miércoles, 15 de julio de 2026

SEVIM DAGDELEN. Cumbre de la OTAN en Ankara: un rumbo hacia la guerra con Rusia


MORNINGSTAR    julio del 2026


La cumbre de la OTAN en Ankara probablemente pasará a la historia. La alianza militar ya ha preparado tres decisiones fundamentales:

Primero: La OTAN está a punto de entrar directamente en la guerra contra Rusia. Lo que comenzó como una guerra indirecta en Ucrania ahora se extenderá. La conducción y la financiación de la guerra por parte de Kiev dependen casi por completo de los recursos de la OTAN, incluso en los ataques ucranianos en el interior del territorio ruso.

El plan prevé que cada Estado miembro de la OTAN transfiera 70.000 millones de euros (60.000 millones de libras esterlinas). Para 2026 y 2027, esto asciende a 140.000 millones de euros, que se supone que correrá a cargo del contribuyente europeo. Estados Unidos se ha retirado en gran medida de la financiación. Alemania se ha convertido en el principal financiador de la corrupta Ucrania, liderando así a los europeos.

Como era de esperar en esta entrada en guerra, el liderazgo ucraniano y la OTAN han lanzado una licitación dirigida al sector privado, que estará abierta hasta el 20 de julio. Se trata de un concurso de ideas: las empresas privadas deberán colaborar en el ataque a aeródromos militares rusos en la retaguardia del frente. La inteligencia artificial desempeñará un papel fundamental. Ya no ocultan sus intenciones bélicas.

Segundo: En Ankara, Estados Unidos planea crear una OTAN 3.0. Esto significa que la responsabilidad de la guerra en Europa recaerá principalmente en los europeos, y en especial en los alemanes. Mientras que Estados Unidos busca intensificar su participación en Asia occidental y oriental —tras la capitulación de facto en la guerra de agresión contra Irán, con el fin de mantener su menguante hegemonía—, los europeos, bajo el liderazgo de Alemania, se enfrentarán a la potencia nuclear rusa, arriesgándose así a una guerra mundial.

Si no fuera tan peligroso, uno podría reírse de cómo los revanchistas del centro de la sociedad celebran la oportunidad que aparentemente les ha brindado Estados Unidos y sueñan con una capitulación de Rusia.

Tercero: Las sociedades europeas están siendo empujadas hacia la transformación en un estado militarizado. Estados Unidos insta al rápido cumplimiento del objetivo del 5% de la OTAN.

Para Europa, sin embargo, en una economía estancada, esto representa la mayor amenaza posible para la cohesión social. El estado de bienestar, un logro de 150 años, se sacrifica cada vez más en aras del rearme.

Los estados europeos de la OTAN y la UE se comportan como una tragicómica copia de la Unión Soviética de los años 80. Mientras la industria se marchita como resultado de una guerra económica autoinfligida y perece por la falta de energía asequible, las corporaciones armamentísticas en manos de fondos de inversión estadounidenses como Blackrock están en pleno auge.

En resumen: en la Cumbre de la OTAN en Ankara, todas las decisiones erróneas del pasado amenazan con fundirse como si estuvieran bajo un cristal ardiente.

La OTAN está movilizando todas sus fuerzas para frenar el ascenso de los BRICS en beneficio de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos está dispuesto a sacrificar a sus aliados europeos si es necesario.

Con tono forzado, el ministro de Defensa alemán intenta negar que sean un estado vasallo. Sin embargo, su negación suena vacía; ni siquiera él mismo parece creerlo.

Lo particularmente peligroso es el celo, puesto que (una vez más) va en contra de Rusia. Boris Pistorius debería saber perfectamente que la OTAN, en realidad, apenas se parece a la imagen que proyecta de sí misma como alianza defensiva o basada en valores.

Hay algo que no debe olvidarse: la OTAN pronto tendrá que lidiar con los espíritus que ha invocado.

En Kiev, el presidente ucraniano Zelensky planea un llamado Panteón de los Héroes, donde también se honrará explícitamente a los colaboradores nazis. En Polonia existe una preocupación justificada, pero en Alemania el gobierno guarda silencio al respecto para no poner en peligro el eje germano-ucraniano.

De esta forma, la inminente guerra de la OTAN ya está generando contradicciones entre los miembros del pacto militar, de las que es improbable que la alianza sobreviva al final, salvo como una mera cáscara vacía.

Sevim Dagdelen es la autora del bestseller «OTAN: Un ajuste de cuentas» y fue miembro del Bundestag alemán desde 2005 hasta 2025.

 

MORNINGSTAR 

Buitres acechan terremoto venezolano. Escombros y guerra contrarrevolucionaria


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Mientras Venezuela cuenta a sus muertos, entierra a sus vecinos y saca con las manos a los suyos de debajo del hormigón, una maquinaria de guerra mediática y política trabaja sin descanso para convertir el dolor en munición. No es casualidad. Es el mismo guion de siempre: donde hay un desastre, aparece el buitre.

El 24 de junio, dos terremotos gemelos —de magnitud 7,2 y 7,5— sacudieron la costa central de Venezuela en cuestión de segundos. La falla que recorre La Guaira se abrió como un tajo bajo edificios, autopistas y playas repletas de gente en día feriado. El balance oficial, que sigue actualizándose día a día, ya habla de miles de muertos y decenas de miles de heridos y damnificados que han perdido su vivienda: la tragedia sísmica más letal que vive el país en más de medio siglo, solo comparable al terremoto de Caracas de 1967 (alrededor de 245 víctimas) o al histórico sismo de 1812, aquel que sorprendió a la naciente república en plena guerra de independencia. Venezuela no es ajena a la sismicidad —el doblete de Zulia y Lara en 2025, el terremoto de Cariaco de 1997, el propio de Caracas de 1967—, pero lo del 24 de junio no tiene precedente reciente en magnitud ni en vidas arrancadas. Mientras el pueblo venezolano continúa enterrando a sus muertos y organizando la reconstrucción en condiciones extremas, se ha abierto otro frente que no aparece en los partes de emergencia: la batalla por el relato. Porque junto a los escombros también ha comenzado otra reconstrucción, la de la narrativa política sobre Venezuela.

Otro terremoto, esta vez digital

Desde las primeras horas tras el sismo, las redes sociales y parte del ecosistema mediático internacional se llenaron de imágenes falsas: vídeos reciclados de otras catástrofes —de los terremotos de Turquía, Siria o distintos puntos de Asia—, contenidos generados con inteligencia artificial y supuestas informaciones que no se correspondían con lo que ocurría realmente en el país. No son casos aislados: la desinformación ha funcionado como un segundo terremoto, este digital, que ha contribuido a confundir, distorsionar y amplificar una visión interesada de la tragedia. Como ha señalado la periodista Carmen Parejo en un análisis publicado en RT en Español, las mentiras también matan: no porque derriben edificios, sino porque destruyen la posibilidad de comprender lo que pasa en tiempo real, porque convierten el dolor en espectáculo, porque preparan el terreno para justificar decisiones que poco tienen que ver con la realidad sobre el terreno. Hoy la mentira no necesita imprenta ni portada: se propaga sola, impulsada por algoritmos diseñados para premiar el impacto emocional, la indignación y el choque, no la verificación ni el contexto. Y en ese terreno la verdad siempre llega tarde.

Lo ocurrido tampoco puede separarse del modelo de comunicación global dominante, donde un reducido grupo de agencias internacionales —Reuters, AP, AFP, EFE— marcan cada día la agenda informativa mundial; miles de medios se nutren de las mismas fuentes y entonces el relato se repite, se copie y se multiplique hasta convertirse en sentido común. ¿Es esto una campaña coordinada contra el gobierno venezolano con intenciones explícitas? No podemos afirmarlo con certeza. Lo que sí es constatable es que en esas grandes mesas de debate apenas hay representación de voceros del estado venezolano capaces de desmontar en el momento la mentira o la calumnia: como mucho, cinco minutos de entrevista a un cónsul frente a horas de programación construida sobre el mismo marco repetido. Y ese sentido común mediático, en el caso venezolano, lleva años construido sobre la misma base: la idea de un país en colapso permanente, incapaz de sostenerse a sí mismo. Cada crisis, cada dificultad y ahora cada catástrofe natural se reinterpreta dentro de ese marco heredado.

La otra realidad: un pueblo que no esperó a nadie

Mientras se multiplicaban los titulares sobre un supuesto colapso institucional total, miles de personas se organizaban en barrios, comunas y comunidades. Bomberos, personal sanitario, Protección Civil, milicianos, organizaciones populares y vecinos actuaron desde el primer minuto sin esperar directrices externas ni cobertura mediática. En la Comuna El Panal de Caracas, por ejemplo, los propios comuneros evaluaron el estado de los edificios de su barrio y abrieron refugios para los desplazados. Esa imagen —la de un pueblo organizado en medio del desastre— apenas ha tenido espacio en la narrativa internacional dominante, que ha preferido centrarse en la sospecha institucional antes que en la épica colectiva de motorizados, comuneros, médicos y rescatistas trabajando codo a codo. Esa respuesta no puede entenderse sin el proceso de organización popular desarrollado durante años en Venezuela —con todas sus contradicciones, tensiones y debates internos, que tampoco conviene idealizar—, y buena parte de las edificaciones construidas por la Gran Misión Vivienda Venezuela, el plan de vivienda que desde 2011 ha entregado más de cinco millones de viviendas, resistieron el sismo; donde hubo daño grave, en general se trató de inclinaciones y no de colapsos totales. El bulo concreto que circuló sobre esto tiene nombre y titular: el diario español ABC publicó «Las viviendas sociales de Hugo Chávez se desploman como castillos de arena» a propósito del derrumbe de un único complejo en La Guaira, ilustrado con una fotografía en la que, de fondo, se aprecia otro edificio de ese mismo programa en pie y en buen estado; no existe ningún estudio que muestre una correlación entre ese programa de vivienda y la tasa de derrumbes, y entre los edificios colapsados hay construcción pública y privada ( hoteles, empresas, viviendas), de este siglo y del anterior. A eso se suma la respuesta internacional de países con lazos de hermandad con Venezuela: Cuba desplegó desde el primer momento contingentes de rescate y personal médico del Contingente Henry Reeve —presente en el país desde 2003, mucho antes del terremoto, como recuerda el meme que circuló estos días de un médico cubano respondiendo «ya estábamos aquí» a quien le agradecía la rapidez de su llegada—, México envió a los históricos Topos —herederos de su propio terremoto de 1985—, Brasil instaló un hospital de campaña en La Guaira, y China aportó ayuda material e imágenes satelitales para las operaciones de rescate. La movilización interna tiene también cifras concretas que rara vez aparecen en la cobertura internacional: más de 4.000 funcionarios trabajando ya en las primeras 24 horas, más de 14.000 efectivos militares y más de 100 vehículos desplegados solo en La Guaira, y 25 campamentos habilitados para los damnificados —13 en La Guaira, ocho en Caracas, dos en Miranda, uno en Carabobo y uno en Yaracuy—, a los que se sumaron otros tres hospitales de campaña de la ONU. Más de 2.600 rescatistas extranjeros se unieron a esas labores, procedentes de al menos 24 países, incluidos algunos con los que Venezuela no mantiene relaciones diplomáticas, como Perú.

Frente a las críticas por la lentitud de la respuesta, la propia Delcy Rodríguez ha respondido con dureza, calificando de «miserables» las acusaciones y acusando a «laboratorios mediáticos» de sembrar el caos. Sobre la reconstrucción, el Gobierno ha anunciado ya un plan concreto: un fondo llamado «Venezuela Renace», con un desembolso inicial de 200 millones de dólares provenientes de reservas venezolanas bloqueadas en el Fondo Monetario Internacional, una cuenta específica en la CAF para canalizar donaciones internacionales, subsidios de hasta el 80% en la cartera hipotecaria pública y privada para reconstruir vivienda, una asignación mensual durante seis meses para las familias más afectadas, y la activación de diez sectores económicos para sostener el empleo durante la recuperación.

Tampoco puede ignorarse el contexto de asedio económico, sanciones y bloqueo financiero que ha limitado durante años la capacidad del país para acceder a recursos básicos, repuestos de maquinaria de rescate, equipos médicos o financiación internacional. Este factor, señalado por numerosos análisis críticos —entre ellos el del economista Mark Weisbrot para el CEPR de Washington, que junto a Jeffrey Sachs estimó más de 40.000 muertes evitables asociadas a las sanciones solo entre 2017 y 2018, antes de que la tierra temblará—, suele desaparecer de buena parte de la cobertura mediática internacional, como si no formara parte de la ecuación. Conviene decirlo con la misma honestidad con que lo dijo el propio Sachs: la cifra es una estimación básica, no una medición precisa, y estudios posteriores han cuestionado si es posible separar el efecto de las sanciones de otras tendencias económicas previas; pero ni sus críticos han logrado explicar por qué, siendo o no exacto el número, un país sometido a semejante asfixia financiera iba a estar mejor preparado para una catástrofe de esta escala. La propia relatora especial de la ONU sobre el impacto de las medidas coercitivas unilaterales, Alena Douhan, concluyó tras su visita oficial a Venezuela en 2021 que las sanciones sectoriales sobre el petróleo, el oro y otros sectores estratégicos, el congelamiento de activos y el «exceso de cumplimiento» de bancos y empresas por miedo a sanciones secundarias han tenido un «efecto devastador» sobre la población; según le fue reportado durante esa visita, los ingresos del Estado venezolano cayeron un 99%, dejando al país con apenas el 1% de los recursos previos al endurecimiento de las sanciones. Las fallas que el terremoto reveló no son solo geológicas: son también las fracturas que deja una década de asfixia económica deliberada. No es la primera vez que un desastre natural se convierte en campo de batalla narrativo y económico: ya ocurrió en Haití en 2010, cuando la «ayuda humanitaria» estadounidense llegó en forma de portaaviones y unos 20.000 soldados, con pérdida documentada de soberanía y una epidemia de cólera importada por las propias tropas de ocupación. Frente a ese patrón, medios como Cubainformación han empezado a advertir bajo el título de «los buitres del terremoto» sobre el riesgo de que la ayuda de emergencia se convierta en la puerta de entrada para intereses económicos ajenos al pueblo venezolano, y de que la reconstrucción termine siendo negocio antes que derecho.

La asimetría es más flagrante de lo que parece a primera vista. El viceministro de Política Antibloqueo, William Castillo, informó en mayo de 2026 que Venezuela ha sido objeto de 1.088 medidas coercitivas unilaterales en los últimos once años —desde diciembre de 2014—, de las cuales 1.040 permanecen activas; es la misma cifra que recoge Iñaki Etaio en su citado artículo de Cubainformación, y que ya documentaba a cierre de 2025 el Observatorio Venezolano Antibloqueo, órgano del propio Estado. El propio Gobierno ha estimado además, en distintas comparecencias oficiales, pérdidas acumuladas desde 2015 de entre 100.000 y más de 230.000 millones de dólares. A esa cifra hay que sumar el oro que Venezuela no puede tocar: 31 toneladas depositadas en el Banco de Inglaterra desde 2018, hoy valoradas en más de 4.000 millones de dólares, y otras 127 toneladas retenidas en Suiza desde 2013, valoradas en más de 5.000 millones adicionales; en conjunto, más de 9.000 millones de dólares en reservas venezolanas bloqueadas en cámaras de seguridad europeas mientras el país cuenta a sus muertos. Frente a esa cifra, la ayuda comprometida por la Unión Europea tras el terremoto asciende a apenas 5 millones de euros —mil veces menos que el oro que retiene en sus propias bóvedas—, en un momento en que el propio bloque europeo ha anunciado planes para disparar su gasto militar en los próximos años. Para que la comparación tenga la escala real: ese mismo bloque aprobó, apenas unos meses antes, un préstamo de 90.000 millones de euros para financiar a Ucrania entre 2026 y 2027, de los cuales 60.000 millones se destinan directamente a la compra de armamento. Quien tiene la llave de la caja fuerte no necesita mentir para hacer daño: le basta con no abrirla.

La disputa y la presión por una transición

Lo ocurrido en Venezuela no es solo una tragedia natural: es también un nuevo episodio de disputa política sobre el futuro del país, y aquí conviene ser precisos con los hechos, porque el terremoto llegó en el peor —o el más oportuno, según quién lo mire— de los momentos políticos. El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de EE.UU secuestraron en Caracas a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron a territorio estadounidense. Aquella operación tuvo también su propio costo en vidas, que el tiempo no ha logrado esclarecer del todo: el Gobierno venezolano habló de 100 muertos, Cuba confirmó oficialmente 32 de sus propios efectivos de seguridad caídos, investigaciones periodísticas independientes identificaron por nombre a 55 fallecidos, y Washington reconoció «más de setenta» víctimas venezolanas; ninguna cifra coincide con otra, pero todas confirman que la captura de Maduro no fue la operación quirúrgica y sin sangre que se vendió en su momento. Desde entonces gobierna como presidenta encargada Delcy Rodríguez, designada por el Tribunal Supremo de Justicia, cuyo gobierno ha pactado con Washington la reapertura de la embajada, la flexibilización de sanciones y la apertura del país a la inversión petrolera occidental. El propio mandato interino de Rodríguez, fijado constitucionalmente en 180 días, venció el pasado viernes 3 de julio —en plena emergencia sísmica— sin que ni el Gobierno ni la Asamblea Nacional hayan aclarado qué ocurre a partir de ahora. Ese vacío institucional, más que el cálculo de una u otra facción, es el verdadero centro de la tormenta política que se ha desatado sobre los escombros.

Sobre ese terreno inestable, la derecha regional ha entrado con fuerza. El 1 de julio, treinta y tres expresidentes y exjefes de Gobierno iberoamericanos, agrupados en la Iniciativa Democrática de España y las Américas (Grupo IDEA), firmaron un manifiesto exigiendo el regreso de María Corina Machado y calificando al gobierno de Rodríguez de «dictadura cleptócrata». Entre los firmantes figuran Mauricio Macri, Felipe Calderón, Vicente Fox, Álvaro Uribe, Iván Duque, Mariano Rajoy, José María Aznar, Guillermo Lasso, Luis Alberto Lacalle Pou, Mario Abdo Benítez y Jeanine Áñez, entre otros: el mapa de la derecha continental que durante años impulsó sanciones y embargos contra Caracas, ahora reunida bajo el envoltorio de la solidaridad humanitaria para presionar un desenlace político concreto. Dentro del país, voceros de la Plataforma Unitaria —Juan Pablo Guanipa, de Primero Justicia, y Henry Ramos Allup, de Acción Democrática— reclamaron el mismo derecho de entrada para Machado. Y en un giro revelador, hasta Henrique Capriles Radonski, que durante años ha chocado abiertamente con las tesis de la propia Machado, salió a respaldar públicamente su regreso. Juan Guaidó anunció que también volvería «a ayudar», aunque sin dejar de sugerir que lo «inteligente» sería que Machado se sometiera a nuevas primarias: un gesto que muestra que la convergencia opositora tiene más de necesidad táctica compartida que de unidad sin fisuras.

Ni siquiera Washington habla con una sola voz. El Wall Street Journal y Axios revelaron que fue la propia Administración Trump la que frenó en el aire el vuelo privado de Machado hacia Curazao, y que funcionarios de esa misma Administración calificaron su insistencia en volver de «oportunismo político grotesco»; una aerolínea panameña, además, se negó a transportarla por temor a represalias comerciales de Caracas. Desde Panamá, Machado ha denunciado por su parte que el gobierno venezolano cerró el espacio aéreo comercial para impedir su entrada —una acusación que ningún medio, ni siquiera los más cercanos a ella, ha podido confirmar de forma independiente—. Ambas cosas, la fricción dentro de Washington y la acusación contra Caracas, siguen hoy en el terreno de lo disputado, no de lo zanjado; lo que sí es un hecho verificable es que ni Washington ni el gobierno de Rodríguez han fijado todavía una fecha de elecciones, y que ese aplazamiento indefinido —más que cualquier maniobra puntual— es lo que alimenta la indignación creciente dentro del propio país.

El despliegue estadounidense en Venezuela, además, no es solo logístico: es también un despliegue de inteligencia, y esto no lo denuncia solo la prensa alternativa, lo reconoce el propio Pentágono. El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur de EE.UU, confirmó a Reuters que el operativo incluye al menos cinco drones MQ-9 Reaper sobre territorio venezolano y una célula de fusión de información en Miami que están «reforzando el panorama de inteligencia para las autoridades venezolanas»; con sus propias palabras, Washington está usando «los mismos recursos» que emplearía para «rastrear amenazas hemisféricas» para ahora vigilar carreteras y suministros. No es una novedad: el propio secuestro de Maduro el 3 de enero se ejecutó con inteligencia de la CIA sobre el terreno, según ha documentado la prensa estadounidense. Y no es solo la izquierda antiimperialista quien lo ve con preocupación: cuarenta organizaciones no gubernamentales enviaron una carta pública denunciando la militarización de la respuesta humanitaria en La Guaira, donde el buque anfibio USS Fort Lauderdale y más de 900 efectivos e infantes de marina estadounidenses operan a pocos minutos de Caracas. La emergencia no se puede convertir en excusa para naturalizar una presencia militar permanente.

La Izquierda, El internacionalismo y la Solidaridad Internacional

Frente a este cuadro, buena parte de la izquierda internacional ha respondido con silencios incómodos o reacciones tibias. Y eso también merece decirse, porque el internacionalismo no puede ser selectivo: o es coherente —con la solidaridad ante la tragedia, con la denuncia del bloqueo económico, …— . Frente a los designios del imperialismo, buena parte del campo popular venezolano y sus aliados internacionales viene repitiendo tres demandas concretas, tan simples como incómodas para Washington: el levantamiento total de las sanciones, la devolución de todos los activos venezolanos congelados en el exterior, y el regreso de Nicolás Maduro y Cilia Flores a Venezuela. Lo que está ocurriendo en Venezuela no es solo una catástrofe natural: es también una disputa por el sentido de lo que ocurre. Y en esa disputa, los buitres del desastre siempre aparecen.

Venezuelanoestasola.com

Ahora es importante realizar solidaridad en algo concreto, existe una vía oficial: venezuelanoestasola.com, el portal habilitado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela para canalizar donaciones internacionales destinadas a las zonas afectadas, cuyos fondos se dirigen al Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, administrado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Frente a los buitres del desastre, la respuesta más eficaz sigue siendo la más antigua de todas: la solidaridad organizada, de pueblo a pueblo.

Encuestas que muestran que pensamos lo contrario de lo que nos quieren imponer

                                                 

El 81% de los encuestados señalan a Trump como un peligro para la paz del planeta, por delante de los otros líderes que nos presentan como peligrosos, como Putin, Jamenei, Kim Jong-Un y Xi Jinping, que se queda en un 49,3%.
El Presidente Xi Jinping y el presidente Vladímir Putin en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing con ocasión de la visita de Estado a China | fmprc.gov.cn
El Presidente Xi Jinping y el presidente Vladímir Putin en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing con ocasión de la visita de Estado a China | fmprc.gov.cn

De todos es sabido que el patrón de relaciones internacionales que nos han impuesto a los europeos, y a los españoles en particular, es el de seguir bajo el liderazgo y el poder de Estados Unidos y considerar a Rusia y China como amenazas. Con Estados Unidos tenemos acuerdos comerciales preferentes, no le aplicamos aranceles aunque ellos a nosotros sí, y nuestra defensa depende de ellos, les compramos el armamento y estamos bajo su dirección en la OTAN. En cambio a Rusia le aplicamos cientos de sanciones a través de la Unión Europea y a China le aplicamos altos aranceles a sus productos. Nuestros informes militares repiten sin cesar que ambos países son una amenaza a pesar de que ninguno de ellos nos haya amenazado y tengan una capacidad militar mucho menor que la OTAN o los países de la UE.

Pues bien, dos recientes encuestas muestran que los ciudadanos pensamos precisamente lo contrario de lo que nos dictan los gobernantes y los medios.

Según una encuesta de 40dB del pasado mes abril para el diario El País y la Ser los españoles ven en Donald Trump la mayor amenaza para la paz mundial, por encima de Vladímir Putin.

El 81% de los encuestados señalan a Trump como un peligro para la paz del planeta, por delante de los otros líderes que nos presentan como peligrosos, como Putin, el iraní Mojtaba Jamenei (62,9%), el norcoreano Kim Jong-Un (62,25%) y, más detrás todavía, el jefe del Estado chino Xi Jinping, que se queda en un 49,3%.

Respecto al temor a que Putin invada algún país de la UE, a pesar de la constante reiteración por parte de medios y gobernantes europeos, lo consideran solo el 39%. En cambio, la posibilidad de una involución democrática en EE. UU. y la UE resulta verosímil para el 59% en el primer caso y el 54% en el segundo.

Y ojo, que dos de cada tres encuestados o incluso más, prevé que los estadounidenses emprendan nuevas aventuras militares en regiones como Groenlandia, que es Unión Europea. Es decir, el doble de españoles cree que Trump invadirá una región de la UE a que lo haga Rusia.

Y vamos a la segunda encuesta. Se trata del Estudio sobre la situación política internacional difundido el 8 de mayo por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y elaborado a partir de 6.001 entrevistas realizadas entre el 22 y el 30 de abril.

Ahí se refleja que el 55% de los españoles es partidario de que la Unión Europea refuerce sus vínculos con China y otras potencias emergentes, frente a un 31,5% que preferiría apostar por una posición fundamentalmente alineada con Estados Unidos y la OTAN. Precisamente lo contrario de lo que se está imponiendo en las políticas de la UE.

Es más, la mitad de los consultados (52’4%) cree que Estados Unidos e Israel están perdiendo la guerra en Irán y están empeorando la situación internacional.

Estas respuestas, tan alejadas de la línea editorial de los medios, coinciden con la percepción que tienen los españoles sobre la información que reciben de guerras como la de Ucrania, Gaza o Irán. Según responden en esta encuesta, solo un 13,9 dice confiar mucho, y aunque el 37,7 confían bastante, el 36,4 % dice que poco y un 9,5% dice que nada.

La conclusión es clara. Estamos, una vez más, entre un divorcio entre lo que siente la opinión pública y lo que le cuentan los gobernantes y las políticas que se nos imponen. Ni son tan enemigos los que nos dicen que son nuestros enemigos, ni tan amigos, los que nos cuentan que son nuestros amigos. 

martes, 14 de julio de 2026

Rusia se quita los guantes


Julio 6/2026


Se acabó la tregua. Parece que no hay otra opción. La operación militar especial de Rusia no fue lo suficientemente decisiva como para erradicar la agresión de la OTAN y su régimen neonazi.



Editorial de la Revista Digital “Strategic Culture”


Ahora se percibe claramente que Rusia ha incrementado significativamente su poderío militar para eliminar al régimen de Kiev, respaldado por la OTAN.

No solo hay que erradicar el foco de neonazis en Kiev, sino todo el proyecto de agresión por delegación de la OTAN que el régimen representa. Rusia está ganando terreno en el campo de batalla, de forma metódica y gradual, pero dada la campaña de terror aéreo que el régimen de la OTAN está llevando a cabo en territorio ruso, el golpe definitivo debe darse cuanto antes.

Esta semana se registró la mayor oleada de ataques aéreos rusos contra Ucrania desde que el conflicto se intensificó en febrero de 2022. Varios objetivos en la capital, Kiev, fueron atacados durante la noche del jueves, así como en otras ciudades y regiones. Se desplegaron cientos de drones, misiles balísticos y municiones hipersónicas. Las imágenes de vídeo indicaron que la mayoría de los ataques alcanzaron sus objetivos con una mínima interceptación por parte de la defensa aérea.

Moscú afirmó que todos los objetivos eran instalaciones militares e industriales. Añadió que el uso de la fuerza a gran escala se intensificará hasta alcanzar todos los objetivos.

Varios analistas de renombre han señalado la renovada determinación de Rusia de lograr una victoria militar contundente, abandonando la vía diplomática paralela. Andrey Martyanov, Larry Johnson, Douglas Macgregor y John Mearsheimer se encuentran entre los analistas experimentados que consideran que el liderazgo ruso ha llegado a la conclusión de que necesita derrotar al régimen de Kiev y a sus aliados de la OTAN para poner fin a este conflicto rápidamente y en los términos que Rusia impone.

La vía diplomática que Estados Unidos impulsó bajo el mandato de Donald Trump se ha estancado. Mientras tanto, el régimen de Kiev, bajo la tutela de la OTAN, ha intensificado sus ataques terroristas contra la población rusa. En los últimos meses, cerca de 400 civiles rusos han muerto en ataques con drones y misiles de largo alcance.

La peor atrocidad ocurrió el 22 de mayo, cuando una residencia universitaria en Starobelsk, Lugansk, fue destruida por múltiples ataques con drones, causando la muerte de 21 estudiantes, la mayoría adolescentes. Fue un punto de inflexión. Tras este acto deliberado de asesinato en masa, Rusia ha intensificado y mantenido su ofensiva militar contra el régimen de Kiev y sus centros de poder. Esta semana, el bombardeo aéreo se recrudeció considerablemente, y Moscú ha anunciado que aumentará su intensidad.

Como comentó el analista Andrey Martyanov , el régimen de la OTAN ha perdido la guerra sobre el terreno, salvo en los últimos frentes, cada vez más reducidos. El aliado de Kiev, siguiendo instrucciones de sus comandantes de la OTAN, recurre al último y desesperado arma del terrorismo contra la población civil rusa. Pero Moscú necesita aplastar esta táctica desesperada para provocar una guerra a gran escala en Europa, extinguiendo de antemano el proyecto de la OTAN en Ucrania.

Existe una comprensible indignación entre los rusos ante la prolongación de la guerra indirecta de la OTAN y sus continuos ataques contra civiles. Esta semana, cinco personas murieron en un ataque con drones ucranianos contra un mercado en la ciudad de Tokmak, Zaporozhye. También se registraron víctimas mortales en ataques en las regiones de Belgorod y Nizhny Novgorod. Un bebé de seis meses falleció a causa de un ataque con drones en la región de Moscú, a unos 100 km al sur de la capital rusa.

El 17 de junio, un autobús que transportaba a un equipo de fútbol juvenil de Bielorrusia fue atacado con drones ucranianos en la región de Bryansk, causando la muerte de una mujer embarazada. Esta semana, otro autobús que transportaba turistas desde Bielorrusia también fue blanco de un ataque.

No cabe duda de que la OTAN y los planificadores europeos están detrás de este repunte de los ataques terroristas perpetrados por el régimen de Kiev. La Unión Europea, bajo la dirección de la exministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen y otros, está proporcionando a Ucrania una ayuda de 90.000 millones de euros, la mayor parte de la cual se destina a aumentar la potencia de fuego de sus drones de largo alcance contra Rusia.

Los gobiernos occidentales y los medios de comunicación están encubriendo la campaña terrorista de la OTAN, como señala el diplomático ruso Rodion Miroshnik .

Los medios de comunicación occidentales apenas informan sobre los ataques deliberados contra civiles rusos. La masacre en la universidad de Starobelsk fue prácticamente ignorada, o, si se informó al respecto, se dio credibilidad a las cínicas negaciones del régimen de Kiev.

Además, las potencias de la OTAN están alentando al régimen de Kiev a intensificar su campaña de terror. Los medios occidentales califican los ataques con drones y misiles ucranianos como legítimos y se regodean con la afirmación de que «la guerra se está llevando a Rusia». Se especula frenéticamente sobre si Putin podrá resistir, lo que implica que Occidente aprueba los ataques contra civiles como una forma de desestabilizar al Estado ruso. Eso es terrorismo por definición.

En su obsesión rusófoba, Occidente se juega la vida con el inicio de la Tercera Guerra Mundial. Como ha argumentado el estratega ruso Serguéi Karaganov, Rusia debe actuar con decisión para acabar con la amenaza que emana no solo del régimen de Kiev, sino también de los planificadores de la OTAN que lo respaldan.

La otra función propagandística de Occidente consiste en presentar los ataques rusos como «terroristas» y como asesinatos indiscriminados de civiles ucranianos.

Mientras ignoran las muertes de civiles rusos, los medios occidentales destacan las supuestas víctimas ucranianas. Según los informes, el intenso bombardeo ruso de esta semana causó la muerte de entre 20 y 30 civiles. Estas cifras se basan en información proporcionada por funcionarios ucranianos.

Todas las muertes de civiles son lamentables. Sin embargo, los gobiernos y medios de comunicación occidentales no condenan a Ucrania por las víctimas rusas; de hecho, ni siquiera las reconocen ni las justifican. Rusia afirma que no ataca deliberadamente centros civiles. Cabe recordar que la OTAN suele instalar fábricas de drones y centros de mando en edificios civiles. En segundo lugar, suponiendo que se verifique la cifra más reciente de 20 a 30 muertos en Kiev, el número es sorprendentemente bajo dada la enorme potencia de fuego rusa empleada, lo que indica que la intención no era dañar a civiles; de lo contrario, el número de víctimas ascendería a miles.

Otro factor es la extrema ineficacia de las defensas aéreas de la OTAN para interceptar misiles rusos. El profesor Ted Postol, experto estadounidense en armamento, estima en una entrevista exhaustiva con Nima Alkhorshid que los interceptores Patriot tienen una tasa de éxito de tan solo el 2-3%. Esto significa que, en cualquier ataque aéreo, decenas de ojivas Patriot podrían impactar contra bloques de apartamentos y otras estructuras civiles. Esto podría explicar las fotografías que muestran edificios residenciales con los pisos superiores dañados, que el régimen ucraniano afirma que fueron causados por ataques rusos y que los medios occidentales publican sin cuestionar.

El conflicto en Ucrania se remonta al golpe de Estado de 2014, respaldado por la CIA, y a la posterior instrumentalización del régimen neonazi de Kiev por parte de la OTAN. Desde entonces, este régimen, que glorifica a los colaboradores nazis de la Segunda Guerra Mundial, ha asesinado a miles de rusos étnicos en campañas de terror deliberadas.

La guerra abierta que estalló en 2022 podría haberse evitado si Moscú hubiera correspondido a su vía diplomática en 2015 mediante los Acuerdos de Minsk y, de nuevo, a finales de 2021, cuando ofreció un nuevo marco de seguridad para Europa. Estados Unidos y sus socios europeos rechazaron cualquier intento diplomático, con el objetivo de «derrotar estratégicamente» a Rusia a través de su aliado ucraniano.

Los lectores deberían consultar el editorial semanal de SCF del 25 de febrero de 2022, publicado un día después de la intervención de las tropas rusas en Ucrania en lo que se denominó una operación militar especial. Bajo el titular: «Finalmente se frena la agresión contra Rusia respaldada por EE. UU. y la OTAN», escribimos:

Durante años, Rusia advirtió que la agresión de Estados Unidos y la OTAN representaba un peligro crítico para la seguridad internacional y debía cesar. La revocación por parte de Estados Unidos de los tratados de control de armas (ABM, INF, Tratado de Cielos Abiertos) y la expansión de las amenazas de misiles cerca de las fronteras rusas eran ya intolerables. Ucrania es solo un elemento de un panorama más amplio. Pero esta semana, Rusia finalmente ha tomado medidas para detener la agresión. Se trata de un hito histórico.

Es fácil opinar a posteriori. La operación militar especial de Rusia no fue lo suficientemente decisiva como para erradicar la agresión de la OTAN y su régimen neonazi. Se depositaron demasiadas esperanzas en la posibilidad de una intervención diplomática occidental. La infructuosa incursión de Trump ha disipado cualquier ilusión al respecto, mientras que, al mismo tiempo, las potencias europeas de la OTAN envalentonan aún más el terrorismo procedente de Kiev.

Se podrían haber evitado más de cuatro años de guerra abierta y derramamiento de sangre, con un saldo estimado de 1,5 millones de militares ucranianos muertos. Cientos de civiles rusos han muerto a manos del terrorismo respaldado por la OTAN. La tolerancia y la voluntad de Rusia para alcanzar una solución diplomática no han sido correspondidas.

Moscú parece haber comprendido que la solución, en esta etapa, no reside únicamente en la diplomacia ni en la recuperación de territorios históricos, sino en poner fin al proyecto de agresión de la OTAN, que Ucrania personifica. De forma definitiva.

Como señaló recientemente el presidente ruso Vladimir Putin , Occidente quiere una guerra con Rusia a través de Ucrania, tal como lo hizo la Alemania nazi en 1941. En esas circunstancias, un puñetazo en la cara es más apropiado y tiene más probabilidades de éxito que un falso apretón de manos diplomático.

Se acabó la tregua. Parece que no hay otra opción.

Vía:observatoriocrisis.com 

GAESA: ¿villano o escudo del pueblo cubano?


José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.     7 de julio de 2026

Coordinación de subtitulaciones: Ana Gil. Apoyo en edición: Egoitz Santos.

Todo absolutamente falso. GAESA, el mayor holding empresarial público cubano, encauza las divisas captadas al presupuesto nacional del país, con un 70% de gasto social: educación, salud, seguridad y asistencia social.

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GAESA: ¿villano o escudo del pueblo cubano?

El asedio económico total de EE.UU. ha llevado a la población de Cuba a una situación límite: sin energía eléctrica, sin medicamentos, sin transporte (1). Es un estrangulamiento desmedido y sádico que despierta un claro rechazo en todo el mundo (2). Por eso la Casa Blanca necesita difundir un contrarrelato que endose el drama humanitario que ha creado a un Gran Villano.

Este villano es GAESA, el mayor grupo empresarial del Estado cubano. “Cuba está controlada por GAESA, un estado dentro del estado que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus negocios para beneficio de unos pocos”.

Este mensaje, simple, burdo y sin pruebas, del secretario de Estado de EE. UU. Marco Rubio, era repetido por toda la cadena internacional de medios, incluso por aquellos que adversan a Donald Trump (3). Y tiene dos líneas de mensaje.

GAESA: ¿élite millonaria?

La primera, que los beneficios en Cuba de las empresas de GAESA (hoteles, supermercados, gasolineras, bancos, todos de carácter público) no van al pueblo, sino a una élite. Por tanto, la destrucción, mediante las sanciones de EE. UU., de todos los ingresos en divisa de la Isla, no afecta a la población, sino a una “oligarquía” multimillonaria.

Pero ¿dónde están las pruebas? ¿Dónde están los documentos de las cuentas bancarias y propiedades, las fotografías de lujos y mansiones? ¿No es curioso que quienes tienen un control absoluto del sistema bancario internacional y que cuentan con los más sofisticados servicios de inteligencia y de control humano no hayan podido presentar ni una sola prueba al respecto?

Sin embargo, en The New York Times leíamos que “GAESA se queda con todas las ganancias” y las canaliza “a la clase militar dirigente” (4). Y en Televisión Española escuchábamos: “sus transacciones podrían suponer entre el 40 y el 70% de la economía cubana, unos beneficios que no llegan al pueblo en un país en bancarrota” (5).

Todo absolutamente falso. GAESA, el mayor holding empresarial público cubano, encauza las divisas captadas al presupuesto nacional del país, con un 70% de gasto social: educación, salud, seguridad y asistencia social (6).

¿Se imaginan que estos medios, españoles o estadounidenses, se atrevieran a romper la censura y a señalar que la economía de sus países está manejada -como lo está y de manera probada- por una oligarquía bancaria y empresarial que, además, maneja la opinión pública y condiciona los procesos electorales (7)?

GAESA: ¿ente oscuro, emporio militar?

Los negocios más rentables de Cuba están en manos de GAESA, un oscuro y multimillonario consorcio empresarial ligado al ejército que Washington ha puesto en su punto de mira”. Esto lo escuchábamos también en Televisión Española (8). “Oscuro” (9), “secreto” (10), “hermético” (11), “opaco” (12), “turbio” (13), “fantasma” (14) son los términos acusatorios asociados a la actividad de GAESA que, además, nos dicen, es un “emporio militar” (15).

Pero ¿por qué no explican que el bloqueo financiero y comercial, las sanciones ilegales de EE. UU., condenadas cada año en Naciones Unidas, obligan a Cuba a crear mecanismos comerciales reservados, confidenciales, incluso encubiertos, para evitar el cerco y hacer llegar alimentos, medicamentos y combustible a la Isla (16)? El hermetismo está absolutamente justificado. Al igual que, en una economía de guerra, los sectores clave estén dirigidos por miembros (militares, sí) del más alto nivel de confianza del país.

GAESA: ¿investigaciones independientes?

Pero a estos medios no les quedaría bien apoyar directamente el relato de Marco Rubio. Y prefieren hacerlo de manera indirecta, a través de apoyos “expertos”. Deutsche Welle citaba una “investigación” sobre GAESA del ¡oigan bien! “respetado periódico opositor cubano elTOQUE”, así como “un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Social” (17). La BBC recogía los análisis de Emilio Morales, de Havana Consulting Group y de Juan Antonio Blanco, de la plataforma Cuba Siglo 21 (18). Televisión Española daba espacio a este último y al economista Elías Amor (19). ¿Y qué tienen en común? Casi todos: pertenecer a entidades financiadas por el Gobierno de EE. UU. Todos: su apoyo a este en su política de destrucción de la economía cubana para forzar un “cambio de régimen”.

Así funciona la prensa corporativa internacional: como un mero instrumento de propaganda para justificar el genocidio del pueblo cubano (20).

  1. https://lavanzada.es/manifiesto-dejad-vivir-a-cuba-cuando-la-cultura-se-planta-ante-el-genocidio/
  2. https://www.cubainformacion.tv/solidaridad/20260221/121020/121020-contra-el-bloqueo-de-eeuu-energia-para-cuba-el-mesc-lanza-campana-urgente-de-ayuda-material-y-anuncia-movilizaciones-en-el-estado-espanol
  3. https://acento.com.do/rfi/que-es-gaesa-el-conglomerado-militar-que-se-ha-apoderado-de-la-economia-cubana-9683708.html
  4. https://www.nytimes.com/es/interactive/2026/05/16/espanol/america-latina/cuba-ejercito-economia-castro.html
  5. https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/gaesa-oscuro-consorcio-empresarial-cubano-eeuu-puesto-su-punto-mira/17083779/
  6. https://www.cubainformacion.tv/contra-cuba/20260526/122968/122968-cinco-mentiras-para-justificar-una-politica-de-asfixia
  7. https://rebelion.org/la-oligarquia-espanola-nombres-apellidos-y-trayectorias/
  8. https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/gaesa-oscuro-consorcio-empresarial-cubano-eeuu-puesto-su-punto-mira/17083779/
  9. https://www.youtube.com/watch?v=XPq7pagZI9A
  10. https://www.bbc.com/mundo/articles/cy91qw9dqj3o
  11. https://www.nytimes.com/es/interactive/2026/05/16/espanol/america-latina/cuba-ejercito-economia-castro.html
  12. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/05/23/gaesa-el-opaco-gigante-economico-en-manos-del-ejercito-cubano-al-que-apunta-eeuu/
  13. https://www.elobservador.com.uy/estados-unidos/america-latina/el-estado-paralelo-cuba-como-opera-gaesa-el-turbio-conglomerado-militar-sancionado-washington-n6043934
  14. https://www.dw.com/es/gaesa-la-secreta-herramienta-capitalista-del-castrismo/a-77269996
  15. https://www.elperiodico.com/es/internacional/20260531/radiografia-gaesa-emporio-militar-empresarial-cuba-eeuu-quiere-hundir-130852717
  16. https://www.cubainformacion.tv/opinion/20260530/123094/123094-a-las-puertas-de-una-agresion-a-cuba
  17. https://www.dw.com/es/gaesa-la-secreta-herramienta-capitalista-del-castrismo/a-77269996
  18. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40298131
  19. https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/gaesa-oscuro-consorcio-empresarial-cubano-eeuu-puesto-su-punto-mira/17083779/
  20. http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/06/02/cuba-el-gae-y-estados-unidos-anatomia-de-una-calumnia-de-estado/

Fuente: Cubainformación