viernes, 17 de abril de 2026

Mi nuevo despertar a la política


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En el año 2010 escribí un artículo que titulé “Dejando de escribir sobre política”. Desde 1978, año en que España transitó de la dictadura a otra forma de organización política, no hubo tregua frente a una corrupción generalizada, revestida de una u otra apariencia. Y acabé sin esperanza, quizá desesperado.

Quienes habían intervenido en los engranajes del régimen franquista —funcionarios, jueces, empresarios, estructuras como la Falange— pasaron a protagonizar también el nuevo orden. Fueron ellos, en gran medida, quienes pilotaron el paso de un sistema a otro tras la muerte del dictador. Nos prometimos entonces una vida luminosa. Pero lo que no se quiso ver es que el poder no cambia simplemente de manos: se reconfigura.

Como advirtió Michel Foucault, el poder no es una cosa que se posea, sino una red de relaciones que atraviesa la sociedad, que se infiltra en las instituciones, en los discursos, en las prácticas cotidianas. Pensar que bastaba con una Constitución para mutar una estructura de poder profundamente arraigada fue, en el mejor de los casos, una ingenuidad; en el peor, una ficción útil.

Quienes redactaban las nuevas normas y quienes debían impartir justicia no podían acostarse franquistas y levantarse demócratas. Su inercia mental, moral y estructural persistió. Y de esa persistencia nació una corrupción no coyuntural, sino sistémica: una forma de apropiación de lo público de las élites inscrita en la opacidad de los mecanismos de control.

La famosa frase —“he venido a la política para forrarme” de un político de la derecha oficial— no fue una anomalía, sino un descuido de quien pensó que iba a ser secreto. Decía en voz alta lo que el sistema y la izquierda oficial permitían en voz baja.

Pero el problema no se agotaba en un sector de la sociedad. La izquierda, ya socialdemócrata, tampoco sostenía con firmeza sus postulados y principios. Su pasividad, su tendencia a mirar a otra parte, a ponerse de perfil, contribuyó a normalizar ese orden. Los medios de comunicación, por su parte silenciaban lo escandaloso y amplificaban lo irrelevante. De ese modo producían realidad más que la describían.

Así transcurrieron tres décadas de una normalidad anormal.

Han pasado 48 años desde aquella Transición tramposa. Y casi de repente, salgo del letargo en el que me sumió aquel panorama que empezó en 1978 y terminó en 2010. Despierto ante un gesto que, por contraste, revela algo inesperado: la negativa de un presidente del Gobierno a convertirse en cómplice de quien encarna, desde el poder,  la lógica de dominación que desborda los marcos democráticos y se aproxima a formas de ejercicio del poder despótico y sin límites que creíamos superadas.

Ese gesto, más que un acto aislado, pone en evidencia la tensión entre dos racionalidades políticas: una que aún intenta sostener un mínimo de legalidad y otra que opera ya sin disimulo en el terreno de la excepción permanente, de la mentira sistemática, del desquiciamiento y caricatura de la política internacional, y de la imposición de la arbitrariedad.

Despierto también ante ciertos discursos periodísticos que comienzan a romper con la complacencia. Durante demasiado tiempo, el espacio público ha estado ocupado por figuras políticas y judiciales que, en demasiadas ocasiones, han carecido no solo de argumentos, sino de la dignidad mínima exigible para representar a la ciudadanía.

Este despertar no es ingenuo. Si algo enseña Foucault es que el poder no desaparece ni se redime: se desplaza, se adapta, se enmascara. Pero también que todo poder acaba generando oposición y resistencias.

Y romper el silencio ante el abuso, el desenfreno y el despotismo —aunque sea tarde— es una de ellas.

De ahora en adelante volveré a prestar atención a la política aunque Epicuro aconsejase a sus discípulos: ¡lejos de la política!

Jaime Richart

6 Abril 2026 

Vietnam: Tô Lâm asume presidencia y consolida liderazgo del Partido Comunista

                                                                                         teleSURtv.net

7 de abril de 2026

La Asamblea Nacional de Vietnam ratificó este martes la reconfiguración de su estructura de poder al elegir por unanimidad a To Lam como nuevo presidente de la República para su quinto periodo 2026-2031.

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To Lam es elegido presidente de Vietnam y se consolida en el poder a espejo de China. Foto:EFE.

Vietnam, una de las economías más dinámicas de Asia, eligió este martes a Tô Lâm como su nuevo presidente para el quinquenio 2026-2031. Este movimiento estratégico, formalizado tras el 14º Congreso Nacional del PCV, busca profundizar el modelo de mando y coordinación institucional en una de las economías más dinámicas de la región. 

El objetivo es orientar al país hacia una nueva etapa de desarrollo bajo un liderazgo unificado y proactivo. A sus 68 años, Lâm es considerado el líder más influyente de Vietnam en décadas. Desde su reelección como secretario general del PCV en 2024, ya se erigía como el máximo dirigente del país unipartidista.

Con la asunción de la presidencia, un cargo más de carácter simbólico, Lâm, quien ya ostentaba el cargo de secretario general del gobernante Partido Comunista de Vietnam (PCV), unifica ahora dos de los pilares clave del poder en el país asiático, consolidando su autoridad de manera similar al modelo de la vecina China.

Este movimiento reconfigura los equilibrios internos de un sistema tradicionalmente dividido entre el secretario general del PCV, el presidente del país, el primer ministro y el presidente de la Asamblea Nacional. La consolidación del liderazgo de Tô Lâm acerca a Vietnam a un modelo de poder más centralizado, similar al de China.

En Beijing, el presidente Xi Jinping concentra las funciones de secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh), presidente del país y jefe de las Fuerzas Armadas. Aunque en Vietnam el mando de las fuerzas armadas se reparte formalmente entre la jefatura del Estado y el partido, este último ejerce el control efectivo en la práctica.

El exlíder vietnamita Nguyen Phu Trong también combinó ambos roles, entre 2018 y 2021, estableciendo un precedente para la actual estructura de poder.

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Partido Comunista de Vietnam reelige a To Lam como máximo dirigente del país

En la misma sesión ordinaria de la XVI Legislatura, el Parlamento ratificó a Vo Thi Anh Xuan como vicepresidenta de la nación, quien previamente se desempeñó en dos períodos como presidenta interina.

Asimismo, Le Minh Hung fue elegido nuevo primer ministro, definiendo de inmediato una hoja de ruta centrada en el crecimiento económico y el fortalecimiento de las fuerzas productivas.

Entre las metas estratégicas del nuevo Ejecutivo destaca el objetivo de alcanzar una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 10 por ciento anual, promoviendo el papel protagónico de la economía estatal y convirtiendo al sector privado en la principal fuerza motriz para el desarrollo nacional.

El programa de Gobierno presentado por Minh Hung prioriza la transformación digital, la innovación científica y el perfeccionamiento de las instituciones para eliminar obstáculos burocráticos y movilizar los recursos sociales. 


Bajo la premisa de que «la confianza del pueblo es el mayor recurso de la nación», la nueva Administración se comprometió a construir un aparato gubernamental transparente, honesto y disciplinado que anteponga los intereses nacionales. 

Con la ratificación de Nguyen Huy Tien en la Fiscalía Suprema y Nguyen Van Quang en el Tribunal Supremo, Vietnam completa la renovación de sus pilares de poder, proyectando una visión de soberanía y progreso social para la próxima década.

Autor: teleSUR: er - RR

Gracias Irán (venganza para todos)


MEDIO ORIENTE, EE.UU. :: 07/04/2026

GIANNI PETROSILLO

¿Cómo no sentir el orgullo de aquellos que les dicen a los estadounidenses "vengan, los estamos esperando" y no solo lo dicen, sino que lo hacen, los golpean, los humillan?

Irán les ha dado una paliza a los estadounidenses, y es la noticia que llevábamos décadas esperando; la esperaban todos aquellos que han sufrido ataques, agresiones, destrucción y muerte a manos de los yanquis y sus secuaces internacionales. Esto es precisamente lo que muestra un vídeo iraní, propagandístico pero realista.

Mirando hacia los misiles de los ayatolás están los nativos norteamericanos, los japoneses de Hiroshima y Nagasaki, los vietnamitas, los yemeníes, los palestinos, pero también los iraquíes, afganos, sirios, africanos, serbios, alemanes, italianos y cualquiera que haya probado el estilo de vida estadounidense en carne propia, en diferentes épocas históricas. Quédense con su Coca-Cola, nosotros nos quedamos con la bomba. Los estadounidenses no nos liberaron; esta es la última mentira que tuvimos que digerir para aceptar estar bajo su yugo de hierro. Ninguna dictadura ha sido tan invasiva y humillante como nuestra sumisión a EEUU.


Hoy todos somos iraníes, y lo somos porque cualquiera capaz de derrotar a nuestros gobernantes es un pueblo amigo y, con suerte, un futuro aliado. Naturalmente, nuestros periódicos, ante la furia iraní, acusan ahora a Trump de imprudencia. No lo acusan de atacar a un país soberano, de matar y arrasar vidas, hogares y ciudades enteras; en absoluto, lo acusan de no resolver el problema con rapidez. Estos son nuestros moralistas baratos que pretenden darnos lecciones de libertad y moralidad. Con libertad, fabricaremos cepillos de dientes y nos alegraremos cuando Kiev caiga también.

Ahora saboreamos la verdadera liberación de los misiles que caen sobre los enemigos y sus secuaces en Oriente Medio, sobre las bases estadounidenses dispersas por toda la región, y esperamos que alguien nos ayude a deshacernos de las de Europa. Los únicos extranjeros que recibiremos con los brazos abiertos serán aquellos que nos traigan drones chinos o regalos hipersónicos rusos. De verdad queremos libertad, que no es un concepto abstracto, sino la liberación de nuestra patria de la ocupación extranjera y la traición local. Sabemos que tendremos que pagar el precio de esta libertad; la libertad es cara, como todos aquellos países que no se doblegan ante el imperio estadounidense y no siguen una política cobarde como la de nuestros amos nacionales, que pagan por ser sumisos y estar contentos.

Sabemos que jamás podremos lograrlo solos, pero unidos a los grandes pueblos de Rusia, China, Irán y todos aquellos que desean decidir su propio destino, surgirá un rayo de esperanza, ojalá que algún día no muy lejano. ¿Cómo se fortaleció Irán hasta el punto de poder enfrentarse a los estadounidenses? Viviendo, trabajando, sufriendo, muriendo bajo las bombas enemigas, asumiendo riesgos que nosotros, que creamos un mundo ficticio y libramos batallas falsas, ya no somos capaces de correr.

Mientras nosotros aquí jugamos con la civilización y los derechos humanos, otros experimentan el verdadero progreso, un esfuerzo titánico, una labor de Sísifo que doblega la espalda, los nervios, tensa los músculos, sacrifica al individuo por el bien colectivo, lo pone al servicio de la comunidad como un solo cuerpo compuesto de muchas extremidades que se mueven en diversas direcciones hacia un único objetivo. Esta es la verdadera libertad. Una vida muy dura que quizás valga la pena vivir, siempre mejor que vivir para producir tonterías.

¿De qué otra forma se puede destruir las bases estadounidenses? Con la ciencia, con la energía sobrehumana de mentes que no malgastan su razón en tonterías como las nuestras, que no temen equivocarse e intentarlo, que no ven el fracaso como el fin de una persona. Esta es la verdadera fuerza colectiva, que hemos perdido junto con una historia en la que "amamos, odiamos y matamos al enemigo".

¿Cómo no sentir el orgullo de aquellos que les dicen a los estadounidenses "vengan, los estamos esperando" y no solo lo dicen, sino que lo hacen, los golpean, los humillan, obligando a la mayor potencia del mundo a fanfarronear con anuncios de victorias que ahora son solo titulares en nuestros periódicos?

Gracias, Irán. El sueño [norte]americano termina aquí. Hoy, nuestro sueño es iraní, y esperamos poder interpretarlo a nuestro antojo, con ingenio italiano. Arden las bases americanas, caen los dioses, se alzan los hombres. Esperemos que dure mucho tiempo y que el futuro llegue pronto, limpiando la podredumbre que nos asfixia. Dejaremos a nuestros hijos un mundo interesante, y no será por culpa de las políticas medioambientales.

conflittiestrategie.it. Traducción: Carlos X. Blanco


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/gracias-iran-venganza-para-todos 

jueves, 16 de abril de 2026

¿Qué es un «gatekeeper»?


EUROPA :: 07/04/2026

ANDREA ZHOK

Al desviar el blanco de la indignación colectiva hacia objetivos ficticios, se prepara el terreno para la próxima ronda electoral, en la que se servirá la misma sopa podrida con un moño de otro color

Un «gatekeeper» (literalmente, «guardián de la puerta» un custodio) es quien canaliza las energías de protesta o revuelta de una comunidad y las dirige hacia objetivos inofensivos o ficticios. Esta definición me vino a la mente al observar la manifestación «No Kings» en Italia (pero no solo allí, en otros lugares también).

Digo de inmediato que es muy importante que muchas personas hayan tomado la iniciativa de hacerse oír y salir a la calle para expresar su desacuerdo, su malestar, su protesta. Sé con certeza que muchos han participado movidos por una indignación sacrosanta contra el genocidio palestino, contra la difusión de un espíritu belicista y los horizontes de guerra. Me parece algo hermoso y, por lo tanto, estoy a años luz de criticarlos. Pero es necesario ser cauteloso

La manifestación se mueve bajo un lema guía, una consigna: «No Kings». ¿Qué diablos significa eso? ¿Por qué se eligió este eslogan, esta consigna?

Se trata de una consigna importada de las protestas contra Trump que tuvieron lugar en EEUU. Y la primera pregunta que surge es: ¿por qué tenemos que sumarnos a una protesta que, legítimamente, algunos ciudadanos estadounidenses han dirigido contra su presidente? ¿No se podía usar un eslogan en italiano y dirigido a un objetivo italiano?

Y aquí surge una circunstancia agravante.

Si se hubiera protestado por algo concreto: contra el rearme forzoso, contra nuestra participación a regañadientes en guerras que no nos incumben (pero de las que pagamos las consecuencias), contra la agresión unilateral de Israel y EEUU a Irán, o cualquier otra cosa, un montón de títeres disfrazados de oposición parlamentaria no se habrían podido presentar en la plaza ni salir a las calles

No podrían haberlo hecho porque casi todas las decisiones internacionales del ejecutivo italiano (en línea con las directrices israelíes y estadounidenses) han sido acogidas y respaldadas por la oposición. Y esto, por cierto, viene sucediendo desde hace años y años, con cualquier ejecutivo y cualquier oposición. Han respaldado todos los cambios de régimen, han aplaudido el ataque a la Libia progresista, las sanciones a Rusia, el sabotaje del Nord Stream 2, han aceptado sin problemas (o con disensiones de pura forma) el genocidio palestino, etc.

El lema « ¡NO KINGS!», «¡No a los reyes!» fue concebido para ser engañoso e inofensivo.

En primer lugar, el eslogan apunta literalmente a un títere: ¿quién podría estar en desacuerdo con dispararle a la monarquía desde dentro de una democracia liberal? ¿Por qué no salir a la calle contra el fascismo o contra los tribunales de la Santa Inquisición? (Sí, lo sé, no debía darles ideas para las próximas manifestaciones.)

En segundo lugar, el eslogan sirve para desviar el objetivo hacia una dirección que se puede instrumentalizar libremente y se puede utilizar fácilmente. Precisamente porque «¡No a los reyes!» no tiene ningún significado literal, hay que recurrir a una interpretación metafórica.

¿Y cuál es?

Sencillo: nos oponemos a quienes, según nos dicen, son ajenos a la democracia liberal. Metiendo en una misma bolsa a todos los «malos» denunciados por los periódicos financiados por los mismos que apoyan el Rearme de Europa, que conceden bases militares a los estadounidenses para sus bombardeos, que condenan a Europa a la desindustrialización al romper las relaciones con Rusia, etc.

Así, « ¡No a los reyes!» es un eslogan que sirve para encubrir el hecho de que figuras como Trump y Netanyahu NO SON EN ABSOLUTO REYES; son los hijos predilectos del sistema democrático-liberal. (Y, por cierto, tampoco son «reyes» Putin o Jamenei; mientras que, fíjate, sí lo son Bin Salman de Arabia Saudita o el heredero al trono persa Reza Pahlavi, nuestros grandes aliados...).

Al desviar el blanco de la indignación colectiva hacia objetivos ficticios y libremente reinterpretables, se prepara el terreno para la próxima ronda electoral, en la que se servirá exactamente la misma sopa podrida, solo que envuelta con un moño de otro color.

linterferenza.info


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/que-es-un-llgatekeepergg 

Crítica por el mecanicismo metafísico de la izquierda en la crítica al gobierno progresista


Alonso Gallardo militante comunista … marzo de 2026

Con esta crítica intento unir metodología de trabajo científico para la búsqueda de la verdad en los hechos en el saber y el poder parafraseando a Foucault, desde la reflexión de la crítica a los jóvenes hegelianos de Marx y Engels en la “Sagrada familia” y con Lenin en “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”. Para ello, todo hecho hay que situarlo en el contexto histórico del momento sociopolítico que se produce, para no distorsionar los hechos ni la historia aunque sea contada a grandes rasgos, de las políticas y prácticas del gobierno progresista y de la crítica que el infantilismo de izquierda realiza, entendiendo, que la crítica siempre debe hacerse desde la defensa de los intereses generales de la clase trabajadora, como forma de entender la lucha en los momentos históricos tal como se presenta y fuera del idealismo metafísico, donde todo es estático e inamovible en un mundo onírico que sectores comunistas y de la izquierda presentan. La situación geopolítica internacional de guerras y caos y la nacional, ante una posible derrota de las fuerzas que componen el gobierno progresista, obliga a un debate al movimiento comunista español y a la izquierda y más en estos momentos, con el XXII Congreso del PCE delante que obliga a profundizar en la unidad comunista, que para avanzar deberá romper con el marxismo occidental de carácter metodológico y visión del mundo mecanicista, metafísico y sectario.

Lo primero de todo para situar los objetivos, tácticas y programas del movimiento obrero y de la izquierda que lucha, es la de situarse en el actual contexto geopolítico de crisis económica global del sistema de libre mercado monopolizado, por colapso y competencia del Sur Global apoyada en la economía de mercado planificado socialista de China. Crisis que se inicia a partir de la reducción de los beneficios empresariales en los años sesenta del siglo XX, cuando la oligarquía imperialista empresarial y financiera de los EE.UU a través de organismos como el FMI, OMC, BM y gobiernos acólitos, responden con un proceso de privatizaciones, precarización laboral y desmantelamiento del estado de bienestar, para recuperar capital ficticio con la financiarización de la economía y el extractivismo de lo social en un mercado capitalista global monopolizado de contenido neoliberal.

Proceso ofensivo con el que el imperialismo yanqui-occidental destroza a la URSS, mediante el acoso y la injerencia a través de una élite burocratizada y corrupta, logrando instalar en los noventa un mundo bajo el mando unipolar de la oligarquía imperialista yanqui, generando un proceso ante la imposibilidad de recuperación de la economía productiva de caos y guerras por todo el planeta. Con este proceso confronta la China socialista que ante las injerencias y bloqueos de los EE.UU, rompe con el bajo perfil instaurado por Deng en los años setenta, iniciando un desarrollo en competencia económica, tecnológica y científica con el occidente para la superación de la hegemonía yanqui y garantía de soberanía. De este movimiento soberano, surge la escalada de guerra mundial imperial iniciada en el 2014 con el golpe de estado yanqui en Ucrania para destrozar a Rusia, a la que obliga entrar en guerra en el 2022 para posteriormente, con la ocupación y destrucción en Gaza y Palestina provocar la intervención de Irán para destrozarla, por ser los principales sostenedores energéticos de la potencia China que es el objetivo final del caos y las guerras y en ello continúa.

Toda táctica, programa y alianza debe partir de la realidad que determina la contradicción principal y el enemigo principal a combatir, desde la defensa de los intereses generales de la clase trabajadora y el pueblo, la correlación de fuerzas y la lucha de clases teniendo la búsqueda de la unidad como única forma de vencer. Como ejemplos escojo los que he considerado repetitivos en el movimiento comunista que se define como marxista leninista. Comienzo con uno que la mayoría utiliza de arma arrojadiza, que al parecer demuestra la caída libre socialista por la derrota en todas las elecciones autonómicas convocadas, denunciado como un negocio de socialistas y reformistas de izquierda al reeditar el NO A LA GUERRA, de las movilizaciones contra la intervención imperialista yanqui y la OTAN en Iraq apoyada por el gobierno de Aznar y la derecha, por convocar una movilización paralela a las del movimiento antiimperialista español en Madrid.

Si así fue, lo correcto desde la perspectiva de los intereses generales de la clase trabajadora y el pueblo, de la correlación de fuerzas y la unidad como requisito indudable de las fuerzas obreras y populares para la victoria, hubiera sido la de intentar ir unidos -aunque no fueran revueltos- en la misma convocatoria y la crítica, ejercerla contra los que rechazan la unidad o que desde el inicio no la propusieron, porque es posible y así se ha dado numerosas veces, que ni unos la proponen ni los otros la quieren y así nos encontramos, cuando las decisiones se toman con el ombligo y no desde los intereses de la clase trabajadora y el pueblo. Estando las fuerzas populares divididas es cuando se pierden batallas y elecciones ante el enemigo de todos: la imperialista derecha española.

Para entender esta incoherencia en organizaciones obreras y populares debemos entrar en su forma de pensamiento escrito, porque es difícil encontrar su práctica en el seno de las organizaciones de masas, por estar muy centrados en colectivos y plataformas interseccionales entendidas desde la perspectiva de Judith Butler, de organizarse sectorialmente por identidades y plataformas y no es que esté mal, es que así a los comunistas y revolucionarios, nos alejan de la lucha económica como corazón de la lucha de clases. La batalla debe darse en la calle y en los lugares de trabajo, barrios o estudio y de ahí que hoy, en lo que menos se piensa a la hora de tomar decisiones de las que nunca se rinden cuentas directas ante la clase obrera sea en los intereses generales, correlación de fuerza y unidad en la lucha de clases, primando el ombligo y la crítica a los aliados que conforman el pueblo, porque al parecer tenemos muy extendido el dicho, de que no hay obrero más tonto que el que vota a la derecha y muy poco extendido, el del radical de izquierda que sin ser alternativa alguna critica al reformismo de izquierda favoreciendo a la derecha que el tonto vota.

Como ejemplo la disociación que se hace de un proceso histórico por una metodología mecanicista de pensamiento, ¿cómo se puede igualar a Pedro Sánchez con Felipe González -más allá de que son del PSOE- cuando llegaron a la secretaría general del PSOE y la presidencia de gobierno de forma distinta? -también podemos añadir antagónica-. Posiblemente sea porque Lenin confrontó con ellos en la primera guerra mundial, por el pronunciamiento de socialdemócratas liberales dando el apoyo a la guerra imperialista iniciada por los gobiernos burgueses. Pues ahora hacen lo mismo a pesar de lo llovido y de la autocrítica del VII Congreso de la Internacional Comunista, base de apoyo a los frentes populares del PCE de José Díaz y de crítica al radicalismo infantil trotskista y anarcoliberal. La crítica de Lenin enlaza con la de Felipe González como ejecutor de las políticas neoliberales que precarizaron y desestructuraron con sus reformas, la vida laboral y social de la clase trabajadora y el pueblo además de meternos en la OTAN. Para esta forma de pensar mecanicista y metafísica de ver la crítica de Lenin como dogma, impide entender que hay una nueva realidad que surge de un nuevo proceso histórico y de correlaciones de fuerza; para ellos todo es un bucle que se repite una y otra vez y de nada sirve que Pedro Sánchez lograra la Secretaría General del PSOE y la Presidencia del gobierno, en confrontación con Felipe González y la oligarquía industrial y financiera imperialista española subordinada al yanqui, ni que formara gobierno con la izquierda reformista, al contrario, lo que cuenta, es que se formó en acuerdo táctico con la clase dominante para impedir la formación de una izquierda alternativa y paralizar la movilización social. Juicio de intenciones que lo dice todo de nuestro valor al depender nuestra existencia de lo que hace o deja de hacer el reformismo.

Sucede parecido con la crítica que se ejerce contra la socialdemocracia y el reformismo por situar al fascismo y a VOX como los principales enemigos del pueblo, lo cual no es incorrecto aunque si parcial por ocultar al imperialismo, para atraer el voto de izquierda metiendo miedo con el fascismo y así engañar a la gente para después hacer lo mismo que la derecha, vamos que la clase trabajadora es tonta. La base de todo está en elaborar un relato y después creerlo como verdadero en su mundo onírico, pero la realidad vivida por la clase obrera no es esa. El Gobierno progresista es obvio, que gestiona la política desde una base contradictoria y sin la existencia de una movilización de masas alternativa que los condicione, más allá de respuestas puntuales sectoriales con la excepción vasca de corto aliento, porque sus referentes están fuera del contexto español y sin alternativa posible y lo que consigan será para la patronal vasca en línea de lograr la ruptura de la caja única de la seguridad social y pensiones como hicieron con hacienda. Porque aunque la izquierda y muchos comunistas no acaban de entender, España es un estado único con una única oligarquía dominante a la que una sola clase obrera unida con un solo partido obrero, puede liderar colectivamente hacia la toma del poder y lo deseable es que sea, si nos dejan, de forma democrática y pacífica.

Decía antes, que la realidad que vive la clase obrera es distinta porque no es tonta y sabe en que momentos arriesgar y cuando resguardarse. Sabe que lo fundamental es comer y dar de comer a su familia tal como lo definió Marx como principio del materialismo histórico: que dentro de la lucha de clases lo fundamental es la organización de la vida material y la reproducción social. Desde la terminación del sistema de producción fordista -en España iniciado los setenta- para vivir con cierta comodidad se necesitan dos sueldos y cuando no se tienen referentes de clase, sencillamente vota lo menos malo o se abstiene dependiendo la región donde vive y las empatías, de ahí, que viendo las políticas generadas desde el gobierno progresista la clase obrera -no la izquierda- en su mayoría ven los avances de este gobierno, sobre todo la clase obrera con convenio colectivo, empleados públicos y pensionistas. También por la subida del SMI – hoy mínimo de 1221€ al mes en nómina- estando obligado por ley el empresario a pagar al trabajador el convenio del ramo al que pertenece o el de la empresa para la que trabaja si lo tiene si es subcontrata, limitando los contratos temporales a dos: estructurales y formativos; reconfigurando el espacio donde vive la clase trabajadora con seguridad y estabilidad de los proyectos de vida con el aumento considerable de empleo. Porque entre otras cosas aunque lo social determine la conciencia, la experiencia nacida de los hechos en momentos determinados influye. Cierto que la patronal incumple la ley, pero las sociedades que viven bajo la lucha de clases, el responsable de organizar y defender sus derechos es su vanguardia organizándola en sindicatos y asociaciones vecinales y aprovechar los resquicios legales no el estado burgués.

Cierto también ,que un sector de la clase trabajadora que posiblemente supere el tercio, continúa viviendo en la precariedad, marginación y la exclusión social, por lo mal gestionado políticamente y por falta de un estado central que garantice a todos por igual los derechos del Ingreso Mínimo Vital, por el proceso burocrático que tienen que superar en los distintos organismos de las competencias cedidas a las Comunidades Autónomas -de carácter cuasi confederal- y los ayuntamientos, que en manos de la gestión de sectores neoliberales y de derechas que más que pegas, hacen negación del derecho. Este sector por su desestructuración social es el más despolitizado y desorganizado, por lo tanto el más manejable por la derecha, el fascismo y el oportunista en las filas de la izquierda. Pero el organizarlo y politizarlo, es responsabilidad de los comunistas que al abandonar la línea política de masas en las organizaciones obreras donde trabaja y vive por la superestructura institucional, quedando bajo la marginación social, la influencia fascista y de las sectas religiosa, llenando los espacios vacíos por falta del referente político de clase. Cuando debiéramos ser conscientes, que organizarlos solo es posible con una formación e integración social y laboral.

Centrémonos en el absurdo de criticar al gobierno cuando apoya a la derecha -que lo veo correcto- igual que cuando se diferencia de la derecha y del imperialismo pero porque nos está engañando, como si hacer juicios de intenciones formase parte del leninismo. Esta actitud negativa que la clase obrera consciente sí ve, es la que la separa de la izquierda y comunistas; porque es de tal obviedad verlo tras las críticas y confrontaciones que el gobierno progresista provoca en el imperialismo y lacayos, que solo bajo la enfermedad del infantilismo de izquierda y el dogmatismo mecanicista es posible no verlo y obviarlo. Seguir teorizando bajo el prisma de los clásicos marxistas por lo que en su momento dijeron en la historia, como si el materialismo dialéctico no existiera y la materia y el pensamiento no estuvieran en todo momento en movimiento, cambio y transformación, sino en actitud inmutable e indiferente ante la situación geopolítica que la crisis global del capitalismo de mercado monopolizado provoca de caos y guerras. Este hacer de la izquierda y sectores comunistas con una visión del mundo onírica y metafísica, nace de un idealismo fruto de la derrota ideológica y política en los sesenta del movimiento comunista occidental, al abrazar el posmarxismo revisionista de nuevos sujetos revolucionarios como el nacionalismo disfrazado de soberanismo independentista o el feminismo de género ligado a sexualidades y sentimientos, que al situarlos como prioridades de la lucha provocó la división en el movimiento obrero y la izquierda, cuando son contradicciones que conforman el mundo cultural y de la individualidad de cada persona, separándonos del mundo del trabajo y de la clase trabajadora como principal sujeto revolucionario.

Toda crítica construida bajo una visión paralela de la realidad que la gente con conciencia política no ve nace con base errónea. El gobierno progresista no tumbó la reforma laboral de Rajoy porque la derecha del PSOE y de la que lo apoyó desde fuera para que el PP no gobernase, no permitió la humillación de los representantes políticos de la oligarquía española por los que ellos consideran una izquierda alternativa, incluso quitaron a la ministra de trabajo como portavoz. Pero en unidad con los sindicatos CC.OO y UGT consiguieron un logro incluso superior, derogando a cambio la reforma de Felipe González de 1984 responsable de la generalización de la precariedad laboral y la subcontratación. La reforma laboral aprobada en el 2021 entre otras cosas suprimió los contratos por obras y servicios de Felipe González, limitándolos a dos: estructurales y formativos. Recuperó la prevalencia del convenio de sector sobre el individual de empresa, Recuperó la ultraactividad de los convenios caducados quedando en vigor hasta uno nuevo y que entre otras cuestiones, obliga a a las subcontratas a pagar el convenio colectivo de la actividad principal cercenando el objetivo de la creación de las subcontratas de pagar menos salario.

Pasa lo mismo con el rearme; se le critica por reforzar el arsenal español de matriz en su mayoría estadounidense e imposible de sustituir de un día para otro, como por reforzar la inversión nacional o en colaboración con Europa, cuando es fundamental tener una soberanía militar para enfrentar el enemigo estratégico situado en el vasallaje de países como Marruecos al imperialismo de EE.UU, enfrentado a los aliados históricos de la España democrática y republicana como Argelia, el Frente Polisario o los países del Sahel y todo fuera del acuerdo de la OTAN. Igual, con la diferenciación política y diplomática en relación al genocidio palestino, a la agresión de Irán, al apoyo a Cuba o la continuada relación económica con China entre otras, en contra de las posiciones del parlamento y la Comisión Europea. Posiblemente no tenga valor por la correlación de fuerzas contraria contar las de cal y arena del gobierno progresista, pero está claro que por encima de maximalismos hoy no hay ninguna posibilidad de una alternativa por la izquierda al reformismo de izquierda, ni capacidad de movilización social como fue la de pensionistas capaz de empujarlo a la izquierda.

Lo mejor que puede hacer el movimiento comunista en la actual situación y debilidad organizativa, política e ideológica, es organizar sindical y políticamente a la clase trabajadora y movilizarla desde la defensa de sus intereses más inmediatos. Al tiempo que apoyamos a la izquierda socialdemócrata reformista actual en las batallas electorales, presionándolos con la gente en la calle desde la defensa de la unidad del pueblo y las fuerzas de izquierda como estrategia, mediante la crítica constructiva en su hacer, tal como Fidel explico: dentro de la revolución todo desde fuera nada. Con el objetivo de que desarrollen políticas económicas, sociales y democráticas a favor de la clase trabajadora y el pueblo. Estas son las tareas prioritarias de un movimiento comunistas débil y desorganizado, para que mediante el trabajo en las organizaciones de masas de los militantes y cuadros cambiamos las correlaciones de fuerza, pasando de la guerra de guerrillas en centros y sectores de trabajo, barrios, pueblos y centros de estudio a la espera de iniciarla, a las guerra de posiciones en las instituciones con la clase obrera organizada y politizada al frente de la lucha junto con la vanguardia comunista; porque no son las contradicciones ideológicas y limitaciones políticas de los socialdemócratas y los reformistas las que nos limitan sino que son las nuestras, incapaces de generar una movilización de masa independiente de otras clases sociales por nuestro aislamiento de la clase trabajadora.

miércoles, 15 de abril de 2026

Lenin y la dialéctica del socialismo


Pensamiento 7 abril, 2026 Gabriel Rockhill

  1. Aprendiendo a escalar montañas con Lenin

V.I. Lenin describió una vez una escena en la que un alpinista, buscando acceder a una cima nunca antes alcanzada, se veía «obligado a retroceder, descender, buscar otro camino, quizás más largo, pero que [le permitiera] alcanzar la cumbre». A una distancia segura, la gente de abajo observaba sus movimientos a través de un telescopio y se burlaba maliciosamente de él por no haber logrado su objetivo.

Algunos celebraban con alegría su falta de éxito y lo tachaban de loco, esperando que se cayera; otros ocultaban su regocijo y fingían pena por el hecho de que el pobre hombre no hubiera esperado a que completaran su bien pensado plan para escalar la montaña. Todos coincidían, sin embargo, en que lo que veían ante sus ojos era un caso claro de fracaso.

Los observadores de esta metáfora confían en la percepción sensorial para llegar a su conclusión. Lo que vieron fue a un alpinista alejándose de la cumbre y descendiendo. Lo que les faltaba era la comprensión: puesto que el escalador no podía avanzar por el camino elegido, la única forma posible de llegar a la cima era descender y buscar otra ruta.

Este texto fue escrito once meses después de la promulgación de la Nueva Política Económica (NEP) en marzo de 1921, que introdujo temporalmente «un mercado libre y el capitalismo, ambos sujetos al control del Estado». Como queda claro en el párrafo final del artículo de Lenin, el escalador que describió era una metonimia de los soviéticos que habían promulgado la NEP, a la que Lenin describió como «nuestra retirada, nuestro ‘descenso’». El líder de la Revolución Rusa nos proporcionó así una representación metafórica de la  dialéctica del socialismo: lo que a la percepción sensorial le parece un paso atrás es, al nivel de la comprensión, simplemente una maniobra necesaria para avanzar con éxito hacia el objetivo general.

  1. La dialéctica del socialismo

El proceso de desarrollo del socialismo se ha caracterizado por profundas contradicciones que a menudo han resultado extremadamente difíciles de trabajar y superar. Desde el punto de vista del análisis objetivo, esto no debería sorprender lo más mínimo. Después de todo, el socialismo es el proceso contradictorio de construir el comunismo a partir de las ruinas del capitalismo. Sus materias primas proceden del mundo capitalista existente, no de planos teóricos perfectos, y el producto final que pretende producir es, en muchos sentidos, el espejo opuesto de ese mundo existente. El socialismo tiene, por tanto, la tarea de hacer algo que parece imposible: hacer comunismo a partir del capitalismo.

Sin embargo, muchos en la izquierda occidental ­—es decir, la izquierda dentro del núcleo imperial— no comprenden esta contradicción. En su lugar, se limitan a comparar la imagen que tienen en su mente de una sociedad comunista perfecta con las sociedades socialistas existentes, y denigran a estas últimas por no ser idénticas a la primera. Si no hay una democracia obrera pura que funcione perfectamente, si no se suprimen inmediatamente todas las formas de relaciones laborales desiguales, si persisten formas de extractivismo, etc., entonces esa sociedad es condenada por no estar a la altura del modelo de comunismo que tienen en su imaginario.

Algunos en la izquierda occidental sostienen incluso que el propio Estado debe extinguirse bajo el comunismo, lo que significa que cualquier proyecto de construcción de un Estado socialista debe ser rechazado si no conduce inmediatamente a su propia desaparición.

Quienes ven el mundo de esta manera permanecen en el nivel de la percepción sensorial, donde «lo que ves es lo que hay». Si el socialismo no parece una forma perfecta de comunismo, entonces no debe estar en el camino hacia este último. Al igual que quienes increpaban al montañero de Lenin, no captan el contexto material más amplio y carecen de la comprensión de cómo un retroceso temporal puede ser necesario para encontrar el camino correcto hacia adelante. Lo que les falta, en otras palabras, es una comprensión de la dialéctica del socialismo.

  1. Imperialismo vs. Soberanía

A Ernesto Che Guevara, tras el éxito de la Revolución Cubana de 1959, se le preguntó por los principales problemas que afrontaba Cuba. Dijo que eran dos: el primero era el imperialismo, y el segundo era… el imperialismo. El chiste, por supuesto, era que el problema del imperialismo era tan grave que constituía algo más que un solo asunto. Tenía en mente todas las atroces operaciones que la principal potencia imperialista, Estados Unidos, dirigía contra la lucha por la soberanía de la pequeña isla: ataques con bombas y ataques aéreos con bombas incendiarias, campañas terroristas, guerra económica y el bloqueo ilegal, ataques biológicos y la propagación intencionada de enfermedades tanto a humanos como a ganado, guerra contra las cosechas, intentos de asesinato, campañas de propaganda incesantes y bien financiadas, extensas redes de espionaje dedicadas a juegos sucios, innumerables campañas de desestabilización y, por supuesto, la infame invasión de Bahía de Cochinos.

Esta lucha por la soberanía socialista frente al imperialismo no ha sido solo característica de la Revolución Cubana. Ha sido un rasgo de cada uno de los experimentos socialistas. A ninguno se le ha permitido desarrollarse de forma autónoma, sin injerencias externas y sin las formas más atroces de guerra híbrida anticomunista. En palabras de Michael Parenti, nunca hemos visto un solo ejemplo de socialismo puesto en libertad. Lo único que ha logrado abrirse paso a la existencia es el socialismo bajo asedio.

Esta guerra mundial interminable contra el socialismo es el contexto material necesario para comprender cómo es el socialismo en el mundo real. Es necesariamente una consecuencia de la lucha por establecer una soberanía autónoma en lugar de ser controlado política, social, económica y culturalmente por las potencias imperialistas. Dados los medios violentos e invasivos de estas últimas, la lucha por la soberanía socialista ha requerido el uso del poder y el control.

Este proceso de adquirir por la fuerza la soberanía que ha sido negada puede ser largo, pero es una táctica cuya estrategia es una forma superior de soberanía democrática que no requiera el mismo nivel de fuerza.

Quienes denuncian los proyectos socialistas como autoritarios suelen quedarse simplemente en el nivel de la percepción sensorial, percibiendo las medidas puestas en marcha para ejercer algún control soberano sobre la vida social, política, económica y cultural. Lo que les falta es comprender cómo esta realidad ha sido impuesta por los imperialistas, no por los socialistas.

  1. Desarrollarse o morir

Si los socialistas son capaces de tomar el poder en países que históricamente han estado sometidos a la dominación colonial, semicolonial o neocolonial, su lucha pasa de lo que Domenico Losurdo llamó una fase político-militar a una fase político-económica en la que el desarrollo de las fuerzas productivas es de importancia primordial. Tras décadas o incluso siglos de subdesarrollo capitalista, es absolutamente necesario desarrollar las fuerzas productivas para que estos países superen su estatus subordinado.

Este desarrollo también es necesario para satisfacer las necesidades de la población, que ha sido objeto de grandes privaciones debido a las condiciones de subdesarrollo que se le han impuesto.

Mientras que la historia del capitalismo ha demostrado que las fuerzas productivas pueden desarrollarse rápidamente mediante la depredación colonial y la explotación intensificada de las clases productoras en el extranjero, los estados que persiguen el socialismo deben desarrollarse por un camino diferente, consolidando su apoyo entre las clases trabajadoras y sin depender del excedente generado por el imperialismo y el intercambio desigual.

Si las fuerzas productivas no se desarrollan con la rapidez suficiente para que el país sea autosuficiente y capaz de defenderse, será aplastado por las potencias imperialistas. En algunos casos, la necesidad de desarrollarse ha sido tan aguda que algunos países socialistas se han visto obligados a aceptar, al menos temporalmente, compromisos tácticos como una mayor huella ecológica, la práctica del extractivismo, el uso de mano de obra explotada y un desarrollo desigual y desequilibrado.

Muchos han puesto el grito en el cielo en cuanto han percibido estas actividades bajo la bandera del socialismo. Las consideran señales claras de que estos países no están en el camino hacia el comunismo y que, por tanto, no son verdaderamente socialistas. Una vez más, la discrepancia entre una imagen preestablecida del comunismo y la percepción sensorial inmediata nubla la comprensión de las luchas materiales por construir el socialismo en el mundo real. Algunos de los atrapados en la percepción sensorial llegan a afirmar que nada de lo que ven ante sus ojos recibirá la etiqueta de socialismo a menos que se ajuste a una representación ideal de una sociedad futura.

Estas personas son como los burladores que siguen perfeccionando su idea de la escalada de montaña mientras otros la están escalando realmente, aunque sea en zigzags que parecen contradecir las ideas de los primeros.

  1. Dialéctica del socialismo

La percepción sensorial, podríamos decir, es el nivel más bajo de la conciencia socialista. Consiste simplemente en mirar el mundo y compararlo con una imagen mental, sin comprender necesariamente la naturaleza concreta del mundo o las luchas materiales en curso. La dialéctica del socialismo requiere que uno se mueva hacia el nivel superior del  entendimiento.

Como hemos visto brevemente en los casos del establecimiento forzoso de la soberanía autónoma y el desarrollismo, estos han sido necesarios para la supervivencia del socialismo dentro de un mundo imperialista.

Para dilucidar la dialéctica del socialismo, es útil distinguir entre táctica y estrategia. Las tácticas son las maniobras a corto plazo necesarias para avanzar hacia la estrategia, u objetivo general.

Como dejó claro Lenin en su metáfora del alpinista, a veces las tácticas parecen contradecir la estrategia. Al fin y al cabo, si alguien ve a un alpinista descender, ¿por qué iba a suponer que se trata de una táctica para alcanzar la cima? Del mismo modo, si alguien percibe países socialistas que mantienen formas disciplinadas de control y se ven impulsados a desarrollarse a un ritmo que tiene un impacto negativo en algunos trabajadores y en el mundo natural, ¿por qué iba a pensar que ese es el camino hacia el comunismo?

La respuesta, por supuesto, se encuentra en un nivel de conciencia socialista superior al de la percepción sensorial. En este nivel, resulta evidente que la naturaleza material del mundo es tal que ciertas tácticas, que a ojos aficionados parecen formas de retirada, son en realidad pasos atrás necesarios para dar saltos hacia adelante.

Cuanto más rápido puedan los países socialistas establecer su soberanía y desarrollar sus fuerzas productivas, más rápido podrán —si se mantienen en la senda socialista— pasar al siguiente nivel y superar estas contradicciones porque ya no estarán simplemente luchando por la supervivencia.

Esto no significa, por supuesto, que haya que aceptar simplemente todas las formas de disciplina y desarrollismo en cuanto ondeen la bandera del socialismo. Hay y ha habido diversos abusos, y el socialismo es algo que no está hecho simplemente por seres humanos, con todas sus diversas faltas, sino por seres humanos que han sido condicionados ideológicamente por el capitalismo.

Es importante, en este sentido, que la lucha social continúe bajo el socialismo, y que los proyectos socialistas hayan empleado diferentes tácticas para hacer frente al imperialismo y responder a la necesidad de desarrollo. Podemos, y debemos, evaluar críticamente el éxito o el fracaso relativo de tácticas específicas.

El ápice de la conciencia socialista no es el entendimiento, sino la conciencia práctica, y el reconocimiento de que la práctica es el árbitro último de la verdad. Esto es lo que aclarará qué funciona y qué no. En el caso del alpinista, ¿condujo su aparente descenso a su éxito práctico al escalar la montaña, o al menos al llegar a la siguiente meseta?

En el caso del socialismo, ¿han permitido estos aparentes pasos atrás que los países socialistas avancen hacia la estrategia a lo largo del tiempo, aunque hayan tardado décadas? Si no es así, ¿qué se puede aprender de este retroceso y qué otros caminos viables existen? Después de todo, no hay planos para el socialismo; solo hay un proceso práctico de aprendizaje que avanza, en parte, mediante el ensayo y el error.

Esta es una de las razones por las que es tan importante que los socialistas aprendan de sus errores prácticos, o de los de otros, para averiguar colectivamente cuál es la mejor manera de escalar la montaña. Esta tarea, por difícil que sea, debe cumplirse si la humanidad quiere tener un futuro, y la comprensión de la dialéctica del socialismo —basada en la primacía de la práctica— puede ayudarnos en este tortuoso camino.

  1. El legado práctico de Lenin

Lenin nos proporcionó una dilucidación tanto teórica como práctica de la dialéctica del socialismo. Aunque murió hace 100 años, su legado continúa en la lucha actual por romper las cadenas del imperialismo y avanzar en el proyecto del socialismo. Se ha aprendido mucho más en este proceso durante el último siglo, debido en gran parte a la compleja historia del socialismo de estilo soviético y su eventual destrucción.

Aquello fue un gran revés para el movimiento socialista mundial y, por supuesto, ha ido de la mano de una agresiva intensificación del imperialismo. Sin embargo, el fin de la URSS no fue en absoluto el toque de difuntos del proyecto socialista.

China, por citar el ejemplo más grande y visible, estudió de cerca la historia de la URSS y extrajo muchas lecciones prácticas de sus éxitos y fracasos.  Su reforma y apertura, no muy diferente de la NEP de Lenin, ha sido ridiculizada por algunos como un simple abandono del socialismo.

Es mejor entenderla, sin embargo, como una táctica específica para desarrollar las fuerzas productivas con el fin de llevar el proyecto socialista al siguiente nivel. Este proceso no ha estado, por supuesto, exento de contradicciones, y aún queda mucho trabajo importante por hacer. No obstante, le ha permitido persistir en el rumbo de desarrollar el socialismo con características chinas y, prácticamente hablando, ha contribuido claramente a que se convierta en un líder del proyecto socialista en el siglo XXI. China sirve así como ejemplo vivo de la dialéctica del socialismo y, por tanto, del legado histórico-mundial de Lenin

Fuente: Observatorio de la crisis