sábado, 24 de enero de 2026

Confrontando en el PCE con las formas del debate que nos divide y aparta del camino correcto



Alonso Gallardo militante comunista asturiano … enero 2026

En la actual situación geopolítica de confrontación y guerra mundial imperialista, el debate debe priorizar la unidad comunista y unidad de la clase trabajadora con todo el pueblo, para derrotar a la oligarquía española aliada del imperialismo nazisionista estadounidense, que en la perdida de la hegemonía militar y económica mundial pretende mantener su poder mediante el caos y la guerra, teniendo como principal amenaza para generarla su poder nuclear para confrontar con el BRICS; frente común de los pueblos dirigido por China y Rusia, para defensa de un mundo multipolar entre iguales bajo el derecho internacional de la ONU, que anule las reglas del derecho del más fuerte y la monopolización mundial del mercado por EE.UU y a esto debemos subordinar toda la táctica.

Entro en el debate desde este artículo publicado en Hojas de Debate, surgido del informe al XVI Pleno del Comité Central del PCE https://hojasdebate.es/organizaciones/el-pce-continua-en-un-gobierno-de-coalicion-que-aplica-politicas-contrarias-al-programa-congresual-de-la-organizacion/ donde realiza una crítica ajena a los intereses generales de la clase trabajadora, a su unidad y a la unidad comunista, única forma de ganar batallas y crear partido. Ajena por la forma y por situar críticas que no se ajustan a la realidad política y social, por ejemplo; cuando centra la crítica por calificar el informe de gestión del gobierno de extraordinariamente positivo, la considero correcta porque para más de un tercio de la clase trabajadora que vive en la precariedad y la marginación social, las condiciones de vida han empeorado entre otros motivos por el boicot de instituciones del Estado al Ingreso Mínimo Vital y por políticas como la de vivienda y todo, por falta de un estado que cubra las principales necesidades de la clase trabajadora y mal también, para la mayoría de las pequeñas empresas y campesinos que ven como los beneficios empresariales van para la banca y multinacionales. Pero también es cierto que la clase trabajadora con empleo fijo y convenio colectivo, empleados públicos, autónomos de verdad y profesionales, que corresponde con la clase media, son más de la mitad de la clase trabajadora y sí han mejorado o mantenido en lo fundamental sus esperanza de condiciones de vida. Esta es la otra realidad que dicen las mayorías de encuestas del INE y la que mantiene al gobierno progresista.

No tiene sentido la crítica que plantea, cuando certeramente califica al gobierno de socialdemócrata y reformista, porque a nadie se le ocurre pedirle peras a un olmo. Lo correcto sería decirles que están errando y que eso es pan para hoy y hambre para mañana, pero no con la intención de ganar a los dirigentes reformistas, sino a las masas que los apoyan. Pero toda crítica además de la forma y en especial las dirigidas a las fuerzas políticas del pueblo y el PCE, socialdemócratas y reformistas de izquierda lo son, también es necesario que sean reales, porque exigir medidas transformadoras como las que contiene el programa del PCE es todo lo contrario, sobre todo porque este gobierno no tiene la correlación de fuerzas suficiente para aprobar esas medidas transformadoras y si así fuera, quienes sobramos seríamos los comunistas, los sindicatos de clase y la movilización social. Y con respecto a que la política errática del gobierno favorece el desarrollo de la extrema derecha y el fascismo, decir, que el aumento de la abstención entre la clase trabajadora y especialmente de la izquierda plural si puede ser fruto de errores del gobierno, pero lo que debiéramos reflexionar sobre todo es que el espacio social que está ocupando el fascismo en barrios y pueblos obreros, son los abandonados por los comunistas por pasar de la lucha económica y adoptar una visión revisionista del marxismo leninismo, que sitúa la prioridad de intervención en el combate ideológico en el ámbito de las superestructuras del estado burgués. Cierto que es mucho más cómoda la crítica a la política institucional y el debate virtual por la red, que el personal allí donde vive y trabaja la clase trabajadora: sindicato y asociación vecinal; lugares donde deberíamos hacer la lucha ideológica y política en presencia de la clase trabajadora desde el principio de la unidad, combatiendo el posibilismo de socialdemócratas y reformistas y posiciones de derechas en su seno, para situar al partido y las organizaciones de masas obreras como referencia para que no se produzca ningún vacío por falta de referentes políticos que produzca la “inconsciencia de clase”. Esto nos determina como revolucionarios no el dedicarse a las identidades en asociaciones y colectivos con colegas.

Me parece pertinente la crítica por la falta de un embargo de armas a Israel y todas las referencias sobre la OTAN, pero haríamos mal no entender que la mayoría de dirigentes en las instituciones del PSOE y muchos reformistas, podrán socialmente sentirse de izquierda pero en absoluto alternativos, por lo tanto, una cosa es la que el partido pueda reivindicar entre el pueblo y otra la que se puede exigir a un gobierno reformista. Se puede decir que abandonen el gobierno como más adelante pide, pero el reformismo nunca lo admitirá incluidos aquellos que son del PCE, fraccionando al partido y a la confluencia de la izquierda por ser un debate perdido en su momento. Al tiempo que se oculta lo positivo que el gobierno ha hecho, a pesar de la confrontación interna con los liberales de dentro y fuera de las fuerzas que lo auparon a gobernar por el tema palestino, cuestión que fue reconocida por las fuerzas de la resistencia lo mismo que con el tema del rearme militar, dando más fuerza al desarrollo de la producción nacional sin abandonar el refuerzo de la matriz existente, de base en su mayoría estadounidense y esto, reconocido y criticado por el gobierno de EE.UU, es poco, cierto pero menos hubiéramos conseguido con las actuales fuerzas que tenemos, ya que ni el reformismo ni nadie ajeno al partido excepto nosotros mismos impide, que nos organicemos y luchemos junto con la clase obrera en vez de dedicándonos a ser los críticos por la izquierda de la socialdemocracia y el reformismo, y no revolucionarios insertos entre las masas obreras como Lenin y Mao enseñaron como línea política de trabajo de masas y Gramsci desarrolló en la Europa industrial para conquista de la hegemonía política e ideológica en su seno. Me parece que exigir para Palestina el mismo trato que se le da a Ucrania es maximalismo infantil de izquierda, fuera de todo idealismo posibilista del reformismo, de la movilización de masas y correlación de fuerzas.

Somos comunistas marxistas leninistas, no somos pacifistas, somos luchadores por la paz contra toda las guerras injustas del imperialismo, apoyando todas las resistencia contra la opresión y por la soberanía. El Grupo Tortuga podrá hacer unos trabajos muy loables, pero eso no significa que sus conclusiones políticas sean necesariamente correctas, porque el problema del gobierno no está solo en incumplir el acuerdo de la OTAN teniendo socios sionistas, sino también en como mantenerse fortaleciendo la industria militar nacional y esto es clave, porque a diferencia de la imperial Centro Europa, la península ibérica tiene un enemigo histórico que hoy cumple en el norte de África para EEUU y el imperialismo europeo, el mismo papel asignado a Ucrania con Rusia o a Israel en el oriente medio; pero no solo es por esto, sino que la crítica correcta seria hacerla por no subir más los impuestos a las entidades financieras, monopolios, beneficios empresariales y fortunas, para salvaguarda de la soberanía española, cosa que a la oligarquía financiera y monopolios industriales no les preocupa por su carácter ideológico de antipatrias.

La pertenencia a la OTAN vino dada por la derrota del movimiento obrero y popular de los años setenta, a la que debemos sumar la de la reconversión industrial y privatización de las empresas públicas en los ochenta y el remate del PSOE neoliberal, por el cambio de posición con la soberanía española. Hacer bandera de la postura otanista del PSOE a estas alturas participando del gobierno, sin haber recuperado la organización y movilización de la clase obrera como instrumento de la conquista de la soberanía, es un maximalismo visible por el grueso del pueblo más consciente, que solo retrata nuestra impotencia y aislamiento social por abandonar el trabajo de masas y la acción por el debate y la crítica retórica. Al tiempo, debemos ajustarnos a la realidad no dándolo todo por sentado haciendo juicio de intenciones, cuando lo que corresponde hacer son hacer juicios finos sobre una realidad inestable y cambiante: el gobierno español acordó junto con el resto de la OTAN, la coletilla de que desplegarían las fuerzas armadas siempre que Rusia firmase el acuerdo de paz, cosa que es imposible que suceda, debido a que la propuesta de paz de la OTAN es la misma que la del inicio en sus contenidos y más, teniendo la guerra ya ganada desde sus inicios y conscientes, de que la batalla que está dando Rusia no es contra Ucrania, es contra la OTAN y las normas que la hegemonía estadounidense impuso poniendo cerco a su soberanía. Conclusiones geopolíticas bien diferenciadas cuando los análisis concretos se hacen desde la realidad concreta, no la supuesta.

Decir que solo con la salida del PCE del gobierno facilitaría la apuesta por una movilización social a favor de la paz y contra el rearme en defensa de los intereses obreros y populares, posibilitaría condiciones para crear un Frente Amplio social y político es asombroso. Que la movilización social solo dependa de estar o no estar en el gobierno progresista, del cual solo participan reformistas que nunca se implican entre las masas obreras más allá de los medios de comunicación burgueses de los cuales dependen. Suena a justificación para eludir nuestra incapacidad de organizar una mínima movilización social achacándola a un sujeto externo, al tiempo que se niega de nuestra función con la clase trabajadora, de vanguardia en la organización y movilización por su emancipación. Son las causas las que provocan la movilización social espontanea como las del 2011 bajo el gobierno de Zapatero, pero hoy no existen esas condiciones como queda bien puntualizado en la explicación de la entrada en este debate y menos, cuando no existe la organización sindical ni política de clase que fomente en los centros de trabajo, sectores, barrios, pueblos, institutos y universidades la lucha de clases y su organización sindical y política y ni tan siquiera la virtual en la red.

La realidad de la militancia comunista del grueso de los destacamentos, porque todos formamos el movimiento comunista español, los sectores más conscientes de esta sensibilidad política ya están participando en las organizaciones obreras de masas, no en las movimentistas de las identidades y plataformas varias, sino en las históricas del movimiento obrero tal como destacan los estatutos del PCE, pero somos cuatro y sin una línea homogénea de intervención sindical y política, como la que teníamos hasta los años setenta que el eurocomunismo derrotó por el actual institucionalismo ajeno a la lucha de clases. Pero sucede que hay militantes del partido que se declaran marxistas leninistas pero no acaban de superar el carrillismo, porque la movilización de masas con la debilidad, nivel de conciencia, organización y correlación de fuerza actual no se decreta. Tiene que estar organizada su vanguardia en los lugares donde trabaja, vive y estudia la clase obrera para cuando salte, ponerse al frente e intentar dirigirlos de la forma más correcta, porque la movilización social espontanea de las masas es utilizable fácilmente por el oportunismo y agentes externos a sus intereses y más, cuando la experiencia internacional actualmente está llena de ellas.

Finalmente recalcar, que los comunistas la pluralidad interna la regulamos desde el centralismo democrático y el respeto a los estatutos, no con insultos, división ni crítica deslegitimadora de las decisiones tomadas por mayoría y de los dirigentes del partido. En todo el artículo, no hay una sola crítica constructiva a la dirección del PCE ni a las confluencias electorales, remitiéndose al final de nuevo con lo sucedido en el XXI congreso. Cosa que posiblemente suceda entre otras cosas, porque las diferencias que desarrolla el escrito y la practica del partido en Sumar, las confluencias y en las instituciones, estén las dos fuera de la realidad política y social que vivimos y de las necesidades de la clase obrera y por parte nuestra, la falta de una línea política de masas donde situar con equilibrio la crítica correcta ante los desatinos políticos e ideológicos de algunos dirigentes y una práctica de unidad del partido en el trabajo ideológico y político en las organizaciones de masas de la clase trabajadora, la cual como parte central de la lucha económica debe ser nuestra prioridad estratégica.