pelo". Sobre este último detalle -tan sugestivo en nuestros días- insiste Galdós, recordándonos que era propio de los guerrilleros, antes que Zumalacárregui y otros jefes carlistas que lo pusieran de moda entre sus gentes.

El afeite a la rusa -añadimos nosotros- era una caracterización popular, algo anterior a nuestros guerrilleros, a nuestras guerras civiles y a nuestros bandidos generosos.

¡El Empecinado!... Con este nombre evocamos hoy las páginas heroicas de nuestra primer guerra de la independencia, la guerra de España, la España de entonces contra los ejércitos de Bonaparte, y contra el "fascio" de los comienzos de aquella centuria, contra los invasores de fuerza y los traidores de nuestra propia casa.

Sí, "mutatis mutandis", el trance de España de entonces era el de la España actual. Entonces como hoy, se luchaba por la integridad de nuestra patria y por el derecho de los españoles a perdurar en la historia. Si, no lo dudéis, el guerrillero de ayer, el más ilustre sin duda de todos los guerrilleros de su tiempo, abrazaría hoy fraternamente, con viril efusión a muchos capitanes no menos egregios de nuestros días.

El que salió de Aranda con un "ejército de dos hombres en 1808, a las primeras noticias de la invasión francesa, y llegaría a tres mil soldados en 1811", el que mereció de las Cortes de Cádiz el mando en jefe de la Quinta división el segundo Ejército, era "pueblo", profundamente pueblo, y había nacido capitán en el más alto y noble sentido de la palabra. Yo no sé si la ciencia bélica, en su capítulo de guerra de guerrillas, habrá estudiado tanto en las acciones que ordenó Juan Martín como en las batallas, asaltos y emboscadas que dirigieron otros adalides de su tiempo.

Muchos fueron entonces los buenos guerrilleros, y sin duda los hubo más sabios, más hábiles y de mayor capacidad militar. Hablen los técnicos. Desde un punto de vista ético, que es a fin de cuentas el de la historia y el de la leyenda, ninguno de ellos pudo superar al Empecinado. El sentido frívolamente objetivo de nuestra crítica y torpemente realista, es nuestra novela. Hábil para calumniar con la verdad anecdótica, para enturbiar con detalles aprendidos o averiguados la claridad de una visión de lo esencial. El mismo Galdós -tan poeta a su modo y profundo vidente de lo español-, insiste demasiado sobre la mala prosodia y pésima ortografía del héroe. "¡Oh, aquellos despachos y oficios que tan mal redactaba, y tanto peor hubiera manuscrito Juan Martín!"...

Sin duda. Pero aquellos mismos partes de guerra eran frecuentemente, ¿por no decirlo?, verdaderamente modelos de modestia, de veracidad y de disciplina. Porque Juan Martín fue muchos más que un simple guerrillero, más que un ilustre salteador de la guerra. La hombría integral de aquel analfabeto, podía estar supeditada a misiones más amplias, a poderes más altos. Con hombres del temple moral de Juan Martín -lo estamos viendo en nuestros días-, se hubiera podido hacer un ejército, un magnífico instrumental de combate al servicio de una causa ideal.

Algo de esto debieron sospechar los enemigos de Juan Martín, los viles aduladores del rey canalla, que tan mala suerte le dieron, después de haberlo escarnecido tanto. ¿Qué otra cosa puede significar la pasión y muerte del Empecinado? Fue víctima Juan Martín, como todos sabemos, de la abominable reacción fernandina. Era Juan Martín lo más peligroso, y lo que más podían temer y abominar, los reaccionarios y absolutistas de aquellos días.

Porque Juan Martín era el pueblo contaminado de liberalismos, el "ethos" popular, que mira hacia el futuro, y que pretende vivir en el sentido esencial de la historia. No era Juan Martín un simple aventurero, maestro en la arte de la sorpresa y la encrucijada, que hubiera servido a todas las causas, por amor a la guerra y a la aventura. Juan Martín no podía obedecer a un rey felón que adulaba la fuerza, felicitando a Bonaparte por sus victorias en España. Ni a aquellos que, para ahogar el ímpetu progresivo de su raza, abrieron las fronteras a los ejércitos de Angulema, a los cien mil hijos de San Luis.

Los de ayer, el 19 de agosto de 1825, que acribillaron con sus bayonetas serviles el noble pecho de Juan Martín (murió Juan Martín forcejeando con el verdugo y la escolta que le conducía al suplicio), era muy semejantes a los que gritan hoy "¡arriba España!" después de haber abierto todas sus puertas a los mal contados "cien mil hijos de Hitler y de Mussolini", los mismos que no se atreven a gritar: "¡abajo el pueblo"... cuando éste quiere ser próspero y libre, cuando aspira a la dignidad y a la cultura.

Os envío este escrito:

No lo dudéis, egregios capitanes, amigos queridos del Ejército Popular, la sombra de Juan Martín, os acompaña.

Con vosotros estuvo, combatiendo al "fascio", a las puertas de Madrid.

Estará con vosotros allí donde os encontréis.

Con vosotros, y al lado de nuestra gloriosa República, incorporada al gran ejército de la victoria."

 

viernes, 24 de abril de 2026

El por qué y el cómo en el conocimiento dialéctico


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El conocimiento dialéctico de la realidad debe avanzar. En mi opinión eso implica que vaya siendo apropiado cada vez en mayor medida por la sociedad, por sus organizaciones e individuos más avanzados, con mayor disposición a intervenir conscientemente en ella. Esta es la intención de estas líneas.

No se trata de reducir la investigación dialéctica de la realidad a estas dos cuestiones, pero entiendo que puede ser una manera de operativizarla, de ponerla a disposición de personas interesadas más allá de la especialización e incluso la academia.

Por ejemplo, el salario es una forma que expresa un contenido, el valor de la fuerza de trabajo, al que se llega preguntándonos el porqué, la necesidad del salario; pero, una vez que tenemos el contenido hemos de preguntarnos cómo ese contenido, el valor de la fuerza de trabajo, se manifiesta como salario, y no como otra cosa.

Ante una apariencia, que pretendemos investigar, las dos preguntas principales, no exclusivas, son: el por qué se da y el cómo se da. Lo desarrollamos a continuación.

La realidad, cualquier aspecto o hecho de las misma, se nos presenta de un modo determinado, que captamos a través de los sentidos (observación, experimentación, etc.), es la apariencia, la forma.

Ante una forma tal, real, se trata de saber por qué aparece, cuál es su razón de ser o contenido. La pregunta que guía la investigación de la causa es el por qué, o más precisamente “cuál es la necesidad de esa forma”. Para rastrear tal determinación hay que mirar la historia, el pasado de esa forma real, cómo se ha originado, qué elementos han intervenido. El proceso que nos conduce en esta investigación, que va desde la forma a su contenido, lo denominamos análisis.

Una vez descubierta la necesidad hay que hacer el proceso inverso: ir desde el contenido a la forma, desde la esencia a la apariencia. Se trata de hacerlo siendo fieles a la realidad, y no conforme a una teoría, una interpretación o una opinión, que impongamos desde fuera. Hay que investigar qué ha ocurrido realmente, Marx lo expresa como reproducción en el pensamiento de lo real. Este proceso, del contenido a la forma, es la síntesis.

La cuestión que orienta esta síntesis es cómo se genera la apariencia a la que nos enfrentamos inicialmente, o de otra forma por qué la esencia descubierta en el análisis tiene como resultado necesario la realidad de la que partíamos. Insistiendo en esto: se trata de ver las condiciones que hicieron posible que la esencia existente deviniera en la apariencia o realidad observada al inicio.

Una vez respondidas ambas preguntas (por qué y cómo) tengo el conocimiento dialéctico de la realidad que se me presentó. Pero, ahora ya no es una masa caótica, accidental o casual, sino un fenómeno, del que sé su causa y mediaciones. A las consecuencias e implicaciones de estar en posesión de ese conocimiento, como a otras cuestiones, nos referiremos próximamente.

Criticonomía
Ilustración Kaosenlared

 

LÍBANO. Interesante discurso del Secretario General de Hezbolá, Naim Qassem

                       
                                                                                                         

Abril 2026












Estas son algunas de sus expresiones más importantes:

  • «El fracaso del Estado para enfrentar [la agresión] puede justificarse por su debilidad e incapacidad, pero no puede justificarse que el Estado se convierta en una herramienta para Israel a través de presiones y tomando decisiones gubernamentales que debilitan la situación interna frente a la agresión.»
  • «Israel ha declarado claramente, junto con Estados Unidos, que quieren fortalecer al ejército con el fin de desarmar a Hezbolá y combatirlo, y quieren que el Estado abolicione las diversas instituciones del partido y elimine la existencia de la resistencia, su gente y todos los que la apoyan.»
  • «Esto no es una batalla por la ‘seguridad del norte’ [de Israel], sino una agresión dirigida a devorar Líbano y destruir su fuerza, su pueblo y su resistencia.»
  • «Rechazamos las negociaciones con la entidad usurpadora, y estas negociaciones son inútiles y requieren un consenso libanés para cambiar la dirección de rechazar las negociaciones a negociaciones directas.»
  • «Esto forma parte de una serie de concesiones gratuitas realizadas por la autoridad, y la evidencia práctica ha demostrado que están haciendo concesiones que nos humillan y causan que el gobierno y el pueblo libanés pierdan.»
  • «¿Dicen que quieren un alto el fuego, pero qué dicen ellos? ¿Y qué cartas tienen realmente en la mano?»
  • «Que se implemente el acuerdo de noviembre, y basta de que la autoridad repudie a la resistencia y la trate como a un enemigo, en un momento en que debería apoyarla y beneficiarse de sus capacidades.»
  • «¡Qué extraños son! Por Dios, ni luchan ni permiten que nadie luche, ni enfrentan ni permiten que nadie enfrente. Vayan y miren al enemigo israelí, todos están luchando.»
  • «El único camino que logra la soberanía es la implementación del acuerdo, deteniendo completamente la agresión, la retirada inmediata de todos los territorios, la liberación de los prisioneros y el regreso de la gente a sus pueblos y ciudades, hasta la última casa a lo largo de la franja fronteriza y las fronteras de Líbano, y la reconstrucción debe llevarse a cabo mediante una decisión oficial y apoyo internacional, con responsabilidad compartida por todos los partidarios… Estos cinco puntos deben implementarse primero, y luego nosotros los libaneses sabemos cómo tomar decisiones.»
  • «Algunos preguntan: si la agresión continúa, ¿cuánto tiempo permanecemos? Nos enfrentamos a dos opciones: la rendición, que no ocurrirá, o el enfrentamiento.»
  • «Llamo al gobierno libanés a revertir el rumbo, ya que esto forma parte de la soberanía de Líbano.
  • La autoridad política es capaz de hacerlo, y entonces la cooperación entre la autoridad, la resistencia y el pueblo aumentará, permitiéndonos proteger el país.»
  • «No distorsionen los hechos; estamos luchando contra un enemigo claro. Esta es la guerra de Líbano (no de Irán) contra el enemigo israelí-estadounidense, no la guerra de nadie más. Nuestra tierra está ocupada y nuestros jóvenes están siendo asesinados… ¿Dónde están esas supuestas ‘guerras de otros’?»
  • «Compartimos con otros (Irán y aliados) la comprensión de que ‘Israel’ es nuestro enemigo, y este es un punto significativo.»
  • «Ojalá los países árabes e islámicos y otros aceptaran participar en enfrentar esta agresión y arrogancia.»
  • «Me dirijo a algunos estados del Golfo, especialmente Kuwait y Baréin: no tenemos células en sus países, ¿entonces cuál es su interés en fabricar acusaciones contra nosotros? … Hemos negado tres veces la existencia de cualquier célula en estos países, sin embargo, esta acusación sigue repitiéndose sin ninguna evidencia.»
  • «Nuestros combatientes están presentes en el campo de batalla, escribiendo las mayores epopeyas. Hay un desempeño notable y legendario, y tenemos a quienes son más honorables y mayores que esos hombres valientes… No podemos alcanzar el número de quienes desean ir al frente.»
  • «La victoria es infligir dolor al enemigo, y lo estamos haciendo; la victoria es que no logre sus objetivos y no los logrará; y la victoria es que no le permitamos arraigarse, y no se arraigará.»

 

Entre la guerra y el colapso industrial: la crisis de desgaste entre Estados Unidos e Israel


 Por | 13/04/2026 | Opinión

Fuentes: The Cradle

Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión

La maquinaria bélica estadounidense se está quemando desde la base, dejando al descubierto una crisis estructural que ninguna cantidad de dinero por sí sola puede solucionar

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto al descubierto una crisis estructural en el seno de la maquinaria bélica de Washington, una crisis que pone en entredicho su capacidad para sostener un conflicto prolongado, y mucho menos para reponer lo que gasta. 

Tan solo en las primeras semanas, enormes reservas de misiles, aeronaves y municiones guiadas de precisión —desde Tomahawk y ATACMS hasta interceptores Patriot, THAAD y Arrow— se agotaron a un ritmo vertiginoso. 

El desgaste en el campo de batalla se está traduciendo rápidamente en una crisis industrial, lo que pone de manifiesto los límites de la capacidad estadounidense e israelí para reproducir armamento de alta gama al ritmo que exige la guerra moderna.

Potencia de fuego sin resistencia

Según un informe publicado por el Royal United Services Institute (RUSI) el 24 de marzo, durante los primeros 16 días de la guerra se utilizaron 11.294 municiones, con un coste directo de 26.000 millones de dólares. Las reparaciones podrían elevar esa cifra por encima de los 50.000 millones de dólares. Pero el coste económico es sólo una parte de la historia.

Tan solo en las primeras 96 horas, las fuerzas de la coalición lanzaron 5.197 municiones de 35 categorías diferentes, una de las campañas aéreas más intensas de la guerra moderna. La magnitud del consumo superó rápidamente la capacidad de reabastecimiento industrial.

Los sistemas de defensa aérea fueron los más afectados. Las baterías estadounidenses y del Golfo Pérsico dispararon 943 misiles interceptores Patriot en tan solo cuatro días, lo que equivale aproximadamente a 18 meses de producción. Los sistemas THAAD siguieron una trayectoria similar, con 145 misiles disparados, consumiendo más de un tercio de las reservas estimadas.

Por parte israelí, la presión fue aún mayor. Las reservas de interceptores Arrow se redujeron a menos de la mitad en el mismo período. Reconstruir ese arsenal podría llevar casi 32 meses. Lo que inicialmente parecía un uso intensivo pronto se reveló como un desequilibrio estructural.

El coste de esos primeros cuatro días osciló entre 10.000 y 16.000 millones de dólares, cifra que ascendió a 20.000 millones si se tienen en cuenta las pérdidas de aeronaves y sistemas. Peor aún, la degradación de la infraestructura de radar y satélite redujo la eficacia de la interceptación, obligando a los operadores a disparar múltiples misiles contra un solo objetivo; en algunos casos, hasta 11 interceptores para una sola amenaza.

Armas estratégicas, almacenes vacíos

Los sistemas ofensivos siguieron el mismo patrón. En la fase inicial, se dispararon 225 misiles ATACMS y PrSM, sistemas clave diseñados para ataques de precisión en profundidad. Paralelamente, se lanzaron más de 500 misiles de crucero Tomahawk durante 16 días.

Reabastecerse tan solo de misiles Tomahawk podría llevar hasta 53 meses, lo que equivale a más de cuatro años de producción ininterrumpida. En la práctica, esto significa que Estados Unidos no puede replicar el mismo nivel de bombardeo sostenido en ningún enfrentamiento a corto plazo.

Los misiles JASSM-ER (misiles aire-tierra de precisión), cada uno con un costo superior a un millón de dólares, se utilizaron en grandes cantidades contra radares y nodos de comunicaciones iraníes. Sus ciclos de producción dependen de componentes electrónicos avanzados que ya se encuentran bajo presión debido a los cuellos de botella en el suministro global. Los misiles antirradiación HARM también se desplegaron masivamente, mermando las reservas originalmente destinadas al teatro de operaciones europeo.

La precisión tuvo un coste estratégico. Cada ataque exitoso consumía recursos que no podían reemplazarse rápidamente.

El uso de ocho bombas GBU-57 Massive Ordnance Penetrator en las primeras 96 horas —casi una cuarta parte del inventario disponible— puso de manifiesto la intensidad del ataque inicial contra las instalaciones iraníes reforzadas. A continuación, se lanzaron miles de kits JDAM, agotando las existencias de los sistemas de guiado que convierten las bombas convencionales en armas de precisión.

Se utilizaron bombas de pequeño diámetro en cantidades que el informe describió como casi «suicidas», especialmente contra lanzadores móviles. Mientras tanto,  las bombas  antibúnker BLU-109 se emplearon continuamente, agotando las reservas mundiales en tan solo dos semanas.

Cuando se rompe la superioridad aérea

El derribo de un F-15E Strike Eagle en territorio iraní el 3 de abril marcó un punto de inflexión. Destrozó la suposición de un dominio aéreo indiscutible y reveló las consecuencias en cadena de incluso una sola pérdida táctica.

El incidente desencadenó una compleja operación de rescate que rápidamente se descontroló. Además del avión de combate destruido, se perdió un A-10 Thunderbolt II, varios helicópteros resultaron alcanzados y otros recursos sufrieron daños o fueron abandonados.

En el punto álgido de la operación, las fuerzas estadounidenses destruyeron dos aviones de transporte MC-130 y cuatro helicópteros de operaciones especiales para evitar su captura. También derribaron drones MQ-9, lo que aumentó el número de bajas.

Las pérdidas directas derivadas de este único incidente superaron los 500 millones de dólares. Pero el verdadero coste reside en otro lugar.

La misión de rescate involucró 155 aeronaves, cientos de efectivos y se extendió durante dos días en territorio hostil. Para recuperar a una sola tripulación, Washington desplegó enormes recursos operativos, lo que puso de manifiesto una vulnerabilidad más profunda: las plataformas de alto valor pueden provocar pérdidas desproporcionadas cuando se enfrentan a sistemas de defensa escalonados.

Según los informes, las defensas aéreas iraníes también atacaron un F-35 y derribaron varios drones, mientras que los incidentes de fuego amigo agravaron aún más la situación. La superioridad, antes dada por sentada, ahora es condicional.

Las cadenas de suministro como el nuevo campo de batalla

Según datos de seguimiento basados ​​en informes del Pentágono al Congreso, el gasto bélico de Estados Unidos superó los 45.000 millones de dólares en poco más de un mes. Los costes diarios llegaron a alcanzar los 1.000 millones de dólares.

Sin embargo, la crisis más trascendental no reside en el gasto, sino en la producción.

La reconstrucción de las municiones utilizadas tan solo en los primeros cuatro días requiere 92 toneladas de cobre, 137 kilogramos de neodimio, 18 kilogramos de galio, 37 kilogramos de tantalio, siete kilogramos de disprosio y 600 toneladas de perclorato de amonio, un componente fundamental para los cohetes de combustible sólido.

Estados Unidos depende de una única fuente nacional de perclorato de amonio. Al mismo tiempo, China domina las cadenas de suministro mundiales, controlando el 98 por ciento de la producción de galio, el 90 por ciento del procesamiento de neodimio y el 99 por ciento del disprosio.

Reconstruir tan solo los suministros necesarios para los primeros cuatro días de producción de municiones requeriría decenas de toneladas de minerales críticos y cientos de toneladas de combustible para cohetes, lo que vincula cualquier esfuerzo de recuperación directamente a estas cadenas de suministro limitadas.

El poder militar está ahora supeditado a realidades geoeconómicas que escapan al control de Washington, lo que convierte la recuperación industrial en una vulnerabilidad estratégica. El reabastecimiento choca con cadenas de suministro moldeadas por flujos globales de recursos que se sitúan claramente fuera de la esfera atlantista.

En términos prácticos, esto significa que ni siquiera una financiación ilimitada puede acelerar la producción sin acceso a estos materiales, lo que impone un límite estricto a la rapidez con la que se pueden reconstruir las reservas.

La trampa del desequilibrio de costes

Más allá del mero consumo, la guerra pone al descubierto una falla más profunda en el funcionamiento de la interceptación.

Los sistemas de defensa aérea dependen de interceptores costosos para neutralizar amenazas de bajo costo. Los drones y misiles iraníes, a menudo fabricados a una fracción del costo, han empujado a Estados Unidos y sus aliados a una relación de intercambio insostenible.

Aunque la frecuencia de los ataques iraníes disminuyó entre un 80 y un 90 por ciento tras la fase inicial, la presión no cesó. Los bombardeos diarios de aproximadamente 33 misiles y 94 drones continuaron agotando las reservas defensivas.

Los sistemas de defensa cercana como el C-RAM dispararon más de 509.500 proyectiles a un costo de tan solo 25 millones de dólares, mientras que los misiles interceptores costaron al menos 19.000 millones de dólares. Este desequilibrio obliga a las fuerzas armadas avanzadas a agotar sus sistemas más sofisticados mucho más rápido de lo que sus adversarios pueden reponer las pérdidas, a menos que se desarrollen opciones viables de «derrota barata».

Una base industrial que no puede crecer exponencialmente

La estructura de la industria de defensa estadounidense agrava el problema. A pesar de la creciente demanda, la producción no ha aumentado de forma significativa. 

Los contratistas de defensa siguen mostrándose reacios a ampliar su capacidad sin contratos a largo plazo garantizados. Los repetidos ciclos de promesas políticas seguidas de recortes en la financiación han generado desconfianza en el sector a la hora de comprometerse en exceso.

Instalaciones clave, como la planta de municiones del ejército de Holston, que constituye la columna vertebral de la producción estadounidense de perclorato de amonio, operan a capacidad fija, lo que pone de manifiesto un cuello de botella crítico en el corazón de la cadena de suministro de misiles de Estados Unidos. 

Las consecuencias se extienden mucho más allá del escenario iraní. Cada misil disparado aquí reduce la capacidad de Washington para proyectar poder en otros lugares.

El agotamiento de más de 500 misiles Tomahawk, junto con la disminución de las reservas de interceptores, debilita la capacidad de disuasión de Estados Unidos en múltiples frentes, desde Asia Oriental hasta Europa del Este. La guerra impone un «costo de segundo frente», obligando a Estados Unidos a elegir entre mantener las operaciones actuales y preservar su postura de disuasión general.

Un mito que se desmorona

La guerra contra Irán desmantela la ilusión de una superioridad militar occidental ilimitada. La ventaja tecnológica persiste, pero ya no garantiza la permanencia.

Los misiles pueden alcanzar sus objetivos. Los aviones pueden penetrar las defensas. Pero sin la capacidad industrial para mantener las operaciones, cada ataque reduce la capacidad futura.

Esta guerra pone al descubierto los límites del poderío estadounidense- israelí y apunta a una nueva ecuación estratégica, donde la resiliencia industrial prima sobre la potencia de fuego. La capacidad de mantener la producción, en lugar de lanzar ataques de precisión, define cada vez más el poder militar en un conflicto prolongado.

En esa ecuación, Washington ya no es dominante.

Fuente: https://thecradle.co/articles/between-war-and-industrial-breakdown-the-us-israeli-attrition-crisis

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.