jueves, 5 de noviembre de 2026

El crepúsculo de la doctrina Monroe

Fuentes: Rebelión

Quebranto del derecho internacional y el nuevo tablero del Sur

El orden internacional unipolar no se está desmoronando por debates diplomáticos, sino por el agotamiento material de sus propios métodos. En el fondo de esta crisis está el desgaste evidente de Washington: en Medio Oriente, Estados Unidos chocó contra el muro de sus propios límites. Las amenazas y las sanciones contra Irán no lograron quebrar la soberanía de la región ni forzar una rendición. Al final, el Pentágono demostró que no puede mantener abiertos frentes bélicos permanentes sin pagar un costo logístico y financiero insostenible.

Ese repliegue forzado en el plano euroasiático tuvo su réplica inmediata en nuestra región, donde la Casa Blanca decidió saltarse todas las normas básicas de convivencia. Lo ocurrido en Venezuela no fue un acto de justicia internacional ni un procedimiento legal; fue una incursión armada transfronteriza y un secuestro político. Se violentó la soberanía territorial y el principio de no agresión consagrado en el artículo 2 de la Carta de la ONU. Las contradicciones de Donald Trump —amenazando con fuego mientras se veía obligado a suspender sanciones al petróleo ruso para calmar el mercado interno— demostraron que la acción en el Caribe no fue una muestra de fuerza absoluta, sino el manotazo de un imperio que actúa al margen de la ley al perder la iniciativa geopolítica.

El gran peligro de pisotear el derecho internacional es el efecto contagio. Cuando la superpotencia ignora al Consejo de Seguridad y normaliza el uso de la fuerza unilateral, los gobiernos de la periferia copian el manual. El despliegue de tropas de Nayib Bukele en Haití, escudado en el combate al crimen, es un calco de la doctrina estadounidense: actuar militarmente fuera de las fronteras sin un mandato multilateral legítimo. El precedente es nefasto. Abre la puerta para que liderazgos de mano dura en la región, como el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador —que ya violó la soberanía diplomática al asaltar la embajada mexicana—, crean que la fuerza armada puede sustituir al derecho internacional.

Frente a este escenario, el verdadero contrapeso no vino de discursos vacíos, sino de la postura diplomática de Brasil y México. Bajo el liderazgo de Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, ambas naciones han defendido con firmeza la autodeterminación y el rechazo a la injerencia extranjera. Al negarse a respaldar sanciones unilaterales, dejaron claro que América Latina no va a volver a operar como el patio trasero de nadie.

Sin embargo, este frente soberano tiene desafíos urgentes. El primero es interno: con Lula en una etapa política madura, las fuerzas democráticas de Brasil deben construir ya una sucesión generacional. La política exterior y la soberanía regional no pueden depender de una sola figura; tienen que consolidarse como políticas de Estado frente a los embates de la ultraderecha.

El segundo desafío es la solidaridad material con Cuba. Asfixiada por décadas de un bloqueo económico condenado año tras año por la Asamblea General de la ONU, la isla necesita hechos, no consignas. Brasil y México tienen la capacidad productiva y energética para tender un puente de auxilio real que rompa el cerco humanitario impuesto desde el norte. Por último, la región necesita anclarse en la arquitectura multipolar del siglo XXI. El eje Brasil-México debe profundizar una alianza estratégica con los BRICS, particularmente con China y Rusia. No se trata de cambiar un patrón por otro, sino de comerciar en monedas locales, diversificar mercados y acceder a financiamiento sin la tutela coercitiva del dólar. Solo respetando el derecho internacional y fortaleciendo las alianzas del Sur Global podremos asegurar que el repliegue del viejo imperio se convierta en una soberanía real y definitiva para nuestros pueblos. Agradezco de antemano la atención y el espacio. Quedo a su disposición para cualquier consulta.

Manuel Blanco, Analista independiente / profesor de secundaria de física.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.