sábado, 7 de febrero de 2026

El factor económico en las próximas elecciones en Brasil

Fuentes: Rebelión [Imagen: Acto de posesión del cargo de Presidente de la República de
Lula da Silva el 1 de enero de 2023. Créditos: Leopoldo Silva/Agência Brasil]

En este artículo el autor analiza el papel de los datos económicos en las próximas elecciones brasileñas, en las que se renueva la Presidencia de la República, la Cámara de los Diputados y 2/3 de los escaños del Senado.


Las elecciones previstas para este año tienen todas las perspectivas de convertirse en las más decisivas y definitorias entre todas las celebradas desde el fin de la dictadura militar-empresarial que usurpó el mando del aparato estatal de nuestro país durante unos 21 años.

Esta vez, las fuerzas representativas del campo popular-democrático-nacional disputarán con los sectores oligárquico-imperialistas no solo la Presidencia de la República, sino también la conformación de otro de los poderes políticos esenciales de la nación. Es que, además de la elección completa de los nuevos miembros de la Cámara de Diputados, deben renovarse dos tercios de los escaños en el Senado.

Sin embargo, pese a que es de suma importancia asegurar que el mando del Poder Ejecutivo permanezca en manos de quienes se identifican con las aspiraciones e intereses de la mayoría de nuestro pueblo, no es menos relevante evitar que el Poder Legislativo venga a ser un baluarte desestabilizador al servicio de fuerzas proimperialistas y antipopulares. Por ello, nuestros esfuerzos deben hacerse con vistas a que tengamos éxito en estas dos facetas de la contienda electoral.

Ahora, la gran incógnita que tenemos que descubrir es cómo enfrentar y derrotar a la extrema derecha y a todos sus aliados del gran capital en las condiciones actuales, en las que los grandes conglomerados de comunicación digital están completamente asociados e interligados con ellos. Es innegable que, por tener la propiedad y el control casi completos de las redes sociales y sus algoritmos, esta extrema derecha goza de una enorme ventaja operativa a la hora de librar batallas ideológicas contra nosotros, quienes defendemos las aspiraciones de las masas populares.

Sin embargo, aunque somos plenamente conscientes de nuestra enorme inferioridad en cuanto a recursos técnicos, esto nunca puede servir como excusa para justificar nuestra parálisis, nuestro desánimo y nuestra absorción por el espíritu del derrotismo. Al contrario, debemos encararlo como un reto para redoblar nuestros esfuerzos y nuestra militancia en la búsqueda de caminos y medios que nos conduzcan hacia un país más justo, solidario y soberano. En este texto, intentaré exponer algunas ideas sobre cómo avanzar por tal ruta en estos momentos de gran dificultad.

Uno de los temas más controvertidos en política se refiere al peso del factor económico en la determinación del curso de las luchas sociales. Algunos creen que la economía siempre juega un papel decisivo en ellas. Por otro lado, hay quienes dicen que, mucho más que por motivaciones económicas, los humanos nos movemos en función de los valores que nos posibilitan obtener reconocimiento personal, es decir, aquellos que ayudan a dar sentido a nuestra existencia.

En consecuencia, para quienes se adhieren estricta y literalmente a lo expresado en la primera categoría, cuando un gobierno garantiza un alza del nivel de vida material y económico de toda su población, esto sin duda redundará en su aprobación por la mayoría. Los partidarios de la segunda visión, por otro lado, sostienen que, independientemente de los beneficios socioeconómicos concretos, la población puede rechazar un gobierno si éste no actúa conforme a lo esperado en otros aspectos, tales como religión, moralidad, sexualidad, familia, etc.

Ante la disyuntiva planteada, nos corresponde a nosotros revelar lo verdadero y lo falaz en cada uno de estos enfoques. Bueno, me gustaría adelantarme y expresar que considero que los factores primordiales, los más decisivos, aquellos que marcan el tono de los grandes choques en todas las sociedades constituidas por clases con intereses conflictivos, son siempre de naturaleza económica.

Ahora bien, teniendo en cuenta que los avances socioeconómicos de los sectores populares en el presente gobierno de Lula son mucho más significativos que la situación de adversidad y pérdidas que caracterizó el anterior gobierno nazibolsonarista, ¿significa esto que podemos considerar que el actual mandatario será inevitablemente reelegido en el próximo pleito electoral? Por supuesto, no hay como dar una respuesta afirmativa simple a esta pregunta, aunque el principio del predominio de los factores económicos mantenga plenamente su validez. En las siguientes líneas, intentaremos dilucidar esta aparente contradicción.

En efecto, al asumir la prevalencia de factores socioeconómicos, nos resulta difícil explicar por qué, en las elecciones presidenciales de 2018, muchas personas humildes dejaron de lado demandas relativas a la elevación de su nivel de vida y el de sus familias (por ejemplo, mejores salarios, mejor transporte público, más hospitales y escuelas de calidad, etc.) para centrarse en cuestiones morales (como: protestar contra un tal kit-gay), lo cual no aliviaría en nada la situación de carencia en la que se encontraba la gente.

También podríamos indagar acerca de las motivaciones que, durante el gobierno de Dilma Roussef, llevaron a mucha gente de clase media a salir rabiosamente a las calles en protesta contra la corrupción y, basándose en esa ira, avalar las propuestas de privatización de Petrobras, concordar con la entrega de nuestros recursos petrolíferos a grupos extranjeros, admitir la aniquilación de nuestras grandes empresas de ingeniería y, en resumen, consentir que desestructuraran las bases económicas de nuestro país. ¿Por qué no se pusieron a reflexionar un poquito para darse cuenta de que, al final, eso resultaría en un fuerte deterioro de sus propias condiciones de vida?

De hecho, si bien es evidente que tanto los pobres en el primer caso citado como las personas de clase media en el segundo han actuado sin tener en cuenta sus reales intereses socioeconómicos, las razones subyacentes que los llevaron a comportarse así están completamente vinculadas a factores económicos. Sin embargo, estos no emanan directamente ni de los pobres ni de la clase media, sino de las clases dominantes a las que ambos grupos están sometidos.

Esto se debe a que, en sociedades regidas por el antagonismo de clases, los valores ideológicos que sobresalen son los de las clases dominantes. Son éstas quienes tienen los instrumentos y la capacidad para manipular a porciones significativas de los sectores no privilegiados, con el propósito de desviarlos de las luchas por demandas materialmente relacionadas con sus necesidades reales, e inducirlos a descargar su frustración y furia contra blancos que no afectan a los intereses de los más ricos.

Esta desviación de la lógica sólo ocurre porque las clases dominantes recurren a todos los instrumentos a su disposición para inducir a muchos trabajadores a alejarse de las cuestiones que ponen en riesgo los intereses económicos de los privilegiados. Sin esta intervención manipuladora, esos pobres tenderían a priorizar la lucha por salarios más dignos, por una baja del costo de vida, por viviendas más dignas, etc., en lugar de preocuparse por cuestiones como el matrimonio homoafectivo o la existencia de baños unisex. Así que, al adoptar esas posturas, acaban por fortalecer y preservar los intereses económicos de los banqueros, los señores del agronegocio y los grandes capitalistas en general.

De igual manera, la religión es otra herramienta empleada en el proceso de manipulación que busca sacar del debate las agendas socioeconómicas que contrarían los intereses de las clases dominantes. No es de extrañar que las llamadas iglesias neopentecostales estén incluidas entre los más coléricos enemigos del proyecto de asignación familiar y de casi todos los programas estatales de amparo a los más necesitados. Por lo tanto, mientras se oponen firmemente que se imponga gravámenes sobre las grandes fortunas, buscan impedir que los recursos públicos se utilicen para ayudar a los carenciados. Lo que pretenden con eso es asegurar que el dinero esté disponible para el pago de lucros y dividendos a los rentistas. Una vez más, los intereses económicos de los más pudientes están detrás de algo que, aparentemente, es de otra naturaleza.

Por lo tanto, todas las transformaciones sociales importantes están relacionados con cuestiones vinculadas a intereses económicos. Al fin y al cabo, incluso cuando es posible admitir que la búsqueda del reconocimiento social es un factor deseado por las personas, tampoco debe haber duda de que la principal forma de lograr ese reconocimiento es, siempre ha sido y seguirá siendo, a través del poder económico. Hacer que nuestra gente entienda esto es el gran desafío que enfrentamos.

Habrá que desmantelar las falacias que los agentes de la extrema derecha difunden para conseguir adeptos entre las capas populares. Para esa operación desinformativa, ellos cuentan con el apoyo de las megaplataformas digitales de comunicación, todas pertenecientes a financiadores del extremismo derechista alrededor del mundo. Aquí en Brasil, esta labor está entrelazada con la red capilar de iglesias neopentecostales. Son éstas las que se dedican a sedimentar entre la población más humilde gran parte de las tergiversaciones originadas y lanzadas desde las redes digitales.

Nuestra tarea es hacer que la gente entienda el papel que desempeñan estas estructuras que sirven a los poderosos locales y al imperialismo, así como revelar los verdaderos intereses que están ocultos tras las falacias propagadas. Evidentemente, se trata de un trabajo duro, ya que disponemos de muchísimo menos recursos que los grandes capitalistas y sus representantes de la extrema derecha. Tendremos que aprovechar al máximo todas las lagunas que existen en las propias redes sociales digitales, pero aún más importante es nuestro contacto directo con el pueblo al cual pretendemos servir. Por lo tanto, debemos y necesitamos mejorar nuestra presencia en las redes, pero es imprescindible echar raíces sólidas en las bases populares.

Sabemos que, en las próximas elecciones, los grandes conglomerados de comunicación pondrán todos sus algoritmos al servicio de las hordas nazibolsonaristas. Para enfrentar y derrotar esta abrumadora maquinaria de tergiversaciones y mentiras, es importante que empecemos ahora mismo a buscar formas de desenmascarar la avalancha de manipulación que está por venir. Saber cómo revelar y exponer los innumerables intereses económicos de las clases dominantes que están camuflados entre todos estos trucos es el elemento fundamental para alcanzar nuestra victoria.

Traducido del portugués para Rebelión por el propio autor. Fue publicado originalmente en:

– https://desacato.info/o-peso-do-fator-economico-nas-proximas-eleicoes-por-jair-de-souza/

– https://altamiroborges.blogspot.com/2026/01/o-peso-do-fator-economico-nas-eleicoes.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

XI JINPING (2019): EL MATERIALISMO DIALÉCTICO ES LA COSMOVISIÓN Y LA METODOLOGÍA DE LOS COMUNISTAS CHINOS

       
                                                                                                                      

 









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Comentarios en una sesión de estudio del politburó realizada en enero de 2015, publicados en 2019 en la revista teórica del Partido “Qiushi”.

Mao Zedong dijo una vez que el marxismo consiste en varias ramas del saber, pero que la base es la filosofía marxista. En sus obras producidas durante los años de la guerra revolucionaria, como “Oponerse al culto a los libros”, “Sobre la práctica y Sobre la contradicción”, así como en aquellas del periodo de la construcción socialista, incluidas “Sobre las diez principales relaciones” y “Sobre el correcto manejo de las contradicciones entre el pueblo”, Mao aplicó hábilmente la cosmovisión y la metodología del materialismo dialéctico, dotó a la filosofía marxista de características distintivamente chinas y estableció un brillante ejemplo para nuestro Partido en la comprensión y aplicación del materialismo dialéctico.

Deng Xiaoping fue sumamente hábil en resolver problemas prácticos mediante la aplicación del materialismo dialéctico. Enfatizó que debemos comprender las cuestiones principales en la etapa primaria del socialismo y mantener el desarrollo económico como nuestra tarea central; que debemos perfeccionar nuestro trabajo a través de constantes ensayos y adherirnos al criterio de los “tres favorables” (a saber, determinar si lo que hacemos es favorable para aumentar las fuerzas productivas en una sociedad socialista, incrementar la fuerza general del Estado socialista y elevar el nivel de vida del pueblo); y que debemos dar igual importancia al progreso material y al progreso cultural y ético, “cruzar el río palpando las piedras”, y equilibrar las relaciones entre la planificación económica y el mercado, así como entre permitir que algunos prosperen primero y asegurar que todos prosperen. Jiang Zemin señaló que “sin la cosmovisión del materialismo dialéctico e histórico, no se puede adoptar una postura correcta ni una actitud racional para comprender las complejas cosas objetivas ni captar las leyes que rigen su desarrollo”. A esto agregó Hu Jintao al mencionar que “la cosmovisión y la metodología del materialismo dialéctico e histórico son las características teóricas más fundamentales del marxismo”. Necesitamos estudiar y comprender la filosofía marxista para mejorar nuestra capacidad de resolver cuestiones fundamentales en la nueva era.

Hoy, para unir al pueblo y guiarlo en la realización de los Dos Objetivos Centenarios y del sueño chino de la revitalización nacional, nuestro Partido debe seguir nutriéndose de la sabiduría de la filosofía marxista, y sostener y aplicar de manera más consciente la cosmovisión y la metodología del materialismo dialéctico. Al mismo tiempo, en el curso de nuestro trabajo práctico, debemos equilibrar mejor las relaciones entre fenómeno y esencia, forma y contenido, causa y efecto, casualidad y necesidad, posibilidad y realidad, causa interna y causa externa, y generalidad y especificidad. Al hacerlo, podremos fortalecer nuestra capacidad de pensar dialécticamente y estratégicamente, y desempeñarnos con mayor eficacia en todas las áreas de nuestro trabajo.

A la luz de las realidades y condiciones de China en la era actual, debemos centrarnos en los siguientes aspectos en nuestro estudio y aplicación de la cosmovisión y la metodología del materialismo dialéctico.

Primero, necesitamos estudiar y comprender el principio de que el mundo está unificado sobre la base de la materia y que la materia determina la conciencia, y debemos continuar formulando políticas y promoviendo iniciativas de acuerdo con la realidad objetiva.

El principio de la unidad material del mundo representa la visión más básica y central del materialismo dialéctico y es la piedra angular de la filosofía marxista. Friedrich Engels señaló: “La verdadera unidad del mundo consiste en su materialidad, y esto no se demuestra con unas cuantas frases amañadas, sino con un largo y penoso desarrollo de la filosofía y la ciencia natural” (Anti-Dühring). Sostener este punto de vista significa, ante todo, proceder siempre desde la realidad objetiva y no desde el deseo subjetivo.

¿Cuál es la realidad objetiva más importante de la China actual? Que nuestro país sigue en la etapa primaria del socialismo y permanecerá en ella durante mucho tiempo. Esta es la base objetiva para comprender el presente, planificar el futuro, formular nuestras políticas y avanzar en nuestras tareas. No debemos apartarnos de esta base; de lo contrario cometeremos errores, quizás incluso desastrosos. La mayoría de los miembros de nuestro Partido son conscientes de este hecho, sin embargo, al enfrentar problemas concretos, algunos se confunden, retroceden hacia un pensamiento subjetivo e incluso, a veces, se dejan llevar por la imaginación. Algunos tienden a ser impulsivos en la toma de decisiones y en la expresión de opiniones, expanden ciegamente industrias y lanzan proyectos, o fijan metas irrealistamente grandes. Esto solo puede conducir al desperdicio de recursos y esfuerzos, y hacer que nuestras pérdidas superen nuestras ganancias. ¿Por qué surgen estos problemas, e incluso se repiten? Desde el punto de vista de la manera de pensar, la respuesta es que no parten de la realidad.

Por supuesto, la realidad objetiva no es fija, sino que se desarrolla y cambia todo el tiempo. El cambio es lo más natural en el mundo. Para proceder sobre la base de la realidad, debemos reconocer no solo que la condición nacional más básica de China sigue siendo la misma —el país aún está en la etapa primaria del socialismo—, sino también que en cada fase del desarrollo económico y social de China surgen nuevas características. A medida que las fuerzas productivas, la fortaleza nacional y el nivel de vida del pueblo han dado saltos históricos, y a medida que cambian las condiciones básicas del país, también han surgido cambios importantes en los riesgos internos e internacionales y en los problemas complejos que enfrentamos. Algunos problemas que nos aquejaban en el pasado ya no existen, pero constantemente surgen nuevos, muchos de los cuales nunca habíamos encontrado ni manejado antes. Si nos aferramos a la percepción de las realidades de China tal como eran en el pasado sin ajustarnos, nos resultará difícil avanzar. Necesitamos captar con precisión los cambios en los entornos interno e internacional, realizar un análisis dialéctico de las características específicas de la etapa del desarrollo económico de China, identificar correctamente los nuevos cambios y rasgos en las distintas etapas del desarrollo, reconciliar nuestro mundo subjetivo con la realidad objetiva y determinar nuestros principios de trabajo en consonancia con la realidad: estos son métodos de trabajo que debemos tener firmemente presentes.

También debemos señalar que, aunque el materialismo dialéctico enfatiza que la unidad del mundo consiste en su materialidad, no niega la reacción de la conciencia sobre las cosas materiales. Más bien, considera que esta reacción a veces puede ser enorme. Nuestro Partido subraya que los ideales y convicciones de nuestros miembros son la médula de su espíritu, y que “nuestros ideales revolucionarios se elevan por encima de las nubes”, lo cual encarna la dialéctica de la mutua transformación entre lo mental y lo material. Si nuestros miembros y funcionarios son firmes en sus ideales y convicciones y mantienen un alto ánimo en sus actividades e iniciativas, y si nuestro pueblo se mantiene entusiasta y decidido, entonces sin duda crearemos muchos milagros. Por el contrario, si nuestros miembros y funcionarios flaquean en sus ideales o propósitos, y si nuestro pueblo está desanimado y busca solo comodidad, entonces fracasaremos en nuestras tareas. Por tanto, debemos perseverar en la enseñanza de ideales y convicciones, en el desarrollo de la moral y el pensamiento, y en el trabajo ideológico; debemos esforzarnos por cultivar y promover los valores fundamentales del socialismo, de modo que, utilizando el espíritu chino enriquecido con la esencia de la época, consolidemos la fuerza de China.

Segundo, necesitamos estudiar y comprender el principio básico del movimiento de los opuestos en todas las cosas, fortalecer constantemente la conciencia de los problemas y enfrentarlos activamente para resolver las contradicciones hacia adelante.

El pueblo chino ha estado familiarizado desde hace mucho con el concepto de contradicción, expresado en la idea de que “el yin y el yang constituyen el Dao”. Las contradicciones existen en todas partes; representan la sustancia interna de las relaciones entre todas las cosas y la fuerza motriz fundamental detrás del desarrollo de todas ellas. En un nivel básico, las actividades humanas de conocimiento y práctica son procesos de constante esfuerzo por comprender y resolver contradicciones.

Los problemas son una manifestación de las contradicciones entre las cosas. Al poner énfasis en fortalecer la conciencia de los problemas y mantener un enfoque orientado a ellos, reconocemos la universalidad y objetividad de las contradicciones, y debemos volvernos hábiles en comprenderlas y resolverlas para lograr avances en nuestro trabajo. En la actualidad, China ha entrado en una etapa crítica de desarrollo, en una fase desafiante de reforma y en un periodo en el que los problemas son cada vez más evidentes. Las cuestiones a las que nos enfrentamos son más complejas que nunca; no solo lidiamos con la acumulación a largo plazo de problemas, sino que también debemos abordar los nuevos que surgen al resolver los antiguos. La mayoría, sin embargo, son problemas emergentes que aparecen junto con los cambios en las circunstancias generales de China y en su entorno. La aparición de muchos de estos problemas es inevitable en la etapa actual del desarrollo, y no pueden ser evitados ni eludidos.

Los esfuerzos de nuestro Partido para guiar al pueblo en llevar a cabo la revolución, el desarrollo económico y las reformas siempre han tenido como objetivo resolver los problemas prácticos de China. Si cerramos los ojos ante los desafíos, o incluso los esquivamos o disfrazamos; si tememos avanzar frente a las dificultades y nos quedamos mirando la calamidad desarrollarse, entonces crecerán más allá de nuestro control y causarán daños irreparables. Como dice el refrán: “Un hormiguero puede hacer que se derrumbe un dique de mil zhang; una grieta en la chimenea puede hacer que arda un edificio de cien chi de altura”. Cuando los desafíos se acumulan hasta cierto punto, se producen cambios cualitativos repentinos. La actitud correcta hacia ellos es enfrentarlos de frente, aprovechar su carácter de refuerzo mutuo y, en el proceso de resolverlos, promover el desarrollo de las cosas.

Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh en 2012, hemos subrayado que el crecimiento del PIB ya no debe considerarse como el único criterio para evaluar el desempeño económico. En su lugar, hemos llamado a acelerar la transformación del modo de crecimiento económico de China y la reestructuración de la economía, a aliviar la sobrecapacidad, a profundizar de manera integral la reforma y avanzar en la gobernanza basada en la ley, a promover el desarrollo de una civilización ecológica, y más. Todos estos esfuerzos están dirigidos a resolver problemas arraigados que tienen amplia influencia y están estrechamente interrelacionados. Si no afrontamos los desafíos y no adaptamos nuestras iniciativas a las circunstancias, si no abrimos un camino y superamos los obstáculos, entonces estos problemas seguirán acumulándose y podrían evolucionar en una dirección aún menos favorable, convirtiéndose eventualmente en un factor desestabilizador o incluso en una fuerza disruptiva.

Para confrontar y resolver activamente los problemas, también debemos equilibrar las relaciones entre las cuestiones principales y secundarias y entre los aspectos principales y secundarios de esas cuestiones. Como dice el refrán: “Cuando captamos los principios generales, todo se acomoda en su lugar; cuando comprendemos la raíz del problema, los detalles menores se ordenan solos”. Ante situaciones complejas y tareas arduas, lo primero que debemos hacer es tener una visión de conjunto y una comprensión clara de las diversas contradicciones. Al mismo tiempo, debemos priorizar la resolución de los principales desafíos y de su aspecto principal, con el fin de facilitar la solución de otros problemas. Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, nos hemos comprometido a movimientos integrales para completar una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos, profundizar aún más la reforma, avanzar en el estado de derecho y fortalecer la disciplina del Partido.

La Estrategia de los Cuatro Frentes aborda los principales problemas que afectan actualmente al Partido y al país. Al implementarla, debemos ocuparnos tanto de la planificación general como de los problemas específicos y críticos. Por ejemplo, hemos formulado un plan general para completar una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos, enfatizando que la medida de dicha prosperidad radica en las áreas rurales; hemos creado un diseño de alto nivel para profundizar la reforma, promoviendo a la vez reformas específicas en áreas y eslabones clave; hemos diseñado planes sistemáticos para avanzar en el estado de derecho, subrayando un sistema jurídico socialista con características chinas; y nos hemos comprometido a fortalecer la disciplina del Partido, mejorando la conducta y manteniendo la integridad, esforzándonos por eliminar las Cuatro Malas Fechorías tan fuertemente rechazadas por el pueblo, a saber: la simulación, la burocracia excesiva, el hedonismo y el despilfarro, de modo que los funcionarios no se atrevan, no puedan ni quieran ser corruptos. En cada aspecto de nuestro trabajo debemos abordar tanto los problemas grandes como los pequeños, así como sus aspectos principales y secundarios, enfocándonos en los mayores y más importantes. Diferentes problemas no pueden resolverse con medidas indiferenciadas.

Tercero, necesitamos estudiar y comprender el método fundamental de la dialéctica materialista, fortalecer constantemente nuestra capacidad de aplicar el pensamiento dialéctico y mejorar nuestra habilidad para afrontar situaciones y problemas complejos.

“El método correcto es un requisito previo para el éxito en todas las empresas”, y cuanto más avanzan nuestras tareas, más debemos reforzar nuestras capacidades de pensamiento dialéctico. En la actualidad, las relaciones entre los diversos intereses en la sociedad china son sumamente complejas. Requieren que sepamos equilibrar hábilmente las necesidades locales y las generales, las consideraciones a corto y largo plazo, así como los intereses clave y los intereses generales, en un esfuerzo por tomar las mejores decisiones estratégicas sopesando ventajas y desventajas. A medida que profundizamos de manera integral la reforma, nuestros esfuerzos deben ser sistemáticos, holísticos y coordinados, no fragmentarios ni improvisados. Al mismo tiempo, conforme avanzamos en la reforma, debemos considerar plenamente los intereses y demandas de diferentes regiones, industrias y grupos, y determinar con precisión los puntos de convergencia y de consenso de esos diversos intereses, de modo que todo el pueblo pueda beneficiarse de manera más amplia y justa de los frutos de la reforma.

Para estudiar y aplicar la dialéctica materialista, debemos oponernos a las formas de pensamiento metafísicas. Nuestros antepasados ya comprendieron esto hace mucho tiempo y crearon numerosas parábolas para criticar y satirizar lo metafísico. Algunos ejemplos son: los ciegos que intentan describir a un elefante y confunden una parte con el todo; el hombre del Estado de Zheng que confiaba más en la medida que en sus propios pies al comprar zapatos; la visión limitada de la rana que observa el cielo desde el fondo de un pozo; el hombre que se tapa los oídos para robar una campana; el que intenta ayudar a los brotes a crecer tirando de ellos hacia arriba; el que corta sus pies para que encajen en los zapatos; y el que dibuja una serpiente y le añade patas innecesarias. De todas las formas de pensamiento, la metafísica requiere el menor esfuerzo, pues al no basarse ni someterse a la prueba de la realidad objetiva, permite que la gente hable tanta insensatez como desee. Mantener la dialéctica materialista, en contraste, exige un nivel elevado de esfuerzo genuino.

Por un lado, debemos fortalecer la investigación y el estudio para comprender con precisión la realidad objetiva y captar verdaderamente las leyes objetivas. Por otro, debemos seguir observando las cosas de manera dinámica, no estática; de manera integral, no unidimensional; de forma sistemática, no fragmentaria; y en contexto, no en aislamiento, con el fin de manejar correctamente las diversas relaciones importantes. Todas las visiones subjetivistas, formalistas, mecanicistas, dogmáticas y empiristas son formas de pensamiento metafísicas, y no pueden producir resultados positivos en la práctica.

Cuarto, necesitamos estudiar y comprender el principio de la relación dialéctica entre conocimiento y práctica, poner siempre la práctica en primer lugar y seguir promoviendo la innovación teórica sobre la base de la práctica.

La perspectiva de la práctica es el núcleo de la filosofía marxista: la práctica determina el conocimiento, y es a la vez fuente y motor, así como meta y propósito último del conocimiento. El conocimiento reacciona sobre la práctica: el conocimiento correcto facilita la práctica correcta, mientras que el conocimiento erróneo conduce a una práctica errónea.

La integración entre conocimiento y práctica también fue un tema importante de discusión para los filósofos chinos antiguos. Por ejemplo, Xunzi dijo: “No haber oído hablar de algo es peor que haberlo oído. Haberlo oído es peor que haberlo visto. Haberlo visto es peor que comprenderlo. Comprenderlo es peor que ponerlo en práctica”. Liu Xiang, de la dinastía Han Occidental, comentó: “Oír con los oídos no es tan bueno como ver con los ojos. Ver con los ojos no es tan bueno como caminar con los pies. Caminar con los pies no es tan bueno como tocar con las manos”. Lu You, de la dinastía Song, afirmó: “El conocimiento adquirido de los libros no basta; solo a través de la práctica obtenemos una comprensión más profunda”. Wang Fuzhi, de la dinastía Ming, expresó la idea de que “el conocimiento y la práctica se refuerzan mutuamente para producir un efecto positivo”. El modo más fundamental de promover nuestras iniciativas es apoyarnos en el conocimiento obtenido de la práctica.

Nuestro Partido siempre ha otorgado gran importancia al trabajo teórico y ha enfatizado que la teoría debe ajustarse a la práctica. La teoría, una vez separada de la práctica, se convierte en un dogma rígido, perdiendo su vitalidad y dinamismo. La práctica, sin la orientación de la teoría correcta, es como “un hombre ciego montado en un caballo ciego que se acerca a un lago profundo en plena medianoche”. Cuanto más profundamente revele la teoría las leyes objetivas, más significativo será su papel rector en la orientación del desarrollo y la reforma social. Para sostener y desarrollar el socialismo con características chinas, debemos dar gran importancia al papel de la teoría, fortalecer la confianza en nuestras teorías y consolidar nuestra determinación estratégica. En lo que respecta a las teorías correctas que se han producido sobre la base de la práctica y la comparación repetidas, debemos defenderlas con firmeza, sin indecisión ni vacilación.

Así como no existen límites para la práctica, tampoco los hay para la innovación teórica. Si las empresas del Partido y del pueblo han de avanzar sin interrupción, primero debemos avanzar en el desarrollo de la teoría. En consonancia con nuestros tiempos cambiantes y el desarrollo práctico, debemos seguir profundizando nuestra comprensión, aprovechar las experiencias del pasado y lograr innovaciones teóricas. Debemos mantener la unidad dialéctica entre la orientación teórica y la exploración práctica, y permitir la interacción positiva entre la innovación teórica y la práctica, en un esfuerzo por desarrollar el marxismo para la China del siglo XXI sobre la base de esta unidad e interacción.

Cómo los BRICS podrían provocar un shock estructural a Estados Unidos


Pepe Escobar   enero 27/2026

Nos acercamos a un momento de cambio estructural en el que el Imperio del Caos pierde la capacidad de imponer su voluntad, salvo mediante una guerra total.









La oligarquía que realmente controla el Imperio del Caos ha pulsado el botón del pánico, ya que los contornos estructurales de la Hegemonía se tambalean seriamente.

El petrodólar es una de las características clave de esta Hegemonía: una máquina de reciclaje que canaliza la compra incesante de bonos del Tesoro de EE. UU., que luego se gastan en Guerras Eternas. Cualquier actor que siquiera piense en diversificarse fuera de esta máquina infernal se enfrenta a congelaciones de activos, sanciones… o algo peor.

Al mismo tiempo, el Imperio del Caos no puede demostrar poder bruto desangrándose en el suelo negro de Novorrusia. El dominio exige recursos siempre en expansión —saqueados—, junto con la impresión constante de dólares estadounidenses como moneda de reserva para pagar facturas astronómicas. Además, endeudarse con el resto del mundo funciona como un mecanismo imperial de contención financiera de los rivales.

Pero ahora la elección se vuelve imperativa: una restricción estructural ineludible. O se mantienen los gastos astronómicos en dominación militar (véase el presupuesto propuesto por Trump de 1,5 billones de dólares para el Departamento de Guerra), o se sigue gobernando el sistema financiero internacional.

El Imperio del Caos no puede hacer ambas cosas.

Y por eso, cuando se hicieron los cálculos, Ucrania se volvió prescindible. Al menos en teoría.

Frente a la instrumentalización del sistema de bonos del Tesoro de EE. UU. —un imperialismo monetario de facto—, los BRICS encarnan la opción estratégica del Sur Global, coordinando un impulso hacia sistemas de pago alternativos.

La gota que colmó el vaso del camello estepario fue la congelación —en realidad, el robo— de los activos rusos tras la expulsión de una potencia nuclear e hipersónica, Rusia, del sistema SWIFT. Ahora está claro que los bancos centrales de todo el mundo se están volcando hacia el oro, los acuerdos bilaterales y la consideración de sistemas de pago alternativos.

Como el primer shock estructural serio para el sistema desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los BRICS no intentan abiertamente derribar el sistema, sino construir una alternativa viable, que incluya financiación de infraestructuras a gran escala eludiendo el dólar estadounidense.

Venezuela ilustra ahora un caso crítico: ¿puede un gran productor de petróleo sobrevivir fuera del sistema del dólar sin ser destruido?

El Imperio del Caos ha dictaminado que “no”. El Sur Global debe demostrar que está equivocado. Venezuela no era tan crítica en el tablero geopolítico, ya que representaba solo el 4 % de las importaciones de petróleo de China. Irán, en cambio, es el caso crucial, ya que el 95 % de su petróleo se vende a China y se liquida en yuanes, no en dólares estadounidenses.

Irán, sin embargo, no es Venezuela. La más reciente operación coordinada de inteligencia/ataques terroristas/intento de cambio de régimen contra Irán —incluido un patético mini-Sha refugiado en Maryland— fracasó miserablemente. La amenaza de guerra, no obstante, permanece.

¿BRICS Pay, The Unit o CIPS?

El dólar estadounidense representa ahora menos del 40 % de las reservas mundiales de divisas, el nivel más bajo en al menos 20 años. El oro ya supone una mayor proporción de las reservas globales que el euro, el yen y la libra juntos. Los bancos centrales están acumulando oro de forma frenética, mientras los BRICS aceleran las pruebas de sistemas de pago alternativos en lo que anteriormente definí como “el laboratorio BRICS”.

Uno de los escenarios propuestos directamente a los BRICS, diseñado como alternativa al engorroso SWIFT —que gestiona al menos un billón de dólares en transacciones diarias—, contempla la introducción de un token comercial no soberano basado en blockchain.

Ese es The Unit.

The Unit, correctamente descrito como “dinero apolítico”, no es una moneda, sino una unidad de cuenta utilizada para la liquidación del comercio y las finanzas entre los países participantes. El token podría estar vinculado a una cesta de materias primas o a un índice neutral para evitar la dominación de un solo país. En este caso funcionaría como los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, pero dentro de un marco BRICS.

Luego está mBridge, que no forma parte del “laboratorio BRICS”, y que presenta una moneda digital de banco central (CBDC) compartida entre varios bancos centrales y bancos comerciales. mBridge incluye solo cinco miembros, entre ellos actores poderosos como el Instituto de Moneda Digital del Banco Popular de China y la Autoridad Monetaria de Hong Kong. Otros 30 países están interesados en unirse.

mBridge fue, no obstante, la inspiración de BRICS Bridge, que aún se está probando y que busca acelerar una serie de mecanismos de pago internacional: transferencias de dinero, procesamiento de pagos y gestión de cuentas.

El mecanismo es muy simple: en lugar de convertir las monedas a dólares estadounidenses para el comercio internacional, los países BRICS intercambian directamente sus monedas.

El Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), o banco de los BRICS, establecido en Shanghái en 2015, debería ser el nodo clave de conectividad de BRICS Bridge. Pero por ahora eso está en suspenso, porque todos los estatutos del NDB están vinculados al dólar estadounidense, y eso debe reevaluarse.

Con el NDB integrado en la infraestructura financiera más amplia de los países miembros de los BRICS, el banco debería poder gestionar la conversión de divisas, la compensación y la liquidación bajo BRICS Bridge. Pero todavía estamos muy lejos de eso.

BRICS Pay es un animal diferente: una infraestructura estratégica para construir un sistema financiero que se define como “descentralizado, sostenible e inclusivo” en los países BRICS+ y socios.

BRICS Pay se encuentra en modo piloto hasta 2027. Para entonces, los países miembros deberían empezar a discutir un acuerdo para establecer una unidad de liquidación para el comercio intra-BRICS no más tarde de 2030.

Una vez más, no será una moneda de reserva global, sino un mecanismo que ofrece una “opción paralela y compatible” a SWIFT dentro del ecosistema BRICS.

Por el momento, BRICS Pay también es un sistema muy sencillo: por ejemplo, turistas y viajeros de negocios pueden usarlo sin abrir una cuenta bancaria local ni cambiar divisas. Simplemente vinculan su Visa o Mastercard a la aplicación BRICS Pay y pagan mediante código QR.

Y ese es precisamente el problema crucial: cómo sortear Visa y Mastercard, bajo la vigilancia del sistema financiero estadounidense, e incorporar tarjetas de los miembros BRICS como UnionPay (China) y Mir (Rusia).

En conjunto, para transacciones más grandes y complejas, el problema de eludir SWIFT persiste. Todas estas pruebas del “laboratorio BRICS” deben resolver dos problemas clave: la interoperabilidad de mensajería —mediante formatos de datos seguros y estandarizados— y el procesamiento de la liquidación real, es decir, cómo se mueven los fondos a través de cuentas de bancos centrales evitando la amenaza inevitable de sanciones.

¿Internacionalización del yuan o una nueva moneda de reserva?

El inestimable profesor Michael Hudson está a la vanguardia mundial en el estudio de soluciones para minimizar la hegemonía del dólar estadounidense. Es categórico al afirmar que “la línea de menor resistencia es seguir el sistema chino ya existente”. Es decir, CIPS: el Sistema Internacional de Pagos Interbancarios de China, basado en el yuan y ya extremadamente popular, utilizado por participantes en 124 países de la Mayoría Global.

Hudson insiste en que “es muy difícil crear una alternativa. El principio de The Unit, que según se informa sería 40 % oro y el resto monedas de los miembros, es correcto. Pero esto se hace mejor mediante un nuevo banco central al estilo keynesiano para denominar deudas y reclamaciones de pago, con el fin de equilibrar los desequilibrios entre países miembros, en la línea del Bancor”.

El Bancor fue propuesto por Keynes en Bretton Woods en 1944 para evitar graves desequilibrios en las balanzas externas, el proteccionismo, los aranceles y la estafa de los paraísos fiscales. No es de extrañar que el Estados Unidos hiperhegemónico al final de la Segunda Guerra Mundial lo vetara.

En un nuevo artículo sobre la instrumentalización del comercio del petróleo como base del orden mundial estadounidense, publicado por primera vez en democracycollaborative.org, Hudson explica cómo “la libertad de Rusia y Venezuela para exportar petróleo ha debilitado la capacidad de los funcionarios estadounidenses de usar el petróleo como arma para presionar a otras economías, amenazándolas con la misma retirada de energía que ha devastado la industria alemana y los niveles de precios”.

Y esto nos lleva a una de las razones clave del impulso de los BRICS hacia sistemas de pago alternativos: “La política exterior de EE. UU. de crear cuellos de botella para mantener a otros países dependientes del petróleo bajo control estadounidense —y no del suministrado por Rusia, Irán o Venezuela— es uno de los principales medios de Estados Unidos para generar inseguridad en otros países”.

Hudson enumera sucintamente cinco imperativos del Imperio del Caos:

  1. el control del comercio mundial del petróleo debe seguir siendo un privilegio estadounidense;
  2. el comercio del petróleo debe fijarse y pagarse en dólares;
  3. el petrodólar debe gobernar, de modo que los ingresos petroleros internacionales se presten o inviertan en EE. UU.;
  4. deben desalentarse las alternativas de energía verde;
  5. ninguna ley se aplica ni limita las normas o políticas estadounidenses.

Paulo Nogueira Batista Jr., uno de los cofundadores del NDB y su vicepresidente entre 2015 y 2017, avanza en paralelo a Hudson, diseñando un camino viable hacia una nueva moneda internacional en un artículo que está finalizando.

Considerando que el sistema del dólar es “ineficiente, poco fiable e incluso peligroso”, y que se ha convertido en “un instrumento de chantaje y sanciones”, Batista Jr. sostiene que “el único escenario con cierta viabilidad sería la internacionalización a gran escala de la moneda china (…) pero queda un largo camino para que pueda sustituir al dólar de forma significativa, y los chinos son reacios a intentarlo”.

Batista Jr. propone entonces una solución similar a la de Hudson: un grupo de países del Sur Global, entre 15 y 20, que incluiría a la mayoría de los BRICS y a otras economías emergentes de ingresos medios, podría liderar la creación de una nueva moneda.

Sin embargo, “habría que crear una nueva institución financiera internacional: un banco emisor cuya única función sería emitir y poner en circulación la nueva moneda”. Esto recuerda claramente al Bancor.

La moneda circularía en paralelo a las monedas nacionales y regionales existentes y estaría restringida a transacciones internacionales, sin papel doméstico. Se basaría en una cesta ponderada de las monedas de los países participantes, con ponderaciones determinadas por la participación del PIB en paridad de poder adquisitivo.

Inevitablemente, el alto peso de la moneda china favorecería la confianza en el respaldo de la nueva moneda de reserva.

Batista Jr. es consciente del riesgo de provocar reacciones negativas de Occidente, incluidas amenazas y sanciones. Pero el tiempo apremia:

“¿Reuniremos los esfuerzos económicos, políticos e intelectuales para salir de esta trampa?”

Los costes de mantener la Hegemonía se están volviendo prohibitivos. Los BRICS, preparándose para su cumbre anual a finales de este año en India, deben aprovechar el hecho de que nos acercamos rápidamente al momento de cambio estructural en el que el Imperio del Caos pierde la capacidad de imponer unilateralmente su voluntad, salvo mediante una guerra total.

Vía:observatoriocrisis.com