viernes, 3 de julio de 2026

El nuevo Behemoth: lo que la “segunda” Escuela de Frankfurt previó sobre la inteligencia artificial


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La “segunda” Escuela de Frankfurt ofrece claves para entender la IA hoy. Neumann muestra que el capitalismo monopolista de los gigantes tecnológicos es incompatible con la democracia; Schmidt, que la IA no es inmaterial, sino un proceso termodinámico que consume energía, agua y minerales, con trabajo precario y huella ecológica. Frente al poder algorítmico sin control, se propone un programa republicano: antimonopolio, soberanía informacional del Sur global y poder revocable sobre las infraestructuras digitales.

Julio César Guanche

Esta semana debí preparar una clase sobre la «segunda» Escuela de Frankfurt. Mientras releía a Franz Neumann y a Alfred Schmidt, la inteligencia artificial me salía al paso en cada página. Lo que sigue es una breve puntualización de un viejo tema: los clásicos sirven siempre; los contemporáneos sirven para su época. Neumann y Schmidt son clásicos. La IA puede pensarse con ellos.

La otra Escuela de Frankfurt

Cuando se dice «Escuela de Frankfurt» pensamos en Horkheimer, Adorno, Marcuse, más tarde Habermas: la crítica de la cultura, la razón instrumental. Hubo otra Frankfurt, menos célebre y más material: la de Neumann, Otto Kirchheimer y Schmidt. Su materia no era el alma dañada del individuo sino la economía política, el derecho, la anatomía del Estado, la materialidad de la naturaleza.

Yo llegué a esa segunda línea por Antoni Doménech, que la reivindicó siempre como la herencia más fecunda del Instituto. También por Doménech conocí Gran Hotel Abismo. Biografía coral de la Escuela de Frankfurt, de Stuart Jeffries, libro donde se puede leer, entre otros “chismes”, el diálogo subterráneo —o no tan subterráneo— entre la antropología filosófica de Neumann y la lectura materialista que Alfred Schmidt hizo de ella, que marcó a toda una generación.

¿Por qué quedó en la sombra esa “segunda” Frankfurt? Tras 1945 la teoría crítica giró hacia lo cultural y dejó atrás el análisis del capitalismo monopolista. Neumann nunca perteneció del todo al núcleo de Horkheimer; trabajó con Kirchheimer como analista para la inteligencia estadounidense durante la guerra y murió temprano, en 1954, en un accidente en Suiza. A Schmidt se lo leyó tarde fuera de Alemania. Ha sido el ecomarxismo reciente, con John Bellamy Foster sobre el metabolismo y William Scheuerman sobre Neumann, el que devolvió a esta línea su lugar.

Neumann: monopolio contra democracia

En Behemoth (1942) Neumann eligió el monstruo con deliberación. Hobbes llamó Leviatán al Estado que, aun coactivo, garantiza orden y derecho, y tituló Behemoth su libro sobre la guerra civil inglesa, el reino del caos sin ley. Neumann tomó partido por el segundo nombre: el nazismo no era un Leviatán hipertrofiado sino un no-Estado, un sistema policrático donde cuatro bloques de poder, partido, ejército, burocracia y gran capital, gobernaban mediante pactos entre señores, sin normas generales. Su tesis decisiva es: hay una incompatibilidad estructural entre capitalismo monopolista y democracia política. En esa idea, Weimar no fue un accidente, sino un desenlace.

Miremos ahora la IA. Tres proveedores controlaban el 66% del gasto mundial en infraestructura de nube en el tercer trimestre de 2025.¹ NVIDIA acaparaba entre el 80% y el 90% del mercado de chips aceleradores y fue la primera empresa en superar los cinco billones de dólares de capitalización. Las «siete magníficas» pesaban en junio de 2026 el 33,8% del S&P 500.² Nada de esto es metáfora: hablamos de una concentración de poder que Neumann reconocería a primera vista.

Ese poder se funde con el Estado. El gasto de capital de los grandes hiperescaladores se proyectó por encima de los 600.000 millones de dólares para 2026, cifra que rivaliza con la inversión mundial en petróleo y gas. El proyecto Stargate, anunciado en la Casa Blanca, prometió 500.000 millones más.³ Las tecnológicas gastaron 61,5 millones en lobby solo en 2024.⁴ En julio de 2025 el Pentágono otorgó contratos de hasta 200 millones a Anthropic, Google, OpenAI y xAI.⁵ La soberanía sobre estas herramientas se negocia entre corporaciones y Estados, fuera de los parlamentos.

A ello se suma el desmantelamiento de los contrapesos internos. Microsoft eliminó su equipo de Ética y Sociedad en marzo de 2023. Meta disolvió su equipo de IA Responsable en noviembre del mismo año. X había liquidado antes el suyo.⁶ Lo que se presenta como reorganización es, en clave neumanniana, la supresión del derecho dentro del Behemoth. La conclusión de Neumann sobre el monopolio como opuesto radical de la democracia se verifica aquí, y por entero.

Schmidt: la termodinámica contra el relato

Alfred Schmidt miró hacia otro lado: no al poder sino a la sustancia. En El concepto de naturaleza en Marx (1962) recuperó la categoría de Stoffwechsel, metabolismo, para recordar que todo trabajo humano es intercambio material con la naturaleza y que el hombre «solo puede cambiar las formas de la sustancia», pero no crearla. Leído hoy, aquel libro funciona como un tratado contra la mentira fundacional de la IA: la “desmaterialización”.

El relato dice «nube», «virtual», «inteligencia». La realidad es, no obstante, termodinámica. Los centros de datos consumieron unos 415 TWh en 2024, cerca del 1,5% de la electricidad mundial, con proyección de 945 TWh en 2030. Estados Unidos consumió 183 TWh, el equivalente a Pakistán entero. Un hiperescalador de IA gasta tanta electricidad como 100.000 hogares.⁷

El metabolismo continúa en el agua. Un centro de datos de Google en Iowa consumió en 2024 unos 3.800 millones de litros. En Querétaro, Microsoft tiene permisos para extraer 25 millones de litros anuales de un acuífero deficitario. Comunidades de Aragón, Chile y Uruguay protestan contra el extractivismo digital.⁸

Los minerales cuentan la misma historia: la República Democrática del Congo aporta cerca del 70% del cobalto mundial y China refina alrededor del 90% de las tierras raras.⁹ El trabajo remata el proceso. OpenAI empleó en Kenia trabajadores que cobraban entre 1,32 y 2 dólares la hora para filtrar contenido tóxico.¹⁰ Las emisiones de Google crecieron 48% desde 2019; las de Microsoft, 29% desde 2020.¹¹ La tenaz persistencia de la historia, el colonialismo, la división internacional del trabajo, reaparece bajo la piel de “lo nuevo”.

Para el fundamentalismo del mercado, la IA es el porvenir sin más; para el fundamentalismo apocalíptico, una amenaza llegada de fuera de la historia. Ambos olvidan lo mismo: la sustancia que la sostiene y la gente que la paga. Foster lo nombra fetichismo de la IA; Te Li, termodinámica del capital.¹² Los sesgos no son errores técnicos sino sesgos estructurales. La inmaterialidad es ideología; el solucionismo tecnológico, su coartada.

Una propuesta republicana

Doménech profundizó en la idea que la libertad republicana no es ausencia de interferencia sino ausencia de dominación: es libre quien no vive a merced de otro. Los romanos distinguían entre quien es sui iuris y quien vive alieni iuris, bajo derecho ajeno. Si el crédito, el empleo, la información y la palabra pública pasan por infraestructuras que un puñado de corporaciones posee, vivimos alieni iuris, sujetos a un poder privado que no elegimos y no podemos revocar.

Doménech recordaba además que el republicanismo democrático concibió siempre la autoridad como fideicomiso: poder prestado, revocable, obligado a rendir cuentas. Eso es lo que falta. El poder algorítmico es hoy un dominium sin fideicomiso. Ante ello, un programa: control democrático de la IA, un derecho antimonopolio que tome en serio a Neumann y una soberanía informacional del Sur global que tome en serio a Schmidt.

Julio César Guanche
Fuente: Sinpermiso

Notas

1.     Omdia, datos del tercer trimestre de 2025: AWS 32%, Microsoft Azure 22%, Google Cloud 11%, sobre un mercado de 102.600 millones de dólares.

2.     Silicon Analysts (2026), cuota de aceleradores de IA por ingresos; The Motley Fool, junio de 2026, peso de las «siete magníficas» en el S&P 500.

3.     Estimaciones de capex de hiperescaladores para 2026 (IEEE ComSoc); OpenAI, «Announcing The Stargate Project», enero de 2025.

4.     Issue One, sobre datos de OpenSecrets, 2025.

5.     CNBC, 14 de julio de 2025.

6.     Platformer/The Verge, marzo de 2023 (Microsoft); The Information, noviembre de 2023 (Meta); WIRED, noviembre de 2022 (X).

7.     Agencia Internacional de Energía, Energy and AI, abril de 2025, y Key Questions on Energy and AI, 2026; Pew Research Center, octubre de 2025.

8.     Informe ambiental de Google, 2024 (Council Bluffs, Iowa); Context/Pulitzer Center, reportajes sobre Querétaro, Aragón, Chile y Uruguay.

9.     Our World in Data; Visual Capitalist.

10.  Time, enero de 2023.

11.  Informes ambientales de Google (julio de 2024) y de sostenibilidad de Microsoft (mayo de 2024).

12.  John Bellamy Foster, «The Fetishism of AI», Monthly Review, mayo de 2026; Te Li, «The Thermodynamics of Capital», Monthly Review, junio de 2026.