miércoles, 15 de abril de 2026

Lenin y la dialéctica del socialismo


Pensamiento 7 abril, 2026 Gabriel Rockhill

  1. Aprendiendo a escalar montañas con Lenin

V.I. Lenin describió una vez una escena en la que un alpinista, buscando acceder a una cima nunca antes alcanzada, se veía «obligado a retroceder, descender, buscar otro camino, quizás más largo, pero que [le permitiera] alcanzar la cumbre». A una distancia segura, la gente de abajo observaba sus movimientos a través de un telescopio y se burlaba maliciosamente de él por no haber logrado su objetivo.

Algunos celebraban con alegría su falta de éxito y lo tachaban de loco, esperando que se cayera; otros ocultaban su regocijo y fingían pena por el hecho de que el pobre hombre no hubiera esperado a que completaran su bien pensado plan para escalar la montaña. Todos coincidían, sin embargo, en que lo que veían ante sus ojos era un caso claro de fracaso.

Los observadores de esta metáfora confían en la percepción sensorial para llegar a su conclusión. Lo que vieron fue a un alpinista alejándose de la cumbre y descendiendo. Lo que les faltaba era la comprensión: puesto que el escalador no podía avanzar por el camino elegido, la única forma posible de llegar a la cima era descender y buscar otra ruta.

Este texto fue escrito once meses después de la promulgación de la Nueva Política Económica (NEP) en marzo de 1921, que introdujo temporalmente «un mercado libre y el capitalismo, ambos sujetos al control del Estado». Como queda claro en el párrafo final del artículo de Lenin, el escalador que describió era una metonimia de los soviéticos que habían promulgado la NEP, a la que Lenin describió como «nuestra retirada, nuestro ‘descenso’». El líder de la Revolución Rusa nos proporcionó así una representación metafórica de la  dialéctica del socialismo: lo que a la percepción sensorial le parece un paso atrás es, al nivel de la comprensión, simplemente una maniobra necesaria para avanzar con éxito hacia el objetivo general.

  1. La dialéctica del socialismo

El proceso de desarrollo del socialismo se ha caracterizado por profundas contradicciones que a menudo han resultado extremadamente difíciles de trabajar y superar. Desde el punto de vista del análisis objetivo, esto no debería sorprender lo más mínimo. Después de todo, el socialismo es el proceso contradictorio de construir el comunismo a partir de las ruinas del capitalismo. Sus materias primas proceden del mundo capitalista existente, no de planos teóricos perfectos, y el producto final que pretende producir es, en muchos sentidos, el espejo opuesto de ese mundo existente. El socialismo tiene, por tanto, la tarea de hacer algo que parece imposible: hacer comunismo a partir del capitalismo.

Sin embargo, muchos en la izquierda occidental ­—es decir, la izquierda dentro del núcleo imperial— no comprenden esta contradicción. En su lugar, se limitan a comparar la imagen que tienen en su mente de una sociedad comunista perfecta con las sociedades socialistas existentes, y denigran a estas últimas por no ser idénticas a la primera. Si no hay una democracia obrera pura que funcione perfectamente, si no se suprimen inmediatamente todas las formas de relaciones laborales desiguales, si persisten formas de extractivismo, etc., entonces esa sociedad es condenada por no estar a la altura del modelo de comunismo que tienen en su imaginario.

Algunos en la izquierda occidental sostienen incluso que el propio Estado debe extinguirse bajo el comunismo, lo que significa que cualquier proyecto de construcción de un Estado socialista debe ser rechazado si no conduce inmediatamente a su propia desaparición.

Quienes ven el mundo de esta manera permanecen en el nivel de la percepción sensorial, donde «lo que ves es lo que hay». Si el socialismo no parece una forma perfecta de comunismo, entonces no debe estar en el camino hacia este último. Al igual que quienes increpaban al montañero de Lenin, no captan el contexto material más amplio y carecen de la comprensión de cómo un retroceso temporal puede ser necesario para encontrar el camino correcto hacia adelante. Lo que les falta, en otras palabras, es una comprensión de la dialéctica del socialismo.

  1. Imperialismo vs. Soberanía

A Ernesto Che Guevara, tras el éxito de la Revolución Cubana de 1959, se le preguntó por los principales problemas que afrontaba Cuba. Dijo que eran dos: el primero era el imperialismo, y el segundo era… el imperialismo. El chiste, por supuesto, era que el problema del imperialismo era tan grave que constituía algo más que un solo asunto. Tenía en mente todas las atroces operaciones que la principal potencia imperialista, Estados Unidos, dirigía contra la lucha por la soberanía de la pequeña isla: ataques con bombas y ataques aéreos con bombas incendiarias, campañas terroristas, guerra económica y el bloqueo ilegal, ataques biológicos y la propagación intencionada de enfermedades tanto a humanos como a ganado, guerra contra las cosechas, intentos de asesinato, campañas de propaganda incesantes y bien financiadas, extensas redes de espionaje dedicadas a juegos sucios, innumerables campañas de desestabilización y, por supuesto, la infame invasión de Bahía de Cochinos.

Esta lucha por la soberanía socialista frente al imperialismo no ha sido solo característica de la Revolución Cubana. Ha sido un rasgo de cada uno de los experimentos socialistas. A ninguno se le ha permitido desarrollarse de forma autónoma, sin injerencias externas y sin las formas más atroces de guerra híbrida anticomunista. En palabras de Michael Parenti, nunca hemos visto un solo ejemplo de socialismo puesto en libertad. Lo único que ha logrado abrirse paso a la existencia es el socialismo bajo asedio.

Esta guerra mundial interminable contra el socialismo es el contexto material necesario para comprender cómo es el socialismo en el mundo real. Es necesariamente una consecuencia de la lucha por establecer una soberanía autónoma en lugar de ser controlado política, social, económica y culturalmente por las potencias imperialistas. Dados los medios violentos e invasivos de estas últimas, la lucha por la soberanía socialista ha requerido el uso del poder y el control.

Este proceso de adquirir por la fuerza la soberanía que ha sido negada puede ser largo, pero es una táctica cuya estrategia es una forma superior de soberanía democrática que no requiera el mismo nivel de fuerza.

Quienes denuncian los proyectos socialistas como autoritarios suelen quedarse simplemente en el nivel de la percepción sensorial, percibiendo las medidas puestas en marcha para ejercer algún control soberano sobre la vida social, política, económica y cultural. Lo que les falta es comprender cómo esta realidad ha sido impuesta por los imperialistas, no por los socialistas.

  1. Desarrollarse o morir

Si los socialistas son capaces de tomar el poder en países que históricamente han estado sometidos a la dominación colonial, semicolonial o neocolonial, su lucha pasa de lo que Domenico Losurdo llamó una fase político-militar a una fase político-económica en la que el desarrollo de las fuerzas productivas es de importancia primordial. Tras décadas o incluso siglos de subdesarrollo capitalista, es absolutamente necesario desarrollar las fuerzas productivas para que estos países superen su estatus subordinado.

Este desarrollo también es necesario para satisfacer las necesidades de la población, que ha sido objeto de grandes privaciones debido a las condiciones de subdesarrollo que se le han impuesto.

Mientras que la historia del capitalismo ha demostrado que las fuerzas productivas pueden desarrollarse rápidamente mediante la depredación colonial y la explotación intensificada de las clases productoras en el extranjero, los estados que persiguen el socialismo deben desarrollarse por un camino diferente, consolidando su apoyo entre las clases trabajadoras y sin depender del excedente generado por el imperialismo y el intercambio desigual.

Si las fuerzas productivas no se desarrollan con la rapidez suficiente para que el país sea autosuficiente y capaz de defenderse, será aplastado por las potencias imperialistas. En algunos casos, la necesidad de desarrollarse ha sido tan aguda que algunos países socialistas se han visto obligados a aceptar, al menos temporalmente, compromisos tácticos como una mayor huella ecológica, la práctica del extractivismo, el uso de mano de obra explotada y un desarrollo desigual y desequilibrado.

Muchos han puesto el grito en el cielo en cuanto han percibido estas actividades bajo la bandera del socialismo. Las consideran señales claras de que estos países no están en el camino hacia el comunismo y que, por tanto, no son verdaderamente socialistas. Una vez más, la discrepancia entre una imagen preestablecida del comunismo y la percepción sensorial inmediata nubla la comprensión de las luchas materiales por construir el socialismo en el mundo real. Algunos de los atrapados en la percepción sensorial llegan a afirmar que nada de lo que ven ante sus ojos recibirá la etiqueta de socialismo a menos que se ajuste a una representación ideal de una sociedad futura.

Estas personas son como los burladores que siguen perfeccionando su idea de la escalada de montaña mientras otros la están escalando realmente, aunque sea en zigzags que parecen contradecir las ideas de los primeros.

  1. Dialéctica del socialismo

La percepción sensorial, podríamos decir, es el nivel más bajo de la conciencia socialista. Consiste simplemente en mirar el mundo y compararlo con una imagen mental, sin comprender necesariamente la naturaleza concreta del mundo o las luchas materiales en curso. La dialéctica del socialismo requiere que uno se mueva hacia el nivel superior del  entendimiento.

Como hemos visto brevemente en los casos del establecimiento forzoso de la soberanía autónoma y el desarrollismo, estos han sido necesarios para la supervivencia del socialismo dentro de un mundo imperialista.

Para dilucidar la dialéctica del socialismo, es útil distinguir entre táctica y estrategia. Las tácticas son las maniobras a corto plazo necesarias para avanzar hacia la estrategia, u objetivo general.

Como dejó claro Lenin en su metáfora del alpinista, a veces las tácticas parecen contradecir la estrategia. Al fin y al cabo, si alguien ve a un alpinista descender, ¿por qué iba a suponer que se trata de una táctica para alcanzar la cima? Del mismo modo, si alguien percibe países socialistas que mantienen formas disciplinadas de control y se ven impulsados a desarrollarse a un ritmo que tiene un impacto negativo en algunos trabajadores y en el mundo natural, ¿por qué iba a pensar que ese es el camino hacia el comunismo?

La respuesta, por supuesto, se encuentra en un nivel de conciencia socialista superior al de la percepción sensorial. En este nivel, resulta evidente que la naturaleza material del mundo es tal que ciertas tácticas, que a ojos aficionados parecen formas de retirada, son en realidad pasos atrás necesarios para dar saltos hacia adelante.

Cuanto más rápido puedan los países socialistas establecer su soberanía y desarrollar sus fuerzas productivas, más rápido podrán —si se mantienen en la senda socialista— pasar al siguiente nivel y superar estas contradicciones porque ya no estarán simplemente luchando por la supervivencia.

Esto no significa, por supuesto, que haya que aceptar simplemente todas las formas de disciplina y desarrollismo en cuanto ondeen la bandera del socialismo. Hay y ha habido diversos abusos, y el socialismo es algo que no está hecho simplemente por seres humanos, con todas sus diversas faltas, sino por seres humanos que han sido condicionados ideológicamente por el capitalismo.

Es importante, en este sentido, que la lucha social continúe bajo el socialismo, y que los proyectos socialistas hayan empleado diferentes tácticas para hacer frente al imperialismo y responder a la necesidad de desarrollo. Podemos, y debemos, evaluar críticamente el éxito o el fracaso relativo de tácticas específicas.

El ápice de la conciencia socialista no es el entendimiento, sino la conciencia práctica, y el reconocimiento de que la práctica es el árbitro último de la verdad. Esto es lo que aclarará qué funciona y qué no. En el caso del alpinista, ¿condujo su aparente descenso a su éxito práctico al escalar la montaña, o al menos al llegar a la siguiente meseta?

En el caso del socialismo, ¿han permitido estos aparentes pasos atrás que los países socialistas avancen hacia la estrategia a lo largo del tiempo, aunque hayan tardado décadas? Si no es así, ¿qué se puede aprender de este retroceso y qué otros caminos viables existen? Después de todo, no hay planos para el socialismo; solo hay un proceso práctico de aprendizaje que avanza, en parte, mediante el ensayo y el error.

Esta es una de las razones por las que es tan importante que los socialistas aprendan de sus errores prácticos, o de los de otros, para averiguar colectivamente cuál es la mejor manera de escalar la montaña. Esta tarea, por difícil que sea, debe cumplirse si la humanidad quiere tener un futuro, y la comprensión de la dialéctica del socialismo —basada en la primacía de la práctica— puede ayudarnos en este tortuoso camino.

  1. El legado práctico de Lenin

Lenin nos proporcionó una dilucidación tanto teórica como práctica de la dialéctica del socialismo. Aunque murió hace 100 años, su legado continúa en la lucha actual por romper las cadenas del imperialismo y avanzar en el proyecto del socialismo. Se ha aprendido mucho más en este proceso durante el último siglo, debido en gran parte a la compleja historia del socialismo de estilo soviético y su eventual destrucción.

Aquello fue un gran revés para el movimiento socialista mundial y, por supuesto, ha ido de la mano de una agresiva intensificación del imperialismo. Sin embargo, el fin de la URSS no fue en absoluto el toque de difuntos del proyecto socialista.

China, por citar el ejemplo más grande y visible, estudió de cerca la historia de la URSS y extrajo muchas lecciones prácticas de sus éxitos y fracasos.  Su reforma y apertura, no muy diferente de la NEP de Lenin, ha sido ridiculizada por algunos como un simple abandono del socialismo.

Es mejor entenderla, sin embargo, como una táctica específica para desarrollar las fuerzas productivas con el fin de llevar el proyecto socialista al siguiente nivel. Este proceso no ha estado, por supuesto, exento de contradicciones, y aún queda mucho trabajo importante por hacer. No obstante, le ha permitido persistir en el rumbo de desarrollar el socialismo con características chinas y, prácticamente hablando, ha contribuido claramente a que se convierta en un líder del proyecto socialista en el siglo XXI. China sirve así como ejemplo vivo de la dialéctica del socialismo y, por tanto, del legado histórico-mundial de Lenin

Fuente: Observatorio de la crisis 

El fin de la era del petróleo: Michael Hudson y la anatomía del colapso imperial

 
7 de abril de 2026
 / Por 























El experto señala que las consecuencias más graves no residen únicamente en los precios del petróleo, sino en la escasez de fertilizantes y helio, que amenaza ya a los sectores agrícola e industrial a escala mundial.

En su reciente intervención en el podcast The Greater Eurasia, el economista Michael Hudson ha desplegado una tesis que redefine la actual inestabilidad global no como una serie de crisis aisladas, sino como el estallido de una Tercera Guerra Mundial de carácter sistémico, cuyo motor principal es el control desesperado de los recursos energéticos y la arquitectura financiera que los sustenta.

Para Hudson, la agresividad de Washington hacia Irán, Venezuela o Rusia no responde a una deriva errática de la administración Trump o a una respuesta coyuntural de la administración Biden, sino a una estrategia institucional profundamente arraigada que ha sido el hilo conductor de la política exterior estadounidense durante, al menos, los últimos seis presidentes. La novedad de los últimos años, iniciada con Donald Trump, no radica en un cambio de objetivo, sino en la caída de la máscara diplomática; mientras que Bush, Clinton u Obama envolvían sus intervenciones en la retórica de la democratización y la lucha contra el terrorismo, Trump tuvo la franqueza —o el descaro— de declarar abiertamente que el objetivo era «quedarse con el petróleo». 

Este control del petróleo y el gas, al que Hudson añade ahora el factor crítico de los fertilizantes y minerales estratégicos, no tiene como fin último el suministro interno de los Estados Unidos, sino la capacidad de ejercer un control asfixiante sobre el resto del mundo. Al monopolizar las llaves del flujo energético global, Washington se garantiza el poder de decidir quién puede desarrollar su industria y quién no, convirtiendo la energía en un mecanismo de extorsión política.

Hudson enfatiza que esta obsesión por el control de los recursos es lo que explica la persistencia de las sanciones y las amenazas militares en el Estrecho de Ormuz; EEUU necesita impedir que cualquier nación ejerza una soberanía real sobre sus recursos naturales fuera de la órbita del dólar, porque en el momento en que un país como Irán o Venezuela vende su petróleo de forma independiente, el sistema de dominación estadounidense pierde su palanca de presión más efectiva.

Esta estrategia de control físico de los recursos está íntimamente ligada a una realidad financiera que Hudson describe como un esquema Ponzi o una pirámide de deuda invertida.

Durante décadas, la economía estadounidense se ha sostenido sobre la financiarización extrema y una política de tipos de interés cercanos a cero, lo que ha permitido a los grandes fondos de capital privado capturar empresas y exprimirlas mediante el apalancamiento de deuda. Sin embargo, este modelo requiere de energía barata para mantenerse a flote.

Al utilizar las sanciones energéticas como arma de guerra, Estados Unidos ha provocado un aumento estructural de los costes de producción que, sumado al alza de los tipos de interés para frenar la inflación, está desmoronando la base del sistema financiero.

El mundo se encamina hacia una depresión económica de magnitudes históricas, superior a la de los años 30, debido a que las rupturas en las cadenas de pago y de suministro son ya irreversibles.

El análisis de Hudson es particularmente devastador al referirse a la situación de Europa, a la que califica de víctima en un proceso de «suicidio económico» inducido. Países como Alemania y el Reino Unido, históricamente dependientes de la energía barata de Rusia y la estabilidad en Asia Occidental, han aceptado subordinar sus intereses nacionales a la estrategia de Washington, resultando en una desindustrialización masiva. Al renunciar a los suministros rusos e iraníes, Europa ha destruido su ventaja competitiva, condenando a su clase trabajadora a un descenso brutal en su nivel de vida y a su industria a la irrelevancia.

Hudson señala la ironía de ver a los líderes europeos aplaudir políticas que, en la práctica, representan el fin de Europa como potencia industrial, mientras se refugian en mitos geopolíticos sobre amenazas de invasión que solo sirven para justificar un gasto militar que asfixia aún más sus presupuestos públicos.

En este escenario, el eje del mundo se está desplazando de manera abrupta hacia el Este. Hudson destaca un cambio semántico revelador: el antiguo «Cercano Oriente» ha pasado a ser denominado en los círculos soberanistas como «Asia Occidental». Este cambio no es baladí; refleja la integración de esta región en un bloque euroasiático liderado por China y Rusia que busca activamente la autarquía y la independencia institucional. Estos países se han visto obligados, por pura necesidad de supervivencia, a crear sistemas financieros, comerciales y de defensa alternativos que ya no dependen del FMI, el Banco Mundial o el sistema SWIFT.

Lo que Hudson observa es el fin de la hegemonía estadounidense no a través de un declive lento y gestionado, sino de un colapso repentino provocado por sus propias tácticas de confrontación.

Finalmente, Hudson concluye que la era del «hegemón benigno» y del derecho internacional como garante del libre comercio ha sido enterrada por la propia administración estadounidense. Al tratar como «autocracia» a cualquier país lo suficientemente fuerte como para defender su soberanía y su propia senda de crecimiento, Estados Unidos ha fragmentado el mundo en dos bloques irreconciliables.

La lucha actual no es por la democracia, sino por la defensa de una civilización basada en la soberanía nacional frente a un sistema imperial que ha decidido que, si no puede controlar los recursos del planeta, preferirá ver cómo el sistema internacional se hunde en una crisis sistémica.

El colapso del imperio estadounidense, lejos de ser un proceso externo, es el resultado de un sistema que ha priorizado la renta financiera y el monopolio energético sobre la estabilidad de la economía real global.

Hablar de “crisis”, de “tensiones” o incluso de “recesión” sirve para describir cifras, pero no alcanza para nombrar lo que empieza a intuirse en el trasfondo de los acontecimientos actuales.

Hay momentos históricos en los que el lenguaje económico se queda corto. Hablar de “crisis”, de “tensiones” o incluso de “recesión” sirve para describir cifras, pero no alcanza para nombrar lo que empieza a intuirse en el trasfondo de los acontecimientos actuales. Las advertencias del economista Michael Hudson no apuntan únicamente a una posible caída de mercados, sino a algo más profundo: una fractura estructural del sistema que sostiene la vida material a escala global.

Cuando se menciona un escenario comparable al de la década de 1930, la referencia no es casual. Aquella crisis no fue solo financiera: fue el preludio de reconfiguraciones violentas del orden mundial. Hoy, el conflicto en Oriente Medio vuelve a situar la economía en el terreno de la guerra, donde los recursos dejan de ser mercancías para convertirse en instrumentos de poder.

Reducir el problema al precio del petróleo es, en ese sentido, una simplificación peligrosa. Lo que está en juego es mucho más silencioso y, precisamente por eso, más inquietante. La escasez de fertilizantes compromete la producción de alimentos a nivel global, afectando directamente a la base de la subsistencia. El helio, aparentemente anecdótico para el imaginario común, resulta esencial para industrias estratégicas, desde la tecnología hasta la medicina. No hablamos, por tanto, de fluctuaciones coyunturales, sino de cuellos de botella que atraviesan la estructura misma de la reproducción social.

Lo verdaderamente alarmante no es solo la posibilidad de una crisis, sino la sensación de inevitabilidad que transmiten algunas de estas voces. Cuando se afirma que evitar la catástrofe “ha quedado fuera de lo posible”, lo que emerge no es un diagnóstico técnico, sino un síntoma político: la incapacidad —o la falta de voluntad— de los actores globales para desactivar dinámicas que saben destructivas.

En este punto, conviene preguntarse qué significa realmente “colapso”. No es un evento súbito, sino un proceso: desabastecimiento progresivo, encarecimiento de lo básico, aumento de las desigualdades, tensiones sociales crecientes. Un deterioro que no se vive igual en todas partes, pero que termina reconfigurando la vida cotidiana de millones de personas.

Tal vez el mayor riesgo no sea únicamente económico, sino perceptivo. Que la acumulación de crisis —energética, alimentaria, geopolítica— termine naturalizándose, diluyendo la urgencia en una especie de ruido constante. Y, sin embargo, es precisamente ahí donde se juega la posibilidad de respuesta: en la capacidad de nombrar lo que ocurre sin eufemismos, de entender que lo que está en disputa no es solo el equilibrio de los mercados, sino las condiciones mismas que hacen posible la vida. 

M. CARACOL. Hasta The Economist se ríe ya de Trump


Abril 2026











Durante la Batalla de Austerlitz en 1805, Napoleón aplicó la máxima de no interrumpir al enemigo cuando comete un error, frenando a sus generales para permitir que los ejércitos ruso y austriaco abandonaran las estratégicas alturas de Pratzen. Este error táctico opositor permitió a Napoleón contraatacar en el momento preciso y asegurar una de sus victorias más brillantes.

“Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error.” La portada de The Economist del 1 de abril condensa en una sola imagen buena parte del momento geopolítico actual: Trump, en primer plano, borroso, crispado, casi tragado por su propia gesticulación; al fondo, Xi Jinping, nítido y sereno. No se trata de una ocurrencia. El semanario británico expone que, en Pekín, la guerra impulsada por Washington contra Irán es vista como un  grave error estratégico de Estados Unidos; y que buena parte del cálculo chino consiste precisamente en dejar que ese error prosiga.

La Casa Blanca quiso vender la ofensiva como una demostración de fuerza: disciplinar a Irán, intimidar a sus adversarios y recordar al mundo quién manda. Pero, un mes después de iniciados los combates, el conflicto ha alterado los mercados energéticos, elevado el precio del crudo, ampliado la inestabilidad regional para los aliados de EE. UU. y abierto nuevos costes políticos y militares para Washington. El viejo imperio, en vez de exhibir omnipotencia, vuelve a demostrar que solo sabe incendiar, pero que ya no controla.

Hasta los espadachines a sueldo del capital de The Economist se percatan de que, desde la perspectiva china, esta guerra es una distracción que desgasta a Estados Unidos y lo aleja del tablero decisivo: Asia oriental. Además, la crisis generada da la razón a las tesis de Xi: blindar al país frente a choques externos mediante reservas estratégicas, diversificación energética y planificación económica estatalizada y a largo plazo. Al mismo tiempo, el cierre o la amenaza sobre el estrecho de Ormuz empuja a muchos países a pensar en la transición energética, un terreno en el que China domina cadenas clave como paneles solares, baterías y otros componentes. Mientras Washington improvisa al ritmo de los impulsos de Trump, Pekín es un actor metódico, confiado y confiable.

Washington ya no ordena el mundo, sino que lo desestabiliza, lo encarece y lo descompone. Y cada vez que lo hace, confirma ante millones de ojos su pérdida de hegemonía. 

martes, 14 de abril de 2026

Con su triunfo en Cochabamba, el evismo apunta a recuperar el poder nacional en 2030


BOLIVIA, BOLIVIA :: 04/04/2026

SPUTNIK / LA HAINE

El triunfo de Loza dará una plataforma al bloque popular, desde donde irradiar su propuesta política progresista al resto de los departamentos

El candidato a la Gobernación de Cochabamba, en Bolivia, el candidato de Evo Morales, Leonardo Loza superó el 40% de votos, pero cientos de campesinos se mantuvieron ante el centro de cómputo para cuidar su voto, ante sospechas de que se podría complotar y evitar la victoria del evismo en un departamento clave para las organizaciones sociales.

Desde su asunción, en noviembre de 2025, los integrantes de la Asamblea Legislativa Plurinacional --en un 85% de partidos liberales y conservadores-- no lograron acordar leyes de relevancia para el país. Pero sí se pusieron de acuerdo en una resolución: quitar el busto del expresidente Evo Morales (2006-2019) del Parlamento. Desde la estrepitosa caída del Movimiento Al Socialismo (MAS) el año pasado, se evidencia la intención del nuevo oficialismo de suprimir la imagen y el legado de quien fuera mandatario durante 14 años.

Desde finales de 2024, Morales está recluido en las poblaciones del Trópico de Cochabamba (centro), asediado por ilegales órdenes de detención. A pesar de las restricciones para desarrollar su trabajo político, el expresidente y sus seguidores demostraron que su propuesta política sigue vigente. El exsenador Leonardo Loza ganó la Gobernación de Cochabamba con el 40,31% de votos, con el 97,13% de actas computadas. Entre los afines al exjefe de Estado y al legislador prima la suspicacia hacia el accionar del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Señalan que, desde este organismo, se podría complotar para evitar la asunción del nuevo gobernador evista. Por ello, desde el 25 de marzo mantienen una vigilia multitudinaria en las puertas del Hotel Regina, en el municipio cochabambino de Tiquipaya, donde se realiza el conteo de votos.

La politóloga Valentina Enríquez Moldez consideró que, "desde el momento en que el TSE permitió la inscripción de Loza, ya se ha contemplado la posibilidad de que Loza sea victorioso en esta contienda política". No obstante, recordó que en el Gobierno y en la Asamblea Legislativa "la mayoría viene de partidos de derecha, como el Partido Demócrata Cristiano (PDC), la Alianza Libre (del expresidente Jorge Tuto Quiroga), o de la Alianza Unidad", del empresario Samuel Doria Medina. En este sentido, evaluó que "a partir de la manipulación de los símbolos, ellos pretenden tratar de sepultar una historia. Pero no van a poder, porque es una historia que se sigue viviendo día a día en la organización política y en las movilizaciones que se gestan de a poco".

Como ejemplo, Enríquez mencionó las protestas de enero, cuando las organizaciones del bloque popular demostraron su músculo en las carreteras. Con más de 70 puntos de bloqueo, finalmente torcieron el brazo al Gobierno de Rodrigo Paz, quien tuvo que abrogar el decreto 5503, el cual, entre sus 120 artículos, establecía varias políticas de corte neoliberal, como la aprobación de proyectos de extracción de recursos naturales solo con la firma presidencial, prescindiendo del control ejercido constitucionalmente por la Asamblea.

El determinante apoyo rural

El 40% que obtuvo Loza --más de 400.000 votos-- provino fundamentalmente de las áreas rurales del departamento. "El porcentaje a favor del hermano Loza sigue subiendo en el cómputo y da por asegurada su victoria total, algo que ellos quieren evitar con artimañas", dijo a Sputnik Michael Rojas, secretario general de la Federación Intercultural Chimoré. Al superar el 40% de votos y sacarle más de 10% al segundo --Sergio "El Vikingo" Rodríguez, del partido Súmate, con el 23%-- Loza se habría impuesto en primera vuelta.

En el evismo se mostraron convencidos de que el triunfo de Loza dará una plataforma al bloque popular, desde donde irradiar su propuesta política al resto de los departamentos y, posiblemente, recuperar el poder nacional en las elecciones de 2030."En el departamento de Cochabamba agarraremos el poder y desde aquí, en el centro del país, vamos a reunificarnos con las organizaciones sociales del campo, de la ciudad, los profesionales, los gremiales, los transportistas, con un proyecto a largo plazo hasta 2030, cuando el hermano Evo Morales será nuestro candidato", dijo a Sputnik Víctor Mencía, secretario general de la Federación Trópico.

En este sentido se refirió Wilma Colque Sánchez, presidenta de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico. "Vamos a consolidarnos en Cochabamba, para de acá en adelante defender los recursos naturales, nuestro Estado Plurinacional, la Constitución y las demás conquistas del pueblo boliviano", dijo. Y agregó que "no se trata de una lucha de 50 ni de 30 ni de 20 años. Han sido luchas, luchas y luchas durante más de 180 años. Esa firmeza, ese compromiso con nuestros ancestros y nuestros abuelos va a continuar con las nuevas generaciones".

La dirigente dejó en claro que el expresidente Morales "por supuesto que va a acompañar al hermano Loza como su principal asesor, además de todas las organizaciones sociales que vamos a ayudar también para demostrar desde Cochabamba cómo se gobierna en todos los ámbitos, sin importar el color político de las alcaldías".


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/con-su-triunfo-en-cochabamba-el-evismo 

Irán, Irak y Líbano: El Eje de la Resistencia ataca en todos los frentes


MEDIO ORIENTE :: 04/04/2026

ANA MUÑOZ / RESUMEN LATINOAMERICANO

Tercer F35 derribado por Irán. En Líbano Hezbollá destruye una columna de tanques sionistas. La Resistencia Islámica en Irak destruye un convoy de suministros y combustible de EEUU

Guerra de EEUU, Israel, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Países bajos, Croacia, República Checa y Chipre contra Irán.

1. OPERACIÓN DE SATURACIÓN SOBRE EL DISTRITO DE TEL AVIV

A las 02:15 horas, rompiendo el aire gélido de las montañas del oeste de Irán, los motores de diez misiles de nueva generación entraron en ignición simultánea. Los proyectiles trazaron una trayectoria de alta cota con formación de vaina de plasma, alcanzando velocidades hipersónicas en las capas altas de la atmósfera. La fricción del aire ionizó las partículas alrededor de la ojiva, creando una capa de gas recargado que absorbió las ondas de radar en lugar de rebotarlas, volviendo el ataque invisible para la vigilancia de gran altitud.

Este uso de tecnología de plasma convierte a los misiles en «fantasmas» para los radares terrestres convencionales, buscando no solo la destrucción física, sino el colapso de los algoritmos de predicción de la Cúpula de Hierro. El estruendo de las explosiones en el centro de Tel Aviv confirmó que los sistemas Arrow y Patriot solo detectaron el rastro térmico cuando el impacto era ya inevitable, evidenciando un descifrado efectivo de las frecuencias de banda X.

Fuentes: Agencia IRNA, Elaph y Reportes Técnicos de Defensa de la Guardia Revolucionaria.

2. DESPLIEGUE DE CIERRE TÁCTICO EN EL ESTRECHO DE ORMUZ

Bajo el manto de una oscuridad densa y salina, las lanchas rápidas de la Armada de la Guardia Revolucionaria cortaron las aguas del Estrecho de Ormuz para posicionarse en sus puntos más angostos. Las unidades de élite interceptaron la ruta de cargueros con bandera de la coalición, procediendo a la interceptación de activos navales como respuesta a la agresión externa. Este cierre afecta directamente al suministro mundial de crudo, enviando un mensaje político claro a Alemania y Países Bajos sobre las consecuencias energéticas de su participación militar. La maniobra culminó con el establecimiento de un perímetro de hierro que obliga a cualquier buque hostil a desviarse, dejando el Golfo Pérsico bajo un control naval absoluto.

Fuentes: Agencia de Noticias Mehr y Comunicados de la Armada de Irán.

3. EMBOSCADA TERRESTRE EN EL SECTOR DE AL-KHIYAM

En el silencio sepulcral de los olivares del sur del Líbano, una columna blindada israelí avanzó con las luces apagadas intentando penetrar en Al-Khiyam. Hezbolá ejecutó una emboscada preparada quirúrgicamente, empleando misiles antitanque guiados de tercera generación con capacidad «dispara y olvida» contra el primer y último vehículo de la formación, para dejar encerrada a la columna. Esta táctica permitió a los comandos atacar desde posiciones elevadas sin ser detectados por los sistemas de protección activa Trophy de los tanques, que fueron saturados por el volumen de fuego. El caos se apoderó de las tropas israelíes, que se vieron forzadas a una retirada desordenada entre restos de tanques Merkava calcinados, mientras los combatientes de la resistencia consolidaban su dominio sobre el terreno.

Fuentes: Al-Manar TV y Corresponsales de Guerra en el Sur del Líbano.

4. ATAQUE CON DRONES CONTRA LA LOGÍSTICA NAVAL EN OMÁN

Desde los acantilados ocultos de la costa yemení, el zumbido eléctrico de varios drones kamikaze anunció el inicio de una incursión sobre las aguas del Mar Arábigo. Los dispositivos volaron a ras de las olas para evitar la detección del radar de los destructores estadounidenses, demostrando la capacidad de burlar los escudos Aegis mediante perfiles de vuelo de bajísima cota. Una llamarada naranja sobre la cubierta de un buque de apoyo logístico de la flota estadounidense cerca de Salalah marcó el éxito de la misión, dejando la nave incapacitada y cortando el flujo de reabastecimiento vital. Este golpe estrangula la autonomía de los destructores en alta mar, obligándolos a retirarse a puertos seguros para repostar.

Fuentes: Agencia Al-Masirah, Elaph y reportes de la prensa internacional sobre el puerto de Salalah.

5. INCURSIÓN DE FUERZAS ESPECIALES EN LA FRONTERA SIRIO-IRAQUÍ

En la vasta y desolada llanura fronteriza, unidades de la Resistencia Islámica en Irak aguardaron en absoluto silencio hasta que el convoy de suministros escoltado por fuerzas estadounidenses entró en la zona de muerte. Un ataque rápido con morteros y fusiles de precisión desde posiciones elevadas fragmentó la escolta del convoy, una acción coordinada gracias a la filtración de las rutas internas de la coalición. La destrucción de los camiones cisterna paralizó las operaciones aéreas en la frontera, dejando a las bases de avanzada sin el queroseno necesario para patrullas nocturnas. Columnas de humo negro se elevaron mientras las fuerzas occidentales se dispersaban en la noche, perdiendo por completo el suministro logístico.

Fuentes: Sabereen News, Elaph y Comunicados de la Resistencia Islámica en Irak.

6. NEUTRALIZACIÓN DE CÉLULAS DE RECONOCIMIENTO EN EL SUR DEL LÍBANO

Entre la maleza húmeda de los valles de Yatar, patrullas de Hezbolá detectaron el movimiento sigiloso de un grupo de fuerzas especiales israelíes que intentaban infiltrarse con equipos de marcación láser. La respuesta fue un cerco táctico relámpago mediante el uso de ametralladoras pesadas y granadas de mano para neutralizar la incursión de raíz. El fracaso de estas células impidió que la aviación israelí realizara ataques de precisión sobre los silos de misiles ocultos, restando eficacia a sus bombardeos aéreos. La precipitada huida de los comandos en helicópteros de rescate, bajo un incesante fuego cruzado, selló el fracaso del intento sionista por señalar objetivos estratégicos.

Fuentes: Al-Ahed News y Reportes de Campo de Hezbolá.

7. OFENSIVA DE ARTILLERÍA CONTRA POSICIONES DE LA UNIFIL

Desde las colinas ocupadas, el estruendo de la artillería israelí rompió la calma de la zona protegida de Al-Qaouzah al disparar obuses de 155 mm. Los proyectiles impactaron deliberadamente en las inmediaciones de los búnkeres de la ONU, mientras tanques Merkava destruyeron cámaras de vigilancia y antenas de comunicación para eliminar la capacidad de monitoreo internacional. Esta agresión supuso una violación directa de las resoluciones del Consejo de Seguridad, buscando crear una «zona muerta» sin testigos neutrales para preparar ofensivas mayores. Los muros perimetrales quedaron reducidos a escombros, obligando a los observadores de la ONU a abandonar sus puestos y dejando el sector fronterizo vulnerable.

Fuentes: Al-Mayadeen y Boletines de Emergencia de la Sanidad Libanesa.

7. LANZAMIENTO MASIVO DE COHETES DESDE EL NORTE DE GAZA

Entre los escombros y el polvo del norte de Gaza, unidades de la resistencia palestina emergieron de una red de túneles para lanzar una salva de cohetes hacia los asentamientos periféricos. Gaza se levantó una vez más contra la opresión, demostrando una voluntad de hierro que ningún asedio pudo quebrar. La fuerza inquebrantable de los gazatíes se manifestó en cada lanzamiento, manteniendo una cadencia de fuego sostenida y calculada para saturar y agotar los misiles de la Cúpula de Hierro. Esta actividad obligó a Israel a mantener divisiones enteras en la frontera sur, demostrando que el espíritu de Gaza permaneció indomable. El estrépito de los impactos paralizó todo movimiento logístico, forzando a la coalición a detener sus operaciones ante el asedio constante desde su propia retaguardia.

Fuentes: Agencia Quds News y Portavocía de las Brigadas en Gaza.

8. BLOQUEO ENERGÉTICO EN EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL

En el entorno digital de los sistemas de control de las plataformas de gas, ciberactivistas del Eje de la Resistencia ejecutaron un código de ataque diseñado para sistemas SCADA contra las infraestructuras de la coalición en Chipre. La infiltración digital forzó el cierre automático de las válvulas de flujo para evitar una sobrepresión catastrófica, demostrando que el Eje podía golpear la economía regional con un solo clic. La parálisis total de la producción durante ocho horas dejó a las bases militares en Chipre sin energía y provocó una sacudida de pánico en los mercados globales. Este frente de guerra económica afecta la estabilidad de los precios en toda la cuenca mediterránea.

Fuentes: Inteligencia Cibernética de Irán y Reportes de Mercados Energéticos Regionales.

9. ATAQUE A CENTROS DE MANDO EN EL GOLÁN OCUPADO

Con la precisión de un bisturí, la artillería siria abrió fuego contra un centro de escucha electrónica israelí situado en las cumbres estratégicas de los Altos del Golán. La operación integró el uso de drones de reconocimiento para corregir el tiro en tiempo real, logrando impactos directos en las sensibles antenas de transmisión de datos del punto de observación más alto de la región. Esta ceguera electrónica permitió que las milicias pro-iraníes en Siria reposicionaran lanzadores de misiles pesados sin ser detectados por los sistemas de alerta temprana. El desplome de las torres dejó a las fuerzas de la coalición sordas ante los movimientos de tropas en la frontera.

Fuentes: Agencia Árabe Siria de Noticias (SANA) y Fuentes Militares en Damasco.

10. RESPUESTA ANTIAÉREA EN TEHERÁN ANTE EL BOMBARDEO DE SATURACIÓN

Cuando los misiles de crucero de la coalición aparecieron en las pantallas de radar dirigiéndose hacia Teherán, el sistema nacional Bavar-373 entró en acción demostrando una capacidad de rastreo superior bajo un estado de alerta crítica. Un duelo de fuego antiaéreo iluminó el cielo de la capital, logrando interceptar misiles con firma de radar reducida y manteniendo la operatividad de los centros de mando a pesar de los más de 230 impactos reportados en el área.

Además, ayer se reportó que la defensa antiaérea derribó el jueves un segundo caza F35 de quinta generación de EEUU sobre el Golfo Pérsico y un tercero el viernes sobre el centro de Irán. Los desesperados intentos del imperio por recuperar al piloto fracasaron. Este éxito puso en duda la supuesta superioridad aérea absoluta de la coalición sobre territorio soberano iraní. La interceptación masiva confirmó que el escudo persa es impenetrable incluso para la tecnología de ataque más sofisticada de Occidente.

Fuentes: Agencia Tasnim, Elaph y Reportes de Defensa Civil de Teherán.

11. INCURSIÓN NAVAL CONTRA BUQUES DE VIGILANCIA FRANCESES

En las aguas internacionales del Golfo, una fragata iraní realizó una maniobra de aproximación agresiva, cortando la trayectoria de un buque de guerra francés mediante el apuntamiento directo de radares de tiro. La maniobra buscó expulsar la presencia naval europea del Golfo Pérsico, indicando que Irán estaba dispuesto a abrir fuego si la coalición interfería con su cierre del estrecho. La fragata gala se vio obligada a virar en redondo y huir hacia aguas chipriotas tras las advertencias severas por radio. Este acto dejó claro que Irán no permitiría testigos hostiles ni vigilancia extranjera en sus fronteras marítimas.

Fuentes: Agencia IRNA e Informes de Navegación del Golfo.

12. ATAQUE CON MISILES DE YEMEN CONTRA EILAT

Cruzando el cielo del Mar Rojo desde las profundidades de Yemen, misiles de largo alcance se dirigieron con precisión hacia el puerto estratégico de Eilat y objetivos en Beirut. La amenaza obligó a la activación de emergencia de los sistemas de defensa de la coalición, contribuyendo al agotamiento sistemático de su inventario de interceptores. Este ataque completó la pinza logística sobre Israel, bloqueando su salida al Mar Rojo y forzando a su economía a depender de puertos mediterráneos ya amenazados. Una detonación masiva en los muelles de almacenamiento detuvo toda actividad, convirtiendo el centro logístico en un escenario de escombros.

Fuentes: Agencia Al-Masirah, Elaph y Monitoreo Satelital de Instalaciones Portuarias.

13. EL MURO INFRANQUEABLE: LA TRAMPA ESTRATÉGICA DE TRUMP

El análisis de la estrategia de Trump revela que el presidente se encuentra atrapado en una guerra que no es suya, sino una extensión de la agenda sionista del régimen de Netanyahu. Irán ha movilizado a más de un millón de efectivos entre fuerzas regulares y voluntarios civiles, creando una densidad defensiva que convierte cualquier avance en una trampa mortal. A diferencia de conflictos anteriores en la región, las fuerzas iraníes dominan su propia geografía y orografía operativa con una maestría absoluta, utilizando el terreno accidentado para ejecutar una guerra de desgaste para la que el ejército estadounidense no está preparado.

Trump sabe que una invasión terrestre sería una carnicería histórica para los militares estadounidenses. Por ello, su «Furia Épica» se limita al aire y al mar: es un intento desesperado de cumplir con sus compromisos con Israel sin pagar el precio de sangre que supondría pisar suelo iraní, lo que revela la contradicción total entre su promesa de «America First» y esta intervención de diseño israelí.

Análisis estratégico sobre la capacidad de movilización y defensa soberana (Abril 2026).

15. LA UNIÓN EUROPEA: LA IMPOTENCIA GEOPOLÍTICA Y EL ABISMO ENERGÉTICO

La posición de la Unión Europea en este conflicto es de una fragilidad sistémica extrema. Analíticamente, la UE ha dejado de ser un actor mediador para convertirse en el rehén económico de la estrategia de Trump. Con el Estrecho de Ormuz cerrado por la Armada iraní, Europa se enfrenta a una escasez inminente de combustible en cuestión de semanas. El precio del barril de Brent ya escala hacia los 150 dólares, lo que está disparando la inflación y destruyendo el poder adquisitivo de las familias europeas en tiempo real.

La dependencia del gas qatarí y del petróleo del Golfo ha dejado al bloque sin margen de maniobra, especialmente tras los ataques a infraestructuras energéticas clave que han disparado el gas TTF europeo por encima de los 55 euros por megavatio hora. Bruselas se encuentra en un vacío de liderazgo, atrapada entre una lealtad atlántica que le exige sacrificios económicos brutales y una realidad energética que dicta su propia sentencia de muerte industrial.

Análisis basado en reportes de CaixaBank Research, Investing.com y declaraciones oficiales del Servicio Exterior de la UE (Abril 2026).


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/iran-irak-y-libano-el-eje-de 

Descubriendo el socialismo y la juventud de China

Fuentes: Rebelión

Observar China hoy es enfrentarse a un país que avanza con una velocidad difícil de comprender desde fuera.

No se trata solo del crecimiento económico o de las grandes ciudades llenas de rascacielos de colores. Lo que más llama la atención en la vida cotidiana es la sensación de juventud, de actividad y de organización colectiva. En los trenes, en el metro, en las calles o en los parques, aparece una sociedad que combina tradición, modernidad, mucha modernidad y un fuerte sentido de lo público. Es en ese día a día donde percibimos los rasgos que identifican el socialismo chino, no como teoría política, sino como forma práctica de vivir.

Uno de los primeros lugares donde esa impresión se hace evidente es en los medios de transporte. Las estaciones de tren de alta velocidad parecen aeropuertos modernos, pero con un funcionamiento sorprendentemente ordenado. Miles de personas se mueven al mismo tiempo, las indicaciones se respetan y los empleados ayudan con una gran disposición. Lo llamativo no es solo la tecnología, sino la actitud general. La mayoría de los viajeros son jóvenes, estudiantes, trabajadores. Da la sensación de un país que está en plena etapa de construcción. En los trenes de alta velocidad, que conectan ciudades separadas por cientos de kilómetros en pocas horas, se percibe con claridad esa mezcla de modernidad y colectividad. Los vagones están francamente limpios, los pasajeros hablan en voz baja, muchos estudian o trabajan con el ordenador portátil.

El metro de las grandes ciudades, como Beijing o Shanghái, refuerza esa misma impresión. Las líneas son muchas, la frecuencia cada pocos minutos, las instalaciones muy amplias como estaciones de tren de alta velocidad y eficientes y, sobre todo, muy utilizadas. En las horas punta, los andenes están llenos, pero el movimiento sigue siendo fluido. Lo más llamativo es la cantidad de gente joven. Estudiantes con mochilas, trabajadores con uniforme, empleados de oficina, todos con el móvil en la mano. La sensación general es la de un país que se mueve hacia adelante, apoyado en una generación que ha crecido con la idea de que el progreso colectivo es parte de su vida cotidiana.

La sensación de juventud que se percibe en el metro y en otros medios de transporte en China puede estar relacionada, al menos en parte, con la temprana edad de jubilación. En el sistema actual y con una esperanza de vida que se acerca ya a la española, los hombres se jubilan a los 60 años, mientras que las mujeres lo hacen a los 50 (a los 55 si no son trabajadoras manuales). Esto hace que una parte importante de la población mayor no esté presente en los desplazamientos diarios hacia el trabajo, lo que contribuye a que los trenes, autobuses y metros estén ocupados sobre todo por estudiantes y trabajadores jóvenes. El resultado es una imagen muy dinámica, casi de un país en permanente movimiento, donde la mayoría de las personas que se ven viajando parecen estar en plena etapa activa de su vida, reforzando la impresión de una sociedad especialmente joven y en constante renovación.

Otro aspecto que sorprende es la amabilidad. No se trata de una amabilidad expresiva o ruidosa, sino más bien tranquila y práctica. Cuando preguntas, lo normal es que todo el mundo te intente ayudar, aunque no hablen tu mismo idioma. En las estaciones, los empleados acompañan a los viajeros hasta el lugar correcto si es necesario. Esa actitud no parece forzada, sino parte de una educación basada en el respeto al otro y en la idea de que cada persona forma parte de un conjunto mayor.

Como economista, llevo años escribiendo y estudiando sobre el socialismo chino y, en particular, sobre la evolución de la economía china. Mi trabajo habitual se mueve entre datos, modelos y debates sobre sistemas económicos, planificación y mercado. Sin embargo, en estos días estoy centrándome en descubrir un socialismo distinto, mucho menos abstracto y mucho más visible en la vida cotidiana. El que se desprende de la forma en que funciona el transporte público, en el uso de los espacios comunes, en la importancia que se da a la educación y en la actitud general de respeto hacia lo colectivo. Es un socialismo que se percibe en los detalles, en la organización diaria y en la sensación de que muchas personas asumen con naturalidad que el bienestar propio está ligado al de los demás.

El socialismo que estoy descubriendo estos días en China no consiste en encontrar consignas políticas en cada esquina, que no las hay, sino en la organización de la vida diaria. Está en la puntualidad de los trenes, en la limpieza de las estaciones y de todos los rincones de las ciudades, en el respeto entre las personas, en el cuidado de las calles y de los parques, en la importancia de la educación en el trato entre las personas y en la sensación de que millones de personas avanzan en la misma dirección. Como visitante del país, mi impresión más fuerte no es la ideología, sino la energía joven que se ve en todas partes.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención en la vida cotidiana es la ausencia visible de mendicidad, de desempleo aparente o de personas desocupadas en las calles, al menos en las zonas urbanas por las que me estoy moviendo (en China hay un fuerte soporte social y no hay desempleo). No se percibe esa sensación de abandono que resulta habitual en muchas ciudades occidentales. Esto se aprecia también en los servicios públicos, donde el número de empleados resulta sorprendentemente alto para los ojos occidentales. En estaciones, parques, edificios públicos o medios de transporte hay personal orientando, limpiando, vigilando o ayudando, en funciones que en otros países se consideran innecesarias desde el punto de vista de la rentabilidad. Sin embargo, aquí parece primar la idea de servicio y de funcionamiento colectivo por encima del criterio estrictamente económico, mostrando que la utilidad social tiene más peso que el beneficio inmediato.

Otro rasgo que complementa al socialismo y refuerza la impresión de estar ante una sociedad orientada hacia el futuro es el grado de modernidad que se percibe en casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Las ciudades aparecen llenas de rascacielos modernos y de diseño, avenidas amplias y barrios enteros construidos en muy pocos años, con una estética que muchas veces parece más cercana a la ciencia ficción que a la imagen tradicional que aún se tiene de China en Occidente. La población está profundamente adaptada a las nuevas tecnologías, y el teléfono móvil se utiliza para todo, para pagar, entrar al metro, pedir comida, enviar documentos o comunicarse con la administración. En los grandes establecimientos comerciales es posible pagar con efectivo, porque así lo indica la ley, pero en muchas tiendas pequeñas no aceptan efectivo, solo pago electrónico. Los sistemas de transporte, desde los trenes de alta velocidad hasta los metros urbanos, tienen un diseño moderno, muy amplio y funcional que transmite una clara idea de futuro. Todo esto da la sensación de un país que no solo se está desarrollando, sino que se imagina a sí mismo en los próximos años y actúa como si ese futuro ya estuviera en marcha, con una confianza colectiva en el progreso que resulta difícil de encontrar en las sociedades occidentales actuales.

Y esa juventud, visible en los transportes llenos o en las calles, transmite la idea de un país que todavía se está construyendo. En esa construcción he tratado de reconocer los rasgos de ese socialismo adaptado a la realidad china, un socialismo organizado, pragmático, moderno, centrado en el colectivo y sostenido por una población que, al menos en su vida cotidiana, parece confiar en el valor de avanzar juntos.

Pedro Barragán es economista y asesor de la Fundación Cátedra China. Autor del libro Por qué China está ganando.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.