domingo, 16 de agosto de 2026

Terremoto monetario en Japón con riesgo de tsunami global

Fuentes: CTXT [Foto: Donald Trump y Sanae Takaichi, primera ministra japonesa, en el Palacio de Akasaka (Tokio), el martes 28 de octubre de 2025. / Daniel Torok (White House)]


La globalización financiera no ha eliminado los riesgos, los ha conectado, y una tensión monetaria localizada puede recorrer el planeta en cuestión de horas

Mientras medio mundo sigue pendiente de los aranceles de Trump, de las guerras o de la inteligencia artificial, en Japón se está produciendo uno de los movimientos financieros más peligrosos de los últimos años. Tanto, que hasta el Gobierno de Estados Unidos ha considerado necesario intervenir para intentar frenarlo. El pasado 3 de agosto, Tokio y Washington confirmaron oficialmente que días antes habían comprado yenes de forma coordinada en los mercados. Ha sido la primera operación conjunta de esta naturaleza desde 1998 y la última vez que ambos países actuaron juntos en el mercado del yen fue en marzo de 2011 para debilitarlo, por cierto, justo después del terremoto y el tsunami de Töhoku. 

En este artículo voy a tratar de explicar de la forma más sencilla posible qué está sucediendo y lo que podría venir después.

La larga excepción japonesa

La economía de Japón se está comportando desde hace décadas como un caso verdaderamente excepcional. Tras el estallido de su burbuja inmobiliaria y bursátil, a comienzos de los años noventa del siglo pasado, el país entró en un período de crecimiento débil, con tipos de interés próximos a cero y sin apenas inflación.

Desde entonces, el Estado fue acumulando una gigantesca deuda pública que se sitúa en torno al 235% del PIB, con diferencia la más alta del mundo desarrollado. Aunque, en contra de lo que generalmente se afirmaba que iba a ocurrir, esa montaña de deuda no produjo el colapso de la economía. Gracias al ahorro de los propios japoneses y a las compras masivas de deuda por parte del Banco de Japón y con tipos de interés artificialmente bajos, se pudieron financiar los déficits sin grandes problemas.

Sin embargo, eso ocurrió de forma excepcional, gracias a condiciones muy difíciles de reproducir que han empezado a desaparecer.

Lo que oculta la intervención de EEUU es una falla estructural del sistema financiero internacional, un peligro real de la que apenas se habla

El equilibrio que dejó de serlo

El aparente estado de bonanza de la economía japonesa comenzó a mostrarse de otro modo cuando, ya en 2019, empezaron a registrarse cuellos de botella en el comercio internacional que se agravaron con las tensiones inflacionistas posteriores a la COVID, a la invasión de Ucrania y, ya más tarde, con la guerra en Irán.

Los tipos de interés y la rentabilidad de los bonos de otros países subían, y los casi nulos de Japón llevaron a que los capitales buscasen mayor rentabilidad en el exterior, al mismo tiempo que disminuía el ahorro interior y que los gobiernos de derecha aumentaban el gasto público y bajaban impuestos. El coste de la financiación del Estado empezó a aumentar justo cuando el gran volumen de deuda acumulada hace que cualquier incremento de los intereses tenga efectos multiplicados.

En esas condiciones, la cotización del yen bajaba rápidamente, aumentando así el problema, porque una moneda más débil favorece las exportaciones, pero también encarece las importaciones de energía, alimentos y materias primas que en gran volumen realiza Japón, lo que impulsa las subidas de precios. Y, en esas condiciones, la política monetaria se enfrenta a una disyuntiva fatal: para evitar el hundimiento de la divisa necesitaría fuertes alzas de los tipos de interés, pero si las lleva a cabo con ese fin, la deuda pública se dispararía por el coste de los intereses, justo cuando más está gastando un gobierno empeñado en aumentar su potencia militar.

Estados Unidos entra en juego

Sin posibilidades reales de aumentar los tipos de interés lo suficiente, lo que han venido haciendo las autoridades japonesas ha sido comprar su propia moneda en los mercados internacionales. Para hacerlo necesitan gastar reservas, y el gran temor, lo que de verdad late en el trasfondo de todo esto, es que, si esas reservas no bastan, acaben teniendo que vender de forma masiva los activos más líquidos que poseen: los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Precisamente para evitar ese escenario, las autoridades monetarias han recurrido a dos artificios muy reveladores en la intervención que han llevado a cabo.

Por un lado, Japón ha anunciado que utilizará un mecanismo de la Reserva Federal, el llamado repo FIMA, que le permite acceder hasta a 60.000 millones de dólares por día entregando temporalmente sus bonos de Estados Unidos como garantía durante un máximo de siete días, sin tener que venderlos. Y, por otro, la Reserva Federal, en vez de vender dólares para comprar yenes (lo que bajaría la cotización del dólar), lo que hizo fue vender euros de sus reservas, un movimiento insólito (como explico después) que sorprendió a todos los operadores.

Son dos movimientos que apuntan a lo mismo: no quieren que se encienda la mecha de una venta forzada de deuda estadounidense ni que el dólar se deprecie en exceso.

Si la operación fuese puntual o de escasa cuantía, a Estados Unidos podría afectarle, porque al haber más oferta de bonos debe subir su rendimiento y eso encarece su financiación, pero sólo temporalmente y sin mayores problemas.

Sin embargo, Estados Unidos ha hecho en las últimas semanas lo que no suele hacer: intervenir para defender la moneda de otro país y, menos aún, cuando se trata de una economía avanzada, como la japonesa, de la que se supone que tiene un banco central con suficientes instrumentos para resolver sus problemas monetarios.

Lo que oculta, por tanto, la intervención de Estados Unidos es una falla estructural del sistema financiero internacional, un peligro real de la que apenas se habla: la peligrosa interrelación entre las finanzas de las grandes potencias y el riesgo al que está sometida la deuda estadounidense.

EEUU no está ayudando a Japón por generosidad, sino para evitar que se produzca un terremoto monetario que llevaría a un tsunami que alcanzaría a su economía

Estados Unidos logró disponer de un privilegio único: la moneda que imprime a su voluntad es la más deseada y utilizada por los demás países, lo que significa que puede emitirla sin cesar. Puede endeudarse emitiendo bonos de su Tesoro mientras haya suficientes dólares circulando y los demás países vayan obteniendo excedentes que materialicen en la divisa estadounidense. Pero si, por el contrario, las demás economías entran en crisis y se ven obligadas a obtener liquidez para mantener la cotización de sus propias monedas, como le ocurre ahora a Japón, la deuda que peligra es la de Estados Unidos.

Japón es hoy día uno de los mayores poseedores de deuda pública estadounidense (en torno a 1,2 billones de dólares) y también de otros activos, como acciones (1,2 billones) o deuda de empresas (300.000 millones de dólares). Si el gobierno y el banco central de Japón tuvieran que deshacerse de una parte considerable de esos títulos, lo que provocaría sería un problema de gran dimensión en Estados Unidos: la Reserva Federal quizá se viera obligada a elevar los tipos de interés, encareciendo la financiación del Gobierno estadounidense y desestabilizando al conjunto del sistema financiero internacional.

Estados Unidos no está ayudando a Japón por generosidad, sino para evitar que se produzca allí un terremoto monetario que, con toda probabilidad, llevaría consigo un tsunami que alcanzaría a su propia economía.

Especulación como telón de fondo

Lo que hay que retener y comprender bien es cómo un problema monetario japonés puede convertirse en un problema de todos.

Durante años, los tipos de interés casi nulos de Japón convirtieron al yen en la moneda favorita para una operación especulativa muy rentable pero muy peligrosa llamada “carry trade”. Los especuladores se endeudan en yenes prácticamente gratis para invertir ese dinero en activos de mayor rendimiento en el resto del mundo, desde bonos estadounidenses hasta bolsas o criptomonedas.

El problema de este mecanismo es que, cuando el yen se aprecia bruscamente, por ejemplo, si los bancos centrales salen a comprarlo, ese enorme entramado de posiciones especulativas se deshace en cadena y obliga a vender activos por todo el planeta para devolver los préstamos contraídos en yenes porque dejan de ser rentables. Algo que ya ocurrió en agosto de 2024, cuando una subida relativamente modesta del yen fue suficiente para provocar una caída bursátil global de varios días.

Es difícil calcular con exactitud la magnitud de este tipo de operaciones, pero en cualquier caso es muy grande. En su acepción más amplia, se estima que ese carry trade en Japón movía unos 20 billones de dólares en 2023, más de cinco veces el PIB de Japón y un volumen que se ha mantenido e incluso aumentado su componente especulativa desde entonces. Y aunque se acepte que sólo una parte, quizá unos cuatro billones de dólares, corresponda a posiciones especulativas capaces de deshacerse en tromba, se trataría de uno de los mayores, menos vigilados y más peligrosos motores de liquidez del planeta. En palabras textuales de BCA Reasearch en febrero de 2026, “una bomba de relojería”.

Europa dispone de una de las grandes monedas internacionales, pero rara vez ejerce un liderazgo equivalente en la gobernanza monetaria mundial

El euro paga, sin comerlo ni beberlo, y China juega otra partida

Para no debilitar al dólar al ayudar al yen, la Reserva Federal financió la compra de yenes vendiendo euros, lo que pilló a contrapié a los mercados y metió al euro en un conflicto que no era el suyo. El euro ha servido como instrumento financiero de la operación, pero la Unión Europea no apareció como actor político de la respuesta. Una nueva muestra de la paradoja europea: dispone de una de las grandes monedas internacionales, pero rara vez ejerce un liderazgo equivalente en la gobernanza monetaria mundial. 

Y, mientras tanto, este proceso ha puesto de relieve un contraste interesante entre lo que ocurre en Japón y lo que hace China.

Tokio vende, o tiene miedo a tener que vender, porque está acorralado, ha de defender su moneda y trata de vender dólares y títulos estadounidenses a la desesperada. Pekín, por el contrario, lo hace por estrategia, de forma deliberada, sostenida y ordenada, no por necesidad como Japón. Ahora bien, ambos movimientos tienen el mismo efecto: erosionan el privilegio que permite a Estados Unidos financiarse barato porque el resto del mundo necesita y desea sus dólares. Y la paradoja es que una parte creciente de la deuda récord que está tensionando las finanzas japonesas se destina a un rearme militar acelerado pensado, sobre todo, en enfrentarse a China. Pero, en ese proceso, Japón debilita su economía, endeudándose hasta el límite de lo sostenible, para armarse contra el país que, por el contrario, se fortalece al desprenderse con calma del dólar y acumular oro.

Sólo pagar los intereses de la deuda va a llevarse en torno a la décima parte del presupuesto de Japón en 2026

La compra de yenes alivia, pero no es solución

Cuando uno o varios bancos centrales intervienen masivamente en el mercado de divisas para frenar la caída brusca de una moneda, como ahora hacen los de Japón y Estados Unidos, la caída puede frenarse. Pero no se eliminan las causas que la provocan.

Japón sigue teniendo una deuda gigantesca y, aunque se la debe principalmente a los propios japoneses, ya se está viendo que no va a poder hacerlo continuamente sin soportar tensiones muy fuertes. Las cifras marean: el rendimiento de su bono a 40 años ha superado el 4% por primera vez, el de su bono a 10 años ha llegado a rebasar al de la deuda china, lo que nunca había sucedido, y sólo pagar los intereses de la deuda va a llevarse en torno a la décima parte del presupuesto del Estado en 2026.

El envejecimiento de la población es acelerado y eso frena el crecimiento potencial de la economía japonesa; su gobierno de extrema derecha se ha embarcado en una carrera de gasto militar muy costosa, reduce al mismo tiempo los impuestos, y el Banco de Japón no sale del dilema realmente irresoluble que hemos comentado.

La economía japonesa va a seguir sufriendo los mismos desequilibrios que han generado tensiones en las finanzas internacionales, y todo eso ocurre porque se ha permitido que exista un sistema financiero global casi totalmente interconectado, en donde hay plena libertad de movimientos para el capital sin que apenas existan mecanismos de contención o reequilibrio que no sean el tipo de intervenciones puntuales que hemos comentado.

El riesgo de tsunami

Por supuesto, sería pura imprudencia asegurar que las dificultades de Japón van a provocar una crisis financiera mundial. Pero igual de imprudente resulta minimizar la importancia de lo que está ocurriendo.

El propio secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha pedido que el mecanismo FIMA se amplíe en los próximos meses y cuando el bombero pide más potencia al extintor no tranquiliza, sino que más bien señala la medida del incendio. Precisamente, porque el problema al que se quiere hacer frente no es puntual, sino estructural, tanto en Japón como en las finanzas globales.

Si se siguen acumulando tensiones, alguno de los grandes tenedores de deuda y títulos estadounidenses se verá obligado, antes o después, a venderlos para poder salvar sus muebles. Y el contagio, entonces, será inmediato, global y quizá imparable.

Durante años se ha dicho que los mercados financieros distribuían bien el riesgo y lo que ahora estamos comprobando es justamente lo contrario

Contemplar la cotización del yen como si ese fuera el problema es como detener la atención en el dedo que señala a la Luna. Lo que el terremoto monetario de Japón está poniendo de relieve es lo irreal y frágil del presupuesto sobre el que se sostiene el edificio de las finanzas internacionales: aumentar sin cesar la deuda (el gran negocio de los bancos y de las grandes empresas cada vez más volcadas en otorgar crédito privado) gracias a tipos de interés extraordinariamente bajos y confiando exclusivamente en que el orden lo impongan los mercados.

Es pronto para saber si nos encontramos ante una simple turbulencia o ante el comienzo de una transformación mucho más profunda. Durante años se repitió que Japón demostraba que las montañas de deuda podían sostenerse indefinidamente. Tal vez lo que estamos viendo ahora sea exactamente lo contrario: el primer aviso serio de que incluso las excepciones históricas tienen un límite. Y, sobre todo, algo mucho más importante. Durante años se ha dicho que los mercados financieros distribuían bien el riesgo y lo que ahora estamos comprobando una vez más es justamente lo contrario. La globalización financiera no ha eliminado los riesgos, los ha conectado, y una tensión monetaria localizada puede recorrer el planeta en cuestión de horas.

Juan Torres López es economista y catedrático jubilado de Economía Aplicada.

Fuente: https://ctxt.es/es/20260801/Firmas/54769/Juan-Torres-Lopez-japon-deuda-eeuu-trump-globalizacion.htm 

El debate por la agenda trans llegó a Naciones Unidas: enfrenta a feministas históricas con una funcionaria de ONU Mujere

                         Infobae    


Más de 70 organizaciones de diferentes países enviaron una carta al Secretario General denunciando una campaña de desprestigio contra la Relatora Especial Reem Alsalem por su defensa de los derechos basados en el sexo biológico

REEM ALSALEM, Relatora Especial para la Violencia contra las Mujeres y las Niñas. N.York.n 2024 (Credit Image: © Bianca Otero/ZUMA Press Wire)
REEM ALSALEM, Relatora Especial para la Violencia contra las Mujeres y las Niñas. N.York.n 2024 (Credit Image: © Bianca Otero/ZUMA Press Wire)



Más de 70 organizaciones feministas de América Latina y Europa denunciaron ante António Guterres la distribución de un informe que atribuyen a Bibiana Aído, directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe. Se trata de un documento que, según las denunciantes, busca desacreditar a la Relatora Especial de la ONU sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, la jurista jordano-belga Reem Alsalem, por no adherir a la doctrina queer —sexo fluido, autodeterminación de género, etc.—. La carta remitida al secretario general está fechada el 21 de julio de 2026. La propia Alsalem considera que está siendo “hostigada” por parte de ONU Mujeres por no asumir posturas protrans.

El informe confidencial que cuestiona a Alsalem fue distribuido el 10 de junio. En ese texto se censuraba el trabajo de la relatora por su defensa del “sexo biológico”, sus posiciones sobre transexualidad —la tachan de “antigénero”—, y pedían una “supervisión” sobre su labor, lo que implicaría desconocer su independencia.

Lo que demuestra este documento confidencial es que la estructura de ONU MUjeres, o al menos su conducción, está cooptada por la ideología de la autodeterminación de género, la misma que ha inspirado tantas polémicas leyes de “Identidad de Género”, como es el caso de Argentina, y de España, país en el que Bibiana Aído se desempeñó como Ministra de Igualdad durante la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de asumir la dirección regional para América Latina y el Caribe de ONU Mujeres.

Bibiana Aído
Bibiana Aído, ex Ministra de Igualdad de España, actualmente directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe


Alsalem disiente del posicionamiento queer asumido por ONU Mujeres y cuestionado por muchas organizaciones feministas. Una política identitaria que en muchos organismos, partidos y hasta gobiernos ha copado la agenda de la mujer, al punto que ya no se puede llamar mujeres a las mujeres.

Precisamente, el pecado original de Reem Alsalem fue defender el sexo biológico como realidad a partir de la cual se formularon las leyes internacionales que consagran y protegen los derechos de las mujeres; es decir, esa protección se basa en su sexo biológico y no en la identidad de género autoproclamada por cualquier individuo.

Las organizaciones firmantes de la carta a Guterres sostienen que Bibiana Aído distribuyó a direcciones regionales y nacionales de ONU Mujeres un informe que ataca la independencia de Alsalem y desplaza el marco de derechos de las mujeres basado en el sexo hacia planteamientos centrados en la identidad de género.

Además de las más de 70 organizaciones feministas latinoamericanas y europeas firmantes, algunas figuras del feminismo histórico lo hicieron a título personal, como la ex diputada del PSOE Ángeles Álvarez, o Amelia Valcárcel, ex miembro del Consejo de Estado,

La carta denuncia que el documento difundido por ONU Mujeres supone un acto “sin precedentes” contra una relatora independiente de Naciones Unidas.

Aseguran que el informe falta a la verdad sobre las visitas académicas de Alsalem a México, Brasil y Colombia. El documento distribuido por Aído las presenta como “visitas no oficiales”, a pesar de que las mismas -realizadas en torno a febrero y marzo de 2026- respondieron a invitaciones de instituciones legislativas, académicas y organizaciones de mujeres.

Las legisladoras dialogaron con Reem Alsalem para analizar reformas, desafíos legislativos y recomendaciones internacionales
Reem Alsalem (der), Relatora Especial de la ONU, durante su visita a México, junto a legisladoras de ese país (Crédito: X/@LauraI_Castillo)






Esos textos añaden que la relatora mantuvo reuniones con organizaciones de mujeres, feministas, plataformas, senadoras, ministras, magistradas, funcionarios de gobierno, defensoras del pueblo y otras personas interesadas.

Las autoras de la carta a Guterres consideran que el informe de ONU Mujeres diluye la distinción entre sexo y género. También le atribuyen fórmulas como “las mujeres en toda su diversidad”, la normalización de la prostitución como “trabajo sexual” y la presentación de la gestación subrogada como un supuesto derecho de “las familias diversas”.

La carta también sostiene que el documento enmarca falsamente las visitas de Alsalem dentro de un “movimiento anti género” vinculado, supuestamente, con instituciones católicas y evangélicas ultraconservadoras, partidos de extrema derecha y redes transnacionales de defensa jurídica.

La respuesta de Reem Alsalem y el alcance del choque en la ONU

Reem Alsalem dijo a El Mundo que estaba “muy sorprendida y decepcionada” por lo que interpreta como “un hostigamiento por hacer aquello para lo que he sido elegida”. “Mi trabajo son los derechos humanos, no la política”, dijo.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres (REUTERS/Yiannis Kourtoglou)
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres (REUTERS/Yiannis Kourtoglou)


Evocando sus primeras declaraciones sobre el sexo biológico, dijo: “Hoy tengo una postura más dura, entonces fui cauta, sobre un tema del cual no tenía un juicio previo”. Y aclaró: “El caso es que la respuesta de los partidarios de la autodeterminación de género fue abrumadora”. Sobre la acusación de “antigénero”, respondió: “En realidad yo defiendo una visión acorde con los derechos de la mujer, para lo que fui elegida”.

El documento de Bibiana Aído censura “tendencias que incluyen la apropiación estratégica de espacios simbólicos feministas por actores conservadores y de extrema derecha; la creciente circulación de discursos trans excluyentes en escenarios internacionales, que les otorgan una apariencia de legitimidad técnica o normativa; y una convergencia intensificada entre narrativas feministas excluyentes trans y agendas políticas antigénero más amplias, especialmente en contextos electorales”.

Reem Alsalem fue elegida en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos y su mandato es el de una experta independiente que no forma parte de la estructura funcionarial de la ONU.

Qué medidas piden las organizaciones y por qué lo consideran un caso grave

La carta enviada a Guterres sostiene que el caso no se limita a una disputa personal, sino que afecta a la independencia de los procedimientos especiales de Naciones Unidas y al mandato de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). La relatora es una experta independiente designada para supervisar obligaciones internacionales de los Estados y formular recomendaciones basadas en derechos humanos.

La distribución oficial del informe por parte de la dirección regional convierte las opiniones de algunas funcionarias en una posición institucional. A juicio de las firmantes de la carta, eso agrava el impacto sobre la credibilidad del sistema internacional de protección de los derechos de las mujeres.

La carta enviada a Guterres también fue remitida a la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, al Comité CEDAW, a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), al Consejo de Derechos Humanos, al ECOSOC, a las misiones permanentes ante Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra y a los Estados miembros de la Asamblea General.

Las firmantes piden que el secretario general active mecanismos internos de control, investigue los hechos, determine eventuales responsabilidades y garantice que ONU Mujeres ajuste su actuación al mandato de la CEDAW y al marco internacional de protección de los derechos de las mujeres.


Conmemoración a la república popular democrática de corea: socialismo y soberanía

                                                                                         
Agosto 4, 2026
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Conmemoración a la república popular democrática de corea: socialismo y soberanía

Unión Proletaria

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Durante el mes de julio pasado, se celebró en Rusia una conferencia en conmemoración del 73 aniversario de la creación de la República Popular Democrática de Corea. Esta conferencia estuvo organizada por el Grupo de Solidaridad Internacional con la República Popular Democrática de Corea (DPRK ISG), junto a la embajada de ésta en Rusia y la Plataforma Mundial Antimperialista. Unión Proletaria participó en la misma a través del siguiente comunicado que reproducimos.

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En esta fecha de profunda significación histórica, extendemos un saludo fraterno y revolucionario al heroico pueblo de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), a su dirección política y a las fuerzas que sostienen con firmeza las banderas del socialismo juche, única garantía de la dignidad nacional.

La historia de la península coreana es el testimonio vivo de una resistencia inquebrantable. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, que dejó al país devastado por la ocupación y el pillaje japonés, la RPDC tomó la decisión histórica e irrevocable de escoger la vía del socialismo. Frente a los intentos de asimilación y sumisión, el pueblo coreano optó por edificar un socialismo con características propias. Esta decisión no estuvo exenta de sacrificios: significó enfrentar décadas de un criminal bloqueo económico, financiero y comercial, sumado al constante acoso militar y diplomático por parte del bloque imperialista, cuyo único objetivo ha sido asfixiar el el socialismo coreano, única garantía de soberanía e independencia frente a la corea ocupada y asimilada del sur.

Sin embargo, la historia reciente demuestra que la determinación de los pueblos y del sistema socialista es superior a las medidas coercitivas. Desde el año 2023, el mundo es testigo de lo que se consolida hoy como un verdadero milagro económico a pesar del bloqueo económico total por par el imperialismo. En un contexto de máxima presión internacional, la RPDC ha logrado un notable repunte en sus indicadores de crecimiento, un impulso sin precedentes en su sector industrial, desarrollo urbano y derechos sociales consolidados mientras que en el bloque imperialista se van perdiendo de forma acelerada. Este auge económico demuestra que el socialismo no es una simple elección, sino la base material que permite garantizar la soberanía, alcanzar la estabilidad y la modernización tecnológica al servicio del pueblo, mejorando sus condiciones de vida como objetivo siempre con el ánimo de colaborar con los demás -incluso con los enemigos – pero jamás claudicando.

Hoy, ante la evidente decadencia del bloque imperialista occidental, las ambiciones desesperadas de las potencias hegemónicas encabezadas por EEUU amenazan abiertamente la estabilidad global y la propia supervivencia de la humanidad a través del belicismo y la provocación constante. Frente a este peligro inminente, se vuelve imperativo fortalecer y consolidar la alianza estratégica entre la RPDC, la Federación de Rusia, la República Popular China, la República Islámica de Irán y las naciones del Tercer Mundo. En definitiva, de todas las fuerzas que combaten al imperialismo defendiendo el multipolarismo y respetando la soberanía de todas las naciones del mundo, sin importar el sistema político ni ideológico.

En la retaguardia del imperialismo, los comunistas debemos esforzarnos para hacer comprender estas verdades al resto de trabajadores y nos adherimos firmemente a la PMA como organización mundial capaz de coordinar estos esfuerzos entre todos los destacamentos revolucionarios extrayendo lecciones que permitan corregir los errores y reproducir los aciertos.

¡Viva la RPDC!

¡Viva el socialismo y las luchas de liberación nacional de las naciones oprimidas!

Saludos fraternales a Kim Jong Un, a su gobierno, al EPC y al pueblo coreano.

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Unión Proletaria

sábado, 15 de agosto de 2026

Abel Prieto: La Revolución Cubana también revolucionó el arte y la cultura


CUBA :: 05/08/2026

SIMÓN VÁZQUEZ / ABEL PRIETO

Entrevista con Abel Prieto :: La Revolución Cubana fue también una revolución en la cultura, que llevó la alfabetización a las masas e inspiró un diverso fermento intelectual y artístico de alto nivel

Como parte de Rumbo a Cuba, una misión de solidaridad con la isla --en la que, por primera vez, una embarcación de la sociedad civil cruzó el océano Atlántico transportando equipos de energía solar para un hospital pediátrico de La Habana--, Simón Vázquez visitó a Abel Prieto en la Casa de las Américas. Escritor y ensayista, exministro de Cultura de Cuba y hoy presidente de esta institución fundada por la revolucionaria cubana Haydée Santamaría, Prieto ha sido una de las figuras centrales de la política cultural de la Revolución Cubana durante más de tres décadas. Presidió la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), encabezó en dos ocasiones el Ministerio de Cultura y se desempeñó como asesor tanto de Fidel como de Raúl Castro.

En esta conversación, Prieto hace un balance del legado cultural de la Revolución Cubana, de sus errores --desde el caso Padilla hasta la represión antihomosexual de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP)-- y de los desafíos del presente cubano: los apagones, la emigración, las redes sociales y la batalla por el sentido.

Empecemos por el principio. ¿Cómo caracterizaría la Cuba en la que se formó, la Cuba prerrevolucionaria?

Recuerda que fuimos una colonia de los yanquis durante sesenta años. En 1898 intervinieron en Cuba para robarnos la victoria sobre España, y después se apoderaron de la isla y la convirtieron en una neocolonia.

Cuba fue donde el modelo neocolonial hizo su debut: por primera vez construyeron una falsa república en el país --con el dinero, con el control político y el control económico--. Aquí la figura más importante era el embajador de EEUU: era la voz del amo. Nuestra burguesía no era propiamente nacional, como en otros países de América Latina; era una burguesía que miraba obsesivamente hacia el norte. Mandaba a sus hijos a estudiar al norte, y trataba de consumir toda la basura cultural que venía del norte y de repetirla como un loro.

Era una burguesía que despreciaba las raíces africanas de nuestra identidad. Imagínate tratar de entender a Cuba despreciando el componente africano: es imposible. Todo el legado espiritual de las raíces africanas de nuestro país, que es enormemente rico --lo consideraban obra del diablo--. Lo que consumían era su cultura made in USA. Fue en ese contexto, el contexto de una nueva Cuba, que yo me formé.

Frente a esa burguesía criolla que despreciaba todo lo africano, ¿qué hizo la revolución con ese legado?

Desde muy temprano, la revolución le dio un gran estatus al legado cultural y espiritual africano, que es esencial para entender a este país. El Teatro Nacional ayudó a colocar al Conjunto Folclórico Nacional, en términos de prestigio artístico, al nivel del Ballet Nacional de Cuba: el ballet afrancesado, blanco, burgués, de pronto en pie de igualdad con el baile, el movimiento y la música de los cubanos negros. Antes de la revolución, el ballet era como un adorno de la familia burguesa (la niña que toca el piano y aprende sus pasos de baile). De pronto se convirtió en expresión de una nueva cultura nacional mestiza. Hubo grandes bailarines mestizos, que son estrellas, como nuestro Carlos Acosta.

Trabajó muy de cerca con Fidel Castro. En el centenario de su nacimiento, su relación con la cultura y la intelectualidad no ha sido el costado más discutido de su figura. ¿Qué tipo de relación construyó con los intelectuales cubanos?

La relación que Fidel creó con los intelectuales cubanos es única. En 1961, con el discurso «Palabras a los intelectuales», había fundado una política cultural que no tenía precedentes en ningún proceso revolucionario. A partir del Cuarto Congreso, «se instaló en la Unión [la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba]», como dice la gente: no faltó a una sola reunión del Consejo nacional, no faltó a un solo congreso, se pasaba todo el tiempo escuchando a la gente, participando en el debate.

A Fidel le encantaba el debate intelectual. Esa caricatura de Fidel como un dictador que no escuchaba a nadie, que imponía sus propios criterios, es falsa e indefendible. Fidel era un gran intelectual --aunque quizás no le hubiera gustado que lo llamaran así-- que disfrutaba del debate.

¿Y en un terreno tan espinoso como el de la raza?

Ahí en la UNEAC, varios actores y actrices negros le plantearon a Fidel que todavía teníamos prejuicio racial en Cuba. De esa discusión salió, a mi juicio, el discurso más importante de Fidel sobre la cuestión racial.

Fidel explicó cómo, al comienzo de la revolución, él y la dirección revolucionaria habían creído que liquidando las barreras institucionales del racismo --terminando con las playas solo para blancos, con el costado institucional, formal-- el problema quedaría resuelto y el racismo se disolvería. Y dijo que ahora estaba llegando a entender que es un problema cultural, un problema complejo, aun cuando resolver ese tipo de problema fuera más lento.

A partir de esas discusiones, empezó a preguntar por el color de piel de los estudiantes de arte, de los trabajadores sociales; promovió deliberadamente una mayor participación de la gente de piel oscura. Ya lo había dicho el Che Guevara: la universidad hay que pintarla de los colores del obrero, del campesino, del negro, del mulato.

Ese impulso por democratizar la cultura, ¿cómo esquivó al mismo tiempo tanto el realismo socialista soviético como la cultura de masas norteamericana?

Fidel era enemigo de la cultura elitista. Pero al mismo tiempo, desde 1961, rechazó el modelo soviético de realismo didáctico, simplificador --el que convertía el arte en propaganda, hasta que al final no funcionaba ni como propaganda ni como arte--, y también rechazó el modelo yanqui de cultura de masas, la idea de los estereotipos, los buenos y los malos, la visión mediocre, maniquea, simplificada del mundo. Fidel se alió con la vanguardia intelectual.

¿Puede dar un ejemplo concreto de eso?

Inventó un programa de televisión que llamó Universidad Para Todos. El primer curso fue un taller de técnica narrativa impartido por un gran escritor cubano, ya fallecido --un taller para jóvenes escritores que venía dando a un grupito muy pequeño--, y Fidel lo convirtió en algo masivo: lo puso en la televisión. Cada curso venía con un folleto, un tabloide impreso en papel prensa, que se vendía por unos centavos en los kioscos, con tiradas de medio millón de ejemplares.

Lo interesante, cuando uno se pregunta cuánta gente realmente aprendió a escribir narrativa a partir de ese curso, es que no fue mucha. Pero lo que sí promovió, de una manera increíble, fue la lectura, porque la gente iba a la biblioteca, a la librería, a buscar los libros que se mencionaban en el curso.

Era una prescripción cultural.

Eso también. Ahí está la clave para escapar de la simplificación, tanto de cuño soviético como yanqui: poner a la vanguardia en primer plano, aliarse con la vanguardia.

Fidel estaba convencido de que se podía preparar a la gente para comprender y disfrutar cualquier tipo de expresión artística o literaria: la clave está en la educación y la cultura. Para él --lo dijo mil veces-- sin cultura no hay libertad posible. Es la idea de cultura y emancipación, una idea martiana: José Martí decía que ser culto era el único modo de ser libre. Fidel decía que sin cultura no hay libertad posible, porque sin ella uno puede ser manipulado.

¿Ve ese mecanismo funcionando hoy, con el ascenso de la Nueva Derecha?

Lo estamos viendo hoy, con el ascenso del fascismo, con estas elecciones en América Latina. En un discurso en la Universidad de La Habana, en noviembre de 2005, Fidel analiza lo que llama el reflejo condicionado. Dijo: el imperialismo dice «Cuba es mala, el socialismo es malo», y ahí van los desdichados de la tierra detrás de eso --los que no tienen trabajo, ni educación, ni salud pública-- repitiendo «en Cuba, el socialismo...», y lo hacen sin pensar, sin analizar, por reflejo condicionado.

Eso es lo que está pasando hoy con las redes sociales. En ese discurso, a mi juicio, Fidel anticipa el debate sobre las redes sociales, la idea de que la gente deja de analizar, deja de pensar, y en cambio reacciona ante un estímulo con odio, con rabia, o con desprecio, por reflejo condicionado.

Fidel habló de los «pobres de derecha».

Le preocupaba la cuestión de la gente pobre entregando su voto a un demagogo porque han sido manipulados. Es un fenómeno que tenemos en abundancia: en España, en toda América Latina, en Europa, en EEUU. Mucha gente votó a Jair Bolsonaro en Brasil --gente de la favela, gente humilde-- y Bolsonaro nunca iba a velar por el destino de sus familias. Fidel decía que solo la educación y la cultura podían garantizar la capacidad de pensar por uno mismo, de manera independiente.

Decía que también en la cultura se puede retroceder.

Puede haber retroceso, claro, no se puede tratar como territorio conquistado. Cuando se creó la Prensa Nacional Cubana, Fidel dijo: no le decimos al pueblo «cree», le decimos «lee». No nos interesa producir fanáticos; nos interesa producir gente culta, libre.

Y este país se convirtió en un país de lectores. Aquí se publicó a Fiódor Dostoievski en tiradas de veinte mil o cincuenta mil ejemplares, toda la gran literatura rusa; pero también a Benito Pérez Galdós, Los miserables de Victor Hugo, y la gran literatura de EEUU, de Mark Twain a Gore Vidal.

Hoy la gente lee cada vez menos, en todo el mundo. Hemos retrocedido.

¿Un ejemplo de ese retroceso?

El béisbol, que es parte de la herencia cultural de los cubanos, y hoy los jóvenes están metidos en el fútbol. Este Mundial es un frenesí entre los más jóvenes. Tiene sentido que compartan ese atractivo global, porque vivimos en la famosa aldea global. Pero estamos perdiendo algo muy importante. El béisbol es un deporte más lento, que exige que uno lo entienda, que lo analice; y hoy la gente no tiene capacidad de concentración.

En medio de la crisis, ¿qué papel juegan las redes sociales y esa nostalgia por la Cuba de los años cincuenta?

Por la gran ofensiva de idiotización masiva, tenemos una emigración muy grande de jóvenes, impulsada principalmente por motivos económicos pero también culturales: han comprado el cuento de hadas del reino dorado de la prosperidad en EEUU. Una de las cosas que se hacen en las redes sociales es idealizar la Cuba del pasado, la Cuba anterior al siglo XXI. Hay montones de videos generados con inteligencia artificial de la Habana de los años cincuenta, la Habana del glamour: un pibe en medio de un apagón de golpe ve una Habana glamorosa, llena de luces, de autos, de neón, el Tropicana, las estrellas de Hollywood. Por un lado, está la falta de información --tenemos que enseñar historia-- y por otro están los nuevos códigos.

¿Y hay alguien respondiendo en esos mismos códigos?

Hay iniciativas muy interesantes que usan reels, esos videítos de un minuto. Vi uno que me gustó mucho que usa una canción de Bad Bunny llamada «Lo que le pasó a Hawaii»: la tesis de un pibe muy joven, mestizo, es «no queremos que le pase a Cuba lo que le pasó a Hawaii». Ahí hay un camino muy prometedor para interesar a los jóvenes en un tema, entrándole a través de una música que les gusta. Pero el desafío es enorme, porque un adolescente cubano está bajo la influencia del teléfono las veinticuatro horas del día.

Volvamos a «Palabras a los intelectuales». Pasaron sesenta y cinco años desde ese discurso fundacional de la política cultural, que sostenía que la Revolución Cubana no tendría una forma artística específica, como sí lo era el programa socialista, y que clasificaba a los artistas en tres categorías: artistas revolucionarios, artistas contrarrevolucionarios y artistas no revolucionarios. ¿Cuál fue lo más importante de ese discurso?

Es un tema que me apasiona. Ese discurso llega a decir que solo podemos renunciar a aquellos que se vuelven incorregiblemente reaccionarios, incorregiblemente contrarrevolucionarios. Esa palabra es tremenda: «incorregible». La idea de que un contrarrevolucionario pudiera enderezarse. Y siempre dice «si es honesto»: la idea de la honestidad, de la ética, de que un contrarrevolucionario pudiera rectificar sus posiciones y acercarse a la revolución.

Fidel dice que la revolución debe tener sitio para un artista no revolucionario y garantizarle a ese artista su espacio de libertad creativa. Ahí le estaba respondiendo a un escritor católico que preguntaba si tendría la libertad de expresar su fe, y Fidel le dijo que sí, que se trataba de abrir un espacio para trabajar para la revolución, con la revolución, en libertad. Fidel no le pone etiquetas al arte; le habla a los creadores.

«Palabras a los intelectuales» es un llamado a la unidad más generosa, más amplia, que reconoce la diversidad y el gran trabajo cultural que la revolución tiene por delante. Fidel incluso les dice algo a los escritores y artistas: queremos que creen para el pueblo, pero sin hacer concesiones en la calidad, porque tenemos que trabajar con el pueblo para que pueda entender, disfrutar y absorber la creación de ustedes, por compleja que les parezca. Por eso fue tan amarga la traición a «Palabras a los intelectuales» a partir de 1971.

«Palabras a los intelectuales» se planteó como la política cultural de la revolución, y años después vino un giro en sentido contrario --el conocido «quinquenio gris» y su viraje censor, el conocido caso Padilla. [El caso Padilla fue el episodio que fracturó la relación entre la Revolución Cubana y buena parte de la intelectualidad de izquierda internacional. Heberto Padilla, un poeta que había apoyado la revolución pero que hacia fines de los años sesenta pasó a criticarla, vio su poemario Fuera del juego --premiado por la UNEAC en 1968-- publicado con un prólogo que lo tildaba de contrarrevolucionario. En marzo de 1971 fue detenido y encarcelado por poco más de un mes y salió recién después de leer una humillante autocrítica ante la UNEAC en la que se acusaba a sí mismo y a otros escritores, un gesto que le recordó a muchos los juicios de Moscú de Iósif Stalin. La reacción fue inmediata: figuras como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Susan Sontag y Octavio Paz firmaron cartas de protesta (aunque varias luego se retractaron), y el episodio abrió una escisión en la izquierda cultural y anticipó el endurecimiento del llamado Quinquenio Gris.]

El llamado caso Padilla. Hicimos el ridículo y lo transmitimos al mundo entero: la autocrítica de Heberto Padilla fue una caricatura de las trampas de los juicios de Moscú. Fue un error grave, en el que participaron la UNEAC, el Ministerio del Interior y el Partido Comunista.

Después del caso Padilla, grandes intelectuales europeos --incluso Sartre y Simone de Beauvoir-- rompieron con Cuba. Creo que fuimos engañados. Padilla era un excelente poeta, y creo que tenemos que seguir publicándolo y, al mismo tiempo, dar a conocer un relato de lo que realmente pasó.

También hubo tramos muy duros, como las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), que agrupaban a creyentes religiosos, pacifistas y hombres homosexuales en campos de trabajo forzado en la agricultura.

La postura que tomamos frente a la gente gay tuvo varios momentos de represión. Las tristemente célebres UMAP... Por instrucciones de Fidel y Raúl, se llevó a cabo una investigación, porque [existía la creencia] de que un homosexual que trabajara la tierra «se haría hombre», que se convertiría en un tipo duro si se le ponía en las manos una azada y un machete. Es absurdo. Todo eso coincidió con esas corrientes de homofobia universal, del tipo de las inyecciones hormonales, como el caso de Alan Turing, por ejemplo.

Le gusta bromear con que es un «marxista-lennonista», por John Lennon, y reivindica al artista británico como parte de la herencia de la revolución.

Cada vez que subo imágenes a las redes sociales de Fidel en el monumento a Lennon en La Habana, la gente se me viene encima con odio, pero me odian todavía más intensamente cuando trato de reivindicar a Lennon como parte del legado de la Revolución Cubana. ¿Lennon, agente del imperio? ¡Un revolucionario, sin ninguna duda! Apoyó todas las causas, contra la guerra de Vietnam, y nos ayudó.

Es una locura que, por torpeza, no hayamos sido consecuentes en difundir lo mejor de la música de Lennon y del rock auténtico; en cambio hubo una tendencia a huir del inglés, «el idioma del enemigo». Esa fue mi batalla en la universidad: el pelo largo, los collares de semillas --los barbudos cubanos trajeron eso al siglo XX; los hippies imitaron ese símbolo de rebeldía nuestro, y no al revés--. ¿Cómo vamos a llamar afectación extranjera a un símbolo que nosotros mismos, los cubanos, trajimos al mundo moderno?

En su mirada hay una idea que hoy se vuelve urgente: que enfrentamos una confrontación entre humanismo y barbarie, tratando de «salvar lo que se pueda» de la humanidad.

La vida, la gente, el derecho a vivir.

Me gustaría que hablara de ese sincretismo, esa construcción del socialismo en el Caribe, que junta elementos que en una fase dogmática podrían haberse visto como absolutamente divergentes.

Al comienzo de la revolución había cursos de ateísmo científico; si uno había bautizado a su hijo no podía entrar al Partido Comunista, y tampoco podía si se había casado por la iglesia: una fase de búsqueda de una especie de pureza ideológica. Eso cambió. Un punto de inflexión fue la entrevista de Frei Betto a Fidel, Fidel y la religión, que nos cambió a los cubanos y, más ampliamente, cambió la manera en que el movimiento revolucionario en América Latina miraba la religión.

¿Y hoy?

No es posible abandonar la dimensión espiritual, la religiosidad del ser humano; no es posible dejar al hombre --como decía Sartre-- solo frente a la muerte, frente al vacío, frente a la nada. Los procesos revolucionarios tienen que tener eso en cuenta e integrarlo.

La mentalidad de fortaleza sitiada, que muchas veces nos ha hecho daño, nunca nos llevó a rechazar la Santería cubana, la Regla de Palo Monte, a los Babalawos, a los Abakuá o a los espiritistas. El espiritismo cubano es revolucionario. Y el Código de las Familias es un modelo de vanguardia: la igualdad matrimonial, el derecho a adoptar hijos. Los evangélicos lograron reunir un bloque de votos en contra del código, pero se ganó una gran batalla.

Jacobinlat


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