Publicado el 2 de junio de 2026 / Por
Corría el año 399 A.JC. cuando el filósofo Sócrates fue llevado ante el tribunal con graves acusaciones por parte de unos atenienses que defendieron antes sus propios intereses que los de la ciudad. Anito, Licón y Meleto le acusaron de impiedad ante los dioses de la ciudad [Sócrates llegó a creer en un solo dios] y de corromper a los jóvenes con sus ideas.
Anito fue un ateniense enriquecido con su negocio de curtidos que junto a Trasíbulo participó activamente en la caída del gobierno oligárquico de los 30 Tiranos dirigiendo el ataque al puerto del Pireo. Pero el verdadero rencor provenía, según escribió Jenofonte, de haberlo reprochado públicamente de querer que su hijo le sucediera en sus negocios y de “haberlo educado exclusivamente para este fin”. Anito pertenecía al partido demócrata, pero qué pensaba de la democracia Sócrates?
Sócrates pensaba que la democracia era peligrosa, no porque amara la tiranía, sino porque veía que destruía el pensamiento crítico. La democracia trata todas las opiniones como iguales, pero Sócrates defendía que no todas las opiniones tienen el mismo valor; creía que un votante desinformado no debería tener el mismo poder que una persona educada; pensaba que la democracia recompensa la popularidad, no la competencia y que las masas votarían por aquello que les hace sentir bien, no por aquello que es correcto o necesario y no estaba diciendo que la gente fuera estúpida solo que las personas desinformadas toman decisiones desinformadas. Oradores hábiles [los sofistas] pero sin verdadera sabiduría podían manipular multitudes usando emociones en lugar de verdad. Prometían soluciones simples para problemas complejos y apelaban al “miedo” al “ego” y a la comodidad. Y la ironía es que Sócrates fue condenado a muerte mediante un voto democrático.
Hoy la vida pública está repleta de Anitos y de sofistas. Anitos que pretenden el poder a base de cualquier patraña que los eleve a las altas instituciones; para ello utilizan a los actuales sofistas [medios de comunicación] que igual que hicieron con Sócrates, tratan de desacreditar mediante falsedades a quienes hoy lo detentan. No importa la verdad porque la población aplica el refrán: “Si el río suena, agua lleva”. Sócrates fue llevado ante el tribunal de la HELIA compuesto de 500 ciudadanos. Hoy y aquí la HELIA se llama AUDENCIA NACIONAL, TRIBUNAL SUPREMO, CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, TRIBUNAL CONSTITUCIONAL.
Pero nosotros, los componentes de la Marea Pensionista, no defendemos personas, sino verdades, igual que Sócrates. Verdad que por nuestra permanente insistencia forzamos la subida de las pensiones según el IPC [otra cosa es que estemos de acuerdo con el que se aplica] y reclamamos una auditoría de nuestras cuentas. La subida de las pensiones asistenciales para igualarlas al salario mínimo. Y además, nuestro compromiso y apoyo a todo aquello que representa el estado social.
Por otra lado, los intereses que defienden los acusadores, son los mismos que los de Anito y compañía: sus intereses económicos. Tal como ha venido defendiendo Miren Etxezarreta: “Son los bancos quienes están detrás de las informaciones de que el sistema de pensiones es insostenible. Es un botín demasiado apetitoso y quieren que las pensiones sean de capitalización” Por eso, congelaron las pensiones, trataron de introducir el “Factor de Sostenibilidad” y arruinaron la hucha de las pensiones. Y nunca les ha faltado financiación para pagar a los agentes publicitarios y agentes políticos para llevarlo a cabo. Esta es la verdadera alternativa de los “Anitos” actuales. Por eso debemos intensificar la verdadera información de lo que sucedió con ellos y lo que ha sucedido con los que, unidos, fueron capaces de formar un gobierno con las prioridades sociales por delante, y aún falta muchísimo por realizar.
Veamos ahora sus panfletos publicitarios: “Los pensionistas no sirven para nada”, “Subir las pensiones según el IPC es una barbaridad y los pensionistas no lo quieren porque les interesan sus hijos y sus nietos”. “Organismos europeos como la OCDE nos recomiendan ajustar y recortar el gasto en nuevas pensiones y prestaciones sociales para garantizar la sostenibilidad del sistema”. “Hay que ligar las pensiones según la esperanza de vida”. “Los pensionistas cobran 1.200€ de promedio más al año que el común de los trabajadores”.
Prudenci Vidal Marcos
Exprofesor de filosofia Jubilado