domingo, 2 de agosto de 2020

Cuba: hágase la sistematicidad (2)






El juicio del Periodista Castro Medel está amparado en la sabia de nuestro Fidel Castro e insertado en los riesgos advertidos por el Presidente Díaz-Canel

Hace un mes y medio, en la primera versión de este post, expuse que aprecio todo un esfuerzo/resultado de acuerdo con las orientaciones del Compañero Raúl, Primer Secretario de nuestro Partido; acredité que el quehacer de nuestro Presidente Díaz-Canel requiere acompañamiento creciente de directivos y trabajadores/as para consolidar más y mejor nuestro Socialismo; y me pronuncié por hacer más tangible el Concepto de Revolución de Fidel.
También, en aquel momento hice saber que no me resulta ajeno el enfrentamiento hoy día a acciones ilegales y/o delictivas; que he escuchado: “Esto no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle”; y que no debíamos desentendernos de una alerta de Fidel: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra” (1).
Vuelvo al tema, una vez que medité acerca de “Más allá de otro mercado negro” firmado por el Periodista Osviel Castro Medel y difundido una semana atrás referido a “productos que se venden no precisamente con el empleo del tan necesario y todavía deficiente comercio electrónico institucional, sino mediante redes sociales y otros métodos menos ‘formales’” que sirven para pregonar, “a precio de nube, el pollo, el jabón, el champú y otros productos supernecesarios en la cotidianidad”.
Castro Medel, puntualiza en este título: “Haría falta —es bueno decirlo— una línea divisoria entre quienes concurren a este mercado a promocionar un servicio, vender una elaboración propia, un producto que ya usaron o trajeron del exterior, y entre quienes —hurtando arcas estatales o acaparando a diestra y siniestra—, beneficiados por sombríos ‘compincheos’, negocian lo más deficitario, lo humano y lo divino… sin siquiera el mínimo rubor” (2).
Entretanto, escuché en dos ocasiones y medité después de leer el discurso de nuestro Jefe de Estado Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la reunión del Consejo de Ministros del 16 de Julio último sobre la estrategia trazada que tiene en cuenta el contexto en que nos desenvolvemos, la problemática ideo-política y el aseguramiento político con el que tenemos que trabajar para obtener las metas que nos hemos propuesto.
Particularmente, llamo la atención en las palabras siguientes de Díaz-Canel:
Es cierto que con algunas de estas medidas se corren riesgos: tendremos que enfrenar a los ‘coleros’ de manera más decisiva y más intensiva. Tenemos que enfrentar a los revendedores, que nos complican la vida.  Tendremos que enfrentar casos de corrupción, que tratarán de aprovecharse de esta situación.  Tendremos que enfrentar el mercado ilícito de divisas. Pero para todo eso nosotros tenemos la fuerza de la Revolución y la participación del pueblo, y lo que tenemos que lograr es que el pueblo entienda bien por qué vamos a todas estas medidas” (3).
Así, tenemos el desafío de ahuyentar nuestras debilidades y amenazas —la Historia registra que el Moscú socialista no murió “de muerte natural” sino “asesinado por la espalda”, en reflexión de nuestro Comandante en Jefe (4)— y evidenciar que en el día a día cubano “Somos Fidel” (5); al tiempo que cada quien haga lo que le corresponde en su lugar de trabajo, estudio u otra actividad social, una vez y cuantas sean necesarias, hoy y mañana, vs. la ¿legalidad? ilegitimada por la mayoría de nuestro pueblo (6).
Concluyo: si asumo como correcto que el juicio del Periodista Castro Medel está amparado en la sabia de nuestro Fidel que Vivirá por Siempre (7) e insertado en los riesgos advertidos en estos tiempos por el Presidente Díaz-Canel cual muestra de que la salvaguarda de nuestra Revolución incluye incrementar el combate a la ¿legalidad? ilegitimada; entonces en Cuba necesitamos que cada compatriota hagamos tangible la sistematicidad en el diario cumplimiento del deber, particularmente exhibiendo una postura proactiva contra los peligros que enfrentamos —modo por excelencia de construir la irreversibilidad de nuestro Socialismo (8). ¡Amén!
Referencias: