jueves, 3 de abril de 2025

De dónde salió DeepSeek


Gustavo Ng    27 Mar 2025


DeepSeek ha elevado la tensión en el conflicto tecnológico creciente entre China y EE.UU. (Foto: Vincent Feuray / Hans Lucas / AFP vía Getty Images)


Las innovaciones tecnológicas de China tensan al límite la competencia mundial.

La gravitación planetaria de China se va filtrando en las sociedades que aun consideran al país oriental como una superpotencia lejana y que incide sobre su realidad de manera indirecta.

El fenómeno DeepSeek es una exhortación urgente e intensa a comprender los múltiples escenarios que lo han generado. A esta altura, está claro que no se trata de un hecho excepcional, caprichoso ni singular, sino una expresión de las alturas en la que está navegando el universo de la innovación tecnológica china.

El libro China en el (des)orden mundial (Batalla de Ideas, Tricontinental, 2024) ofrece como uno de los escenarios de la aparición de DeepSeek —y de otros inventos por venir— un nuevo paradigma tecno-productivo en disputa.

Gabriel Merino, Amanda Barrenegoa y Julián Bilmes plantean que en torno al 2010 comenzaba a pensarse en una nueva revolución tecnológica, industrial y productiva a escala mundial. El Foro Económico Mundial de Davos la popularizó como "Cuarta Revolución Industrial", gestada en una fase del capitalismo que comenzó en la década de 1970 con el auge de las TIC, denominada cognitiva o informacional, y acelerada por la crisis económica mundial.

Este nuevo paradigma tecnológico combina inteligencia artificial, un salto en la robotización, las telecomunicaciones de quinta generación, la internet de las cosas, la Big Data, la transición hacia la energía sustentable, la tecnología cuántica y grandes avances en la genética y la biotecnología.

Los autores sostienen que la forma dominante de su desarrollo "es algo incierto todavía, en tanto dicha transformación puede ser conducida por las fuerzas del capital y las oligarquías financieras hoy dominantes o por las fuerzas del trabajo y los pueblos", y advierten que "este será un conflicto central en el mundo de las próximas décadas ya que el capital, en su búsqueda de acumulación sin fin, puede llevar a niveles sin precedentes de deshumanización bajo la expansión de las nuevas tecnologías".

China como contendiente

Asimismo, el ensayo plantea que "un elemento central para pensar la actual transición tecno-económica es que está abierto y en tensión quién comandará el pasaje a este nuevo paradigma, lo cual se suma a que China, gran contendiente en la lucha por el liderazgo en estas tecnologías, no tiene un patrón de acumulación capitalista clásico sino que combina distintos modos de producción, algo que le puede otorgar ventajas en este proceso".

En este sentido postula que "el salto tecno-económico que transitamos se inserta en la formación social china en relaciones de producción combinadas que dan lugar a lo que se conoce como 'socialismo de mercado' donde, por ejemplo, pueden impulsar con mayor capacidad la revolución tecno-productiva —tanto para alcanzar a los países del Norte Global como para comenzar a superarlos—".

Resalta la fuerte expansión de sectores de capital intensivos y absorción de tecnologías avanzadas en la economía china, bajo un muy relevante desarrollo científico-tecnológico, lo cual demuestra la creciente relevancia de China en la revolución tecnológica en curso así como el achicamiento de la brecha con Occidente en algunas ramas, por ejemplo en el hecho que desde 2019 Beijing lidera la solicitud de patentes a escala mundial, que Huawei lidera la solicitud de patentes por empresas, y BYD es líder mundial en la producción de autos eléctricos.

También detalla que hacia 2017 China alcanzó el primer lugar mundial en publicaciones científicas y ha llegado a liderar la producción científica de alta calidad, con base en la cantidad de citaciones en las publicaciones más influyentes en campos como inteligencia artificial, nanociencia, química y transporte. Ya sobrepasa a Estados Unidos en cantidad de clusters —combinación de solicitudes internacionales de patentes y publicaciones científicas— en el top cien mundial —24 chinos frente a 21 de Estados Unidos—.

Además, China subió del puesto 34 en 2012 al 12 en el Índice de Innovación Global 2021 elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y ocupa el primer puesto en solicitud de patentes, marcas y en exportaciones netas de alta tecnología.

Refiere como otro indicador del capital intelectual la "educación STEM" (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), en la cual cuenta con entre dos y cuatro veces más graduados que su contraparte estadounidense, mientras que "desde principios de siglo más de cinco millones de jóvenes chinos fueron a estudiar al exterior, en especial en Estados Unidos y Europa. Se estima que hace tres décadas solo uno de cada veinte de esos estudiantes volvía a su país, mientras que en la actualidad regresa alrededor de 90 % para trabajar en grandes laboratorios y compañías de alta tecnología".

Por otra parte, señala el fuerte aumento de la inversión de China en I+D, que la ha llevado a alcanzar el segundo lugar en valores absolutos hacia 2017, por detrás de Estados Unidos, y se acerca a los países centrales si se mide ese gasto en función del PIB, al pasar de 0,5% a mediados de 1990 a superar el 2% desde 2014. La investigación básica concentra una porción muy baja (5%), mientras al desarrollo experimental se aplica 85% y 10% va a investigación aplicada, "lo cual da cuenta de la fuerte orientación de esa inversión —pública y privada— a satisfacer demandas de la economía y de competitividad de las empresas, tanto estatales como privadas". 

Una política de Estado

DeepSeek aparece como producto de una década en la que China alcanzó el primer lugar en la fabricación de artefactos de media-alta tecnología, con más de 30% de la participación mundial, y desplaza a Japón y a países europeos en la fabricación de productos de alto contenido tecnológico.

No han sido solo las fuerzas del mercado las que han impulsado este avance sino que ha sido decidido por el gobierno. El presidente Xi Jinping propuso a finales de 2023 la idea de "nuevas fuerzas productivas" y el informe cita palabras de Guo Guoping, diputado de la Asamblea Popular Nacional y científico jefe de la empresa de computación cuántica Origin Quantum: "La creación de nuevas fuerzas productivas es un paso decisivo en el curso de desarrollo de alta calidad de la economía, en el contexto de la transición económica de China y la revolución tecnológica radical. Traza un plan para el crecimiento de industrias estratégicas emergentes y futuristas, y ofrece orientación sobre la inteligencia y el impulso de digitalización de las industrias tradicionales".

Concurre a esta observación la referencia al plan de desarrollo Made in China 2025, centrado en desarrollar industrias de alta complejidad tecnológica, basadas en la innovación y en la capacitación de su personal, "a la par que reducir la dependencia de tecnologías extranjeras, apuntando a aumentar el contenido nacional de partes y componentes críticos de la industria a 70% para 2025".

Este plan puntualiza diez sectores en los que llegar a la vanguardia internacional: 1) nueva tecnología avanzada de información; 2) máquinas y herramientas automatizadas y robótica; 3) aeroespacial y equipo aeronáutico; 4) equipamiento marítimo y barcos de alta tecnología; 5) equipos modernos de transporte ferroviario —estos dos últimos para reforzar el proyecto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta—; 6) vehículos y equipamiento con nuevas formas de energía; 7) equipos de energía; 8) equipamiento agrícola; 9) nuevos materiales y 10) biofarma y productos médicos avanzados.

El resultado es que China ha terminado en la vanguardia de áreas y tecnologías claves como la computación cuántica, la biología sintética, la física de la materia condensada, los nanomateriales, la investigación con células madres y la ciencia molecular, el hielo combustible y los nuevos equipos de exploración de aguas profundas, entre otros.

Otro terreno donde China ofrece competencia es el de la economía digital y de plataformas —uno de los que más se benefició a escala mundial de la pandemia. Los autores explican que, "producto de la exacerbación del mercado de valores y la financiarización de la economía ficticia, las empresas tecnológicas estadounidenses de punta Alphabet (holding matriz de Google), Amazon, Facebook, Apple y Microsoft (las denominadas Gafam), pasaron a representar una quinta parte del índice S&P 500. China compite con este grupo mediante las denominadas BATX (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi), a las cuales podemos sumar Huawei. Estas compañías han tenido un gran crecimiento en los últimos años y el gobierno adoptó distintas políticas de control estatal en este sector de gran desarrollo, para el cual el Estado jugó un rol importante en materia de inversión en infraestructura y de exclusión del mercado nacional de las Gafam. Si Silicon Valley, en Estados Unidos, representa el epicentro y la 'meca' del capitalismo informacional o digital, China compite con sus propios polos tecnológicos, como Shenzhen".

Tendencias al desacople

El análisis del escenario que explica la aparición de innovaciones chinas que parecen destinadas a rectificar el rumbo mundial incluye el modo como China ha quebrado la situación internacional en la que, "en clave 'posfordista' del capitalismo transnacional, el centro se especializó desde 1980 en el diseño, las altas finanzas, el comercio mundial, la tecnología de punta y la administración estratégica, controlando las redes financieras globales y sus empresas transnacionales y deslocalizando procesos económicos de menor complejidad".  "Beijing ha quebrado" este esquema conformándose como uno de los mayores núcleos económico-productivos y tecnológicos mundiales, con grandes niveles de complejidad".

Un componente de ese quiebre ha sido la decisión de alejarse del golpe que recibió el núcleo del capitalismo global, por lo que en la crisis de 2008 avanzó en una estrategia propia de desarrollo opuesta al recetario del Consenso de Washington, ante lo cual Estados Unidos reaccionó con medidas tendientes al desacople. El libro ejemplifica con la serie de políticas adoptadas desde Estados Unidos, como la Ley Chips y Ciencia de octubre de 2022. "Se trata de un programa de subsidios y créditos por hasta 52 mil millones de dólares para impulsar la producción de semiconductores al interior del país y contrarrestar la dependencia de las fábricas asiáticas, a la par que limita la cooperación con China en determinadas áreas de investigación y fabricación".

China ha superado a Estados Unidos en la producción de estos semiconductores, que constituyen un insumo crucial para la economía digital y cada vez tiene más peso como diseñador de estos. "Habiendo liderado históricamente este rubro, aunque sigue encabezando el diseño de semiconductores, Estados Unidos vio caer su participación en la producción mundial desde 37% en 1990, a 12%, mientras que en el mismo periodo China pasó de menos de 1% hasta 15%", detalla el informe.

Los desafíos para las regiones periféricas

La disputa tecnológica con la expansión material de China y la revolución tecnoproductiva desafía a las regiones periféricas a un abordaje que pueda superar el subdesarrollo y la dependencia que, de alguna manera, las constituyen.

El libro presenta un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo de hace cuatro años que demuestra cómo las revoluciones tecnológicas se corresponden con la distribución del ingreso —medida por PIB per cápita— entre el centro —10-15% de la población mundial— y la periferia y semiperiferia —85-90%—. La desigualdad se incrementa.

Sin embargo, los autores de China en el (des)orden mundial confían en que "existen condiciones para aprovechar la ventana de oportunidad histórica que abre la actual crisis de hegemonía, el desarrollo de un escenario de multipolaridad relativa e importantes transformaciones económicas en el sistema mundial".

Tales "ventanas de oportunidad" podrían construirse como opción geopolítica y bajo un proyecto de desarrollo autónomo y soberano, apuntando a "fortalecer las propias capacidades socio-estatales, el empleo y la producción nacional-regional. La experiencia de China, que se inicia como proceso revolucionario nacional y social a partir de 1911, y cuyos puntos centrales son la victoria de las fuerzas del PCCh en 1949 y las reformas a fines de 1970, representa un importante ejemplo no para copiar pero sí para extraer lecciones al respecto".

El análisis del nuevo paradigma en disputa es cerrado con una instancia programática, haciendo una propuesta práctica: "Resulta clave la identificación de los sectores productivos con potencialidad para aprovechar las eventuales ventanas de oportunidad con base en las historias, trayectorias, necesidades sociales y capacidades construidas en las economías de nuestros países".

La implementación de tal estrategia se basaría en acordar con China sobre la base de definir "los rubros, sectores, cadenas y/o segmentos donde poner en juego fuerza de trabajo, insumos, empresas y tecnologías, fomentando el aprendizaje, escalamiento e innovación".

Por otro lado, considera neurálgico "blindar los objetivos estratégicos que hacen a un proyecto de desarrollo autónomo frente a los consabidos vaivenes político-electorales, mediante una amplia participación popular y el disciplinamiento de actores empresarios concentrados que usufructúan la dependencia".


Este artículo fue publicado originalmente en el medio Tektónikos el 26 de marzo de 2025.

China continúa aumentando su independencia del dólar y su autonomía financiera


Por Pedro Barragán | 29/03/2025 | Economía
Fuentes: Rebelión

Reduce a 759.000 millones de dólares sus bonos norteamericanos frente a los más de 1,3 billones que ha llegado a tener

China ha reducido progresivamente su tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos como parte de una estrategia deliberada para fortalecer su autonomía financiera y reducir su dependencia del dólar. Durante años, la acumulación de estos activos ha sido una necesidad dentro de la gestión de reservas internacionales, pero el nuevo panorama económico y geopolítico ha llevado a Beijing a diversificar sus inversiones y a mitigar riesgos asociados a la inestabilidad financiera de Estados Unidos.

La economía china busca consolidar su crecimiento sin estar excesivamente expuesta a las políticas monetarias de la Reserva Federal, cuyos aumentos en las tasas de interés han reducido la rentabilidad de los bonos del Tesoro. Al mismo tiempo, las ya habituales crisis sobre el techo de la deuda en Washington han generado incertidumbre sobre la estabilidad de estos activos, lo que refuerza la necesidad de buscar alternativas. Beijing ha aumentado la compra de oro, diversificado su cartera de reservas con otras monedas y promovido el uso del yuan en transacciones internacionales, reduciendo la influencia del dólar en el comercio global.

Otro factor clave en esta estrategia es la creciente rivalidad de Estados Unidos contra China. A medida que las tensiones comerciales y tecnológicas se intensifican, China busca reducir su vulnerabilidad a posibles sanciones financieras o restricciones impuestas por Washington. Mantener una alta exposición a la deuda estadounidense implica depender de un sistema financiero que podría volverse adverso en cualquier momento, lo que hace necesaria una transición hacia una estructura más resiliente.

Sin embargo, la reducción de la tenencia de bonos no significa un abandono total de los activos estadounidenses. Beijing sigue utilizando cuentas de custodia en otros países y mantiene inversiones en otros instrumentos financieros de Estados Unidos. La estrategia no es de ruptura, sino de reequilibrio: reducir el peso de los bonos del Tesoro en favor de una cartera más diversificada que garantice mayor estabilidad y control sobre los recursos chinos en un entorno internacional cada vez más volátil.

Las reservas de divisas de China

China posee las mayores reservas de divisas del mundo, con aproximadamente 3,3 billones de dólares. Le sigue Japón, con reservas que rondan los 1,2 billones de dólares. Otros países con reservas significativas incluyen a Suiza, Arabia Saudita o Rusia, cada uno con cifras que oscilan entre 500.000 y 800.000 millones de dólares.

China ha gestionado sus reservas internacionales con el objetivo de garantizar la estabilidad financiera del país y fortalecer su soberanía económica en un entorno global cada vez más incierto. Con un volumen total que supera los 3,3 billones de dólares, estas reservas han sido fundamentales para respaldar la estabilidad del yuan, asegurar la liquidez en tiempos de crisis y proteger la economía de shocks externos. Durante años, los bonos del Tesoro de Estados Unidos han representado una parte clave de estas reservas, proporcionando rendimientos estables y liquidez, pero en los últimos tiempos su importancia ha disminuido en favor de una estrategia de diversificación más amplia. Actualmente, China posee aproximadamente 759.000 millones de dólares en estos bonos, una cifra mucho menor que los más de 1,3 billones que llegó a tener en 2013. Este ajuste responde a la necesidad de reducir la exposición a riesgos financieros asociados con la creciente deuda estadounidense y la inestabilidad de su política fiscal y monetaria.

Como parte de su estrategia de diversificación, China ha incrementado la proporción de sus reservas en otras divisas y activos financieros globales. La presencia de euros, yenes y libras esterlinas ha aumentado significativamente, reflejando la importancia de los lazos comerciales con Europa y Japón. La acumulación de reservas en monedas alternativas fortalece la capacidad del país para afrontar fluctuaciones en el dólar y reducir su dependencia de una única economía. Además, China ha incrementado su participación en bonos soberanos de mercados emergentes (Brasil y Rusia), fortaleciendo su cooperación con países estratégicos y promoviendo un sistema financiero multipolar. En este contexto, el oro también ha adquirido un papel central en la estrategia de reservas. En los últimos años, el Banco Popular de China (PBoC) ha acelerado la compra de oro, acumulando más de 2.100 toneladas, lo que representa alrededor del 4% de las reservas totales. Esta decisión busca reforzar la estabilidad del país ante posibles sanciones financieras y ofrecer una alternativa sólida a las reservas denominadas en dólares.

El fondo soberano China Investment Corporation

El China Investment Corporation (CIC), con una cartera que gestiona alrededor de 1,35 billones de dólares en activos globales, no forma parte directa de los 3,3 billones de dólares en reservas internacionales de China, aunque parte de su capital inicial provino de ellas. Cuando el gobierno chino creó el fondo soberano en 2007, transfirió 200.000 millones de dólares desde las reservas oficiales administradas por el Banco Popular de China para financiar sus inversiones en el extranjero. Desde entonces, el CIC ha expandido su cartera, pero esta no se contabiliza dentro de las reservas internacionales de China.

Las reservas oficiales, bajo el control del Banco Popular de China, están compuestas principalmente por bonos del Tesoro de Estados Unidos, euros, yenes, depósitos en divisas y oro. Su función principal es garantizar la estabilidad del yuan, proporcionar liquidez en caso de crisis financiera y respaldar la política monetaria del país. En cambio, el CIC opera como un fondo soberano con el objetivo de generar rendimientos a largo plazo invirtiendo en bolsas internacionales, infraestructura, bienes raíces y energía, actuando de manera más autónoma en sus estrategias financieras.

Aunque el capital inicial del CIC se derivó de las reservas, la administración de sus activos es independiente, lo que significa que sus inversiones y rendimientos no se incluyen en el cálculo de las reservas internacionales de China. El gobierno chino ha utilizado esta estrategia para diversificar su exposición financiera global, separando la gestión de las reservas oficiales de la actividad de inversión a largo plazo del CIC.

Recursos dedicados a financiar proyectos de infraestructura en la Iniciativa de la Franja y la Ruta

Otra medida clave para la reducción de los activos en dólares ha sido la asignación de una parte de las reservas a inversiones estratégicas en el desarrollo global. A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha destinado recursos a proyectos de infraestructura en Asia, África y América Latina, fortaleciendo su cooperación al desarrollo y reduciendo la necesidad de mantener activos estadounidenses. Con datos al cierre de 2023, la inversión acumulada en la Iniciativa de la Franja y la Ruta superó la marca de 1 billón de dólares (1,016 billones), con alrededor de 596 mil millones de dólares en contratos de construcción y 420 mil millones de dólares en inversiones no financieras.

La financiación proviene de diversas fuentes, incluyendo el Banco de Desarrollo de China (CDB) y el Banco de Exportación e Importación de China (China Exim Bank), que han otorgado miles de millones en préstamos para la construcción de carreteras, puertos, ferrocarriles y plantas de energía en países de Asia, África, América Latina y Europa. Además, el Fondo de la Ruta de la Seda, establecido en 2014 con un capital inicial de 40.000 millones de dólares, se creó específicamente para apoyar proyectos estratégicos dentro de la iniciativa.

La previsible reconfiguración de las reservas monetarias chinas

La reconfiguración de las reservas chinas no responde a una decisión aislada, sino a un análisis profundo de las condiciones económicas y políticas internacionales. La creciente inestabilidad en la política fiscal de Estados Unidos, marcada por un endeudamiento creciente y frecuentes crisis en torno al techo de la deuda, ha incrementado la percepción de riesgo sobre la fiabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense como activo seguro. A esto se suma el uso creciente del dólar como herramienta de presión geopolítica, lo que ha llevado a China a buscar alternativas que refuercen su autonomía económica y reduzcan su vulnerabilidad ante posibles sanciones financieras, como las impuestas a otros países en el pasado.

La estrategia de diversificación de reservas no solo implica una reducción paulatina de la tenencia de deuda estadounidense, sino también un aumento de la participación de activos en otras divisas, como el euro, el yen japonés y el franco suizo, así como una mayor apuesta por el oro, que se ha consolidado como un activo estratégico en el respaldo de la estabilidad monetaria del país.

Al mismo tiempo, la promoción del yuan como una moneda clave en el comercio internacional ha permitido reducir la necesidad de mantener grandes cantidades de dólares en reserva. China ha impulsado acuerdos de intercambio de divisas (swaps) con varios países, facilitando el comercio en yuanes y reduciendo la dependencia del dólar en transacciones bilaterales. Asimismo, la internacionalización del yuan se ha visto respaldada por su inclusión en la cesta de Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional, lo que refuerza su papel como moneda de reserva global.

Lejos de ser un abandono total de los activos estadounidenses, este ajuste representa un paso firme hacia un sistema financiero más equilibrado y resistente, alineado con los intereses estratégicos del país y con su visión de un orden económico global más estable y multipolar. Al diversificar sus reservas y reducir gradualmente su exposición a la deuda de Estados Unidos, China busca consolidar un modelo financiero menos dependiente del dólar, favoreciendo una estructura más descentralizada en la que el yuan juegue un papel más protagonista en el comercio internacional y en la estabilidad monetaria global.

(Artículo publicado originalmente en China información y economía)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

Die Linke votó a favor del presupuesto de guerra en el Parlamento alemán


Marco Helmbrecht    Viernes 21 de marzo

El presupuesto para el rearme guerrerista fue aprobado en el Bundesrat (Cámara Alta del Parlamento alemán) con los votos del Partido de Izquierda (Die Linke). ¿Sacará Die Linke alguna conclusión de esto?



Este artículo fue publicado originalmente en alemán en el sitio Klasse Gegen Klasse, parte de la red internacional La Izquierda Diario.

En la mañana de este viernes se aprobó en el Bundesrat (cámara alta del Parlamento alemán) la modificación de la Ley Fundamental para flexibilizar el freno de la deuda destinada a armamento, es decir se aprobó el aumento sin límite del presupuesto para la guerra, mientras se mantiene el freno para cualquier gasto social. Se alcanzó la mayoría necesaria de dos tercios, superando así el último obstáculo parlamentario para el financiamiento armamentista. Además del cheque en blanco para el rearme, también se incluye en la Ley Fundamental un fondo especial de 500 mil millones de euros para infraestructura.

En la cámara alta los miembros no son elegidos ni por voto popular ni por los parlamentarios regionales, sino nombrados directamente por los gobiernos regionales. Normalmente, son miembros de los gabinetes, a menudo liderados por el mismo primer ministro del estado federado. Es decir que en los estados gobernados o cogobernados por Die Linke varios de sus funcionarios son miembros de la cámara alta y acaban de garantizar la aprobación de este histórico presupuesto de guerra.

El grupo de parlamentarios de Die Linke en el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento alemán) había votado en contra del proyecto. En cambio, sus miembros en la cámara alta que gobiernan los estados federados se sumaron a la gran coalición de partidarios del rearme de la CDU/CSU (derecha socialcristiana), el SPD (socialdemócratas) y los Verdes.

Incluso sus colegas del FDP (liberales) y de la BSW, Alianza Sahra Wagenknecht (ruptura xenófoba y antiinmigrantes de Die Linke), mostraron más firmeza que los miembros gubernamentales del Partido de Izquierda. Se abstuvieron de votar en aquellos estados federados en los que forman parte de las coaliciones.

Los portavoces del distrito de Bremen por Die Linke, Christoph Spehr y Anna Fischer, aludieron a “la responsabilidad política estatal de nuestra participación gubernamental de izquierda”. La senadora de Economía, Puertos y Transformación de Bremen, Kristina Vogt, dejó claro hasta dónde llega su oposición: “En una declaración protocolaria en el Bundesrat también hemos dejado hoy rotundamente clara nuestra posición al respecto.”

¿Qué conclusiones sacan quienes se oponen al rearme dentro del partido?

En vísperas de la votación, sectores de Die Linke y sus organizaciones juveniles dirigieron una carta abierta a los senadores y ministros de Bremen y Mecklemburgo-Pomerania Occidental que forman parte de la Cámara Alta. En ella, exigían a sus compañeros que rechazaran los planes de rearme, contrarios a las resoluciones del partido. El documento reunió más de 2.500 firmas en poco tiempo... en vano, como ahora se sabe. Si bien entre los firmantes se encontraban varios miembros del Bundestag, faltaban los dirigentes más destacados del partido.

El llamado dejaba abierta la cuestión de qué conclusiones podrían sacar del inminente escándalo. La organización socialista Solidarität [Solidaridad] hizo un llamado previo a firmar la carta abierta pero, además de “no al rearme del siglo”, agregó: “La dirección del partido y los presidentes Jan van Aken e Ines Schwerdtner deben exigir rotundamente a los miembros de Die Linke en los gobiernos de los estados federados que voten negativamente. ¡Si esto no ocurre, debe haber consecuencias!”.

Ahora, tras la votación en el Bundestag y el Bundesrat, es aún más necesaria una poderosa oposición en las calles que siente las bases de un futuro movimiento antiguerra. Es ahora el momento de organizarse contra la guerra y el rearme y de debatir lo más ampliamente posible cómo construir la resistencia contra el gobierno y sus colaboradores. Para eso se necesitan urgentemente asambleas como la que tuvo lugar ayer en Berlín, a la que habían convocado más de 30 organizaciones de izquierda. Sin embargo, para que los opositores al rearme dentro de Die Linke puedan contribuir a este objetivo, sólo puede haber una conclusión al escándalo en el Bundesrat: ¡una ruptura intransigente con estos "socialistas" que apoyan el rearme imperialista!

Te puede interesar: El Parlamento alemán vota un presupuesto de guerra histórico 

miércoles, 2 de abril de 2025

Bélgica paralizada por una huelga general contra las medidas antiobreras del gobierno


Por Javier Guijarro | 31/03/2025

La respuesta de la clase trabajadora no se ha hecho esperar. Desde primeras horas de la mañana, el seguimiento de la huelga ha sido masivo, paralizando sectores esenciales de la economía belga.













Este 31 de marzo Bélgica vive una jornada de huelga general que ha detenido gran parte del país en un claro mensaje de rechazo a las políticas antiobreras del nuevo gobierno de coalición liderado por Bart De Wever. Convocada por las principales centrales sindicales del país, la FGTB (Federación General del Trabajo de Bélgica) y la CSC (Confederación de Sindicatos Cristianos), esta movilización tiene como telón de fondo la defensa de los derechos laborales y sociales, con especial énfasis en la oposición a los recortes que afectan gravemente al sistema de pensiones.

Un ataque a las conquistas sociales

Los sindicatos han alzado la voz contra las medidas impulsadas por el gobierno de De Wever, líder del partido nacionalista flamenco N-VA, quien asumió el cargo de primer ministro tras formar una coalición de cinco partidos. Entre las propuestas más controvertidas destaca un recorte de 3.000 millones de euros en el sistema de pensiones, acompañado de una reforma que elevaría la edad de jubilación a 67 años para 2030 y limitaría las prestaciones sociales, como el seguro de desempleo, a un máximo de dos años. Estas medidas, justificadas por el gobierno como un intento de sanear las finanzas públicas ante un déficit creciente, han sido recibidas como un ataque directo al poder adquisitivo y la seguridad económica de la clase trabajadora belga.

Además, los sindicatos denuncian que el gobierno planea reducir en 14.000 millones de euros los servicios públicos, lo que afectaría sectores clave como la sanidad, la educación y el transporte. La reconsideración de la indexación automática de los salarios, un pilar histórico del modelo social belga, ha sido otro punto de fricción que los sindicatos consideran una «línea roja». En palabras de representantes de la FGTB, «estas políticas priorizan los intereses de los ricos y el gasto militar sobre las necesidades de quienes sostienen el país con su trabajo».

La clase trabajadora responde con fuerza

La respuesta de la clase trabajadora no se ha hecho esperar. Desde primeras horas de la mañana, el seguimiento de la huelga ha sido masivo, paralizando sectores esenciales de la economía belga. Los aeropuertos de Zaventem y Charleroi han cancelado todos sus vuelos comerciales, el transporte público en Bruselas y otras ciudades opera con servicios mínimos, y actividades como la recogida de residuos, la atención en hospitales y el funcionamiento de escuelas se han visto gravemente afectadas.

Trabajadores de prisiones, carteros, bomberos y empleados de la administración pública se han sumado al paro, demostrando una unidad poco común en la diversidad de sectores implicados.

En las calles, decenas de miles de personas han acudido a las manifestaciones convocadas, con Bruselas como epicentro de la protesta. Según estimaciones policiales, al menos 60.000 personas participaron en una marcha el pasado 13 de febrero, y se espera que la movilización de hoy alcance cifras similares o incluso superiores, según los organizadores. Pancartas con lemas como «No a la jubilación a los 67» o «Defendamos nuestras pensiones» reflejan el sentir de una clase trabajadora que se siente traicionada por un gobierno que apenas lleva unos meses en el poder.

Un gobierno bajo presión

Bart De Wever, el primer nacionalista flamenco en liderar el gobierno federal belga, enfrenta su primera gran prueba de fuego. Su coalición, formada tras largas negociaciones posteriores a las elecciones de junio de 2024, ha apostado por un programa antiobrero que atenta contra los intereses de los trabajadores. Los sindicatos advierten que esta huelga es solo el comienzo de un ciclo de movilizaciones si el gobierno no da marcha atrás en sus planes. «No vamos a permitir que desmantelen lo que generaciones de trabajadores han construido», ha declarado un portavoz de la CSC.

La huelga general de este 31 de marzo no solo pone de manifiesto la capacidad de organización de los sindicatos belgas, sino también la determinación de la clase trabajadora para resistir unas políticas que perciben como injustas y regresivas. 

Las universidades andaluzas toman partido


Carmen parejo 28/03/2025

Las universidades andaluzas han decidido tomar partido, y lo hacen bajo la coartada de la defensa del Estado de derecho, la democracia, las libertades y los derechos humanos. Un manifiesto a favor de la Unión Europea que, más allá de la retórica, deja en evidencia el verdadero propósito detrás de la campaña del miedo y del rearme europeo: sostener un mundo unipolar donde las reglas no son más que instrumentos de dominación al servicio de unos pocos.


La soberbia y la mentira convergen en este discurso. No se trata de principios democráticos, ni de la defensa de un modelo basado en reglas, sino de la reacción de una élite que ve tambalearse su hegemonía. Lo que realmente les aterra no es el auge de los llamados "autoritarismos", sino la pérdida de su capacidad de imposición. Porque dictaduras ha habido siempre, y muchas de ellas han sido aliadas estratégicas de Occidente cuando la coyuntura lo requería. ¿O acaso Franco fue un problema para el "mundo libre" cuando servía de contención al avance del socialismo en Europa?

No lo fue. Como tampoco lo han sido Arabia Saudí o Marruecos, regímenes que han contado con la complicidad y el respaldo de las mismas potencias que hoy se rasgan las vestiduras en defensa de la "democracia".

La hipocresía es aún más evidente cuando se observa el silencio cómplice del mundo académico frente al genocidio televisado que Israel ejecuta impunemente sobre Palestina. Para esto, ni manifiestos, ni condenas, ni apelaciones al derecho internacional.

Pese a que entre los "abajo firmantes" de este documento haya académicos del derecho, profesionales que no pueden ignorar que si bien la legalidad internacional reconoce el derecho de los pueblos colonizados a la defensa armada, no contempla el derecho a la limpieza étnica por parte de una potencia ocupante. Naciones Unidas acumula resoluciones que condenan el apartheid israelí, pero, ¿de qué sirven cuando los "guardianes del orden internacional" las incumplen sistemáticamente sin consecuencia alguna?

La verdad es otra. No hay un mundo basado en reglas, sino en el expolio. Y para que existan reglas justas, es necesario equilibrio. Lo que denuncian como "amenaza" es, en realidad, la redistribución del poder global. La UE y EE.UU. han socavado cualquier posibilidad de un orden internacional justo y ahora enfrentan las consecuencias. No es una cuestión de democracia contra autoritarismo, sino de una hegemonía en declive resistiéndose al cambio.

Guía completa para idiotas sobre los asuntos mundiales



Fuentes: Rebelión [Imagen: niños de Gaza haciendo sus deberes escolares entre 
las ruinas de lo que fue su casa]

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

La izquierda y la derecha adoptan la misma perspectiva del mundo basada en la realidad pero responden ante ella según distintos términos morales. Los liberales, por su parte, viven en un universo alternativo, de pura fantasía.

En ocasiones resulta práctico reducir las cosas a lo esencial, especialmente cuando la complejidad no se aprovecha para ilustrar sino para confundir. Así que ahí va mi breve guía para idiotas sobre la actualidad mundial.

Hay dos maneras de entender lo que llamamos “asuntos mundiales”, o a veces “noticias internacionales”, basadas en la realidad.

1. La primera considera a Estados Unidos el corazón palpitante de un imperio global altamente militarizado, el más fuerte de los conocidos, con más de 800 bases militares por todo el mundo. EE.UU. ha dividido el mundo en “democracias” y “Estados moderados” que obedecen sus órdenes, por un lado, y por el otro en “dictaduras” y “regímenes del terror” que no quieren o no pueden someterse a sus dictados.

Los primeros son aliados que aprovechan algunos de los beneficios de pertenecer al imperio, mientras que los segundos son presentados como una amenaza a la paz mundial. Deben por tanto ser constantemente intimidados, contenidos, castigados y, en ocasiones, atacados.

El objetivo de organizar el mundo de esta manera es el control de los recursos mundiales, sobre todo el petróleo. Así los ciudadanos occidentales disfrutan de privilegios limitados a costa de las privaciones que sufren quienes están fuera del imperio. Dichos privilegios pretenden mantener dóciles y leales a los ciudadanos del imperio estadounidense. Al mismo tiempo el imperio permite que los miembros de sus élites amasen una inmensa riqueza basada en la explotación de los recursos mundiales, una riqueza cuya magnitud es difícil de captar por la mayoría de la gente.

Esta visión del mundo es generalmente coherente con lo que se denomina un talante de izquierdas. Ve el sistema existente como algo malo a lo que hay que poner fin.

2. La segunda visión del mundo está de acuerdo con todo lo anterior, salvo que piensa que se trata del mejor sistema posible dadas las circunstancias y que debe preservarse a toda costa. Esta perspectiva suele coincidir con lo que se denomina un talante de derechas o conservador.

En otras palabras, ambos grupos ven las cosas básicamente de la misma manera pero responden de modo diferente ante la misma realidad.

El segundo grupo, los conservadores, quieren mantener el mundo dividido, justificándose por diversos motivos que suelen denominar “pragmatismo”. Esencialmente, creen que el mundo es despiadado y que es importante que sigamos siendo los más fuertes. En cierto modo, este punto de vista se basa en una presunción racista apenas disimulada según la cual la civilización blanca o cristiana es superior a la de los otros pueblos y en que si el mundo se organizara de otro modo se produciría el caos y la barbarie.

El primer grupo, la izquierda, quiere acabar con la división del mundo en dos bandos, “ellos” y “nosotros”, argumentando que es peligrosa. La lógica imperial justifica que se invierta en la industria armamentística un dinero que podría utilizarse para mejorar la calidad de vida de las personas ordinarias y asegurar el futuro del planeta. Refuerza la lógica de la maquinaria de guerra occidental basada en fomentar un clima de miedo permanente. En un clima político tan febril, es fácil manipular a la gente para que apoye las guerras o la opresión de otros pueblos, normalmente de piel oscura. La división del mundo por el imperio racionaliza el racismo, el egoísmo y la violencia, e impide la cooperación. Es intrínsecamente insostenible. Y, en la era de las armas nucleares, corre el riesgo de llevarnos a una confrontación que acabe rápidamente con la vida en el planeta.

Por supuesto, no todos los puntos de vista encajan en estas dos categorías que ven el mundo tal como es. También están los liberales que no entienden mucho de esto. Viven en un mundo de fantasía, una irrealidad fabricada para ellos, tanto por los políticos occidentales dependientes de una clase multimillonaria que les financia como por unos medios de comunicación occidentales propiedad de multimillonarios profundamente comprometidos con la pervivencia de un mundo dividido que los mantiene fabulosamente ricos.

Lo que llamamos “política” es mayormente una pantomima en la que la élite rica de Occidente se esfuerza por mantener la ilusión para los liberales de que el imperio es una fuerza del bien, que el sufrimiento de la gente de piel oscura es un sacrificio necesario a corto plazo para que la historia continúe su progresión hacia una democracia liberal capitalista perfecta que beneficiará a todos, y que en este sentido las guerras de Occidente que producen aún más sufrimiento para la gente de piel oscura son en realidad guerras “humanitarias”.

En términos sencillos, los conservadores apoyan la opresión permanente de la gente de piel oscura porque les temen, entendiendo acertadamente que nunca estarán de acuerdo con su opresión. Los liberales, por su parte, apoyan lo que suponen que es la opresión temporal de los de piel oscura porque piensan que es beneficiosa: acaba purgándoles de sus hábitos ideológicos y culturales defectuosos, llevándoles a ver las cosas a nuestra manera.

Si a usted le parece que muchos de sus amigos y vecinos son indiferentes a un genocidio que se ha retransmitido en directo durante un año y medio, probablemente sea porque, en el fondo lo son, tanto si se identifican como conservadores o como liberales.

Fuente: https://jonathancook.substack.com/p/the-complete-idiots-guide-to-world

El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo

martes, 1 de abril de 2025

¿Quién ha dicho guerra?


Por Pedro López López | 29/03/2025 | Mentiras y medios
Fuentes: Rebelión

Como en aquella escena de no recuerdo qué película de Woody Allen en la que este le cuenta a Diane Keaton que ha golpeado con su nariz el puño de un tipo, Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen están buscando un eufemismo para la palabra rearme, que no les gusta; aunque lo que ocurre en realidad es que quizás saben que el concepto, más que la palabra, no gusta a la ciudadanía.

Aunque sabemos por experiencia histórica que más armas y más preparación para la guerra no significan necesariamente más seguridad y con frecuencia significa más inseguridad, la propaganda de guerra sigue intentando que los pueblos apoyen las guerras que las élites programan guiadas exclusivamente por sus intereses. Pero todavía hay quien se traga los mensajes patrióticos e incluso aquellos que apelan a la defensa de los “valores occidentales”, los derechos humanos, la democracia y blablabla…

Para hacer pasar la obscenidad de los intereses de las élites por mensajes que puedan tragar mayoritariamente las poblaciones de los países, hay que encontrar el lenguaje adecuado. El capitalismo y la derecha saben mucho de esto, y además para eso tienen sus expertos en publicidad/propaganda.

Libertad es libertad para consumir, o para tomar cañas, que diría la de la fruta; igualdad es igualdad para competir (falsa, en realidad); la fraternidad fue derivando hacia la caridad, la verdadera fraternidad que puede estar en la acción y los proyectos colectivos (vecinos, comunidades, cooperativas…) va siendo asfixiada de múltiples maneras. O sea, la tríada de la revolución francesa, que trajo el liberalismo, está hecha unos zorros en la actualidad. Pero bueno, tampoco es que el que suscribe este texto sea liberal, dejémoslo ahí, se trata de desenmascarar algunas de las trampas usadas por los que dirigen el cotarro.

Para enmascarar intereses y hacerlos pasar por valores superiores hace falta creatividad, y quien pretende engañar a los demás para su beneficio tiene que dominar el lenguaje y sus sinónimos y eufemismos. Todos sabemos que una persona “descansa en paz” o “pasa a mejor vida” cuando ha muerto, que alguien es de “talla grande” cuando va pasado de peso, que un “crecimiento negativo” indica precisamente que no ha habido crecimiento. Cuando el ministro de Economía de la época Cristóbal Montoro dijo “no es una amnistía fiscal, es una regularización de activos ocultos”, la mayoría supimos que nos estaba tomando el pelo; cuando nos hablan de “ajustes presupuestarios” nos están hablando de recortes (en gastos sociales, no en armas, por ejemplo). Cuando la CIA o el FBI se refieren a “técnicas reforzadas de interrogatorio” sabemos que están hablando de torturas, como la que sufrió el preso Abu Zubaydah metido en una caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, una técnica que para los abogados de la CIA era simplemente “una novedosa aplicación de la necesidad de defensa”; cuando en una acción bélica se habla de “daños colaterales” sabemos que están hablando de muertos civiles. Y así sucesivamente hasta el infinito.

Algunas personas pensantes nos advierten de estas trampas del lenguaje. Así, Chomsky rescata una historia de San Agustín en su libro Piratas y emperadores, desvelando que los términos “pirata” o “emperador” no dependen de otra cosa más que del número de barcos que se posean.

Seguro que Sánchez y Von der Leyen confían en encontrar la manera de suavizar los términos para que la población acepte el estado de guerra permanente al que nos invitan, al fin y al cabo “el mensaje es el medio”, como dijo McLuhan, que podríamos transformar fácilmente en el orweliano “el masaje es el medio”. Y en la preparación del mensaje/masaje se centra la propaganda de guerra que hace más de un siglo examinó Arthur Ponsoby analizando la utilizada en la Primera Guerra Mundial, que sigue vigente como entonces en sus diez principios, independiente de los avances tecnológicos.

Hace unos meses el periodista noruego Yama Wolasmal entrevistó al anterior secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y le preguntó si sabía cuántas bases militares tiene China fuera de su territorio, a lo que Stoltenberg contestó que “algunas”, a lo que el periodista replicó que solo una en Yibuti. Ante las 750 bases de Estados Unidos fuera de su territorio, el periodista preguntó por qué Estados Unidos considera que China es una amenaza para los valores de la OTAN. Stoltenberg no supo qué responder.

Con frecuencia los medios de comunicación nos presentan el mundo al revés, por eso decía Malcom X que si no tenemos cuidado con ellos nos harán odiar al oprimido y amar al opresor.

¡NO A LA GUERRA! ¡NO A LA OTAN! ¡NO A LAS BASES!

Pedro López López, profesor jubilado de la Universidad Complutense. Activista por los derechos humanos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.