jueves, 24 de septiembre de 2026

El truco de buscar a un malo

                           

Equivoca de pleno la crítica; el gobierno no tiene capacidad política ni ganas de quitar ninguna competencia a las comunidades autónomas, tanto por falta de una mayoría parlamentaria como por concepción propia confederalista, que es el principal error, al no apostar por un estado donde el gobierno central tenga capacidad legal en caso de fracaso o inanición política de los gobiernos locales y dos, el número de asesinatos machistas no crece estadísticamente está manteniéndose a la baja, en cambio los accidentes laborales con muerte, muchos asesinatos patronales, se mantienen altos aunque bajando pero en cambio los suicidios siguen creciendo y la responsabilidad en estos temas son directamente del estado, tanto por falta de seguridad laboral en el trabajo como por falta de perspectivas de una vida estables, en un mundo competitivo, precario, inestable e inseguro para la vida social y laboral de la clase trabajadora, pero los sindicatos de clase no dan la batalla en los centros de trabajo ni en la calle y ese es el principal problema para la clase obrera, que está desarmada en esa pelea. 
Porque la responsabilidad política en una sociedad de clases que se rige por la correlación de fuerzas en la lucha de clases, es tanto de la burguesía dominante que dirige los aparatos del estado burgués para imponer sus normas, como guste o no guste, de la actual vanguardia de la clase obrera, que en su miseria ideológica y política, prefiere vivir bajo el aplauso de los medios de comunicación burgueses luchando por reformas que mejoren el sistema desde las instituciones o en su versión izquierdista, desde la crítica a los reformistas sin alternativa política real alguna pero igual de lejos de la clase trabajadora, cuando ambos debieran enfrentar el problema por la base organizando a la clase obrera allí donde trabaja, vive y estudia, para cambiar la correlación de fuerzas e ir imponiendo y defendiendo en los centros de trabajo y en la calle, los derechos conquistados en seguridad y estabilidad social y laboral, base para transformar la cultura patriarcal de la propiedad privada y del supremacismo machista católico occidental, hasta la conquista de la república del trabajo en la perspectiva socialista. Nota de Alonso Gallardo.  

Ni los incendios ni los asesinatos de violencia de género se solucionan culpando a los negacionistas. Elegimos legisladores y gobernantes para que neutralicen a esos malos con leyes y medidas, no para que nos recuerden lo malos que son.

Lucha de los bomberos forestales de Aragón por sus condiciones laborales | Fuente: Bomberos Forestales CM
Lucha de los bomberos forestales de Aragón por sus condiciones laborales | Fuente: Bomberos Forestales CM

Existen dos problemas en nuestras sociedades en los que, aunque no se mejore, parece que sean los responsables de solucionarlos los que se permiten criticar a los demás, en lugar de que les pidamos cuentas a ellos. Me refiero a la violencia de género y a los incendios que este verano arrasan la península. En ambos casos los responsables han encontrado una bandera detrás de la cual se escudan: la lucha contra los negacionistas.

De este modo, el ciudadano se ve obligado a situarse en uno de estos dos bandos: o con el gobierno, aunque no resuelva el problema, o con los negacionistas, de la violencia de género o de la crisis climática. Lógicamente, entre esas dos opciones, la gente sensata se sitúa al lado del gobierno para combatir a los negacionistas.

Las cifras de mujeres asesinadas siguen aumentando cada año. Si eso sucediese con los muertos por accidentes de tráfico, accidentes laborales o por infecciones hospitalarias, la sociedad estaría indignada con el gobierno o los responsables de turno, exigiéndole explicaciones, más eficacia, más recursos. En cambio, es el gobierno quien abronca a quienes niegan la violencia de género. Y los ciudadanos razonables, se ponen, obviamente, al lado del gobierno. Está claro que habrá que abroncar a los negacionistas, pero también habrá que decir que el problema no se está solucionando, y no hay que ser de Vox para decir que alguna responsabilidad tendrán quienes tienen los cargos políticos destinados a resolver esos problemas.

Con los incendios forestales está sucediendo lo mismo. Algo fallará en las medidas de prevención, de detección y de lucha contra el incendio. Pero también aquí los gobiernos han encontrado contra quién embestir: contra los que niegan el cambio climático. De nuevo a los ciudadanos los arrastran a que elija bando: o con esos gobiernos (central, autonómicos y municipales) que combaten a los negacionistas, o con los negacionistas. Otra vez los ciudadanos sensatos se ponen del lado de los gobiernos que señalan el cambio climático y se van de rositas ante un problema al que no se le pone solución.

Tengo la sensación desde hace tiempo que, desde el gobierno, pero también desde gran parte de la izquierda, en lugar de afrontar la solución a los problemas, se ha encontrado un plan estupendo que es señalar a un malo, malo y tocar a rebato contra él. Si las mujeres son asesinadas denuncian a los que niegan la violencia de género; si nuestro campo arde, se revuelven contra los que niegan el cambio climático. Pero también si sube el precio de los alimentos, el malo en Juan Roig; si sube la vivienda, la culpa es de los fondos buitres y BlackRock; si hay explotación laboral la culpa es de Amancio Ortega. No voy a poner en duda la maldad de todos esos, pero en democracia elegimos legisladores y gobernantes para que neutralicen a esos malos con leyes y medidas, no para que nos vengan a recordar que los malos son malos.