jueves, 6 de agosto de 2026

Entre el humo de las estrategias trumpistas de extorsión y el declive imperialista de EE.UU

Fuentes: Rebelión

En cada choza de esclavos, en cada vivienda de esclavos, se susurra sobre alguien llamado Espartaco, que ha revolucionado al mundo. Sí, él lo ha logrado. Tiene un poderoso ejército. Pronto marchará sobre la propia Roma, y en su ira echará abajo las murallas de Roma. Allí donde va pone en libertad a los esclavos y todo el botín que recoge va a un fondo común; y esto sucedía antaño, cuando las tribus eran dueñas de todo y no había hombre que poseyera riquezas. Sus soldados sólo poseen sus armas y las ropas que llevan a la espalda y los zapatos que calzan. Ése es ahora Espartaco. (Espartaco, Howard Fast)

Nadie en su sano juicio (y dicho esto no para ironizar) podría considerar el desquiciamiento de Trump como un dato irrelevante. Figurativamente se ha invocado la exposición del “maletín nuclear” en manos de un psicópata como un peligro lindante con la destrucción total de la vida en el planeta. Probables patologías aparte, cuando se busca alguna lógica a este comportamiento caótico se le suele reducir a una estrategia de negociación propia de un magnate,  especulador, apostador, criptoestafador y extorsionador en uso de su posición amenazante con la fuerza militar para arrinconar a sus interlocutores o enemigos.

Examinar rasgos psicológicos de un individuo, comandante en jefe del imperio occidental, simplifica la cuestión del poder hasta la nada material. Significa tanto como pretender hacer racional lo irracional. Pero la irracionalidad, más allá de una conducta desviada o anómica, emana de un espíritu de época inherente a la vía seguida para darle una imposible salida a la crisis de hegemonía imperialista y a la crisis del capitalismo.

Se ensayan ofensivas de corto plazo para pretender salvar los pútridos restos del sistema a largo plazo.

Mientras el capital ficticio se apodera de los mandos de la nave a la deriva se agota toda posibilidad de salida histórica a diferencia de la fase de construcción de EEUU como imperio. En el siglo XIX, con el despojo territorial de México puso las bases para continuar con la expansión económica; luego, a inicios del siglo pasado cimentó las bases para desplazar a Inglaterra como la potencia capitalista dominante, y en la segunda posguerra edificó todo el sistema internacional para consolidar ese carácter. El combustible comenzó a ser insuficiente, paradójicamente cuando se erigía como potencia unipolar hasta entonces indiscutida tras la implosión de la URSS. Los organismos financieros internacionales, brazos ejecutores de los intereses del gran capital (ficticio/financiero) mostraron su verdadera complexión a base de esteroides.

Mientras la gran depresión de 1930 fue conducida democráticamente por el impulso industrializador revigorizado con el gasto público, la crisis iniciada en 2008 carece de ese basamento centrado en el capital productivo. Aunque siempre siguieron germinando las semillas sembradas por el Ku Klux Klan, el supremacismo blanco y su congénito macartismo anticomunista.

La forma más irracional del capital, teorizada por Marx como dinero que pare dinero (D-D’) expresada en Wall Street drenó en caudales crecientes la plusvalía hasta el pago de intereses al capital bancario y ulteriormente a su mejor engendro: el capital ficticio invertido en múltiples instrumentos más allá de la deuda convencional, tal como los derivados financieros en todas sus expresiones. Conviene no caer en formulaciones superficiales de la corriente dominante en economía que considera todos estos valores como simples rentas obtenidas por inversiones en un sentido vago. Lo mismo da si se desarrollan en la producción de petróleo, en la compra de deuda, en las fluctuaciones del precio de las acciones, en los movimientos cambiarias de las materias primas o en las cotizaciones bursátiles. Todas las enmarcan bajo la rúbrica de rentas o beneficios como sinónimos perfectos sin distinción entre la esencia y su presentación funcional.

Esta irracionalidad se realiza en prácticas materiales concretas: ante la baja en la rentabilidad del capital (tendencia decreciente de la cuota de ganancia) gran parte de las inversiones de capital-dinero se realiza en el mercado financiero, de fondo capital ficticio como representación del valor-capital sin una necesaria correspondencia en capital-mercancías o en plusvalía ya realizada como ganancia.

Como los individuos encarnan las relaciones sociales imperantes, la personificación del capital ficticio corresponde al presidente de la nación superpotencia, ahora más que nunca. De ahí la expresión disociada entre su discurso y la realidad, entre el interés general del capital y los intereses de su fracción capitalista, entre su comportamiento financiero y la necesidad de valorizar el capital industrial, entre su talante de inversionista especulador en lo individual y su función ejecutiva de jefe de Estado. Entre la coyuntura y la estructura, para condensar estos binomios contradictorios en su esencia.

Ahí donde las decisiones tomadas en Washington parecen moverse por exabruptos o brotes psicóticos del hombre sentado en la oficina oval, impera la naturaleza volátil e inmediata del capital ficticio. Se aborta la concepción de un proyecto de largo aliento al declinar las bases de la hegemonía yanqui.  Reina la mecánica de ensayo-error-corrección-ensayo para solventar el vendaval cuando todas las rutas de navegación conducen a las turbulentas corrientes del errático capital ficticio.

La Casa Blanca ha insuflado sobrevida a Wall Street con el gasto militar al lanzar la ofensiva contra Irán para beneficiar al complejo militar-industrial con operaciones bélicas, pausas, amagos de negociación y reanudación de la escalada contra Irán. Todo ello en tan sólo cinco meses. De 2025 a 2026 el gasto en defensa de EU se incrementó en 13.4 %[1].

Entre los intersticios de la política de Estado imperialista, Trump realiza proyectos para beneficiar su propio interés corporativo, sea en el mega resort anunciado en la Gaza ocupada (25 mil millones de dólares[2]), el despojo en Albania para desarrollar un emporio turístico en la isla de Sazán y los humedales de Vjosa-Narta (5.4 mmdd[3]), así como el fracasado proyecto para el antiguo edificio del Ministerio de Defensa en Belgrado (500 mdd)[4]. La ruta del dinero Trump deja una estela de sangre desde Medio Oriente hasta los Balcanes.

Y desde luego, EU acrecienta su ofensiva dando continuamente coletazos de bestia herida próxima a la agonía. La doctrina Donroe es unadeclaración de impotencia al replegarse hacia la región latinoamericana en sus lances para domeñarla, con falsos outsiders en las recientes elecciones presidenciales de Perú y Colombia.

Quedan lejanas las visiones pletóricas de hegemonismo absoluto que emparentaron la megalómana arenga del clásico “Siglo estadounidense” de Henry Luce (Time, 1941) con “El fin de la historia” de Francis Fukuyama (The National Interest, 1989). Desde una teleología mesiánica hasta ser el faro moral global, ambas piezas contenían una misión histórica secular para Estados Unidos en sus peroratas de autoglorificación.

Cada episodio coyuntural reciente escribe el futuro de E.U. al pagar facturas más caras cuando emprende operaciones encaminadas a alterar en su favor la balanza de poder internacional. Al intentar sincronizar el reinicio de las incursiones militares con las cotizaciones de las acciones en la bolsa de valores de las compañías petroleras, armamentísticas y tecnológica, socava a cada paso el débil andamiaje de Estado como totalidad.

El Fondo Monetario Internacional en su Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial (julio 2026) le subtitula con una encrucijada de alta intensidad geopolítica: entre los vientos cruzados de la guerra y la tecnología. Entiéndase por esta, el desarrollo de la Inteligencia Artificial por las grandes corporaciones. La tendencia favorable a su éxito la hace sustentar el FMI en una recolonización al contemplar “políticas que alivien las restricciones en los ámbitos de la energía y la infraestructura, mejoren el acceso a insumos críticos y faciliten la reasignación de la mano de obra entre sectores”[5]. Simple y llanamente profundización del despojo, monopolización de materias primas estratégicas y aumento del ejército industrial de reserva por mayores despidos. Todos los ingredientes a la carta para abaratar los elementos de capital constante y capital variable.

Precisamente esos objetivos enunciados están planteados en el Corolario Trump para alimentar las inversiones especulativas en las corporaciones tecnológicas. No escapa al FMI el dato de tener valoraciones bursátiles infladas. En su taimado lenguaje tecnocrático aflora la alta probabilidad de una afectación mayúscula en la economía mundial si se registrase la caída en los precios de las acciones de las empresas que desarrollan IA. El objetivo inmediatista de la administración Trump es el de allanar el camino a sus socios de la tecno oligarquía, orgánicamente alentados por el capital ficticio (en apuestas de alto riesgo).

Las medidas aplicadas para reflotar esta rentabilidad no se condicen con una reestructuración de efectos duraderos sobre la cuota de ganancia, al complementarse con el control del Estrecho de Ormuz en un evento ya saldado a favor de Irán. Sólo la generalización de la IA en los procesos productivos de la gran industria podría darle una oxigenación a E.U. en un sector cuyo contendiente tiene una delantera considerable: la República Popular de China.

Michael Roberts ha insistido sobre un recambio sustancial: “la rentabilidad del capital productivo ha disminuido, lo que ha provocado una desaceleración de la inversión en actividades productivas y, en consecuencia, un menor crecimiento de la productividad. Esto se observa especialmente en la UE en comparación con EE. UU. después de 2008”[6].

Como porcentaje del PIB, la participación de rubros relacionados con el capital ficticio en la economía estadounidense evidencian la rotunda preponderancia de las variables financieras sobre los agregados macroeconómicos (economía real). 

Aun con la falta de datos para valor agregado industrial desde el mandato de Biden, en cuanto a acciones negociadas y capitalización bursátil de empresas nacionales cotizadas es firme su repunte desde 2022, aunque no alcancen los porcentajes de 2007, año previo a la actual crisis del capital; así como la alicaída participación en el PIB en los indicadores mostrados sobre capital productivo (valor añadido en industria y formación bruta de capital fijo). El impresionante desfase entre ambas esferas evidencia la mayor rentabilidad de los instrumentos financieros del capital ficticio y las endebles bases de la valorización de capital explicados por Roberts.

Al imperialismo estadounidense le queda reactivar su colosal aparato militar sin abonar victorias frente a sus enemigos, en el negocio de la guerra emprendida a la par de mantener a flote las finanzas de las grandes corporaciones tecno oligárquicas. Como país cumple sus 250 años carcomido, agresivo, con padecimientos crónicos incurables y con enemigos multiplicados; su principal adversario es la irrupción de inconformidad en su propio territorio con derrotas electorales en importantes ciudades al MAGA.

El peligro para América Latina aumenta desde el secuestro del presidente Nicolás Maduro y al redoblar la asfixia económica sobre la heroica Cuba socialista. Mientras sigue afilando sus garras sobre el Caribe y los recursos mineros del río Bravo a la Patagonia.

Sólo la renuncia a la hegemonía impide al gigante asiático erigir el presente como el Siglo Chino.

Notas:

[1] ISS, Presupuesto de defensa del presidente Trump para el año fiscal 2026: prioridades que se mantienen, nuevas misiones.

En: https://www.iiss.org/online-analysis/military-balance/2025/05/president-trumps-fy2026-defence-budget-continuing-priorities-new-missions/

[2] ABC News, Funcionarios estadounidenses promocionan los planes para una «Nueva Gaza» repleta de relucientes rascacielos de lujo. En: https://www.abc.net.au/news/2026-01-23/us-touts-new-gaza-filled-with-luxury-real-estate/106261524

[3] RTSH, El primer ministro Rama declaró a Reuters: La inversión en Zvërnec continuará a pesar de las protestas; se prometió la protección de la fauna silvestre. En: https://rtsh.al/rti/en/pm-rama-to-reuters-zvernec-investment-will-continue-despite-protests-wildlife-protection-pledged/

[4] BBC; La polémica en Serbia por la construcción de un Hotel Trump en un lugar bombardeado por la OTAN en 1999. En: https://www.bbc.com/mundo/articles/cy9032lvlglo

[5] Fondo Monetario Internacional en su más reciente balance de la economía mundial.  https://www.imf.org/-/media/files/publications/weo/2026/update/july/spanish/text.pdf

[6] Roberts, Michael; “Empresas de la UE: ¿un ‘capitalismo de renta?” en https://thenextrecession.wordpress.com/2026/07/20/eu-companies-a-capitalism-of-rent/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

La inutilidad del marxismo occidental en la interpretación de la realidad para transformarla


Alonso Gallardo militante comunista … agosto 2026

La hegemonía en el marxismo occidental de las tesis nacidas del XX Congreso del PCUS en el año 1956, consolidó su principio metodológico en las versiones surgidas en el occidente político tanto en la posmarxista como la “ortodoxa” basado en el mecanicismo metafísico, donde algo que en su momento se dijo o hizo y fue criticado por Marx o Lenin, ya se convierte en una verdad universal independientemente del espacio del tiempo y de la nueva realidad. Buen ejemplo el que expone Xulio Ríos en https://rebelion.org/es-china-un-capitalismo-de-estado/ sobre el criterio de cierta izquierda crítico del socialismo chino, donde “la expansión de la propiedad privada, la aparición de una poderosa clase empresarial, las desigualdades sociales, la existencia de relaciones salariales plenamente mercantiles y la utilización del beneficio como incentivo económico revelarían un abandono de los principios clásicos del socialismo”. La negrita es mía para destacar lo que Xulio Ríos entiende como marxismo clásico; en primer, lugar saca todos los ejemplos de la realidad concreta en la que se gestan, del control del estado socialista sobre las medidas que toman, de la distribución de impuestos sobre los beneficios restantes del trabajo producido no pagado en la empresa privada y la pública, de las inversiones etc. al tiempo, que al negar la lucha de clases en el socialismo niegas la continuidad de la desigualdad y también, la política económica desarrollada por Lenin con la NEP y en segundo lugar, situar como ejemplo del socialismo clásico las teorías políticas generadas por los revisionistas Jrushchov, Brézhnev, que definieron un socialismo blanco, romántico e ingenuo para el pueblo pero inexistente, donde no existía lucha de clases, desigualdad ni tampoco el materialismo histórico y dialéctico, llevando a cabo un proceso de burocratización y corrupción que provocó la caída del primer estado obrero socialista, dirigido por las nuevas élites surgidas de las injerencias del imperio yanqui. En definitiva, ni marxismo ni clásico por negar la lucha de clases y ni leninismo por negar la experiencia de la NEP y el pensamiento Mao, que situó las bases del socialismo actualmente existente.

Xulio Ríos plantea desde la visión del marxismo occidental que el mercado, la empresa privada, la competencia, acumulación, innovación o la apertura económica internacional están asociadas al capitalismo, como si el socialismo fuera extraterrestre y no hubiera surgido del sistema capitalista de producción y que el hombre nuevo, como demuestra la revolución en Cuba en tiempos del imperialismo, no fuera cosa de tiempo aprendiendo sobre la base del error y el acierto en la construcción del socialismo. Marx nunca afirmó que el mercado tiene carácter de clase burgués, dijo que el mercado tal como lo conocemos hoy nace del sistema de producción capitalista y del ordenamiento jurídico del estado capitalista, que le garantiza la expropiación de la plusvalía o valor creado por el trabajo no pagado al obrero o clase trabajadora que nos engloba a todos. Pero oculta que en el estado capitalista incluida la fase neoliberal en que nos encontramos; el capital mantiene el poder político con la dirección económica, planificación y control del movimiento de capital. Es decir, que lo que Marx, Lenin o Mao enseñan, es que el carácter de clase de los instrumentos del estado y del mercado lo determina el que los maneja, dependiendo a la clase social que beneficie el reparto de la plusvalía o trabajo resultante no pagado del trabajador, como la única riqueza que hace progresar a la humanidad, para ponerlo al servicio de la clase trabajadora y el pueblo para su desarrollo como en el socialismo o para el beneficio de la empresa privada y la oligarquía como en la sociedad capitalista.

Poner en genérico instrumentos del estado como el mercado, la planificación o el carácter privado de la empresa y definirlo como incompatibles con el socialismo, es además de mecanicismo pura metafísica, cuando en el socialismo el sistema de producción es el mismo que bajo el capitalismo hasta que no surja otro dominante, solo cambia quién dirige el estado y se apropia de la plusvalía. Es obvio que el carácter público de las principales empresas productivas, financieras, cooperativas y familiares, junto con el desarrollo del estado de bienestar de los servicios público como sanidad, enseñanza, dependencia, cuidados, pensiones, viviendas, comunicaciones o transporte y poniendo el desarrollo de las ciencias y las técnicas al servicio de la clase trabajadora, para la reducción de la jornada laboral y eliminación de trabajos peligrosos, todo ello en conjunto y según su profundidad en lo económico y social determinarán en su momento el nivel del nuevo sistema de producción socialista, donde el beneficio o la parte no pagada de lo producido por el trabajador se destinará al desarrollo y bienestar del conjunto de la clase trabajadora. Llamarlo capitalismo de estado es tapar con la falacia de que el capitalismo de libre mercado monopolizado que vivimos no depende del estado, teniendo blindado constitucionalmente como derecho fundamental la libertad de empresa y mercado en el beneficio y la especulación; y la actual situación de control internacional por los EE.UU del comercio y del mercado con bloqueos, aranceles o gravámenes, indican el carácter imperialista de la oligarquía financiera dominante mundial y lo corrobora, el caos y guerras que los EE.UU, Europa y países bajo su influencia financiera, económica y militar, provocan en el conjunto del planeta para no perder la hegemonía y recuperar lo perdido en lo económico y político.

Cuando el marxismo occidental manifiesta que como las superestructuras del socialismo chino y vietnamita, laosiano y mañana el cubano, están basadas sobre infraestructuras nacidas del sistema de producción capitalista, el sistema social que de él surge también es capitalista; decir esto en vez de profundizar en cómo se organiza el conjunto de la economía y quién se apropia de los frutos del trabajo no pagado, creo sinceramente que es no querer ver la realidad que Marx, Lenin o Mao ya definieron claramente como socialismo y nada que ver en absoluto, con la visión mecanicista y metafísica del revisionismo de Jrushchov y Brézhnev, que niegan la experiencia leninista de abrir el mercado y la producción bajo la NEP y de negación de la experiencia china, criticando las reformas de Deng como de restauración del capitalismo y no como de restauración del hasta ahora único sistema de producción existente, pero bajo el control de un estado socialista al servicio de la clase trabajadora y campesina. Por eso cuando dice que “En las economías liberales, el poder económico tiende progresivamente a condicionar el poder político. En China, al menos hasta el presente, sucede justamente lo contrario. Ello no demuestra automáticamente que el modelo sea socialista. Pero si obliga a reconocer que las categorías tradicionales resultan insuficientes para describirlo”. Una forma de explicarlo para no reconocer que lo que falla es el sistema metodológico de estudio y trabajo de su marxismo mecanicista, que no analiza la realidad concreta sino que la explica a partir de criterios ya predeterminados, negando así la metodología marxista de trabajo científico y el materialismo histórico y dialéctico a partir de la práctica y la evaluación del error y el acierto. Y por eso en temas de la lucha de clases la neutralidad o quedarse en zonas grises nunca es bueno, porque desde esas dudas penetra el pensamiento débil y sencillamente se manifiestan.


miércoles, 5 de agosto de 2026

La guerra esta acabada


 Alastair Crooke    julio 29/2026

Estados Unidos tendrá que capitular, con la consecuencia de que Irán se convierta en una potencia regional (fortaleciendo a Rusia y China), mientras que la región se irá adaptando poco a poco a esta nueva realidad de Oriente Medio

Publicado porOctubre




El viernes por la noche, Trump ordenó al ejército estadounidense que no llevara a cabo nuevos ataques contra Irán, a pesar de haber aprobado previamente un «ataque masivo a las puertas del infierno» contra Irán.

Estados Unidos ha solicitado un nuevo alto el fuego temporal con Irán y busca retomar el memorando de entendimiento, que se encuentra suspendido y colapsado, incluyendo a Yemen en las conversaciones. Trump pretende que AnsarAllah participe en las negociaciones.

Es evidente que Trump está furioso y teme que la guerra esté consumiendo su presidencia (y su legado). Irán rechazó categóricamente todas las negociaciones durante la última semana y confirmó que no las iniciará bajo ninguna circunstancia. En pocas palabras, ¿por qué Irán consentiría en darle tiempo a Estados Unidos para reagruparse y rearmarse antes de lanzar otra ronda de ataques contra Irán cuando tiene a Estados Unidos acorralado?

¿Volver al memorando de entendimiento cuya credibilidad Trump ha destrozado repetidamente? Poco probable.

Will Schryver señala que circulan rumores de que el Pentágono está presionando a Trump para que suspenda la guerra con Irán, ya que Estados Unidos casi ha agotado sus reservas de interceptores de defensa aérea y misiles de ataque de largo alcance.

Los principales asesores del presidente también están preocupados por la perspectiva de una guerra cada vez más extensa en Oriente Medio, el distanciamiento de aliados clave del Golfo vulnerables a nuevos ataques iraníes y la inminente crisis energética. «Pocos, si acaso alguno, en el círculo íntimo del Sr. Trump creían que el plan de escalada fuera prudente, según las dos personas informadas» , informa el New York Times .

También parece que las maniobras políticas sobre la situación exacta del suministro de combustible en Estados Unidos pueden haber influido en el cambio de postura de Trump. Larry Johnson informa que :

“[Un] informe preparado por Karl Miller investiga cómo las operaciones encubiertas de adquisición y exportación de combustible del ejército estadounidense están agotando las reservas nacionales de diésel y combustible para aviones, especialmente durante un período en el que las existencias nacionales ya son críticamente bajas”.

En resumen, Miller dice que:

“Gran parte de esta exportación (encubierta) de combustible se canaliza a través de vías opacas, como el centro de transbordo de Rotterdam, donde la asignación final para uso militar o extranjero no se concilia públicamente, lo que deja a la economía estadounidense expuesta a riesgos de escasez, mientras que las operaciones militares y extranjeras, “en particular Israel”, reciben acceso prioritario”.

Este informe de Miller parece estar relacionado con la manipulación manifiesta de los precios de referencia del petróleo por parte de las autoridades estadounidenses, diseñada para convencer a los mercados de que no existe peligro de escasez de combustible derivada de la liberación de emergencia de 172 millones de barriles de las Reservas Estratégicas de Petróleo (RPP), que se inició para contrarrestar las perturbaciones en el suministro provocadas por el conflicto con Irán.

Si bien el nivel mínimo de seguridad legal es de 250 millones de barriles (el nivel actual ronda los 300), se promueve la idea de que la extracción puede ir aún más allá (hasta 70 millones de barriles diarios). Pero, ¿es posible? ¿Cuál es el nivel mínimo al que pueden llegar las reservas estratégicas de petróleo? Es más complejo que un simple depósito de crudo con un nivel específico.

La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) está compuesta por numerosas cavernas y contiene diferentes tipos de crudo, que se extraen a ritmos distintos. Algunas cavernas podrían colapsar si se agotan demasiado. En resumen, nadie sabe hasta dónde es demasiado. Todo son conjeturas.

Tras la aplastante ofensiva militar de Trump, la única vía para retomar las negociaciones sería ofrecer concesiones reales y contundentes desde el principio . Pero incluso si Trump hiciera esto, ¿le creerían? ¿Y podrá su estado mental soportar semejante humillación?

El principal obstáculo para retomar las negociaciones con Irán es que él y su círculo íntimo no entienden a Irán en absoluto.

Afirman creer que se enfrentan a un liderazgo intransigente y de línea dura, mientras que los iraníes en su conjunto anhelan una salida.

Esto es erróneo; es al revés. Es el liderazgo el que es pragmático, y es la gente común la que, en general, es más intransigente y exige venganza. Y exige saber por qué debería haber negociaciones.

Por otra parte, el equipo de Trump y sus animadores de Fox News han pasado de la visión anterior de Estados Unidos de sí mismo como una nación redentora a una «caracterización de sí mismo» maniquea radical, escribe el profesor Michael Vlahos, en la que:

Las “buenas noticias” estadounidenses han sido reemplazadas por el espectro siempre presente del mal y la amenaza de la fuerza. Las sagradas palabras “Libertad” y “Democracia”, aunque aún se corean, se han convertido en un mantra vacío. El “evangelio” estadounidense ya no predica la redención ni la expiación: ahora se centra en la imposición y el castigo. El giro radical se produjo en un instante, el 11 de septiembre y con Guantánamo.

El problema radica entonces en la actitud: ¿Cómo es posible negociar o dialogar con la encarnación del mal (como Trump denomina a los iraníes)? Obviamente, no es posible. Precisamente ese era el objetivo de describir a los enemigos con términos tan sombríos. Esto impide una verdadera mediación. Impide una solución que pueda interpretarse como la ascensión al poder de «una de las personas más malvadas de la historia» , al frente de una «banda de matones sanguinarios» . Reduce la política a la búsqueda de la dominación sobre la «otredad».

Occidente exhibe una forma particular de pensar que considera representativa de la esencia de lo humano. Este modo de pensar (a menudo denominado apolíneo) se vincula con el patriarcado, la ley y un pensamiento secular, racional y mecanicista, vertical y jerárquico. Ofrece poco espacio para la intermediación. Las cosas son «A» o «no-A».

Sin embargo, otra esfera (a menudo denominada dionisíaca) expresa la dualidad energética presente tanto en la naturaleza como en el ser humano: masculino y femenino; orden y transgresión exuberante; rectitud y degeneración. Estas esferas conforman los polos de la conciencia que coexisten en nosotros y se constituyen mutuamente. (El logos dionisíaco puede considerarse, quizás, como la sombra, o incluso la rebelión contra Apolo).

Y luego está Perséfone (la otra cara de la «sombra» dionisíaca), que expresa la existencia ctónica y femenina. Aquí no hay polo masculino, sino una diosa que irradia terrenalidad y el principio femenino de la reproducción, el proceso de crecimiento y cuidado, y el conocimiento del inframundo (llamado intuición), simbolizando la vida cíclica de Afrodita: decadencia, muerte y renovación final.

Sin embargo, la consciencia expresa principalmente la cualidad humana desde una perspectiva particular. No obstante, todas las civilizaciones se nutren de la diversidad de componentes de la consciencia que, de una u otra forma, responden a una civilización específica.

Pensar dentro de una cultura implica pensar de una manera; sin embargo, pertenecer a una cultura, un grupo étnico o una religión diferente significa que la forma de pensar será distinta. Aun así, todos seguimos siendo humanos.

Así pues, la arrogancia imperial de Trump empieza a enfrentarse a la realidad de que le resultará difícil —quizás imposible— encontrar una solución para Oriente Medio, porque ver el mundo desde una perspectiva puramente apolínea es esencialmente masculino y excluyente, y no logra comprender la «otredad»; sino que se basa en un privilegio excepcional. Sencillamente no reconoce —ni puede reconocer— la pluralidad de mentes.

Estados Unidos ha perdido la guerra. Al adoptar un lenguaje tan intransigente y maniqueo, Trump se ha desvinculado por completo de cualquier posible solución diplomática. Al extender el conflicto (Líbano, Yemen, Siria e Irak), ha complicado enormemente cualquier vía diplomática. Todos los elementos están interrelacionados, pero también tienen agendas distintas.

Por lo tanto, una solución implica una compleja red de problemas, en lugar de una simple disputa binaria entre Estados Unidos e Irán. En última instancia, Estados Unidos tendrá que capitular, con la consecuencia de que Irán se convierta en una potencia regional (fortaleciendo a Rusia y China), mientras que la región se irá adaptando poco a poco a esta nueva realidad de Oriente Medio.

Nicaragua: Cómo se fabrica una noticia


MUNDO, MUNDO :: 29/07/2026

JOSÉ A. AMESTY RIVERA

La manipulación casi nunca consiste en inventar una noticia, es mucho más efectivo contar solo una parte de la historia

Hay un viejo dicho que dice que una mentira da la vuelta al mundo, mientras la verdad apenas se está poniendo los zapatos. Hoy podríamos actualizarlo diciendo que, un titular recorre el planeta mucho antes de que alguien tenga tiempo de escuchar un discurso completo.

Eso fue precisamente lo que pasó hace unos días con unas declaraciones del presidente de Nicaragua Daniel Ortega, casi de inmediato comenzaron a aparecer titulares asegurando que Ortega anunció que ya no habrá más elecciones en Nicaragua. La noticia se propagó rápidamente por periódicos, portales digitales y redes sociales, para millones de personas quedó instalada una idea muy simple, el Gobierno nicaragüense había decidido eliminar definitivamente las elecciones.

Sin embargo, cuando uno escucha el discurso completo descubre que la historia es bastante más compleja, Ortega dijo: Aquí no volverán a haber elecciones, pero para las personas o grupos que reciben financiamiento extranjero para promover golpes de Estado o acciones contra el país. No terminó ahí, enseguida explicó que impulsaría reformas legales, junto con la Asamblea Nacional, para impedir que puedan llegar al poder mediante elecciones, que se van a seguir realizando, faltaría más.

Alguien puede pensar que esta propuesta es correcta o equivocada, este debate pertenece al terreno de la política y es otro tema. Lo que aquí interesa es algo distinto, ¿los grandes medios informaron exactamente lo que dijo Ortega o construyeron una noticia diferente? El investigador estadounidense Michael Parenti, politólogo e historiador, llevaba décadas estudiando cómo funcionan muchas de las grandes empresas de comunicación. Su idea principal es sencilla, la manipulación casi nunca consiste en inventar una noticia, es mucho más efectivo contar solo una parte de la historia, así lo explica en su artículo Métodos de manipulación de los medios de comunicación. Y esto es justamente lo que parece haber ocurrido en este caso, cortar una frase para que termine diciendo otra cosa.

El primer recurso de la manipulación mediática, según Parenti, consiste en tomar una frase aislada y separarla del resto del discurso, es como si alguien dijera, Si siguen entrando armas al barrio, tendremos que cerrar la calle, y al día siguiente el titular fuera, Vecino propone cerrar todas las calles. Las palabras son reales, pero el significado cambia por completo.

Esto ocurrió con la frase, Aquí no volverán a haber elecciones. Casi ningún titular explicó que Ortega estaba hablando de impedir la participación electoral de grupos que actúan con financiamiento extranjero para promover un cambio de régimen y devolver a Nicaragua a la órbita del imperio. Cuando se elimina el contexto, el público termina entendiendo otra cosa, es como mostrar solo la mitad de un rompecabezas.

Otra práctica que Parenti considera muy frecuente consiste en mostrar únicamente las piezas que convienen. Muchos medios destacaron la frase más impactante del discurso, pero dejaron fuera casi todo lo demás: la referencia a reformas legales, la participación de la Asamblea Nacional y la explicación sobre el financiamiento extranjero. No hace falta mentir, basta con enseñar solo la parte que produce el efecto buscado.

Parenti sostiene que muchas veces la censura moderna no consiste en esconder una noticia, sino en contarla incompleta. En gran parte de la cobertura internacional, se olvidó convenientemente que en 2018 hubo un intento de golpe de Estado financiado desde EEUU, tampoco se explicó que existen leyes similares en otros países (incluido EEUU) para regular el financiamiento político extranjero. Uno puede aceptar esta interpretación o rechazarla, lo importante es que el lector tenga derecho a conocer por qué el Gobierno dice lo que dice. Sin esa parte de la historia, todo parece surgir simplemente del capricho de un gobernante.

Cuando los grandes medios occidentales llevan años presentando a determinado gobierno como una dictadura, cualquier noticia nueva termina encajando en ese mismo relato, ya no importa tanto lo que ocurrió, sino que la información confirme una narrativa que ya estaba construida. Así, una propuesta para modificar una ley electoral termina convertida en un supuesto anuncio del fin de las elecciones; es como si cada pieza nueva tuviera que entrar, a la fuerza, en un rompecabezas que ya estaba armado desde hace tiempo.

Otro recurso consiste en reducir problemas complejos a una sola persona. En lugar de discutir si un país debe o no permitir financiamiento extranjero para partidos políticos, toda la conversación termina girando alrededor de Daniel Ortega. El debate desaparece y solo queda el personaje, esto facilita construir historias donde unos aparecen siempre como los villanos y otros siempre como los defensores de la democracia. También influye qué noticias se amplifican y otras pasan casi desapercibidas. La frase sobre las elecciones ocupó titulares internacionales durante días, en cambio, las explicaciones posteriores, el discurso completo y los detalles sobre las reformas legales apenas tuvieron difusión; la primera impresión quedó instalada, y todos sabemos que una rectificación nunca viaja tan rápido como un escándalo.

Resumen Latinoamericano. Extractado por La Haine.


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/nicaragua-como-se-fabrica-una-noticia 

El ‘Movimiento Socialista’ levanta las banderas del trotskysmo

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La revista Marx XXI, una publicación promovida por el llamado “Movimiento Socialista”, acaba de publicar su V ejemplar que, como novedad, incluye un capítulo dedicado a la “revolución mundial” que resume y promueve las históricas tesis anticomunistas recogidas por el grupo PRISA, el New York Times o cualquier otra gaceta promovida por el capital occidental.

El artículo, titulado “Romper el hielo: las trayectorias de la revolución mundial (1914-1949)” y firmado bajo el seudónimo de Volodia, reflota la narrativa antiestalinista y la basa en los datos que periódicamente publican muchas agencias de prensa vinculadas a los Estados Unidos: desde la supuesta colaboración de la URSS con la Alemania Nazi [sic] a las purgas de Stalin. Nada nuevo bajo el sol.

Si bien el Movimiento Socialista se había mantenido hasta la fecha ausente de ese tipo de debates, la publicación de este documento es sin duda referencial, ya que promueve entre sus miembros la vieja idea que compartieron tanto el troskysmo como el PCE, partido del que muchos de sus cuadros provienen. De manera franca y abierta, el Movimiento Socialista presenta con este texto una paradoja que merece un análisis dialéctico.

Por un lado, se presenta como una obra de autocrítica marxista, un ejercicio necesario para comprender las causas de la “degeneración” del proyecto revolucionario. Por otro lado, sus tesis centrales —la equiparación del estalinismo con el fascismo, la presentación del pacto Ribbentrop-Mólotov como una “colaboración” ideológica, la reducción de todo el período estalinista a una mera “degeneración burocrática“— coinciden punto por punto con la narrativa que ha sido sistemáticamente promovida por las agencias de inteligencia occidentales, los historiadores del anticomunismo liberal y la prensa burguesa.

Esta publicación es una buena oportunidad para recuperar una vieja obra, purgada de las bibliotecas comunistas tras la llegada de Nikita Jruschev a la presidencia de la URSS en 1956, que es “La gran conspiración contra Rusia”, de los periodistas norteamericanos Michael Sayers y Albert Khan.

Sayers y Kahn no eran burócratas soviéticos ni ideólogos de partido. Eran periodistas de investigación norteamericanos que se ganaron su reputación exponiendo las operaciones de espionaje y sabotaje nazi-fascistas en Estados Unidos durante la guerra. Kahn, como editor del boletín The Hour, se dedicó a desenmascarar las redes de la quinta columna del Eje en suelo americano, y sus investigaciones fueron utilizadas por el Departamento de Guerra, el Departamento de Justicia y la Oficina de Información de Guerra de Estados Unidos. El libro plantea la tesis similar pero para la Unión Soviética, asediada por ser el primer Estado Obrero de la historia de la humanidad, lo que les valió a ambos periodistas quedar incluidos en la lista negra de la Comisión Mccarthy y su Comité de Actividades Anticomunistas.

La importancia de “La gran conspiración“

El libro fue un éxito internacional de ventas (250.000 copias solo en Estados Unidos) y fue utilizado incluso como documento de defensa en los juicios de Tokio. No era un panfleto; era un trabajo de investigación que aportó pruebas de que, entre otras cosas, la campaña de intoxicación que ahora reproduce el Movimiento Socialista formaba parte de un plan muy ambicioso liderado por Estados Unidos y Gran Bretaña.

La importancia de este documento de Sayers y Khan es que desmonta de manera documentada las falacias reproducidas por Volodia. Éste, por ejemplo, sostiene que la teoría del “socialismo en un solo país”, formulada por Stalin en 1924-1925, fue la piedra angular de la degeneración burocrática. Al abandonar la perspectiva de la revolución mundial, la URSS habría con esto renunciado a su esencia internacionalista y se habría convertido en un Estado nacionalista que priorizó su supervivencia sobre la emancipación proletaria.

Sayers y Kahn desmontan esta interpretación. El “socialismo en un solo país” no fue una elección ideológica, sino una respuesta defensiva a una realidad brutal: desde su nacimiento, la Rusia soviética fue el objetivo de una intervención militar y diplomática sistemática. Los autores documentan cómo, en 1918, catorce potencias —entre ellas Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Japón— invadieron territorio ruso sin declaración de guerra, financiaron ejércitos “blancos” y conspiraron para desmembrar al nuevo Estado. El Tratado de Brest-Litovsk, que Volodia presenta como una “capitulación”, fue la única salida posible ante la evidencia de que los Aliados no acudirían en ayuda de la revolución. En este contexto de asedio permanente, construir el socialismo en un solo país no era una traición al internacionalismo, sino la condición de posibilidad para que la revolución sobreviviera.

La teoría de Stalin no fue una invención arbitraria, sino una constatación de los hechos: la revolución mundial no llegó, y la URSS, aislada y asediada, debía fortalecerse para no ser aplastada. Lejos de ser una “capitulación”, fue la base sobre la cual se construyó la defensa del único Estado obrero del mundo.

Los juicios de Moscú

Otro ejemplo es la descripción que hace Volodia de la URSS bajo el liderazgo de Stalin, definiéndola como una burocracia que se consolidó progresivamente, hasta culminar en el Gran Terror (reproduciendo la denominación que se hizo sobre la política de guillotina de la Revolución Francesa) de 1936-1938, una purga arbitraria destinada a eliminar a la vieja guardia bolchevique y consolidar el poder personal de Stalin.

Sayers y Kahn hacen un análisis de los juicios de Moscú basado en fuentes primarias -algo que rara vez ocurre-. Realmente las llamadas “purgas” fueron una operación de contraespionaje necesaria para desmantelar una vasta red de conspiradores que, según documentan con testimonios judiciales, estaban aliados con los servicios secretos alemán y japonés.

El libro dedica capítulos enteros a detallar cómo Zinoviev, Kamenev, Bukharin, Pyatakov, Radek y Tukhachevsky fueron descubiertos como agentes de una quinta columna que planeaba derrocar al gobierno soviético con ayuda extranjera. No se trata de una “purga” arbitraria, sino de un proceso judicial donde muchos de los acusados confesaron sus crímenes.

La evidencia presentada por Sayers y Kahn es abrumadora. El propio jefe de la OGPU/NKVD, Henry Yagoda, era un conspirador que había asesinado a su predecesor, Menzhinsky, y a figuras como Máximo Gorki para favorecer el golpe. Su implicación demuestra que la conspiración había penetrado en el propio aparato de seguridad del Estado.

Otro caso es el del Mariscal Tukhachevsky, donde él y otros generales del Ejército Rojo no fueron víctimas de la paranoia de Stalin, sino que fueron ejecutados por conspirar con el Alto Mando alemán para dar un golpe de estado y abrir el frente a la Wehrmacht en caso de invasión. El libro documenta cómo Tukhachevsky, durante su viaje a Londres en 1936, había elogiado públicamente a la Alemania nazi y había expresado su deseo de una alianza con Hitler.

La magnitud de la purga no refleja la escala de la conspiración: una red que abarcaba el Ejército, la industria, la diplomacia y el partido. Sayers y Kahn no “inventan” esta amenaza; la extraen de los propios testimonios judiciales y de documentos diplomáticos de la época. Sin embargo, textos como el de Volodia reducen la cuestión a una paranoia personal casi parecida a la que Lex Luthor tenía frente a Superman.

El papel de Trotsky

Volodia presenta a Trotsky como un revolucionario derrotado en una lucha de poder, cuyo diagnóstico sobre la burocratización era sustancialmente correcto, aunque limitado por su propio economicismo. Su exilio y su posterior asesinato en México serían el epílogo trágico de un líder que había comprendido la degeneración del régimen.

Sayers y Kahn describe una realidad bien diferente. Para ellos, Trotsky no era un mero opositor político, sino el líder de una conspiración internacional que recibía financiación del Reichswehr alemán a través de Nikola Krestinsky y mantenía contactos con los servicios secretos británico y japonés. El libro documenta, citando los testimonios de los propios colaboradores de Trotsky en los Juicios de Moscú, que éste planeaba regresar al poder con ayuda extranjera a cambio de concesiones territoriales (Ucrania, el Lejano Oriente) y económicas.

Desde 1923, Trotsky, a través de Krestinsky, recibió aproximadamente 250.000 marcos oro al año del Reichswehr alemán a cambio de informes de inteligencia. Este acuerdo se mantuvo hasta 1930 y se renovó en 1931, cuando el hijo de Trotsky, León Sedov, se estableció en Berlín como enlace con los servicios secretos nazis. Christian Rakovsky, agente trotskista y ex-embajador en Londres y París, estableció contactos con el servicio secreto japonés en Tokio en 1934, ofreciendo a cambio informes sobre la situación interna de la URSS.

Trotsky estaba dispuesto a ceder Ucrania a Alemania y el Lejano Oriente a Japón para obtener ayuda extranjera. Esta no es una invención de Sayers y Kahn; la carta de Trotsky a Radek, citada en el libro, detalla estas concesiones.

La “Cuarta Internacional” de Trotsky no era una organización revolucionaria, sino un instrumento de la quinta columna del Eje. Sayers y Kahn no necesitan “inventar” esta conexión; la extraen de las confesiones judiciales de los propios colaboradores de Trotsky y de los documentos de los servicios secretos de la época.

El “pacto germano soviético“

Volodia presenta el pacto germano-soviético de 1939 como una “colaboración” con el nazismo que selló la renuncia a la revolución mundial y que permitió a Hitler lanzar su guerra contra Europa.

Sin embargo, el texto publicado por el Movimiento Socialista omite que el pacto no fue una elección ideológica, sino una maniobra defensiva forzada por el fracaso de las potencias occidentales en formar una alianza antifascista. Sayers y Khan documentan cómo Gran Bretaña y Francia sabotearon repetidamente las propuestas soviéticas de seguridad colectiva, prefiriendo la política de apaciguamiento para alentar a Hitler a expandirse hacia el Este (la “Drang nach Osten“). El libro cita los discursos de Stalin en 1939, donde este advertía que la política de “no intervención” de Occidente estaba diseñada para que Alemania y la URSS se desgastaran mutuamente.

En este contexto, el pacto Ribbentrop-Mólotov fue una jugada desesperada para ganar tiempo y preparar las defensas ante el inevitable ataque nazi. La URSS no “colaboró” con el nazismo; firmó un pacto de no agresión que le permitió recuperar territorios estratégicos (los Estados Bálticos, Besarabia) y reubicar su frontera defensiva. Que Hitler rompiera el pacto en 1941 no demuestra que la URSS confiara en él, sino que la guerra era inevitable y que el pacto solo había servido para posponerla.

El internacionalismo proletario: ¿traición o defensa?

Volodia sostiene que la Comintern, bajo Stalin, se convirtió en un instrumento de la política exterior soviética y que la política de frentes populares y el pacto con Hitler significaron la renuncia al internacionalismo.

Sayers y Kahn invierten el argumento. Para ellos, el objetivo de la Unión Soviética, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, era derrotar al fascismo, que era la principal amenaza para la humanidad. La política de “frentes populares” no era una traición, sino una estrategia para unir a todas las fuerzas contra el Eje. En este contexto, el deber de los comunistas no era impulsar una revolución prematura que pudiera jugar a favor de los nazis, sino consolidar la alianza antifascista. La prioridad era la supervivencia frente al nazismo, no la revolución inmediata.

El internacionalismo proletario, para Sayers y Kahn, no se mide por la pureza doctrinal, sino por la capacidad de defender la existencia del Estado obrero frente a la agresión imperialista. La URSS, asediada y aislada debía asegurar su supervivencia para que el socialismo tuviera futuro. Que la historiografía posterior haya presentado esta defensa como “nacionalismo” es, para ellos, una inversión de la realidad y una falacia que las agencias de prensa occidentales han repetido hasta el vómito: la URSS no se convirtió en un Estado nacionalista; fue un Estado obrero que, por necesidad, priorizó su supervivencia frente a un enemigo abrumador.

El movimiento socialista se quita la careta

La cuestión de un planteamiento u otro no es inocente.

Una de las lecciones fundamentales del materialismo histórico es que el conocimiento no es neutral: toda interpretación de la historia está mediada por los intereses de clase. La narrativa del “totalitarismo” —que equipara estalinismo y fascismo como dos formas de una misma “tiranía“— fue elaborada por los ideólogos del liberalismo occidental durante la Guerra Fría precisamente para deslegitimar la Revolución Rusa y, por extensión, toda aspiración revolucionaria. Autores como Hannah Arendt, Robert Conquest o Richard Pipes no escribieron desde la objetividad académica, sino desde el interés de clase de la burguesía occidental por desacreditar el socialismo.

El texto de Volodia, aunque se presenta como una crítica “desde la izquierda”, reproduce el núcleo de esta narrativa. Al sostener que el estalinismo fue una “degeneración” que convirtió la dictadura del proletariado en una autocracia, Volodia está aceptando la premisa fundamental de la historiografía burguesa: que el socialismo, en su forma real, es necesariamente autoritario y que la Revolución Rusa fue, en el mejor de los casos, un ideal traicionado.

La dialéctica de esta operación es clara: al criticar a Stalin desde la “izquierda”, Volodia legitima la crítica burguesa al socialismo. Su artículo es recibido favorablemente por las editoriales académicas del capitalismo, por los departamentos de historia de las universidades occidentales y por los medios de comunicación que durante décadas han promovido la misma narrativa. No es casualidad que autores como Conquest, Cohen o los archivos filtrados del NKVD sean citados por Volodia como fuentes; estas son las mismas fuentes que nutren la historiografía anticomunista.

El fenómeno que estamos analizando no es nuevo. La historiografía que presenta al estalinismo como una “degeneración” del leninismo tiene una función ideológica precisa: desactivar el potencial revolucionario del marxismo. Si la única experiencia histórica de construcción del socialismo fue, según esta narrativa, una tiranía burocrática, entonces la conclusión implícita es que el socialismo es inviable o, en el mejor de los casos, que debe ser radicalmente reformado para ser compatible con la “democracia liberal”.

La publicación del “movimiento socialista” no es inocente

Responde a una dinámica más profunda: la adaptación al clima ideológico dominante en las sociedades capitalistas avanzadas. En un contexto donde la crítica al “totalitarismo” es el credo oficial de los medios de comunicación y las universidades, un texto que refuerza esa crítica desde la izquierda es visto como “respetable” y “riguroso”.

Esta operación tiene consecuencias políticas concretas:

Primero, al aceptar la narrativa del “totalitarismo”, se legitima la política exterior de las potencias occidentales. Si la URSS era un “imperio del mal”, la Guerra Fría no fue una agresión imperialista, sino una “defensa de la libertad”. Los millones de muertos en los países del Sur Global, las dictaduras apoyadas por Estados Unidos, la carrera armamentística que hipotecó el desarrollo humano: todo queda justificado por la necesidad de “contener al comunismo”.

Segundo, al presentar el estalinismo como una “degeneración” inevitable, se desmoviliza a la clase trabajadora. Si el socialismo siempre termina en tiranía, ¿para qué luchar por él?. La conclusión práctica de esta narrativa es el reformismo: en lugar de romper con el capitalismo, debemos reformarlo desde dentro, humanizarlo. Esta es, precisamente, la política de los partidos socialdemócratas y de la “izquierda” institucional que, en las últimas décadas, ha claudicado sistemáticamente ante el neoliberalismo.

Tercero, al centrar la crítica en los “errores” de la dirección soviética, se ignora la lucha de clases internacional. La URSS fue el único Estado que, durante décadas, ofreció un contrapeso real al poder del capital. Fue el apoyo material a los movimientos de liberación nacional en África, Asia y América Latina. Fue la razón por la que el capitalismo se vio forzado a hacer concesiones a la clase trabajadora en Occidente. Presentar a la URSS como una mera “tiranía” es borrar de la historia la existencia de un Estado obrero que, con todas sus contradicciones, fue el enemigo principal del capital durante gran parte del siglo XX.

Textos como éste son la antesala de la conciliación con el capital. Porque quien asume la narrativa del enemigo termina, tarde o temprano, adoptando su política. La historia del movimiento obrero está llena de ejemplos de organizaciones que comenzaron con una “crítica justa” y terminaron en la colaboración con el sistema que decían querer derrocar.

Fuentes: GEDAR y La gran conspiración

martes, 4 de agosto de 2026

«Irán se ha encargado de bajar a tierra toda la alharaca en torno al poder militar de EEUU»


MUNDO, ASIA, MEDIO ORIENTE :: 29/07/2026

HÉCTOR BUJARI, AUGUSTO ZAMORA R.

Entrevista con el abogado y analista Augusto Zamora R., exembajador de Nicaragua en España :: «Occidente está muerto», y el genocidio en Gaza es la «evolución natural del régimen sionista»

Augusto Zamora fue jefe de gabinete del Ministerio de Exteriores de Nicaragua durante la Revolución Sandinista, negociador de la paz en Contadora y Esquipulas, y el abogado que llevó a EEUU ante la Corte Internacional de La Haya por sus actividades militares y paramilitares en su país. Décadas después, desde su faceta como jurista, geopolítico y autor de Réquiem polifónico por Occidente, Zamora diagnostica sin filtros el fin de la hegemonía occidental, la obsolescencia de Naciones Unidas y la inevitabilidad de una guerra global hacia 2030.

Usted fue jefe de gabinete del Ministerio de Exteriores durante la Revolución Sandinista y negoció la paz en Contadora y Esquipulas, ¿cómo se vive pasar de la primera fila del equipo de gobierno a la oposición tras la derrota electoral del año 90?

Ese es un trago amargo, sobre todo porque tanto el proceso insurreccional como la defensa de la revolución costó más de 100 mil vidas y que aquello terminara, pues es amargo. Y creo que el término se queda corto, pero las cosas son así. El país estaba agotado humana, económica y psicológicamente después de 11 años de guerra, y la gente a veces hace lo que muchas veces no quiere hacer solo por sobrevivir.

Son cosas que solo se entienden cuando se viven. Desde fuera muchas veces resultan inexplicables, pero es muy difícil para un país pequeño como Nicaragua, como tantos que ha habido en el mundo, resistir una agresión imperialista durante tantos años y subsistir. Y menos en un momento tan crítico: la Unión Soviética estaba en sus últimos años, la ayuda no llegaba de ninguna parte. No había quien echara una mano, así que, bueno... pasó hace muchos años ya, así que ahora hay que ver con los ojos hacia el futuro, que está bastante interesante.

Antes de poner los ojos en el futuro, usted fue abogado de Nicaragua ante La Haya contra EEUU por las actividades militares y paramilitares de este país. EEUU perdió el caso, pero luego ignoró la sentencia. ¿Qué lección aprendió usted sobre el poder real frente al derecho internacional? ¿Y si sigue creyendo en la Corte Internacional de Justicia después de aquello?

Hay que entender que, a lo largo de la historia, el derecho ha tenido un valor relativo en la relación entre fuertes y débiles. Esto ha sido siempre el lado más triste, negro y crítico del derecho, sea derecho interno o derecho internacional. Nunca se juzga igual al pobre que al rico.

Y en las relaciones internacionales el derecho internacional vale hasta cierto nivel, pero ya llevado a una situación de confrontación con una potencia imperialista, si esta potencia puede imponer su voluntad, la impone. Esto es así y seguirá siendo mientras existan potencias imperialistas; lo estamos viendo en el presente.

Es decir, desde que fue destruida la Unión Soviética, el mundo ha vivido en un estado de guerra permanente: Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Líbano, ahora Irán. Esto es una realidad contra la que uno debe luchar con todas las fuerzas, pero el fondo del problema está en la asimetría de poder.

Esto lo trató la Corte Internacional de Justicia en su primer caso, que fue el caso del canal de Corfú, con sentencia emitida en 1949 en un caso que enfrentaba a Gran Bretaña con Albania. Ahí Gran Bretaña argumentó que tenía derecho de intervención en el caso de la libertad marítima y de hacer valer el principio del derecho de navegación.

Y la corte respondió en una sentencia histórica, que yo en mis años largos de profesor siempre recordaba. La corte rechazó el argumento británico, señalando que, por la naturaleza de las cosas, un derecho de intervención solo favorecería a los poderosos.

Eso sigue siendo así, porque en esta vida no interviene quien quiere, sino quien puede. Veo que EEUU está haciendo lo que está haciendo; incluso amenazó con hacer desaparecer una civilización como la iraní.

Pero vimos antes la agresión brutal contra la pequeña Yugoslavia de Serbia y Montenegro. Yo no sé por qué asombrarse ahora de lo que hace EEUU, si desde que desapareció la Unión Soviética el mundo ha sido sometido a continuas guerras por parte de países atlantistas, como alianza, coalición, como quieran presentarse.

Pero hemos vivido en guerra y parece que seguiremos así hasta que el accidente colectivo, como yo le llamo, sea militarmente derrotado.

¿Lo que se conoce como Occidente, como proyecto político y cultural, está muerto? ¿O solo muy enfermo?

Está muerto. Lo que pasa es que primero son las realidades económicas y después las realidades políticas. En derecho nosotros explicamos que el derecho nace viejo. Primero fueron los barcos y luego el derecho marítimo, primero fueron los aviones y luego el derecho aéreo.

Eso ocurre también en la sociedad internacional: ahora el mundo es multipolar económica y comercialmente. Ya aquellos siglos en que un grupo de potencias imperialistas poseía la práctica totalidad del PIB mundial han desaparecido.

Ahora la primera potencia económica y comercial en términos de paridad adquisitiva es China, la segunda es EEUU, la tercera India, la cuarta Rusia... En realidad, de Occidente como gran potencia solo queda EEUU.

El mundo se ha fragmentado. Las economías de mayor crecimiento son economías asiáticas: Indonesia, Pakistán, Irán; y otras que le siguen son africanas o americanas, como Brasil o México. De manera que el mundo ya es multipolar.

Falta esa fase de transición que, tal y como pintan las cosas, y yo vengo señalando desde hace años, pasará por una guerra. Como ocurrió con la primera, con la Segunda Guerra Mundial, pues parece que tendrá que haber una tercera, en la que esta multipolaridad económica, militar y comercial se transforme en política con la derrota militar de Occidente y, esencialmente, de EEUU.

No creo yo que haya una vía distinta a la configuración del mundo multipolar que ya existe para darle una forma política y una nueva organización internacional.

¿Cómo es su valoración de la situación global actual? ¿Ve esa guerra próxima?

Los cálculos que yo he venido haciendo desde 2017 es que la guerra estará en torno a 2030; puede ser años antes, puede ser años después. Las contradicciones se están acumulando de una manera tan grande que eso parece que llegará, pero no ahora.

Digamos que lo de Irán es como un ensayo. Esto lo señalé en un artículo que publiqué al inicio de esta segunda guerra de agresión contra Irán: que esto era como un ensayo en términos reales y en tiempo real de lo que será la guerra en el Pacífico.

Porque, a fin de cuentas, EEUU, por su lejanía geográfica, que vive en un continente aislado como es el americano, solo puede proyectar su poder de manera aeronaval. De manera que sus guerras tienen que ser desde el mar, apoyándose en bases militares de países aliados.

Es solo cuestión de cambiar Emiratos Árabes por Corea del Sur, Arabia Saudita por Japón, y vamos a tener un escenario similar por el control de Asia-Pacífico.

De hecho, ya han salido en EEUU varios artículos en revistas especializadas señalando que uno de los mayores errores de EEUU en esta guerra contra Irán es que ahora los chinos ya saben cómo combaten ellos y que le han transmitido a China todas las fortalezas, pero también todas las debilidades en una guerra aeronaval.

De manera que China y, por supuesto, Rusia, desde un inicio han tomado nota de las dos guerras contra Irán, porque esto es lo que más o menos se vendrá en unos años.

Entonces, en este caso, ¿usted ve la agresión contra Irán como un ensayo de lo que vendrá después?

Es un ensayo en tiempo real, y lo más relevante de esta segunda guerra es que EEUU se ha empleado a fondo --a excepción de la bomba atómica-- y no ha podido.

Pero esto también fue señalado hace unos 2.400 años por Tucídides, en la Historia de la guerra del Peloponeso, cuando analizaba el fracaso de la incursión ateniense en Sicilia, en las ciudades-estado aliadas de Esparta, y cómo la potencia terrestre tiene superioridad sobre la potencia naval que ataca. Porque la expedición ateniense a Sicilia fue un desastre militar completo y fue determinante para la derrota final de Atenas a manos de Esparta.

Así que no estamos hablando de un escenario nuevo. Se ha mencionado ahora muchas veces el desastre de Galípoli en la Primera Guerra Mundial, el desembarco británico en la península de los estrechos turcos tratando de alcanzar Estambul, que terminó en un desastre militar total.

EEUU ha vuelto a comprobar que una potencia terrestre con fuerza suficiente es capaz de vencer o de hacer imposible una victoria a una potencia aeronaval.

En el caso del Pacífico ya no digamos... el poder de China es 500 veces superior al de Irán y, por tanto, de los resultados de este fracaso de EEUU contra Irán podemos inferir cómo terminaría una guerra con China en el Pacífico.

Y creo yo que tanto chinos como otros países han tomado nota, y esta derrota de EEUU --o imposibilidad de victoria sobre Irán-- ya es una reconfiguración de fuerzas. Ya el mundo ha visto que el poder de EEUU no es tal; que una potencia media con voluntad y capacidad suficiente lo puede resistir.

Podemos, a partir de ahí, sacar conclusiones sobre lo que será una confrontación de EEUU con una potencia que es igual o superior, incluso, al poder estadounidense.

¿Cuál es su enfoque sobre la cuestión del genocidio en Palestina y su lectura sobre los organismos internacionales ante esta situación?

Naciones Unidas se fundó en 1945, en un mundo que no tiene absolutamente nada que ver con el presente. Naciones Unidas es algo obsoleto, pertenece a otra época; no esperemos de esta organización algo que ya no puede dar. Hace falta una nueva organización internacional, que puede ser desde dentro de Naciones Unidas o formando una nueva, como ocurrió anteriormente: en la Primera Guerra Mundial nació la Sociedad de Naciones, fracasó; en la Segunda nació la Organización de las Naciones Unidas, pues en la Tercera igual hay que crear otra. Pero ya Naciones Unidas como tal no responde a las realidades del mundo.

El genocidio de Gaza es la evolución natural del Estado sionista. No hay que olvidar que el sionismo es la versión nacionalista del judaísmo. En ese sentido, sus orígenes son iguales a los del nazismo, y comparten exactamente la misma ideología de fondo, aunque no la simbología. Es la supremacía de una raza sobre otra y el derecho de la raza superior a exterminar a lo que considera una raza inferior.

Los nazis se consideraban la raza blanca superior, los sabios, etc. Los judíos sionistas se creen el pueblo de Dios y que ellos son los que están aquí enviados por Dios para hacer lo que les dé la gana. Ten en cuenta que los libros religiosos judíos son lo que nosotros llamamos el Viejo Testamento. El Viejo Testamento está lleno de barbaridades, genocidios, asesinatos, masacres; ellos beben de eso y se lo creen.

Hay además una cuestión que la gente suele olvidar: Palestina es un territorio de 27.000 kilómetros cuadrados, no hay más. En esos 27.000 km² están metidos los judíos sionistas y los palestinos en cantidades casi iguales. Es demasiado poco espacio para dos pueblos, de manera que los sionistas quieren erradicar a los palestinos.

Nunca va a haber un Estado palestino mientras exista el Estado sionista, nunca, porque eso jamás ha sido considerado por los sionistas como algo viable. De manera que ellos creen que ahora, en esta época, ante el hundimiento moral, económico y político de la Europa atlantista y el peso que ha ido adquiriendo el lobby sionista en EEUU, sumado a los evangélicos sionistas, han considerado que era el momento propicio para perpetrar un genocidio en Palestina sin que nadie les hiciera nada.

Se lanzaron sobre Gaza y lo están haciendo ya de otra manera en Cisjordania, porque su proyecto es dejar a los palestinos sin tierra y obligarles a irse. El problema que tienen los judíos sionistas es que no hay ningún país dispuesto a recibir a los palestinos; de hecho, Egipto les ha dicho que sería un casus belli, y por eso no sacaron a los palestinos de Gaza en dirección a Egipto, porque el proyecto judío era echarlos ahí.

Estamos ante una situación sin salida. Como he dicho, la única salida que existe es la desaparición de Israel como Estado. Se los pueden llevar a los sionistas a Australia; ahí hay espacio vacío suficiente para que ellos puedan vivir y practicar su religión sin hacerle daño a la humanidad.

Ante esa inoperancia que hay por parte de los organismos internacionales, por lo que ha estado señalando usted, ¿qué soluciones cree que hay ahora mismo para la resistencia de los pueblos, tales como el palestino y el saharaui?

Mira, estamos en una época de transición, entre un mundo que se muere, siguiendo lo que decía Gramsci, tantas veces citado, y el mundo que está naciendo. Las guerras que hay ahora, en Gaza, en Irán, las crisis, son parte de un mismo conflicto. Ahora no hay conflictos separados; todos son vasos comunicantes de un mismo conflicto que vincula la guerra en Ucrania con la guerra con Irán, la guerra con Irán con la situación palestina, la situación palestina con la rivalidad creciente en Asia-Pacífico.

De manera que cuando se resuelva este conflicto, y se imponga una nueva visión del mundo con el triunfo de las potencias multipolares, estos conflictos van a ser resueltos, entre ellos el palestino y el saharaui.

Que ahora mismo son rehenes de la política imperialista de EEUU. Recordemos que Marruecos es el mayor aliado que tiene EEUU en el Magreb, y que Israel es prácticamente el Estado 51 de EEUU; en Ucrania la guerra se mantiene por decisión de EEUU, y la crisis latente que hay en Asia es también con EEUU. Busquemos donde busquemos siempre desembocamos en el mismo país.

Esto reventará en unos años, porque creo que ya estamos llegando a los puntos límites de aguante.

En lo referente, digamos, al pueblo saharaui, ¿no ve un doble rasero? ¿Y a qué lo atribuiría, por parte de ciertos países, si lo comparamos con la cuestión palestina? En el caso saharaui retiran relaciones diplomáticas con la RASD, mientras que en el caso palestino se producen reconocimientos al Estado palestino para fortalecer su posición, en teoría Palestina.

Recuerda que el Sáhara Occidental es un territorio partido; allí no hay ningún genocidio, que no se está viendo lo que se ve en Gaza. Eso es así, no hay un genocidio saharaui.

Hay una ocupación de la mitad del territorio saharaui por Marruecos; la otra mitad la tienen los saharauis. Es un conflicto latente secundario porque también es una zona que está fuera de los focos de conflicto.

Pero es un problema que está ahí y que se resolverá en su momento, cuando esta correlación de fuerzas, que ahora es adversa a los saharauis, se invierta y ya definitivamente se impongan las resoluciones de descolonización de Naciones Unidas y Marruecos tenga que abandonar el Sáhara, y punto. Como los sionistas tendrán que abandonar Palestina.

¿No es un poco hipócrita por parte del Gobierno español coger la antorcha de la resistencia en Palestina mientras que, al mismo tiempo, ignora esta cuestión cuando tiene responsabilidades de primer plano?

Los gobiernos actúan en función de intereses que ellos consideran, cada uno a su manera. Para España, Marruecos está enfrente y es un problema, muchos problemas. Y Gaza está al otro extremo del Mediterráneo, por lo tanto el enfoque no es el mismo, no puede ser el mismo.

No puede ser lo mismo para Egipto Gaza que para Egipto el Sáhara. La geografía en eso condiciona.

¿Qué es una hipocresía? Lo es. ¿Qué es ilegal? Lo es. Ahí no hay género ninguno de duda con que el Sáhara es un territorio a descolonizar y hay sentencias de la Corte Internacional de Justicia, resoluciones de Naciones Unidas, etc., que establecen la ilegalidad de la posición del Gobierno español.

¿Qué más se puede decir o hacer? Pues nada más, a menos que llegue al poder un Gobierno que decida aplicar las resoluciones de Naciones Unidas, y hasta el momento aquí no llegará ninguno. Y puede que sea más fácil colonizar Marte a que eso llegue.

Una cosa que ha mencionado es que el derecho nace viejo. ¿Cree que el derecho está ahora mismo siendo incapaz de salir adelante ante los cambios globales en esta situación?

Debemos ver el mundo en su conjunto. Si ves el planeta como si fueras un cosmonauta, verás que la inmensa mayoría de la humanidad está en paz. Que la inmensa mayoría se relaciona pacíficamente y respetando las leyes internacionales.

Que aquí los únicos en el mundo que viven provocando guerras, conflictos, y que han desbaratado el orden mundial jurídico y político son las potencias atlantistas. No hay ningún país ni grupo de países, más que los atlantistas, haciendo barbaridades con el derecho; y, sin embargo, son los que más hablan de derecho.

Hay regiones enteras del mundo en absoluta paz. A nadie se le ocurre andar invadiendo países. ¿Quiénes los invaden? Pues son siempre fuerzas anglosajonas con su coro de seguidores europeos, que unas veces son más, otras veces son menos, pero son los únicos.

Entonces no podemos confundir la parte con el todo. El orden jurídico internacional, por regla general, es respetado por la gran mayoría de países del mundo, y es violentado, atropellado, agredido, vulnerado y roto por potencias atlantistas, las únicas.

Así que con lo que hay que acabar es con la coalición atlantista, para que el planeta viva en paz. Como si tienes un cáncer ahí, pues hay que extirpar ese cáncer. Y a eso vamos: a una coalición global antiatlantista.

¿Cuál es su lectura del avance de los BRICS, que han superado ya en PIB al G7? ¿Es el inicio o la confirmación de un nuevo mundo multipolar? ¿Y si cree que el poder económico, sin supremacía militar, se puede sostener?

Los BRICS, como la Organización para la Cooperación de Shanghái, son los ensayos, los órganos desde los cuales se quiere promover este orden multipolar. Son, digamos, los antecedentes, los primeros ladrillos del edificio que se quiere construir, que está por construirse.

Porque realmente queda mucho, porque recuerda, por ejemplo, que una cosa fue fundar Naciones Unidas y otra cosa echarla a andar; echarla a andar llevó tres décadas. Porque hay que ir haciendo las cosas poco a poco: una cosa es hacer algo jurídicamente y otra cosa tener todos los órganos materiales y personales, etc., para que eso jurídico que has hecho se convierta en una realidad.

Entonces, claro, el orden multipolar viene, pero será una cuestión que llevará 10, 15 o 20 años, que en términos históricos no es nada. En términos de una vida humana uno dice: "uf, 20 años...", pero en términos históricos eso es nada. Piensa que la II Guerra Mundial ocurrió hace ochenta y tantos años; ¿cómo será el mundo dentro de 10 años? Te aseguro que poco parecido a este

De hecho, el mundo que existía en la Guerra Fría hasta 1991 no se parece absolutamente en nada al que vivimos. ¿Y cuánto ha pasado? 30 años. Así que hay que ver esto con paciencia y entender que estamos en el inicio de un proceso que es un cambio sistémico.

La hegemonía de potencias occidentales será sustituida por países esencialmente asiáticos, y a medida que pasen los años y las décadas este mundo será más asiático, africano e iberoamericano que europeo.

Y Europa quedará como una parte gloriosa, pero de esas viejas glorias, museo, para que vengan los africanos, iberoamericanos y asiáticos a pasear y ver las ruinas.

Eso no tiene vuelta de hoja; no más hay que ver los datos económicos, son estremecedores, y ya no digamos los datos poblacionales...

Pero ese poder económico sin supremacía militar, ¿se podría sostener o es algo que ya ha cambiado?

La supremacía militar la tienen ahora Rusia, China, la India, Irán. Pensar que Europa o la OTAN tiene una supremacía militar superior a la suma de Rusia y China es vivir fuera de este planeta.

De toda la alharaca en torno al poder militar de EEUU, pues ya Irán se ha encargado de bajarlo a tierra. O sea, que la supremacía militar está. Lo que no se han medido son las armas; cuando se midan, entonces sabrá Occidente que realmente su época pasó.

También una cosa que parece cobrar cada vez más importancia en este nuevo mundo es el asunto de las tierras raras y los semiconductores. En 1992, Deng Xiaoping afirmaba que, si Oriente Medio tenía petróleo, China tenía tierras raras. ¿Dónde cree que queda el continente africano y América Latina en este encuadre, además, por supuesto, de China?

El mundo nunca ha sido una cosa uniforme, no lo ha sido, no lo es y no lo va a ser. Porque la geografía es injusta: hay países muy grandes que no tienen nada, enormes extensiones de arena, desiertos, donde no hay nada. Y hay países más pequeños que lo tienen todo. Hay países a los que la geografía premia, y hay otros a los que la geografía castiga.

La diferencia está en que, en un mundo multipolar, donde la sociedad internacional se guíe por criterios de equidad, de más respeto y respeto real al orden jurídico, donde se comercie libremente --no el modelo neocolonial de expolio, no el modelo de saqueo que ha existido hasta ahora--, muchas de estas regiones, geográficamente en desventaja o por circunstancias históricas, tendrían posibilidades que hoy no tienen.

Yo te voy a dar un ejemplo que aquí se sigue poco, pero que sí es muy interesante: lo que está ocurriendo en estos países del Sahel, que son Burkina Faso, Mali y Níger. Ahí tomaron el poder ejércitos revolucionarios patriotas que, con el apoyo de China y Rusia, han cambiado sus términos de intercambio internacional. En Mali, por ejemplo, en vez de que los franceses y otras empresas saqueen el oro del país, Rusia les está ayudando a montar su propia industria del oro. Niger, que es uno de los mayores productores de uranio, está haciendo una industria nacional para que la riqueza del uranio se quede, y Rusia les está ayudando.

Esto, digamos, sería como un ejemplo, como un anticipo del tipo de relaciones que se vienen. ¿Y qué hicieron en Burkina Faso, en Níger y en Mali? En primer lugar, echar a los soldados franceses y a los de la OTAN, y plantear un modelo distinto de intercambio en el que los principales beneficiarios de sus recursos sean los propios pueblos.

Entonces eso se irá extendiendo. En el sur de África, China ha hecho silenciosamente cambios enormes, sin invadir, sin expoliar, sin avasallar, sin nada. Llegan, hacen negocio, obtienen beneficio. Por supuesto que hay que obtener beneficios; eso no es delito. El mundo no se puede guiar por criterios de caridad, sino por relaciones en las que todos ganen, no el modelo occidental en el que ganaba Occidente y el resto de países vivían muriéndose de hambre. Eso es lo que se acaba, y ojalá que el periodo de transición sea lo más breve posible.

Y además, se les va a acabar el problema de la inmigración aquí, porque la gente huye de sus países por la pobreza. Cuando existan sistemas nacionales que den a su gente oportunidades, en general nadie quiere irse de su país.

La gente que encuentra oportunidad, trabajo y medios para vivir dignamente se queda en su sitio. Es rico quedarte en tu sitio, con la gente con la que has nacido, con la que has crecido, con lo que has vivido y en lo que te gusta. Uno emigra por absoluta necesidad, no por otra cosa.


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