domingo, 28 de junio de 2026

Un gran salto hacia la realidad: Venezuela hoy. Por Chris Gilbert y Cira Pascual Marquina

                                                                                                                                                                                                                                 Vocesenlucha


 6 de junio de 2026 | Fuente RedH

«…Muchos intelectuales internacionales y activistas solidarios abordan los procesos revolucionarios como si su función principal fuera identificar el momento exacto en que debe terminar la fidelidad…» 

























«Lo que sabemos sobre lo que está sucediendo… confirma la orientación revisionista de la política actual… los logros están siendo liquidados. En lo que respecta a la política exterior… el imperialismo estadounidense es cada vez menos denunciado. Sus intervenciones en la vida de otros pueblos se consideran con frecuencia incluso “positivas”… Apenas se menciona la lucha contra la derecha burguesa».

¿Quién escribió estas líneas? ¿Se trata de una de las muchas voces de la izquierda internacional que denuncian al actual Gobierno venezolano? Las similitudes son sorprendentes, pero en realidad quien escribió este texto fue el maoísta francés Charles Bettelheim al renunciar, en 1977, a la Asociación de Amistad Franco-China. En efecto, fue un “hasta aquí” por parte de un intelectual muy influyente de su tiempo.

Además de las nuevas políticas “revisionistas” de China, que consideraba procapitalistas, a Bettelheim le repugnaba la burda propaganda utilizada para denunciar a la Banda de los Cuatro, incluida Jiang Qing, con quien el propio Mao había estado casado. ¿Cómo podían unos revolucionarios tan aclamados en un momento dado ser condenados tan duramente al siguiente? ¿Suena familiar? De hecho, tanto las observaciones de Bettelheim como sus quejas parecen extrañamente similares a las de muchos observadores preocupados por Venezuela en la actualidad.

La visión desde el centro

Hoy en día, entre los numerosos activistas solidarios con Venezuela y simpatizantes del Norte Global, la extradición de Alex Saab a Estados Unidos se ha convertido en un punto de ruptura simbólico similar.

Para ellos, el caso es la prueba definitiva de que el Proceso Bolivariano ha cruzado una línea roja. Sin embargo, resulta a la vez revelador y extraño que el baremo de la revolución venezolana pueda reducirse a una sola figura.

De hecho, su desmesurada reacción solo puede entenderse si tenemos en cuenta que la campaña #FreeAlexSaab constituía, en gran medida, el único compromiso práctico de estos activistas con Venezuela, y que muchos creían erróneamente que Saab (aunque objetivamente se asemeje más a Meng Wanzhou que al Che Guevara) era un revolucionario emblemático del siglo XXI.

Todo esto revela lo problemático que resulta evaluar una revolución basándose en una experiencia lejana y parcial de la misma.

Aquí en Venezuela, entre los chavistas de base, no se encuentra esta fijación obsesiva por Saab, ni, por demás, por el reciente —y de hecho humillante— “simulacro de evacuación” en el que participaron aviones militares estadounidenses.

Esto no significa que el pueblo aquí aplauda la extradición o se sienta indiferente ante estos acontecimientos. Sin embargo, a nivel comunal y de barrio, entre quienes han pasado décadas construyendo poder popular mientras aguantaban las sanciones estadounidenses, la violencia fascista y las interminables agresiones imperialistas, hay poco interés por las rupturas dramáticas que algunos observadores en el extranjero parecen estar fomentando.

Ya sea en relación con el asunto Saab o con alguna otra concesión o error del Gobierno, muchos intelectuales internacionales y activistas solidarios abordan los procesos revolucionarios como si su función principal fuera identificar el momento exacto en que debe terminar la fidelidad —cuando por fin pueden pronunciar “hasta aquí”.

Sin embargo, esta postura de guardián de legitimidades suele conllevar un trasfondo inequívocamente arrogante y está ligada a una posición chovinista de clase y de gran potencia. Da por sentado que quienes se encuentran en el núcleo del imperialismo poseen la autoridad para declarar la legitimidad —o la muerte— de las luchas que se libran en otros lugares, por parte de personas que han apostado sus vidas y las de las generaciones futuras a ellas.

Creemos que no son los observadores internacionales, sino las bases chavistas —las personas que han sostenido este proceso revolucionario durante veintisiete años, que enterraron a sus muertos y resistieron las sanciones y la desestabilización, y que siguen, lenta pero obstinadamente, construyendo comunas— quienes deberían tener más peso en este debate.

La verdad sobre el terreno

Volviendo a China y a Bettelheim, todo en la trayectoria posterior de ese país demuestra que el veredicto que ofreció en 1977 fue espectacularmente erróneo.

Las mismas reformas que Bettelheim consideró una traición a la revolución resultaron ser su salvación. Neil Burton, en respuesta a Bettelheim y desde su lugar de trabajo en China, sugirió respetuosamente que el intelectual francés no podía ver con claridad el curso de los acontecimientos porque los esquemas con los que trabajaba eran demasiado estáticos.

Burton señaló que Bettelheim no hablaba ni leía chino y no se encontraba en China para vivir los acontecimientos de primera mano.

Por supuesto, sacamos a relucir el error de Bettelheim —que fue replicado por muchos intelectuales de izquierda de menor calibre en todo el mundo en aquella época— en relación con el caso de la Venezuela contemporánea, no porque creamos que el país en el que vivimos y trabajamos esté atravesando algo exactamente igual a una “Reforma y Apertura“ al estilo chino.

Lo hacemos, en cambio, con la convicción de que muchos en la izquierda están cometiendo un error similar al declarar precipitadamente que la Revolución Bolivariana ha terminado o que sus dirigentes son traidores.

Hablemos claro: este es, sin duda, un momento de desafíos sin precedentes y de grandes peligros para Venezuela. De hecho, nadie que afirme comprender completamente la situación o el camino a seguir está diciendo la verdad.

Tampoco puede nadie, aunque sea parte de la Revolución Bolivariana, afirmar con certeza que venceremos en la lucha contra el imperialismo. Sin embargo, en una situación aún abierta, ¿por qué apostar tan firmemente por la derrota? ¿Y por qué desacreditar precipitadamente a la dirección chavista —una dirección construida a lo largo de décadas por el propio pueblo— de una manera que podría contribuir a esa derrota?

La “Larga Marcha” de Venezuela bajo las sanciones

Los intelectuales de la izquierda internacional, muchos de los cuales han creado redes y colectivos para proyectar sus propias voces, harían bien en reflexionar sobre su forma de estar en el mundo, sobre su modus operandi.

Con mucha frecuencia y durante demasiado tiempo, ser intelectual de izquierda ha significado “tener razón en todo”, “tener los datos y las respuestas” y, sobre todo, demostrar que los demás se equivocan.

Pero eso no es lo que significa ser revolucionario en el sentido históricamente aceptado. Ser revolucionario es ser parte orgánica de un movimiento. Significa que la revolución importa más que la reputación propia.

En su fascinante libro Estrella roja sobre China, Edgar Snow escribe que, cuando los revolucionarios chinos le contaban sus historias de vida, los aspectos personales de la narración desaparecían casi instantáneamente una vez que llegaban al punto en que se unieron a la revolución.

A partir de ahí, observó Snow, un comunista “se perdía a sí mismo” y “solo se podían escuchar historias del Ejército, de los soviets o del Partido”. En efecto, cada militante dejó de ser un “yo” y se convirtió en un “nosotros”.

¡Qué mundo tan diferente al que vivimos hoy, donde los influencers —el modelo dominante de la vida intelectual actual— no dejan de señalar que ellos, como individuos, están siendo atacados, que tenían razón antes, y así sucesivamente!

China y Venezuela son, por supuesto, muy diferentes, incluyendo en sus culturas. Sin embargo, al igual que los revolucionarios chinos, muchos de nosotros en Venezuela hemos pasado por una prueba de fuego —una “Larga Marcha” de facto a lo largo de la década de 2010— que fue un período marcado por todo tipo de pruebas y reveses complicados.

La experiencia grabó un grado de humildad en nuestra conciencia. Esto marca una diferencia cualitativa con respecto a muchos intelectuales del Norte Global, cuyas prácticas siguen enmarcadas en un enfoque centrado en sus ideas, su reputación o su corrección teórica.

Por el contrario, la mayoría de los trabajadores y los intelectuales orgánicos de Venezuela saben que la revolución es un proceso colosal y telúrico. Tiene innumerables altibajos y, en algunos casos, da giros aparentemente inexplicables. Sin embargo, no debe declararse “muerta”, ni siquiera en un momento de aparente estancamiento, al igual que el épico proceso revolucionario de la Francia del siglo XIX, que Marx comparó con un topo que nunca cesaba en su labor, a veces invisible y subterránea.

Parámetros para debatir la cuestión central

Un proceso revolucionario es un maestro riguroso. A través de la experiencia, la Revolución Bolivariana ha grabado numerosas lecciones concretas en millones de conciencias aquí en Venezuela.

Una cosa que todos hemos aprendido es que hay que evitar las divisiones dentro del chavismo. La lealtad para enfrentar al imperialismo, incluso cuando pueda parecer una lealtad ciega —en el espíritu de “Dudar es traición”, como reza un eslogan chavista—, es siempre preferible.

A menudo hemos tenido que dejar de lado nuestro deseo de “tener razón” ante la clase intelectual mundial. Sabemos que lo más importante es la revolución, y preferimos pasar por tontos antes que verla fracasar. Hay mucho más en juego que las reputaciones individuales.

Al mismo tiempo, el debate dentro de la revolución es bienvenido. Como dijo Fidel en un momento crítico del proceso cubano: “Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada. Sin embargo, las personas del Norte Global que deseen opinar deben estar atentas al problema del chovinismo de gran potencia, especialmente a la tendencia a precipitarse en debates que deberían ser liderados principalmente por quienes viven y luchan dentro del propio país.

Mejor conexión de Internet, mayor visibilidad, salarios institucionales más elevados y condiciones cotidianas menos precarias hacen que, con frecuencia, los intelectuales radicados fuera de Venezuela terminen eclipsando o incluso silenciando las voces de quienes enfrentan directamente las contradicciones del proceso.

Se trata de cuestiones que Lenin anticipó en sus escritos sobre el “chovinismo de gran potencia” y la relación entre naciones opresoras y oprimidas. En las “Tesis sobre la cuestión nacional y colonial” de 1920, Lenin argumentó que siglos de dominación producen inevitablemente una desconfianza legítima hacia las poblaciones de las potencias imperiales, incluidos los trabajadores e intelectuales de estas últimas, a menudo cómplices.

Por ello, afirmaba que los revolucionarios provenientes de las naciones dominantes tienen una responsabilidad especial: acercarse a quienes luchan en esas condiciones con particular “cuidado y atención” y con la disposición a hacer concesiones políticas que permitan superar la desconfianza acumulada históricamente.

La humildad, pues, debería estar a la orden del día. No es el momento para declaraciones teatrales de que “todo ha terminado”, ni para exclamar, al estilo de Hamlet, que toda contradicción o error representa una traición.

Con demasiada frecuencia, tales gestos no son más que una exteriorización de la frustración y una búsqueda de catarsis. De hecho, nadie, ni dentro de Venezuela ni fuera, tiene una respuesta definitiva a la cuestión central que se cierne sobre todos nosotros.

Esa cuestión es: ¿Cómo puede el proyecto antiimperialista —y, en última instancia, socialista— iniciado en 1999 en Venezuela, o más ampliamente el proyecto emancipador inaugurado por Simón Bolívar y las masas venezolanas hace más de dos siglos, seguir avanzando en condiciones de la capacidad militar ampliada del imperialismo estadounidense y su nueva disposición a traspasar antiguas líneas rojas en la región?

En términos más generales, toda América Latina se enfrenta al problema de cómo hacer frente a esta nueva modalidad de imperialismo. Ningún pueblo ni gobierno —ni en Brasil, ni en Colombia, ni en México, ni en Cuba— ha encontrado una solución definitiva.

Por esta razón, este es un momento no solo para la humildad, sino también para evitar posiciones facciosas y chovinistas. Lo que está en juego es de la máxima importancia, pero también lo son las herramientas y los recursos, incluida toda la riqueza de lo que nos han enseñado años de lucha y numerosas victorias revolucionarias.

Es el momento de que los revolucionarios de Latinoamérica y de más allá se unan en torno a la tarea común: derrotar al enemigo principal.

El Lince: ¿Primero Manhattan y luego Berlín?


Publicado por
Octubre           junio 9/2026

Con unos días tan ajetreados es difícil decidir por dónde tirar. ¿Por la «Operación Marítima Especial» de China en los alrededores de Taiwán? ¿Por el espectacular incremento de las reservas de oro de China y lo que eso supone para la desdolarización mundial? ¿Por la respuesta iraní a la enésima agresión del IV Reich sionista, antes conocido como Israel? ¿Por el cierre del estrecho de Bab al-Mandeb para los buques del IVRS que han anunciado mis amigos en zapatillas? ¿Por el Foro Económico Internacional de San Petersburgo? ¿Por el enésimo compromiso de Rusia de apoyo a Cuba realizado en este foro, pero sin mención a lo importante, al petróleo? ¿Por el sorprendente discurso de alguien que ha puesto los puntos sobre las íes a la oligarquía rusa, muy presente en ese foro, sobre el por qué no se puede seguir haciendo en el país 404, antes conocido como Ucrania, lo que se está haciendo, es decir, dar largas en favor de un fantasmagórico «espíritu de Anchorage»?

Pues a riesgo de provocar un infarto a los putinistas, por acción o por omisión, o sea, eso de «no soy , pero…», voy a entrar por esto último.

El Foro de San Petersburgo es uno de los más importantes del mundo en estos momentos, situándose en un triángulo con el de Davos (capitalista clásico) y el de Boao (la alternativa china al anterior). Rusia llevaba años intentando que asistiese EEUU a este foro. Los euroasiáticos que controlan el Kremlin han hecho lo posible y lo imposible (sobre todo manteniendo el mantra de Anchorage) para que asistiesen. Y este año lo han logrado. A pequeña escala, pero lo han logrado. Con eso el «espíritu de Anchorage» ha resucitado durante algunos meses más para esta peña, ya muy debilitada ante la constatación social y militar de que es algo que no va a ninguna parte, en el mejor de los casos, o que solo ha servido para que se haya dado tiempo a la restauración del complejo militar europeo y, consiguientemente, a la ayuda militar al país 404, como dicen los militares. Es aquí, en este contexto, donde hay que situar el ataque con drones del país 404 a San Petersburgo en la inauguración de ese evento.

Putin, en su discurso, volvió a insistir en los fantasmas porque sigue creyendo en los fantasmas. Todavía hay «Anchorage» para rato porque los euroatlánticos nunca, repito, nunca se van a enfrentar a EEUU. Porque no quieren, porque en ello les van sus negocios, su posición, su todo. En unas palabras: su poder.

Y aquí saltó la sorpresa. Relativa, porque que el que un tipo como del que voy a hablar tenga una tribuna en ese foro indica que no actúa por su cuenta ni mucho menos. Así que o bien es un acuerdo con los euroasiáticos o bien es que la situación interna llega hasta tal punto que hay que dar algo de satisfacción a la crítica social y militar diciendo en público, y con un cierto respaldo del poder, lo que es vox populi.

Es Andrey Bezrukov, considerado uno de los «siloviki» (hombre duro) dentro del Kremlin y se dice de ellos que son quienes tienen más fuerza dentro el aparato estatal. Con independencia de que sea así o no, lo que dijo es muy relevante: «Rusia permanecerá en estado de guerra durante quizás los próximos 20-30 años; será una guerra de desgaste cuyo objetivo es dañar los sistemas críticos del adversario: gasoductos, yacimientos petrolíferos, centrales eléctricas y redes de telecomunicaciones; la estrategia occidental consiste en mantener a raya a la «rana rusa» (provocar siempre un poco más hasta lograr el colapso pero evitar un enfrentamiento nuclear)».

Por si esto fuese poco, añadió la bomba; «el enfoque de Rusia ante el conflicto es demasiado blando y, en esencia, favorece a Occidente y su estrategia de la rana hervida: Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen… porque muchas de las líneas rojas que hemos discutido se han quedado solo en el papel». Vaya, resulta que sí hay líneas rojas, de esas que algunos dicen que no hay porque el Kremlin dice que no hay pero resulta que sí hay porque alguien del Kremlin reconoce que sí hay.

No es por nada, pero es algo que vengo defendiendo desde octubre, que las tensiones entre los euroatlánticos y los euroasiáticos ya han traspasado los muros del Kremlin y están en la calle. Y mucha gente tendría que comenzar a pensar algo sobre ello. Comenzar a pensar, si no es pedir demasiado.

Que una intervención como esta se produzca en un foro como ese indica hasta dónde están llegando las cosas. Y que Putin, aun suponiendo que esté en el medio, que no lo está, no puede parar. Indica que si los «siloviki» sustentan esta postura es porque la cosa está muy, pero que muy seria. Porque Bezrukov ha ido más lejos en su exposición: «Estados Unidos está enredado en una crisis de deuda externa cada vez más peligrosa (Posición Financiera Neta) y, además, se ve amenazado a nivel tecnológico, industrial y militar por el poder emergente de China; Francia y el Reino Unido también tienen enormes problemas de deuda externa que podrían traducirse potencialmente en graves crisis financieras tanto en términos de las finanzas estatales como en términos de la estabilidad del sistema financiero nacional; la Unión Europea está experimentando enormes problemas relacionados con la competitividad tanto por el agotamiento de las fuentes de suministro de energía de bajo costo (es decir, el petróleo y el gas ruso) como por la muy pobre capacidad de innovación del espacio económico europeo».

Es decir, Occidente está en las últimas, por lo que solo tiene una alternativa: la de la fiera herida, atacar, utilizar todas las estrategias que estén en sus manos para impedir o retrasar su decadencia hegemónica y, para ello, hay que centrarse en sus dos principales oponentes, Rusia y China. Pero como no lo puede hacer con los dos a la vez, se está centrando en el que considera más débil: Rusia.

En palabras de Bezrukov, «esto se observa en la ‘Gran Estrategia’ occidental con Rusia que se sustenta en tres pilares: la desestabilización del Cáucaso, que se lograría mediante la incorporación de Armenia y Azerbaiyán a la esfera occidental, tanto europea como de la OTAN; la penetración occidental en Asia Central para ampliar el arco de crisis existente o, al menos, aumentar el área en la que Rusia está rodeada de estados y naciones hostiles; militarización de Groenlandia, lo que permite amenazar toda la región rusa de Siberia con bombarderos y misiles de alcance intermedio desde el norte, ampliando así la amenaza y el cerco a Rusia también en esa zona».

Por lo tanto, a Rusia solo le queda lo que vienen sugiriendo los militares desde hace casi un año: dejarse de historias fantasmagóricas y atacar con mayor dureza. Dicen que así hay que interpretar lo penúltimo que dijo Putin, en ese foro precisamente: «trabajad, hermanos». Un lema que va dirigido a los militares.

Pero el sector euroatlántico del Kremlin no está por la labor. En ese foro estuvieron presentes, con un papel muy destacado, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluanov, la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, y el negociador especial de Putin, nombrado directamente por él, con la administración Trump, Kirill Dmitriev. Ya os he hablado de este personaje, que no hace ni una crítica a EEUU, ni siquiera con los ataques a Irán. Pero junto a ellos apareció otra figura: Román Abramóvich. Este tipo no solo es ruso, sino que tiene otras dos nacionalidades: israelí y portuguesa. Todo un personaje. Y está en contacto directo con Putin. Otro multimillonario euroatlántico que estos días anda viéndose con Zelenski, aunque Putin dice que no tiene ninguna misión oficial.

Estos cuatro forman parte de la flor y nata de los euroatlánticos, los que vienen insistiendo una y otra vez en que hay que parar la cosa en el país 404 por «demasiado larga y demasiado costosa». Y abogan por un rápido acuerdo de paz que, en estos momentos, no solo favorece al país 404 sino a Europa. En este foro también lo han dicho: si no se hace, «el pueblo ruso debe pagar por el desgaste mediante la movilización de los jóvenes, la imposición de impuestos a los más pobres y la reducción del déficit presupuestario a costa de la destrucción de la demanda, los ingresos reales y la inversión en crecimiento económico». O sea, apelan al miedo.

Dos discursos diferentes en el mismo foro, lo que da una idea de cómo está el patio y cómo el debate no se puede parar.

¿Putin en el medio? Para nada. Pero para evitar infartos, digamos que lo está, que está entre lo que dice el «siloviki» y lo que dicen estos euroatlánticos.

Sin embargo, tal y como están las cosas, y el propio Putin lo reconoce, aún no es el momento de reconocer el fiasco de Anchorage. Por lo tanto, vuelve a posicionarse con los euroatlánticos, de los que forma parte. Primero se dijo que el plazo para su cumplimiento era mayo. Ya ha pasado (otra línea roja que no es línea roja aunque sea otra línea roja que no ha ido a ningún lado) y ahora la fecha se pospone a septiembre. ¿Por qué a septiembre? Porque el 20 de ese mes hay elecciones y los euroatlánticos tienen muchas esperanzas en que el Partido Comunista sea derrotado, entendiendo que esa derrota es que pierda la segunda posición que tiene hoy día tras Rusia Unida. Se reforzará así el espectro euroatlántico y les dará mucho más margen de actuación. Por eso cada vez hay más represión contra la izquierda. Pero llegará septiembre y se aumentará el plazo del fantasma porque estarán las elecciones intermedias en EEUU, y si Trump resiste tendremos Anchorage para rato. A eso es a lo que juegan los euroatlánticos.

Y eso que el ministro de Exteriores, Lavrov, no pierde ocasión de decir todo lo contrario: «Estados Unidos no muestra interés alguno en retomar los acuerdos alcanzados en Alaska. Espero sinceramente que la experiencia de fracasos anteriores, cuando Occidente se negó a implementar acuerdos que él mismo había respaldado, no se repita con respecto a los acuerdos de Alaska. Pero, lamentablemente, hasta ahora nuestros socios estadounidenses no han mostrado interés alguno». Lamentablemente no solo es eso, sino que él tiene las manos atadas para ir más allá de las palabras.

Así que ¿tomar Manhattan? Al Kremlin ni se le ocurre. ¿Tomar Berlín? Pudiera ser. Pero entre medias está el aburrimiento.

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El Lince

Fuente: El Lince

La verdadera historia detrás del Irán nuclear y el Acuerdo de Islamabad


MEDIO ORIENTE, EE.UU. :: 10/06/2026

PEPE ESCOBAR

Si la situación llega a un punto crítico e Irán se ve obligado a realizar una demostración nuclear a la vista del mundo, China adquirirá una prueba inexorable de que la disuasión de EEUU está hueca

El lunes 1 de junio, en Power Shift -una nueva plataforma geopolítica independiente-, Zulfiqar Ali, Larry Johnson y yo revelamos lo que, a efectos prácticos, es una información que constituye un auténtico bombazo: si los nubarrones oscuros siguen cerniéndose, Teherán está dispuesto a pivotar de la ambigüedad nuclear a la detonación real de un dispositivo nuclear en suelo iraní.

Menos de una semana después, la página de Power Shift fue censurada en YouTube, sin explicación alguna y sin posibilidad de apelación. Sin embargo, lo que revelamos ya se había detallado en varios podcasts y entrevistas a lo largo de la semana pasada.

Publiqué un trasfondo detallado previo a la difusión de la información, escrito justo antes de que el equipo negociador de Irán suspendiera el intercambio de todos (las cursivas son mías) los textos y mensajes con EEUU a través del mediador, Pakistán.

Cuando se trata de la redacción del que quizás sea el borrador final de un Memorando de Entendimiento (MoU) eternamente debatido entre Irán y EEUU, de repente quedó meridianamente claro que todo gira en torno al Líbano.

Irán reiteró en repetidas ocasiones que estaba dispuesto a desechar el «alto el fuego» --ya de por sí en estado comatoso-- si el culto a la muerte en Asia Occidental procedía con su amenaza de bombardear Dahiyeh, el suburbio de mayoría chií del sur de Beirut.

Confrontado por Trump, el líder del culto a la muerte se vio obligado a dar marcha atrás. Solo por unos días. Trump necesita desesperadamente un MoU y un alto el fuego prolongado para venderlo como una «Victoria». Sus Victorias.

Todo esto sucedía, de forma rápida y furiosa, tras una fatídica y extremadamente sensible llamada telefónica de 105 minutos el jueves 28 de mayo entre el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.

Islamabad es el único canal indirecto de jefes de gobierno que funciona y es de confianza entre Teherán y Washington. Nuestras fuentes revelaron que durante la llamada telefónica, Pezeshkian entregó un ultimátum formalmente estructurado en tres pasos para ser comunicado a la Casa Blanca con absoluta claridad:

No más conversaciones nucleares. Es decir, la prioridad es el fin de todas las guerras contra Irán y el Eje de la Resistencia. No más marcos para un futuro tratado nuclear. Es decir, nada de discusiones que conduzcan a un posible y diluido JCPOA 2.0; esto solo se dará tras resolver el fin de las guerras y el estatus del Estrecho de Ormuz. Si las amenazas de EEUU persisten, dijo Pezeshkian, eso conducirá a la «detonación de un dispositivo nuclear en suelo iraní», ejecutada no como un acto de guerra, sino como una demostración soberana e irreversible de la capacidad de controlar la escalada y mantener el dominio.

Lo que resulta particularmente impactante es que nada de lo anterior responde a una postura diplomática. Lo que tuvimos fue al presidente de Irán transmitiendo lo que es esencialmente una decisión del Líder Mojtaba Jamenei, señalando que si Washington cruza el siguiente umbral, Teherán pivotará instantáneamente de la ambigüedad nuclear a una demostración innegable.

Y eso implicaría una ruptura permanente del sistema global de no proliferación, con consecuencias imprevistas.

La alineación estratégica China-Irán-Pakistán

El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, obviamente calculó la magnitud de semejante información de inteligencia. Inmediatamente ordenó al ministro de Asuntos Exteriores pakistaní, Ishaq Dar --quien se encontraba en Nueva York para las sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU--, que entregara la información a Washington.

Dar puenteó a todo el aparato burocrático y llamó directamente al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en Nueva York. El mensaje, de Teherán a la administración Trump, fue tajante: la escalera de la escalada cuenta ahora con un peldaño terminal.

Rubio «puede» (y esa es la palabra clave) haber reconocido la suprema gravedad de lo que es, de hecho, un ultimátum nuclear formal. Informó a Trump. Al día siguiente, 29 de mayo, Trump detuvo abruptamente cualquier otra acción cinética. Y su retórica incendiaria se moderó instantáneamente.

Esto no tuvo nada que ver con un ataque repentino de moderación estratégica en el eje War-a-Lago/Despacho Oval. Fue el resultado directo y derivado del canal indirecto Sharif-Dar-Rubio.

En la mañana del 29 de mayo, Dar llegó a Washington para una visita oficial de un día. Sentado frente a Rubio, le entregó el informe detallado que la llamada telefónica de Nueva York solo había anticipado.

Puso dos bombas masivas sobre la mesa de negociación:

Irán no entregará nada de su Uranio Altamente Enriquecido (HEU). Nada. Cero. Y eso es definitivo. Todo se reduce a la independencia soberana (dos conceptos en el centro de la reciente declaración conjunta Rusia-China firmada en Pekín durante la visita oficial de Putin a Xi Jinping). Por lo tanto, Teherán no entregará sus reservas, independientemente de los términos, ya sea de forma temporal o no, solo para cumplir con un mecanismo de lavado de cara diseñado para el público interno de EEUU. Desde el punto de vista del liderazgo de Irán --con Mojtaba al timón--, el HEU va mucho más allá de un activo técnico; es la fusión definitiva de soberanía, disuasión, influencia y supervivencia política.

China ha entregado sistemas de defensa estratégica de última generación a Irán --incluyendo sistemas de defensa aérea portátiles (MANPADs)--, desviados encubiertamente a través de terceros países.

El desglose: está en vigor una alineación estratégica China-Irán-Pakistán total y operativamente activa.

¿Es aún posible un Acuerdo de Islamabad?

Tal como están las cosas, ninguno de nosotros --incluidas nuestras fuentes-- sabe si un arma nuclear detonada en suelo iraní habría sido desarrollada exclusivamente por Irán [tienen la capacidad científica para ello] o con posible ayuda rusa, pakistaní o norcoreana. Todas las opciones son plausibles.

Según el profesor Ted Postol del MIT, Irán podría convertir fácilmente 450 kg de hexafluoruro de uranio al 65% en aproximadamente un 85% de grado militar: todo lo que se necesita para un arma de bajo rendimiento, que se montaría en al menos 10 sistemas de lanzamiento de misiles capaces de alcanzar a Israel. Eso significa, como mínimo, 10 bombas nucleares.

Técnicamente, este tipo de arma de bajo rendimiento se puede diseñar, explica Postol, con el uso de un reflector de neutrones hecho de uranio empobrecido --o berilio/carburo de tungsteno-- posicionado inmediatamente alrededor del núcleo fisil. Este refleja los neutrones que escapan de regreso al material nuclear para aumentar la eficiencia de la fisión y reduce la masa crítica requerida. En pocas palabras: menos material y más bombas.

Muy importante: un borrador de esta columna fue enviado a principios de la semana pasada a un alto funcionario iraní, parte del círculo extremadamente estrecho alrededor del Líder Mojtaba Jamenei. Su reacción: «No haré comentarios sobre este asunto».

Más allá de esta respuesta de «no respuesta», lo que quedó claro instantáneamente es la transmisión verificada de la comunicación por canal indirecto más trascendental de la crisis de «ni guerra ni paz».

Funciona así: Pezeshkian habla con Sharif; Sharif habla con Dar; Dar habla con Rubio; Rubio habla con Trump; Dar habla con Rubio cara a cara (durante su sesión informativa en Washington).

Todo esto arroja una nueva luz sobre el alto el fuego de 60 días --posteriormente roto--, la frágil rampa de salida que Trump necesitaba desesperadamente. Este marco ha sido organizado por Pakistán y respaldado estructuralmente por China, como confirmé en Shanghái.

Teherán ha insistido en el orden de los procedimientos una y otra vez. Primero, deben detenerse todas las guerras, especialmente la ofensiva del culto a la muerte sobre el Líbano. Luego se entra en las modalidades para restablecer el tráfico comercial a través del Estrecho de Ormuz. La tercera y última etapa es reanudar algún tipo de diálogo nuclear significativo.

En el panorama general ('The Big Picture'), ya está en marcha una seria reescritura estructural, sin importar las desagradables sorpresas que rompan el alto el fuego y que puedan avecinarse.

Tal como están las cosas: los Acuerdos de Abraham están, a efectos prácticos, muertos; Arabia Saudí ha congelado todas las discusiones indirectas de «normalización» con Israel; Qatar y Omán están redactando silenciosamente cronogramas de transición militar para eliminar gradualmente la presencia de EEUU en Asia Occidental. Y lo más crucial, una nueva arquitectura de seguridad en Asia Occidental se está cohesionando rápidamente fuera del paraguas «protector» estadounidense, impulsada por Los Cuatro Sunníes: Pakistán, Arabia Saudí, Turquía y Egipto.

El pasado jueves, nuevamente en Power Shift (nuestra página de YouTube todavía estaba activa), Zulfiqar Ali, Larry Johnson y yo identificamos un posible Acuerdo de Islamabad como el marco emergente para poner fin a la guerra entre EEUU e Irán, mucho antes de que los grandes medios de comunicación occidentales lo reconocieran como la arquitectura organizativa.

También identificamos el mecanismo que lo impulsa: una diplomacia de lanzadera pakistaní ininterrumpida, respaldada silenciosa pero decisivamente por China.

Expusimos la hoja de ruta de dos fases: primero, un alto el fuego inmediato y la reapertura del Estrecho de Ormuz (Irán está de acuerdo con ambos); segundo, una breve ventana de negociación para finalizar el acuerdo político y financiero más amplio.

Informamos que la extremadamente controvertida liberación de los activos congelados (eufemismo por robados) de Irán no era un tema de discusión especulativo, sino una palanca activa en el proceso. Que esa liberación de activos y el posible alivio de las sanciones se estaban tratando como medidas concretas de fomento de la confianza.

También informamos que una delegación iraní de alto nivel --que incluía al líder del Parlamento Galibaf, al ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi y al gobernador del Banco Central Abdolnaser Hemmati-- viajaría a Doha en relación con la vía de los fondos congelados. Esto se confirmó más tarde en todo el espectro, incluido el hecho de que el componente del banco central estaba directamente vinculado a los activos congelados.

También adelantamos que Islamabad podría convertirse en el escenario del acto político final, incluida una posible visita de Trump junto a Pezeshkian; sin embargo, ahora esa posibilidad parece más remota que nunca.

China solo mira el río fluir

Estos son los hechos, tal como están las cosas:

Irán está lejos de estar aislado y está posicionado para una guerra prolongada, con un respaldo material y estratégico significativo de China, Pakistán y Corea del Norte, y un apoyo cuidadosamente calculado de Rusia, como confirmé durante el foro de San Petersburgo.

EEUU está paralizado. Trump puede parecer que quiere una rampa de salida; pero está totalmente condicionada por la presión del culto a la muerte en Asia Occidental --como hemos visto este fin de semana--, vías de escalada agotadas y la ausencia de una opción militar decisiva que pueda alterar el tablero de ajedrez sin crear una crisis infinitamente más inmanejable.

Las petrodictaduras del Golfo están aterrorizadas ante una posible reanudación de la guerra, con la principal excepción de los Emiratos Árabes Unidos.

Eso deja a Islamabad como la única ruta de escape disponible, con el mariscal de campo Asim Munir posicionado como el intermediario indispensable; y Pekín y Moscú siguiendo todo de cerca, en algunos aspectos dando forma activa al marco exterior.

El bombardeo del sur de Beirut el 6 de junio se perpetró una vez más en un momento crítico de las negociaciones, como señaló Mohammad Mokhber, un alto asesor del Líder Mojtaba Jamenei y miembro del Consejo de Discernimiento de Irán:

«Al bombardear el Líbano durante la presencia del mediador en Irán [se refería a Asim Munir], el enemigo prendió fuego a la mesa de negociaciones por tercera vez para clamar sobre las repetidas violaciones del alto el fuego en todas las áreas. Hablamos a los violadores con el lenguaje del 'poder'; el eje de la resistencia es un cuerpo unificado, y definitivamente pagarán un precio pesado y doloroso por esta agresión en el terreno».

El bombardeo del culto a la muerte en el sur de Beirut condujo a un espectáculo francamente surrealista: la administración Trump corriendo detrás del mediador pakistaní en Teherán, rogándole que intercediera ante los iraníes para lograr una desescalada. El Emperador que quería destruir la civilización iraní tuvo que pedir a Pakistán que salvara lo que aún pudiera salvarse.

Eso significa, como informamos, que dado que Irán establece los términos de la escalada y eleva su potencial de disuasión, y con Trump quedándose sin cartas, la única solución posible reside en la diplomacia a través de Islamabad.

Esta semana en Power Shift, en tres programas consecutivos de lunes a miércoles, profundizaremos en la inteligencia y la diplomacia que subyacen a estos giros tectónicos.

Y luego, por supuesto, está el intrigante ángulo chino.

El mundo de los think tanks de EEUU quedará totalmente paralizado cuando finalmente se den cuenta de que, al inyectar hardware militar avanzado en el teatro de guerra iraní, Pekín está probando activamente los límites de la coerción hegemónica estadounidense.

Y si la situación llega a un punto crítico e Irán se ve obligado a realizar una demostración nuclear a la vista de todo el mundo, China adquirirá una prueba de concepto inexorable de que la disuasión de EEUU está hueca.

Uno tiene que maravillarse ante la ingeniería de semejante obra maestra estratégica masiva, sin haber disparado un solo tiro.

observatoriocrisis.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/la-verdadera-historia-detras-del-iran-nuclear 

sábado, 27 de junio de 2026

¿Tomahawk contra Cuba?

     
                                                                                                    

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación    9 de junio de 2026

José Daniel Ferrer y Marco Rubio en Washington. Autoría: EFE.

José Daniel Ferrer, cuya actividad política es sostenida con fondos federales de EE. UU., reclama más sanciones contra la economía cubana, apoya el bloqueo petrolero y jalea en los medios una intervención militar de EE. UU. en Cuba. El Gobierno cubano “necesitará una dosis de (misiles) Tomahawk para entrar en razón”, declaraba esta semana. José Daniel Ferrer acaba de iniciar una gira por diez estados de Europa, junto a Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders.

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Son ya 3.500 las personas asesinadas en Irán, en dos meses de ataques combinados de Israel y EE. UU (1). Dos regímenes brutales que gozan, sin embargo, de poderosas estructuras de protección mediática.

Censura y manipulación sobre la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán

El canal Explosive Media, creador de videos que ridiculizan a Trump y defienden la soberanía iraní, ha sido censurado por YouTube (2). Como hizo, en su día, con cientos de cuentas que, sobre la guerra de Ucrania, no respaldaban las tesis de Zelensky y de la OTAN (3). Así es la libertad de expresión… en tiempos de guerra.

Las protestas de enero en Irán, según la prensa occidental, fueron pacíficas y autónomas (4). ¿La supuesta injerencia de EE. UU.? Pura propaganda de Teherán. Sin embargo, en febrero, el secretario del Tesoro Scott Bessent reconocía que fueron sus sanciones las que provocaron la devaluación del rial, la crisis cambiaria y una inflación desmedida, detonantes de aquellas protestas (5). Hace unos días, Donald Trump era aún más transparente: reconocía que EE. UU. suministró armas a grupos opositores iraníes (6).

El diario español El País, supuestamente “progresista”, condenó la decisión de Irán, como respuesta a una guerra brutal, de cobrar peaje en el Estrecho de Ormuz: es un acto de «moderna piratería contraria al derecho internacional», titulaba (7). Pero cuando EE. UU. robó, en aguas internacionales, varios buques que llevaban petróleo de Venezuela a Cuba, El País se limitó a decir que los “interceptó”, “apresó” o “confiscó” (8). Sin crítica ni sentencia a un más que probado “acto de piratería contrario al derecho internacional».

Es el mismo diario que nos informa con distancia y frialdad sobre las masacres cometidas por Israel en Irán, Gaza o el Líbano, pero que no duda en acusar a Hezbolá de que, “tras un mes de guerra”, ha salido “reforzado entre el dolor de los libaneses” (9).

La “activista exiliada” iraní pagada por el Gobierno de EE. UU.

Es el mismo medio que, meses atrás, presentaba a Masih Alinejad como una “defensora de los derechos de las mujeres” iraníes (10). Pues bien, hace unos días, esta “activista exiliada” defendía en Madrid los ataques militares a su propio país, argumentando falacias de grueso calibre como que el líder asesinado Ali Jamenei fue “padrino del ISIS y de Osama Bin Laden”, cuando fueron enemigos declarados (11).

Pero todo tiene su lógica: Masih Alinejad es una mercenaria del gobierno de Donald Trump, que ha recibido pagos por un millón de dólares a través del medio público de propaganda La Voz de América (12). Alinejad defiende los crímenes de Israel, niega que exista el genocidio palestino y ha sido premiada por el sionista Comité Judío Estadounidense (13).

Ferrer, el “defensor de DDHH” que pide misiles Tomahawk contra Cuba

Es la misma figura que, en el caso de Cuba, representan personajes como Rosa María Payá (14) o José Daniel Ferrer, cuya actividad política es sostenida con fondos federales de EE. UU. (15) Ferrer reclama más sanciones contra la economía cubana, apoya el bloqueo petrolero (16) y jalea en los medios una intervención militar de EE. UU. en Cuba (17). El Gobierno cubano “necesitará una dosis de (misiles) Tomahawk para entrar en razón”, declaraba esta semana (18).

José Daniel Ferrer acaba de iniciar una gira por diez estados de Europa, junto a Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders (19). Esta organización colabora con la Casa Blanca en la destrucción de todos los ingresos de la economía cubana, en especial los de su sistema público de salud (20) (21). Según el reciente informe del Center for Economic and Policy Research, esto ha significado un aumento, en los últimos años, del 148 % en la mortalidad infantil (22), la muerte de 1.800 recién nacidos y la paralización de todas las operaciones quirúrgicas no vitales (23).

Por cierto, el asedio medieval a la Isla y la posibilidad de una intervención militar han desatado una ola de indignación y de solidaridad con Cuba en el mundo. También en Europa. ¿Quedará sin respuesta semejante apología del terror?

  1. https://x.com/ciudadfutura/status/2008271817790603445?s=43
  2. https://me.mashable.com/tech/69641/youtube-bans-pro-iran-channel-that-mocked-donald-trump-using-viral-lego-videos
  3. https://fusernews.com/google-intensifica-la-censura-digital-contra-rusia-y-elimina-2-000-canales-de-youtube/
  4. https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/13/mundo/iran-protestas-masivas-eeuu-implicarse-trax
  5. https://www.facebook.com/watch/?v=1461448008672834
  6. https://x.com/ldejesusreyes/status/2040912616265035869
  7. https://x.com/ldejesusreyes/status/2042244320497959340?s=43
  8. https://elpais.com/america/2025-12-20/estados-unidos-intercepta-un-buque-frente-a-las-costas-de-venezuela.html
  9. https://elpais.com/internacional/2026-04-03/tras-un-mes-de-guerra-con-israel-hezbola-sale-reforzado-entre-el-dolor-de-los-libaneses.html
  10. https://elpais.com/internacional/2025-11-04/masih-alinejad-activista-irani-las-mujeres-somos-las-lideres-de-la-oposicion-en-iran.html
  11. https://www.eldiario.es/politica/pp-convierte-acto-8m-defensa-trump-criticas-pedro-sanchez-lado-asesinos_1_13043518.html
  12. https://www.elplural.com/opinion/analisis/masih-alinejad-propagandista-irani-sueldo-eeuu-pp-utiliza-cargar-contra-sanchez_383431102
  13. https://www.ajc.org/news/american-jewish-committee-presents-moral-courage-award-to-masih-alinejad-prominent-opponent-of
  14. https://www.cubainformacion.tv/especiales/20240617/109754/109754-rosa-maria-paya-victima-o-verdugo-italiano-francais-ellinika-deutsch-english
  15. https://www.cubainformacion.tv/especiales/20250204/113805/113805-cuba-colaboracionismo-y-posverdad-francais-portugues-deutsch-italiano-ellinika
  16. https://www.elnuevoherald.com/noticias/america-latina/cuba-es/article314756662.html
  17. https://www.periodicocubano.com/jose-daniel-ferrer-pide-una-intervencion-de-eeuu-en-cuba-al-estilo-maduro/
  18. https://x.com/jdanielferrer/status/2050634289587585438
  19. https://www.cibercuba.com/noticias/2026-05-02-u1-e208512-s27061-nid327864-jose-daniel-ferrer-dice-regimen-soltara-poder
  20. https://www.cubainformacion.tv/especiales/20240927/111540/111540-grupo-vocento-prisoners-defenders-y-la-guerra-contra-la-salud-publica-de-cuba-italiano-portugues-deutsch-ellinika-francais
  21. https://www.cubainformacion.tv/especiales/20240212/107466/107466-mexico-epicentro-de-la-guerra-contra-la-cooperacion-medica-cubana-italiano-deutsch-francais-english
  22. https://cepr.net/es/publications/las-sanciones-de-ee-uu-y-el-drastico-aumento-de-la-mortalidad-infantil-en-cuba/
  23. https://www.telesurtv.net/cubanos-cirugias-suspendidas-bloqueo-energia/

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