sábado, 4 de julio de 2026

El Lince: El radif


Abril 11/2026


Una de las cosas que han sido bombardeadas en Irán por los neonazis de EEUU y del IV Reich sionista, antes conocido como Israel, han sido las escuelas de música. Antes de que estos neonazis descerebrados y ahistóricos intenten destruir del todo la cultura de ese país milenario, y tras la muestra del otro día de la destrucción del patrimonio cultural ancestral, merece la pena que nos paremos unos minutos en conocer algo de este pueblo que está dando una más que digna muestra de cómo hay que hacer frente al imperialismo y al sionismo.


Desde el año 2009 la UNESCO ha incluido el radif, el repertorio tradicional de la música clásica iraní, dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El radif es la esencia de la cultura tradicional persa y recojo lo que dice la UNESCO al incorporarla dentro del patrimonio cultural inmaterial: «Cuenta con más de 250 unidades melódicas, denominadas gushe y organizadas en ciclos, y posee un sustrato modal de base que viene a ser el telón de fondo al que se añaden los motivos melódicos más diversos. Aunque la interpretación de la música tradicional iraní se basa esencialmente en el arte de la improvisación –en función del estado de ánimo del artista y las reacciones del auditorio–, los músicos dedican varios años a dominar el radif por contener éste el conjunto de elementos imprescindibles para sus interpretaciones y composiciones. El radif puede ser vocal o instrumental y se interpreta con instrumentos que exigen técnicas de ejecución diversas: laúdes de mástil largo llamados tār y setār; cítara santur, cuyas cuerdas se golpean con macillos; vihuela de péndola kamānche; y flauta de caña ney. Transmitido oralmente de maestros a discípulos, el radif encarna a la vez la estética y la filosofía de la cultura musical persa. Su aprendizaje exige como mínimo diez años de dedicación, durante los cuales los alumnos no sólo deben memorizar su repertorio, sino también ejercitar una ascesis musical encaminada a abrirles las puertas de la espiritualidad. Médula de la música iraní, este tesoro musical refleja la identidad cultural y nacional del pueblo de Irán».

 Saba Pashaee, «Lluvia«.

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Majid Derakhshani y Mahbanoo Ensemble, «Juan enamorado».

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Ali Ghamsari, «La hoja».

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Que las disfrutéis.

El Lince

Fuente: El Lince 

Declaración de la jefa de departamento del CC del PTC


Junio 19 de 2026

Publicado por Octubre










La jefa de departamento del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, Kim Yo Jong, hizo pública el día 18 la declaración siguiente:

Volvió a revelarse claramente la posición pobre del Occidente que se ve obligado a ser fiel a la acción habitual del coro de «desnuclearización» reconociendo que esto es el objeto irrealizable.

En la cumbre G7 efectuada en Francia, EE.UU. y otros países occidentales repitieron la insistencia anacrónica en la «desnuclearización» haciendo sin ton ni son las censuras políticas infundadas contra la República Popular Democrática de Corea.

G7, culpable principal que destruye la paz y la seguridad del mundo y el sistema internacional de no proliferación nuclear, no tiene calidad de hablar de la opción soberana de la RPDC ni el derecho a negarlo.

Expongo el fuerte descontento y lástima al abuso de autoridad de ese grupo que deviene la violación directa a la Constitución de nuestro Estado y lo condeno categóricamente con el término más claro.

Ellos saben muy bien que no se realizará jamás la «desnuclearización«, proyecto definitivamente acabado, y en el caso contrario, revelan solamente la falta de juicio político y la sensibilidad a la realidad.

Evidentemente dicho, la insistencia en la «desnuclearización» perdió completamente su carácter de la época y no se alterará según las voces de censura de algún grupo.

Por su enorme poder destructivo, el arma nuclear se convierte en el medio de violación contra la humanidad si la tienen las fuerzas de injusticia, pero sirve de un medio imprescindible para frenar la injusticia si la poseen las fuerzas de justicia.

No pueden vencer la injusticia sólo con las voces de preconizar la justicia, la paz, el orden internacional y los principios. Y sería una tontería estar con brazos cruzados ante las amenazas militares incluso el uso de armas nucleares.

La RPDC que había sido del blanco permanente y duradero de la amenaza nuclear de los rivales alcanzó las armas nucleares para defender a sí mimo, razón por la cual nadie tendrá ninguna preocupación de esos artefactos a excepción de los enemigos que tratan de dañarnos. He aquí precisamente el enfoque con que deben reconsiderar la irracionalidad de la insistencia de la «amenaza nuclear» de la RPDC.

Las armas nucleares son el medio poderoso para la defensa de la soberanía que ha atribuido la Constitución de la República y además devienen la piedra angular para la paz.

Serán eternas la naturaleza y la existencia de nuestras armas nucleares como medios de autodefensa y contramedida.

La posesión de armas nucleares es nuestro interés medular a ser mantenido sin falta y la «desnuclearización» es la línea roja que no permite ni un paso de retroceso.

En todos los casos si atentan los intereses medulares del país poseedor será una peor opción catastrófica

Fuente: kfaspain.es 

MIRÉMONOS EN EL ESPEJO DE BRONCE CHINO: Características del desarrollo organizacional de los partidos comunistas en España y sus causas


No encuentro en esta reflexión mucha aportación ni ayuda centrar la existencia de muchos partidos comunistas en dos, que hasta hace poco era solo uno y que seguirían siendo solo uno si no hubiera existido las intromisiones sectarias y dogmáticas del nuevo trotskismo del KKE griego. También resulta curioso que sitúe el tema de la unidad en el ámbito de lo teórico, cuando el problema es que todas las tendencias tienen su teoría escasamente divergente y en lo que más divergen es en el tema de la forma de estado unitario, federal o confederal y de situar en el imperialismo yanqui el enemigo principal según la teoría leninista o la trotskista de que todos los capitalismos son imperialistas incluido China y Rusia. En lo demás, sus comportamientos son similares incluidas las del PCE, siendo el sectarismo con respecto a las demás lo dominante al conceptuarse cada una motor y núcleo de la reconstrucción del partido comunista en España. El problema de la unidad no es teórico es práctico y de práctica pero de trabajo entre las masas, no de debates abstractos sino desde el trabajo en las organizaciones sindicales y vecinales de masas, para encontrar mediante la práctica y el debate en el seno de la clase obrera la línea política correcta desde el respeto al principio marxista de la lucha de clases, bajo la dictadura de democracia limitada que vivimos de un capitalismo subordinado al imperio de la oligarquía globalista de EE.UU. Resolver las divergencias políticas sobre el estado o sobre el enemigo principal unidos a la clase trabajadora en la defensa de sus intereses es lo que nos hará más fuertes y humildes, desde el respeto a las divergencias políticas y al centralismo democrático como instrumento colectivo de debate y trabajo, en la construcción de una línea política mediante la práctica y la experiencia de la historia de los comunistas a nivel internacional y en España, como metodología de trabajo y estudio que permitirá superar el sectarismo que nos divide, que se nutre de un radicalismo infantil que confunde la realidad con los deseos, por una visión del marxismo influenciado por el revisionismo posmarxista y el mecanicismo metafísico nacido de la ruptura del movimiento comunista en los años sesenta tras el XX Congreso del PCUS. Nota de Alonso Gallardo                                


                                                                                                                                                                

Dong Lingling - Wang Jian       17 de junio de 2026

Ilustración: Fernando Francisco Serrano.

Resumen: España, como país con una larga tradición socialista, no solo cuenta con el Partido Comunista de España —que tiene ya un siglo de historia—, sino que también existen otras fuerzas comunistas como el Partido Comunista de los Pueblos de España y el Partido Comunista de los Trabajadores de España. El análisis de las escisiones históricas, la distribución de fuerzas y las perspectivas de desarrollo de los partidos comunistas en España contribuye a una mejor comprensión de las características de fragmentación, pluralización, marginalización y raíz común de su desarrollo organizacional. Desde un plano teórico, permite comprender el origen del fenómeno de «la existencia de múltiples partidos comunistas en un mismo país». Todo ello es sumamente importante y necesario para que los partidos comunistas de cada país eliminen sus diferencias, cooperen sinceramente y promuevan conjuntamente el avance continuo del movimiento socialista mundial en el siglo XXI.

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[…] Si se observa la trayectoria histórica del desarrollo de los partidos comunistas en España, los numerosos partidos comunistas existentes son principalmente el resultado de escisiones del PCE en diferentes períodos históricos, o de reagrupamientos tras dichas escisiones, manteniendo todos ellos vínculos muy estrechos con el PCE en cuanto a sus orígenes históricos. 

[…] Durante la Guerra Civil española, el PCE se esforzó por liderar la lucha contra la dictadura franquista, incrementando progresivamente su influencia, hasta superar los 300.000 afiliados en 1937. Tras la derrota en la guerra civil, el PCE se vio obligado a pasar a la clandestinidad y perdió una gran parte de sus militantes; cuando recuperó la legalidad en 1977, el número de afiliados había ascendido de nuevo a 190.000, aunque a continuación disminuyó de forma continua, y a finales del siglo XX contaba con menos de 30.000. Los datos más recientes indican que el PCE solo cuenta con alrededor de 10.000 militantes, sin que se aprecie tendencia alguna de recuperación. Además del PCE, los demás partidos comunistas en España tienen actualmente menos de mil afiliados cada uno, lo que supone no solo una insuficiencia en las fuerzas globales y un rasgo de fragmentación, sino también un clima de enfrentamiento mutuo entre las organizaciones, con escasa solidaridad y cooperación efectiva.

[…] El establecimiento de la teoría e ideología comunista es el requisito previo para la formación de los partidos comunistas españoles. La causa principal de las escisiones y reagrupamientos de los partidos es también la diferente comprensión del comunismo y el socialismo por parte de cada facción, así como la diferente elección de la línea de lucha revolucionaria y de la escuela teórica.

La victoria de la Revolución Rusa de octubre de 1917 infundió un gran entusiasmo revolucionario en los partidos y organizaciones comunistas españoles. En 1921, bajo la influencia del marxismo-leninismo, el Partido Comunista de España y el Partido Comunista Obrero Español se fusionaron, logrando la unidad organizativa del comunismo español. Sin embargo, tras la derrota en la guerra civil de 1939, las contradicciones entre las diferentes facciones del PCE se agudizaron, y a partir de los años cuarenta del siglo XX el partido cayó en un estado de escisión continua. «Desde la década de 1940 hasta la de 1970, el PCE sufrió siete escisiones; de ellas, seis se produjeron en el decenio de 1962 a 1972» .Las disputas de facciones y el desgaste interno provocados por las divisiones teóricas son el problema que sigue aquejando al PCE hasta hoy. 

[…] Las deficiencias en la construcción del partido y el abandono del centralismo democrático han privado a los partidos comunistas españoles de vitalidad y firmeza durante su transición a la democracia y a la modernización, lo que ha generado disputas de facciones continuas y ha convertido las escisiones en una constante.

[…] En 1986, el PCE y otros partidos de izquierda de menor tamaño fundaron conjuntamente Izquierda Unida, que tiene carácter de partido. En las elecciones generales de los años siguientes, Izquierda Unida obtuvo resultados notables: en las elecciones parlamentarias de 1989, la coalición ganó el 9,1 % de los votos, y el PCE se convirtió en la tercera fuerza política en el escenario político español. El hecho de que el PCE impulsara la creación de Izquierda Unida fue un esfuerzo importante para ampliar su influencia política y aglutinar las fuerzas de izquierda, pero el PCE abandonó el centralismo democrático propio de un partido comunista para adaptarse a las elecciones parlamentarias dominadas por la burguesía, descuidando la construcción interna del partido y su influencia efectiva sobre otras fuerzas sociales, y se autodegradó a un partido federal dentro de Izquierda Unida; esto, al tiempo que agravó las contradicciones internas de Izquierda Unida, también frenó seriamente su propio desarrollo. A partir de 1997, Izquierda Unida fue encadenando derrotas en sucesivas elecciones generales, las contradicciones entre sus diferentes facciones internas se agudizaron y en 2008 se produjo una escisión generalizada dentro de la coalición.

El Partido Comunista del Pueblo de España, el Partido Comunista de los Trabajadores de España, el Partido Comunista de los Trabajadores y otros se han mantenido siempre fieles al marxismo-leninismo y al centralismo democrático, pero han quedado gravemente rezagados en cuanto a la innovación teórica y la construcción democrática y modernizadora del partido. El pensamiento revolucionario de la Guerra Fría, las formas de lucha unilaterales, la falta de influencia y de capacidad para aglutinar a otros sectores sociales más allá de los trabajadores industriales tradicionales, y especialmente la ausencia de innovación teórica y práctica en su propia construcción, son razones por las cuales estos partidos comunistas ni se han desarrollado ni se han unificado.

[…] La incapacidad de comprender con exactitud los cambios en la economía, la sociedad y el ecosistema político de España, y el conocimiento insuficiente de la estructura del electorado, son la causa directa de la marginalización prolongada de los partidos comunistas españoles. La incapacidad de reflejar fielmente las demandas e intereses de la mayoría del electorado y de despertar eficazmente la conciencia de clase de la mayoría de los votantes han llevado a que los partidos comunistas españoles carezcan de suficiente base popular y de fuerzas con capacidad de renovación. El estereotipo de «izquierda tradicional» arraigado durante largo tiempo en la mente de la ciudadanía tampoco favorece la mejora de su influencia política.

[…] Los partidos comunistas españoles no han sabido aprovechar oportunamente las oportunidades estratégicas y ajustar a tiempo su estrategia electoral. Tras la crisis financiera de 2008, el capitalismo cayó en una crisis continua, el desempleo en España se mantuvo en niveles elevados y el entusiasmo anticapitalista de la ciudadanía se disparó. Los partidos comunistas españoles no supieron organizar bien a los numerosos desempleados para impulsar el movimiento obrero y aumentar su propia influencia […]. los partidos comunistas españoles no supieron aprovechar plenamente las oportunidades que brindó la crisis para ampliar las fuerzas organizativas, difundir las ideas comunistas y despertar la conciencia de clase de la ciudadanía.

[…] Los partidos comunistas españoles se enfrentan en su exploración del camino socialista a problemas como la separación organizativa y las divergencias teóricas. A pesar de las múltiples dificultades, cada partido ha realizado ajustes y cambios adaptativos, de modo que las fuerzas comunistas siguen influyendo en el panorama político español. La crisis y la transformación vivida por los partidos comunistas españoles reflejan hasta cierto punto una serie de grandes problemas teóricos urgentes que plantea el desarrollo del movimiento socialista mundial contemporáneo —como las divergencias teóricas intra e interpartidistas, la diversificación del pensamiento rector, el envejecimiento de los militantes, la marginalización de la posición política, etc.—, problemas que afectan al futuro y al destino de los partidos comunistas que no están en el poder, y que también tendrán una profunda influencia en el desarrollo del movimiento socialista mundial en el siglo XXI.

Primero, afrontar objetivamente el problema de los diferentes caminos y principios fundamentales para alcanzar el socialismo. El problema del camino afecta a la naturaleza y el destino del partido; la lucha por la línea es a menudo el principal origen del surgimiento de facciones dentro de los partidos comunistas, y también la chispa que desencadena la división teórica de los partidos comunistas que no están en el poder. En los cuarenta años de desarrollo desde la democratización, las dos grandes crisis que han sacudido al PCE han girado en torno a los problemas del camino y los principios para alcanzar el socialismo. La primera fue el giro del PCE hacia el «eurocomunismo» […]. La segunda fue, tras el derrumbe de los regímenes socialistas de Europa del Este y la URSS, en un contexto en que el movimiento comunista internacional enfrentaba una grave derrota y algunos militantes habían perdido la confianza en el comunismo y el marxismo, el debate interno sobre si el partido debía seguir manteniendo el marxismo como pensamiento rector y la orientación comunista de su lucha. En el desarrollo del movimiento socialista mundial, el problema del camino y los principios se manifiesta concretamente como: la lucha por explorar de forma independiente y autónoma el camino hacia el socialismo con características propias, frente a las voces que piden disolver el partido o cambiar su naturaleza; la lucha por mantener el marxismo-leninismo como pensamiento rector y el ideal comunista, frente a las teorías del «caducidad», la «inutilidad» o el «fracaso del comunismo» del marxismo, y frente a las teorías «negacionistas» del leninismo. Cómo resolver correctamente el problema del camino y los principios en el movimiento socialista mundial es algo que determina si los partidos comunistas de cada país se han desviado del camino socialista, es decir, si han perdido su color o han degenerado en su naturaleza. Xi Jinping señaló: «El problema del camino es el problema de primer orden que determina el éxito o el fracaso de la causa del Partido; el camino es la vida del Partido». Para los partidos comunistas de cada país, ante los cambios de la situación mundial y de la coyuntura revolucionaria, es necesario realizar los ajustes apropiados en la estrategia teórica. El PCE «restablecía los principios leninistas» en su XX Congreso, pero el requisito previo de toda reforma es mantener los principios y rasgos fundamentales del partido comunista; no se puede emprender el camino equivocado de cambiar la bandera, ni caer en el error de descarriar al partido con la renovación.

Segundo, manejar adecuadamente el problema de cómo gestionar las divergencias dentro del partido y entre partidos. Las divergencias teóricas son una de las causas fundamentales que llevan a las escisiones de los partidos comunistas y al deterioro de las relaciones interpartidistas, y se manifiestan tanto en las disputas de facciones que existen desde hace tiempo dentro de los partidos comunistas de cada país como en las mutuas acusaciones entre los partidos comunistas de distintos países. Las prolongadas disputas de facciones en el PCE son la causa fundamental de su desorden interno, sus escisiones organizativas y sus obstáculos al desarrollo. A lo largo del desarrollo del movimiento socialista mundial, los debates y las recriminaciones mutuas entre distintas facciones nunca han cesado y han provocado continuas escisiones.[…] Cómo gestionar las divergencias dentro y entre partidos no solo afecta a la unidad del partido, sino también a la construcción de relaciones interpartidistas armoniosas entre los partidos comunistas de cada país, así como a la coordinación y unidad del movimiento socialista mundial. Xi Jinping señaló: «Los partidos de distintos países deben aumentar la confianza mutua, fortalecer la comunicación, estrechar la cooperación y explorar, sobre la base de las nuevas relaciones internacionales, un nuevo tipo de relaciones interpartidistas caracterizadas por la búsqueda del máximo común denominador, el respeto mutuo y el aprendizaje recíproco». Los partidos comunistas de cada país deben mantener el principio básico de buscar el máximo común denominador, aprovechar activamente las plataformas como la Reunión Internacional de Partidos Comunistas y Obreros para reforzar el diálogo y la comunicación, aumentar el entendimiento mutuo, forjar consensos y resolver las diferencias de forma pacífica, construyendo conjuntamente unas relaciones interpartidistas armoniosas.

Tercero, el problema estratégico de impulsar plenamente el desarrollo de las fuerzas organizativas del partido comunista. Desde el derrumbe de los regímenes de Europa del Este y la URSS, el problema más acuciante que enfrentan los partidos comunistas de cada país es la gran pérdida de fuerzas organizativas y el envejecimiento de la estructura de militantes. El XX Congreso del PCE señalaba que «la edad media de los militantes está entre los 45 y los 64 años, los militantes de entre 30 y 44 años no suponen ni la quinta parte del total, y el PCE está experimentando un proceso de envejecimiento». Cómo desarrollar las nuevas fuerzas, asegurar el continuo crecimiento de las fuerzas comunistas y garantizar la continuidad de la causa comunista es un problema real que tienen ante sí los partidos comunistas que no están en el poder. Las principales vías para desarrollar las fuerzas organizativas son dos: la primera es, a través de la divulgación del marxismo, lograr que las nuevas generaciones se conviertan en creyentes del marxismo y en practicantes de la causa comunista, y que se incorporen voluntariamente y con entusiasmo a las organizaciones de las Juventudes Comunistas, a través de las cuales el partido desarrolla nuevos militantes y fortalece sus propias fuerzas. La segunda es unirse a otros partidos comunistas y a otras fuerzas de izquierda anticapitalistas. Actualmente, en varios países existen más de un partido comunista; la falta de una unidad y cooperación estrechas entre los distintos partidos comunistas genera hasta cierto punto un desgaste interno inútil de las fuerzas comunistas. Además, en varios países existen partidos y organizaciones con tendencias socialistas o progresistas, como los partidos verdes, las organizaciones feministas, las organizaciones LGTBI, etc., que son fuerzas susceptibles de ser aglutinadas. Marx y Engels, en el Manifiesto del Partido Comunista, describieron con detalle la cooperación de los comunistas con los distintos partidos de oposición en Francia, Suiza, Polonia y Alemania, y afirmaron que «los comunistas apoyan en todas partes todo movimiento revolucionario contra el orden social y político existente», por lo que todas las fuerzas que se oponen a la burguesía son aliados del partido comunista, y mientras no haya triunfado la revolución socialista todas son fuerzas susceptibles de ser aglutinadas por los partidos comunistas de cada país; pero, en dicha cooperación, los partidos comunistas de cada país deben mantener la autosuficiencia, preservar las tradiciones revolucionarias, conservar el color político de los comunistas y evitar la autodegradación en el proceso de unidad y cooperación.

Cuarto, el problema táctico de responder correctamente al ascenso de los nuevos partidos de izquierda radical. Desde la crisis financiera internacional de 2008, la conciencia revolucionaria y el entusiasmo revolucionario de la clase obrera han alcanzado cotas sin precedentes […]. Esto también ha llevado a que algunos nuevos partidos de izquierda radical irrumpan rápidamente en la escena, convirtiéndose en una nueva fuerza política que no puede ignorarse. Para responder al ascenso de los nuevos partidos de izquierda radical existen dos enfoques posibles —la cooperación o la confrontación—, pero en cuanto a la estrategia de respuesta, es necesario extraer experiencias y lecciones de los ejemplos del ascenso de los nuevos partidos de izquierda radical. Comparando el comportamiento diferenciado de los partidos comunistas y de los nuevos partidos de izquierda radical tras la crisis, puede observarse que los partidos comunistas tradicionales han caído en nuevas dificultades de desarrollo bajo el impacto de las nuevas fuerzas políticas, mientras que los nuevos partidos de izquierda radical han absorbido parte de las propuestas de los partidos comunistas, lo que ha llevado a que fuerzas que antes apoyaban a los partidos comunistas se decanten por los nuevos partidos. Los partidos comunistas de cada país necesitan ajustar y elaborar con flexibilidad sus propias estrategias y tácticas en el momento oportuno, de modo que puedan atender a las expectativas de la ciudadanía sin perder las características propias de los partidos comunistas, evitando así ser cada vez más arrinconados políticamente por las nuevas fuerzas políticas. En definitiva, los partidos comunistas que no están en el poder necesitan ajustar sus estrategias y tácticas a tiempo en condiciones de desarrollo desfavorables, ampliar continuamente la base de apoyo del partido comunista, promover activamente la unidad y la cooperación entre los partidos comunistas de cada país y con otras fuerzas de izquierda, y esforzarse por impulsar el avance continuo del movimiento socialista mundial.


Fuente: Cuestiones del Socialismo Mundial Contemporáneo, N.º 4, 2020 (N.º 146) 

viernes, 3 de julio de 2026

La caja de herramientas foucaultiana en acción…


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«…este libro no aspira a clausurar un debate, sino a contribuir a su problematización. Su ambición es hacer visible aquello que, bajo la apariencia de neutralidad técnica o evidencia científica, constituye en realidad el resultado de decisiones históricas, luchas epistemológicas y estrategias de gobierno. Abrir las “cajas negras” del poder punitivo no es un ejercicio puramente intelectual: es una condición necesaria para pensar críticamente las formas contemporáneas de dominación y las posibilidades, siempre parciales e inciertas, de resistirlas»

El singular pensador de Poitier, Michel Foucault (1926-1984)consideraba su obra poliédrica donde las haya, siempre bajo la bandera de penser autrement, como una caja de herramientas al servicio de los lectores, en la que estos utilizaran aquello que les interesase; igualmente tomaba prestada la metáfora de las gafas cara a Marcel Proust.

Pues bien, Mario Domínguez y David J. Domínguez -ambos profesores de la universidad Complutense- recurren a las herramientas o las lentes foucaultianas para analizar el sistema punitivo que rige en nuestras sociedades, situando el eje de su potente obra, editada en Catarata, en las cuestiones de por qué se castiga y cómo se castiga y los cambios que el paso del tiempo, y las mentalidades, provocan: «Abriendo las cajas negras del castigo. Penalidad, normalización y gubernamentalidad desde una perspectiva foucaultiana»; ciertamente lo hacen a fondo y con un rigor expositivo cartesiano, claro y distinto.

Hay ideas claves en el pensamiento de Foucault que han de ser tenidas en cuenta y realmente los autores no es que lo hagan, que sí, sino que los desvelan en su total extensión: el poder más allá de los represivo, es al tiempo positivo, crea y para ello usa tecnologías varias -saber/poder- que, extendiendo el poder de manera microfísica, ordenan, domestican a los ciudadanos, los formatean por decirlo así, creando, a su vez, una neta separación entre los comportamientos normales y los que no entrar dentro de ella, logrando imponer esta distinción usando el castigo como manera de gobernar la vida social. No se utiliza así, el castigo como respuesta al delito sino como sistema de normalización / domesticacion y gubernamentalidad.

La obra avanza en dos direcciones: por una, se va deslizando las variaciones de las posturas de Foucault en sus diferentes obras y giros de enfoque, por la otra, la mirada se dirige a las leyes y técnicas que, presentándose las más de las veces como mecanismos neutros o técnicos, gestionan la vida social, creando espacios de supuesta normalidad frente a los comportamientos pretendidamente desviados, siempre con el centro de gravedad de los tres ejes nombrados ya desde el título de la obra: penalidad,normalización y gubernamentalidad.

No se limita el ensayo a una disciplina determinada sino que es un trabajo que traspasa diferentes fronteras disciplinares, resultando así una obra interdisciplinar, con incursiones historiográficas, jurídicas, sociológicas y también filosóficas, cuyo propósito es desvelar una trama de prácticas, instituciones y saberes que rara vez se observan en conjunto, que sostienen el sistema punitivo hasta el punto de que llega a considerarse éste como lo normal. La obra está organizada en dos partes: Tecnologías disciplinarias y génesis de la racionalidad punitiva y Del giro punitivo a la gestión biopolítica del riesgo, a las que siguen un Apéndice: De la historia de la prisión a la teoría de la razón punitiva. Foucault responde a los historiadores penitenciarios franceses y una Conclusión: Ley, norma y gobierno del riesgo en la penalidad contemporánea.

La primera parte se inicia con una distinción establecida por Foucault entre la penalidad de la ley y la penalidad de la norma. Ambas coinciden / conviven en el tiempo, manteniendo una disputa en el campo de la intervención penal, basándose, no obstante, en presupuestos realmente distintos. Así como la primera se centra en la infracción de las normas, conllevando una responsabilidad individual; la segunda por su parte, desplaza el centro de atención hacia el sujeto, su conducta, su trayectoria y las condiciones de posibilidad del delito, lo que supone un cambio con respecto a la culpabilidad, para poner el foco en la peligrosidad, la anormalidad y el riesgo. Esta diferencia lejos de responder a criterios de orden cronológico, se plasma en que la segunda se presente como complementaria, técnica y humanizadora del derecho penal, de la primera, Sostienen los autores que la distinción es de calado, al subrayar que la segunda es prospectiva, marcando de antemano a los sujetos por su pretendida peligrosidad. La penalidad de la norma supuso notables transformaciones en la maquinaria judicial desde finales del siglo XIX, coincidía este giro con la intervención de una cohorte de especialistas (médicos, psiquiátricos, psicológicos, criminológicos) -saber / poder- que no debilitaba el poder judicial, sino que lo ampliaba, y lo amplía, en la medida en que expande su campo de acción, al permitir intervenir no solo sobre actos ilícitos sino igualmente sobre conductas potencialmente peligrosas, a trayectorias problemáticas y poblaciones definidas como de riesgo. Gran parte del libro es dedicada a esta mutación, centrada en la noción de peligrosidad – que se traduce en transformaciones en las políticas punitivas…al diagnosticar, clasificar y anticipar conductas. No se cumplía desde luego aquello que se dice el pecado pero no el pecador, ya que al tomar el puesto de mando la probabilidad y la predicción, esta política pasa a nutrir la visión anticipatoria de conductas y gestión diferencial de poblaciones. En esta primacía cobran gran presencia los trabajadores sociales, en una combinación de supuesta emancipación y un descarado control, no deteniéndose solamente en la biografía de los sujetos sino en su ámbito familiar…produciéndose una articulación entre asistencia y castigo.

La segunda parte, se centra en algunas mutaciones en el campo punitivo, que por cuestiones de época, Foucault no pudo conocer, ni obviamente señalar, aunque en sus cursos del Collège de France ya ofrecía pistas. Se da cuenta de la encarcelación masiva en los años ochenta, y los cambios en las hondas transformaciones en las formas de castigo en las sociedades liberales avanzadas. Según la visión de los autores este giro supone una transformación estructural de la penalidad, conllevando ello cierto debilitamiento, aunque permaneciendo, de los modelos correccionalistas y asistenciales, dándose nuevas formas de control selectivo y excluyente. El giro del que se da cuenta lleva consigo tres desplazamientos: en el objeto de la intervención penal, modificación en la temporalidad del castigo y una mutación simbólica de la penalidad. No se produce una sustitución del paradigma disciplinario, sino que estos desarrollos suponen una reconfiguración en las formas de ejercicio del poder, en una conjunción de dispositivos disciplinarios, tecnologías securitarias y remanencia soberanas. Los análisis presentados pivotan sobre la tríada soberanía-disciplina-peligrosidad, para posteriormente detenerse en las nociones de biopolítica y gubernamentalidad, con mención especial a los análisis de los dispositivos científicos.

La importancia de abrir las cajas negras de estos dispositivos, es desvelar cómo el funcionamiento en lo cotidiano tiende a invisibilizar los procesos que los constituyen, lo que lleva a los autores a exponer diferentes aspectos relacionados con ello, subrayando la primacía del castigo y del control, frente a la aparente neutralidad científica de los métodos empleados, que producen sujetos de riesgo, poblaciones vulnerables y zonas peligrosas. Exposición que avanza con dos pies: el teórico y el descriptivo, no como mundos separados sino complementarios, que se retroalimentan.

El recorrido concluye, con un acercamiento a la obra fundamental que ha cumplido cincuenta años desde su publicación, Vigilar y castigar, y la encendida polémica que suscitó entre los custodios del templo de la historiografía penitenciaria francesa, y la respuesta de Foucault cuya intención no era, de ninguna de las maneras, realizar una cronología de de la prisión, sino arrojar una mirada crítica y problematizadora sobre el asunto…así pues, las posiciones de rechazo desde el mundo de los historiadores, erraban el tiro…pudiéndose aplicar al caso aquello que dijese en la introducción a su Arqueología del saber: «No, no, no estoy donde ustedes tratan de descubrirme sino aquí, de donde los miro, riendo».

Obviamente me quedo corto al dar cuenta de esta potente obra, sin entrar en todos los recovecos por los que se deslizan sus autores, cuyo propósito no se reduce a un ejercicio intelectual sino por la senda de ofrecer instrumentos de cara a problematizar ciertas visiones heredadas y consagradas por el uso y el abuso, desvelando sus caretas de neutralidad, incidiendo en su carácter de instrumentos de poder…ofreciendo así materiales de cara a la intervención en luchas locales, puntuales y estratégicas.

Por Iñaki Urdanibia para Kaos en la red