viernes, 15 de mayo de 2026

Crisis epocal: el agotamiento del capitalismo global


MUNDO, PENSAMIENTO :: 07/05/2026

GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS

Reseña de una obra magistral: 'Crisis epocal: El agotamiento del capitalismo global', nuevo libro de William I. Robinson

William I. Robinson, profesor distinguido de sociología y estudios globales e internacionales de la Universidad de California, Santa Barbara, publicó una obra magistral: Crisis epocal: El agotamiento del capitalismo global (Cambridge University Press, 2025), en la que da continuidad a investigaciones de largo alcance contenidas en un libro que reseñé ampliamente en nuestro periódico hace una década. América Latina y el capitalismo global: una perspectiva crítica de la globalización (México, Siglo XXI, 2015).

Tomando en cuenta las inciertas condiciones que vive la humanidad en estos días turbulentos, destaca la vigencia, a pesar del tiempo trascurrido, del llamado de Robinson a los intelectuales a “ejercer una opción preferencial por la mayoría en la sociedad global; intelectuales capaces de proporcionar a las mayorías populares conocimientos teóricos como insumos para luchas por desarrollar relaciones sociales alternativas y una lógica social alternativa en el mundo real”. (https://www.jornada.com.mx/2016/10 /14/opinion/021a2pol).

La obra que comento contiene una introducción en la que el autor expone su teoría en torno al agotamiento del capitalismo global, con base en una revisión de los principios esenciales de la economía política marxista, así como cinco capítulos en los que se analizan:

1.- La crisis estructural de sobreacumulación que conlleva la transnacionalización del proceso de producción a través de una integración orgánica mundial de los circuitos del capital.

2.- La crisis de la reproducción social, en la que millones de personas no pueden sobrevivir dada la creciente desintegración social.

3.- La crisis de legitimidad que se expresa en conflictos geopolíticos y en el Estado policiaco global, en los que los mecanismos de dominación se vienen abajo y los grupos dominantes recurren al autoritarismo, la dictadura y el fascismo.

4.- El colapso de la biosfera que se manifiesta en sus dimensiones ecológicas, las cuales ponen en riesgo la existencia misma de la vida en el planeta.

5.- Una reflexión final, con un título muy significativo: Hacia el vórtice o la vorágine, por las profundas contradicciones sistémicas, las cuales deben ser enfrentadas con la lucha de clases, ya que es imposible separar la política de esta crisis epocal del capitalismo.

Coincidimos con Robinson en su perspectiva dialéctica de partida basada en la idea de que lo único permanente es el cambio, ya que todo se encuentra en un proceso de emergencia, desarrollo, transformación y, últimamente, la relevancia de algo cualitativamente nuevo, en el que el capitalismo no es la excepción, fundado en tres desarrollos claves:

Primero, el sistema ha llegado a ser universal a través de un proceso de globalización que data de la última parte del siglo XX. Segundo, el sistema está atravesando una nueva ronda de restructuración y transformación basada sobre todo en una cada vez más avanzada digitalización y financiarización de toda la economía y la sociedad global. Y tercero, el sistema enfrenta una crisis multidimensional sin precedente, que señala el inminente agotamiento de la capacidad de renovación del capitalismo global.

Fundamental para el análisis del capitalismo global es la utilización de lo que el autor denomina economía política radical, como instrumento teórico que va a la raíz de los problemas, identificando la dialéctica del cambio, lo que es nuevo y emergente, sin importar que las formas y las ideas aparezcan como estables y firmes. Totalmente de acuerdo en la posición que sostiene Robinson en cuanto que la ciencia social radical se basa en la identificación de contradicciones.

El capitalismo global es conducido por sus contradicciones y la economía política radical no las encubre, sino busca las posibles conexiones entre las mismas. De esta manera, la economía política radical no separa la economía de los procesos políticos, sociales, culturales e ideológicos, tratando de evitar tres falacias ubicadas por el autor.

La primera es no distinguir la esencia subyacente de la apariencia de un fenómeno, en una realidad determinada. La segunda es evitar observar las contradicciones como anomalías, sino como aspectos intrínsecos de la realidad. La tercera es que para desarrollar un argumento deben presentarse datos y contra datos, pero los hechos deben interpretarse en todo momento, tomando en cuenta que éstas interpretaciones se organizan según teorías que no son neutrales con respecto a los intereses de clase vinculados a los fenómenos que nos conciernen, y considerando una posición clave de Robinson que afirma que la mejor ciencia social es aquella que plantea tantas preguntas como intenta responder, e inspira una mayor exploración, al tiempo que genera nuevas ideas en el ámbito académico y político.

No hay duda, esta obra debía ser publicada en castellano, dado su intrínseco valor para interpretar el colapso en curso y los caminos anticapitalistas para evitarlo.

La Jornada


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/crisis-epocal-el-agotamiento-del-capitalismo-global 

En Irán los asesinatos de Palantir se enfrentan a la IA China


Anís Raiss*  mayo 6/2026

La IA militar china ya ha sido validada en el conflicto entre India y Pakistán de 2025, y está en camino de convertir a China en uno de los tres principales exportadores de armas para 2030, con sistemas habilitados para IA.



En el cuento de Hans Christian Andersen, el emperador desfila desnudo por la ciudad hasta que un niño dice lo que todos los demás temen admitir. El 18 de abril de 2026, el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, organizó su propio desfile. Palantir  publicó su  manifiesto de 22 puntos en X, y en cuestión de días alcanzó los 32 millones de visualizaciones. Los expertos lo denominaron   tecnofascismo .


Fuera del aula de seminarios atlantistas, el veredicto fue más sencillo. La doctrina de la Inteligencia Artificial (IA) del imperio había quedado al descubierto.

El manifiesto surgió como un error del sistema derivado de un orden que se desmoronaba, vendiendo la dominación algorítmica justo cuando el mundo multipolar demostraba que ya no podía ser dirigido desde Washington, Tel Aviv o Silicon Valley.

Bajo esa arrogancia se escondía un temor más simple. Las máquinas del Imperio ya no son las únicas en funcionamiento. El pánico reside en la pulida certeza del documento, en su creencia de que el código puede restaurar la disciplina que las flotas, las sanciones y las campañas de bombardeo ya no imponen.

Lo que sigue es lo que el manifiesto ya admite.

El fascismo en el lenguaje de los productos

Los 22 puntos no fueron casualidad. Resumían el libro de Karp de 2025, « La República Tecnológica », escrito en coautoría con el jefe de asuntos corporativos de Palantir, Nicholas Zamiska, y publicado por Crown Currency.

El equipo de comunicaciones de Palantir difundió el resumen a través de la cuenta corporativa X, donde obtuvo decenas de millones de visualizaciones.
Cas Mudde, uno de los académicos más citados de la extrema derecha global,  lo calificó de «¡Tecnofascismo puro!». El economista griego Yanis Varoufakis respondió con  una sola frase : «Si el mal pudiera tuitear, ¡esto es lo que haría!». Desde Viena, el filósofo Mark Coeckelbergh  llegó al mismo diagnóstico .

Celine Castets-Renard, Catedrática de Investigación de Canadá en Derecho Internacional de la IA en Ottawa,  fue más allá : una “visión distópica y tecnofascista del mundo”. Tim Squirrell, de Foxglove,  declaró a The Guardian que el documento parecía “los desvaríos de un supervillano”.

El historiador Tarik Cyril Amar fue aún más allá. Bautizó el manifiesto con el nombre de su antecesor estructural:  Mein AI de Alex Karp , una versión actualizada del Mein Kampf de Hitler para la era algorítmica.

La ironía es casi demasiado evidente. Karp obtuvo su doctorado en teoría social en la Universidad Goethe de Frankfurt en 2002, en la cuna intelectual de Adorno y Habermas, la escuela que produjo algunos de los análisis más profundos sobre cómo se arraiga el fascismo, desde La personalidad autoritaria hasta La dialéctica de la Ilustración.

El manifiesto que la empresa de Karp ha publicado ahora es lo que los académicos de esa misma escuela reconocerían como fascismo en su forma más reciente.

La primera guerra de IA 

Para leer el manifiesto correctamente, hay que saber qué estaba haciendo Palantir en las semanas previas a que Karp lo publicara.

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos y el estado ocupante lanzaron la «Operación Furia Épica», la primera campaña militar a gran escala dirigida sustancialmente por inteligencia artificial.

Para el 9 de abril, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había reportado más de 13.000 ataques contra objetivos iraníes, 1.000 de ellos solo el primer día. La plataforma utilizada fue el Sistema Inteligente Maven de Palantir, que combinó imágenes satelitales, grabaciones de drones e inteligencia de señales para » identificar, priorizar y recomendar paquetes de ataques contra emplazamientos militares, instalaciones nucleares y objetivos de liderazgo iraníes «.

El director de tecnología de Palantir, Shyam Sankar, declaró a Bloomberg TV en marzo que la guerra sería recordada como » el primer gran conflicto en el que la inteligencia artificial desempeñó un papel central » .

El comandante del CENTCOM, el almirante Brad Cooper,  lo confirmó oficialmente : “Nuestros combatientes están utilizando diversas herramientas avanzadas de IA. Estos sistemas nos ayudan a analizar grandes cantidades de datos en segundos”.

Maven generó  más de 3000 opciones de ataque contra Irán en 24 horasdurante la fase inicial. El experto en cadenas de ataque Craig Jones declaró a Vision of Humanity que el sistema había acelerado las decisiones de ataque a un ritmo » mucho más rápido en algunos aspectos que la velocidad del pensamiento » .

La filósofa Elke Schwarz, en declaraciones a France 24, calculó que durante las primeras 24 horas, las fuerzas estadounidenses lanzaron aproximadamente 41 misiles por hora, lo que hace que «una supervisión humana significativa sea prácticamente imposible».

La precisión de clasificación de objetivos de Maven  rondó el 60% , frente al 84% de los analistas humanos entrenados. La escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab fue atacada durante la misma campaña.  Murieron al menos 175 personas , la mayoría niñas de entre siete y doce años.

¿Se trató de una clasificación errónea por parte de Maven? El Pentágono no se ha pronunciado al respecto. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) respondió el 31 de marzo publicando  una lista de 18 empresas tecnológicas estadounidenses —entre ellas Palantir, Google, Microsoft y Nvidia— y declarando sus instalaciones en Asia Occidental como «objetivos legítimos».

Esa es la guerra en la que se publicó el manifiesto. Karp escribió sus 22 puntos con la sangre aún en la mano.

Donde la doctrina se expone

El punto 12 del manifiesto  dice : “La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está llegando a su fin, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar”.

La guerra de 56 días en la que Karp había participado era una guerra por las instalaciones atómicas iraníes. Si se analizan ambos hechos en conjunto, la contradicción es total. Si la era atómica ha terminado, ¿por qué Washington y Tel Aviv libraron una guerra de 56 días por los átomos iraníes? Si esas instalaciones eran lo suficientemente importantes como para bombardearlas, entonces el punto 12 se desmorona bajo su propia premisa. Karp no puede conciliar ambas afirmaciones sin incriminar a una de ellas.

Los puntos 21 y 22 dan la respuesta. «Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas», declara el manifiesto. «Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia».

La guerra nunca fue por el uranio. Irán es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP); el Estado ocupante no lo es. Irán fue bombardeado por su programa nuclear; el Estado ocupante mantiene más de 90 ojivas nucleares intactas.

El punto 21 proporciona la justificación filosófica de esa asimetría.

Las instalaciones nucleares de Irán fueron consideradas objetivos porque representaban su soberanía. El manifiesto ataca el derecho de las civilizaciones que el punto 21  califica de «disfuncionales y regresivas» a reclamar igualdad de condiciones. Esa doctrina es suficientemente clara. Esa es la doctrina. La contradicción del punto 12 no es un defecto del documento, sino su propia confesión.

Dos códigos fuente, un mundo que se desvanece

El manifiesto no puede reconocer su propio autoengaño, porque ese engaño es lo que mantiene unido todo el documento. Karp escribe como si Occidente aún fuera dueño del código fuente del mundo. Suena como un conductor que no ha revisado los espejos en años, mientras que el mundo multipolar ya lo ha adelantado en el punto ciego, con China a la cabeza, Rusia e Irán a su lado, y Asia Central ocupando el carril que creía vacío.

Irán ha dedicado los últimos tres años a construir la estructura que el manifiesto de Karp pretende desmantelar. Teherán  se unió a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en 2023 y a los BRICS+ en 2024. Firmó una alianza estratégica con Rusia en enero de 2025 y un acuerdo marco de 25 años con China en 2021. Pakistán  negoció el alto el fuego que puso fin a la «Operación Furia Épica». La diplomacia multipolar terminó con la guerra que Maven debía ganar.

Detrás de esa arquitectura política se esconde una arquitectura tecnológica paralela.  Mininglamp (明略数据) , financiada por Tencent desde 2014, ha estado construyendo lo que el South China Morning Post describe como el Palantir de China, con más de 200 clientes de la lista Fortune 500 y el estatus de campeón nacional de IA otorgado por Beijing junto con Huawei.

Stargate (摄星智能), fundada en 2018, desarrolla lo que su propia documentación corporativa denomina «sistemas de autogeneración de estrategias de combate a nivel táctico» para el Ejército Popular de Liberación (EPL): una especie de Maven sin manifiesto. Detrás de ellos se encuentran 4Paradigm, Deepexi, Jing’an, Utenet, Stonehenge, además de los programas de IA de defensa de gran envergadura de Huawei y Baidu .

La prensa económica china ha llegado al mismo diagnóstico. En marzo de 2026,  The Economic Observer analizó a Palantir como un prototipo de «hegemonía algorítmica», escribiendo que el capital había declarado la prioridad de la hegemonía algorítmica sobre las inundaciones de acero.

La IA militar china  ya ha sido validada en el  conflicto entre India y Pakistán de 2025 , controla  más del 30 por ciento del mercado de drones con IA en Asia Occidental y África, y está en camino de convertir a China en uno de los tres principales exportadores de armas para 2030, con sistemas habilitados para IA que superarán el 40 por ciento de esa cuota.

El modelo chino difiere notablemente. Menglin Li, vicepresidente de Mininglamp, lo reconoce directamente, explicando que Palantir integra a sus propios ingenieros en agencias gubernamentales estadounidenses, convirtiendo a la empresa en parte del aparato estatal. Las empresas chinas no pueden hacer eso, porque el Ejército Popular de Liberación no se lo permite.

Desarrollan software que se adapta a las necesidades del cliente, sin la intervención del proveedor. El analista del sector, Zhang Chi,  añade que ninguna empresa china firmaría los contratos de consultoría multimillonarios asociados al modelo de implementación de Palantir.

China ofrece una ruta paralela, en lugar de una copia de Palantir. Para Irán, Pakistán, Argelia y todos los estados que el manifiesto de Karp clasificaría como regresivos, esto es importante porque ahora pueden adquirir IA de grado militar sin tener que solicitar primero la ciudadanía civilizatoria a Washington. Esa es la derrota estructural que los 22 puntos no pueden admitir.

Wolfowitz en código fuente

Karp heredó esta doctrina y la privatizó.

En febrero de 1992, el entonces subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, redactó la Guía de Planificación de Defensa para los años fiscales 1994-1999. El documento se filtró al New York Times (NYT) al mes siguiente. Su instrucción principal era tajante: «Nuestro primer objetivo es impedir el resurgimiento de un nuevo rival». El texto de Wolfowitz fue reescrito tras la indignación pública. El original se convirtió en la lógica rectora de la política exterior estadounidense durante tres décadas.

Wolfowitz lo escribió en un memorándum. Karp lo escribe en el código fuente. La doctrina sigue centrada en prevenir la multipolaridad por todos los medios posibles. El ejecutor ha cambiado. Wolfowitz necesitaba responsables políticos, generales y embajadores. La empresa de Karp ejecuta la doctrina por sí misma el  60% de las veces. El otro 40% termina en algún lugar.

Según informa IBTimes, el sistema tiene mayores dificultades para distinguir la infraestructura militar de la civil en zonas urbanas densamente pobladas. La escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab se encuentra en una zona urbana densamente poblada.

El niño de Andersen no necesita gritar. Solo tiene que decir lo que es. El mundo multipolar lo dijo el 31 de marzo, cuando Irán declaró a Palantir un objetivo legítimo. Lo dijo de nuevo el 8 de abril, cuando la guerra terminó sin el resultado prometido por Karp. Lo dice cada día que Irán sigue en pie, y cada día China envía la alternativa.

* Analista geopolitico holandés

Fuente: observatoriocrisis.com 

El Lince: Intimidad estratégica sin confianza


Hay gente que lee esta página que no tiene remedio: si se habla de ejemplos de niños, contesta con submarinos; si se habla de la admirable resistencia de Cuba, responde con lo buena buenísima que es Rusia. Así que para aclarar algo las cosas para algunos, aquí van un par de cuestiones. La primera es buscar una explicación, a ser posible con algo de lógica, de esta cosa publicada por el principal negociador ruso, nombrado directamente por Putin, con EEUU para el país 404, antes conocido como Ucrania, cuando el supuesto atentado contra Trump del otro día.



«La promoción izquierdista de la violencia política es malvada». Así habla este tipo, uno de los principales exponentes del sector euroatlántico existentes en el Kremlin. Ni siquiera se molesta en recoger lo que publicó la prensa rusa, lo hace con una occidental. ¿Extraño? Para nada. Este tipo, al igual que todos los euroatlánticos, no han expresado ni una sola crítica a EEUU, a Trump en concreto y para ser más preciso, por la agresión a Irán. Sencillamente han pasado por ella como la luz por el cristal, sin tocarla ni mancharla. Siguen anclados en el «espíritu de Anchorage», en los supuestos acuerdos alcanzados entre Putin y Trump en agosto del año pasado y que aún no se han cumplido. Eso sí, las críticas al zombi conocido como Unión Europea, son recurrentes, como si fuese el único elemento que distorsiona o dificulta el «espíritu de Anchorage».

De nuevo el tipo este euroatlántico y uno de los diseñadores de la política actual exterior de Rusia.

Os podría poner decenas de cosas de estas de un tipo, el principal negociador sobre el país 404 y la futura inversión de EEUU en Rusia si se cumple el «espíritu de Anchorage», que no ha escrito ni una sola cosa contra EEUU ni contra Trump en estos más de dos meses de agresión contra Irán.

Pero las cosas de este sector euroatlántico empiezan a cansar, y mucho, no solo a la gente común y corriente sino al otro sector, el euroasiático, del que, por ahora, su cabeza más visible es el ministro de Exteriores, Lavrov. Como en todas partes, también hay encuestas en Rusia y esta es la del CIS de allá, el instituto demoscópico oficial hablando sobre el nivel de confianza en los políticos.

No son solo las cuestiones internas las que están haciendo que la popularidad de Putin esté a la baja, aunque supere con mucho a cualquier otro, sino la cuestión del país 404 y la cuestión de la política exterior. Mishustin es el primer ministro, Medvedev fue presidente cuando la invasión a Libia pero hoy juega el papel de malo dentro del Consejo de Seguridad y Zyuganov es el secretario general del Partido Comunista. No os entusiasméis con el apoyo a Zyuganov y al PC. El Kremlin, ese que acusa a los «izquierdistas» de todo, está realizando una campaña de descrédito hacia el PC brutal, con detenciones incluidas. Mucha estatua de Lenin, alguna de Stalin, pero lo que representaron no se puede ni mencionar. Hay gente que está en la cárcel por ello. Por ejemplo, en el Distrito de los Urales se ha detenido a toda una célula del PC del «Círculo Marxista de Ufá» alegando que planeaban una «toma violenta del poder y el establecimiento de un régimen comunista en Rusia y Baskortostán».

Como prueba de sus «intenciones terroristas», el tribunal citó el hecho de que los marxistas de Ufá estudiaban la «Declaración de los Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado», texto escrito por Lenin que sirvió de base para la primera Constitución Soviética de 1918. Esto es solo para que os situéis de cómo están las cosas dentro de Rusia y de lo que representa este sector euroatlántico, muy peligroso tanto a nivel interno como externo. Y para este 9 de mayo volveremos a ver el Mausoleo de Lenin tapado con cartón, como desde hace mucho tiempo.

A lo que vamos. En la visita del ministro de Exteriores iraní a Moscú (27 de abril), Putin dijo lo siguiente: «Vemos con qué valentía y heroísmo el pueblo iraní lucha por su independencia y soberanía… Por nuestra parte, haremos todo lo que convenga a sus intereses». A primera vista esto es una declaración inequívoca del apoyo de Rusia a Irán, pero entonces a qué viene lo que de inmediato añadió el portavoz de Putin y asesor de política exterior al decir: «Analizaremos lo que ha dicho y, a la luz de la conversación de hoy, las señales que hemos recibido tanto de los estadounidenses como de los israelíes. Y luego veremos qué hacer». ¿Cómo que a la luz de las señales que se han recibido de EEUU y del IV Reich sionista, antes conocido como Israel? Rusia está jugando a tres bandas claramente, y os recuerdo lo que dijo Putin hace un año con respecto a la relación Rusia-IVRS.

En otras palabras, Rusia sopesará a Irán como defensor frente a EEUU-IVRS como atacantes, medirá sus respectivas fortalezas y luego elegirá de qué lado ponerse en la lucha. Así hay que interpretar la visita del ministro iraní, que no es la primera porque también se produjo hace un año tras la anterior agresión. Y así hay que interpretar que al día siguiente de esta visita, Putin y Trump hablasen por teléfono. La versión rusa de esa conversación está aquí.

A lo que asistimos en estos momentos es a una «intimidad estratégica sin confianza» entre Rusia e Irán. Es una asociación pragmática dentro de un marco mucho más amplio que la relación bilateral, el euroasiático, para resistir la coerción occidental y evitar el aislamiento estratégico. Eso no es malo ni mucho menos: cada uno sabe dónde está el otro y hasta dónde va a llegar. Esto es importante porque no hay que interpretarlo como una señal de aislamiento o de dependencia, sino que Irán está diversificando su alcance estratégico y Rusia sí es un nodo fundamental, junto a China, de ello. Especialmente si se fortalecen los BRICS+.

Irán sabe que Rusia apoyó, al igual que China, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el programa nuclear, incluyendo las sanciones, y que en función de ello bloqueó la entrega de los misiles de defensa aérea S-300 ya en 2010. También es verdad que tuvo un papel importante en el acuerdo nuclear de 2018 y que mantuvo su compromiso con la construcción del reactor nuclear de Bushehr. Por lo tanto, la relación entre Rusia e Irán es de cal y arena y esto explica el por qué no hay una alineación digamos «ideológica». Es un compromiso pragmático forjado por la necesidad, en el que los dos países confían uno en otro en ámbitos específicos y se mantienen muy cautelosos, sobre todo Irán, ante una excesiva dependencia. La cooperación es real, pero la confianza es condicional.

Porque hay espinas clavadas que aún no se han sacado. Una de ellas es Siria. Según la versión iraní, Rusia dejó en la estacada a Al-Assad; según la versión rusa, no merecía la pena luchar cuando la otra parte no quería hacerlo. Sea como fuese, es algo que aún anda coleando.

Por lo tanto, lo que hay por parte de Rusia es no salvar a Irán militarmente, sino garantizar que no pueda ser aislado, debilitado ni derrotado estratégicamente. Esto, en sí, ya es mucho. Olvidaos de la ayuda militar. No es tan importante como la diplomática y la que funcione por otros canales. Por eso es importante el veto ruso-chino en el Consejo de Seguridad de la ONU, porque no aísla a Irán y obliga a retratarse al resto de países. Y porque ambos países, junto con China, han ampliado sus mecanismos para sortear las sanciones, incluyendo intercambios de divisas, cooperación energética (como Bushehr) y sistemas de pago alternativos. Insisto en la importancia de los BRICS+. Su fortalecimiento, en estos momentos, es vital para todo lo que está pasando y para el nuevo mundo que está en marcha y al que quiere ahogar un Occidente moribundo que ve cómo su hegemonía de desvanece.

Suponed por un momento que estoy en lo cierto cuando digo que asistimos a una arquitectura nueva, más amplia, donde los roles se cumplen a la perfección. Rusia, por ejemplo, aporta profundidad estratégica, tecnología militar y protección diplomática. Irán contribuye con capacidades asimétricas y redes regionales. China ofrece escala económica y alternativas financieras. Plataformas como BRICS+ y la OCS brindan coordinación y legitimidad, pero no solidaridad. No obligan a sus miembros a alinear posiciones, a prestarse ayuda mutua en situaciones de crisis ni a subordinar las prioridades nacionales a la disciplina del bloque. Un buen ejemplo de lo que digo es que los Emiratos Árabes Unidos han abandonado la OPEP, pero no los BRICS+.

Hay que ser optimistas. Todo esto es la respuesta lógica a la prepotencia neocolonial occidental, a las sanciones, a las agresiones militares, al aislamiento del diferente. Occidente no lo ha logrado, pero sí ha hecho que los estados agredidos se adapten y se coordinen en bloques que no son rígidos, que conservan sus autonomías como países al tiempo que se benefician del agrupamiento anti-presión occidental. El mérito de Rusia es que fue quien empezó todo esto por necesidad, no por convicción como lo demuestra la resistencia suicida de los euroatlánticos. El demérito es que es incapaz de terminar de romper el cordón umbilical con el que su élite euroatlántica, que es quien controla el Kremlin, quiere aún vincularse con Occidente.

Aquí hay que hablar algo del otro actor en la sombra: China. En las conversaciones en Pakistán de los días 10 y 11 de abril entre Irán y EEUU hubo un elemento no presente pero determinante. Reproduzco: «En esta sala no hay Israel. Ni Arabia Saudí. Ni Emiratos Árabes Unidos. Ni UE. Ni Naciones Unidas. Ni OIEA. Pero hay dos figuras ausentes que determinaron cada detalle de esta reunión. La primera es Asim Munir, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán. Durante las últimas seis semanas ha sido el único canal de comunicación extraoficial que ha funcionado de forma fiable entre Islamabad y Teherán, y entre Islamabad y Pekín. La ubicación, la agenda y la distribución de los asientos de esta reunión pasaron por sus manos. No está en la sala de conferencias. Pero no hay nada que ocurra en esa sala de conferencias que él no supiera de antemano. La segunda es el embajador chino en Pakistán. Simplemente tiene que estar disponible cuando Asim Munir necesita hacer una llamada telefónica. Su presencia no es la de un participante en la negociación. Es la de ser ‘la razón por la que esta reunión se celebra en Islamabad en lugar de en Ginebra’. Hace unos días, Bahréin presentó una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU para reabrir el estrecho de Ormuz. Once votos a favor. China y Rusia, un veto. A partir de ese momento, ningún acuerdo internacional sobre Ormuz que no cuente con el consentimiento de China podrá salir del Consejo de Seguridad. Vance está en Islamabad porque no tiene otro lugar adonde ir. Reúna estos cinco hechos: Ghalibaf representa a la Guardia Revolucionaria Islámica, no al Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. Vance se encuentra en un país donde Estados Unidos no tiene embajador. Israel, Arabia Saudita y la UE están ausentes de la sala. Asim Munir es el coordinador invisible. El embajador chino es el veto invisible».

Quedaos con lo que queráis pero, como en el teatro, tan importante es la escena como lo que hay entre las bambalinas. Y a lo mejor os ayuda a entender el por qué China está respondiendo a EEUU como lo está haciendo, lo penúltimo con la prohibición a las refinerías de que hagan caso de las estupideces y amenazas de Trump. Lo hizo el día 2: «Las sanciones estadounidenses que incluyen a las cinco empresas petroquímicas chinas en la lista de Nacionales Especialmente Designados, junto con la congelación de activos y la prohibición de transacciones, no serán reconocidas, aplicadas ni acatadas en China».

China lo ha hecho teniendo en cuenta cuatro factores principales: 1) si la medida a la que responde viola el derecho internacional o las normas básicas de las relaciones internacionales; 2) el impacto potencial en la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China; 3) el impacto potencial en los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos chinos, las personas jurídicas y otras organizaciones, y 4) otros factores relevantes.

Pero es que, además de las refinerías, EEUU apuntaba al Banco de Kunlun. Este banco es, tras la expulsión de Rusia y de Irán del sistema occidental de transacciones financieras internacionales SWIFT, el que utilizan estos dos países para comerciar con China y romper las sanciones a través del CIPS chino.

Así que os recuerdo que en relaciones internacionales no hay casualidades. Y que lo que ocurre nunca hay que verlo como una historia aislada. Y que hay que tener siempre un mapa a mano.

El Lince

Fuente: El Lince 

jueves, 14 de mayo de 2026

Soong Ching Ling, la mitad del cielo


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La Fundación Cátedra China ha publicado recientemente un texto de Antonio Segura Hernández titulado “Soong Ching Ling. La mitad del cielo” dedicado a glosar la vida y el pensamiento político de esta activista de la Revolución China, que representa destacadamente la lucha de las mujeres en el seno de la gran transformación que acompañó a las luchas sociales desatadas en este gigantesco país en el siglo XX.

La Fundación Cátedra China es una institución dedicada a promover el conocimiento de la vida cultural y del desempeño social de la República Popular entre la población española. Trata de acercar la realidad china a nuestro mundo, contaminado muchas veces por una visión intoxicada y exotista de la realidad de la vida en uno de los países más dinámicos, cultural y económicamente, del planeta. Conocer China, sin duda, es una condición necesaria para comprender el mundo en el que vivimos. Como también es importante entender que su realidad está marcada por un despliegue de energía vital que hunde sus raíces en el proyecto social inaugurado por la Revolución y que deriva del rejuvenecimiento nacional que significó la recuperación de su soberanía frente a la injerencia previa de las potencias occidentales.

El autor del texto, Antonio Segura, además de patrono de la Fundación es también un reconocido abogado progresista madrileño con el que tuve el honor de colaborar en varios procedimientos impulsados por la Asociación Libre de Abogadas y Abogados en mis ya lejanos tiempos de letrado. Además, Antonio es un destacado militante comunista y un profundo conocedor de la cultura y la sociedad chinas. Ha demostrado sobradamente su vocación internacionalista con su participación en procesos destacados relacionados con el cumplimiento del principio de justicia universal, persiguiendo a genocidas y exigiendo el respeto de los derechos humanos. Antonio, en definitiva, es un luchador social al mismo tiempo que un letrado estrechamente vinculado con la mejor tradición progresista de la abogacía de nuestro país, que hunde sus raíces en figuras destacadas como las de Eduardo Bariobero, José Antonio Balbontín o Jiménez de Asúa.

El texto de Antonio está dedicado a narrar la vida de Soong Ching Ling, una destacadísima militante de la Revolución China, que fue secretaria y esposa de Sun Yat Sen y fundadora de organismos como el Instituto de Formación Política para Mujeres, la Liga China de Protección de los Derechos Civiles o la Asociación de Salvación Nacional de Mujeres.

Soong Ching Ling participó de la revolución como intelectual, como militante, y como organizadora. Vinculada al ala izquierdista del Kuomintang, rechazó la línea política de Chiang Kai Shek cuando este decidió reprimir al movimiento obrero y tratar de aniquilar al Partido Comunista, con el que había firmado una alianza política. Como nos cuenta Antonio Segura:

“Soong Ching-Ling se opone contundentemente a este golpe, decisión que con el tiempo se ha demostrado que pudo cambiar la historia de China, al cambiar la correlación de fuerzas y el sucesivo desarrollo de las alianzas políticas de China. Protestó desde su posición en la dirección del Kuomintang y denunció la decisión de ese “ala derecha”, calificándola de traición a los principios revolucionarios del líder recién fallecido (Sun Yat Sen) y, por ende, del movimiento revolucionario hasta la fecha. Es el momento donde gracias a sus propios escritos podemos ver cuál es su determinación y posición, respecto al tema, al publicar su famosa ‘Declaración de Soong Ching Ling sobre la situación actual’, conocida como “Declaración de 14 de julio” muy reproducida y leída, donde decreta la ruptura con los renegados del Kuomintang. “

Como muestra de la determinación política de Soong Ching Ling podemos también citar uno de sus escritos, firmado en calidad de presidenta de la Liga China de Protección de los Derechos Civiles, en los años treinta del siglo pasado:

““¡Estamos listos para ir a la cárcel! ¡Queremos ir a la cárcel en aras de la salvación nacional! ¡Creemos que ésta es nuestra responsabilidad y nuestra gloria! Todos somos chinos. Todos queremos salvar a China de la destrucción. Siete líderes de la Asociación por la Salvación Nacional han sido arrestados, pero aún quedan 400 millones de personas, cuya ira patriótica y justa indignación no pueden ser eliminadas. ¡Que tengan cuidado los militaristas japoneses! ¡Pueden provocar el arresto de siete líderes, pero aún hay 400 millones de personas en toda China!”

Soong Ching Ling también promovió el movimiento cooperativo industrial Gung Ho, que pretendía reconstruir la industria armamentística y resolver los problemas de desempleo en China poniendo en marcha cooperativas industriales. En palabras de Antonio Segura:

“El movimiento Gung Ho logró una cuantiosa ayuda internacional para la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa. En 1941, Soong Ching Ling inicia en Hong Kong la campaña “Un tazón de arroz”, gracias a la cual consigue cuantiosas donaciones que entrega en su totalidad al movimiento Gung Ho con el fin de socorrer a los heridos y a los refugiados de guerra.”

Soong promovió activamente la educación femenina, el divorcio y la independencia económica de las mujeres, fundando instituciones como el Instituto de Formación Política para Mujeres o la Asociación de Salvación Nacional de Mujeres. En ellas, además de incentivar a las mujeres a la formación política y técnica, sobre todo a las campesinas y obreras, se acogía a las que huían de matrimonios concertados y se las aconsejaba sobre cómo conseguir el divorcio.

Tras la Revolución, Soong Ching Ling fue nombrada presidenta del Comité Popular Nacional para la Defensa de la Infancia de China, además de ostentar otros cargos como el de vicepresidenta de la República Popular. En 1952, y gracias al impulso de Soong Ching Ling, el Instituto para el Bienestar de China construyó en Shanghai el Hospital Internacional de la Paz para Cuidados Sanitarios de Mujeres y Niños. El 1 de junio de 1953 se inauguró el primer Palacio de Infancia del Instituto para el Bienestar construido en China, dirigido por ella.

En 1982, tras su muerte acaecida el 28 de mayo de 1981, se fundó la Soong Ching Ling Foundation -actualmente China Soong Ching Ling Foundation (CSCLF). Todos los presidentes de la República Popular China han formado parte de su patronato. La Fundación se dedica a promover el espíritu de Soong Ching Ling, rigiéndose por los tres principios de “ser benéficos para salvaguardar la paz mundial, promover la reunificación del país (a través del fortalecimiento de los intercambios a través del estrecho de Taiwán) y trabajar duro por las futuras generaciones.”

La biografía de Soong Ching Ling es la historia de una vida de compromiso personal con la comunidad, dedicada a la transformación social, los derechos de las mujeres y el avance político de las clases populares. El feminismo, el antiimperialismo y el respeto por la dignidad de la clase obrera se dan cita en su trayectoria y en su pensamiento. Pese a la distancia ideológica y práctica que nos pueda separar (o no) de la experiencia revolucionaria y de la sociedad de la República Popular, debemos agradecer a Antonio Segura y a la Fundación Cátedra China que rescaten, para el público hispánico, trayectorias de vida como la de Soong Ching Ling, marcadas por la lucha, la dignidad, y el compromiso social.

José Luis Carretero Miramar.

Se puede acceder al texto de Santiago Segura en el siguiente enlace:

La Fundación Cátedra China publica su tercer cuadernillo de trabajo: Soong Ching Ling, la mitad del cielo – Mundo Global 

La izquierda ante la oportunidad de resignificar la patria

Fuentes: El Salto

Cuando toque elegir quien nos gobierna, conviene fijarse en quién se limita a nombrarla en consignas gaseosas, tales como Prioridad nacional, y quién protege a sus ciudadanos con políticas sociales y con hechos tangibles.

¿Eres patriota? Sí. NoDepende. En un contexto histórico donde los significantes nacionalistas resurgen con fuerza y las consignas patriotas arrastran casi por inercia atávica a miles de ciudadanos a unos marcos ideológicos ajenos a sus verdaderos intereses de clase, es posible que en la respuesta a esta clásica pregunta se encuentre buena parte del éxito electoral de las fuerzas en liza de las elecciones por venir. Y aquí la izquierda, consciente o no, tiene un potencial enorme para ganar terreno en un campo de batalla que hasta hace bien poco se presentaba hegemónico e indiscutible para la derecha.

El patriotismo es un campo de disputa donde la ultraderecha emplea a la nostalgia y la identidad para ocultar conflictos entre clases. La guerra contra Irán ha abierto una brecha que la izquierda puede aprovechar para resignificar la patria en clave de derechos, justicia social y soberanía popular.

El patriotismo como estrategia de la ultraderecha: nostalgia, identidad y ocultación del conflicto de clase

Si hay algún nexo a destacar entre las ultraderechas nacionalistas que componen la internacional fascista liderada por el presidente estadounidense Donald Trump ese es el de la instrumentalización del patriotismo que emplean hasta el paroxismo para lograr sus fines electorales: banderas, muchas y cuanto más grandes mejor; himnos, si puede ser en bucle y en las escuelas; histriónicos actos patrióticos envueltos en tradición anunciados a bombo y platillo y, por supuesto, financiados con fondos públicos; exaltación del supuesto pasado glorioso, ese que es imperial, inmortal, eterno. De este modo, mediante el uso de una sofocante simbología y parafernalia, se logra agitar con notable eficacia las emociones y proyectar la idea de un futuro que puede ser mejor; un futuro que, sin embargo, solo resulta concebible a través de la nostalgia, es decir, mediante la recuperación de unos supuestos valores puros y tradicionales que se han perdido o han sido mancillados por el progreso, lo que, a su vez, se presenta como explicación válida del incomprensible y caótico presente.

Así pues, frente a un hoy beligerante y sin un futuro esperanzador de mejoras concretas, la promesa de volver a un pasado revestido de idealismo se presenta como una opción factible, alcanzable, pero, sobre todo, deseable: para que el pasado a través de la nostalgia pueda ser evocado con efectividad, primero se tiene que haber perdido la fe en el futuro. Si, además, tenemos en cuenta la desmemoria histórica fomentada —que arrincona el pasado y lo hace susceptible de ser deformado a placer en las redes sociales de consumo masivo—, el resultado es un terreno fértil para que el fascismo vuelva a germinar y sus postulados se presenten como una opción política normalizada más con capacidad real de hacerse de nuevo con el poder.

Así sucede que, una vez despedazados los lazos comunitarios tras el avance de las políticas neoliberales durante las últimas décadas con sus consiguientes crisis económicas, el sentimiento nativista se ha convertido en el último reducto individualista en el que intervienen emociones y sentimientos de pertenencia a un grupo social que se identifica con unos símbolos patrios y que con éxito siembra y prepara el terreno sociológico para la beneficiosa confrontación desclasada entre un nosotros y un ellos representada como amenaza existencial para el grupo en cuestión. Aquí convendría analizar el origen de esta necesidad que se extiende entre la población, con especial afección entre los más jóvenes, entre los hombres.

Crisis social, juventud y construcción de un nosotros excluyente: el terreno fértil del nuevo nacionalismo

Son los jóvenes los que sufren las consecuencias del futuro negado, los que tienen un presente privatizado sin prácticamente poder de emancipación y los que viven su día a día bajo una ansiedad permanente por el día de mañana. El sálvese quien pueda neoliberal se hace aún más presente en aquellos que no gozan de las estructuras de la red de seguridad más básica, aquellas que proporcionan una vivienda digna, un trabajo bien remunerado y acceso a una alimentación saludable, pero también las que permiten el placer de un ocio asequible. De nuevo, el rol de las redes sociales y la falseada realidad de vidas irrealizables de ricos e hiperconsumo que proyectan acaban ejerciendo una brutal presión sobre la psique ciudadana y, en particular, contra sus mayores usuarios: los jóvenes.

Bajo este marco, la ultraderecha mundial, producto de la clase privilegiada y al servicio de sus intereses, actúa como instrumento que diluye la responsabilidad de los mecanismos capitalistas de acumulación por desposesión en la ruptura de esas redes de seguridad comunitarias e institucionales tratando así de ocultar los conflictos de clase. Pero, ¿cómo hacen para que cualquier ciudadano de clase trabajadora pueda acabar defendiendo los intereses del mayor empresario del país? Sencillamente evocando a la patria y dotándola de significados que se ajusten a sus intereses. El patriotismo sirve aquí como catalizador de un proceso de victimización inmanente a la ultraderecha que hace más poroso un argumentario cargado de odio y que se materializa a través de la culpabilización del inmigrante, del socialista, de la feminista, de un enemigo ya sea interno o externo, de un ellos frente a un  nosotros, es decir, sirve para señalar culpables y dotar de explicaciones sencillas una realidad que se presenta angustiosa, indignante, pero que, sobre todo, sirve para ocultar las diferencias entre clases y enmascarar el proceso inherente al capitalismo de concentración de la riqueza en pocas manos a costa del empobrecimiento de las mayorías.

Si algo está tratando de conseguir la ultraderecha mundial es convertir los enemigos de las clases privilegiadas en los enemigos de la patria. Este mecanismo opera a partir de una concepción restringida y excluyente de la identidad. De este modo, sin conciencia de clase, sin el elemento de clase en la concepción de la política, aquellos que incrementan sus rentas año tras año y que, en muchos casos, son también los que cubren las espaldas de los partidos ultras, acaban perdiendo el miedo ante la falta de amenazas a sus privilegios y se frotan las manos ante la perspectiva de ampliar su poder y riquezas a costa de la privatización y destrucción de lo público. Ahora bien, ¿cómo se puede dar batalla en un terreno que está prácticamente monopolizado por los términos que marca la ultraderecha? Tal vez todo caiga por el propio peso de la evidencia: a través de sus contradicciones.

Una oportunidad para la izquierda: resignificar la patria en clave de derechos y soberanía

En estos días en los que Israel amenaza a España por denunciar el genocidio en Gaza y en el Líbano y en los que Estados Unidos pide vasallaje resignado frente a sus crímenes de guerra, la respuesta de la izquierda y del PSOE gobernante han mostrado una forma diferente de ejercer el patriotismo que puede ser concebido desde otros prismas a los meramente retóricos y reducidos al exclusivismo nativista y, por ello, con un potencial enorme para ser resignificado en términos completamente distintos, es decir, este inesperado momentum  habilita a las izquierdas disputar la concepción de la patria y con ello la posibilidad de atraer parte del histórico bastión electoral de la derecha que supone el significante hacia posiciones que beneficien a los postulados de la izquierda.

A raíz de los continuos exabruptos de Trump hacia España tras la negación del gobierno al aumento del PIB para gastos militares a través de la OTAN y por su firme oposición a la Guerra contra Irán, muchos han podido comprobar cómo, al ponerse de rodillas frente a las amenazas extranjeras y a los designios de Trump, las débiles costuras patrióticas de las derechas se han resquebrajado mientras que la izquierda se ha visto sorpresivamente reforzada tomando sin esfuerzo la bandera del patriotismo en una oportunidad histórica que deja en evidencia las limitadas estrategias del nacionalismo ultraderechista. No es casual que los recientes pactos del Partido Popular y Vox en Extremadura y Aragón se hayan realizado bajo el reinventado lema Prioridad nacional en un intento de recuperar el impulso perdido apostando de nuevo a la estrategia identitaria y nativista como único motor electoral del que disponen.

En este contexto, la constatación de una derecha cipaya y servil parece haber hecho mella en la estrategia central de su discurso y, con ello, se han visto erosionadas sus habituales herramientas para inocular su odio. Es por ello que sus representantes han estado semanas perdidos y confusos vagando entre frases contradictorias, sin una dirección clara y sin saber todavía muy bien cómo recuperar el impulso en las encuestas que han empezado a mostrar un ligero declive en un momento electoral crucial. Tal vez alinearse con Trump empiece a ser notablemente contraproducente para todos los acólitos vástagos del trumpismo que pululan en buena parte del mundo y convenga ya empezar a pensar a futuro, es decir, antes o después habrá que matar al padre.

Como es sabido, la apropiación del patriotismo por parte de la derecha como arma electoral viene de lejos y, en el caso español la demonización de una anti-España enemiga de la patria, es decir, aquella España antifranquista y antifascista, acabó por interiorizar un sentimiento patriota amargo en tanto que negado y, en muchos casos y como consecuencia directa, incluso de rechazo frontal. Pero, a decir verdad, ¿acaso hay algo más patriota que ser de izquierdas? Una política que apuesta por la defensa de unos servicios públicos universales y de calidad frente a los privilegios de unos pocos parece a ojos de cualquiera una posición suficientemente patriótica, sin necesidad de actos vacíos como envolverse en banderas o lanzar vivas al aire instrumentalizando los símbolos como herramientas de confrontación política y exclusión.

Es evidente que Vox, Partido Popular y Junts no priorizan a los españoles y catalanes al dejar caer la prórroga de los alquileres, sino que anteponen los beneficios de los fondos buitre y de las oligarquías internacionales a los intereses de muchos de sus votantes, que también sufren la especulación con un bien básico como es la vivienda. Y sí, el problema tiene muchas aristas, y una parte principal radica en la falta de voluntad política para atajarlo de raíz: no se puede pretender defender ninguna patria si no se lucha con valentía y con todas las fuerzas posibles por dar una solución definitiva al principal problema que desvertebra el país. Así pues, toda esta sobrevenida oportunidad puede acabar en agua de borrajas si las proclamas no se traducen en políticas consumadas que corroboren esa forma de sentir; una forma diferente de generar identidad, esto es, mediante el orgullo de apoyar y sentirse parte de una alternativa política socialmente justa que ofrece un horizonte humano y empático frente al día a día de este capitalismo intransigente y salvaje.

Con todo, la defensa de la patria en el plano de los significantes siempre ha resultado compleja para la izquierda en tanto que su significado siempre ha estado definido y hegemonizado por la derecha. No es un debate nuevo, pero sí lo es esta oportunidad de impulsar su resignificación en clave de derechos, justicia social y soberanía popular, especialmente para una generación que ya no entiende su relación con la patria desde los marcos heredados de las experiencias del siglo XX. Lo relevante es que desde la izquierda la identidad trasciende las fronteras, en tanto que internacionalista. Por eso y, aunque pueda sorprender, partidos independentistas de izquierda que son partidos políticos que representan intereses de sus propios territorios, defienden una patria internacional e inclusiva evidente en sus hechos cuando votan a favor de aprobar leyes que benefician al común de los españoles, como cuando aprueban subidas de salarios o ampliación de derechos frente a aquellos partidos que se autodenominan patriotas y se adueñan de los símbolos pero que sistemáticamente votan a favor de ensanchar los privilegios de unos pocos y se posicionan en contra de toda mejora y avance social para las mayorías.

De esta manera, el patriotismo como significante vivo y en disputa permite reformular su sentido y habilita poder empezar a hablar de patria para referirse a un país que no se amilana y planta cara a los poderosos, es decir que, a diferencia de la ultraderecha, es fuerte con los fuertes. A la hora de la verdad, se ha visto como el patriotismo de la ultraderecha es una simple carcasa retórica hueca cuyo proyecto de país se reduce al vasallaje de intereses extranjeros. Para corroborarlo, el lector puede realizar un sencillo ejercicio tratando de responder a este escenario hipotético: en caso de que se diera una intervención de Estados Unidos o Israel en territorio español, ¿qué fuerzas políticas y desde qué espacio ideológico creéis que serían las primeras en defender la soberanía nacional sin ambigüedades, y cuáles, por el contrario, optarían por justificar, matizar o incluso respaldar dicha injerencia en nombre de intereses geopolíticos o afinidades ideológicas?

La construcción discursiva de la patria no es ajena a la izquierda, nunca lo ha sido, es más, allá donde se han producido experiencias políticas gobernadas por la izquierda la patria ha supuesto la centralidad desde la que se articula la dirección política en tanto que ésta solo puede ser entendida desde el prisma de la fraternidad que se hace presente en la lucha por la igualdad y la justicia social. El orgullo patrio se halla también en una sociedad que sale masivamente a la calle a reclamar una sanidad y educación públicas y de calidad, una sociedad que hace valer sus derechos y que lucha por ampliarlos, que se indigna ante el genocidio sionista y que aspira a un mundo más justo y digno para todos donde poder convivir con la seguridad de tener todas las necesidades básicas cubiertas y donde se protegen, los unos a los otros, como sociedad de libres e iguales. La patria está en el otro, es el Partido de Olmo en Novecento de Bertolucci: está en todos, en todas las acciones que trascienden el individualismo desde la alteridad y redefine la política dando prioridad a las necesidades colectivas.

El patriotismo no se mide por cuántas veces se nomina la nación, sino por los hechos que la definen. ¿Quién es más patriota, el que garantiza que cualquier ciudadano, independientemente de su origen, capacidad económica o dificultades personales, pueda acceder a todos los servicios públicos o el que, en nombre de los valores patrios, recorta esos mismos servicios, debilitando las condiciones materiales que hacen posible una vida digna para la mayoría? Cuando toque elegir quien nos gobierna, conviene fijarse en quién se limita a nombrarla en consignas gaseosas, tales como Prioridad nacional, y quién protege a sus ciudadanos con políticas sociales y con hechos tangibles. Sea como sea, parece claro que el éxito electoral en esta difícil coyuntura histórica vendrá fuertemente determinado por aquellas fuerzas que mejor sepan disputarse el significado de la respuesta a la pregunta que abría este texto y que, en último término, se articula en torno a una cuestión fundamental sobre lo que sociopolíticamente entendemos por ser patriota.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opinion/izquierda-oportunidad-resignificar-patria