domingo, 30 de marzo de 2025

Los medios «independientes» eran los que financiaba la USAID

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    Pascual Serrano
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 23/03/2025 


La izquierda internacional sabe que la USAID era, básicamente, una agencia de intervención y desestabilización contra gobiernos y países que no eran del gusto de Estados Unidos

La decisión de Trump de cerrar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha generado un terremoto global. A muchas personas les parecerá que su decisión se enmarca en la línea neoliberal de suspender el apoyo a proyectos de cooperación o humanitarios, pero la izquierda internacional sabe que la USAID era, básicamente, una agencia de intervención y desestabilización contra gobiernos y países que no eran del gusto de Estados Unidos. De hecho el presupuesto de la USAID en lo que ellos llaman gobernanza era de 16,8 mil millones frente a los 10,5 de gasto humanitario.

Gracias a una denuncia de Reporteros sin Fronteras, destinatarios de gran cantidad de ayuda de la USAID, hemos sabido que el presupuesto para “respaldar a medios independientes y redacciones en el exilio” era de 268 millones de euros

Pero había un apartado curioso, el destinado a periodistas y medios de comunicación. Gracias a una denuncia de Reporteros sin Fronteras, muy dolidos porque parece que eran destinatarios de gran cantidad de ayuda de la USAID, hemos podido conocer algunos detalles. Por ejemplo que el presupuesto asignado para “respaldar a medios independientes y redacciones en el exilio, y garantizar el libre flujo de información” era de 268 millones de euros.

Y no solamente son periodistas y medios, RSF señala que “hay también grandes ONG internacionales que respaldan a los medios independientes (es el caso del International Fund for Public Interest Media), como pequeños medios locales que sirven a audiencias en países represivos como Irán o Rusia”.

Lo del uso de calificativo de “independientes” precisamente cuando se están quejando de que se quedan sin fondos los medios que dependen del dinero del gobierno de Estados Unidos, resulta muy elocuente.

Los programas de USAID mantenían a medios de comunicación en más de 30 países. Según una nota informativa de la agencia que ya ha sido retirada de Internet, en 2023 financiaron la formación y el apoyo a 6.200 reporteros, asistieron a 707 medios no estatales y respaldaron a 279 organizaciones de la sociedad civil dedicadas a “fortalecer el periodismo independiente”. De nuevo “independientes” si les pagas tú. Para 2025, el presupuesto de ayuda exterior para periodistas y prensa incluía 268.376.000 dólares.

Muchas organizaciones y medios están expresando su desesperación y zozobra, pero otros muchos están callados porque quedaría en evidencia que sus ingresos procedían del gobierno estadounidense.

Es curioso que algunos de los medios y periodistas que se quedan sin dinero de la USAID, por ejemplo de Bielorrusia o de Irán, planteen que ahora, sin su trabajo, se generará un vacío que será llenado por la propaganda de esos gobiernos. Como si lo que ellos hacían no fuese propaganda del gobierno estadounidense.

RSF se queja de que “la entrada de nuevas fuentes de financiación en estos medios supone un riesgo, pues podrían intentar influir en su línea editorial y su independencia”. ¿Acaso no lo hacía el gobierno de Estados Unidos cuando los financiaba? Si precisamente está señalando que sus directivos podrían dejarse influir por las nuevas fuentes de financiación es porque también dejaban a la anterior fuente, la USAID.

En Ucrania, 9 de cada 10 medios dependían de la financiación de USAID. Cuando entra dinero ruso llega propaganda gubernamental, cuando entra dinero estadounidense llega libertad de expresión

Hemos sabido que, en Ucrania, 9 de cada 10 medios dependían de la financiación de USAID. Imagina la pluralidad informativa en un país en el que el 90% de los medios viven del dinero de una potencia extranjera. Y, encima, cuando ese dinero desaparece, denuncias que se acaba la libertad de expresión. Es de lo que se quejaba la directora general de Slidstvo.Info, que señalaba que el 80% de su presupuesto se veía “afectado” por el cierre del grifo de la USAID. «Algunos podrían cerrar o ser comprados por empresarios u oligarcas. Creo que el dinero ruso entrará en el mercado, y la propaganda gubernamental, por supuesto, se intensificará», decía. Cuando entra dinero ruso llega propaganda gubernamental, cuando entra dinero estadounidense llega libertad de expresión.

No deja de ser curioso que, en el comunicado de RSF, se señale que con la suspensión abrupta de estas ayudas se está “asestando un duro golpe a la libertad de prensa”. Es asombroso que la financiación de unos medios de comunicación públicos por parte de cualquier Estado se denuncie como una intervención gubernamental que atenta contra la libertad de expresión, pero cuando el financiador es el gobierno de Estados Unidos comprando periodistas y medios en más de 30 países, lo que hacían era garantizar la libertad de prensa.

Sería muy interesante que, ese mensaje de advertencia que ponen las redes sociales alertando de que estás ante un medio de comunicación financiado por el gobierno de Cuba, Venezuela, Rusia o China, también lo pusieran cuando se trata de alguno de los 707 medios y 6.200 periodistas financiados por el gobierno de Estados Unidos.