jueves, 6 de agosto de 2026

La inutilidad del marxismo occidental en la interpretación de la realidad para transformarla


Alonso Gallardo militante comunista … agosto 2026

La hegemonía en el marxismo occidental de las tesis nacidas del XX Congreso del PCUS en el año 1956, consolidó su principio metodológico en las versiones surgidas en el occidente político tanto en la posmarxista como la “ortodoxa” basado en el mecanicismo metafísico, donde algo que en su momento se dijo o hizo y fue criticado por Marx o Lenin, ya se convierte en una verdad universal independientemente del espacio del tiempo y de la nueva realidad. Buen ejemplo el que expone Xulio Ríos en https://rebelion.org/es-china-un-capitalismo-de-estado/ sobre el criterio de cierta izquierda crítico del socialismo chino, donde “la expansión de la propiedad privada, la aparición de una poderosa clase empresarial, las desigualdades sociales, la existencia de relaciones salariales plenamente mercantiles y la utilización del beneficio como incentivo económico revelarían un abandono de los principios clásicos del socialismo”. La negrita es mía para destacar lo que Xulio Ríos entiende como marxismo clásico; en primer, lugar saca todos los ejemplos de la realidad concreta en la que se gestan, del control del estado socialista sobre las medidas que toman, de la distribución de impuestos sobre los beneficios restantes del trabajo producido no pagado en la empresa privada y la pública, de las inversiones etc. al tiempo, que al negar la lucha de clases en el socialismo niegas la continuidad de la desigualdad y también, la política económica desarrollada por Lenin con la NEP y en segundo lugar, situar como ejemplo del socialismo clásico las teorías políticas generadas por los revisionistas Jrushchov, Brézhnev, que definieron un socialismo blanco, romántico e ingenuo para el pueblo pero inexistente, donde no existía lucha de clases, desigualdad ni tampoco el materialismo histórico y dialéctico, llevando a cabo un proceso de burocratización y corrupción que provocó la caída del primer estado obrero socialista, dirigido por las nuevas élites surgidas de las injerencias del imperio yanqui. En definitiva, ni marxismo ni clásico por negar la lucha de clases y ni leninismo por negar la experiencia de la NEP y el pensamiento Mao, que situó las bases del socialismo actualmente existente.

Xulio Ríos plantea desde la visión del marxismo occidental que el mercado, la empresa privada, la competencia, acumulación, innovación o la apertura económica internacional están asociadas al capitalismo, como si el socialismo fuera extraterrestre y no hubiera surgido del sistema capitalista de producción y que el hombre nuevo, como demuestra la revolución en Cuba en tiempos del imperialismo, no fuera cosa de tiempo aprendiendo sobre la base del error y el acierto en la construcción del socialismo. Marx nunca afirmó que el mercado tiene carácter de clase burgués, dijo que el mercado tal como lo conocemos hoy nace del sistema de producción capitalista y del ordenamiento jurídico del estado capitalista, que le garantiza la expropiación de la plusvalía o valor creado por el trabajo no pagado al obrero o clase trabajadora que nos engloba a todos. Pero oculta que en el estado capitalista incluida la fase neoliberal en que nos encontramos; el capital mantiene el poder político con la dirección económica, planificación y control del movimiento de capital. Es decir, que lo que Marx, Lenin o Mao enseñan, es que el carácter de clase de los instrumentos del estado y del mercado lo determina el que los maneja, dependiendo a la clase social que beneficie el reparto de la plusvalía o trabajo resultante no pagado del trabajador, como la única riqueza que hace progresar a la humanidad, para ponerlo al servicio de la clase trabajadora y el pueblo para su desarrollo como en el socialismo o para el beneficio de la empresa privada y la oligarquía como en la sociedad capitalista.

Poner en genérico instrumentos del estado como el mercado, la planificación o el carácter privado de la empresa y definirlo como incompatibles con el socialismo, es además de mecanicismo pura metafísica, cuando en el socialismo el sistema de producción es el mismo que bajo el capitalismo hasta que no surja otro dominante, solo cambia quién dirige el estado y se apropia de la plusvalía. Es obvio que el carácter público de las principales empresas productivas, financieras, cooperativas y familiares, junto con el desarrollo del estado de bienestar de los servicios público como sanidad, enseñanza, dependencia, cuidados, pensiones, viviendas, comunicaciones o transporte y poniendo el desarrollo de las ciencias y las técnicas al servicio de la clase trabajadora, para la reducción de la jornada laboral y eliminación de trabajos peligrosos, todo ello en conjunto y según su profundidad en lo económico y social determinarán en su momento el nivel del nuevo sistema de producción socialista, donde el beneficio o la parte no pagada de lo producido por el trabajador se destinará al desarrollo y bienestar del conjunto de la clase trabajadora. Llamarlo capitalismo de estado es tapar con la falacia de que el capitalismo de libre mercado monopolizado que vivimos no depende del estado, teniendo blindado constitucionalmente como derecho fundamental la libertad de empresa y mercado en el beneficio y la especulación; y la actual situación de control internacional por los EE.UU del comercio y del mercado con bloqueos, aranceles o gravámenes, indican el carácter imperialista de la oligarquía financiera dominante mundial y lo corrobora, el caos y guerras que los EE.UU, Europa y países bajo su influencia financiera, económica y militar, provocan en el conjunto del planeta para no perder la hegemonía y recuperar lo perdido en lo económico y político.

Cuando el marxismo occidental manifiesta que como las superestructuras del socialismo chino y vietnamita, laosiano y mañana el cubano, están basadas sobre infraestructuras nacidas del sistema de producción capitalista, el sistema social que de él surge también es capitalista; decir esto en vez de profundizar en cómo se organiza el conjunto de la economía y quién se apropia de los frutos del trabajo no pagado, creo sinceramente que es no querer ver la realidad que Marx, Lenin o Mao ya definieron claramente como socialismo y nada que ver en absoluto, con la visión mecanicista y metafísica del revisionismo de Jrushchov y Brézhnev, que niegan la experiencia leninista de abrir el mercado y la producción bajo la NEP y de negación de la experiencia china, criticando las reformas de Deng como de restauración del capitalismo y no como de restauración del hasta ahora único sistema de producción existente, pero bajo el control de un estado socialista al servicio de la clase trabajadora y campesina. Por eso cuando dice que “En las economías liberales, el poder económico tiende progresivamente a condicionar el poder político. En China, al menos hasta el presente, sucede justamente lo contrario. Ello no demuestra automáticamente que el modelo sea socialista. Pero si obliga a reconocer que las categorías tradicionales resultan insuficientes para describirlo”. Una forma de explicarlo para no reconocer que lo que falla es el sistema metodológico de estudio y trabajo de su marxismo mecanicista, que no analiza la realidad concreta sino que la explica a partir de criterios ya predeterminados, negando así la metodología marxista de trabajo científico y el materialismo histórico y dialéctico a partir de la práctica y la evaluación del error y el acierto. Y por eso en temas de la lucha de clases la neutralidad o quedarse en zonas grises nunca es bueno, porque desde esas dudas penetra el pensamiento débil y sencillamente se manifiestan.