domingo, 26 de abril de 2026

BULGARIA. Mala noticia para los capos europeos: gano un candidato anti-U.E por mayoría absoluta


resumenlatinoamericano
  
Abril 25/2026

Arrasó por su oposición a la entrada del euro en el país el pasado 1 de enero.













La coalición Bulgaria Progresista, liderada por el exmilitar y expresidente Rumen Radev, ha logrado una victoria «categórica» en las elecciones legislativas de este 19 de abril, alcanzando resultados que apuntan a una posible mayoría absoluta. Según el recuento preliminar de la agencia Alpha Research, basado en una muestra representativa de papeletas reales a pie de urna, la formación de Radev se habría alzado con un 43,5% de los votos, lo que le otorgaría 129 escaños en una Asamblea Nacional de 240. De confirmarse esta tendencia, Radev no solo desplazaría de forma definitiva al bloque conservador de Boiko Borisov, sino que tendría en su mano la posibilidad de formar gobierno con un control parlamentario sin precedentes en la última década de inestabilidad institucional búlgara, que ha encadenado ocho procesos electorales en tan solo cinco años.

Este vuelco electoral se sitúa en una coyuntura marcada por la capitalización política del descontento tras las protestas de 2025 contra el presupuesto y el rechazo a la entrada en el euro el pasado enero, medida percibida por las clases populares como una amenaza directa a su ya mermado poder adquisitivo. Los sectores que han roto la tendencia abstencionista ven a Radev como una posibilidad de «limpieza» institucional en el Estado más pobre de la Unión Europea. En ese sentido, la victoria de Radev muestra el agotamiento de una clase trabajadora golpeada por la inflación y la corrupción endémica de oligarcas como Delyan Peevski, sancionado internacionalmente.

En su comparecencia durante la noche electoral, Radev evitó confirmar si gobernará en solitario, pero ya ha manifestado su intención de negociar con la coalición Continuamos el Cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB), que ha obtenido la tercera posición con un apoyo estimado del 14%. De confirmarse los datos de las encuestas a pie de urna, el escenario parlamentario búlgaro se simplificaría sustancialmente, permitiendo formar una mayoría con tan solo dos partidos. El resto del espectro político muestra un debilitamiento de las fuerzas tradicionales y el avance de opciones «críticas», con el Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS) en cuarto lugar, seguido por Renacimiento (5%) y la Coalición por Bulgaria (BSP), que apenas logra un 4%.

La victoria de Rumen Radev no solo altera la correlación de fuerzas parlamentaria, sino que posiciona a Bulgaria ante un posible proceso de reconfiguración estatal donde se podrían depurar figuras de las redes clientelares de la antigua administración para implementar una gestión de los recursos públicos que responda a otro orden de prioridades. A este respecto, el líder de Bulgaria Progresista lanzó un mensaje de confrontación directa contra las estructuras de poder anteriores: «La gente ha rechazado la autocomplacencia y la arrogancia de los viejos partidos y no ha caído presa de las mentiras y la manipulación», definiendo el resultado como una «victoria de la esperanza sobre la desconfianza y de la libertad sobre el miedo» y una «victoria para la moral» de un electorado que habría castigado la parálisis legislativa.

Pese a la claridad del resultado, el proceso electoral sigue estando atravesado por una profunda desafección sistémica de la clase trabajadora búlgara hacia el parlamentarismo. Si bien se espera un aumento de la participación, los sondeos apuntan a que habría sido algo superior al 38% de 2024, uno de los mínimos históricos. El repunte de la movilización del voto se explica en gran medida por el mencionado hartazgo acumulado frente a la cleptocracia y la irrupción coyuntural de la figura de Radev como una imagen que proyecta «recuperar el orden». Sin embargo, el hecho de que la mayoría del censo siga al margen de las urnas demuestra que la crisis de representatividad está lejos de resolverse.

Bulgaria frente a una UE en crisis: «Reindustrialización y nueva arquitectura de seguridad»

Con respecto a la posición de Bulgaria en el tablero internacional, Radev se distancia del seguidismo estricto de Bruselas. En declaraciones realizadas en inglés, el futuro líder del país aseguró que, aunque Bulgaria mantendrá su senda europea, el bloque necesita «pensamiento crítico y pragmatismo de forma urgente». Según el mandatario, la UE habría sido «víctima de su propia ambición de ser un líder moral en un mundo sin reglas», una postura que considera «agotada» ante la actual crisis económica y el intrincado escenario geopolítico, en una alusión velada a la guerra de Ucrania. Su perfil, caracterizado por una posición crítica con los marcos institucionales vigentes y una visión que algunos analistas internacionales vinculan a la trayectoria calificada como «euroescéptica» y pragmática en su relación con Rusia, supone un desafío directo a las facciones conservadoras y más europeístas que han dominado la política búlgara en la última década.

La hoja de ruta de Radev para la llamada «misión europea» de Bulgaria pasa por una «transformación profunda» de las prioridades estratégicas del bloque. El líder búlgaro ha instado a la UE a construir una «nueva arquitectura de seguridad» y a dedicar «grandes esfuerzos» para «recuperar su poder industrial y competitividad». Este discurso «soberanista», que coloca la política industrial en primer plano, sitúa al nuevo gobierno de Sofía como un posible actor díscolo emergente para el futuro del bloque, mientras la crisis económica y social golpea con especial dureza a la periferia europea y Hungría vuelve a la esfera de influencia de la Comisión Europea tras la derrota de Viktor Orbán.

La prensa europea tiende a simplificar las posiciones como las de Radev, Orbán, Robert Fico en Eslovaquia o Călin Georgescu en Rumanía como «prorrusas», una etiqueta que a menudo oculta que detrás de estas posturas díscolas en política exterior se encuentra una respuesta con profundas causas materiales y con un arraigo social relativamente alto en varias zonas de Europa del Este directamente relacionado con la degradación de las condiciones de vida bajo la tutela de Bruselas. El «pragmatismo» que apuesta por normalizar relaciones comerciales y diplomáticas con Moscú cala en una población que prioriza el acceso a fuentes de energía barata y la estabilidad de precios frente a una alineación ideológica con la UE, que ha vaciado la industria búlgara y ha disparado la inflación tras la adopción del euro. En ese sentido, el hartazgo hacia las instituciones comunitarias y los políticos nacionales que obedecen a sus mandatos responde a la percepción social de que la guerra en Ucrania se financia con políticas de austeridad contra las clases trabajadoras de los países periféricos, quienes a menudo rechazan ser el peón sacrificable en una guerra comercial y militar que solo acelera su empobrecimiento y el riesgo de una gran guerra. A menudo, son los partidos de extrema derecha quienes integran esta postura «rebelde» frente a Bruselas para presentarse como «voto protesta», pero el caso búlgaro vuelve a demostrar que no responde a un programa necesariamente ultraderechista.

 

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En defensa de Venezuela: los problemas con “Brest-Litovsk” y el cosmopolitismo


 VENEZUELA :: 16/04/2026

CHRIS GILBERT

Se refiere a la decisión de Lenin, en los meses posteriores a la Revolución de Octubre, de firmar una paz separada con Alemania que implicaba amplias concesiones, con el fin de salvar la revolución

Los debates actuales sobre Venezuela en la izquierda dejan mucho que desear en muchos aspectos. Sin embargo, uno de los escollos más reveladores, en mi opinión, ha sido el excesivo énfasis en la cuestión de si el Gobierno de Delcy Rodríguez, tras los ataques del 3 de enero, ha llevado a cabo o no una retirada táctica al estilo de Brest-Litovsk.

En estos debates, "Brest-Litovsk" se ha convertido en una especie de abreviatura.

Se refiere a la decisión de V. I. Lenin, en los meses inmediatamente posteriores a la Revolución de Octubre, de firmar una paz separada con Alemania que implicaba amplias concesiones, con el fin de salvar la revolución.

Para muchos, este ejemplo histórico se toma como el modelo de la toma de decisiones revolucionaria correcta por parte de la dirección venezolana. Para este grupo, la decisión de Lenin sirve para justificar las concesiones que Rodríguez ha hecho bajo coacción al imperialismo estadounidense, como medio para garantizar la supervivencia de la revolución y ganar tiempo.

Por el contrario, hay un segundo grupo que se muestra escéptico. Afirman que una retirada táctica del tipo de Brest-Litovsk es imposible en Venezuela, supuestamente porque no hay una visión estratégica o porque las concesiones son demasiado sustanciales. En lugar de una retirada, creen que ha habido una capitulación.

Una característica sintomática de este debate es cómo el excesivo enfoque de ambos grupos en el dilema de Brest-Litovsk --que se centra simplemente en la cuestión de si luchar o realizar una retirada táctica-- compara erróneamente la Venezuela actual, que es un proceso revolucionario relativamente prolongado, con la situación rusa apenas cuatro meses después de que tuviera lugar la Revolución de Octubre.

La Revolución Rusa fue gloriosa y extraordinaria (podría decirse que fue el acontecimiento más importante del siglo XX), pero apenas estaba comenzando en el momento del Tratado de Brest-Litovsk.

Por lo tanto, el enfoque en Brest-Litovsk equivale a un fracaso a la hora de situar con precisión el momento histórico, y niega de hecho que la Revolución Bolivariana haya logrado avances materiales y organizativos sustanciales durante el último cuarto de siglo.

A nivel teórico, vemos cómo centrar el debate en un "momento Brest-Litovsk" deja completamente de lado las afirmaciones de Hugo Chávez sobre la "irreversibilidad" revolucionaria que se había logrado a lo largo de la revolución.

Lamentablemente, esto es típico de cómo los intelectuales del Norte global --incluso los más simpatizantes, y unos cuantos del Sur-- tienden a percibir los acontecimientos en Venezuela, por no hablar de su perspectiva sobre el resto de América Latina.

Durante muchos años, un amplio grupo de intelectuales del Norte global insistió en que la Revolución Bolivariana no había logrado ningún avance real porque no había conseguido liquidar a la burguesía ni nacionalizar todos los principales medios de producción.

Otra afirmación habitual era que el movimiento popular en Venezuela y el Gobierno se encontraban en una relación de "doble poder". Dado que el doble poder se refiere al periodo en Rusia entre febrero y octubre de 1917, antes de la Revolución de Octubre, esto sugiere implícitamente que Chávez (y más tarde Maduro) eran simplemente "Kerenskys", ¡y que la verdadera revolución aún está por llegar!

Todo esto, junto con otras posiciones relacionadas, implica que no ha habido una verdadera revolución en Venezuela y, por lo tanto, ninguna trayectoria o transformación revolucionaria sustancial.

La visión de Chávez, por supuesto, era completamente opuesta a las esbozadas anteriormente. Tuviera razón o no, el líder venezolano creía que estaba llevando a cabo una verdadera revolución, y creía que, en el transcurso de esta, la dirección estaba transfiriendo el poder y el control social al pueblo a través de diversos mecanismos.

Chávez argumentó repetidamente que estos pasos hacia el control popular de la producción y otros aspectos de la vida social --el poder popular que ha surgido en los consejos comunales, la alianza civil-militar, las comunas y las milicias populares-- constituyen también pasos hacia lo que él denominaba irreversibilidad.

Dos perspectivas

¿Quién tiene razón aquí? ¿Son los intelectuales que se imaginan a sí mismos sentados perpetuamente en la mesa de negociaciones de Brest-Litovsk, decidiendo si luchar o retirarse, apenas unos meses después de la toma del poder? ¿O es Hugo Chávez, quien pensó que la ya duradera Revolución Bolivariana podría ser algo real, profundamente arraigado y difícil de deshacer?

Vale la pena observar que el comandante Chávez, con quien quienes participan en este debate discrepan tan sistemáticamente, tenía la mayor parte de los veredictos de la historia de su lado.

Esto se debe a que la historia ha demostrado que, una vez que la clase trabajadora logra participar en la toma de decisiones sobre la producción, el control territorial y la defensa nacional, siempre se requiere un esfuerzo extraordinario para revertirlo.

Aunque la participación popular puede no ser absolutamente irreversible, sí que se requiere un esfuerzo significativo para erradicar un proceso revolucionario que ha dado pasos sustanciales en la transformación social.

Por eso, en los antiguos países del Bloque del Este después de 1991, los sistemas educativos se modificaron profundamente para promover la recolonización, y los derechos de los trabajadores fueron sistemáticamente destruidos.

En los Estados postsoviéticos se aplicó el tipo más cruel de terapia de choque. Afortunadamente, por extrema que fuera esta terapia de choque, no fue suficiente para acabar por completo con la desvinculación de Rusia de la economía mundial imperialista, una desvinculación duramente ganada y profundamente arraigada.

Eso es lo que ha permitido que surja una Rusia recién soberana y antiimperialista (aunque ya no sea socialista) bajo el liderazgo de Vladimir Putin.

Lo que la historia ha demostrado, pues, es que, si se quiere acabar con una revolución, hay que destruir sus bases en el poder popular. Esto requiere trabajo y dedicación. Por lo general, implica una violencia extensa y sostenida, junto con poderosas campañas culturales que borran la memoria histórica.

¿Es necesario señalar que hay pocas pruebas de ello en Venezuela en los últimos meses? El ejército bolivariano permanece intacto; el PSUV y su dirección son los mismos de siempre; y las más de 5.000 comunas y circuitos comunales siguen funcionando y recibiendo más, y no menos, apoyo financiero.

Sí, es cierto que la industria petrolera de Venezuela, y especialmente su vertiente comercial, ha escapado en parte al control del país. Sin embargo, hay que recordar que esta nueva situación también representa una flexibilización de facto del bloqueo, lo cual era una aspiración de larga data del gobierno de Maduro, aunque nadie imaginara que tomaría la forma que ha tomado.

Situando el momento histórico

En las revoluciones, el momento oportuno lo es todo. Eso es algo en lo que tanto Lenin como Fidel Castro coincidían, llegando este último a decir que "la revolución significa comprender el momento histórico".

¿En qué momento histórico nos encontramos ahora?: ¿uno similar al de Brest-Litovsk, o hay una comparación más acertada?

De hecho, dado que llevamos veinticinco años de proceso revolucionario y la mayor parte de los logros organizativos de la Revolución Bolivariana permanecen intactos, no deberíamos recurrir tan precipitadamente al Tratado de Brest-Litovsk como comparación.

En su lugar, debemos buscar referencias históricas diferentes. En este sentido, tanto la apertura de China como la de Vietnam al mercado mundial y a la inversión extranjera --ambas llevadas a cabo tras un prolongado período de consolidación revolucionaria-- son ejemplos mucho más relevantes para tener en cuenta.

Por supuesto, muchos intelectuales extranjeros en el momento de estas aperturas insistieron en que las revoluciones china y vietnamita estaban siendo abandonadas por sus dirigentes. No faltaron las afirmaciones sobre restauraciones o retrocesos al estilo termidoriano.

Sin embargo, hoy en día la mayoría de esas voces escépticas --excepto las más arraigadas e incapaces de autocrítica-- reconocerían que la historia les ha dado la razón: los pasos dados por China a finales de la década de 1970, con su Reforma y Apertura, y por Vietnam en su proceso de Renovación en la década siguiente, fueron en realidad lo que salvó estas revoluciones frente a la contrarrevolución neoliberal imperialista que tenía lugar en aquel momento.

En la actualidad, la historia parece repetirse, ya que un amplio grupo de observadores internacionales cae en el derrotismo o la miopía con respecto a Venezuela. Esto se manifiesta en el sorprendentemente escaso interés que muestran por el estado actual de los principales pilares organizativos de la revolución --la mayoría de los cuales parecen muy estables y, por lo tanto, tienen un gran potencial de futuro en un proceso emancipador que está lejos de desmantelarse.

En resumen, muchos en el sector intelectual cosmopolita parecen pensar que el Estado venezolano es como un coche parado en un cruce llamado Brest-Litovsk: el coche podría ir a la izquierda, a la derecha, hacia atrás o hacia delante. Como policías de tráfico autoproclamados, observan con avidez el vehículo.

A la mayoría de estos observadores nunca se les ocurre que, tras veinticinco años de construcción revolucionaria, el vehículo-Estado venezolano podría ser política o socialmente diferente de cualquiera de los demás vehículos-Estado que existen en el planeta.

No reconocen que su funcionamiento interno podría ser distinto, que puede haber sido reconfigurado de formas nuevas y relativamente irreversibles, y que cambiar todo eso requeriría esfuerzos contrarrevolucionarios concertados y significativos.

Al hacerlo, estos observadores repiten los patrones de los ideólogos burgueses al negar que alguna vez haya tenido lugar una revolución en el país --y que, por lo tanto, haya que tenerla en cuenta.

Internacionalismo cosmopolita

Recientemente hemos visto el surgimiento de una nueva generación de intelectuales antiimperialistas que se organizan principalmente en redes y colectivos en línea. Esto debería considerarse, en la mayoría de los aspectos, como un avance positivo.

Probablemente se trate de una reacción a las corrientes y revistas socialistas que surgieron en el Norte global tras la crisis de 2008, uno de cuyos principales puntos débiles fue su incapacidad para ser suficientemente antiimperialistas. Fue una debilidad que se hizo evidente para todos a medida que se desarrollaba el genocidio estadounidense-israelí en Palestina.

Era necesario, por supuesto, un cambio de rumbo. La desventaja, sin embargo, fue que los nuevos intelectuales antiimperialistas, que comprenden correctamente que la principal contradicción hoy en día es entre el imperialismo estadounidense y las naciones oprimidas, han sustituido con frecuencia el punto ciego de la generación anterior con respecto al imperialismo por un antiimperialismo demasiado cosmopolita, con muy pocas raíces en la lucha concreta.

En la medida en que esta limitación se ha arraigado, refleja una incapacidad para superar su propia posición de clase y sus condiciones materiales --que incluyen viajes aéreos fáciles, pasaportes privilegiados e independencia financiera o condiciones laborales flexibles-- que facilitan las visitas y el seguimiento virtual de los acontecimientos en una amplia gama de países y regiones.

El principal problema es que, en el espectro que se extiende entre la intelectualidad "flotante" y la "orgánica", este grupo tiende demasiado hacia la primera posición.

Sin duda, un internacionalismo revolucionario centrado en el antiimperialismo es una necesidad urgente en nuestra época, pero debe estar impulsado por personas orgánicamente comprometidas con, e incluso integradas en, un proyecto o lucha revolucionaria concreta.

A partir de ese compromiso situado (y de la praxis, el compromiso y la reflexión autocrítica que exige), un intelectual puede entonces tender la mano y comprometerse con otros proyectos, postulados teóricos e imaginarios sociales.

Amílcar Cabral insistía en que "el arroz se cuece dentro de la olla, no fuera", lo que significa que las revoluciones requieren una comprensión profunda de las condiciones locales, tanto subjetivas como objetivas. Sin ese arraigo, y la comprensión que lo acompaña, las comparaciones simplistas, realizadas desde la estratosfera de la clase media, sustituirán a los procesos productivos de aprendizaje mutuo.

Se presentará a un grupo de líderes o una forma de lucha como mejores que otros, más combativos, más heroicos, etc., sin tener en cuenta la situación material y la historia de la que surgieron.

Por esa razón, el acceso a una multiplicidad de procesos y proyectos en diversas condiciones nacionales debe ir acompañado de la comprensión de que los tiempos y el carácter de cada proceso revolucionario serán distintos y deben respetarse.

Esto es lo que el propio Chávez insistió en defender, sin permitir nunca que su internacionalismo degenerara en cosmopolitismo. Se puede observar que quienes participan activamente en la defensa de Irán, Cuba o Palestina, y lo hacen desde sus respectivos territorios, no caen en las mismas comparaciones odiosas y simplistas a las que tiende el sector cosmopolita.

Esto se debe a que las personas con una praxis arraigada de emancipación nacional o popular comprenden que el proyecto principal no consiste en separar lo bueno de lo no tan bueno, para luego "criticar" a este último. De hecho, el proyecto central es ganar: derrotar al imperialismo estadounidense.

Eso, a su vez, requiere respetar las diferencias en los plazos, las condiciones locales y las metodologías entre los diversos pueblos y naciones, todo ello en nombre de la construcción del movimiento antiimperialista más amplio, que es el único con perspectivas de victoria.

* Profesor de ciencias políticas en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

MROnline.org / bservatoriodetrabajad.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/en-defensa-de-venezuela-los-problemas-con

Las exportaciones y el ingreso venezolano a la luz de las sanciones

                                                                                                                                                       WWW.MISIONVERDAD.COM

13 de abril de 2026

A propósito de los datos expuestos por la presidenta encargada

La recuperación del ingreso nacional ha dependido del compromiso de los sectores productivos pero también del levantamiento de restricciones financieras internacionales y de la recuperación de reservas congeladas en jurisdicciones extranjeras (Foto: Archivo)

El pasado 8 de abril de 2026 la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, emitió un Mensaje a la Nación que revela la magnitud de la crisis económica que arrastra el país como producto del ataque multifactorial que incluyó violencia política, intentos de magnicidio, sanciones y bloqueo de sus ingresos desde hace más de una década. A esto se agregan las limitaciones estructurales que enfrenta el gobierno para revertirla.

En su diagnóstico, emitido desde el Palacio de Miraflores, se detallaron los efectos sociales de esta guerra híbrida y, simultáneamente, delineó una hoja de ruta hacia una recuperación condicionada por variables externas.

Apertura y rectificación

Rodríguez situó el punto de partida de su análisis en cómo el Producto Interno Bruto (PIB) real de Venezuela equivale hoy apenas a 36% de lo que era en 2012. Este declive, atribuido por la mandataria a una década de sanciones económicas, se tradujo en una hiperinflación que llegó a alcanzar 340 000% anualizado y en un desabastecimiento crítico de rubros esenciales durante los años más agudos del bloqueo. 

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Impacto de las sanciones en la producción de crudo venezolano (Foto: Betzabeth Aldana Vivas / Misión Verdad)

La contracción económica provocó, según reconoció la propia jefa de Estado, una "migración inducida" que comenzó con la salida de médicos y profesionales especializados y terminó por convertirse en un éxodo masivo de la población. Esto devela la interconexión de la economía en la posibilidad de acceso a servicios básicos por parte de la población.

Frente a este escenario, Rodríguez anunció un incremento salarial para el 1º de mayo —Día Internacional del Trabajador— que calificó explícitamente como "responsable". Además, advirtió que aumentos salariales previos sin respaldo presupuestario, como el de agosto de 2022 que disparó la inflación mensual a 28,7%, o el "falso aumento" de junio de 2018 cuyo poder adquisitivo se evaporó 86,2% en apenas tres meses, terminaron por destruir el poder de compra de los trabajadores. Actualmente, el salario mínimo base se mantiene en 130 bolívares mensuales —equivalente a centavos de dólar— aunque las bonificaciones elevan el ingreso promedio del sector público a aproximadamente 120 dólares.

La estrategia de recuperación anunciada contempla la creación de una Comisión de Diálogo Nacional con participación del Estado, sector privado y pensionados, además de un Consejo Nacional de Economía encargado de diseñar un nuevo modelo tributario. Paralelamente, se activó una "constituyente laboral" para debatir reformas y se firmó una ley de celeridad de trámites orientada a agilizar la institucionalidad estatal, descrita como "ágil, digital, transparente y eficiente".

En el terreno de la apertura económica ya ha sido promulgada la nueva Ley de Minas, que abre el sector aurífero a la inversión extranjera. Rodríguez condicionó la capacidad de mejorar salarios y pensiones a la recuperación de activos bloqueados en el exterior, recursos que —aseguró— serían destinados a infraestructura básica, rehabilitación de servicios y aumentos sostenibles de ingresos.

El componente político del mensaje incluyó una convocatoria a "corregir los errores del pasado" y un llamado a hacer "seguimiento" a la ley de amnistía promulgada el 19 de febrero, que ha beneficiado a más de 8 mil personas, según cifras oficiales. También advirtió que personas beneficiadas por la amnistía estarían "planificando el conflicto", por lo cual justificó la necesidad de supervisar la aplicación de la ley para "sanar el extremismo".

La agenda anunciada incluye además un registro de saberes y profesiones de jóvenes, jubilados, pensionados y exiliados; reformas al mercado inmobiliario; y una convocatoria a peregrinación nacional el 19 de abril para exigir el cese de sanciones.

Analizando cifras

Aunque medios y analistas transnacionales traten de restarle importancia, es indiscutible el impacto de las sanciones ejecutadas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea contra Venezuela. La correlación entre la intensidad de estas medidas y el declive del ingreso nacional es directa, en particular, su implementación fue directo a los nudos críticos de una economía con debilidades estructurales.

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Tamaño del PIB en términos reales con respecto al año 2012 (Foto: Prensa Presidencial)

Respecto a las cifras aportadas por la presidenta encargada, en 2016, cuando el PIB había caído a un 78% del registrado en 2012, las exportaciones cayeron a un 70%, de 97 669 millones de dólares a 28 737 millones de dólares. Hasta ese año se habían implementado 19 sanciones internacionales, por lo que el impacto de tales medidas apenas empezaba a hacer efecto sobre la economía nacional.

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Exportaciones anuales de Venezuela entre 2012 y 2025 (en millones de dólares) (Foto: Prensa Presidencial)

Las caídas interanuales más abruptas en las exportaciones fueron entre 2014 y 2015, desde 76 090 millones de dólares a 41 883 millones de dólares, 45% con solo una sanción implementada. Le sigue el descenso entre 2019 y 2020, de 21 905 millones de dólares a 8 724 millones de dólares, 60% con 294 sanciones aplicadas este último año —con las que se alcanzaron 611—. La tercera más abrupta fue entre 2018 y 2019 (43% con 171 sanciones, 317 acumuladas).

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Variación de la subalimentación e ingresos petroleros con respecto a las sanciones contra Venezuela (Foto: Misión Verdad)

En 2020 las exportaciones cayeron 9% respecto a 2012 —8 724 millones de dólares—, el año anterior —2019— fue el de más sanciones: 294. El impacto ya era multidimensional dado que la infraestructura nacional, la seguridad alimentaria y los servicios básicos habían sufrido daños considerables que afectaron las condiciones de vida de la ciudadanía.

Si se suman las exportaciones acumuladas entre 2012 y 2016, Venezuela alcanzó 332 577 millones de dólares en esos cinco años, mientras que entre 2017 y 2025 —nueve años— se exportaron 212 019 millones de dólares, 65% de la anterior cifra.

La implementación brutal de sanciones en 2019 dejó un efecto negativo que se manifestó en 2020. Sin embargo, aunque ya se superó el PIB de 2020, en 2025 el país todavía no alcanzaba el PIB de 2019. A 12 años de la primera sanción implementada, Venezuela no logra recuperar su ingreso debido a que estas medidas ni sus efectos se pueden revertir de manera expedita. Sin embargo, la recuperación ha sido sostenida luego de diversas medidas económicas que han potenciado la producción petrolera, alimentaria, industrial y, sobre todo, la exportación.

Tres meses después del secuestro del presidente Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero de 2026, el gobierno apuesta por una apertura controlada hacia el capital extranjero —particularmente en hidrocarburos y minería— y por una estabilización macroeconómica gradual, condicionada necesariamente al levantamiento de restricciones financieras internacionales y a la recuperación de reservas congeladas en jurisdicciones extranjeras.

Falta mucho para que el país recupere su ingreso real y para que esto se manifieste en el ingreso familiar. Las medidas a implementar buscan atacar los mecanismos que provocan la desintegración de dicho ingreso, los cuales apuntan a los sectores que configuran la economía nacional y su voluntad de invertir de manera audaz y determinada apostando a asegurar su rentabilidad, generar producción real, a la vez que garantizan el empleo y el acceso al consumo por parte de la población. 

sábado, 25 de abril de 2026

Habermas después de Gaza


EUROPA, MEDIO ORIENTE :: 15/04/2026

AMELIA HORGAN

Su defensa del criminal ataque del régimen israelí contra Gaza, que sólo se menciona de pasada en los medios, debería considerarse la culminación del proyecto intelectual de Habermas

El sábado, 14 de marzo, falleció a los 96 años Jürgen Habermas, el célebre filósofo alemán vinculado a la Escuela de Fráncfort. Se han escrito ya numerosas necrológicas sobre su figura. En algunas de ellos se ha mencionado la declaración de Habermas en defensa del criminal ataque del régimen israelí contra Gaza. Por lo general, se hace de pasada. Quienes suelen apoyar, o al menos admirar, sus revisiones de la Teoría Crítica, lo califican de incidente desafortunado, una de las "muchas decisiones políticas malas", "un error de juicio". Quienes admiran menos su obra lo ven, por ejemplo, como sintomático de tendencias teóricas que «deberían considerarse la culminación del proyecto intelectual de Habermas». En lo que sigue le presto a esa declaración la atención que merece: la atención que, tres años después del inicio del genocidio y en un mundo transformado por Gaza, exige.

El 13 de noviembre de 2023, Habermas firmó una declaración titulada «Principios de solidaridad», en la que calificaba el ataque de Israel contra Gaza de «justificado en principio». Los firmantes --Nicole Deitelhoff, Rainer Forst, Klaus Günther y Habermas-- afirmaban que «los criterios de juicio se desvanecen por completo cuando se atribuyen intenciones genocidas a la actuación de Israel». No precisan exactamente cómo se justificó el ataque de Israel, ni en qué principios se basó. Por supuesto, no existe ningún fundamento jurídico para el ataque: de acuerdo con el Derecho internacional, un ocupante no tiene derecho a la «autodefensa» frente al pueblo ocupado (por el contrario, existe el derecho a la resistencia armada contra la ocupación).

La declaración da a entender que la atribución de intenciones genocidas no sólo resulta injustificada, sino inaceptable. Según Habermas y sus cofirmantes, esta atribución corre el riesgo de promover el antisemitismo y pone en tela de juicio el «derecho a existir» de Israel, que merece una protección especial en Alemania. La declaración da carta blanca a la agresión israelí, resta importancia a la colaboración de Alemania en el ataque contra Gaza y considera que ambas cuestiones son de importancia primordial para Alemania, minimizando aún más los horrores ya cometidos, semanas después del inicio del genocidio.

La declaración fue objeto de críticas en su momento, incluso en dos cartas abiertas. No se produjo ninguna rectificación pública de la misma, a pesar de que el panorama político había cambiado a tal punto que la defensa occidental de las acciones de Israel ya no resultaba tan sostenible, y se habían registrado cambios en las posturas públicas de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Canadá.

Cuando se menciona la declaración de Habermas en las necrológicas, suele ser justo al final, en un párrafo que resulta incómodo o desolador. Ya sea que la declaración se considere una aberración o la continuación de una prolongada incapacidad para acertar, acaba reafirmando lo que el autor de la necrológica piensa ya de Habermas. Si un autor considera que Habermas ha llevado la Teoría Crítica por el camino equivocado, la declaración sobre Israel es la prueba y la culminación de ello. Cuando se elogia a Habermas, la declaración, a veces ligada a sus preocupaciones sobre el rearme alemán tras la invasión rusa de Ucrania, se ve como prueba de una vida comprometida, aunque a veces se haya equivocado.

Este tipo de reflexiones, que hacen balance de la vida y la trayectoria de un pensador en su conjunto, son perfectamente legítimas en sí mismas. Dado que sin duda continuarán en otros ámbitos, ¿qué pasaría si, en lugar de intentar reintegrar (de nuevo en el pensamiento o la biografía de Habermas) o exculpar la declaración, la tomáramos por sí misma, como una intervención política en un momento y un lugar concretos? En lugar de situar la declaración en el contexto de la biografía intelectual de Habermas, situémosla en el contexto político de la situación en Gaza, en Alemania y a escala internacional, tal y como se presentaba en 2023.

Volver al momento exacto en que se pronunció esa declaración aclara por qué fue, y sigue siendo, despreciable. A mediados de noviembre de 2023, los bombardeos sobre Gaza por parte de Israel, con el respaldo militar de los EEUU, Alemania, Gran Bretaña y otros aliados europeos, ya había causado la muerte de más de 10.000 palestinos. A los pocos días del inicio del ataque, el entonces ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, declaró: «He ordenado un asedio total de la Franja de Gaza. No habrá electricidad, ni comida, ni combustible; todo estará cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia».

Fue el 17 de octubre de 2023 cuando Israel bombardeó un hospital por primera vez en el curso del genocidio: el Hospital al-Ahli, en la ciudad de Gaza, el cual, por cierto, está hoy destruido en más de un 80 %. Esto constituyó una clara violación del Derecho internacional y el primer anuncio de una serie de tácticas que acabarían definiendo el genocidio: la destrucción de las condiciones necesarias para la vida, incluyendo los ataques contra el personal sanitario y la infraestructura de salud.

El 7 de noviembre de 2023, un grupo de niños celebró una rueda de prensa frente al hospital Al-Shifa, también en la ciudad de Gaza, para exigir el fin del ataque contra Gaza: «Desde el 7 de octubre, nos hemos enfrentado al exterminio, a los asesinatos y a los bombardeos sobre nuestras cabezas, todo ello ante los ojos del mundo». En el momento de la rueda de prensa, ya habían perdido la vida más de 4.000 niños palestinos. El hospital Al-Shifa sería, en la primavera de 2024, escenario de un asedio de dos semanas, el segundo al que se veía sometido; el primero tuvo lugar apenas unos días después de la rueda de prensa de los niños. Al final del asedio de 2024, se encontrarían fosas comunes con los cadáveres de los asesinados con los goteros intravenosos aún conectados.

Lo que había ocurrido hasta noviembre de 2023 ya era indefendible. La trayectoria genocida era evidente. En diciembre de 2023, Sudáfrica presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) alegando genocidio, basándose en las pruebas de los meses anteriores. Una resolución provisional, dictada en enero de 2024, ordenó la prevención del genocidio y determinó que los palestinos tienen derecho a ser protegidos contra el genocidio. Esto no detuvo el genocidio. Tampoco detuvo el negacionismo persistente, fanático y genocida entre la élite alemana, acompañado de intentos de reprimir cualquier muestra de solidaridad con Palestina y los palestinos. Habermas no cambió públicamente su postura.

En noviembre de 2023, por tanto, la descarada violación de las leyes y convenciones por parte de Israel y la magnitud de las muertes ya eran muy evidentes. Esto fue posible, tanto política como militarmente, gracias al apoyo de los aliados del régimen israelí. El genocidio, cuando se analiza desde una perspectiva internacional, se caracteriza por dos dinámicas clave: en primer lugar, el alcance con el que se difundió al mundo entero la información sobre lo que estaba ocurriendo; y, en segundo lugar, la base internacional del genocidio, es decir, el grado de implicación activa de los países aliados en el armamento o el apoyo de cualquier otro tipo a las actividades de Israel. El hecho y la naturaleza de la colaboración no se ocultaron, sino que se llevaron a cabo a la vista de todos.

Alemania ha sido un importante proveedor militar de Israel. Entre 2020 y 2024, suministró el 30% de las armas de Israel. Después de los EEUU, es el segundo mayor proveedor militar de Israel. El volumen de exportaciones militares autorizadas de Alemania a Israel aumentó a partir de octubre de 2023: se multiplicó por diez con respecto al año anterior, pasando de 32 millones de euros a 326,5 millones de euros. En 2023, en otoño sólo se habían autorizado 38,5 millones de euros. El resto llegó una vez que el genocidio ya estaba en marcha, con créditos del gobierno alemán que, de momento, Israel no ha pagado.

El Gobierno federal estableció un mecanismo para agilizar los suministros militares y el suministro de armas continuó durante todo el genocidio. Durante un breve periodo entre agosto y noviembre de 2025, se suspendieron las nuevas licencias de exportación, pero Alemania siguió siendo un importante apoyo militar de Israel.

Al inicio del asalto de Israel a Gaza, todas y cada una de las condiciones que los autores de la declaración establecen para que el ataque se considere justificado en principio --proporcionalidad, prevención de víctimas civiles y la conducción de una guerra con perspectivas de paz futura-- ya se habían violado.

En el debate que siguió a la declaración, se hizo mucho hincapié en la capacidad de reacción de Alemania y de los alemanes ante la posibilidad de un resurgimiento del antisemitismo. Se sugiere que la historia de Alemania confiere a los alemanes tanto una capacidad especial como una responsabilidad especial para identificar y prevenir el antisemitismo. Habiendo asumido su pasado, es capaz de cumplir con sus obligaciones, que se consideran estrechamente relacionadas con el apoyo a Israel.

Aparte de las sólidas razones para cuestionar si el apoyo a Israel es el medio adecuado para asumir esta responsabilidad --entre otras cosas, porque confunde Israel con la identidad judía y, sobre todo, porque implica respaldar un proyecto colonialista y un régimen de apartheid--, ¿debemos mostrarnos tan crédulos respecto al proceso de redención de Alemania y al grado en que una culpa y una responsabilidad bien gestionadas son los únicos o principales motores de la colaboración de la nación en el genocidio actual?

Desde el final de la II Guerra Mundial, se han dado varios factores que podían impulsar el apoyo a Israel por parte de Alemania Occidental y, tras la reunificación, de la República Federal de Alemania: cambiar la reputación internacional de un Estado deshonrado, derrotado y sin poder, y desviar la atención de la continuidad de la élite de Alemania Occidental con la Alemania nazi; profundizar las alianzas con un antiguo enemigo y nuevo actor de poder global, los EEUU, las rivalidades de la Guerra Fría, intereses comerciales directos, y nuevos y viejos imperialismos.

Tras el fin de la Guerra Fría, Alemania ha demostrado ser un aliado útil para el imperio norteamericano; fue el tercer contribuyente militar más grande en la invasión militar multilateral liderada por los EEUU en Afganistán entre 2002 y 2014 (en la que Occidente terminó derrotado), y apoyó, a través de bases estadounidenses como la de Ramstein en el sur de Alemania, el programa de «entregas extraordinarias» (secuestros y torturas de supuestos 'terroristas') de la CIA. Más que una prueba de virtud nacional-cultural aprendida gracias al mal anterior, o incluso de un vicio comprensible derivado de buenas intenciones, el apoyo alemán a Israel está impulsado por una serie de consideraciones aparte que son más sórdidas.

La cercanía de Alemania a Israel se mantuvo a lo largo de todo el genocidio. Además del suministro de armas, Alemania apoyó al régimen de Netanyahu en el caso presentado ante la Corte Internacional de Justicia por Sudáfrica. A mediados de marzo, Alemania retiró su respaldo, ya que continuar con ese apoyo corría el riesgo de poner en peligro otro caso al que se enfrenta --interpuesto por Nicaragua-- por la ayuda política, militar y financiera alemana en el genocidio. Los intentos de silenciar la disidencia e ilegalizar las protestas no fueron exclusivos de Alemania, pero el fervor con el que se llevaron a cabo, la amplitud de la represión y el grado en que el establishment --los medios de comunicación, parte del mundo académico-- participó con entusiasmo en la represión resultaron, sin duda, singulares.

Alemania tomó medidas para prohibir el lema «desde el río hasta el mar, Palestina libre será». Las protestas por toda Alemania se caracterizaron por la violencia policial y la injerencia del Gobierno en los intentos de criticarla: la ministra federal de Educación, Bettina Stark-Watzinger, consideró recortar la financiación del personal académico que se habían pronunciado en contra de la violencia policial contra los estudiantes que se manifestaban.

En lugar de situar la declaración de noviembre de 2023 en el contexto de la controvertida historia de la Teoría Crítica, o de la trayectoria intelectual de Habermas, podemos considerarla como parte de la respuesta del establishment alemán a un genocidio incipiente que ese mismo establishment estaba ya apoyando; vista así, parece menos aberrante. Cuando todos cantan siguiendo la misma partitura, lo más probable es que la canción sea la misma.

A los lectores puede parecerle injusto considerar esta declaración al margen del contexto del resto del pensamiento de Habermas, pero situarla de nuevo en el contexto de noviembre de 2023 logra lo que la declaración no hace: reconoce que los palestinos de Gaza están en el centro de los acontecimientos, que son víctimas de un genocidio y que lo que le exigen al resto del mundo es justicia.

Quizás algunos lectores sigan sintiéndose incómodos. Quizás una declaración, realizada ya en una etapa avanzada de la vida, no deba utilizarse para condenar a quien la emite, independientemente de su contenido. Sin embargo, sin duda ha de haber límites a esto. Se pueden trazar líneas divisorias. Al omitir la condena del bombardeo ya desproporcionado de Gaza y de las probables violaciones del Derecho internacional, al mostrar complacencia ante lo que podría estar por venir y centrarse en lo que esto significa dentro de Alemania, en lugar de hacerlo en el alcance de la participación de Alemania en los bombardeos, la declaración inspiró y debe inspirar horror.

Habermas no es, desde luego, el primer filósofo en tener lo que eufemísticamente se denomina un «legado complejo». De hecho, su carrera temprana estuvo marcada por una intervención pública --una de las muchas que haría sobre una amplia gama de cuestiones políticas-- sobre el legado de Heidegger. Habermas, en su artículo de 1953 en el Frankfurter Allgemeine Zeitung titulado «Pensar con Heidegger contra Heidegger», criticó la publicación sin modificaciones de las conferencias de Heidegger de 1935, que incluían, por tanto, las observaciones sobre la «verdad y grandeza internas» del nazismo. Habermas escribía que no le preocupaba Heidegger «el filósofo, sino la influencia política que emanaba de él», lo que las conferencias suponían en un contexto concreto, los efectos que podrían tener en los estudiantes. El Habermas que hace declaraciones puede abordarse junto al Habermas filósofo.

La declaración de Habermas debería inquietarnos. Tanto ella como la forma en que se ha abordado en la conmemoración de Habermas deberían suscitar una serie de preguntas, especialmente entre los académicos de los países cómplices del genocidio. No es algo que deba pasarse por alto o ignorarse. Estas preguntas deben abordarse con la seriedad que merecen, dada la importancia de esta declaración, de lo que significó y significa tras lo ocurrido en Gaza.

La seriedad no significa que estas preguntas deban plantearse y responderse en el modo académico habitual --largos debates, atención obsesiva a los detalles--, aunque eso, sin duda, está por llegar. Sin ser prescriptivos sobre el modo de rendir cuentas, podemos decir que, hasta ahora, no ha habido prácticamente ningún tipo de rendición de cuentas. Lo que debe tenerse seriamente en cuenta, en lugar de abordarse de pasada, es el legado de silencio y complicidad que ha dominado a gran parte de la clase dirigente occidental, incluida en particular la élite alemana, durante el genocidio.

Tras la muerte de un pensador, no es raro que se produzca una avalancha de adoración. La adoración tiende a nublar el juicio. Cuando la niebla de los elogios se disipe, tal vez podamos comprender a Habermas en su contexto intelectual. ¿Significa su declaración, por ejemplo, que el resto de sus ideas están relacionadas con la negación del genocidio? ¿Con el imperialismo? Si es así, ¿cómo deberían abordarse? ¿Qué, si es que hay algo, se puede extraer de Habermas tras esta declaración? ¿En qué situación queda la tradición de la Teoría Crítica, especialmente la Escuela de Fráncfort? ¿Qué tipo de entornos --instituciones y culturas-- pueden generar una declaración como esta y luego ignorarla o restarle importancia?

La declaración de Habermas de 2023, realizada sobre los cadáveres de miles de palestinos, cuando ya sonaban las alarmas de violaciones del Derecho internacional y los niños ya suplicaban al mundo a través de retransmisiones en directo que les dejaran vivir, puede entenderse con bastante claridad: como una expresión de solidaridad con los perpetradores de un genocidio por encima de sus víctimas.

El mundo ha cambiado a raíz del genocidio. La declaración de Habermas suponía una negativa a mirar el mundo tal y como era, o tal y como aquello en lo que se estaba convirtiendo. Si es tabú hablar mal de los muertos, aquí solo he intentado hablar de aquellos muertos que, en el duelo público por el filósofo público más famoso de Alemania, son ignorados.

Parapraxis, abril 2026. Traducción: Lucas Antón para Sinpermiso.


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/habermas-despues-de-gaza 

Más allá del ruido digital: claves para entender la guerra contra Cuba


CUBA :: 15/04/2026

RAÚL ANTONIO CAPOTE

Los manipuladores pretenden que los cubanos sigan mirando las sombras que ellos proyectan en la pared: sombras de violencia, de caos, de desesperanza

Mientras el mundo concentra su mirada en otros conflictos, Cuba se ha convertido en el escenario de una ofensiva comunicacional sin precedentes. Ojo, no hablamos de una invasión al estilo del siglo pasado; esto es más sutil, y quizá por eso más peligroso. Es una guerra diseñada para moldear percepciones, sembrar dudas, fabricar realidades.

Tres técnicas, básicamente, se aplican con precisión quirúrgica contra la Isla: el framing (encuadre), la agenda setting (establecimiento de la agenda) y el gaslighting (sembrar la duda), con el objetivo de contaminar a la opinión pública mundial, pero también, y esto es clave, intentar quebrar desde dentro la resistencia del pueblo cubano.

Pongámonos en contexto. A finales de enero de 2026, el Gobierno de EEUU emitió una Orden Ejecutiva, en ella declaraba a Cuba «amenaza inusual y extraordinaria».

Sobre ese telón de fondo, entre el 1ro. y el 15 de febrero se desató una feroz campaña digital cargada de llamados a la violencia y a la desobediencia civil. Según el Observatorio de Medios de Cubadebate, la operación hizo mucho ruido, pero no logró movilización real dentro del país.

Analicemos, entonces, cómo operan esas tres técnicas. La teoría del framing de George Lakoff nos enseña que quien define el marco, gana el debate. En la ofensiva actual contra Cuba, ese encuadre es nítido y responde a una estrategia deliberada.

A nivel internacional, esa Orden Ejecutiva no es una simple medida administrativa. Es, en sí misma, una operación de framing mayúscula. Al calificar a Cuba de «amenaza inusual y extraordinaria», al asociarla con HAMAS, Hezbolá, China y Rusia, se activa un marco mental ya preexistente en el imaginario occidental. El del «eje del mal», la «amenaza terrorista», el «peligro geopolítico».

Como señala acertadamente The Black Alliance for Peace, esa retórica «refleja las narrativas deshumanizadoras utilizadas contra Venezuela e Irán». Y tiene un propósito muy concreto: «fabricar el consentimiento para la agresión al presentar a Cuba como un actor maligno».

El framing funciona, no discute los hechos concretos, no entra a debatir la política exterior independiente de Cuba, ni su solidaridad internacionalista, no. Lo que hace es recolocarlo todo dentro de una historia más grande, más fácil de digerir: la de la «guerra contra el terror» y la «contención de China».

A nivel interno, el encuadre busca instalar la idea de que la solución a los problemas económicos y sociales no pasa por el esfuerzo colectivo y la resistencia, sino por la ruptura violenta, la intervención extranjera para lograr el «cambio de régimen».

Se enmarca la realidad cubana como un callejón sin salida del que solo se puede escapar mediante el colapso, negando así las múltiples formas de resistencia cotidiana, los principios, la institucionalidad revolucionaria y organización comunitaria que mantienen viva la nación.

DECIDIR DE QUÉ SE HABLA (Y DE QUÉ NO)

La teoría de McCombs y Shaw al respecto de la agenda setting nos recuerda que los medios no nos dicen qué pensar, sino sobre qué pensar. En lo que va del año 2026, hemos visto un claro esfuerzo por imponer una agenda que centre el debate en el derrumbe, la violencia y el caos.

El informe del Observatorio de Cubadebate documenta cómo las campañas analizadas buscan crear una sensación de caída inminente. La estrategia es clásica: repetir insistentemente que «Cuba arde», que «el pueblo se levanta», que «el fin está cerca».

Mientras, los medios internacionales y las redes sociales, al amplificar estos mensajes, logran que la agenda pública global sobre Cuba sea esa: la inestabilidad, la crisis, la inminente explosión social.

Sin embargo -y aquí hay un matiz de peso-, el propio informe concluye que, pese al ruido, ninguna de esas convocatorias logró traducirse en una movilización real dentro del país.

La brecha es reveladora entre la agenda mediática y la realidad material. Esa distancia es la prueba del fracaso de esta técnica para movilizar. Pero, ojo: no para intoxicar.

De hecho, el Observatorio habla de un «bucle de retroalimentación mediática» que funciona así: se diseña contenido fácilmente denunciable, lo suficientemente provocador como para que las autoridades o los medios lo reproduzcan; al reproducirlo, le otorgan legitimidad y alcance algorítmico.

Así, una publicación marginal, nacida en una cueva digital, se convierte en asunto público. La agenda se distorsiona. Terminamos hablando de lo que ellos quieren, no de lo que realmente ocurre.

HACER DUDAR AL CUBANO DE SU PROPIA REALIDAD

Llegamos a la más perversa de las tres: el gaslighting. Este no opera en la superficie, sino a nivel sicológico profundo. Su objetivo no es convencer. Es hacer dudar a la víctima de sus propias percepciones.

En el contexto cubano actual, esa manipulación se manifiesta de formas sutiles pero devastadoras. Porque la guerra cognitiva contemporánea no siempre apunta a provocar una explosión inmediata, su objetivo es más básico: sembrar la duda. Inducir ansiedad colectiva.

Preparar el terreno para narrativas que, más adelante, legitimen presiones diplomáticas o intervenciones externas. Esa «erosión de la confianza» es la esencia del gaslighting.

El cubano que enfrenta dificultades económicas reales, fruto de la guerra económica, al mismo tiempo, recibe una avalancha de mensajes que le dicen: «tu Gobierno te miente». «La Revolución ha fracasado». «Todo está peor de lo que crees». Empieza a preguntarse: «¿Será que lo que vivo no es real? ¿Será que me están ocultando la verdad?».

Así, este mecanismo de manipulación colectiva opera negando la legitimidad de las experiencias compartidas. Se les dice a las personas, en esencia, que lo que ellos sienten y viven no es verdad, que están equivocados, que deberían pensar de otra manera.

El mito de la caverna de Platón adquiere aquí una dimensión trágica y esperanzadora a la vez. Los manipuladores pretenden que los cubanos sigan mirando las sombras que ellos proyectan en la pared: sombras de violencia, de caos, de desesperanza.

Pero la realidad -la de los barrios, la de las comunidades, la de la resistencia cotidiana- sigue ahí fuera, iluminada por el sol, ninguna campaña de manipulación podrá con Cuba, con su historia, con su gente.

Escritor, ensayista, investigador y editor cubano. Ex agente de la Seguridad del Estado. Durante varios años estuvo infiltrado en la CIA.

elsudamericano.wordpress.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/mas-alla-del-ruido-digital-claves-para 

14 de Abril, Día de la República. "EL EMPECINADO", UN MAGNÍFICO COMBATIENTE AL SERVICIO DE LA CAUSA IDEAL DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA.


12 de abril de 2026

Por Esteban Zúñiga. Con un escrito realizado por ANTONIO MACHADO.
"El carácter y contenido de la guerra impuesta al pueblo español son de tal naturaleza, que de una guerra de defensa de nuestro pueblo, de sus derechos y libertades democráticas, de sus conquistas economicosociales y culturales, contra la rebelión militar de los oficiales terrestres y traidores a su patria, se ha transformado en una guerra de independencia nacional contra la invasión militar colonizadora del imperialismo fascista de Alemania e Italia, ayudadas por otros países fascistas."
(Resolución del Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España, sobre el informe realizado por el camarada José Díaz, el 5 de marzo de 1937. Ediciones del Partido Comunista de España. Comisión Nacional de Agit-Prop. 1937).
Tanto la memoria del 2 de mayo de 1808 como la Guerra de la Independencia serían aprovechadas por el Partido Comunista de España para legitimar y acrecentar la lucha antifranquista, emulando la defensa de la soberanía y la independencia de España con la sublevación contra la invasión de Napoleón. Era un significado importante, pues la guerra de 1936-1939 adquiría una nueva lucha por la libertad y la independencia, contra el fascismo internacional de los nazis alemanes y de los fascistas italianos, conectando la resistencia y la represión francesa con la destrucción y ataque sobre Madrid durante la guerra de 1936-1939.

Pudiendo asumir esta guerra como un nuevo levantamiento popular -aludiendo al ejemplar antecedente de 1808-, y así deslegitimar tanto los ejércitos invasores participantes, como denunciar la errónea política internacional de "No Intervención". Pudiendo, en resumen, identificar a Hitler y Mussolini con Napoleón.

Un ejemplo de estas tesis, sería el representado por ANTONIO MACHADO, quien en una de sus publicaciones dedicada a la defensa de Madrid, aludiría a JUAN MARTÍN "EL EMPECINADO", aparecido en el mes de abril de 1938, en el primer número de la revista militar "NUESTRO EJÉRCITO".

"El Empecinado" había combatido fieramente a las tropas napoleónicas, pasando a convertirse en un símbolo patrio de la resistencia popular. A quién Antonio Machado rememoraría como uno de los héroes liberales más populares, conectándole con la tradición de la lucha por la libertad que era enfrentada a la España absolutista.

Un texto que compartimos a continuación, y en el que se sirve de un dibujo de Goya para ilustrar la figura histórica de un símbolo del arrojo de los guerrilleros contra la invasión francesa. Convirtiéndose en es un héroe guerrillero importantísimo, en la primera guerra de la independencia de España del invasor francés, mártir contra la invasión de Napoleón.

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"NUESTRO EJÉRCITO".
Los héroes de la primera Guerra de la Independencia.
JUAN MARTÍN. "EL EMPECINADO".
Por ANTONIO MACHADO.
(Fuente: "Nuestro Ejército". Revista Militar. Año I - Núm. 1 - Página 15. Barcelona, abril de 1938).
"Al pincel de don Francisco Goya debemos un retrato insuperable de Juan Martín Díez, a quien llamaron en su tiempo el "Empecinado", con mote alusivo acaso a la "pecina" de su pueblo -según algunos autores, el mote de Empecinado, alude al oficio de zapatero que profesaron muchos de sus familiares- y a quien hoy, más de un siglo después de su muerte, recuerdan con el mismo apodo muchos que ignoran la existencia de Castrillo del Duero y del arroyo de aguas cenagosas y negruzcas que cruza la triste villa, cuna del guerrillero inmortal. Tuvo Juan Martín un alias bien "pizmiento" -hubiese dicho Cervantes-, que el tiempo se ha encargado de convertir en nombre claro y significativo.

La figura goyesca del Empecinado, que muchos admiramos en una ya remota Exposición madrileña, coincide en muchos de sus rasgos, pero no en todos, con la epopeya galdosiana. Acaso don Benito no consultó, para sus "Episodios Nacionales" con el retrato de Juan Martín, que había pintado el maestro de Fuendetodos.

Aquel "moreno amarillento" del semblante a que alude Galdós, dista mucho -si la memoria no me traiciona- de la color un tanto aborrachada, hacia el rojo sanguíneo, que domina en la pintura. En lo demás, parecen de acuerdo pintor y novelista. Para ambos era Juan Martín "un cuerpo de bronce que encerraba la energía, la resistencia, la terquedad, el arrojo frenético del meridional junto a la paciencia de la gente del Norte". Para ambos eran "vivos" los ojos de Juan Martín, su pelo aplastado sobre la frente junto a las cejas bien pobladas. Y su "afeite a la rusa", que unía el "bigote a las patillas", dejando "la barba limpia de todo pelo". Sobre este último detalle -tan sugestivo en nuestros días- insiste Galdós, recordándonos que era propio de los guerrilleros, antes que Zumalacárregui y otros jefes carlistas que lo pusieran de moda entre sus gentes.

El afeite a la rusa -añadimos nosotros- era una caracterización popular, algo anterior a nuestros guerrilleros, a nuestras guerras civiles y a nuestros bandidos generosos.

¡El Empecinado!... Con este nombre evocamos hoy las páginas heroicas de nuestra primer guerra de la independencia, la guerra de España, la España de entonces contra los ejércitos de Bonaparte, y contra el "fascio" de los comienzos de aquella centuria, contra los invasores de fuerza y los traidores de nuestra propia casa.

Sí, "mutatis mutandis", el trance de España de entonces era el de la España actual. Entonces como hoy, se luchaba por la integridad de nuestra patria y por el derecho de los españoles a perdurar en la historia. Si, no lo dudéis, el guerrillero de ayer, el más ilustre sin duda de todos los guerrilleros de su tiempo, abrazaría hoy fraternamente, con viril efusión a muchos capitanes no menos egregios de nuestros días.

El que salió de Aranda con un "ejército de dos hombres en 1808, a las primeras noticias de la invasión francesa, y llegaría a tres mil soldados en 1811", el que mereció de las Cortes de Cádiz el mando en jefe de la Quinta división el segundo Ejército, era "pueblo", profundamente pueblo, y había nacido capitán en el más alto y noble sentido de la palabra. Yo no sé si la ciencia bélica, en su capítulo de guerra de guerrillas, habrá estudiado tanto en las acciones que ordenó Juan Martín como en las batallas, asaltos y emboscadas que dirigieron otros adalides de su tiempo.

Muchos fueron entonces los buenos guerrilleros, y sin duda los hubo más sabios, más hábiles y de mayor capacidad militar. Hablen los técnicos. Desde un punto de vista ético, que es a fin de cuentas el de la historia y el de la leyenda, ninguno de ellos pudo superar al Empecinado. El sentido frívolamente objetivo de nuestra crítica y torpemente realista, es nuestra novela. Hábil para calumniar con la verdad anecdótica, para enturbiar con detalles aprendidos o averiguados la claridad de una visión de lo esencial. El mismo Galdós -tan poeta a su modo y profundo vidente de lo español-, insiste demasiado sobre la mala prosodia y pésima ortografía del héroe. "¡Oh, aquellos despachos y oficios que tan mal redactaba, y tanto peor hubiera manuscrito Juan Martín!"...

Sin duda. Pero aquellos mismos partes de guerra eran frecuentemente, ¿por no decirlo?, verdaderamente modelos de modestia, de veracidad y de disciplina. Porque Juan Martín fue muchos más que un simple guerrillero, más que un ilustre salteador de la guerra. La hombría integral de aquel analfabeto, podía estar supeditada a misiones más amplias, a poderes más altos. Con hombres del temple moral de Juan Martín -lo estamos viendo en nuestros días-, se hubiera podido hacer un ejército, un magnífico instrumental de combate al servicio de una causa ideal.

Algo de esto debieron sospechar los enemigos de Juan Martín, los viles aduladores del rey canalla, que tan mala suerte le dieron, después de haberlo escarnecido tanto. ¿Qué otra cosa puede significar la pasión y muerte del Empecinado? Fue víctima Juan Martín, como todos sabemos, de la abominable reacción fernandina. Era Juan Martín lo más peligroso, y lo que más podían temer y abominar, los reaccionarios y absolutistas de aquellos días.

Porque Juan Martín era el pueblo contaminado de liberalismos, el "ethos" popular, que mira hacia el futuro, y que pretende vivir en el sentido esencial de la historia. No era Juan Martín un simple aventurero, maestro en la arte de la sorpresa y la encrucijada, que hubiera servido a todas las causas, por amor a la guerra y a la aventura. Juan Martín no podía obedecer a un rey felón que adulaba la fuerza, felicitando a Bonaparte por sus victorias en España. Ni a aquellos que, para ahogar el ímpetu progresivo de su raza, abrieron las fronteras a los ejércitos de Angulema, a los cien mil hijos de San Luis.

Los de ayer, el 19 de agosto de 1825, que acribillaron con sus bayonetas serviles el noble pecho de Juan Martín (murió Juan Martín forcejeando con el verdugo y la escolta que le conducía al suplicio), era muy semejantes a los que gritan hoy "¡arriba España!" después de haber abierto todas sus puertas a los mal contados "cien mil hijos de Hitler y de Mussolini", los mismos que no se atreven a gritar: "¡abajo el pueblo"... cuando éste quiere ser próspero y libre, cuando aspira a la dignidad y a la cultura.

Os envío este escrito:

No lo dudéis, egregios capitanes, amigos queridos del Ejército Popular, la sombra de Juan Martín, os acompaña.

Con vosotros estuvo, combatiendo al "fascio", a las puertas de Madrid.

Estará con vosotros allí donde os encontréis.

Con vosotros, y al lado de nuestra gloriosa República, incorporada al gran ejército de la victoria."