
En este artículo el autor realiza una reflexión sobre los resultados electorales en las elecciones presidenciales brasileñas.
Al final, tras un esfuerzo gigantesco y la participación activa de amplios sectores de nuestro pueblo, hemos logrado derrotar al candidato nazibolsonarista en las urnas. Sin embargo, dado que el bolsonarismo es una corriente política completamente al servicio del imperialismo estadounidense, podemos decir que los grandes perdedores han sido Trump y sus lacayos.
Ahora, en razón de la victoria conquistada, es nuestro deber reflexionar sobre la realidad en la que estamos insertados e intentar extraer todas las lecciones que nos puedan servir para impedir que otros riesgos similares vuelvan a amenazar el destino de nuestra nación.
La primera de las enseñanzas a absorber es reconocer la importancia de la perspectiva de futuro para la movilización de masas. Contrariamente al sentido común, que tiende a considerar como movilizadores solo los factores más concretos y palpables del momento, los acontecimientos recientes acaban de reiterar la enorme relevancia de la motivación inspirada en el deseo de construir una sociedad acorde a nuestros sueños.
En este sentido, los factores ideológicos adquieren gran peso y se convierten en los principales motores de los grupos humanos con mayor potencial de movilización y lucha, es decir, la juventud. Son estos quienes, por su energía y disposición, tienen suficiente determinación para librar las batallas necesarias contra las fuerzas que resisten y se oponen a los cambios por ellos anhelados.
Como pudimos constatar en la recién concluida contienda electoral brasileña, todo el escenario político ganó nuevos contornos en cuanto las masas juveniles decidieron entrar en el juego para valer. Esta, sin dudas, fue una lección muy valiosa que pudimos aprender de los días de campaña de la segunda vuelta. Y no podemos dejar de tenerla en cuenta en los enfrentamientos que emprendamos a partir de ahora.
Otro punto a destacar se refiere a la necesidad de adecuar las formas de lucha del campo popular a las condiciones vigentes en la situación y en el momento específicos en que nos encontramos. Entonces, frente a la dicotomía entre hacernos presentes en las calles u ocupar las redes sociales digitales, hemos concluido que lo correcto sería llevar a cabo ambas tareas, simultánea y simbióticamente. ¡Y así lo hicimos!
Sin embargo, también observamos que aún existen deficiencias serias que todavía no han sido resueltas. Este es el caso, por ejemplo, de nuestro alejamiento del trabajo político-social junto a las capas populares de nuestra sociedad. Aunque este problema tenga su origen a comienzos de este siglo, cuando Lula y el PT llegaron al mando de la máquina estatal, sus efectos y consecuencias se pudieron sentir con más evidencia en el transcurso de este proceso electoral.
Por lo tanto, debemos ser conscientes de que, al no seguir estando en contacto directo con los sectores populares más carenciados, hemos abierto las puertas para la entrada de las fuerzas más reaccionarias vinculadas al imperialismo estadounidense y a su política de dominación de los pueblos periféricos. Como consecuencia, ahora nos estamos enfrentando al diabólico trabajo ideológico de las maléficas iglesias neopentecostales, que manipulan el nombre de Jesús, para, en realidad, actuar como punta de lanza de lo más nefasto del centro imperialista del capitalismo.
Si no estamos al lado de esta gente tan sufrida y necesitada, nos será difícil hacerla entender que su lucha es importante y fundamental para la eliminación de las estructuras del sistema que sólo se mantiene con la despiadada explotación de su fuerza de trabajo. Se trata de una tarea ardua, puesto que las iglesias del imperialismo ya han ocupado un espacio enorme en estas comunidades. Sin embargo, sin enfrentar este problema sin temor, jamás nos será posible superarlo.
En conclusión, deberíamos aprovechar el magnífico ejemplo de superación que las masas populares nos han dado en estas tres semanas de campaña en la segunda vuelta. La tenacidad, creatividad y dedicación que nos han mostrado deberían servirnos de guía en este necesario proceso de reflexión. Con esto, estaremos aptos para sacar las conclusiones debidas y ajustar nuestra manera de interactuar con las masas populares. De esta manera, vamos a ayudarlas a asumir cada vez más el protagonismo que les corresponde ejercer en las luchas que les conciernen. Esta es la garantía de que estarán caminando rumbo a un futuro realmente acorde con sus necesidades y aspiraciones.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
