Alonso gallardo militante comunista octubre 2026
Los sindicatos de clase CC.OO y UGT, ante la caída del gobierno progresista por el rechazo del nacionalismo catalán al decreto de la vivienda y la convocatoria a elecciones, convocan huelga general el 11 de noviembre a la que se suma el grueso de sindicatos minoritarios, en confrontación con la patronal, los sindicatos amarillos y las derechas extremas y fascistas y aquí se debe ser claro, porque la huelga la convocan para generar una movilización de masas suficiente, que impida el avance del fascismo en las instituciones, la cual los comunistas debemos unirla a la movilización general, para contrarrestar la ofensiva del fascismo imperialista internacional de caos y guerras por todo el planeta, apoyada por la cúpula dirigente de la Unión Europea y los medios de comunicación imperialistas, que monopolizan la información y las mentiras internacionalmente, para el control del relato a la clase trabajadora, para que acabe apoyando al fascismo y las guerras.
La convocatoria, por encima de los relatos del movimentismo que se multiplican y desdibujan, los comunistas debemos centrarla desde la situación geopolítica de la lucha de clases, de que todas las reivindicaciones posibles, pasan en estos momentos de guerra en Europa, Norte de África y Asia Occidental, de bloqueo a Cuba, Nicaragua y Venezuela, de injerencias y golpes de estado en países de América Latina y del cerco económico y militar de China, por la movilización social en defensa del estado de bienestar y la defensa del gobierno progresista, porque es la única posibilidad de garantizar que mañana, no entremos en un proceso de militarización y confrontación con Rusia como pretende la derecha y el fascismo, al tiempo, si acumulamos fuerzas para la defensa del estado de bienestar y somos capaces de mantener la movilización social, para auparlas mañana con una mayoría suficiente a decretos leyes, en el marco del parlamento nacional.
La contradicción principal a nivel internacional en este proceso violento de guerras y caos contra la clase trabajadora y los pueblos del Sur Global, condiciona la situación en los países capitalistas bajo la influencia de las oligarquías occidentales como la española, que ante el rechazo y resistencias del Sur Global a las imposiciones del imperialismo dominante dirigido por la oligarquía estadounidense sionazi, está determinando que el saqueo se prolongue por el occidente desarrollado y Europa en especial, por la necesidad imperiosa de acumulación de beneficios para garantizar la victoria en la confrontación con el socialismo chino. De este saqueo de las arcas públicas, salario y condiciones de vida de la clase trabajadora por una oligarquía vende patrias, surge la actual movilización de masas en toda Europa, y la ruptura del pacto de gobierno por el nacionalismo burgués catalán, sin duda obedece, al intento de tumbar al gobierno progresista por el imperialismo, que en la situación internacional ha sembrado puntos de soberanía nacional, garantizando unos derechos y trabajo con unas condiciones mínimas de vida, que provocaron la ruptura del pacto de gobierno con la derecha y en consecuencia, la convocatoria de elecciones generales y de huelga general.
Contextuar la situación nacional dentro de la geopolítica internacional, obliga partir de estrategias y alianzas, lo que hace excesivamente extenso el artículo, a falta de ello, lo mejor es ir centrándolo en cada casuística concreta, para ir discerniendo desde ellas, quienes son los aliados y quienes son los que están unidos a la oligarquía sionazi imperialista yanqui: enemigo principal de la humanidad. Comenzaremos por la convocatoria de las elecciones y su relación con la correlación de fuerzas parlamentaria y la calle. La convocatoria electoral, nace por la ruptura de la correlación de fuerzas parlamentarias por parte del nacionalismo burgués catalán, ante un tema que ya tenían acordado en un decreto mínimo sobre la vivienda, que nacionalistas burgueses catalanes y vascos apoyaban y otro superior, que los nacionalismos burgueses no apoyaban quedando solo la izquierda nacionalista y nacional. El superior fue rechazado y conscientes de ello la izquierda, pero el decreto de mínimos al rechazarlo la parte del nacionalismo burgués catalán, provocó la pérdida del gobierno progresista de la mayoría que lo sustentaba y en consecuencia, convocó elecciones.
Se puede estar o no de acuerdo con la medida tomada, pero sitúa con mucha claridad, lo erróneo de las críticas maximalistas de muchos de los destacamentos comunistas y del sindicalismo de clase alternativo, porque este ejemplo es extensible a muchos decretos aguados apoyados y otros, que al no ser apoyados por el nacionalismo burgués y catalán, quedaron sepultados por la mayoría de las derechas parlamentaria, se podrá o no estar de acuerdo con participar en el gobierno, pero con la táctica una vez que se participa de él, sería un error. Al tiempo que deja claro la importancia de la correlación de fuerzas parlamentaria, también deja la de la movilización social y política de la clase trabajadora en la calle, porque es la que modifica la correlación de fuerzas en la lucha de clases ante la patronal y los gobiernos, y en el parlamento ante la derecha nacionalista y la nacional fascista.
Que quiere decirnos esto al grueso de los comunistas y revolucionarios, que el problema para la clase trabajadora no es que la izquierda reformista participe del gobierno, siempre que luche por las reformas al servicio del pueblo, porque son lo máximo que después de la derrota de la transición se ha dotado. También dice, que al no competir en el mismo campo institucional con los comunistas y revolucionarios, que por nuestra escasa presencia militante social somos extraparlamentarios, no son los responsables ni de su desmovilización ni de que los sectores más avanzados, no militen en nuestras filas, que somos nosotros que cargamos con nuestros errores al aislarnos de las masas, por pretender reconstruir el movimiento comunista en España, fuera de la lucha de clases del corazón del sistema capitalista donde produce, centros de trabajo y ramas de producción y servicios y donde se reproduce, barrios y pueblos y donde nos culturizan, centros de enseñanza y universidades. No hay otra, que igual que en los años sesenta los revolucionarios del Sur Global se fueron al campo, hoy toca sin irse de casa, al sindicato de clase de tu centro de trabajo o rama, a la asociación de vecinos de tu barrio o pueblo y tus hijos, a la asociación de estudiantes del instituto o universidad, creando instrumentos estables de lucha y no como los movimentistas de ahora de usar y tirar.
La mayoría de asociaciones del movimentismo social, incluidos muchos destacamentos comunistas y el PCE, lucen toda una riestra de reivindicaciones y motivos para la convocatoria de huelga y la participación de la clase obrera, que seguro que todas ellas necesarias pero diluyen lo fundamental, que es la necesidad de confluir todas las fuerzas progresistas en el voto a la izquierda, para parar la entrada en el gobierno del fascismo y la extrema derecha del PP-VOX, y aquí la huelga cumple una función fundamental que los comunistas y revolucionarios debemos expandir, con la politización de la convocatoria de huelga para parar el fascismo con con el ¡¡NO PASARÁN!! republicano. ¿Por qué es tan importante? porque por mucho que algunos destacamentos comunistas declaren, que este gobierno, por estar formado por socialdemócratas y reformistas no han hecho nada a favor de la clase trabajadora, lo cual es la constatación de un mecanicismo de ver las cosas de forma estática en el tiempo, sin profundizar la realidad que vivimos desde el 2011, cuando el capital rompe el pacto social de la transición del estado de bienestar; porque si gana el fascismo y la extrema derecha, no sólo acabarán con el estado de bienestar que queda, sino que también nos meterán en las guerras del imperialismo yanqui, de la que el gobierno progresista mal que bien nos viene salvando.
Pero ¿es cierto que el gobierno progresista no hizo nada a favor de la clase obrera, que la subida de las pensiones no fue tal como indica el recuadro negando el valor de las estadísticas? Difícil parece.

Incluso muchos sindicalistas afirman, conscientes de que no es así, de que la reforma laboral del gobierno progresista fue una vuelta más a la tuerca de los recortes, por seguir en la línea de discurso de crítica a la socialdemocracia y al reformismo, porque eso es lo que les identifica como grupo, más como amicalismo que como camaradas o compañeros de lucha, o si no, porque se oculta que la reforma laboral de Yolanda Díaz, anuló la reforma neoliberal salvaje de Felipe González de 1984 de precarización laboral y social, que tanto daño hizo a la clase trabajadora a la mujer y la juventud en especial. La reforma recuperó la negociación colectiva de los convenios, primando al convenio colectivo sobre los individuales de empresa, no acabó con la subcontratación de Rajoy, cierto por imposición de la patronal y el sector neoliberal del PSOE, pero obliga al subcontratista al pago del salario de la empresa principal y si no lo tuviera al convenio del sector, lo cual hace innecesario la subcontratación. Subió el SMI un máximo histórico y no reventó a ninguna empresa, lanzo una campaña contra el trabajo negro y elevó el empleo y la seguridad laboral, al tiempo, concentró los contratos en dos tipos siendo el de empleo fijo el que más progresa, creando empleo y confianza en un futuro más seguro para la clase trabajadora. Veamos que de siempre el dato mata el relato.
Hitos clave de la evolución (2015–2026)
Crecimiento del empleo: Se han creado más de 4 millones de nuevos puestos de trabajo en esta década, impulsados principalmente por el sector servicios y un incremento histórico de la población activa extranjera (que pasó de representar un 10,9% en 2015 a más del 16%). [1, 2, 3]
Reducción del desempleo: El paro se ha reducido a la mitad desde los niveles de mediados de la década pasada, situándose en mínimos de la última década y media según los datos de la Encuesta de Población Activa del INE. [1, 2]
Impacto de la reforma laboral (2021): Modificó la contratación estructural, logrando reducir de forma notable la tasa de temporalidad en el sector privado y aumentando el peso de los contratos indefinidos. [1, 2]
Pero todo es de color rosa, pues no. Esto a quién más beneficia es al empleado público y a la clase obrera con convenio colectivo, porque tienen la garantía en general de tener un sindicato que más o menos les garantiza el cumplimiento de la legalidad, convenios y ordenanzas, pero ese no es el caso de la mayoría de la clase trabajadora, que labora en la pequeña y mediana empresa en el sector de servicios, donde la patronal incumple horarios y convenio al trabajador si quiere trabajar, porque no hay sindicato de clase que lo organice y proteja. Donde la patronal continúa con subcontratas para pagar salarios por debajo de los convenios, porque no hay ningún sindicato de clase que lo organice y proteja ante la patronal. Donde la patronal contrata a trabajadores en precariedad, incumpliendo la ley al despedirlos como que no pasan el periodo de prueba, porque no hay ningún sindicato de clase que los organice y proteja, denunciándolo a la inspección de trabajo y así son las cosas y peor, en los sectores precarizados y marginados socialmente dependientes del ingreso mínimo vital, en un estado sin competencias para ejecutarlo y boicoteado por la oposición en las autonomías, obligando a vivir en la pobreza a más de un cuarto de la población.
El incumplimiento de la legalidad por la patronal se da, porque no existen sindicatos de clase organizados en las ramas de producción y servicios, viviendo la clase obrera la opresión laboral individualmente en la ignorancia política de la importancia del sindicato, por eso, más importante que nuevos derechos laborales y sociales que la patronal incumple, para los comunistas y revolucionarios es llevar la organización y politización de la clase trabajadora, allí donde trabaja, se reproduce y estudia para la lucha, que es la base de la estructura económica del capitalista desde donde emana su poder económico y político en la superestructura, pero también el de la clase trabajadora si está políticamente organizada, cuestión marginada desde los años setenta por influencia del posmarxismo, pero sigue siendo imprescindible para transformar la realidad en la lucha por el socialismo. Pero para parar todo esto, ahora el 11 de noviembre, toca parar al fascismo para que mañana no entre en el gobierno.
