Por Nestor Guadaño. 24
de mayo de 2026

Por
Nestor Guadaño.
En
el año 2024 se celebró en toda Rusia el 150º Aniversario del
nacimiento de Nikolái Semashko, (20 de septiembre de 1874 — 18 de
mayo de 1949), el hombre que creó prácticamente desde cero el
sistema sanitario soviético, caracterizado por su naturaleza
estatal, su planificación y la accesibilidad de la asistencia
médica.
Este
año, sobre todo en Rusia, se han vuelto a editar las diferentes
medidas sanitarias que se tomaron tras la Revolución de Octubre. Sus
avances sociales para la Humanidad, actualmente, siguen siendo
esenciales.
¿Cómo
nació en su pensamiento, la necesidad social de la sanidad para
todos?
Nikolái
Semashko nació el 8 (20) de septiembre de 1874 en el pueblo de
Livénskaya, en la provincia de Órel. Creció en el seno de la
familia del profesor Alexandr Severínovich y su esposa María
Valentínovna, hermana del teórico y filósofo Georgui Plejánov.
Semashko
pasó su infancia rodeado de campesinos. Sus padres lo matricularon
en el instituto masculino de Yelets, donde se graduó con éxito a
los 16 años. Es curioso que en ese centro educativo, estudiara junto
a él el escritor ruso Mijaíl Prishvin.
Posteriormente,
Nikolái continuó sus estudios en la Facultad de Medicina de la
Universidad de Moscú. Más tarde se unió a un círculo marxista, lo
que le llevó a desarrollar sus ideas revolucionarias. En 1893 fue
elegido representante de la asociación de Yelets en el consejo de
asociaciones de la universidad.
En
1904, Semashko se vio obligado a trasladarse a Nizhni Nóvgorod para
evitar ir a la cárcel por sus actividades revolucionarias. Allí
trabajó como médico del consejo rural, sin dejar de dedicarse a la
propaganda en numerosas fábricas y talleres locales.
Durante
los acontecimientos revolucionarios que tuvieron lugar al año
siguiente, Nikolái fue uno de los instigadores de la huelga en la
fábrica de Sormovo, a raíz de lo cual volvió a caer en manos de
las fuerzas del orden. En 1906, el joven emigró a Suiza, donde
conoció a Vladimir Lenin...
Trabajo
editado por la Universidad Sechenov. Traducción
Nestor Guadaño
Nikolái
Semashko, fue uno de los primeros defensores de la vida sana, un
apasionado revolucionario y, al mismo tiempo, un político de talento
que salvó de la ejecución a numerosos médicos, auxiliares de
medicina y enfermeras acusados de apoyar al movimiento blanco.
Sobre
Nikolái Semashko, su sistema y su influencia en la medicina moderna,
hablaron el director del Departamento de Salud Pública y
Sanidad «N. A. Semashko», de la Universidad
Sechenov, el profesor de la cátedra Valeri Tregubov, la nieta
del primer comisario de salud pública, Elena Farobina, que trabajó
durante 32 años en el Centro de Maternidad e Infancia de Sechenov, y
otros expertos.
El
23 de septiembre, en la Universidad Sechenov, se organizó
una visita guiada para todos los interesados al Museo de
Historia de la Medicina del Centro Troyan, donde se conservan más
de 50 documentos de archivo únicos y objetos personales del
académico. Los invitados depositaron flores ante el busto de
Semashko, y visitaron su tumba, que había sido acondicionada por
voluntarios de la universidad.
Abajo
la partera tradicional
Hacia
1913, la mortalidad infantil en Rusia alcanzaba cifras desde los 240
a 270 niños muertos por cada 1.000 nacidos vivos. El 95% de los
nacimientos tenían lugar en los domicilios y en condiciones
insalubres, ocasionando el aumento de la morbimortalidad
maternoinfantil. El abandono de los niños, fruto de embarazos no
deseados era una realidad alarmante. En ese año, solamente existían
9 clínicas pediátricas y 19 guarderías en Moscú. La esperanza de
vida apenas llegaba a los 35 años. La duración media de la vida en
la URSS era de 32 años entre 1897-1898, y de 44 años el período
1926-1929, que se prolongó a 67 años entre 1955-1956.
Justo
tras la Revolución, en Octubre de 1917, el nuevo Comisariado
del Pueblo para el Trabajo, anunció una lista amplia y completa
de beneficios, cubiertos por los fondos de la seguridad social,
incluyendo accidentes y enfermedad, atención médica, y licencia de
maternidad, aún a pesar de la guerra civil, y de las
adversidades y carencias del naciente Estado proletario.
En
1918, un año después de la Revolución de Octubre, Nikolái
Semashko se convirtió en el primer responsable del Comisariado
Popular de Salud Pública, un nuevo organismo encargado de la sanidad
pública y los asuntos sanitarios del país, que sirvió de modelo
para los ministerios de Sanidad de diversos países.
El
propio Semashko era un ferviente revolucionario, por lo que su camino
hacia la medicina fue espinoso. Fue expulsado de la Universidad
Imperial de Moscú, donde había asistido a clases de Iván Sechenov,
Fiódor Erisman, Nil Filatov, Grigori Zajarin y Nikolái
Sklifosovski, aún a pesar de sus buenos resultados académicos, por
ayudar a organizar una manifestación masiva de estudiantes y
trabajadores.
El
futuro académico fue encarcelado durante tres meses, expulsado de
Moscú y sometido a vigilancia policial. Entonces se trasladó a
Kazán y se matriculó en la facultad de medicina de la Universidad
Imperial de Kazán. Pero también de allí le pidieron que se
marchara: tras participar en una gran manifestación política, se le
prohibió vivir en el campus universitario. Se marchó de la ciudad,
pero no abandonó los estudios: llegó a un acuerdo con los
profesores de la universidad, se instaló a las afueras y,
disfrazado, con gafas, barba y bigote postizos, asistía a las clases
nocturnas en la universidad, tras lo cual aprobó brillantemente los
exámenes y obtuvo el título académico. Luego vinieron las
organizaciones clandestinas, las detenciones, la vigilancia policial,
la emigración a Ginebra, donde conoció a Lenin, y a París, el
regreso y el trabajo como médico rural en pueblos y aldeas, las
operaciones quirúrgicas y la lucha contra el tifus…
Cuando
Nikolái Semashko fue nombrado Comisario del Narkomzdrav
(Comisión Popular por la Salud Pública), heredó de la Rusia
imperial un sistema sanitario devastado por la Guerra Civil y
fragmentado, compuesto por organizaciones y sociedades independientes
que no estaban conectadas entre sí. A pesar de que ya existían los
zemstvos, había una escasez catastrófica de especialistas a nivel
local: solo había un médico del zemstvo por cada 20.000 personas, y
sus servicios no eran baratos. Con tal carga de trabajo para los
especialistas, no se podía hablar de ningún tipo de prevención:
los médicos apenas daban abasto para atender partos y examinar a los
enfermos. En aquel momento, el tifus abdominal hacía estragos en el
país: entre 1905 y 1917 se contagiaron más de un millón de
personas. Y la viruela se cobró la vida de 32.000 personas solo en
1909. Según las memorias de Semashko, le impresionaban los
funerales, casi a diario, de niños campesinos infectados por
terribles enfermedades.
«Como
Nikolái Alexándrovich trabajaba como médico rural, se enfrentaba
constantemente a problemas de higiene y salubridad. De esta
experiencia le convenció de la necesidad de desarrollar activamente
la medicina preventiva, algo de lo que antes no se ocupaban a nivel
estatal», afirmó Arseni Chernomorski, conservador jefe de los
fondos del Museo de Historia de la Medicina de la Universidad
Sechenov.
Por
eso, lo primero en lo que se centró el comisario en su nuevo cargo
fue la vacunación y la concienciación de la población.
«Las
vacunas preventivas son un medio fiable para combatir las
enfermedades infecciosas intestinales», «Las
vacunas son inocuas para la salud», proclamaban los carteles
por todo el país. La vacuna contra la viruela pasó a ser
obligatoria. A quienes se negaban a vacunarse les esperaba un
tribunal popular. Gracias a los esfuerzos de Semashko y sus
seguidores, en 1939 la incidencia del tifus abdominal se redujo en un
23,8 %, y la viruela natural prácticamente desapareció: en 1939
solo se registraron dos casos de la enfermedad.
«Los
principios del nuevo sistema fueron la centralización estricta, la
planificación y, lo más importante, la asistencia médica
accesible, de calidad y gratuita para toda la población del país»,
explicó Vladimir Reshetnikov, director del Departamento de
Salud Pública y Sanidad «N. A. Semashko», de la
Universidad Sechenov.
El
comisario consideraba que la base de esa ayuda no era el tratamiento,
sino la prevención. «Desarrollar de inmediato la más
amplia actividad de educación sanitaria entre la población
(charlas, conferencias, exposiciones)», ordenó en 1918 en
el I Congreso Panruso de Departamentos Médicos y Sanitarios de los
Consejos. Por iniciativa suya, se creó en el país una red de
centros de tratamiento precoz y prevención. En las empresas con
condiciones de trabajo nocivas se abrieron unidades sanitarias y
centros de profilaxis. «Gracias a ello, los trabajadores de
las fábricas de la Unión Soviética podían recibir tratamiento de
recuperación prácticamente de forma gratuita. Al terminar la
jornada laboral, se llevaba a los trabajadores al centro de
profilaxis en autobuses y, por la mañana, se les traía de vuelta al
trabajo. El tratamiento duraba entre 18 y 21 días», explicó
Vladimir Reshetnikov.
Nikolái
Semashko fue uno de los fundadores del sistema de dispensarios: ideó
un sistema de continuidad asistencial, en el que el paciente pasaba
de un reconocimiento preventivo ambulatorio a la hospitalización si
necesitaba un tratamiento específico, explicó la jefa de servicio,
la alergóloga e inmunóloga del Departamento de Diagnóstico
y Tratamiento del Centro de Maternidad e Infancia Sechenov,
Ksenia Melníkova.
El
propio Semashko publicaba folletos escritos en un lenguaje accesible
para el gran público:
«¡Abajo
la comadrona!»,
«La
tuberculosis: el azote de los campesinos»,
«La
revolución cultural y la mejora de las condiciones de vida».
El
Comisariado de Salud recordaba su importante papel, en imágenes
acompañadas de versos:
«Él
te cuida,
en
casa y en la calle,
para
que seas un tipo sano,
y
no una gallina mojada».
Y
para sus colegas médicos, Semashko escribía manuales dedicados a la
organización de hospitales, policlínicas y puestos de asistencia
médica, y de obstetricia.
La
primera cátedra de higiene social

Nikolái
Semashko fue el primero en plantear la cuestión del trasfondo social
de muchas enfermedades. Estaba convencido de que la enfermedad no
surge de la nada, sino por la acción de factores externos sobre el
ser humano. Para fundamentar científicamente este enfoque y formar a
especialistas destinados a trasladar el énfasis del tratamiento a la
prevención y la resolución de problemas sociales, en 1922 Semashko
creó en la Facultad de Medicina de la Primera Universidad de
Moscú, la primera cátedra de higiene social del país, que
durante varias décadas marcó el desarrollo de la ciencia médica en
la RSFSR.
«No
todos los médicos acogieron con agrado esta decisión. Hubo quienes
se opusieron a los nuevos enfoques. Pero más tarde se reconoció en
todo el mundo la necesidad de la prevención», señaló
Reshetnikov.
Semashko
consideraba que la clave de la prevención, era llevar un estilo de
vida saludable. Se puede decir que fue uno de los primeros defensores
de la vida sana. Según los recuerdos de su nieta, la pediatra Elena
Farobina, no bebía ni fumaba, practicaba ejercicio físico, iba a la
montaña, esquiaba y vivió hasta los 75 años, lo que superaba con
creces la esperanza de vida media de la época.
El
gasto en servicios médicos aumentó de 140 millones de rublos por
año, a 385 entre 1923 y 1927. En 1928, había 158.514 camas de
hospital en áreas urbanas. 59.930 en áreas rurales, 5.673 camas de
centros médicos en áreas urbanas, y 7.531 en áreas rurales. 18.241
camas de maternidad en áreas urbanas y 9.097 en áreas rurales. Se
edificaron 2.000 nuevos hospitales que se realizaron entre 1928 y
1932. El Gosplan (Comité Estatal de Planificación) responsable de
la elaboración de los planes quinquenales, proyectó que el gasto en
salud sería del 16% del presupuesto total del gobierno en 1929.
Nikolái
Semashko estaba firmemente convencido, de que la mejora de la salud
de la población debía comenzar por la madre y el niño. Por eso se
abrieron por todo el país hospitales infantiles y maternidades
(entre 1914 y 1929, el número de camas en ellos aumentó en un 60
%), así como centros de atención a la mujer, donde se atendía
gratuitamente a las embarazadas. «El
sistema que existe hoy en día, en el que el seguimiento de la mujer
embarazada, la parturienta y el niño es continuo, ya se había
establecido en aquella época»,
señaló Reshetnikov.
En
el ámbito de la salud sexual, el programa soviético de educación
también la consideró urgente debido a las restricciones sobre el
sexo, y la alarmante incidencia de enfermedades venéreas. De esta
forma se desarrolló la educación sexual en la unión soviética,
que precedió a medidas importantes para disminuir la morbimortalidad
de las mujeres, como fue la legalización del aborto.
En
1920, la Rusia soviética se convirtió en el primer país del mundo
en legalizar el aborto. La legalización se llevó a cabo de
conformidad con el decreto del Comisariado Popular de Salud y el
Comisariado Popular de Justicia del 16 de noviembre de 1920 «Sobre
la interrupción artificial del embarazo».
Y
como la mujer soviética era, ante todo, una trabajadora, se abrieron
por todas partes centros de lactancia y guarderías, incluidas las
móviles: se llevaba a los niños directamente al campo para que las
trabajadoras pudieran alimentarlos. En las grandes ciudades se
crearon institutos de investigación sobre la protección de la
maternidad y la infancia. Todo este rico bagaje dio sus frutos. Si en
1920, 350 de cada mil bebés no llegaban a cumplir un año, en 1940,
esa cifra se redujo a 100 de cada mil.
A
finales de la década de 1920 se habían creado en el país 7.500
centros médicos rurales. N. Semashko organizó el servicio de
asistencia médica de urgencias, gratuito. En comparación con
Occidente, este sistema no se implantó a escala nacional, hasta
mucho más tarde, en la década de 1940. El número de visitas a
domicilio a pacientes se multiplicó por 18 en 1930, en comparación
con 1914.
Como
funcionaba el sistema asistencial en toda la Unión Soviética
Los
centros primarios de atención, se crearon alrededor de las
diferentes comunidades sanitarias en los llamados Policlínicas
Rurales, bajo el control médico de los Hospitales de la Región.
Allí se desarrollaba la primera actuación sanitaria, donde se
resolvían las patologías ambulatorias más extensas, en las
principales especialidades: pediatría, medicina de adultos y
ginecólogos-obstetras. Si el problema no podía resolverse en el
primer nivel, se intentaba resolver en un segundo nivel, Hospitales
Centrales de la Región, en estas unidades médicas se atendían a
los pacientes que tenían una mayor complejidad, actuando con un
mayor equipamiento técnico y de especialistas.
Además
es un avance social importantísimo, que todas las industrias
contaban con un servicio médico propio, que se encargaba de la
atención de los trabajadores y obreras, realizando extensas
actividades de promoción de la salud, y prevención de las
enfermedades laborales.
La
jornada laboral de los trabajadores de la salud era de 6,5 horas,
distribuidas en 3 horas para la atención clínica, 3 horas de
asistencia a domicilio y media hora para la educación para la salud.
La protección sanitaria, desde los médicos más calificados hasta
los sanitarios rurales, llegaba a todos los hogares. En la zona
rural, los koljoses (granjas colectivas) se encargaban de garantizar
el equipamiento de los hospitales de la región, y el Estado de
pagarle el sueldo a los trabajadores
La
educación médica también fue transformada.
Las
facultades de medicina comenzaron a diferenciarse de las
universidades clásicas, y la formación se realizaba combinando
ciencia y práctica. Las facultades de medicina se hicieron
accesibles para todos, y los estudiantes con buenos resultados podían
contar con becas. Se abrieron residencias y comedores. En definitiva,
en 1929, en comparación con 1914, el número de trabajadores
sanitarios se triplicó, y el de graduados de las facultades de
medicina se multiplicó por siete.
Se
hizo realidad la posibilidad de que los obreros y los campesinos
pudieran ir a balnearios. En 1921, Crimea se convirtió en un
balneario para toda la Unión. El comisario recorrió todos los
sanatorios existentes en la península. «Comprobaba
constantemente cómo era la alimentación, cómo era la atención
médica, hasta el punto de cuánto tiempo pasaba el paciente en el
mar y tomando el sol», contó Elena Farobina.
El
estudio realizado por Vladimir Reshetnikov y Evguéni Arsentiev,
graduado de la Universidad Sechenov, permitió descubrir
un dato curioso. En el momento en que N. Semashko llegó a Crimea
para poner en marcha el sector sanatorio residencial, por mandato de
Vladimir Lenin, en la península se desataban las represiones contra
los «enemigos de clase», entre los que se encontraban médicos,
enfermeras y auxiliares de enfermería, acusados de apoyar al
Movimiento Blanco.
Entonces,
Nikolái Semashko comenzó a escribir a los miembros de la Comisión
Extraordinaria de toda Rusia, incluido su presidente, Dzerzhinski. A
juzgar por los documentos encontrados en el archivo estatal, solicitó
la liberación de los trabajadores sanitarios condenados durante la
Guerra Civil, y que se encontraban bajo investigación, alegando que
necesitaba personal para trabajar en los sanatorios. Gracias a la
intervención del comisario, fueron absueltos unos 300 médicos,
enfermeras, auxiliares de enfermería y otros especialistas.
Se
implementó una urgente línea de investigación sobre los problemas
más lesivos que tenía el pueblo, y la industria fue nacionalizada,
para producir los productos farmacológicos necesarios para combatir
las enfermedades. Se creó la división químico-farmacéutica en
el Instituto Ruso de Química Aplicada, y en el
Instituto de Investigación Químico-Farmacéutica, encargados
de producir antibióticos, vitaminas, antitoxinas y vacunas.
Mientras
Nikolái Semashko fue comisario del pueblo, prácticamente no se le
veía por casa, según el testimonio de la nieta del médico, Elena
Farobina, incluso en las cartas que enviaba a su esposa e hijos
hablaba de las reuniones del Comisariado
de Salud y del Comité Central del Partido.
N. Semashko dejó su cargo en 1929.
En
su libro sobre la “Protección
de la salud en la URSS”,
publicado en 1934, Semashko estableció principios comunes como
unidad de organización y centralización de la atención médica,
igualdad de acceso a la atención médica para todos los ciudadanos,
métodos y tratamientos de prevención unificados, la eliminación de
la base social de las enfermedades, la realización de amplias
medidas sanitarias, epidemiológicas y terapéuticas, participación
de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud
y medidas profilácticas, es decir, la prevención, involucrando a la
población en la atención de salud, dando prioridad a los niños y
las madres.
Continuó
editando la Gran Enciclopedia Médica de la Unión Soviética,
que se publicó bajo su dirección entre 1927 y 1936, una obra
fundamental que atendía las preguntas de millones de pacientes.
Cuando
comenzó la Gran Guerra Patria, fue uno de los primeros en alistarse
como voluntario, pero no lo aceptaron en el frente, por lo que se
quedó en la retaguardia para tratar a los heridos. Tras la guerra,
Nikolái Alexándrovich escribió mucho sobre sus consecuencias
sanitarias y participó en la reconstrucción del sistema sanitario
en los territorios liberados. En 1945, Nikolái Semashko fue elegido
miembro de pleno derecho de la Academia de Ciencias Pedagógicas de
la RSFSR.
Estableció
nuevas organizaciones: la Unión Federada de Trabajadores
Médicos de Rusia, la Junta Sanitaria Militar, el Instituto Estatal
de Higiene Social, la Atención de Emergencia de
Petrogrado Skoraya, y la Comisión de
Psiquiatría.
En
total, en el departamento se analizaron 20 obras de contemporáneos
de Nikolái Semashko en las que se menciona al académico, según
explicó Valéri Tregubov, profesor del Departamento de Salud
Pública y Asistencia Sanitaria «N. A. Semashko»: «Sus
compañeros e investigadores escribieron no solo sobre sus logros,
sino también sobre sus cualidades humanas. En total, mencionaron
unas 80 cualidades diferentes propias de Nikolái Alexándrovich,
pero sobre todo destacaban su amor por las personas, por la patria y
por la causa a la que dedicó su vida».
Los
investigadores siguen discutiendo, basándose en sus manuscritos y
otros documentos, en qué fecha exacta nació Nikolái Semashko.
Entre las opciones se encuentran el 8 de septiembre según el
calendario antiguo (20 o 21 según el nuevo) y el 14 de septiembre
según el calendario antiguo (26 según el nuevo).
El
sistema no desapareció, sino que se transformó
Aunque
Nikolái Semashko ocupó el cargo de comisario del pueblo de Sanidad
durante once años, en ese periodo relativamente breve se creó en la
URSS, prácticamente desde cero, el sistema sanitario soviético, que
posteriormente recibió el nombre del académico. A pesar de las
convulsiones del siglo XX, el modelo de Semashko demostró ser
resistente. En las condiciones en las que se creó, la única vía
era un sistema centralizado y planificado de forma rígida.
Al
principio, el propio N. Semashko se oponía a la creación
del Narkomzdrav, según contó Arseni
Chernomorski: «Compartía la postura característica de
muchos médicos de las juntas locales ya en el periodo
prerrevolucionario, cuando se hablaba de la creación de un
ministerio de salud. Consideraban que sería un aparato burocrático
adicional que complicaría su trabajo. Y por eso resulta aún más
sorprendente que Nikolái Semashko se convirtiera en el primer
comisario de Salud. Pero hay una explicación para ello. Cuando, en
1917-1918, dirigía de hecho la sanidad de Moscú, fue testigo del
panorama desolador de la época revolucionaria, el vacío de poder,
la discordia y la decadencia en todos los ámbitos de la vida. Por
eso, a pesar de su postura anterior, se convenció de la necesidad de
crear un órgano centralizado».
La
sanidad soviética, por tanto, es un sistema de atención social
completo: destinado a todos los obreros y campesinos, en cuya
planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las
cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es
decir, millones de personas a los que atendía, y eran atendidos por
esta planificada red sanitaria, que hasta hoy es, la más grande que
nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los
rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.
Pero,
por supuesto, el sistema no podía permanecer inmutable para siempre:
el país cambiaba, y con él también el sistema sanitario. «No
obstante, en nuestros trabajos científicos hemos demostrado que, en
la Rusia actual, el sistema de Semashko no ha desaparecido por
completo, sino que se ha reformulado. El principio de la asistencia
médica gratuita y accesible para todos se ha conservado en el marco
del programa de garantías estatales para la prestación gratuita de
asistencia médica a los ciudadanos».
«El
carácter planificado se transformó, por ejemplo, en el Programa
Estatal de la Federación de Rusia «Desarrollo de la sanidad», y en
los proyectos nacionales «Sanidad» y «Demografía». «La
educación también se ha construido siguiendo los principios de
Nikolái Semashko: la unidad de la ciencia y la práctica con la
transición a un sistema de formación continua de los
especialistas», señaló Vladimir
Reshetnikov.
Por
no hablar de que, en ningún caso, han perdido su relevancia
iniciativas del académico como la prevención de enfermedades, la
protección de la maternidad y la infancia, la vacunación y muchas
otras, que han resistido el paso del tiempo y, sin ellas, es difícil
imaginar la medicina moderna, afirmó Oleg Mitrokhin, director
del Instituto de Salud
Pública «F.
F. Erisman», de la Universidad Sechenov.
El
modelo integrado logró un éxito considerable en el tratamiento de
enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la fiebre tifoidea y
el tifus. En 1985 la URSS tenía cuatro veces más doctores y camas
de hospital por cabeza, en comparación con EEUU.
Lo
mejor del sistema de Semashko, se tomó como base de la medicina
asistencial en muchos países. Se convirtió en el modelo en el que
se inspiró el sistema de Beveridge, que se implantó en el Reino
Unido, Finlandia, Portugal, Australia, España, Singapur, Italia,
Suecia, Canadá y otros países. En Serbia se aplica una combinación
del modelo de Semashko y el modelo alemán de Bismarck. El sistema
soviético sigue vigente en Cuba.
En
1958, Viktor Zhdánov, Viceministro de Salud de la URSS, propuso a la
Asamblea Mundial de la Salud una iniciativa global conjunta para
erradicar la viruela. La propuesta fue aprobada en 1959 bajo el
nombre de «Resolución WHA11.54». Trabajando
sobre la base de esta resolución durante los siguientes 20 años, en
1980 la Organización Mundial de la Salud declaró formalmente la
extinción de la enfermedad de la viruela. Uno de los mayores logros
de la humanidad y de la ciencia, siendo el principal responsable la
URSS.
En
1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la OMS, el bloque de países
socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez
a nivel mundial, se definía a la medicina como un servicio público,
con un único voto en contra: el de EEUU. En medicina este principio
se conoce como la Declaración de Alma-Ata y especifica lo
siguiente:
“El
pueblo tiene el derecho y el deber, de participar individual y
colectivamente, en la planificación y aplicación de atención a su
salud”.