jueves, 9 de abril de 2026

¿Será capaz la OTAN de sobrevivir a la crisis entre EE.UU. y sus aliados?


1 abril de 2026

Omar Havana / Gettyimages.ru

La OTAN, especialmente debilitada tras el regreso del presidente Donald Trump y el conflicto en Oriente Medio, sobrevivirá, pero lo hará de forma distinta a como estaba funcionando hasta el momento, valoró Dmitri Trenin, director del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Rusia.

El regreso de Trump cambió las dinámicas de la OTAN

De acuerdo con Trenin, Trump «comenzó a posicionar a Estados Unidos no como el líder que trataba a sus protegidos de forma paternalista y a menudo condescendiente, sino como una potencia hegemónica severa, exigiendo que sus aliados cubrieran íntegramente sus gastos de defensa». Washington obligó a esos socios, que al principio reaccionaron con inquietud, a aumentar su corresponsabilidad y gastos en defensa hasta alcanzar el 5 % del PIB.

El enfoque de la organización se modificó con el cambio de presidencia. Algunas medidas, como la adopción de una estrategia de confrontación económica y geopolítica con China, y la creación de la necesidad de reordenar los recursos, redefinirían la coalición.

«Al no considerar a Ucrania un activo importante y temiendo una escalada de la guerra, provocada, como lo ha declarado repetidamente, por las acciones del equipo del presidente Joe Biden, Trump redujo —aunque no eliminó— la participación de Estados Unidos en el conflicto. Trasladó los costos del armamento de Kiev a Europa e inició un proceso de negociación con el Kremlin, excluyendo a los europeos», recapituló el experto.

No obstante, la fuerte inversión política y económica de las élites de Europa Occidental en el conflicto en Ucrania generó nerviosismo, puesto que, para ciertos sectores, la crisis pasó a servir como instrumento para fortalecer a la Unión Europea y fomentar la militarización como motor económico.

A este sentimiento de inquietud se le sumó el cuestionamiento de la soberanía de Canadá y Groenlandia por parte de Trump, que desafió los principios básicos de la OTAN y socavó la defensa colectiva. Sin embargo, según Trenin, siempre existió ambigüedad en cuanto al Artículo 5, puesto que el Senado estadounidense ratificó el tratado garantizando que Washington no entrara en guerra de forma automática.

¿El fin del «paraguas nuclear»?

Según el experto, la fiabilidad de Estados Unidos para arriesgarse a un conflicto nuclear en defensa de todos sus aliados de la OTAN es cuestionable, por lo que la idea de un incondicional «paraguas nuclear» estadounidense se ha desmoronado, forzando a Europa a buscar alternativas propias.

Francia, al ser la única nación de la UE con armamento nuclear, ha sugerido compartir esa capacidad con sus aliados, pero la decisión final dependería del presidente francés, por lo que hay dudas sobre si París realmente arriesgaría su propia seguridad en aras de otras capitales europeas.

Por otra parte, el Reino Unido tiene restricciones técnicas, puesto que su arsenal nuclear depende de los sistemas Trident de fabricación estadounidense. Dado que el país necesita la autorización de Washington para operarlos, esto condiciona cualquier garantía británica independiente.

Paralelamente, en Alemania se debate sobre una disuasión nuclear propia de Europa, mientras que Polonia manifiesta abiertamente su interés en obtener armas nucleares. Este escenario resulta desestabilizador y revive el temor a la proliferación nuclear en una región que tradicionalmente había seguido normas contrarias a esas armas.

A pesar de las fisuras, la OTAN no se desintegrará

Desde su fundación en 1949, la OTAN ha continuado expandiéndose hasta llegar a los 32 miembros, al incorporar a Finlandia y Suecia después de la operación militar rusa en Ucrania en 2022. En este conflicto, de acuerdo con el experto, la alianza ha llegado a reforzar su postura antirrusa con más éxito que en ningún otro momento desde la Guerra Fría, por lo que Moscú se ha encontrado con un Occidente colectivo opuesto a Rusia.

Sin embargo, ahora los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán han puesto en evidencia de nuevo que la solidaridad en la OTAN es condicional. Esta vez, las nuevas fisuras en la organización se dan especialmente en cuanto a la dificultad para implementar soluciones militares de forma rápida y en la falta de cooperación y consenso cuando Trump ha solicitado apoyo en el conflicto.

De acuerdo con Trenin, aunque la OTAN, en una crisis por la no convergencia de intereses, podría dejar de ser la misma, no se desintegrará. Estados Unidos no plantea retirarse totalmente de Europa, puesto que la organización le resulta fundamental para conservar su influencia y manejar el vínculo con Rusia y sus aliados europeos. De otra parte, Washington ve a la Unión Europea como un rival económico, por lo que la estructura de la OTAN le sirve como herramienta política y militar para asegurar su dominio en la región.

Europa Occidental sin margen de maniobra

De acuerdo con el autor, «los intereses nacionales de los Estados miembros de la UE siguen siendo primordiales, incluso en el contexto de una profunda integración. Las instituciones europeas tienen mucha menos legitimidad ante los europeos que los gobiernos nacionales. Una unificación militar de Europa, por así decirlo, centrada en Bruselas (la UE), es improbable».

Además, Trenin recuerda que el posible liderazgo de esta fuerza tampoco estaría claro: Francia no tiene capacidad suficiente, Alemania enfrenta desconfianza histórica en su rearme, y el Reino Unido está fuera del eje de la UE. Además, el liderazgo colectivo (París-Berlín-Londres) es inestable y las aspiraciones de países como Italia, España y Polonia dificultarían cualquier consenso.

Así pues, de acuerdo con el autor, la OTAN será entonces más condicional y basada en intereses individuales. «Estados Unidos seguirá al mando, pero los compromisos mutuos de los ‘mosqueteros’, cuyo juramento —’uno para todos, todos para uno’— constituyó el fundamento ideológico de la alianza, se verán significativamente debilitados. En estas circunstancias, no habrá un ejército europeo unificado; las fuerzas armadas conjuntas de la OTAN, compuestas principalmente por europeos pero controladas por el Pentágono, se mantendrán. Estas fuerzas combinadas se convertirán en el primer escalón en el enfrentamiento de la OTAN con Rusia; Estados Unidos quedará relegado a un segundo plano o incluso a un papel de reserva».

Trenin señala, además, que la actual transformación de las relaciones internacionales trasciende a la OTAN, evidenciando una pérdida de cohesión en los bloques militares tradicionales.

Fuente: esrt.press 

Cada trabajador genera 262.730 euros de media al año, pero solo recibe 39.900


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Un informe revela que por cada euro de salario, cada trabajador produce 6,6 euros de ingreso a su patrón, mientras la productividad sigue creciendo.

Los trabajadores del Estado español generan de media 262.730 euros al año por asalariado, pero apenas reciben 39.900 euros, según datos de Analistas Económicos de Andalucía  (AEA) a partir de la información de los Registros Mercantiles correspondiente al ejercicio 2023. Esta brecha de más de 222.830 euros por trabajador representa el excedente que la clase obrera produce y que los empresarios se apropian, destinando una parte a gastos y embolsándose el resto.

El informe Análisis Económico-Financiero de la Empresa Española 2025, elaborado por AEA sobre una muestra homogénea de 711.000 sociedades mercantiles, desglosa con claridad esta dinámica de explotación. El informe evidencia que la productividad supera con creces los salarios en todas las comunidades autónomas. Araba, Bizkaia y Gipuzkoa lideran con 350.412 euros generados frente a solo 47.811 euros recibidos; Nafarroa registra 327.162 euros frente a 46.643; Galiza alcanza 310.899 euros frente a 37.448; Catalunya suma 263.443 euros generados y únicamente 44.182 recibidos. La media estatal se sitúa en 262.730 euros de productividad y 39.900 euros en salarios, lo que arroja una ratio de 6,6 euros, es decir, por cada euro pagado en salario, cada trabajador genera 6,6 euros en ingresos al empresario.

Según AEA, los ingresos de explotación por empleado en sectores como el comercio (429.408 euros) o la industria (414.200 euros) contrastan con los servicios no comerciales (148.244 euros), pero en todos los casos los sueldos quedan muy por debajo. En lugares como Canarias (173.165 euros generados vs. 30.845 euros de salario) o Extremadura (186.923 vs. 29.010) la brecha es aún más abismal.

Productividad creciente

La evolución de los últimos años confirma esta tendencia de transferencia de rentas del trabajo al capital. Según los datos históricos del mismo equipo de analistas, en 2021 las ganancias empresariales por empleado rondaban los 234.000-261.000 euros de media según la muestra, con sueldos en torno a 36.000-39.000 euros.

El informe también menciona la productividad de los trabajadores en las empresas del Estado español, medida como «ingresos de explotación por empleado», y cómo esta ha mostrado una tendencia alcista en los últimos años, pasando de niveles cercanos a los 234.000-261.000 euros en 2021 a los 262.730 euros registrados en 2023. Aunque el crecimiento de las ventas se moderó ese año tras el fuerte repunte del 23% en 2022, los ingresos generados por cada trabajador continuaron aumentando.

Estos datos, además de cuantificar la explotación de la clase trabajadora, ponen en tela de juicio los discursos sobre «el absentismo laboral», a menudo inducidos por las patronales y medios de comunicación afines.

Fuente 

Sobre la economía del imperialismo

                                                                                                                                                                                                                                       2 abril, 2026 Michael Roberts











En 2021, Guglielmo Carchedi y yo publicamos un artículo en la revista Historical Materialism llamado «La economía del imperialismo moderno». El artículo se centró exclusivamente en los aspectos económicos del imperialismo. Lo definimos como «la apropiación neta persistente y a largo plazo por parte de los países capitalistas avanzados de alta tecnología de plusvalor transferido de los países dominados de baja tecnología».  Identificamos cuatro canales por los que el plusvalor fluye a los países imperialistas: el dominio y señoreaje de su moneda; los flujos de ingresos de las inversiones de capital; el intercambio desigual (UE) a través del comercio; y cambios en los tipos de cambio.

No negamos otros aspectos de la dominación imperialista de la mayoría del mundo, es decir, en particular, el poder militar y el control político de las instituciones internacionales (ONU, FMI, Banco Mundial, etc.) y el poder de la «diplomacia internacional». Pero en el documento nos centramos en los aspectos económicos, que argumentamos que son en última instancia el factor determinante que impulsa estos otros rasgos extremadamente importantes, pero determinados, como la dominación militar y política, así como la preeminencia cultural e ideológica.

En ese artículo, prestamos especial atención a la cuantificación del intercambio desigual (UE), es decir, la transferencia de plusvalor a través del comercio internacional de exportación. Utilizamos dos variables en nuestro análisis de la UE: la composición orgánica del capital y la tasa de explotación, y medimos cuál de estas dos variables es más importante para contribuir a las transferencias de la UE.

Descubrimos que desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el bloque imperialista (BI) obtuvo anualmente alrededor del 1 % de su PIB a través de la transferencia de plusvalía en el comercio internacional del resto de las principales economías «en desarrollo» (PEN) en el G20; mientras que este último perdió alrededor del 1 % de su PIB en plusvalía transferida al bloque imperialista. Y estas proporciones están aumentando.

La otra gran área de transferencias de ingresos proviene del flujo internacional de ganancias, intereses y rentas apropiados por el bloque imperialista a través de su inversión en activos, tanto tangibles como financieros, en la periferia. Medimos esto a partir de los flujos netos de ganancias, intereses y alquileres al bloque imperialista, lo que el FMI llama ingresos netos de crédito primario, en comparación con los del resto del G20.

Para esta nota, decidí actualizar ese aspecto de la dominación económica comparando primero los flujos brutos de ingresos de crédito primario para las economías del G7 y los BRICS. Acabo de mirar los años del siglo XXI. Los flujos de ingresos brutos al G7 son ahora siete veces mayores que los recibidos por los BRICS.

Lo que también he descubierto es que después de contabilizar los débitos, es decir, los ingresos que fluyen, la posición NETA es aún más fuerte. El flujo neto anual de ingresos a las economías del G7 fue de alrededor del 0,5 % del PIB del G7. De hecho, las cinco principales economías imperialistas (G5) obtuvieron un asombroso 1,7 % de su PIB anual de tales entradas netas. Por el contrario, las economías de los BRICS perdieron el 1,2 % de su PIB anual por salidas netas.

Si nos fijamos en los flujos de ingresos netos para cada país del G7 y los BRICS, los mayores ganadores de las últimas dos décadas han sido Japón, con sus enormes tenencias de activos extranjeros y el Reino Unido, el centro rentista de los circuitos financieros. Los países de los BRICS que más han perdido (como parte de su PIB) han sido Sudáfrica y Rusia.

Ahora, si se suma la ganancia/pérdida del 1 % del PIB en ingresos del comercio internacional descrito anteriormente, entonces el bloque imperialista se beneficia en un 2-3% del PIB cada año de la explotación de los BRICS, las principales economías del «Sur Global», lo que equivale en efecto a su crecimiento anual promedio del PIB real en el siglo XXI.

La Base Mundial de Datos de Desigualdad (WID), el grupo de economistas de «desigualdad» con sede en París, incluidos Thomas Piketty y Daniel Zucman, acaba de  publicar un análisis profundo de lo que llaman el «rendimiento excesivo» obtenido por el bloque imperialista rico de los activos mantenidos en el extranjero. El WID encuentra que los activos y pasivos brutos de los extranjeros se han vuelto más grandes en casi todas partes, pero particularmente en los países ricos, y la riqueza extranjera ha alcanzado alrededor del doble del tamaño del PIB mundial, o una quinta parte de la riqueza mundial. El bloque imperialista controla la mayor parte de esta riqueza externa, con el 20 % de los países más ricos que capturan más del 90 % de la riqueza extranjera total. El WID también incluye la riqueza oculta en los paraísos fiscales y los ingresos de capital devengados de ella.

El exceso de rendimiento se define como «la brecha entre los rendimientos de los activos extranjeros y los rendimientos de los pasivos extranjeros». El WID encuentra que esto ha aumentado significativamente para el 20 % de los países más ricos desde el año 2000. Las transferencias de ingresos netos de los más pobres a los más ricos ahora equivalen al 1 % del PIB del 20 % de los países más ricos (y al 2 % del PIB del 10 % de los países más ricos), al tiempo que la del 80 % menos rico se deteriora en aproximadamente un 2-3 % de su PIB. Estos resultados son bastante similares a los resultados que obtuve para los flujos de ingresos netos de crédito ya citados.

Lo que nos llamó la atención en nuestro artículo original fue que el bloque imperialista de países tal como lo definimos en 2021 era prácticamente el mismo que esas economías capitalistas avanzadas que Lenin identificó como el grupo de países imperialistas en 1915, alrededor de 13 países más o menos. Apenas ha habido adiciones al club, que ha estado cerrado a nuevos miembros. Las economías capitalistas emergentes en el siglo pasado fueron condenadas a la dominación por el bloque imperialista. Este nuevo estudio del WID confirma esa conclusión. Durante los últimos 50 años en su encuesta, el bloque imperialista no ha cambiado y ha aumentado su extracción de ingresos por riqueza del resto, y eso incluye a países como China, India, Brasil y Rusia. En ese sentido, estos países  BRIC no pueden considerarse ni siquiera subimperialistas, y mucho menos imperialistas.

Eso me lleva a algunas ideas sobre el tema de la superexplotación. La superexplotación se ha definido como esa situación en la que los salarios son tan bajos que están por debajo del valor de la fuerza de trabajo, es decir, la cantidad de valor necesaria para mantener a los trabajadores activos y reproduciéndose lo suficiente como para seguir trabajando. Los trabajadores con salarios y niveles de beneficios por debajo de ellos son de hecho indigentes. Se ha argumentado que esta es la principal característica de la explotación imperialista del Sur Global. Los salarios son tan bajos allí que están por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Es la superexplotación la que permite a las multinacionales imperialistas obtener sus súper ganancias en el comercio, la facturación y los ingresos de inversión.

En nuestro artículo original, nos preguntamos si la «superexplotación», que sin duda existe, es necesariamente el principal impulsor de la transferencia de plusvalía de los países pobres a los ricos. En nuestra opinión, el mecanismo de explotación capitalista y transferencia de plusvalía hace ese trabajo sin tener que recurrir a la superexplotación como causa principal.

Además, la superexplotación internacional implicaría que hay algún nivel salarial promedio internacional que podría actuar como un indicador del valor de la fuerza laboral a nivel mundial. Pero aunque hay precios de mercado internacional para los bienes y servicios de exportación, no hay un salario internacional. Los salarios están determinados en gran medida por el equilibrio de poder entre los capitalistas y los trabajadores de cada país. Claro, hay presiones internacionales y las empresas capitalistas nacionales en el Sur Global que compiten en los mercados mundiales con empresas mucho más avanzadas tecnológicamente del bloque imperialista a menudo solo pueden sobrevivir bajando los salarios de sus trabajadores. Pero eso significa que la tasa de plusvalía o explotación aumenta para compensar la pérdida de plusvalía en el comercio internacional con las empresas imperialistas dadas sus tecnologías más productivas.

De hecho, en nuestro artículo original, descubrimos que era una combinación de los dos factores: una mejor tecnología que reduce los costes por unidad para las economías ricas; además de una mayor tasa de explotación en los países más pobres que contribuye a esa transferencia anual del 1% del PIB de beneficios de los BRICS al club imperialista. Descubrimos que la contribución de una tecnología más productiva contra tasas más altas de explotación en la transferencia de plusvalía de los países pobres a los países ricos era de alrededor 60:40.

¿Podríamos medir si la transferencia de valor se debe a la «superexplotación o no»? Una forma sería mirar los niveles salariales nacionales de pobreza. Varían mucho entre los países y entre los países ricos y pobres. Si estos niveles pueden considerarse el punto de inflexión de los salarios por encima o por debajo del valor de la fuerza de trabajo, entonces el porcentaje de trabajadores tanto en países ricos como pobres que ganan menos que esos niveles nacionales podría considerarse «superexplotados».

El punto aquí es que también hay trabajadores en las economías imperialistas «ricas» que son «superexplotadas» según este criterio. Y a su vez, hay muchos trabajadores en los países pobres que están ganando por encima de sus niveles salariales nacionales de pobreza.

Mire los niveles salariales de pobreza para las economías del G7 y el BRIC que calculé a partir de fuentes del Banco Mundial. Basándome en la proporción de trabajadores que ganan menos que la tasa salarial de pobreza en sus respectivos países (según lo señalado por el Banco Mundial), calculo que aproximadamente el 5-10 % de los trabajadores del G7 están siendo «súper explotados», mientras que en los BRICS es de alrededor del 25-30%. Pero eso todavía significa que el 70 % de los trabajadores de los BRICS, aunque ganan mucho menos por día que los trabajadores del G7, no están ganando por debajo del valor de su fuerza de trabajo a nivel nacional. La explotación de los trabajadores en el Sur Global es enorme, pero la superexplotación como tal no es la causa principal.

En resumen, lo que estos nuevos estudios confirman es que el imperialismo se puede cuantificar en términos económicos: es la transferencia persistente de plusvalía a los países ricos desde los países más pobres del mundo a través de un intercambio desigual en el comercio internacional y a través de flujos netos de ganancias, intereses y rentas de las inversiones y la riqueza que poseen los países ricos en los países pobres. Este proceso se desarrolló hace unos 150 años y permanece en funcionamiento.

Fuente: Sin Permiso  

miércoles, 8 de abril de 2026

Gennady Zyuganov considera que «Rusia necesita el socialismo para tener éxito»



Abril de 2026

El Partido Comunista de la Federación Rusa y su facción en la Duma Estatal informan periódicamente a los votantes sobre su labor. Para ello, el Comité Central del partido publica varias veces al año un boletín informativo especial, «Pravda», que expone las posturas y actividades de los comunistas rusos.












Este año, el boletín informativo tiene una tirada de 7 millones de ejemplares. La  edición comienza con un artículo del presidente del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), Gennady Zyuganov. Se lo presentamos a nuestros lectores.

La Duma Estatal ya ha escuchado el informe anual del gobierno ruso. Se produjo un acalorado debate. Este gira en torno a la evaluación del desempeño del gobierno en medio de la guerra sin cuartel que se ha prolongado durante cuatro años. La OTAN está demostrando una obstinación implacable en sus esfuerzos por destruir nuestro país, destruir el mundo ruso y subyugar a nuestro pueblo amante de la libertad.

La mayor desgracia para cualquier nación es la pérdida de tiempo histórico. A finales del siglo pasado, perdimos la URSS y casi perdimos Rusia. Desde entonces, la situación ha mejorado mucho. Los líderes de Rusia y China unieron fuerzas, crearon los BRICS y la OCS, y comenzaron a formar un amplio frente contra la creciente agresión de Occidente. El legado soviético y esta estrategia salvaron al país y lo mantuvieron entre las principales potencias. Sin embargo, no podemos ignorar los numerosos problemas. 

El crecimiento económico prácticamente se ha paralizado desde hace un año. Se ha reducido casi cinco veces, del 4,9% al 1%. De las 26 industrias manufactureras y mineras, 21 están estancadas o incluso en terreno negativo. La producción metalúrgica ha caído un 14%. En la industria automotriz, ha bajado un 30%. La producción de tractores y cosechadoras ha caído un 21%. ¡Y, sin embargo, hay una enorme escasez de maquinaria nueva en el campo! 

A menos que se tomen urgentemente una serie de decisiones fundamentales, nuestra espiral descendente continuará. Las empresas están asfixiadas por la deuda, incapaces de invertir en desarrollo y alta tecnología. Todos los fondos se destinan a cubrir las necesidades actuales, sin dejar margen para inversiones futuras. La generación más joven es la que más sufre. 

La deuda externa combinada del Estado y las empresas privadas ha alcanzado los 380.000 millones de dólares. En rublos, esto representa la mitad de nuestro presupuesto. Y el déficit se acerca a los 6 billones de rublos. 

El año pasado, Rusia realizó solo 17 lanzamientos espaciales, mientras que China tuvo 91 y Estados Unidos 181. Tan solo el 23 de febrero, 500 drones enemigos aterrizaron en nuestro país. Si bien nuestras fuerzas armadas derribaron casi todos, ¿quién los dirige hacia nuestro territorio? Si se presentan problemas crecientes en el sector espacial, mañana nos encontraremos extremadamente vulnerables ante el enemigo. 

El estancamiento en nuestro país es puramente obra del hombre. Es el resultado de políticas financieras y económicas erróneas y graves errores. Entre ellos se incluyen las tasas de interés infladas, que literalmente paralizan la producción. Se han eliminado las exenciones fiscales, sin las cuales las pequeñas y medianas empresas no pueden sobrevivir. Los precios de los alimentos, los medicamentos y los servicios básicos se han disparado. Naturalmente, en estas condiciones, los problemas sociales se agravan. Todo esto da lugar a la peor noticia posible: Rusia se está muriendo. Nuestra población está disminuyendo. La gente se está empobreciendo.

Surge la pregunta: ¿por qué está sucediendo todo esto? Nuestra respuesta: ¡con este rumbo de los acontecimientos, es imposible consolidar la victoria en el campo de batalla y salir de la crisis! ¡Hay que sacar conclusiones cuanto antes!

El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) propone que el gobierno y Rusia Unida reconsideren sus políticas. En primer lugar, deben adoptar el presupuesto de desarrollo que hemos elaborado. Este presupuesto prevé un aumento de los ingresos de 10 billones de rublos o más. Si el partido gobernante finalmente lo adopta, la situación cambiará por completo. 

En 1945, la Unión Soviética derrotó al fascismo y ganó la guerra más terrible. Pero no fue solo el Ejército Rojo el que demostró ser más fuerte que su enemigo. La cohesión de nuestra sociedad y de nuestro frente interno demostró ser económicamente más fuerte. Los Urales vencieron al Ruhr. 

La negligencia y el estancamiento actuales podrían tener consecuencias muy costosas. El potencial económico combinado de quienes luchan contra nosotros es diez veces mayor. Esto significa que debemos abandonar de inmediato el legado destructivo de la década de 1990. Su continuidad garantiza inflación, estancamiento de la producción, declive económico y la dictadura financiera y política de Occidente.

La fórmula para la victoria: soberanía basada en la autosuficiencia, tecnología de vanguardia, ciencia y educación de primer nivel, y crecimiento sostenible superior a las tasas mundiales. Las condiciones más importantes para lograrlo son superar las divisiones de clase social y fortalecer la sociedad. 

Por desgracia, incluso en tiempos de guerra, Rusia Unida no ha alcanzado la madurez suficiente para tomar medidas y soluciones obvias. ¡Los precios no están regulados! ¡Los objetivos clave no están definidos! ¡El desarrollo no está planificado! ¡Los recursos no se concentran para ello! ¡No hay responsabilidad personal por los fracasos! ¡Aceptar esto es perder de verdad! 

Si Rusia se muestra débil ante las amenazas externas, seremos desgarrados con mayor violencia que Yugoslavia, Irak y Libia juntas. Somos el mayor tesoro del planeta. Somos los guardianes de los valores tradicionales. Somos un pueblo que ha dado al mundo grandes ejemplos de lucha por la justicia. Pero todo esto resulta hostil para quienes aspiran a la dominación global. 

El capital global solo necesita a Rusia como un dócil apéndice para obtener materias primas. Para ello, solo requiere entre 30 y 40 millones de indígenas humillados y asolados por la guerra. Por eso, la guerra contra el mundo ruso se libra con tanta crueldad. Para imponer su voluntad, los anglosajones han desechado el derecho internacional. Esto solo los perjudica. Han abandonado por completo las normas de decencia en el ámbito internacional. La única incógnita es qué escenario pretenden prepararnos estos agresivos señores: ¿venezolano o iraní? 

Nuestros adversarios tienen amplia experiencia en lidiar con aquellos a quienes detestan. Ya han declarado campañas napoleónicas y propias de Hitler contra Rusia. Cuando estrangularon a la Unión Soviética con la «perestroika» y la «democratización», reaccionamos demasiado tarde. El resultado fue el traicionero colapso de una gran potencia: la URSS. Y la próspera Ucrania se convirtió en un sangriento campo de pruebas para Bandera. 

La mejor defensa contra la guerra es una sociedad unida y un frente interno fuerte, lo que implica una economía sólida y una nación inteligente y decidida. Es hora de difundir la experiencia única de nuestras empresas populares —la experiencia de Grudinin y Kazankov, Bogachev y Sumarokov— a todo el país. Cada trabajador se siente parte de una causa común. Esto garantiza el éxito en la producción, mejores salarios y atención para los niños y los ancianos. Ofrecen un paquete social sustancial, escuelas de alta calidad, clínicas y campamentos pioneros. En un ambiente así, la gente quiere vivir y trabajar, formar familias y tener hijos, ¡crear y planificar el futuro!

La esencia misma de nuestro Programa Victoria fomenta el trabajo valioso y creativo. Mi región natal de Oryol, bajo el liderazgo de Andrey Klychkov, ha alcanzado tasas de crecimiento cuatro veces superiores al promedio nacional. Se ha creado una base de inversión favorable. Se han destinado importantes recursos al desarrollo. Se ha construido una red de empresas eficientes. Se ha logrado una cosecha récord. 

La región de Ulyanovsk se desarrolla con paso firme bajo el liderazgo de Alexey Russkikh . Ha producido una serie de grandes aeronaves, algo de lo que otras regiones no pueden presumir. La tasa de crecimiento de la región es del cinco por ciento, en comparación con el promedio nacional del uno por ciento.

En la soleada Jakasia, Valentin Konovalov ha logrado excelentes resultados de construcción. Por primera vez en un año, se ha construido un metro cuadrado de vivienda por persona. 

Nuestros camaradas están haciendo todo lo posible para lograr la victoria en el frente. 151 convoyes del Partido Comunista de la Federación Rusa ya han partido hacia el frente. Este es, sin duda, un esfuerzo del pueblo . Los «Convoyes Rojos» se han convertido en un ejemplo de auténtica solidaridad entre los trabajadores y nuestros gloriosos soldados. 

Doscientos comisarios —comunistas y miembros del Komsomol— murieron luchando contra Bandera. Demostraron valentía, profundas convicciones antifascistas y lealtad a la patria. El Partido brinda apoyo a las familias de los participantes de la SVO. Hemos acogido a más de 25 000 niños de Novorossiya para que descansen y reciban tratamiento en la región de Moscú. Los diputados comunistas donan al fondo de apoyo a los defensores de la patria e impulsan leyes que fortalecen la soberanía y la seguridad de Rusia. 

Pero por alguna razón, la oligarquía no tiene prisa por invertir en Pobeda. Los 20 multimillonarios más ricos de Rusia siguen enriqueciéndose fabulosamente, mientras se niegan a pagar todos sus impuestos. ¡Solo en el primer mes de este año, su fortuna conjunta aumentó en otros 19 mil millones de dólares!

En el ámbito internacional, el PCFR aboga por una paz justa, la disolución de la OTAN y el libre desarrollo de los países y los pueblos. Apoya la ampliación de los lazos de Rusia con sus aliados y el fortalecimiento de los BRICS, la OCS y la OTSC. Las fuerzas patrióticas han comenzado los preparativos para el Tercer Foro Internacional Antifascista, que celebraremos a finales de mayo. Al foro anterior asistieron 165 delegaciones de 91 países, que apoyaron unánimemente nuestra justa lucha contra el fascismo y el banderaísmo.

El Partido Comunista de la Federación Rusa lucha por la libertad de los presos políticos. Hemos creado un Comité Público para la liberación del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, de las cárceles estadounidenses. Exigimos el fin del embargo a Cuba y el fin de la guerra en Irán. Insistimos en la liberación de la gobernadora de Gagauzia, Eugenia Gutsul, del alcalde de Gyumri, Vardan Ghukasyan, y de todos aquellos reprimidos por su amistad con Rusia.

Defendemos una competencia política justa en nuestro país. Abogamos por un diálogo amplio y un debate constructivo sobre las vías de desarrollo de Rusia. Sin embargo, los activistas del Partido Comunista suelen ser perseguidos y desacreditados. Quienes combaten el neonazismo, quienes defienden los intereses de los trabajadores, quienes denuncian la pobreza, la división social y la violación de los derechos ciudadanos, y quienes protegen las empresas públicas de los especuladores corporativos, son atacados. Todo esto parece una venganza por la confianza depositada en los comunistas y en nuestra fortaleza.

Recientemente, 31 activistas del partido han sido objeto de una persecución severa e infundada. Los ataques contra el PCRF se han extendido por Bryansk, Sajalín y las regiones de Irkutsk y Leningrado. Durante las elecciones de la región de Lipetsk, se registró la oficina del comité regional del PCRF. Se confiscaron equipos informáticos y ejemplares de periódicos. Por supuesto, no se encontraron irregularidades. Sin embargo, el material de campaña fue devuelto tras las elecciones. El instigador de esta afrenta, el gobernador I.G. Artamonov, no se ha disculpado ni ha asumido la responsabilidad de sus actos. 

Sergei Lezhnev, asesor del gobernador de la región de Oryol, lleva mucho tiempo detenido. Participó activamente en el envío de ayuda humanitaria al Donbás y combatió en el frente durante un año y medio. El caso en su contra está claramente amañado. 

En el Krai de Altai, la situación ha llegado a tal punto que nuestros diputados son abordados por hombres armados e interrogados sobre el trabajo de sus ayudantes. Se les obliga a explicar sus actividades legales e incluso se les amenaza con la cárcel. Incluso madres de muchos niños cuyos hijos luchaban en el frente —la diputada Lyudmila Klyushnikova y su ayudante Svetlana Kerber— han sido detenidas. Tras su liberación, se inició una nueva ola de abusos. Los diputados Yuri Kropotin y Andrei Chernobai, así como Darya Zulina, redactora jefe del periódico «Voz del Trabajo», también fueron interrogados.

Esto no es una lucha contra el crimen, sino contra la represión política y la anarquía total. Beneficia sobre todo a la quinta columna, a los remanentes de la era Yeltsin. Los revanchistas liberales sueñan con devolver a nuestro país al caos de los turbulentos años noventa. Tales acciones siembran la discordia y pisotean los principios de la democracia .

El descontento siempre se alimenta de la injusticia y la división social, así como de la degradación económica y política. Muchos en Rusia Unida ignoran esto. Nuestros proyectos de Código Laboral y Electoral están siendo bloqueados en la Duma Estatal. En cambio, impulsan leyes que paralizan los gobiernos locales y destruyen los soviets, la forma histórica de soberanía popular rusa. Promueven elecciones de varios días y el voto electrónico a distancia. 

Con tales enfoques, no quedará rastro de la legitimidad del gobierno. Es hora de sanear el sistema político ruso. La sociedad necesita un diálogo respetuoso y constructivo. El país necesita elecciones transparentes con una competencia justa entre programas y equipos. 

El Partido Comunista de la Federación Rusa, nuestro cuerpo parlamentario y todos nuestros aliados han hecho un llamamiento a la dirección del país, a las autoridades regionales y a las fuerzas del orden. Exigimos que cesen las presiones políticas sobre nuestros activistas. Es hora de que la Fiscalía General, el Comité de Investigación y el Ministerio del Interior actúen con firmeza contra la fabricación de casos con motivaciones políticas. 

Utilizaremos todos los medios legales a nuestro alcance para proteger a nuestros compañeros. Los ciudadanos rusos tienen derecho a una vida digna, a elecciones justas y a la seguridad personal. El Partido Comunista de la Federación Rusa seguirá luchando por la ley y la justicia, así como por los derechos e intereses de los trabajadores. 

El tiempo demuestra cada vez más que el ejemplo más contundente de victoria es la excepcional era soviética. La idea más grandiosa, la que salvará a la humanidad, es el socialismo. El mundo se enfrenta a una elección histórica decisiva: o bien los dictados del gran capital, que conducen al fascismo y la guerra, o bien el socialismo, que garantizará grandes victorias para las masas y una vida digna para cada persona.

Estamos convencidos: ¡nuestro futuro es una Rusia fuerte, justa y socialista!

(Kprf)