martes, 21 de julio de 2026

La OTAN 3.0: adiós a la autonomía estratégica de la UE


EUROPA, EE.UU. :: 15/07/2026

MANOLO MONEREO

¿Qué viene ahora? El paso de una "guerra limitada" a una "guerra generalizada" :: La reunión de la OTAN en Ankara y la guerra contra Rusia

Fue una reunión de mercaderes en busca beneficios extraordinarios. La reunión de la OTAN en Ankara ha sido, sobre todo, una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones, los fondos soberanos, los funcionarios estatales y militares de diversas especialidades entiendan, tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que promete grandes retornos y que, por momentos, no tiene límites. Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030. Negocio seguro, en expansión y con una demanda creciente. Eso solo lo puede ofrecer, como siempre, el maldito y corrupto poder político: abundante financiación pública para grandes beneficios privados.

Hay tres datos que ayudan a entender la cumbre de Ankara del 7 y 8 de este caluroso mes de julio del 2026, tres años antes del supuesto ataque de Rusia a determinados países de la OTAN: a) La presencia de un Trump agotado, sobrepasado, con señales evidentes de senilidad; b) El triunfo de la doctrina Colby y el fin de la hipótesis de una Unión Europea autónoma desde el punto de vista estratégico y político-militar; c) El fiasco de los acuerdos Trump/Putin en Anchorage, Alaska. La tres definen una nueva etapa en el conflicto global, con ganadores y perdedores. Vayamos por partes.

Trump

En su segunda presidencia, ha bombardeado a Irán, Yemen, Siria, Somalia, Nigeria y Venezuela, 7 países en tres continentes. Secuestró, después de masacrar a decenas de militares, a un presidente legitimo de un país soberano (Nicolás Maduro y a su compañera Cilia Flores) y asesinó a la dirección política y político-militar de Irán en plenas negociaciones. El balance es claro, nítido: cuando los EEUU se enfrentan a una potencia militar de nivel -y, no se debe olvidar nunca, con una coraza político-moral dura, firme, convencida- aparecen debilidades tácticas y operativas, de logística, de administración de recursos y de fondos de reposición especialmente significativas, a pesar de tener al régimen de Netanyahu al lado y por delante o, quizás, precisamente por ello. Trump llegó perdido a Ankara y, en muchos sentidos, derrotado. La estrategia, el eje, Merz/Zelenski funcionó: se aceptó el modelo norteamericano OTAN 3.0 a cambio de continuar la guerra contra Rusia, es decir, a cambio de seguir escalando en un enfrentamiento que ya no tiene líneas rojas.

Modelo OTAN 3.0

En febrero de este año Elbridge Colby, subsecretario de guerra para políticas de los EEUU, pronunció un importante discurso en una reunión a puerta cerrada de los ministros de defensa de la Alianza Atlántica. El dirigente de la administración norteamericana, uno de los redactores de la Estrategia de Seguridad Nacional y de la Estrategia de Defensa Nacional, expuso con mucha claridad el tipo de OTAN que Trump quería. Distinguió varias fases: OTAN 1.0; 0TAN 2.0

La primera, la de la Guerra Fría, se caracterizaba, en sus palabras, "por un enfoque intransigente, realista y lúcido de la disuasión y la defensa" donde EEUU y sus aliados, no sin discusiones, aceptaban su parte y las cargas que el esfuerzo colectivo exigía. Este modelo, según él, tuvo un enorme éxito.

La segunda, después de la desintegración de la URSS y de la disolución del Pacto de Varsovia, la OTAN 2.0, fue mucho más problemática. "Esta versión de la Alianza se caracterizó por un reenfoque de los esfuerzos y prioridades, que se alejaron de la defensa de Europa para centrarse en operaciones "fuera de zona" y un desarme sustancial en el continente, así como por un cambio de marco, pasando del realismo intransigente y flexible (?) de la OTAN 1.0 de la Guerra Fría a una mentalidad mucho más liberal e internacionalista, basada en un orden internacional basado en reglas".

Ahora es necesaria, los cambios geopolíticos así lo exigen, una nueva OTAN 3.0, cuyo objetivo central debe ser que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional; dicho de otra forma, se trata de que los aliados europeos se responsabilicen de los costes de su seguridad que ahora soportan los norteamericanos y que organicen unas fuerzas armadas capaces de hacer frente a cualquier eventualidad que implique riesgos existenciales para la península.

Trump, por mucho que amenace y vocifere, no abandonará la OTAN, la necesita más que nunca como proyección de poder, como alianza estratégica institucionalizada y como instrumento de control económico, comercial y tecnológico. Lo que pretenden hoy los EEUU es que los aliados paguen su reindustrialización, reequilibren sus enormes déficits, reestructuren su complejo militar, científico y tecno-industrial y, sobre todo, que le acompañen en sus grandes opciones estratégicas, destacadamente el enfrentamiento global contra China.

El subsecretario de guerra Colby no se cansa de repetir dos palabras clave: priorizar y traslado de cargas. Priorizar, definiendo las tareas para Norteamérica y para sus aliados en esta fase determinada por una larga, compleja y dramática transición hegemónica. Traslado de cargas, que los aliados cumplan las tareas asignadas, modernizando sus fuerzas armadas, incrementando sustancialmente el gasto militar y comprando armamento del país indispensable. Recientemente Rutte, el otro jardinero infiel, lo ha dicho para que no hubiera dudas: los países europeos tienen pedidos a los EEUU de armamento por un valor de más de 300.000 millones de dólares, que generarán alrededor de 195.000 puestos de trabajo en ese país.

Acuerdos con Rusia

Al final, la guerra entre la OTAN y Rusia por intermedio de Ucrania, lo determina todo y más. A estas alturas no sabemos si Trump estaba dispuesto realmente a llegar a un acuerdo con Putin o se trató, desde el principio o de forma sobrevenida, de una finta para ganar tiempo y mejorar la posición negociadora de Zelenski. Se sabrá pronto, creo. Desde siempre ha habido una durísima oposición de los gobiernos europeos a cualquier tipo de pacto con Rusia que pudiera significar un cambio en la relación de fuerzas y, sobre todo, una nueva arquitectura de seguridad en el conjunto de Europa.

La contradicción era especialmente aguda: la Unión Europea solo puede derrotar a Rusia con el apoyo de los EEUU, pero estos han cambiado de política, el frente europeo ya no es una prioridad. Además, Trump siempre ha afirmado que el conflicto ucraniano fue un error y que tendría que haberse evitado.

La estrategia europea ha sido muy precisa: ganar tiempo, neutralizar los acuerdos Trump/Putin, armar metódicamente a Ucrania y escalar contra una Rusia entretenida con unos pactos de muy difícil cumplimiento. Eso sí, partiendo siempre del supuesto de que el presidente Putin no se atreverá a ir más allá del armamento convencional.

La clave ha estado desde el principio en las divisiones del equipo de Trump y en el consenso bipartidista norteamericano (el Estado profundo) firmemente opuesto a una Rusia fuerte y determinante en las relaciones internacionales. Esto terminó definitivamente en Ankara.

¿Qué viene ahora? El paso de una "guerra limitada" a una "guerra generalizada". En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia.

Nortes.me


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/la-otan-3-0-adios-a-la 

Sáhara Occidental: cincuenta años de olvido y una ley en el cajón

Fuentes: Nueva tribuna

Hay fechas que deberían pesar más de lo que pesan.

El 26 de febrero de 1976 España abandonó el Sáhara Occidental y, con él, a decenas de miles de personas que hasta ese momento habían sido, jurídicamente, tan españolas como cualquiera nacido en Madrid o en Cádiz. Tenían DNI español. Estaban censadas. Habían nacido en una provincia del Estado. Y de un día para otro, sin que nadie les preguntara, dejaron de tener un país.

Cincuenta años después, el Congreso está a punto de reconocer, a medias, con matices y con demasiada lentitud, lo que nunca debió necesitar reconocimiento: que esa gente es, por derecho, española.

La proposición de ley que permitirá a los saharauis nacidos bajo administración española acceder a la nacionalidad ha superado la fase de ponencia en la Comisión de Justicia. Es una buena noticia. Pero conviene no perder de vista el camino que ha tenido que recorrer para llegar hasta aquí, porque dice mucho sobre cómo España sigue gestionando su responsabilidad histórica con el pueblo saharaui: a regañadientes y cuando la presión se vuelve insostenible.

La ley fue tomada en consideración por el Pleno en febrero de 2025 con 195 votos a favor. Una mayoría clara e incontestable, pero aun así, ha permanecido más de un año en los cajones del Congreso, con la Comisión de Justicia, presidida por el PSOE, sin convocar la reunión de ponencia que habría permitido avanzar. No ha sido la oposición de la derecha la que ha frenado la norma: PP y Vox han votado en contra, sí, pero nunca han tenido los votos para impedirla. Lo que la ha bloqueado ha sido la inacción de un socio de Gobierno que, teniendo la posibilidad de hacerlo antes, no lo hizo.

Ha sido necesario que Sumar convirtiera el Sáhara en un frente de fricción abierta dentro de la coalición de Gobierno. Ha hecho falta una campaña de recogida de firmas impulsada por Más Madrid y la diputada Tesh Sidi. Ha hecho falta que se hiciera evidente, además, una discriminación añadida: la regularización extraordinaria de migrantes dejó fuera de facto a los solicitantes del estatuto de apátrida (en su mayoría saharauis), porque exigía renunciar antes a esa condición para acceder al proceso. Si no podían regularizarse como cualquier otro migrante, al menos que fueran reconocidos como lo que son: españoles, hijos de españoles. Solo cuando esa contradicción se hizo insostenible, el PSOE se movió.

El texto, en forma de ley, que ahora avanza no es una cuestión menor. Reconoce el derecho a la nacionalidad a quienes nacieron en el Sáhara Occidental antes de la retirada española, y abre una vía de cinco años para sus descendientes de primer grado. Además, reforma el artículo 22 del Código Civil para equiparar a la población saharaui con iberoamericanos, sefardíes o ciudadanos de Guinea Ecuatorial: dos años de residencia legal, no diez. Y acepta como prueba documentos tan diversos como un DNI caducado, el censo de la ONU para el referéndum de autodeterminación, un libro de familia o un certificado escolar.

Es una reparación seria, al menos sobre el papel, pero conviene recordar, como ha hecho el portavoz de Justicia de Sumar, Enrique Santiago, que “esto es un primer reconocimiento, no el reconocimiento completo. La nacionalidad no resuelve lo esencial, que es el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, secuestrado desde hace medio siglo entre la ocupación marroquí, la ambigüedad diplomática de sucesivos gobiernos españoles y los cálculos geopolíticos de Washington y Rabat”.

Se puede y se debe celebrar que decenas de miles de personas dejen de vivir bajo el Estatuto de Apátrida, pero sería un error convertir esta ley en una forma de saldar la deuda histórica de España con el pueblo saharaui, pasando página sobre una descolonización inconclusa que sigue abierta.

El Congreso prevé votar el texto en el Pleno del 23 de julio, el último antes del parón de verano. Que llegue a tiempo, después de tantos meses de bloqueo, dependerá una vez más de que el PSOE cumpla lo que ya ha acordado. La historia reciente de esta ley no invita precisamente al optimismo ciego.

Si algo deja claro este proceso es que el reconocimiento de derechos históricos en España no llega por convicción, sino por desgaste: por la insistencia de una diputada saharaui que tuvo que pedir amparo a la presidencia del Congreso, por la presión de un socio de coalición dispuesto a hacer ruido, por una campaña de firmas que obligó a mover lo que llevaba año y medio inmóvil.

El pueblo saharaui no debería tener que ganarse, otra vez, algo que ya le pertenecía. Pero si esta ley finalmente llega al BOE, habrá sido, una vez más, gracias a quienes se negaron a dejar que el olvido siguiera siendo la política oficial del Estado.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/sahara-occidental-cincuenta-anos-olvido-ley-cajon/20260704094045252025.html 

Las raíces indígenas del feminismo moderno

Fuentes: Rebelión - Imagen: Rosa Elena Tránsito Amaguaña Alba, líder indígena, nacida el 10 de 
septiembre de 1909 en Pesillo (Cayambe, Ecuador). Fundó la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) en 1944.

Capítulo del libro «Tawíscara. El secuestro de la democracia» (2026)

En este capítulo no vamos a argumentar que el feminismo es un invento nativo americano, como tampoco argumentamos que la democracia liberal lo es, ya que en ambos casos proceden de diferentes orígenes y tradiciones, algunas de las cuales son bastante diferentes como pueden serlo la democracia ateniense, la democracia esclavista de Estados Unidos y las democracias comunistas de los pueblos nativos.  

Sí vamos a mostrar que, al igual que la democracia moderna, el feminismo moderno fue disparado por el descubrimiento de los ejemplos concretos y largamente establecidos en América de una relación de género radicalmente diferente a la europea y a las de Medio Oriente.

En “Indigenous Cosmology and Spanish Conquest” (2016) nos detuvimos en el significado de la mitología indoamericana y en el cambio del cosmos femenino (diosas pacíficas de la tierra) por el cosmos masculino (dioses guerreros del cielo).[i], [1] No volveremos a los detalles de este análisis, pero debemos recordar, brevemente, que el llamado “machismo mexicano” o “machismo latinoamericano”―acusación promovida por los europeos o las clases criollas blancas latinoamericanas y por el sentido de superioridad del imperialismo anglosajón―fue una importación de Europa a través de la brutalidad de la conquista y colonización de pueblos que, por lejos, eran menos machistas que los europeos; pueblos donde el patriarcado era mucho más débil y, en casos, inexistente. O existía un matriarcado, por lo general más pacífico y democrático. La paradoja radica en que esa crítica feminista moderna procede de una realidad, de una práctica, de un orden sociocultural (no de una teoría) nativo americana. En otras palabras, la conquista europea de América le impuso un patriarcado y luego lo criticó desde la perspectiva del feminismo que los nativos americanos le donaron de forma gratuita y sin recibir crédito alguno.

Las reinas europeas no contradijeron el rígido orden patriarcal ni su misoginia, como fue el mismo caso de escritoras como Santa Teresa. Ni las Isabel ni las Elizabeth representaron a la mujer sino al orden de clase nobiliario―un orden masculino que imponía la moralidad del honor del hombre, no de la mujer, a través de instituciones como la virginidad para ellas y la promiscuidad para ellos. Instituciones y valores vastamente desconocidos entre los pueblos nativos. También en las civilizaciones más verticales mesoamericanas hubo emperadoras o gobernantes mujeres. Un caso fue el de Lady K’abel (Serpiente Sagrada y jefa militar, con un rango superior al de su esposo), gobernante maya de la segunda mitad del siglo VII de El Perú-Waka, Guatemala.[ii] Incluso en sociedades más militarizadas y patriarcales como la azteca y la inca―la condena inca a la homosexualidad es otro signo de dominio patriarcal―, el rol de la mujer continuaba siendo de mayor importancia pública que en Europa.[2]

Ni la obligación de ser virgen o la condena a los homosexuales eran valores entre los pueblos democráticos de Norteamérica. En la vasta literatura de crónicas que dejaron los jesuitas en Norteamérica, abundan en el siglo XVII referencias escandalizadas por la libertad que ejercían las mujeres en las naciones nativas, dueñas de sus propios cuerpos y de sus propias vidas.[iii] Las mujeres tenían poder público y privado. En 1633, el padre Paul Le Jeune informaba: “Aquí las mujeres tienen mucho poder. Un hombre puede prometer algo, y si no cumple su promesa, se considera suficientemente excusado al decir que su esposa no quiso hacerlo. Le dije entonces que él era el amo, y que en Francia las mujeres no mandan a sus maridos”.[iv]

Para los siglos especialmente misóginos de la conquista en Europa, esta desviación de las salvajes era una razón más para convertirlas a la verdadera religión. Por entonces, Santa Teresa de Ávila escribía que las mujeres (europeas) son especialmente débiles y perversas, por lo cual había que extirpar cualquier indicio de libertad en ellas: “libertad llaman ya melancolía; y es ansí, que he pensado que en estas casas, y en todas las de religión, no se debía tomar este nombre en la boca (porque parece que trae consigo libertad) sino que se llame enfermedad grave y que se cure como tal. [Que las mujeres] no entiendan que han de salir con lo que quieren, puesto en término de que hayan de obedecer, que en sentir que tienen esta libertad está el daño […] y han de advertir, que el mayor remedio que tienen, es ocuparlas mucho en oficios, para que no tengan lugar de estar imaginando, que aquí está todo su mal. […] Téngase aviso que la flaqueza es natural y es muy flaca, en especial en las mujeres […] es menester que á cada cosita que se nos antoje, no pensemos luego es cosa de visión. […] No creo que hay cosa en el mundo, que tanto dañe a un prelado, como no ser temido, y que piensen los súbditos que puedan tratar con él, como con igual, en especial para mujeres, que si una vez entiende que hay en el perlado tanta blandura será dificultoso el gobernarlas”.[v]No por casualidad Santa Teresa fue canonizada santa y doctora por la Iglesia y no Sor Juana Inés de la Cruz, sino todo lo contrario, del otro lado del Atlántico. Sor Juana, la rebelde criada por indias en México.

Graeber y Wengrow observaron que mientras los jesuitas hablaban de “la espantosa libertad de los salvajes” que impedía su sumisión al “yugo del Señor”, solo “la traducción de la palabra ‘Señor’, ‘mandatos’ y ‘obediencia’ tenían serios problemas en las lenguas nativas”.[vi]

Aunque muchas naciones indígenas en la América precolombina eran matrilineales, no todas eran democráticas e igualitarias como la Confederación iroquesa, entre otras. La civilización que los precedió sobre el río Misisipí, la Cahokia, construyó grandes ciudades y pirámides casi olvidada en lo que hoy es la frontera entre Misuri e Indiana. Desapareció en el siglo XII, más o menos cuando los iroqueses fundaron su Liga de la paz.

 Las ideas feministas, con otros nombres, pueden rastrearse a los orígenes de la historia. Por no referirnos a la prehistoria, donde los sistemas matriarcales eran aún más comunes al tiempo que más difíciles de analizar por la escasez de las fuentes. El feminismo, como lo conocemos hoy, como una corriente de pensamiento crítico, surge o resurge con la Ilustración. Es razonable pensar que las nuevas ideas humanistas de libertad e igualdad, los derechos del hombre, inevitablemente tenían que conducir a una reflexión y reivindicación de los derechos de la mujer. Ahora, de la misma forma que argumentamos que la Ilustración europea fue influenciada por el humanismo y por el conocimiento de las sociedades indígenas de América, de igual forma debemos considerar la influencia de estas sociedades en lo que se refiere a las relaciones de género.

En 2009 publicamos algunos capítulos sobre la posible influencia de la por entonces rescatada heroína del feminismo, Sor Juana Inés de la Cruz: “¿por qué se ha estudiado hasta el hastío las lecturas de Sor Juana Inés de la Cruz, sus influencias provenientes del Siglo de Oro español, y no se ha estudiado las relaciones de la niña Juana Inés con sus criadas indias? ¿Cómo explicar el feminismo de la monja rebelde recurriendo al misoginismo de los escritores españoles del siglo XVI y XVII? Incluida a la misma Santa Teresa, defensora de la sumisión femenina al poder masculino citada por la misma Sor Juana, más por conveniencia política que por convicción ideológica. ¿Por qué desestimar que la llamada cultura machista de México no era tal o era mucho menos machista y misógina que la Europa de la Edad Media y del Renacimiento?[vii] Está de más recordar que el Siglo de Oro español no solo fue el siglo del oro americano sino también el siglo de la misoginia española y europea. Basta con considerar los escritos de reconocidos intelectuales de la época, como Fray Luis de León (La perfecta Casada, 1583, calificada por algún prologuista como “casi feminista”), Juan de Zabaleta (Errores celebrados, 1653, Días de fiesta por la mañana, 1654), Santa Teresa (Fundaciones, 1573), Juan Huarte…[viii]

Uno de los más influyentes alegatos escritos de carácter feminista en la Europa de finales del siglo XVIII fue A Vindication of the Rights of Woman (Reivindicación de los derechos de la mujer, 1792) de Mary Wollstonecraft. Para entonces, ya habían pasado más de un siglo de crónicas, historias y obras de teatro sobre el mundo indígena del otro lado del Atlántico. Como casi todos sus contemporáneos masculinos, Wollstonecraft no cita ni menciona nada de esa reveladora y desafiante experiencia de los salvajes del otro lado del océano que circulaba en las tertulias de intelectuales―con más intensidad cultural a principios del mismo siglo. Tal vez porque no era consciente de ello o tal vez porque a la retórica filosófica del momento no necesitaba reconocer fuentes históricas de sus ideas. Le bastaba con las ideas más básicas, que de por sí eran defendibles sin sustento arqueológico: si la libertad y la igualdad depende de la razón de los individuos, y las mujeres son sujetos racionales, entonces son ciudadanas con derechos iguales. Su lógica no necesita de los orígenes de sus ideas, pero para este estudio sí es relevante. Las casualidades son demasiadas y no se explican sino por el contexto histórico del removedor “descubrimiento del nuevo mundo”. Por si fuese poco, algunas feministas más reconocidas de finales del siglo XIX reconocieron de forma directa su admiración por el sistema político y cultural nativo. Otras fueron absorbidas por el sistema europeo.

Nueve años después del Primer Congreso Anti-esclavista Femenino de Estados Unidos, en 1848, una asamblea de 68 mujeres y 30 hombres presidida por Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, aprobaron una declaración de derechos de la mujer al voto y a la participación política, luego conocida como «Declaración de Sentimientos y Resoluciones de Seneca Falls». Ese verano en la ciudad de Seneca Falls, Nueva York, Elizabeth Cady Stanton fue enfática en su crítica a la sociedad patriarcal: “Una mujer no es nadie. Una esposa lo es todo. Una chica guapa vale más que diez mil hombres, y una madre, después de Dios, es todopoderosa. Por lo tanto, las damas de Filadelfia, bajo la influencia de las más serias reflexiones, están decididas a defender sus derechos como esposas, bellezas, vírgenes y madres, y no como mujeres”.[ix]

Un testimonio reflexivo y significativo por demás fue el de Alice Fletcher. Nacida en Cuba en 1838 y estudiosa de las culturas indígenas americanas, Fletcher vivió en la región de los Grandes Lagos con los sioux por un tiempo. Fue amiga de Susette La Flesche, mujer Omaha conocida como Ojos Brillantes. A finales de marzo de 1888, en Washington DC, Fletcher se dirigió al Consejo Internacional de Mujeres, la primera reunión internacional de mujeres por el sufragio. En su discurso, recordó una visita que realizara a la Nación Omaha en Nebraska. En esa oportunidad, una mujer le regaló un caballo.

―¿Qué dirá su marido si se entera de que me acaba de regalar un caballo? ―preguntó Fletcher.

La mujer se rio a carcajadas y enseguida le contó la historia a los demás, reunidos en su vivienda, con la misma reacción.

―Mi explicación del control del hombre blanco sobre la propiedad de su esposa fue tomada con burla y desprecio ―dijo Fletcher.

Por entonces, y diferente a las culturas indígenas, las mujeres en Europa y Estados Unidos no solo tenían limitaciones en el acceso a un trabajo, sino que, una vez casadas, sus propiedades pasaban a pertenecer a sus maridos. Su sumisión estaba justificada por un supuesto deseo de Dios o por una maldición bíblica por algo que ellas no habían hecho, como comerse una fruta prohibida en el origen de los tiempos o algo por el estilo.

Las culturas indígenas no sólo significaron una inspiración de lucha para los activistas en favor de una democratización de las sociedades modernas y de los derechos de las mujeres, sino que, además, proveían de ejemplos concretos y reales, no meramente teóricos. Al mismo tiempo, las naciones indígenas continuaron perdiendo derechos, no solo a sus tierras sino a sus costumbres bajo la expansión violenta del hombre blanco que legisló e impuso una política de “christianize and civilize” (cristianiza y civiliza) a las naciones llamadas salvajes.

Fletcher continuó:

―Cada vez que les explicaba nuestras leyes a las mujeres indias, recibía siempre la misma respuesta: ‘Como mujer india, yo era libre. Era dueña de mi casa, de mi persona, del trabajo de mis manos, y mis hijos nunca me olvidaban. Yo vivía mejor como india que bajo la ley blanca’.[x]

En un artículo publicado por el New York Evening Post en 1875, Matilda Gage describió las reglas sociales y matrimoniales de las sociedades indígenas, las cuales se parecían, por lejos, mucho más a las actuales relaciones modernas que a las sociedades occidentales de la época: “La división del poder entre los sexos en esta república india es prácticamente igualitaria… Si por cualquier razón el marido y la mujer iroqueses se separan, la mujer se llevaba consigo todos los bienes que había traído al wigwam. Los hijos también acompañaban a la madre, cuyo derecho sobre ellos es reconocido como algo indiscutible”.[xi]

Un par de décadas más tarde, las feministas desafiaron insultos y calumnias adoptando la bicicleta como forma de independencia. La sufragista Elizabeth Cady Stanton, escribió que la bicicleta “La bicicleta inspirará a las mujeres más coraje, respeto por sí mismas y confianza en sí mismas…” Su amiga y también líder por el derecho al voto de las mujeres, Susan Anthony, dijo: “Me pongo de pie y me regocijo cada vez que veo a una mujer pasar sobre una rueda… la imagen de la feminidad libre y sin restricciones”.[xii]

Como anotábamos antes, no faltaron las referencias directas al ejemplo nativo como modelo político ni las frustraciones por el secuestro de la causa feminista. Fue el caso de Matilda Joslyn Gage, una de las activistas más notables por los derechos de las mujeres y el sufragio universal. Gage fue encarcelada por apoyar el movimiento abolicionista y por asistir a esclavos fugitivos, algo ilegal según la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850. Luego de un período de luchas feministas, Matilda Gage renunció a liderar el National Woman Suffrage Association debido a la trasformación conservadora de esta asociación.

En su voluminoso y admirable libro de 1893, La mujer, la iglesia y el Estado, Gage describió la desaparición del matriarcado debido al cristianismo, lo cual le valió enemigas incluso dentro de su grupo sufragista.[xiii] El libro fue prohibido en 1913 por blasfemo. Es decir, aparte de su exclusión de la política por ser mujer, fue castigada con otras dos violaciones a la ley nativa: la defensa del Estado a la esclavitud y su censura a un individuo por sus ideas.

Matilda Gage escribió en detalle y con un conocimiento enciclopédico sobre la Confederación iroquesa, entre otros sistemas matriarcales. Según Gage, “nunca la justicia fue más perfecta; nunca la civilización fue más elevada”. En su capítulo sobre el matriarcado, escribió: “En los Archivos Estatales de Albany, Nueva York, se conservan tratados firmados por los ‘Sachems y Mujeres Principales de las Seis Naciones’. Las mujeres también poseían el poder de veto en cuestiones de guerra. Sir William Johnston menciona un caso en el que mujeres mohawk prohibieron a los jóvenes guerreros emprender el camino de la guerra. Las relaciones familiares entre los iroqueses demostraban la superioridad del poder de la mujer. […] Si, por cualquier motivo, el esposo y la esposa iroqueses se separaban, la mujer se llevaba consigo todas las propiedades que había aportado al wigwam; los hijos también acompañaban a la madre, cuyo derecho sobre ellos era reconocido como supremo. Tan plenamente se computa hasta el día de hoy la descendencia a través de la madre, que los niños de ojos azules y cabello rubio, hijos de padres blancos, son contados como miembros de la tribu”. [xiv] Recordemos que, en Estados Unidos, los hijos de esclavistas blancos con esclavas negras o mulatas eran considerados esclavos, no pertenecientes a la familia. Incluso hoy, como es el caso del expresidente Obama, son considerados negros, aunque tengan cuatro veces más genes de Europa que de África.

La violencia que surge de la invención de la propiedad privada también fue precedida por un patriarcado radicalizado. La profesora Sally Roesch Wagner, directora de la Fundación Matilda Joslyn Gage y del Centro para el Diálogo por la Justicia Social de Nueva York, lo resumió de la siguiente forma: “Según la mayoría de los relatos, las violaciones y otros actos de violencia contra las mujeres eran poco frecuentes en las sociedades indígenas antes del contacto europeo. Cuando ocurrían, se castigaban con dureza. Las mujeres blancas que pasaban tiempo en las reservas de los nativos americanos comentaban habitualmente el grado de seguridad que sentían y la libertad de moverse a su propia voluntad y discreción. Un cartero de finales del siglo XIX le dijo a un periodista del New York Herald que visitaba la Nación Seneca: ‘Una mujer blanca puede andar sola entre ellos o por los caminos más desolados con total seguridad. Prefiero que mi esposa o mi hija anden solas de noche en esta reserva que en el pueblo en el que vivo’. Una maestra de escuela dijo lo mismo: ‘Allí es el único lugar en el que he enseñado y en el que nunca me han insultado… He oído lo mismo de todas las maestras que conozco en la reserva’”. [xv], [xvi]

Exactamente lo mismo que yo solía escuchar de las mujeres blancas viviendo en Mozambique, en 1997.

Notas:

[1] Uno de estos ejemplos de quiebre cósmico es el mismo mito del dios de la guerra, Huitzilopochtli, nacido de la diosa de la fertilidad o Madre Tierra, Coatlicue, la que vestía una falda de serpientes y fue embarazada por una bola de plumas caída del cielo para disgusto de sus hijas mujeres que quisieron matarlo para ocultar la infidelidad de su madre con el dios Sol (cielo). La diosa o semidiosa Coatlicue moraba en el Monte de las Serpientes y tuvo un hijo Colibrí (ave, cielo).

[2] Ver Luis Vitale, La mitad invisible de la historia. El protagonismo social de la mujer iberoamericana. Buenos Aires: Sudamericana-Planeta, 1987 y Manuel Burga, Nacimiento de una utopía. Muerte y resurrección de los incas. Lima: Instituto de apoyo agrario, 1988.

[i] The Routledge History of Latin American Culture. United Kingdom, Taylor & Francis, 2017.

[ii] Owen, James. “Tomb of Maya Queen Found. ‘Lady Snake Lord’ Ruled Centipede Kingdom.” National Geographic, 4 Oct. 2012.

[iii] The Jesuit Relations and Allied Documents: Travels and Explorations of the Jesuit Missionaries in New France, 1610-1791; the Original French, Latin, and Italian Texts, with English Translations and Notes. United States, Burrows Bros. Company, 1898.

[iv] Paul Le Jeune. The Jesuit Relations and Allied Documents: Travels and Explorations of the Jesuit Missionaries in New France, 1610-1791; the Original French, Latin, and Italian Texts, with English Translations and Notes. United States, Burrows Bros. Company, 1898, p. 181.

[v] Jesús, Santa Teresa de. Obras de Santa Teresa de Jesús. [1573] Barcelona: Juan Olivares, 1847, pp. 45-47, 239.

[vi] Graeber, David y Wengrow, David. The Dawn of Everything: A New History of Humanity. United States, Farrar, Straus and Giroux, 2021, p. 44.

[vii] Majfud, Jorge. “El Insospechado Universo de Amerindia (I).” América Latina en Movimiento, 13 de mayo de 2010, www.alainet.org/es/active/38159.

[viii] Majfud, Jorge. “The Imperfect Sex: Why Is Sor Juana Not a Saint? [El sexo imperfecto. ¿Por qué Sor Juana no es Santa?]. Monthly Review Online, 25 de febrero de 2007, mronline.org/2007/02/25/majfud250207-html/

[ix] Aliano, Kelly. “Declaration of Rights and Sentiments.” Women & the American Story, 4 de abril de 2023, wams.nyhistory.org/expansions-and-inequalities/politics-and-society/declaration-of-rights-and-sentiments/.

[x] “How Native American Women Inspired the Women’s Rights Movement (U.S. National Park Service).” Nps.gov, 2020, www.nps.gov/articles/000/how-native-american-women-inspired-the-women-s-rights-movement.htm.

[xi] Wolfe, James, and Moehn, Heather. Understanding the Iroquois Constitution. United States, Enslow Publishing, 2015, p. 81.

[xii] “Pedaling the Path to Freedom.” National Women’s History Museum, 27 June 2017.

[xiii] Gage, Matilda Joslyn. Woman, Church and State: A Historical Account of the Status of Woman Through the Christian Ages: with Reminiscences of Matriarchate. United States, C.H. Kerr, 1893, pp. 11-28.

[xiv] Gage, Matilda Joslyn. Woman, Church and State: A Historical Account of the Status of Woman Through the Christian Ages: with Reminiscences of Matriarchate. United States, C.H. Kerr, 1893, pp. 11-28.

[xv] “How Native American Women Inspired the Women’s Rights Movement (U.S. National Park Service).” Nps.gov, 2020.

[xvi] Roesch Wagner, Sally. We Want Equal Rights: How Suffragists Were Influenced by Haudenosaunee Women. United States, 7th Generation, 2020.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

lunes, 20 de julio de 2026

Trump, abusador sexual pero presidente del imperio

Fuentes: Rebelión [Foto. La periodista E. Jean Carroll sale del Tribunal Federal de
Nueva York, en una imagen de archivo. AP]

La Corte Suprema estadounidense rechazó revisar una apelación del convicto presidente Donald Trump y lo declaró responsable de abusar sexualmente y difamar a Jean Carroll, y lo condenó a pagar cinco millones de dólares a ella, excolumnista de una revista.

Carroll demandó a Trump en 2019 por difamación y volvió a demandarlo en 2022 por difamación y agresión tras la entrada en vigor de una ley en Nueva York que permitió a las víctimas de abuso sexual presentar demandas civiles por hechos ocurridos en el pasado. !Qué presidente!

La demanda de 2022 sostenía que Trump agredió sexualmente a Carroll en una tienda por departamentos de Nueva York, a mediados de la década de 1990, y luego la difamó al afirmar que ella había inventado la historia para impulsar las ventas de un libro.

Como siempre hace en todos los juicios en los que ha estado envuelto, Trump negó haber realizado irregularidades, argumentó que el juez federal Lewis Kaplan cometió varios errores al permitir que el jurado escuchara el testimonio de dos mujeres que afirmaron haber sido agredidas sexualmente por él en años anteriores.

Trump también sostuvo que el juez no debió permitir que el jurado viera la grabación de “Access Hollywood”, en la que se le escucha decir en 2005, con un micrófono abierto, que besa y manosea a las mujeres.

“Sabes, me siento automáticamente atraído por las mujeres hermosas. Simplemente empiezo a besarlas. Es como un imán. Solo las beso. Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa… Agarrarlas por la vagina. Puedes hacer cualquier cosa”, se escucha decir a Trump en la grabación. !Qué presidente!

El convicto presidente tiene que enfrentar la otra demanda de Carroll del 2019  por la que le exigen pagar 83 millones de dólares, y sus abogados presentarán en los próximos días una apelación ante la Corte Suprema.

Pero para Trump éstas no son más que parte de las fechorías que ha cometido a lo largo de su vida, y pagar esos pocos millones representan una minucia para él, máxime cuando desde su retorno a la Casa Blanca en enero de 2025 su fortuna personal se ha incrementado en 2,2 mil millones de dólares. Medios de prensa informaron que él y su familia están invirtiendo en más de una docena de empresas que tienen negocios con el gobierno federal. !Qué presidente!

Ty Cobb, abogado de Trump durante su primer periodo presidencial, comentó en entrevista con CNN: “Estamos atestiguando la avalancha de corrupción más grande en la historia de la humanidad en los últimos 18 meses…. Esto se trata de alguien que todos los días se dedica a la acumulación de riqueza y poder”.

En un informe de 927 páginas de divulgación de datos financieros personales obligatorio a la Oficina de Ética Gubernamental, el presidente detalla sus 2,2 mil millones en ingresos durante 2025, su primer año en la presidencia. Unos 1,4 mil millones del total se generaron de inversiones en el negocio de criptomonedas de la familia. Trump reportó casi 600 millones de ingreso de la empresa de criptomoneda World Financial Liberty que fundó con sus hijos y otros 636 millones de su moneda $Trump.

En el último año, el mandatario también ha ganado decenas de millones en regalías y derechos de licencia para nuevos hoteles, complejos turísticos y campos de golf, frecuentemente en países que estaban negociando con el gobierno estadounidense sobre aranceles, asistencia militar y otros asuntos.

También ganó millones al poner su nombre en varios productos, desde la Biblia Trump, zapatos deportivos, relojes y otros artículos con su marca. El informe de patrimonio incluye más de 80 millones en ingresos como resultado de acuerdos legales para solucionar demandas que interpuso contra las cadenas de televisión ABC y CBS, YouTube y otras empresas.

Y para concluir este pequeño dossier, medios de prensa enumeran algunos de sus «buenas virtudes»:

Mencionado 38 000 veces en el informe Epstein, entre ellos supuesta pedofilia; se acogió a la Quinta Enmienda en 97 ocasiones; 34 condenas por delitos graves; 91 cargos penales; 26 acusaciones de agresión sexual. 

Además, 6 bancarrotas; 5 aplazamientos del servicio militar; 4 imputaciones formales (acusaciones); 2 procesos de destitución (impeachment); 2 empresas condenadas; 1 universidad falsa clausurada; 1 organización benéfica falsa clausurada; Acuerdo de 25 millones de dólares por fraude; veredicto de 5 millones de dólares por abuso sexual; sentencia de 2 millones de dólares por abuso en una organización benéfica falsa; sentencia por 93 millones de dólares por abuso sexual; sentencia de más de 400 millones por fraude. !Qué presidente!

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

Del estruendo de sables al imperio de la toga: La judicialización de la soberanía


José Manuel Rivero, abogado y analista político

14 de julio de 2026












Este asedio judicial doméstico no opera en el vacío, ni es fruto de la casualidad; actúa como la mandíbula interna de una pinza tenaza cuya fuerza motriz es exterior.  Horas antes de que la resolución judicial viera la luz, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, lanzaba en los medios de comunicación la consigna que preludiaba el  fallo: calificaba de “absolutamente impropio” el viaje y exigía impedirlo “como sea”.

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La reciente resolución judicial que vedó la presencia de Begoña Gómez, esposa del  Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en la delegación oficial española  en la cumbre de la OTAN en Ankara no admite una lectura ingenua bajo el  reduccionismo técnico-jurídico del derecho procesal burgués. Sostener, con un  formalismo estéril, que la denegación del permiso se fundamenta exclusivamente en  la condición de Turquía como Estado extracomunitario es un ejercicio de hipocresía  institucional que ofende la inteligencia crítica. Tal argumentación se desmorona ante  la evidencia de que el riesgo de fuga es materialmente inexistente en una persona  que se encuentra bajo una custodia permanente y exhaustiva por parte de las  fuerzas de seguridad del Estado. Si descorremos el velo del fetichismo legal, lo que  emerge con nitidez no es la aplicación de la norma, sino su instrumentalización  política: un síntoma elocuente de una coyuntura histórica donde los aparatos  coercitivos del Estado se activan para disciplinar, erosionar y descabezar a un poder  ejecutivo que se ha tornado disfuncional, si no incómodo, para el bloque atlantista  hegemónico transnacional. 

Este asedio judicial doméstico no opera en el vacío, ni es fruto de la casualidad;  actúa como la mandíbula interna de una pinza tenaza cuya fuerza motriz es exterior.  Horas antes de que la resolución judicial viera la luz, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, lanzaba en los medios de comunicación la consigna que preludiaba el  fallo: calificaba de “absolutamente impropio” el viaje y exigía impedirlo “como sea”. 

Esta sincronización milimétrica entre la ofensiva mediático-partidista y el dictamen  de los tribunales desenmascara la operativa de la “guerra híbrida” moderna: la  judicatura deja de ser un poder arbitral para convertirse en el brazo ejecutor de una  estrategia de desgaste orquestada. El objetivo trascendía lo meramente anecdótico;  se trataba de garantizar que el presidente del Gobierno aterrizara en Ankara  políticamente maniatado, mermado en su autoridad simbólica ante sus pares y  lastrado por una duda penal que, más allá de los juzgados, actuaba como un  mecanismo de devaluación de su palabra en el escenario internacional.

Para comprender la urgencia y la virulencia de este disciplinamiento, es imperativo  ensanchar el foco hacia la geopolítica del imperio. La cumbre de la OTAN se celebra  bajo la sombra de un Donald Trump hostil, refractario a cualquier fisura en la  ortodoxia atlantista y ávido de sacrificios fiscales para la maquinaria bélica. El  Gobierno español se ha convertido en una pieza a ajustar en el tablero geopolítico  debido a sus posiciones de distanciamiento frente a la agresión militar  estadounidense-sionista sobre Irán y, crucialmente, por su resistencia a acatar la  exigencia draconiana de elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB.

Este incremento  no es una mera variable macroeconómica; representa una detracción masiva de  recursos que, en última instancia, sustraería capacidad de bienestar a las clases  populares para transferirla, vía complejo militar-industrial, a los engranajes de la  guerra permanente. Ante esta disidencia presupuestaria y diplomática, la maquinaria  imperial no duda en activar sus terminales domésticas para corregir la desviación. Una mirada rigurosa a la historia estructural de nuestro país nos obliga a establecer  un paralelismo tan nítido como ineludible. En enero de 1981, el presidente Adolfo  Suárez fue forzado a dimitir, acorralado por el ruido de sables, las presiones del estamento castrense y el aislamiento político de quienes exigían la integración  inmediata y sumisa de España en la estructura de la OTAN. Un mes después,  sobrevenía la intentona golpista del 23-F como culminación de esa crisis de  hegemonía. La lección que nos lega aquella coyuntura es atemporal: cuando el  diseño político de un Gobierno civil no se pliega con la docilidad exigida a los  intereses estratégicos del eje atlantista, los resortes profundos del Estado —sus  “poderes fácticos”— se movilizan para forzar su capitulación o su relevo.

La diferencia fundamental entre 1981 y la actualidad no reside en el objetivo final — el alineamiento inquebrantable con el bloque occidental—, sino en la mutación  táctica de la clase dominante. En el marco de las democracias liberales maduras, la  coerción tosca de los cuarteles ha sido sustituida por la violencia simbólica y el  poder omnímodo de la toga. El lawfare se ha erigido como el nuevo ruido de sables.  Ya no son necesarios los tanques en las calles para desestabilizar a un Ejecutivo;  basta con la instrumentalización espuria del derecho penal, la generación de un  estado de opinión asfixiante y la judicialización de la política.

La presión actual de la  OTAN, vehiculada a través de una judicatura dependiente y una oposición sumisa a  los dictados exteriores, busca forzar un escenario de debilidad que facilite la caída  del Gobierno o la dimisión de Pedro Sánchez para reinstaurar una ortodoxia sumisa. Lo que hoy está en disputa en los estrados de Madrid y en los salones de Ankara no  es la rectitud procedimental de una causa, sino los límites estructurales de la  soberanía nacional. Se debate si España tiene derecho a un margen de autonomía  estratégica o si, por el contrario, su política interior y exterior debe ser gestionada  como una colonia interna del imperio, donde los jueces actúan como procuradores  de un orden que nos es ajeno. Frente a la fuerza que se ejerce a través del poder de  la toga, solo cabe la defensa democrática de la capacidad de decidir nuestro propio  destino. 

Se aplaza el juicio por ‘terrorismo’ contra una eurodiputada


Represión



Las crónicas periodísticas de Europa ya son lo más parecido que hay a los sucesos más truculentos y los reportajes de tribunales. La eurodiputada Rima Hassan fue detenida el 2 de abril en París acusada de algo parecido a la “apología del terrorismo” por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

El crimen consistió en citar una frase del militante del Ejército Rojo japonés Kozo Okamoto, quien estaba entre los autores del bombardeo del aeropuerto de Tel Aviv el 30 de mayo de 1972: “Habla a la juventud sobre la causa palestina. Mientras haya opresión, la resistencia no solo será un derecho, sino un deber”, dijo Okamoto.

Para quienes no lo sepan: el derecho legítimo a la resistencia es un principio jurídico enunciado por la Revolución Francesa. Ya ven cómo cambian los tiempos, incluso en Francia: los derechos legítimos se convierten en crímenes de “terrorismo”.

El denunciante de Hassan fue Matthias Renault, un diputado fascista (o sea, de extrema derecha, como dicen ahora). También denunciaron el ministro de Interior francés, la Organización Judía Europea y la Liga contra el Racismo y el Antisemitismo.

La eurodiputada fue sometida a una vigilancia obsesiva. A principios de año la policía empezó a vigilar su móvil retroactivamente, pidieron a las empresas ferroviarias que informaran de sus viajes y a Europol y Air France que revelaran el destino de sus vuelos.

La primera audiencia del juicio se señaló para el 7 de julio, pero el tribunal aceptó la solicitud de aplazamiento de los abogados defensores, motivada por la comunicación tardía de numerosas aportaciones de las asociaciones prosionistas que forman parte civil del proceso.

Con motivo del primer señalamiento, casi 300 personas se reunieron frente al Palacio de Justicia de París en solidaridad con Hassan. En el escenario preparado para la convocatoria se destacó una pancarta con las palabras: “Defender Palestina no es un crimen”.

Muchos militantes solidarios estuvieron presentes en la sala del tribunal, incluido el dirigente de La France Insoumise, Jean Luc Melenchon.

Los sionistas presentes en el proceso han impugnado el aplazamiento del juicio. El proceso es el primero que involucra a una personalidad política acusada de “apología del terrorismo”.

El señalamiento se aplazó finalmente hasta el 19 de octubre para “garantizar que los procedimientos pudieran llevarse a cabo en un clima sereno”, según el juez presidente del Tribunal Penal de París.

El ‘enemigo interior’

Desde que fuera elegida eurodiputada en 2024, Rima Hassan se ha convertido en la “enemiga interior”. Ha sufrido con entereza un aluvión de presiones judiciales, mediáticas y políticas por ser una abierta defensora de la causa palestina.

En dos años se han iniciado 16 procedimientos judiciales enn su contra. Trece de estos casos ya han sido desestimados sin más.

No cabe lugar a engaños de ninguna clase: los países europeos apoyan a Israel y criminalizan la solidaridad con Palestina. ¿Libertad de expresión en Francia? ¿Inmunidad parlamentaria en Europa? Ya basta de estupideces; la caza ha comenzado: prorrusos, proiraniés, propalestinos…