Por Gustavo Rozas Valz 31.01.2025
Luego de más de Quinientos mil millones de dólares despilfarrados, más de dos millones de ucranianos muertos, diez millones de exiliados, centenares de altos mandos militares estadounidenses y de la OTAN sepultados vivos en bunkers subterráneos (lo mismo que miles de asesores y mandos medios) millares de mercenarios de múltiples países sirviendo de abono en las estepas ucranianas; casi treinta mil tanques, cincuenta mil vehículos blindados, decenas de miles de piezas de artillería y lanzadores de cohetes, junto más de seiscientos aviones y casi cuatrocientos helicópteros, todos destruidos y convertidos en chatarra humeante; todo en el marco de un antelado plan de ocho años para infligirle una derrota militar estratégica a Rusia (y tener el camino libre para ir por Irán y China) que sumándose a sanciones draconianas y sin precedentes, provocarían su colapso político y económico que desembocaría en su deseada "balcanización" en al menos cinco estados lo más enemistados posible entre ellos, el fracaso de todos esos delirantes y pérfidos objetivos subalternos no podría ser más adverso y catastrófico...
El resultado: Rusia no sólo ha fortalecido su economía eludiendo las sanciones, sino que ha puesto en marcha la maquinaria industrial militar más productiva, práctica e innovadora.
Ya no sólo es la primera potencia nuclear del mundo, con sus misiles supersónicos e hipersónicos que ningún país occidental posee; sino que a su vez se ha convertido en la primera potencia (que no lo era) militar convencional, con un ejército profesional de asesinos eficientes y brutales, totalmente preparados para el escenario de la guerra moderna; con armamento probado en combate y, con una progresión en innovación tecnológica que ha reducido a tres meses, lo que en tiempos de paz demandaba al menos tres años...
Y lo más importante: Rusia, China, Corea del Norte e Irán, se han visto forzadas a forjar la alianza militar más poderosa de la actualidad, dentro del sólido marco de integración económica de los BRICs, que a su vez ha conseguido poner fin a la supremacía militar del estado espurio, usurpador, genocida y terrorista de Israel ( el pitbull de los EEUU en el medio oriente) luego del fracaso de la guerra de los 12 días contra Irán.
Todo mientras Europa se hunde en la intrascendencia, la irrelevancia, crisis económica, industrial y energética por prestarse servilmente a los intereses de los EEUU.