lunes, 9 de marzo de 2026

M. CARACOL. Con un cerco medieval basta y el pronunciamiento de un cubano


Marzo 2026











En la Edad Media era frecuente rodear un castillo y esperar, para derrotarlo por hambre. Hoy el cerco es naval, financiero y jurídico, pero la lógica es la misma. Desde diciembre de 2025, Estados Unidos no solo sanciona, sino que aborda petroleros en alta mar. La armada estadounidense vigila y controla, de hecho, cada barco que entra o sale de Cuba y Venezuela.

El 10 de diciembre de 2025, EE. UU. incautó el M/T Skipper, cargado con 1,8 millones de barriles de crudo Merey, embarcados en Puerto José (Venezuela). El 9 de febrero de 2026, fuerzas estadounidenses abordaron el Aquila II, que transportaba 700.000 barriles de crudo pesado venezolano salido de Venezuela a comienzos de enero. El 15 de febrero, el Veronica III fue interceptado tras haber zarpado el 3 de enero con cerca de dos millones de barriles de crudo y fuel-oil venezolano. Son solo algunos ejemplos.

Y no se trata solo de Venezuela. El Ocean Mariner, que había salido del terminal mexicano de Coatzacoalcos con combustible hacia Cuba, fue interceptado el 13 de febrero. Es decir: incluso cuando el suministro procede de terceros países, la apuesta protogenocida del imperio es la misma. No se permite comerciar soberanamente a los sitiados.

Ante esta situación, Cuba y Venezuela están teniendo que negociar. En realidad, solo existiría otra alternativa: exigirles que derroten a la armada yanqui, sin ayuda de nadie (o que se inmolen intentándolo en vano, mejor dicho). La opción realista, la que se ha adoptado, implica ganar tiempo, cediendo parcialmente para no caer del todo. Si los gobiernos no caen, si siguen en pie, la situación política interna en Estados Unidos podría virar más adelante. Quizá Trump o su sucesor podrían verse obligados a aflojar el cerco y retirar su armada del Caribe.

Ante esta gravísima situación, debemos ser responsables y centrar nuestros modestos esfuerzos (que no deberían ser tan modestos) no en cuestionar al agredido, sino en denunciar al agresor. Con resistir a un cerco medieval tienen bastante. No añadamos un segundo cerco, el de nuestra carencia de solidaridad internacionalista, al que padecen ya Cuba y Venezuela. No lancemos acusaciones que alimenten divisiones internas y hagan el juego al imperialismo. Bastante tenemos con asumir nuestra tarea: denunciar el carácter criminal de este asedio naval y económico, señalando con claridad al responsable. Eso, y no especular, es lo que nos toca. 

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Pronunciamiento recogido de la red sobre Venezuela por un internacionalista cubano

Buenos Días...
Mensaje Necesario para Esclarecernos acerca de Delcy Rodríguez y nuestra hermana Venezuela
👉Siempre apostaré por ella, porque los Rodríguez NO PUEDEN ser Traidores...
! Es su sangre, es su esencia, es su Corazón !
👉La posición de Cuba es ESPERAR, es CONFIAR y no Cuestionar ni criticar sin argumentos.
Les comparto su Discurso y con la mano en el corazón ❤️ y lucidez en el cerebro ! PIENSEN !Por si aún había dudas.

*Buen día. Por aquí les presento El Discurso a la Nación de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez

Hermanas y hermanos, compatriotas:

Me dirijo a ustedes en la noche más oscura de nuestra historia. Hace apenas semanas, éramos un pueblo soberano, con nuestros conflictos, nuestras esperanzas, nuestra vida normal. Y en un instante, el cielo se desplomó sobre nosotros. Presenciamos un poder destructivo más allá de nuestra comprensión. Perdimos a nuestros líderes, a familias enteras, a pedazos de nuestras ciudades. El dolor que llevamos dentro es un país entero llorando.

A mí, que no buscaba este puesto, me ha tocado recoger los pedazos. No les voy a mentir: no me eligieron las urnas. Me eligió el caos. Y acepté esta carga por una sola razón: para evitar que un caos mayor, una destrucción total, se llevara lo último que nos queda: nuestra gente. Cada uno de ustedes.

Por eso hoy vengo a hablarles con la crudeza que la hora exige. Nos encontramos en un estado de emergencia nacional sin precedentes. No es una metáfora. Es la realidad física de nuestra supervivencia.

Se preguntarán hoy, y es justo que lo hagan: ¿Por qué permitimos la presencia de quienes nos atacaron, de sus empresas, de esos… operativos en nuestra industria petrolera? La respuesta no es fácil, pero es clara: porque no tenemos elección. No es una decisión de política exterior. Es un cálculo de supervivencia pura y dura.

Les explico: el ataque que sufrimos no fue solo un bombardeo para un secuestro. Fue un mensaje. Un mensaje que decía: “Podemos borrarles del mapa en cuestión de horas”. Cualquier gesto de rechazo frontal, cualquier acto de violencia contra ellos, no sería un acto de heroísmo. Sería un acto de suicidio colectivo. Y mi primer mandato, el único que me he impuesto en esta pesadilla, es evitar que nadie más tenga que morir.

El petróleo, nuestro principal recurso, es ahora nuestra única moneda de cambio. Es el precio de un alto al fuego permanente. Ellos la necesitan. Nosotros necesitamos que no vuelvan a disparar. Este no es un tratado entre naciones. Es la condición impuesta por un sobreviviente a punto de ser arrojado de un acantilado. Agarrarse a la roca, por desagradable que sea, es lo único que impide la caída.

He escuchado las voces que me llaman traidora, cobarde. Las llevo en el pecho como un puñal. Pero les hago una pregunta, la pregunta más difícil de todas: ¿Qué preferirían? ¿Una resistencia simbólica que encienda la mecha de nuestra aniquilación, o la paciencia agónica que nos permita vivir un día más, respirar un día más, y desde ahí, reconstruir? Venezuela no es el único país del mundo bajo amenaza y los más grandes se inmovilizan ante las armas de destrucción masiva.

Yo he elegido la paciencia. He elegido la reconstrucción desde los escombros. Cada barril de petróleo que sale es un día más de tregua que compramos. Y en ese día, nuestro deber sagrado es hacer tres cosas: enterrar a nuestros muertos, cuidar a nuestros vivos y fortalecer nuestra casa.

Por eso, mi gobierno, este gobierno de emergencia, centrará todas sus energías, todos los recursos que podamos salvar, en lo siguiente:

Como primera prioridad, destinar los recursos económicos que ingresen a las familias venezolanas. La logística de la vida.

La reconstrucción de infraestructura crítica: agua, energía básica, comunicaciones.

La unidad nacional. No toleraré el oportunismo, el saqueo o la división. Nuestro enemigo no está entre nosotros. Nuestro enemigo es la desesperación que nos lleva a destruirnos unos a otros.

No les pido que les sonrían a aquellos que nos hirieron. Les pido, con el corazón en la mano, que no les den una excusa para terminar el trabajo. Nuestra fuerza ahora no está en los puños, que están quebrados. Está en nuestra capacidad de aguantar. De ser más duros que el acero. De ser resilientes.

Este no es el discurso de un triunfo. Es el discurso de la responsabilidad en el “por ahora” de Chávez. No les prometo victorias rápidas ni falsas esperanzas. Les prometo transparencia en lo que podemos hacer, y firmeza para protegerlos de lo peor. Les prometo que cada decisión, por dura que sea, se tomará con una sola brújula: preservar la llama de esta nación, aunque sea como una brasa bajo la ceniza.

No sabemos qué traerá el mañana. Pero si hoy nos mantenemos unidos, calmados y centrados en cuidarnos los unos a los otros, habremos ganado lo único que importa: la posibilidad de un mañana.

Que Dios, el destino, la fuerza de nuestro pueblo, nos ayude a todos.

*Este discurso, revela que estamos en presencia de la primera mujer presidenta de Venezuela ejerciendo un Gobierno que exige emplearse a fondo en estrategias extremas contradictorias simultaneas. Algo sin precedentes en la historia de la humanidad.

*_Esto lo dejo para la reflexión para los que dicen que hay traición es difícil gobernar con una pistola en la cabeza.