miércoles, 6 de mayo de 2026

XXII Congreso del PCE ¿es la participación en el gobierno progresista el principal problema del partido o es su inanición política soberana ante la clase obrera?


Alonso Gallardo militante comunista mayo del 2026

Desde Hojas de Debate https://hojasdebate.es/ se ha hecho un llamamiento a debatir y preparar el XXII Congreso del PCE al que me sumo; también al reclamo de que sea un debate que fortalezca al que se hace en las estructuras del partido, para que lo enriquezca y sea un fruto para el bien de todos los comunistas y del partido. También se podría empezar diciendo que el debate se está haciendo en abstracto, sin principios ni jerarquías a falta de una propuesta de una línea política estratégica con programa, alianzas y táctica política, que transforme la realidad de una explotación enajenadora del ser social para ponerla al servicio de la clase trabajadora, diferenciándonos de la socialdemocracia y el reformismo de izquierda instalados en la mejora de la democracia limitada o dictadura limitada de la actual oligarquía capitalista. Mis aportaciones, algunas recogida por Hojas de Debate, han sido publicadas en el blog http://epuntorojo.blogspot.com.es con la intención de que sean debatidas en apoyo a este debate, en los ámbitos de la izquierda a la que llegue.

La base sobre la que se debate son las reflexiones y balances que cada persona o colectivo tengan del XXI Congreso, generando las que considere más oportuna. Mi intervención no tiene pretensión de una propuesta global, pero si desde la experiencia de la militancia política y sindical proponer los elementos centrales de lo que considero el principal déficit del PCE: el alejamiento de una línea política de trabajo en las organizaciones obreras como línea política de masas y la recuperación de la organicidad democrática y participativa de los núcleos y comités, como la existente hasta los años setenta que se disolvieron las células, nombre que se debería recuperar y siendo el núcleo el papel que juegan los comités a los distintos niveles. Mi reflexión es la continuidad de la aportación que hice en el anterior congreso XXI Congreso del PCE ¿es leninismo contra reformismo la cuestión fundamental del debate? la cual considero que sigue siendo acertada, de ahí que intente centrar en este debate los elementos centrales que los sectores críticos a la actual mayoría, presuponen como alternativos y que se corresponden con la actual situación geopolítica de la lucha de clases y de la correlación de fuerzas, ignorando las experiencias en la misma línea argumental que los comunistas disgregados de las filas del PCE desarrollan y que llevan más de cincuenta años en la inoperancia.

La primera reflexión versa sobre si corresponde tratar de oportunista la práctica de la mayoría de la dirección del PCE, en su apuesta por la acción política en las instituciones desde IU y las confluencias donde participa o sencillamente, es la práctica del posibilismo reformista fruto de sus concepciones ideológicas mayoritariamente eurocomunistas. Si es lo segundo como considero, creo sinceramente que la crítica tiene que ser constructiva, porque la socialdemocracia y el reformismo de izquierda forman y siempre han formado parte del pueblo, por ello toda crítica habrá que hacerla sobre los hechos probados huyendo como de la peste de los juicios de intenciones, por estar fuera de la práctica marxista del análisis concreto de la realidad concreta. Mi noción de valorarla reformista viene en lo fundamental porque no trabajan por un objetivo estratégico, sino que intentan desde su percepción ideológica democratizar la sociedad capitalista existente, por no tener una visión de futuro ni un ideal de sociedad que emancipe a la clase trabajadora, pero al tiempo sus reformas no son negativas en sí estando condicionadas a lo que sea posible. El reformismo existe cuando tiene capacidad de participar en las instituciones y cuando no gobiernan, suelen estar en su entorno y la prueba está en los renovadores que siempre buscaron cancha.

Completamente de acuerdo incluir en el proceso -como manifiesto en la introducción- a toda la militancia y organizaciones afines, pero huyendo de las abstracciones porque en el fondo ocultan los instrumentos concretos de la clase trabajadora, como son los sindicatos de clase, el movimiento vecinal y las asociaciones de estudiantes progresistas. Es tarea de las células y comités locales el ponerle nombre en cada centro de trabajo o localidad, porque la izquierda revolucionaria que milita en el seno del movimiento obrero donde trabaja o reside, es desde los años setenta muy plural y por lo tanto, el eje de trabajo es el de la unidad de acción del sindicalismo de clase que lucha esté donde esté organizado, siendo la base de la estrategia del partido el actuar allí donde trabajamos, vivimos y estudiamos como línea política de masas. Al tiempo que dejamos claro como posición ideológica de principios, que la clase trabajadora es el principal sujeto transformador en España y toda apuesta, pasa por la elaboración de una línea política estratégica que unifique a la clase obrera, en una lucha global que impida divisiones identitarias y la elimine como principal sujeto socialmente mayoritario, bajo un discurso integrador y transversal por el derecho y la igualdad de todas las personas independientemente del sexo, género, etnia, religión o sexualidad, rechazando la división interseccional de las luchas para integrarlas en el combate político, económico y cultural de la clase trabajadora a la cual todas y todos pertenecen, bajo un solo programa, alianzas y táctica política.

¿Tiene sentido una tabla de objetivos algunos estratégicos, otros de reivindicaciones concretas junto con el de recuperar la práctica de trabajo de masas en la actual situación del partido? temo que no, que es más de lo mismo para seguir ahogándonos en nuestra propia dispersión faltos de estrategia, programa, alianzas y una táctica que lo unifique, con una práctica de trabajo de masas en las organizaciones de clase que nos determinan como comunistas y teniendo, la organicidad del partido bajo el centralismo democrático, estatutos, jerarquías y cumpliendo con el procedimiento del balance de los procesos, tareas o rendición de cuentas. Lo fundamental es valorar nuestro hacer como militantes comunistas no el de los dirigentes reformistas, de los cuales debemos presuponer el resultado porque en lo fundamental viene determinado por la correlación de fuerzas, pero lo nuestro no es como el hacer de un pollo sin cabeza, sino fruto de la elaboración teórica de una línea política revolucionaria para la transformación de la sociedad de clases que vivimos.

Para el reformismo de izquierda la política con mayúscula se hace en las instituciones, porque es el lugar donde se hacen las leyes pero olvidan lo fundamental, que en una sociedad de clases la que manda es la correlación de fuerzas y ésta, se genera bajo una línea política de trabajo de masas que cuando se pierde, la misma mayoría parlamentaria que la hizo ley la anula; si antes los aparatos judiciales y policiales del estado burgués no lo hicieron. Si queremos ser útiles a la clase trabajadora debemos partir de la realidad orgánica del partido y la correlación de fuerzas y la única posibilidad que tenemos, es verlos como son: reformistas de izquierda. para apoyarlos en las partes positivas de su actividad política parlamentaria y criticarlos de forma constructiva cuando se autolimitan por su debilidad ideológica, pero solo funciona si la militancia del partido juega su papel organizador de la movilización social. Los sindicatos, movimiento vecinal y asociaciones de estudiantes no son ajenos a nosotros, son parte fundamental en la defensa de los intereses de clase como instrumentos de organización y participación de la clase trabajadora en la política activa, para superar la actual democracia delegada base de la socialdemocracia y el reformismo y también del capital.

Si la movilización social presiona de forma unida y masiva como con las pensiones, doblegaremos los brazos más fuertes de la burguesía, pero si detrás de la acción parlamentaria de la izquierda no está la movilización social sosteniéndola, pasará como con la reforma laboral de Rajoy que por falta de apoyo y presión social se mantuvo; aunque lo cierto es que solo en la forma. Debemos entender en la actual correlación de fuerzas de la lucha de clases las reformas como una guerra de guerrillas, donde solo acumulando mayores fuerzas podemos pasar a una fase superior de guerra de posiciones en las instituciones, pero antes debemos construir partido y organización de base de la clase obrera y ganar hegemonía política y cultural. Por eso sinceramente, son las miserias internas del partido el debate a realizar o son datos a tener en cuenta para los congresos y lo digo, porque son un machacón constante en cada artículo o debate, cuando no son argumentos políticos alternativos ni ayudan a entenderlo a la clase trabajadora más consciente y parecido, con algunos maximalismos situados como alternativa o objetivos a lograr cuando están lejos del espíritu reformista y lejos de nuestra capacidad de movilización. Pero como se puede ver actualmente, una fuerte movilización contra la guerra imperialista y el genocidio palestino, motiva al gobierno progresista a dar pasos de crítica a la guerra imperialista y de confrontación interna en el seno de la OTAN y la Comunidad Europea, teniendo de negativo que aunque no sea espontanea es movimentista, por lo tanto fácil de utilizar por falta de un movimiento revolucionario detrás que le de constancia y continuidad.

Otra constante en el debate teórico que ya ha sido tocada pero es necesario acentuarla bien, porque lleva a la militancia a mucha confusión y al inmediatismo en el trabajo militante. No pueden existir multiplicidad de instrumentos para los comunistas porque en los que participamos, sindicatos de clase, movimiento vecinal y estudiantil son estratégicos, en los cuales debemos intervenir con perspectiva sociopolítica centrando el debate en las necesidades y objetivos económicos, políticos y culturales, sin necesidad de dividir, segregar o interseccionar las luchas individualmente, porque todas forman una sola lucha en la lucha de clases con su centro en la lucha económica, donde esta suma de contradicciones culturales e individuales, deben contemplarse de forma transversal en el conjunto de la línea política de masas, en el programa, alianzas y táctica política sin separatas. Esto implica romper con la actual dinámica de los núcleos y comités los cuales deben tener su ámbito propio de intervención, debate y decisión, con tareas de trabajo militante en las organizaciones de masas obreras, con reuniones como mandan los estatutos, porque la base de la formación de todo comunista nace del debate concreto del trabajo militante en las organizaciones de masas, en una relación directa con las masas y en continuidad con las que se realicen en los núcleos y comités, porque de lo que se trata es de que no sea solo una formación teórica, sino también una formación nacida de una práctica situada al nivel de comprensión de las masas obreras. Al tiempo que también se apoyen en el estudio individual de la militancia de todo tipo de lectura y clásicos del marxismo. Partiendo ya de este saber, son las escuelas de cuadros las que deben formar intelectualmente a los dirigentes políticos y sociales del futuro, con una formación concreta que refuerce su militancia y su humanismo internacionalista y solidario en la forja de una mujer y un hombre nuevo.