Alonso Gallardo militante comunista y de la CSI octubre del 2026
La
pasada no viene por situar reivindicaciones diferenciadas, viene de
la definición del contexto de la huelga, de sus protagonistas y del
objetivo político que la convocatoria de huelga busca, centrado por
parte de los sindicatos mayoritarios en la movilización y
politización de la clase trabajadora, de cara a provocar un
revulsivo social ante la convocatoria electoral, para que las
reivindicaciones de la huelga las logremos, mediante una mayoría
parlamentaria de la izquierda progresista parando al fascismo su
entrada al gobierno; visto, que depender de la pequeña y mediana
burguesía catalana y vasca, que mediatizan cuando no impiden como en
los decretos de la vivienda, las reformas que el grueso de la clase
trabajadora defiende con la movilización de la huelga. La paradoja
de la pasada está, en la similitud de pensamiento del sindicalismo
alternativo y el feminismo de género, por la creencia de que el
sindicalismo de clase es un sentimiento y no una práctica concreta
de masas.
Al contrario que los sindicatos mayoritarios de clase, el sindicalismo alternativo y destacamentos comunistas, que sin olfato político e ideológico están perdidos en identidades y movimentismos, sitúan como protagonista al incipiente movimiento en defensa de la vivienda, que ha construido de la noche a la mañana mediáticamente sindicatos de inquilinos, para que las luchas se sectorialicen e impidan la unidad de acción, de las organizaciones sindicales con las marginadas por la izquierda del movimiento vecinal. Al tiempo que centran como eje de la movilización a los comités de huelga, dan el protagonismo a los sindicatos de inquilinos en confrontación con los sindicatos mayoritarios de clase, para centrar la movilización en la crítica al gobierno progresista, responsabilizándolo de la crisis de la vivienda, la precariedad laboral o los bajos salarios, visión fuera de la realidad política y social española, que solo sirve para desviar la movilización contra la derecha, el fascismo, el caos y las guerras de la oligarquía yanqui-occidental, para mantener su hegemonía mundial.
La huelga general del 11N en España, se diferencia de la Italiana del 30 de octubre o la francesa del 5 de noviembre, en que fueron convocadas contra gobiernos de derechas y fascistas, más la carestía de vida, bajos salarios y las guerras imperialistas, mientras que aquí, se convoca contra los que han tumbado este gobierno progresista, las derechas nacionalistas y la oligarquía nacional española, que quiere gobernar para ejecutar un programa de desmantelamiento total de lo público, privatizar las pensiones y apoyar a la oligarquía yanqui en las guerras y caos que provocan, para mantener su hegemonía económica y militar y poder seguir oprimiendo a los pueblos. Contra esto es por lo que comunistas y sindicalismo alternativo deben convocar la huelga general, para impedir un gobierno fascista que acabe con lo conseguido incluido libertades, situando la lucha contra la contradicción principal a nivel geopolítico de caos y guerras imperiales, con tácticas de unir todo lo unible contra el enemigo principal pero sin olvidar la contradicción fundamental entre burguesía y proletariado, única forma de garantizar nuestra independencia ideológica y política de clase.
Que los sindicatos alternativos y el grueso de destacamentos comunistas, a la hora de hacer táctica política obvien la realidad geopolítica que vive el planeta, es un error provocado por el falso sistema de pensamiento que se rigen, fuera del análisis concreto de la realidad concreta y ajena al contexto general que vive la clase trabajadora, al estar anclados en discursos rectificados por el movimiento comunista, y seguir instalados en el debate y la crítica a las superestructuras del estado, obviando la lucha económica desde el seno de la clase trabajadora, posición fruto del enquistamiento que viven por la suma de derrotas ideológicas sufridas, por las políticas de pacto social desde la transición a la democracia burguesa y especialmente, por regirse bajo las influencia ideológicas y política de un marxismo mecanicista y metafísico, momificando a la socialdemocracia, nacionalismos y burguesía dominante, en la misma posición política desde la transición cometiendo un grave error. Cuando en el 2008 el imperialismo yanqui sufre una grave crisis con la explosión de la burbuja inmobiliaria, que repercute en los siguientes años en todo el planeta; en el 2011 bajo el gobierno socialista de Zapatero, fue obligado por oligarquía española a romper el pacto social vigente desde la transición, provocando los mayores recortes de derechos, privatizaciones y financiación de la banca privada con fondos públicos, años que en España, Europa y el planeta la oligarquía aposto por el fascismo.
Ante la convocatoria de huelga del 11N y las elecciones del 29 de noviembre, la clave pasa por desarmar los argumentos más tóxicos en el seno de los destacamentos comunistas y el sindicalismo alternativo, que dividen a la clase trabajadora y al sindicalismo de clase centrados en situar al mismo nivel de crítica, al gobierno progresista con la oligarquía imperialista y aliados occidentales, coincidiendo en la deslegitimación con la extrema derecha y el fascismo, por situarlo como un gobierno al servicio del capital y responsabilizarlo de la crisis de la vivienda, la precariedad laboral, los bajos salarios y pensiones o de la carestía de la vida y guerras. Al tiempo que convoca junto al sindicato de inquilinos, con estrategias de división de la movilización y de la clase trabajadora, por la confrontación con el sindicalismo de clase mayoritario y fuerzas políticas que apoyan al gobierno progresista. Estrategia que confronta con el gobierno progresista, debilitándolo ante la reaccionaria ofensiva de la derecha y el fascismo, bajo la teoría absurda neotrotskista de que la socialdemocracia y el reformismo de izquierda, son instrumentos de la oligarquía y el fascismo, lo que deja ver que de nuevo como en los años treinta, que el principal enemigo interno de la clase trabajadora vuelve a ser el infantilismo liberal entre la izquierda.
Las críticas a las políticas del gobierno progresistas, no giran sobre las limitaciones ideológicas y políticas de la socialdemocracia y el reformismo, que nacen y mueren en las propias reformas, al ser su principal motivo el mejorar y democratizar el sistema capitalista como único sistema válido, de ahí, que centrar los hechos del hacer concreto del gobierno progresista en el contexto geopolítico, es clave para valorar objetivamente los resultados del gobierno y del apoyo de masas, que a pesar de sus deficiencias y limitaciones tiene. Situarnos en el contexto geopolítico de caos y guerras, es la clave para hacer confluir a la izquierda y parar la ofensiva internacional del fascismo imperialista, en línea con la victoria lulista en Brasil, que derrotó de momento la ofensiva en Latino América y el Caribe de golpes de estado e injerencias, para cambiar los gobiernos y legitimar las intervenciones imperialistas y guerras que provoca. La derrota del gobierno progresista en la invasión de Ceuta y en el parlamento por el nacionalismo burgués, forma parte de la misma ofensiva imperialista.
Es FALSO por los hechos, que este gobierno participe de los planes de la OTAN y del rearme para la intervención en la guerra contra Rusia y China, más allá del cumplimiento de acuerdos previos. Es CIERTO, que el PSOE por su liberalismo occidentalista y porque el gobierno era apoyado por el nacionalismo burgués prosionistas del PNV y Junts, le llevó a apoyar la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, en coincidencia con posmarxistas y neotrotskistas, pero en el listón más bajo de apoyos. CIERTO que las inversiones en armamento militar hayan superado el 2% por el refuerzo del armamento de matriz yanqui, pero invirtiendo el grueso en el desarrollo de armamento nacional y europeo, conscientes de que el armamento con tecnología yanqui, no puede ser utilizado en un enfrentamiento con un aliado de EE.UU como es Marruecos. Pero FALSO, que llegue al 5% como pretendía la oligarquía imperialista y Trump para la compra de armamento yanqui, la prueba está en la arremetida contra el gobierno progresista por las élites neonazis alemanas, francesas, italianas o estadounidenses, puntales del golpe militar en Ucrania y la intervención de la OTAN para la guerra contra Rusia. También en la posición del gobierno con el genocidio palestino, Yemen, Líbano o la guerra contra Irán, levantando las esperanzas y el apoyo de los pueblos agredidos por la oligarquía fascista del imperialismo yanqui.
Es FALSO que la precariedad en España esté legislada, cuando se limitan los contratos temporales a dos: el estructural y el formativo y regularizado el fijo discontinuo en el art. 15 del Estatuto de los Trabajadores. Es CIERTO que la generalización de la precariedad continúa, por el incumplimiento de la legislación laboral por la patronal, ante la INEXISTENCIA de sindicatos de clase en centros de trabajo y ramas de producción o servicios. La patronal contrata cuando necesita mano de obra, despidiéndola una vez acabada la necesidad y escudándose legalmente en que no superó el periodo de prueba, también con el contrato fijo discontinuo que usa cuando lo necesita o el legal de mutuo acuerdo con el trabajador, que cuando se acaba lo liquida, porque el trabajador va a necesitar trabajo y es consciente, que si quiere que se lo vuelva a ofrecer tiene que asumir esa realidad, porque si lo demanda, que solo él puede hacer, el empresario lo despedirá aunque sea improcedente, con una escasa indemnización y no existir obligación de readmisión por la patronal, consciente de que para un nuevo trabajo, tiene que aportar un escrito con las empresas donde trabajó, pero por presentar una demanda laboral entras en la lista negra de la represión laboral. Pero la RESPONSABILIDAD, sin obviar la del trabajador que sabe mucho de fútbol, algo de derecho laboral pero ignorante de la necesidad y fuerza que da, de estar organizado sindical y políticamente en una sociedad regida bajo la lucha de clases, es de los comunistas y revolucionarios NUNCA del estado burgués, por mucho que el gobierno sea progresista o exista la Inspección de Trabajo, al que hay que llevar la denuncia previa que la puede hacer los sindicatos, sin necesidad de involucrar al trabajador, muchas veces sin la protección de la representación legal ante el empresario, para lograr el despido nulo.
Es CIERTO, que los salarios son bajos y cuando suben no cubren la subida de la carestía de vida, por lo tanto también las pensiones que dependen del salario que uno cobre y por lo tanto, no tienes capacidad de comprar una vivienda, ni tampoco de alquilarla al estar disparado el alquiler por los pisos turísticos, en manos de multinacionales y la banca, pero es FALSO, que la responsabilidad sea del gobierno progresista. La subida del salario mínimo interprofesional desde el 2016 al 2026, fue de los 655,20 en 14 pagas que dejó Rajoy del PP, a los1221 actuales del gobierno progresista y de las pensiones lo mismo. Es CIERTO, que los salarios en la pequeña y mediana empresa sobre todo del sector servicios son bajos, pero es FALSO que la responsabilidad sea del gobierno progresista que situó el SMI y continúa en lo más alto, cuando el convenio colectivo de ramo los sindicatos son los RESPONSABLES de negociarlo entre empresas y trabajadores como derecho fundamental de la clase trabajadora, donde los sindicatos de clase mayoritarios en muchos casos, lo tienen abandonado en manos de burócratas sindicales despolitizados y desideologizados, sin dar participación ni poder de decisión a las asambleas de trabajadores y la más organizada de la gran empresa, volcadas en la negociación individual de empresa, tendenciosamente llamado convenio colectivo, que abandonó a su suerte a la mayoría de la clase obrera que trabaja en la pequeña y mediana, atomizada en cientos de empresas sin experiencias de lucha ni organización cobrando el SMI y a veces ni eso, a FALTA de sindicatos de clase. Es CIERTO que la legislación permite la subida del alquiler, pero es FALSO que el gobierno sea responsable, cuando el parlamento bloqueó propuestas sobre viviendas públicas, financiado las inversiones en la creación de viviendas en las comunidades autónomas, que son las que tienen la competencia no las construyeron y los ayuntamientos que tienen suelo no lo soltaron, boicoteando las decisiones del gobierno que sin competencias nacionales ni el apoyo parlamentario, motivó el cese del gobierno y la convocatoria de elecciones.
Si las críticas a la socialdemocracia y al reformismo de izquierdas, se construyen sin contrastarlo con la realidad, caen en la falsedad y son ajenas a los intereses generales de la clase trabajadora, que solo sirven si se utilizan contra el gobierno y las fuerzas progresistas a la reacción y al fascismo, los mismos que tumbaron la ley sobre viviendas, los mismos que limitaron una reforma más positiva de las pensiones, de anular la reforma laboral de Rajoy, de profundizar en la anulación de la reforma de la seguridad social de Zapatero, de anular la ley mordaza, de reforzar el carácter público en sanidad, enseñanza, dependencia y los servicios públicos más esenciales. Estos argumentos falsos, son los que potencian a los sectores neoliberales del PSOE, enquistados en administraciones autonómicas y ayuntamientos, perjudicando la acción institucional del reformismo de izquierda.
Los comunistas y revolucionarios que caen en la crítica destructiva con argumentos falsos, deben ser conscientes que lo único que consiguen es separarse de lo más avanzado de la clase trabajadora, que si ve, a pesar de las limitaciones informativas de los medios de comunicación públicos, que la clase trabajadora sí avanzó en derechos desde el primer gobierno progresista, que ante esta realidad de progreso aunque no sea para todos por igual a falta de un estado con competencias, es experimentado por primera vez desde los primeros recortes provocados por el pacto social de la Moncloa en 1977. La convicción de toda persona democrática, progresista, de izquierda, revolucionaria o comunista, en estos momentos geopolíticos de caos y guerra en cualquier país que se oponga al designio del imperialismo yanqui y sus vasallos occidentales, debe ser la de movilizarse en la huelga del 11N en defensa de los derechos y libertades, convirtiendo el ¡¡NO PASARÁN!! de 1936, en impedir la entrada de la derecha fascista en el gobierno de la nación.

