Alonso gallardo militante comunista diciembre del 2025
Cuatro escasos meses para las elecciones locales y regionales que marcarán la tendencia para las generales del 2027, si al gobierno sin una mayoría parlamentaria y a la defensiva por la corrupción interna del PSOE no le da por convocar elecciones anticipadas; que viendo el panorama que sitúan las encuestas del INE lo más positivo que dan es seguir con más de lo mismo, motivado por la inanición de su izquierda y de la izquierda comunista y revolucionaria, sin capacidad de presión y movilización social en la calle y centros de trabajo. Dejan de media un desarrollo aceptable de la clase media representada por profesionales y técnicos, trabajadores autónomos reales, empleados públicos y trabajadores fijos con convenio colectivo; mejor resultado para la oligarquía financiera y monopolios industriales y peor para la mediana y pequeña industria, campesinos y pescadores, que ven como la riqueza y los beneficios empresariales van para la banca y monopolios y mucho peor para más de un tercio de la clase trabajadora, donde la patronal saltándose la legalidad vigente por falta de sindicatos en centros de trabajo y sectores paga con salarios de miseria y precariedad, que sumado al fallo del gobierno por las erráticas ayudas sociales sin planes de empleo e integración social y laboral, por falta de una visión nacional de Estado con competencias en todo el territorio, donde el incumplimiento por las comunidades autónomas, creadas por gobiernos de derechas y la socialdemocracia neoliberal para la división de la clase trabajadora y el pueblo es la regla.
José Manuel Rivero publicó en Hojas de debate https://hojasdebate.es/opinion/el-plan-completo-de-acciona-pasando-por-el-supremo-al-discurso-de-garamendi/ este esclarecedor artículo que centra la estrategia de la oligarquía dominante española en tres actos finales hasta ahora, concretados en el falso registro de Acciona el 14 de noviembre de 2025, la condena al fiscal general del estado el 20 de noviembre de 2025 y las declaraciones de Garamendi como presidente de la patronal, sobre la “cultura del esfuerzo” el 5 de diciembre de 2025. Todo esto no son hechos aislados, como explica el autor, son piezas de un engranaje sincronizado contra el gobierno de coalición con el objetivo de un gobierno del PP y VOX, que nacen de la frase lacónica de Aznar de “el que pueda hacer que haga”, como manual de instrucciones en un acto de la FAES el 2 de noviembre de 2023. Ante todo ello la izquierda, comunistas y revolucionarios, deben cuestionarse el hacer como hasta ahora y ante esta ofensiva reaccionaria golpista, situar la unidad de acción política como norma en la movilización de masas y la confluencia como estrategia electoral, para derrotar al enemigo principal del pueblo y la clase trabajadora: la oligarquía financiera e industrial, que ofrece como alternativa de gobierno además de la guerra, el desmantelamiento de los servicios públicos del estado de bienestar que quedan, teniendo de ejemplo la motosierra de Milei de la mano de Trump, representados en España por Ayuso y teniendo como ejemplo de gestión los gobiernos de Madrid, Andalucía, Valencia o Murcia, donde a pesar de una gestión genocida y destrucción económica, social y política del estado de derecho, siguen ganando elecciones ante un pueblo sin referentes políticos por una izquierda en el gobierno dividida y una izquierda a su izquierda aislada de la clase obrera, sin proyectos de un estado único para la clase trabajadora y sin estrategia, programa, alianzas y táctica para generarla por sectarismo político.
La responsabilidad de la izquierda, comunistas y revolucionarios es con la clase trabajadora, no con un ideario heredado que durante los últimos cincuenta años diciendo y haciendo lo mismo, se sigue esperando un resultado diferente como si todo fuera un problema de voluntad, pero no, es por falta de un análisis concreto de la realidad concreta. Falta reflexionar los cambios económicos y sociales que se han producido desde el 2008 con la explosión de la burbuja de las hipotecas subprime; de la ruptura por la oligarquía española del pacto social de la transición de estado de bienestar en el 2011; del golpe de estado en Ucrania en el 2014 obligando la intervención militar rusa, base de la derrota de la OTAN y de la hegemonía militar y económica yanqui en la Europa Occidental; del nacimiento y consolidación de un movimiento multipolar en el Sur Global de la mano de China, que confronta con el monopolio global económico y militar del gobierno unipolar imperialista de EE.UU, que en actitud defensiva genera el caos y la guerra global para intentar mantener su hegemonía. Esto en lo fundamental sitúa los elementos centrales que determina quién es el enemigo principal de la clase trabajadora y del pueblo: la oligarquía industrial y financiera española subordinada al imperialismo yanqui, principal enemigo de la clase trabajadora y los pueblos del planeta; de quienes son nuestros aliados: el conjunto de clases y sectores sociales perjudicados por la opresión y explotación bajo el imperialismo monopolista global dirigido por los yanquis, bien analizado por la Unión Proletaria aquí: Las Tres Contradicciones del Imperialismo en el Siglo XXI; a lo que tenemos que añadir un programa mínimo, que sirva a la unidad de la clase trabajadora con el conjunto del pueblo contra el enemigo principal y todo ello, como táctica política de masas de los comunistas, revolucionarios y la izquierda obrera en general, para la conquista del estado burgués y su transformación democrática al servicio de la clase trabajadora y el pueblo.
Pero para generar una táctica propia debemos situarnos independientes en lo ideológico, político y organizativo del resto de clases sociales, interviniendo en el seno de las organizaciones de masas de la clase obrera para generar conciencia de clase, organización y movilización, porque esa es la que mide la correlación de fuerzas y para ello, solo es necesario recordar otras luchas victoriosas y la única en este siglo XXI en España, fue la derrota del decreto de Rajoy del 0,25% de subida de las pensiones ante la confluencia en la movilización de los sindicatos obreros y los pensionistas, que permitió la moción de censura del 2018 tumbando al gobierno reaccionario oligárquico y después, la formación de un gobierno progresista que revalorizó pensiones, el salario mínimo y la reforma laboral que tumbó la reforma del PSOE de 1984, que generalizó la precariedad en el ámbito laboral y social. Pero para amplios sectores de la izquierda a la izquierda del gobierno todo lo conseguido, por las críticas que realizan al gobierno progresista les parece poco obviando el hecho real, de que ha sido conseguido exclusivamente después del bajón de las movilizaciones por las pensiones, por la confluencia y colaboración de sectores de izquierda y progresistas en el ámbito social y sindical; no por la movilización social y política en la calle y centros de trabajo, que son nuestras armas políticas contra la derecha reaccionaria y de presión por la izquierda al gobierno progresista.
Lo que la izquierda, comunistas y revolucionarios no podemos hacer es vivir de las críticas al reformismo posibilista, para que ejecute las políticas que los comunistas y revolucionarios no podemos hacer, porque entonces los que sobramos somos nosotros y más, sin una movilización de masas detrás y las calles ocupadas y mientras esto no lo hagamos, lo mejor que podemos hacer es reflexionar de como trabajamos para lograr la mayoría en el seno de las organizaciones obreras de masas, en manos de socialdemócratas, reformistas y burócratas del sistema, para recuperar el poder en los medios de producción, comunicación y servicios y en consecuencia la calle como en el 1976. Todo esto no es un problema de falta de voluntad de la izquierda, comunistas y revolucionarios, es un problema de metodología de trabajo y estudio sin apriorismo ni subjetividades, ni de copiar y pegar descontextualizando a los clásicos obviando los pasajes que no interesan. Es de aprender de la historia del movimiento obrero y comunista internacional, en especial España hasta el abandono de la transición por el eurocomunismo carrillista en los años setenta, para recuperar una línea política estratégica de masas basada en el trabajo en las organizaciones de masas sindicales y vecinales, que imprima una práctica política continuada de movilización, concienciación y organización, que no dependa de avatares políticos y económicos, de forma, que demos las batallas contra el capital y la patronal orientadas por el partido, desde el seno de las organizaciones de masas, centros de trabajo y sectores, barrios y pueblos, institutos y universidades. Esto es una tarea estratégica y no de pocos años, para la cual se necesita la confluencia del grueso del movimiento comunista español, basada en el centralismo democrático como funcionamiento interno, situando que el enemigo principal es la oligarquía aliada con el imperialismo yanqui enemigo principal de la humanidad, que el grueso de clase sociales y sectores oprimidos por ella más la clase trabajadora conforman el pueblo, y que el programa mínimo y la táctica política debe estar al servicio de los objetivos estratégicos, donde la unidad de la clase trabajadora y la unidad de todo el pueblo son la única base factible de la victoria.