Por | 02/10/2026 | Palestina y Oriente Próximo
“El fundamento del rechazo de Sayyed Hassan Nasrallah a todas las ofertas y tentaciones que se le presentaron fue el temor al enojo y descontento de Dios, glorificado y exaltado sea. Además siempre buscó el bienestar de este país y su pueblo. Nunca habló mal de ninguna secta o denominación religiosa; siempre trabajó por un Líbano unido. A todos aquellos que apuestan por nuestro colapso y nuestra rendición, les decimos: lo que aprendimos del Sayyed es que la muerte de un gran líder, que es el más sagrado entre nuestros mártires y comandantes, significa que llevaremos su espíritu y su camino, y continuaremos su legado.”
Declaración de Zainab Nasrallah, hija del mártir y gran dirigente de la Resistencia Hassan Nasrallah.
Si en su juventud fue capaz de adquirir los conocimientos que la vida le ofrecía con el sello de cada jornada como una oportunidad, quien sería en el caminar de la Historia de Líbano el Sayyed, despuntó en capacidad pedagógica de la experiencia, en afianzamiento profundo de valores que en los pueblos dignos fueron dirección encarnada, por personal se convirtió en acción social, política y filosófica religiosa. Hassan Nasrallah es ejemplo de guía que da sentido a cada paso, facilita al conjunto el mayor conocimiento de cuando, dónde y cómo se resiste y se vence al opresor, imperialista, sionazi.
Nasrallah fue generador y directriz, se hizo verbo y alcanzó el grado de prueba histórica, y hoy se encuentra en el lenguaje diario y forma parte del hacer de la Resistencia. Los imperialistas y sionazis en su creencia del “descabezamiento” operaron sin calcular su peso y su sabia de disciplina y rebelión. Hoy se comprueba más fehacientemente su visión de conjunto sobre los medios a emplear y de manera especial, como advertiría el Comandante Fidel, aquellos referidos a la transmisión en la “batalla de las ideas”, medios que deben transmitir lo profundamente honesto de la causa revolucionaria, la verdad desde su raíz histórica, la muestra permanente de la realidad y el sentido crítico para discernir en la disputa por llegar a las mayorías, hacerlas crecer políticamente, organizarlas y hacerlas protagonistas de la Resistencia antiimperialista. El Sayyed era conocedor de cuánto costaba vencer al enemigo en ese terreno, por eso su exposición permanente y de forma fiel de que la mejor manera de decir es hacer, enseñanza unívoca, la Resistencia solo tiene una palabra y con su práctica debe ser reconocida, esa acción que siempre se encuentra a favor de los desposeídos.
La prueba demostrativa de su palabra siempre se recogió del campo de batalla, la diferentes victorias que le señalan como dirigente máximo devolvieron la libertad a prisioneros en 2004 y en 2008, que sucedieron a las victorias del año 2000 y el 2006, en las que el ejército invasor sionazi fue vencido, expulsado y obligado a negociar.
El Sayyed Nasrallah sabía de la influencia y la fuerza que puede guiar un mensaje dialéctico, que muestra vías y detalles, que parte y confronta, sabía del gran valor operativo del contacto mediante la información de los acontecimientos con transparencia, así eran sus ejemplos de participación, sostenida en conciencia moral, en conducta que enseña la justicia y virtud sociales. Como vemos, es la acción absolutamente contraria al ejercicio del ente colonial sionazi y el imperialismo, que cuenta con los regímenes vasallos apalancados por el colonialismo inglés y europeo.
Pero ¿cómo sostener el valor de la lucha colectiva, de la unidad necesaria para conseguir la victoria? El significado de ese propósito sabemos que solo se obtiene de la fuente que es la unidad popular, la participación como fuerza en camino del objetivo liberador, por encima de obstáculos de cualquier especie, al nivel en el que se aporte, haciendo con ello que el cauce de lucha sea torrente irresistible para el enemigo, tomar la iniciativa y dar respuesta siempre mediante la difusión en medios y organización creativa de combate desde todas las voces prácticas, como hechos que son. No dejar que el enemigo esté descansado, alterarle, aterrarle y enterrarle en tanto se le encuentre y en el medio que esté, pues en la constancia se aprende operatividad, y cada situación en que se opera debe llevar el objetivo principal, táctica para la estrategia. ¿Y cuál es el objetivo sino descomponer el orden sionazi imperialista?: toda tarea para el Sayyed Nasrallah tenía un valor que se sumaba al combate general, la palabra transmitida, la escritura enviada, la confianza organizativa, la tarea movilizadora entre y de las y los comunes, la creación de dirigentes de base en trabajos de propaganda, de agitación, de acción que sume y estimule, el aprendizaje político y la asunción de responsabilidades, la dirección, en resumen la totalidad de los frentes, pero acentuando el golpe sobre las grietas del enemigo, sus debilidades, sus inestabilidades, para buscar con ello la ganancia de la Resistencia y la pérdida que aumente la quiebra del enemigo. La permanente fuerza hiriente lanzada sobre la grieta del sionazismo y el imperialismo, a través de la información impulsa siempre el espíritu de resistencia y la práctica acertada creciente.
Aquí tienen su ejemplo comunicativo de lucha contra el enemigo al comenzar la rebelión palestina nombrada como La Batalla de Al Aqsa: “Quien hoy permanezca en silencio debe reconsiderar su humanidad, su sentir y honor.”
El gran dirigente de la Resistencia nació en 1960, su familia era pobre y debió irse a Irak para sobrevivir en el estallido de la guerra civil en 1975, para volver 3 años después, habiéndose formado en escuela religiosa de grandísimo valor moral, ético y de combate que celebraba el triunfo de la Revolución iraní, su vuelta a Líbano fue debida a la persecución que Sadam Hussein emprendió contra los defensores de la Revolución. En Líbano retomaría su militancia en Amal, tenía entonces 18 años. Estando en Irak formó parte de Amal, y en Líbano continuaría su militancia en Amalor, organización de la que salió por considerar que su dirección había resultado muy moderada ante la invasión al país por el ente colonial, y unidos militantes de Amal y al-Daawa crean Hezbola, entonces se le encargó de la Bekaa como responsable de masas, tenía 22 años de edad.
Durante 32 años dirigió Hezbola. En las guerras contra el ente colonial sionazi venció siempre y lo expulsó y lo retuvo entre 1993 y 1996. En 1997 su hijo mayor, Hadi, murió en un enfrentamiento con el ejército invasor, y en el 2000 derrotó al ejército invasor y en el 2006 lo volvió a derrotar de la manera más resuelta que nunca se había conseguido. Su imagen victoriosa transmitía orgullo y confianza entre los pueblos de la región, tanto entre chiitas como entre sunitas, por eso era tan odiado y temido por los regímenes colaboracionistas del sionazismo y el imperialismo. Pero el imperialismo ante el peligro que representaba emprendió una gigantesca campaña de desprestigio para la que gastó cientos y más cientos de millones de dólares, según declaró en el congreso de EEUU su ex diplomático David Satterfield, y como es tradición en el imperialismo empleó para ello todos sus mercenarios escribientes y charlatanes de sus medios de difusión acusando a El Sayyed Nasrallah de tráfico de drogas, de terrorismo (ya vemos que hoy con esa acusación han basado su ataque al Presidente de Venezuela), y llenaron sus medios de influencia psicológica y con otra acusación, la de que “Hezbola es un Estado dentro del Estado de Líbano”, nadie más que los sionazis y sus patrocinadores sostuvieron tales vergüenzas, igual que nadie más como ellos ha habido criminales de lesa humanidad, una semana antes de asesinar a Nasrallah habían hecho estallar los buscapersonas con las que causaron decenas de muertos y cientos de heridos., buscapersonas como el que mostró el criminal Netanyahu en la ONU estos días atrás, siendo tildado de criminal y dejándole solo gritando de rabia porque nadie quería escucharle, y mientras se iban los representantes de 77 países gritaban ¡Palestina libre!
Nasrallah fue un gran internacionalista, unió a los pueblos contra el imperialismo y lo combatió en todos los frentes que sostuvo, fue solidario con Siria, las fuerzas de Hezbollah se unieron a las defensas sirias, al tiempo que denunciaba que el ataque a Siria formaba parte de “un vasto complot occidental destinado a inclinar a Siria al campo occidental y proisraelí”, fue defensor a ultranza de la causa palestina y respondió al ataque genocida israelí tras el 7 de octubre, defendió la causa iraní y a todos los componentes del Eje de la Resistencia, y como declaró su hija Zainab Nasrallah “Siempre buscó el bienestar de este país y su pueblo. Nunca habló mal de ninguna secta o denominación religiosa; siempre trabajó por un Líbano unido. A todos aquellos que apuestan por nuestro colapso y nuestra rendición, les decimos: lo que aprendimos de El Sayyed es que la muerte de un gran líder, que es el más sagrado entre nuestros mártires y comandantes, significa que llevaremos su espíritu y su camino, y continuaremos su legado.”
El gran dirigente fue asesinado con bombas lanzadas contra la sede de Hezbola en la zona de Dahiya, próxima a Beirut, el 27 de septiembre de 2024.
Tenemos presente cómo el Eje de la Resistencia continúa en sus victorias sobre el sionazismo y el imperialismo se ven próximas.
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