lunes, 6 de abril de 2026

Tina Modotti, porque el fuego no muere

Fuentes: Nueva Tribuna

El 6 de julio de 2025 la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) proclamó el 2026 como el Año Tina Modotti, para conmemorar el 130 aniversario del nacimiento de una de las pioneras mundiales del fotoperiodismo social.

El anuncio oficial lo realizó la vicepresidenta de la FDIM, Ada Donno, especialista en didáctica de la diferencia de género, en el contexto del IV Encuentro Internacional Tina Modotti, que anualmente organiza, en Bonefro, Italia, la Asociación Crea-Tina y el Archivo Tina Modotti, bajo la dirección de Christiane Barckhausen-Canale, una de las más reputadas biógrafas de Tina. 

Assunta Adelaide Luigia Modotti, conocida como Tina Modotti, nació el 17 de agosto de 1896 en Údine, ciudad de la región nororiental italiana de Friul-Venecia Julia, y a los  diecisiete años emigró hasta la ciudad del San Francisco, donde ya la esperaban su padre y su hermana mayor, como paso previo a la reunión de la prole familiar. Allí se emplea como costurera en una manufacturera local, pero sus inquietudes artísticas la llevan a la interpretación en los grupos de teatro locales formados por emigrantes italianos. 

Tina en ‘The Tiger’s Coat’

En 1915 contrae matrimonio con el poeta y pintor Roubaix de L’Abrie Richey conocido como «Robo», y pocos años después la pareja se traslada a Los Ángeles, donde no tardan en integrarse en los círculos cinematográficos de Hollywood. En 1920 Tina consigue un papel protagonista en la cinta The Tiger’s Coat, del entonces muy afamado director Roy Clemens, que hoy se conserva en perfecto estado. En los años siguientes protagonizaría los filmes  Riding whith Death, de Jacques Jaccard I can explain, de George D. Baker, ambos desafortunadamente desaparecidos, pero cansada de papeles tópicos de vampiresa latina, abandona la gran pantalla para dedicarse, junto a su marido, al diseño de alta costura. Pero Roubaix muere en 1922 y Tina se traslada a México, acompañada de su nueva pareja y maestro, el fotógrafo Edward Weston, quien, sin embargo, regresará a Estados Unidos en noviembre de 1926.

Tina entre milicianas, en elpatio de los Salesianos de Estrecho
Tina entre milicianas, en el patio de los Salesianos de Estrecho

Sola y ya sólidamente formada, abandona la estética romántico-preciosista, y apuesta decididamente por temáticas sociales y revolucionarias. De las imágenes de enhiestos de lirios, de graciosas macetas de geranios o de vasos perfectamente apilados y tomados desde un punto de vista cenital, pasa a las fotos duras y llamativas, aunque sin el menor asomo de “tipismo folclorista”: campesinas pobres rodeadas de su prole infantil, indígenas en sus entornos, niños que pululan por las calles desharrapados, hambrientos y sin horizontes, o el pueblo unido en sus demandas de justicia social. 

El gobierno mexicano la nombra fotógrafa oficial del muralismo que abanderan Diego RiveraJosé Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Amiga de Frida Kahlo, se le ocurre presentársela a Rivera. El flechazo es inmediato y la pareja contrae matrimonio el 21 de agosto de 1929, con banquete nupcial en el domicilio de Tina. 

Los murales aspiran a ser arte para todos y no producto de consumo elitista. En algunos, cómo en El arsenal, de Diego Rivera, Tina aparece repartiendo armas a las masas revolucionarias. Uno de sus biógrafos, Pino Cacucci, explica sobre el momento y circunstancia: “El interés por los problemas sociales se convierte en pasión política, y dentro de ella aumentan las dudas sobre la relación entre el arte y su compromiso militante. La experimentación y la investigación ya no le bastan, llega al convencimiento de que también la fotografía, sobre todo la fotografía, debe expresar algo que vaya más allá del formalismo estético”. 

Desnudo de Tina fotografía de Edward Weston
Desnudo de Tina fotografía de Edward Weston

En enero de 1929 se ve envuelta en el confusísimo asesinato de su entonces amante, el comunista cubano Julio Antonio Mella y la prensa amarilla aprovecha para sacar a relucir las fotos de desnudos que en su momento le había hecho Weston. Diego Ribera, entonces una gran autoridad respetada por el poder como artista y activista político, interviene a su favor ante el juez y ante el director del diario El Excelsior, que lidera la campaña difamatoria. Les dice qué si quieren ver más desnudos de Tina, deben pasarse por la Universidad de Chapingo, donde le ha servido como modelo en varios murales. El asunto queda en nada, pero un año después y tras el fallido intento de atentado contra el presidente electo Pascual Ortiz Rubio, Tina es víctima de la oleada de anticomunismo que surge en el país y termina siendo deportada a Estados Unidos. Pero allí, considerándola una “peligrosa revolucionaria”, no la admiten. Tras ser igualmente rechazada en Cuba y en Holanda, finalmente recala en Berlín, donde el Partido Comunista alemán le ha conseguido un visado de estancia de seis meses. Transcurrido ese tiempo se ve obligada a emigrar a la Unión Soviética donde no tardará en encabezar, junto a Clara Zetkin y Elena Stásova, la organización Socorro Rojo Internacional (SRI). Viaja por toda Europa dando mítines en fábricas y organizaciones feministas, para, finalmente, recalar en España en 1936, para hacer frente al Golpe de Estado militar del 18 de julio. Se afilia al Quinto Regimiento de Milicias Populares, instalado en el incautado colegio e iglesia de los Salesianos de Estrecho, donde conoce, entre otros a Miguel Hernández, y a Antonio Machado. Una vez que la República decide que las mujeres no vayan al frente, empieza a trabajar en el Hospital de Obrero de Maudes, junto a Matilde Landa, uno de los máximos referentes del movimiento obrero y comunista. En febrero de 1937, y también con Matilde, se une al equipo del médico canadiense Norman Bethune, y asiste horrorizada a la masacre, conocida como “la Desbandá, perpetrada por las tropas sublevadas y sus colaboradores italo-alemanes contra la población civil que huye por la sinuosa carretera de Málaga a Almería, y en la que son asesinados entre tres y cinco mil ancianos, mujeres y niños. Ese mismo año, en julio, Tina forma parte fundamental de la organización del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que se celebra en Valencia, y allí decide publicar, en las Ediciones del Socorro Rojo Internacional de las que es responsable, el último poemario en vida de Miguel Hernández, Viento del pueblo, que, de forma pionera, se ilustra con fotografías, la mayor parte de ellas anónimas.

Fotografía de Tina
Fotografía de Tina

Perdida la guerra, regresa a la capital de México donde, tras una letal insuficiencia cardiaca, dejará de existir el 5 de enero de 1942. La entierran en la sección más pobre del Panteón de Dolores. Pablo Neruda, por aquel entonces cónsul general del gobierno chileno, acude consternado y recita ante su tumba un poema cuyas primeras líneas quedarán grabadas en la losa. El poema comienza diciendo: “Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes:/ tal vez tu corazón oye crecer la rosa/ de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. / Descansa dulcemente, hermana”, para concluir en estos versos: “En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas/ polvorientas, algo se dice y pasa,/ algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,/ algo despierta y canta./ Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,/ los que de todas partes, del agua, de la tierra,/ con tu nombre otros nombres callamos y decimos,/ porque el Fuego no muere”.

Y ese fuego vivirá este año en distintos lugares del mundo. También en Madrid, claro, que con ser Madrid y ser una ciudad tan grande, sale el sol por la mañana y se pone por la tarde.

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Mural ‘El Arsenal’ de Diego Rivera, con Tina a la derecha

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/fotoperiodismo-feminista-tina-modotti-porque-fuego-muere/20260328134853248509.html 

Las audaces maniobras estratégicas de Irán


MEDIO ORIENTE, EE.UU. :: 27/03/2026

ALASTAIR CROOKE

Ha declarado su “dominio misilístico sobre los territorios ocupados” y una advertencia sobre la "disuasión nuclear" :: EEUU e Israel han centrado su atención en objetivos civiles

Al entrar en la cuarta semana de guerra, ¿qué nos depara el futuro?

En primer lugar, aunque Irán ha sido objeto de un bombardeo intensivo, la eficacia militar de este último dista mucho de ser evidente. La capacidad de Irán para contraatacar los intereses estadounidenses e israelíes en las dictaduras del Golfo continúa con una potencia cada vez mayor; su liderazgo opera con eficacia en su modo opaco elegido deliberadamente (denominado «mosaico»); e Irán persiste con salvas regulares de misiles y drones, al tiempo que eleva gradualmente la sofisticación de su bombardeo de misiles. El apoyo popular al Estado iraní se consolida.

Los bombardeos estadounidenses e israelíes están causando serios daños a Irán, pero no hay pruebas de que estos ataques hayan localizado --o destruido-- las "ciudades" de misiles iraníes, dispersas y profundamente enterradas, repartidas por todo el territorio del país.

Las pruebas sugieren más bien que, al no haber logrado destruir la infraestructura militar oculta de Irán, EEUU e Israel han centrado su atención en objetivos civiles con el fin de desmoralizar a la población, tal y como hemos visto en el ámbito libanés y palestino.

Sin embargo, lo que parece incontrovertible es que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas.

Trump, por su parte, carece de un plan. Este cambia a diario. Israel sí tiene un plan, que consiste en asesinar a tantos líderes iraníes como pueda detectar su IA proporcionada por EEUU.

Más allá de eso, el designio de Israel es que Irán sea desmembrado, dividido en pequeños Estados étnicos y sectarios, y reducido a una anarquía débil (siguiendo el modelo sirio).

Por ahora, los objetivos declarados por EEUU se manifiestan como amenazas puntuales de escalada que van desde ataques a la infraestructura económica (las instalaciones de gas de South Pars) hasta dos impactos relativamente significativos en las inmediaciones de las instalaciones nucleares iraníes (Nantaz y la central nuclear de Bushehr, operada conjuntamente por Irán y Rusia).

Es de suponer que estos ataques con misiles cercanos pretenden ser 'mensajes' para insinuar la posibilidad de una escalada de EEUU o Israel hasta el ámbito nuclear. Irán, sin embargo, respondió de la misma manera, con un ataque con misiles contra la localidad de Dimona --muy cerca de la mayor instalación nuclear israelí de Dimona.

Dominio misilistico

Tras los ataques contra Dimona, que causaron graves daños, Irán hizo una declaración significativa y contundente: afirmó haber alcanzado el "dominio misilistico".

Esta afirmación se basaba en el hecho de que el régimen israelí no ha sido capaz de detener ningún misil con su sistema interceptor de defensa aérea, ante el ataque de Irán contra uno de sus emplazamientos estratégicos estatales más fuertemente custodiados.

Mohammad Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y líder militar, advirtió de que la guerra ha entrado en "una nueva fase":

"Los cielos de Israel están indefensos... Parece que ha llegado el momento de poner en marcha la siguiente fase de nuestros planes preestablecidos...".

Según el comentarista militar Will Schryver, no cabe duda de que la profundidad de los arsenales estadounidenses (los centros de almacenamiento de EEUU) se está agotando y la generación de salidas se ha colapsado debido al retraso en el mantenimiento y a la incapacidad de sostenimiento logístico.

Los aviones tripulados estadounidenses siguen sin penetrar profundamente en el espacio aéreo iraní. Irán, sin embargo, afirma que su propia profundidad de arsenales es abundante.

Trump ha subido la apuesta en los últimos días, lanzando un ultimátum a Irán: "Abran el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas o sus centrales eléctricas civiles serán destruidas progresivamente, empezando por la más grande". (La central más grande de Irán resulta ser la de Bushehr, operada conjuntamente por Irán y Rusia). Parece que Trump sigue esperando una rápida capitulación iraní. Sin embargo, Irán ya ha rechazado el ultimátum y ha respondido con uno propio.

El ultimátum del ayatolá Mojtaba Jamenei a Trump

En un discurso de 12 minutos muy bien estructurado, el ayatolá imán Sayyed Mojtaba Jamenei pasó de la retórica habitual a algo mucho más trascendental. La primera mitad de su discurso siguió el guion esperado, pero según informó la comentarista libanesa Marwa Osman:

"A mitad del discurso, el tono pasó de ser retrospectivo a estratégico. Sayyed Jamenei esbozó tres exigencias concretas, cada una con un plazo definido: una rápida retirada militar estadounidense de Oriente Medio; el levantamiento total de las sanciones en un plazo de 60 días; y una compensación financiera a largo plazo por los daños económicos.

A continuación llegó el ultimátum: si no se cumple, Irán intensificará su respuesta, tanto en el ámbito económico como en el militar y, potencialmente, en el nuclear. No de forma hipotética, sino operativa: el cierre del estrecho de Ormuz, la formalización de los lazos de defensa con Rusia y China, y el paso de la ambigüedad a la disuasión nuclear declarada".

El momento en que se produjeron las reacciones externas fue igualmente revelador. En cuestión de horas, tanto Pekín como Moscú emitieron comunicados alineándose, de forma cuidadosamente redactada, pero inequívoca, con el planteamiento del nuevo Líder Supremo, lo que sugiere una coordinación.

La guerra está entrando en una nueva fase

Trump está pendiente de cómo se desarrolla y "desarrollará" las expectativas sobre la guerra en su país de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. La decisión de los estadounidenses sobre cómo votar, o si votar, suele tomarse en septiembre u octubre. Su equipo busca frenéticamente una salida a la guerra que, para el verano, pueda proyectar una "victoria" plausible para Trump --si es que tal cosa es siquiera posible.

Simplicius sugiere «que los posibles ataques inminentes de Trump contra la red energética de Irán tendrán un efecto desestabilizador y de distracción destinado a permitir que los marines estadounidenses y la 82.ª División Aerotransportada tomen la isla de Kharg u otras islas iraníes. Fuentes de "altos funcionarios" siguen afirmando que la operación con tropas sobre el terreno sigue siendo muy probable».

Irán está evidentemente dispuesto a seguirle el juego a Trump en la escalada. El estilo de liderazgo de Irán ha cambiado claramente con el nuevo Líder Supremo: ya no le interesan las "idas y venidas" incrementales.

Los dirigentes iraníes buscan resultados decisivos que cambien el panorama geoestratégico de Asia Occidental. E Irán cree que Ormuz representa la palanca con la que lograrlo.

Irán ha establecido un corredor marítimo selecto y seguro para que los buques autorizados y sometidos a control por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) puedan transitar por el estrecho de Ormuz, siempre que la carga se pague en yuanes y esté sujeta al pago de una tasa. Se estima que Irán podría llegar a obtener 800 000 millones de dólares al año en concepto de tasas gracias a este régimen regulador similar al del canal de Suez.

Esto, en teoría, permite abastecer el mercado energético, pero con la salvedad de que Irán simplemente cerraría el estrecho por completo si Trump llevara a cabo su ultimátum.

El profesor Michael Hudson señala que las nuevas exigencias de Irán son tan

"de gran alcance que parecen impensables para Occidente: que los países árabes de la OPEP deben poner fin a sus estrechos vínculos económicos con EEUU, empezando por los centros de datos estadounidenses operados por Amazon, Microsoft y Google... Y que [deben] desinvertir sus actuales carteras de petrodólares que han subvencionado la balanza de pagos de EEUU desde los acuerdos [del petrodólar] de 1974.

El reciclaje de los petrodólares ha sido la base de la financiarización y la instrumentalización por parte de EEUU del comercio mundial del petróleo, así como de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a adherirse al orden basado en las normas estadounidenses (sin reglas reales, sino simplemente exigencias ad hoc de EEUU)."

Un control iraní sobre el estrecho de Ormuz --sumado al control de los yemeníes sobre el mar Rojo-- podría arrebatar a EEUU el dominio sobre la energía y su fijación de precios y, en ausencia de la afluencia de petrodólares a Wall Street, poner fin al dominio global financiarizado de EEUU

Lo que está en juego aquí no es solo la aspiración de Irán de expulsar al ejército estadounidense de Oriente Medio, sino también una transformación geopolítica, ya que los Estados del CCG y los asiáticos (como Japón y Corea del Sur) se ven obligados por necesidad a convertirse en "naciones clientelares" de Irán para obtener acceso a la vía marítima de Ormuz. Y porque solo Irán podría garantizar un paso seguro.

En la práctica, si Irán lograra mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, la geopolítica de Asia se reconfiguraría en una nueva realidad estratégica.

Conflicts Forum / observatoriodetrabajad.com


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/las-audaces-maniobras-estrategicas-de-iran 

El PCE ante su XXII Congreso: un debate que no puede quedarse en casa


¿Sinceramente creemos que lo que el partido necesita es una nueva renovación o lo que verdaderamente necesita es integrarse entre las masas trabajadoras?. Renovarse es más de lo mismo que llevamos haciendo hasta ahora pero al carecer de ideas nuevas, seguimos planteando las mismas a pesar de estar demostrado que no sirven para nada porque seguimos siendo los mismos con las mismas ideas. Pongo como ejemplo la aportación que se hace de trabajar con los sindicatos combativos, cosa elemental pero eso significa que los primeros en ir al frente de batalla son los cuadros y dirigentes y sinceramente no veo a ninguno porque todos están en la lucha institucional, aunque alguno habrá, además, cuales son los sindicatos combativos ¿los nacionalistas?, que van a su bola independentistas con reivindicaciones ideológicas y políticas que rompen la unidad de la clase trabajadora, la cual, sabe de sobra que si algún día quiere ganar alguna batalla tiene que doblar el espinazo a la oligarquía financiera industrial, tal como hicimos para tirar el recorte de pensiones de Rajoy confluyendo con movilizaciones en la calle la gente que lucha ante la pasividad del sindicalismo de clase en general, con los sindicatos mayoritarios y minoritarios que se sumaron ante la participación masiva y espontanea de los pensionistas y trabajadores activos, apoyándonos en particular en la presencia parlamentaria de diputados de la izquierda y de Unidas Podemos. 

Se gano la batalla de las pensiones y de la reforma laboral y algunas más, pero la movilización social decayó y la presencia institucional de la izquierda menguó y parte de las conquistas sociales y laborales la patronal no las aplica, por inexistencia de sindicatos en los centros de trabajo y de un movimiento vecinal activo en los barrios, manteniéndose el gobierno por el apoyo de la burguesía nacionalista que no es ni progresista ni democrática. El resto de propuestas decaen por si sola, porque implica ir a juntarse con los que luchan fuera de toda organización de masas en plan oenegés y en grupos de amigos afines políticamente como sindicatos de inquilinos, organizaciones de migrantes, colectivos que luchan en barrios etc. Que no que es que esté mal pero que los comunistas lo que queremos es hacer la revolución transformando la realidad, con la participación activa de las masas por que somos conscientes por la experiencia histórica, que sin la participación de las masas organizadas allí donde trabajan, viven y estudian, jamás doblegaremos el poder económico porque nuestra fuerza está en los centros de trabajo, sectores de producción y el territorio, como base de la movilización y defensa de los derechos públicos del estado de bienestar ya bastante debilitado. 

Es necesario un debate que no puede quedar en abstracto, porque luchar sí pero debe quedar claro el donde, con quién y para qué. Es decir con los cuadros y dirigentes al frente, militar en los sindicatos de centro de trabajo y sector más activo trabajando por la confluencia del sindicalismo de clase y la unidad sindical pero para luchar. En el movimiento vecinal organizado llevando a su seno la lucha contra la marginación social, por la vivienda y la mejora de la sanidad, enseñanza, dependencia entre muchas cosas más sociales, que ayuden mediante la lucha y organización de la gente a recuperar la vida en los barrios y pueblos con alternativas saludables para la juventud, con lugares para estudiar, hacer deporte y participación cultural. Para ganar la lucha de clases, construyendo hegemonía social y política y poder no solo ganar mañana la batalla electoral, sino también con la gente en la calle y los centros de trabajo ocupados si es necesario, defender la democracia, las libertades y las conquistas sociales. Nota de Alonso Gallardo    


                                                                                     
25 de marzo de 2026       
Juanjo Llorente









La renovación que propone el manifiesto solo tendrá sentido si el proceso congresual se abre a una interlocución que vaya más allá de la militancia: con los sindicatos combativos, con los movimientos de inquilinas, con las organizaciones de migrantes, con los colectivos que están dando batallas concretas en los barrios y los centros de trabajo.

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Un manifiesto firmado por una treintena de dirigentes territoriales y miembros del Comité Central del PCE, publicado el 17 de marzo de 2026 en Público bajo el título Hay Partido, abre un debate que muchos esperaban, dentro y fuera de la organización comunista.

El texto tiene el mérito de la honestidad. Reconoce que el PCE ha pasado de condicionar al gobierno de coalición a ejercer un papel de subordinación al PSOE, que la militancia ha sido relegada por las direcciones sucesivas, que se ha perdido capacidad de intervención autónoma en los conflictos de clase, y que la amenaza de la ultraderecha es también un espejo de los fracasos de la izquierda institucional. Los firmantes —entre ellos los secretarios generales del PCPV, Extremadura, Aragón, Canarias, Madrid, Galicia y otras federaciones— piden recuperar la cultura del debate honesto ante el XXII Congreso, convocado para este 2026. Son los mismos nombres que en el XXI Congreso de 2022 presentaron una enmienda a la totalidad bajo el título Un futuro con Partido, lo que indica que el debate tiene raíces y no es un fenómeno coyuntural.

El diagnóstico organizativo tiene además un correlato material. Según el informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas publicado en 2025, el PCE liquidó sistemáticamente su patrimonio inmobiliario histórico durante el periodo 2017-2023 para cubrir pérdidas ordinarias de actividad, con una pérdida de afiliación cercana al 27% en ese mismo periodo. La descripción es la de una organización estructuralmente dependiente de su integración en coaliciones más amplias para acceder a financiación pública.

Lo que el manifiesto deja sin resolver

El texto es valioso como punto de partida. Pero su principal limitación es también su principal riesgo: que el debate se quede dentro. Un congreso, por más que recupere la cultura de la discusión interna, es un mecanismo de deliberación entre militantes. Y la crisis del PCE no es solo organizativa ni ideológica: es una crisis de inserción en la lucha de clases realmente existente.

La clase trabajadora que sufre la trampa del alquiler, que pierde el contrato y no puede volver al barrio, que no llega a fin de mes con dos salarios, que ve cómo el “escudo social” se vota abajo en el Congreso, no está esperando a que el PCE resuelva sus tensiones internas. Está organizándose, a veces sin partido, a veces a pesar de los partidos. El Sindicat de Llogateres de València, que desbordó el Micalet en su presentación de febrero con más de 300 personas, es un ejemplo de esa capacidad de articulación desde abajo.

La pregunta que el manifiesto no formula —y que el congreso debería responder— es esta: ¿con qué sujetos sociales concretos, en qué conflictos activos, con qué organizaciones de base, va a reconstruir el PCE su vinculación con la lucha de clases? No como retórica programática, sino como práctica política verificable.

La alternativa requiere interlocución más amplia que el debate interno

Que haya partido, como afirman los firmantes, es una condición necesaria pero no suficiente. Un PCE revitalizado internamente, pero sin anclaje en los movimientos reales de su clase seguirá siendo, en el mejor de los casos, un actor parlamentario menor con historia gloriosa.

La renovación que propone el manifiesto solo tendrá sentido si el proceso congresual se abre a una interlocución que vaya más allá de la militancia: con los sindicatos combativos, con los movimientos de inquilinas, con las organizaciones de migrantes, con los colectivos que están dando batallas concretas en los barrios y los centros de trabajo.

El debate interno es imprescindible. Pero la legitimidad de cualquier alternativa que salga del XXII Congreso se medirá en otro terreno: en su capacidad para ser reconocida como referencia política por quienes ya están en lucha.

Fuente: Red Sínesis INFO 

domingo, 5 de abril de 2026

La identidad del sandinismo

El engranaje financiero de la actual guerra en Asia Occidental


26 Marzo 2026

Los hilos del gran capital en movimiento

Un sistema donde la toma de decisiones, los mercados y la intervención militar forman parte de una misma lógica económica (Foto: Archivo)

Dos mil dólares por camión de ayuda humanitaria. Doce mil por transporte comercial. Y una rentabilidad garantizada del 300% en un contrato de siete años.

El artículo publicado por Democracy Defender parte de este dato para plantear una lectura distinta de la guerra contra Irán. No como un episodio estrictamente geopolítico ni como una respuesta a amenazas de seguridad, sino como una estructura en la que el conflicto, la regulación y los mercados operan de forma articulada.

Desde esta perspectiva, el texto propone desplazar el foco de análisis de los discursos oficiales hacia los incentivos económicos que atraviesan la toma de decisiones. En ese marco, la guerra aparece como un espacio donde convergen intereses financieros, redes políticas y oportunidades de rentabilidad.

La tesis se resume en una afirmación que recorre todo el artículo: "Esto no es un subproducto del conflicto. Es el conflicto mismo". A partir de ahí, el análisis se desarrolla siguiendo el rastro del dinero para entender la lógica del conflicto en curso.

Planificación ideológica y captura institucional

El origen de la guerra con Irán es ubicado en un proceso previo de diseño político e institucional, más que en una reacción inmediata a eventos recientes. El artículo destaca el papel de la Heritage Foundation y sus programas asociados (especialmente el Proyecto 2025 y su extensión hacia 2026) como plataformas de articulación de cuadros políticos y lineamientos estratégicos.

Uno de los datos centrales que expone el texto es la composición del aparato gubernamental: aproximadamente el 70% del gabinete de Donald Trump y más de 50 funcionarios federales tendrían vínculos previos con esta red de organizaciones. Esta cifra es un indicador de coherencia interna en la orientación política del gobierno, particularmente en lo relativo a la centralización del poder ejecutivo, la reducción de mecanismos regulatorios y la adopción de una política exterior basada en el uso de la fuerza.

En este contexto, la política hacia Irán tiene una línea de continuidad. El artículo señala que las bases de la estrategia de "máxima presión" fueron elaboradas entre 2022 y 2023, aunque sus antecedentes se remontan a posiciones sostenidas durante décadas por estos centros de pensamiento, que han promovido la ruptura de acuerdos nucleares y el rechazo a mecanismos de negociación directa.

El texto enfatiza que esta orientación incluyó propuestas explícitas de escalamiento militar, como "operaciones sostenidas que incluyeran semanas de bombardeos", en paralelo a la presión política para asegurar asignaciones presupuestarias en defensa. La presencia de estos actores dentro de la estructura estatal habría permitido trasladar esas formulaciones desde el plano teórico hacia la ejecución de políticas concretas.

La idea central la podemos ver reflejada en este planteamiento: "Esto no fue una reacción a los acontecimientos. Fue una estrategia que esperaba al presidente idóneo y la oportunidad de ejecutarla". A partir de esta premisa, el artículo construye su argumento sobre la guerra como resultado de una convergencia entre planificación ideológica, ocupación institucional y condiciones políticas favorables.

Intereses privados dentro de la toma de decisiones públicas

Para ver cómo las decisiones vinculadas al conflicto con Irán se cruzan con trayectorias financieras previas y estructuras de inversión activas hay que desplazar el análisis hacia el interior del gabinete estadounidense. En este nivel, el gobierno es el espacio donde confluyen intereses económicos directamente expuestos a los efectos del conflicto.

En el caso del Departamento de Defensa, el texto se detiene en la figura de Stephen Feinberg, cofundador de Cerberus Capital Management, una firma de capital privado con activos estimados en 70 mil millones de dólares. Desde su posición como Subsecretario de Defensa, participa en la administración de un presupuesto que supera los 900 mil millones de dólares. Pese a compromisos formales de desinversión, Feinberg mantuvo vínculos operativos con Cerberus, cuya cartera incluye inversiones en sectores alineados con la estrategia de defensa. En este contexto, las operaciones militares, como los ataques de 2025 contra instalaciones iraníes, son validaciones de mercado: "Cada ataque exitoso es una prueba de concepto. Cada prueba de concepto aumenta el valor de la cartera".

Luego nos ubicamos en el Departamento de Comercio con Howard Lutnick, director ejecutivo de Cantor Fitzgerald. Desde su rol, impulsó el uso de aranceles y sanciones bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Paralelamente, su firma adquiría derechos sobre posibles reembolsos derivados de esos mismos aranceles a precios reducidos (entre 20 y 30 centavos por dólar) anticipando su eventual anulación judicial. Cuando la Corte Suprema invalidó estos aranceles en febrero de 2026, la operación generó retornos estimados entre 300% y 500%.

La empresa, dice el artículo, "apostaba a que los tribunales acabarían declarando ilegales dichos aranceles", convirtiendo la política comercial en un vector de rentabilidad.

En el Departamento del Tesoro, la figura de Scott Bessent introduce otro tipo de vínculo: el de los fondos macroeconómicos con la volatilidad geopolítica. Proveniente de Key Square Group, un fondo especializado en capitalizar fluctuaciones de mercado, Bessent mantiene, según el artículo, exposiciones financieras no completamente liquidadas mientras dirige la política de sanciones. Estas medidas —especialmente contra entidades vinculadas a Irán— generan impactos directos en variables como el precio del petróleo, las divisas regionales y los mercados de futuros. En ese sentido, el texto recoge la valoración de analistas que describen este escenario como una ganancia histórica para actores con información anticipada sobre el alcance y el momento de las sanciones.

Por su parte, en el Departamento de Energía, Chris Wright, fundador de Liberty Energy, aparece vinculado al sector del fracking. Sus declaraciones financieras revelan participaciones significativas en empresas energéticas, en un contexto donde la política de sanciones contra Irán ha retirado volúmenes relevantes de crudo del mercado internacional. Esta restricción de oferta, sumada a tensiones en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz, contribuye a la presión al alza en los precios. Los productores estadounidenses de hidrocarburos no convencionales se posicionan como beneficiarios directos del reequilibrio del mercado.

Estos casos forman parte de una misma estructura. La guerra, en este marco, incide directamente sobre activos, inversiones y modelos de negocio vinculados a quienes participan en su conducción.

Reconstrucción, contratistas y la rentabilidad del conflicto

El artículo amplía su análisis hacia una fase que trasciende el desarrollo inmediato del conflicto: la reconstrucción. Allí, la guerra se convierte en un proceso que se prolonga en nuevas oportunidades económicas vinculadas a la infraestructura, la inversión y la gestión territorial posterior.

En el centro de este esquema aparece la denominada Junta de Paz, un organismo que supervisa un fondo estimado en 17 mil millones de dólares destinado a proyectos de reconstrucción en zonas de conflicto. A diferencia de estructuras tradicionales de cooperación internacional, esta instancia estaría integrada principalmente por actores del sector privado, incluyendo magnates inmobiliarios y figuras del capital financiero cercanas al entorno político de la administración.

Destaca particularmente el papel de Jared Kushner y su firma Affinity Partners, que habría recibido 2 mil millones de dólares del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita. Sobre esa base, el modelo descrito combina financiamiento soberano con gestión privada, en el que los ingresos no dependen exclusivamente del rendimiento de los proyectos, sino también de comisiones fijas. Se señala que Kushner percibe 25 millones de dólares anuales en honorarios de gestión, independientemente de los resultados del fondo.

La proyección de este esquema hacia un escenario de posconflicto en Irán se traduce en estimaciones de negocio de gran escala. El texto menciona evaluaciones que sitúan el potencial de desarrollo inmobiliario en torno a 115 mil millones de dólares, incluyendo propuestas para la construcción de infraestructura turística y urbana de alto nivel, como hoteles e islas artificiales. Estas iniciativas se presentan como oportunidades de inversión para fondos soberanos del Golfo, en un contexto donde la destrucción de infraestructura previa crea las condiciones materiales para nuevos ciclos de inversión.

En paralelo, el artículo introduce el rol de empresas contratistas y operadores logísticos, que forman parte de esta economía del conflicto. Casos como el de Gothams LLC ilustran este nivel. Su propuesta contractual contemplaba tarifas de 2 mil dólares por camión de ayuda humanitaria y 12 mil dólares por transporte comercial, junto con una rentabilidad garantizada del 300% y un monopolio operativo de siete años. Este tipo de esquemas son un modelo replicable para escenarios posteriores al conflicto, donde la provisión de servicios básicos se convierte en un segmento altamente rentable.

Asimismo, se menciona la expansión de empresas militares privadas, como UG Solutions, que operan en zonas de conflicto bajo esquemas que permiten externalizar funciones sensibles y reducir los mecanismos de supervisión institucional. Estas estructuras facilitan la ejecución de operaciones logísticas y de seguridad fuera de los canales tradicionales del control estatal.

"La misma red política que impulsó la guerra ahora se beneficia de la reconstrucción", dice el texto. Bajo esta lógica, la economía del conflicto va más allá del momento de la confrontación y se extiende hacia su administración posterior, integrando destrucción, financiamiento e inversión dentro de un mismo circuito económico.

La guerra como modelo económico

En su tramo final, el artículo sintetiza los distintos niveles analizados para plantear una interpretación integral del conflicto. La guerra contra Irán es una estructura en la que cada componente cumple una función dentro de un mismo sistema de incentivos.

Esta lógica se articula de manera escalada. A nivel ministerial, los responsables de áreas clave —defensa, comercio, tesoro y energía— mantienen vínculos directos o indirectos con sectores que se ven beneficiados por las dinámicas del conflicto. A nivel estratégico, se encuentran las redes político-empresariales que proyectan oportunidades de inversión sobre escenarios de posguerra. El nivel operativo incorpora a contratistas, firmas privadas y actores financieros que capturan rentabilidad en distintas fases del proceso, desde la sanción hasta la reconstrucción.

La guerra es un circuito continuo donde las decisiones de política exterior impactan mercados, alteraciones en precios de materias primas, activación de contratos de defensa, generación de oportunidades de inversión y, finalmente, reconstrucción financiada bajo esquemas que garantizan retornos elevados. Cada etapa prolonga la anterior.

El artículo lo resume así: "Esto no es una guerra con algunos casos de corrupción. Es una estructura financiera disfrazada de política exterior". Desde esta perspectiva, el conflicto se convierte en un mecanismo de generación de valor dentro de una red específica de actores.

La convergencia entre poder político, capital privado y arquitectura institucional configura un modelo en el que la guerra opera como sistema. Un sistema donde la toma de decisiones, los mercados y la intervención militar forman parte de una misma lógica económica.

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