¿Por qué se ha producido ahora el ataque de Estados Unidos e Israel contra el Irán de los ayatolás? ¿Qué intereses tienen en la zona? ¿Qué tiene que ver con todo esto la batalla entre Donald Trump y China? Entrevista de urgencia al veterano periodista y experto de geopolítica mundial Rafael Poch para intentar entender los motivos de fondo del ataque más allá de lo que dicen los grandes medios de comunicación. Poch, tras una dilatada trayectoria como corresponsal del diario La Vanguardia en Pekín, Moscú, Berlín y París, se ha convertido en uno de los analistas más incisivos del nuevo orden global y suele escribir sus reflexiones en su propio blog o en medios como Contexto y CRÍTIC.
Sergi
Picazo02/03/2026
| 11:12
Has
escrito que los asuntos de Venezuela, Irán y Ucrania son,
en realidad, la misma guerra. Según un artículo tuyo en Ctxt,
“el objetivo es impedir militarmente el ocaso de la hegemonía
americano-occidental en el mundo, amenazada principalmente por la
pujanza china” ¿Puedes explicarlo?
El dato central es la reacción
occidental al ascenso de China. Hace treinta años se esperaba que la
integración en la globalización, entendida como seudónimo del
dominio mundial de Estados Unidos y sus satélites, convertiría a
China en un miembro subordinado y dependiente del sistema mundial.
Esperaban que la integración de las élites chinas en la
globalización acabaría dando lugar a una forma de gobierno
subalterno más aceptable para Occidente que la del Partido Comunista
Chino. Pero, mira, 25 años después, se encontraron con la sorpresa
de que, jugando en el terreno de juego diseñado por ellos mismos,
China les ganó la partida: se hizo mucho más fuerte, continua
siendo autónoma y soberana, y se proyecta al exterior con una
estrategia comercial imparable.
El
gran peligro que ven en Washington es la amenaza a un hegemonismo
occidental liderado por ellos. La única respuesta que tienen a mano
es la de la fuerza. Primero, en 2012, inventaron el “pivot
to Asia”
de Obama, es decir desplegar en Asia Oriental el grueso de su fuerza
aeronaval. Después intentaron redefinir las normas de su
globalización proclamando nuevos proteccionismos, donde Trump ha
destacado. La escena que mejor ilustra la situación es la del tahúr
que al ver que está perdiendo la partida le da una patada a la mesa
de juego y desenfunda la pistola.
Uno de sus fallos garrafales fue
ignorar los intereses rusos en Europa durante treinta años.
Desoyendo las advertencias de gente como Kissinger o Kennan contra la
ampliación de la OTAN, han acabado estimulando la integración
euroasiática entre Rusia y China, algo que ni Moscú ni Pekín
buscaban inicialmente. Luego, cuando después de muchas advertencias,
Rusia reaccionó militarmente al intento de echarla del Mar Negro,
anexionándose Crimea, continuaron con una escalada militar en
Ucrania inyectando recursos militares y apoyando su “operación
antiterrorista” contra las regiones rusófilas del este de Ucrania.
Y, al final, cuando se han dado ya cuenta de que el objetivo de
infligir una “derrota estratégica” a Rusia por medio de las
sanciones y la ayuda militar y financiera a Ucrania, han acabado
optando por separar los frentes.
¿Tres o cuatro guerras a la
vez?
Hace
dos años el vicesecretario de Estado para Europa y Eurasia en la
primera administración Trump, Aaron
Wess Mitchell,
dijo que Estados Unidos podría perder una guerra si tuviese que
actuar en tres frentes simultáneamente, porque en tal caso, según
él mismo dijo: “Estados Unidos tendría que ser fuerte en cada uno
de los tres escenarios bélicos, mientras que sus tres adversarios,
China, Rusia e Irán, solo tienen que ser fuertes en su propia región
para alcanzar sus objetivos”. Así que han optado por transferir,
al menos en parte, el marrón de
Ucrania a los europeos, y concentrarse en Irán, el más débil de
los tres adversarios, y continuar preparándose para lidiar con China
más tarde. Por eso ya dije que en Ucrania en el fondo se trata de
debilitar a Rusia, fundamental socio de China; en Venezuela se trata
de privar a China del acceso a importantes reservas energéticas y
recursos latinoamericanos. Irán es el eslabón fundamental de la
integración euroasiática, con sus corredores energéticos y de
transporte este/oeste y norte/sur.
Foto:
IVAN GIMÉNEZ
“El
asunto chino es la clave. Irán es un gran socio energético de
China. Lo que desconocemos es cuál será el apoyo militar de China a
Irán”
¿Cómo afecta el ataque a Irán,
o un cambio de régimen o el bloqueo del estrecho de Ormuz, a China y
a la Ruta de la Seda?
El asunto chino es fundamental.
Irán es un gran socio energético de China y, sin Irán, se cortan
importantes circuitos de la Ruta de la Seda. Por eso insisto en la
unidad de todos estos conflictos. Lo que desconocemos es el nivel de
implicación militar de China con Irán. ¿Han recibido los iranís
baterías anti misiles de Pekín como se ha dicho? No me parece
probable que China se implique militarmente, pero dejar pasar un
ataque militar contra ella tan claro sin hacer nada tampoco parece
realista… Respecto a Rusia, me parece que no ha hecho gran cosa en
favor de Irán. Están muy centrados en el fregado ucraniano. Mi
impresión es que en la práctica Irán está bastante solo, lo que
es contradictorio con la unidad de conflictos que apunto.
Trump ya prescinde totalmente de
la retórica del derecho internacional. La clave para definir las
relaciones internacionales es la fuerza. Estados Unidos puede
secuestrar o matar a dos líderes de países enemigos: Maduro, en
Venezuela, y el ayatolá Jamenei en Irán. ¿Se acabó la legislación
internacional? ¿La ONU? ¿Los mínimos de la política
internacional?
La pregunta, desde luego, es
retórica. La guerra comenzó el sábado con el asesinato del
dirigente del país adversario y varios miembros de su familia. Esta
guerra comenzó en medio de unas negociaciones que, según los
propios negociadores que están hablando con los rusos el fin del
conflicto de Ucrania, estaban siendo “exitosas”. ¿Quién puede
confiar ahora en estos “negociadores”? La crisis del
hegemonismo comporta la crisis de sus instituciones. La ONU fue una
buena idea pero reflejaba el mundo de 1945. Hoy el mundo es diferente
y las correlaciones de fuerzas también son diferentes. Entonces los
chinos y los indios no contaban nada en el mundo y hoy pesan mucho.
Pero curiosamente no son los emergentes los que están derribando las
instituciones internacionales y el derecho internacional, sino sus
inventores, los gobiernos de aquellos países que diseñaron todas
esas instituciones a la medida de sus intereses. Si la ONU era el
desigual “parlamento de la humanidad” en el que algunos mandaban
más que otros por su derecho de veto, hoy sus inventores promueven
el gangsterismo más crudo. Asistimos a la conversión de la ONU en
una especie de reedición de aquella impotente “Sociedad de
Naciones” disuelta en 1946. Si entonces aquella organización fue
incapaz de impedir la invasión italiana de Abisinia, la japonesa de
China y el desastre de Ia Segunda Guerra Mundial, la ONU de hoy se
muestra igualmente impotente ante el genocidio de Gaza. La situación
del nuevo mundo multipolar exige nuevas instituciones, pero la
experiencia histórica nos dice que estas nuevas instituciones solo
aparecen después de grandes desastres.
“Trump
e Israel también arriesgan mucho con esta locura”
Entonces, ¿este ataque no tiene
nada que ver con si el gobierno de Irán estaba en disposición,
realmente, tener armas nucleares? ¿El tema nuclear es un paripé?
A principios de los noventa el
embajador de Estados Unidos en Arabia Saudí ya advertía que Irán
“está a pocas semanas de hacerse con la bomba”. Si se hubieran
hecho con ella, los ayatolas nunca habrían sido atacados, pero los
dirigentes iraníes han demostrado tener mas escrúpulos en esto que
Corea del Norte. Recordemos que en 2015 ya se alcanzó un acuerdo con
Irán, el Plan de Acción Integral Conjunto por el que Irán accedía
a limitar su enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de
las sanciones y de las inspecciones del Organismo Internacional de
Energía Atómica (OIEA) de sus instalaciones. Todo quedó en nada:
Trump retiró del acuerdo a Estados Unidos, los europeos no hicieron
nada y las inspecciones de la OIEA sirvieron para afinar los
objetivos de las bombas israelís contra las instalaciones y los
domicilios privados de los responsables del programa nuclear, algunos
de ellos asesinados con sus familias en junio. Como ahora,
aquel ataque se produjo en medio de una negociación. Lo decisivo no
es la bomba sino el viejo plan de 2002 desvelado por el General
Wesley Clark en el que se decía, “vamos a deshacernos de siete
países en cinco años, empezando con Irak, luego Siria, Líbano,
Libia, Somalia, Sudán y acabando con Irán”. Lo han cumplido todo.
Llevan más de cuatro millones de muertos y 40 millones de
desplazados. Solo les falta Irán. Quieren crear en ese país un agujero negro.
Si no es por la democracia, ni
tampoco es por lo nuclear… ¿por qué quieren convertir, según tú,
a Irán en “un agujero negro”?
Para Israel se trata de acabar con
el único país de Oriente Medio capaz de impedir el loco proyecto
colonial “sin fronteras” del Gran Israel, del Nilo al Éufrates.
Como ha dicho el embajador americano en Israel, Mike Huckabee, Israel
goza de un “derecho bíblico” a expandirse por toda la región. E
Israel, como se sabe, tiene una gran influencia en la política de
Estados Unidos. De los intereses, digamos, geopolíticos, de
Estados Unidos ya hemos hablado, pero hay también un interés
político interno. Trump prometió no meter a Estados Unidos en
nuevas guerras y se está divorciando de su base social
popular. En noviembre tiene unas elecciones de medio mandato en las
que se prevé que perderá mucho apoyo. Si consiguiera tumbar al
régimen iraní acudiría a esas elecciones desde una posición de
fuerza. Pero si las cosas le van mal, esta guerra impopular,
inconstitucional, sin acuerdo del Congreso y desaconsejada por sus
agencias de inteligencia, se le podría derrumbar encima. Trump e
Israel arriesgan mucho en esta locura.
Algunos analistas geopolíticos
decís que esta guerra es una prueba más del supuesto declive del
poder de Estados Unidos. Pero no se entiende que sea así cuando
Estados Unidos tiene un poder militar indiscutible, no? ¿Dónde se
ve el declive de su poder?
Nadie discute que tengan el poder
militar más fuerte del mundo, pero la loca y criminal utilización
de ese poder, ¿es una verdadera muestra de fortaleza? Yo creo que lo
que están demostrando ante los ojos de todo el mundo,
particularmente desde la serie bélica que arranca el 11/S de 2001 de
Nueva York, que va de Irak a Irán, pasando por Afganistán, Libia,
Siria, Yemen, Somalia, Ucrania y Gaza, es que son el principal
peligro para la paz mundial.
¿Estados Unidos se atreverá a
entrar en Irán, un país de 90 millones de habitantes y con uno de
los ejércitos más poderosos del mundo musulmán, con tropas y
soldados sobre el terreno, como hicieron en Irak? ¿O solo
bombardeará desde aviones y barcos? ¿Será una guerra corta?
No creo que se arriesguen a entrar
con tropas allí. Pesa mucho el precedente de Irak, sin contar con
que Irán es mucho más que Irak. En la guerra de los doce días de
junio se agotaron las existencias de los arsenales de recursos
antimisiles de Estados Unidos e Israel. Dicho sea de paso, esta
guerra es muy mala noticia para los militares ucranianos que van a
ver aún más mermado su suministro de recursos de defensa
antimisiles ante los ataques rusos. La fabricación americana de esos
recursos es limitada y no parece que puedan sostener una campaña
intensa de ataques y contraataques de más de cuatro o cinco semanas,
pero mucho dependerá de la capacidad de respuesta iraní para agotar
esos arsenales.
Vale, y entonces, ¿cómo se
cree que es la capacidad defensiva de Irán ahora?
Es la gran cuestión militar. En
junio lanzaron primero la morralla, drones y misiles obsoletos para
desgastar la capacidad de intercepción israelí y localizar los
emplazamientos de sus defensas, y luego lanzaron misiles hipersónicos
más sofisticados que hicieron mucho daño. Habrá que ver cuantos
les quedan ahora. Pero, ojo, ahora los iraníes han ampliado sus
objetivos: las bases americanas del Golfo y, si les alcanza, la flota
naval desplegada en el Mediterráneo. Irán ya ha atacado
instalaciones americanas en cinco países del Golfo. El asesinato del
ayatolá Jamenei no es solo un asunto nacional iraní. Hay muchos
chiitas en Irak, Pakistán, Arabia Saudí, Bahrein y Líbano, entre
otros. Hay un riesgo de guerra regional muy serio en el que también
los iniciadores pueden salir escaldados.
Foto:
IVAN GIMÉNEZ
“A
los que que ven un dilema entre apoyar a Irán o a Estados Unidos,
solo puedo decirles una cosa: los reyes son los padres”