jueves, 9 de julio de 2020

CHINA. Miembros del Partido Comunista hacen historia en su 99º aniversario

En el Juramento de Ingreso al Partido Comunista de China (PCCh) , hay algunas líneas que inspiraron a Liu Zhongdi, de 30 años, un médico del Hospital Popular de la Universidad de Pekín, a arriesgar su vida y luchar contra el COVID-19 en Wuhan.
«Es mi deseo unirme al Partido Comunista de China (PCCh), y estar listo en todo momento para sacrificar todo por el PCCh y el pueblo», prometió Liu cuando se inscribió para unirse a un equipo médico enviado a Wuhan en apoyo a los desbordados sistemas médicos locales. En aquel entonces ya que el nuevo virus había infectado y matado a cientos de personas, sembrando la alarma en todo el país.
El 1º de julio de este año se celebra el 99 aniversario del PCCh. Unos meses antes, Liu, junto con 142 miembros del PCCh que también son médicos y enfermeras del equipo de la Universidad de Pekín, cumplieron su promesa y salieron hacia un viaje que recordarán toda la vida.
Miembros de la PCCh conducidos por el sentido del honor y el deber


Dos meses después del trabajo en Wuhan, Liu puede recordar a sus primeros pacientes. Viejos y frágiles, sufriendo de insuficiencia respiratoria grave. La mayoría de los pacientes apenas podían comunicarse con él. Aunque se le pidió que se mantuviera a una distancia prudencial de sus pacientes, a veces tenía que poner sus oídos muy cerca de sus labios para escuchar lo que ellos necesitaban expresarle.
«Escuchar sus historias de sufrimiento y saber que sus seres queridos habían muerto o estaban en salas de aislamiento me sensibilizó mucho. Hice todo lo posible para no dejar que mis emociones nublaran mi juicio, pero fue muy difícil», asegura Liu.


Para entrar en los pabellones de la UCI, los médicos tenían que usar varias capas de ropa protectora, pasar por cinco puertas y cuatro áreas de restricciones sanitarias. Sobrecargados y agotados, expusieron sus propias vidas para combatir nuevo virus y salvar a sus compatriotas.
Jin Han, cardiólogo, tuvo una experiencia aterradora al tratar a un paciente en estado crítico. El paciente se quitó la máscara y tuvo un ataque violento de tos, emitiendo gotas por todas partes del quirófano. Sin tiempo para pensar, Jin y sus colegas trataron rápido al paciente. Luego se dieron cuenta de la gravedad de la situación experimentada.
«Decidí venir a Wuhan dos meses después del nacimiento de mi hijo. Sé que me habría arrepentido si no hubiera peleado en la primera línea, aunque siento pena por las preocupaciones que causé a mi familia. Pero creo que mi hijo estará muy orgulloso de mí, un médico que vino a ayudar a los necesitados», afirmó Jin.
Durante los 70 días de servicio de Liu en Wuhan, el equipo médico del Hospital Popular de la Universidad de Pekín salvó innumerables vidas, con una tasa de curación del 96 por ciento.
Setenta y seis días después del confinamiento, la gente en Wuhan pudo salir y disfrutar del aire fresco. Dieciocho días después, los casos de COVID-19 de la ciudad habían caído a cero. Aunque la situación de la pandemia sigue fluctuando, la ciudad ya no es un epicentro y no representa peligro alguno.
No todos los miembros del PCCh que lucharon en primera línea tuvieron la misma suerte que Liu y Jin, que tuvieron la oportunidad de regresar con sus familias y compartir su experiencia y felicidad con ellos. Otros sacrificaron sus vidas en la lucha contra el letal virus, demostrando su lealtad al PCCh y al pueblo.
A pesar de su mala salud, Dai Shengwei, vicedirector de la Escuela Secundaria Wuhan No.17, se convirtió en un voluntario que proporcionaba asistencia a profesionales médicos de la Región Autónoma de Mongolia Interior. A pesar de que sus colegas trataron de persuadirlo de que no lo hiciera, insistió en que era miembro del PCCh y que era su deber hacerlo. Trabajó duro durante 41 días, y murió a la edad de 51 años, un día antes de que el equipo de trabajadores de la salud regresara a casa.
En su diario, la esposa de Dai expresó sus preocupaciones acerca de la decisión de su esposo. «Es la columna vertebral de toda nuestra familia. Realmente no quiero que se vaya, pero todos están trabajando tan duro para ayudar a Wuhan que nosotros también deberíamos hacerlo. No quiere que lo manden, así que me quedé junto a la ventana viéndolo salir, esperando que pudiera volver a recibirlo sano y salvo». Dai cumplió su promesa como miembro del PCCh, pero nunca llegó a volver a abrazar a su esposa.
29,77 millones de miembros del PCCh han luchado contra el virus en la primera línea de batalla. De los 23,69 millones de voluntarios de todo el país, el 56 por ciento de ellos son miembros del PCCh. De los 43.000 profesionales médicos de diferentes regiones que trabajaron en Wuhan durante la pandemia, el 56,1 por ciento son miembros del PCCh. 396 miembros del PCCh sacrificaron sus vidas durante la pandemia para proteger a la población, mientras que 2.337 se infectaron con COVID-19.
Además de luchar contra la pandemia en primera línea, los miembros del PCCh en todo el país han contribuido a la causa de diferentes maneras. Hasta el 28 de marzo, más de 79 millones de miembros del PCCh realizaron voluntariamente donaciones por un total de 8.26 mil millones de renminbi (alrededor de 1.17 mil millones de dólares estadounidenses) para la prevención y el control de la nueva enfermedad. Dicha campaña de donación aún está en marcha.
Liu considera que fue el sentido de la responsabilidad de un médico y el sentido del deber de un miembro del PCCh lo que lo animó a dedicarse a la lucha contra el COVID-19. A pesar de que han pasado años desde que se unió al PCCh, el juramento de 80 caracteres todavía está grabado profundamente en su corazón.
«Sacrificar todo por el PCCh y el pueblo, esa es mi única promesa», asegura.
Grandes expectativas


Las historias de los miembros del PCCh que luchan contra el COVID-19 han inspirado a muchos a solicitar la membresía del PCCh. Durante la pandemia, 440.000 personas solicitaron convertirse en miembros del PCCh. Del total, 25.000 de ellas fueron aprobadas. Entre los nuevos miembros del PCCh, el 32,8 por ciento son jóvenes nacidos después de 1990.
En marzo, cuando la pandemia estaba en su apogeo, 34 jóvenes miembros del PCCh del equipo de trabajadores de la salud enviado por la Universidad de Pekín a Wuhan escribieron una carta al presidente chino Xi Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, para informarle sobre el trabajo en la primera línea y expresarle su determinación de seguir desempeñando sus funciones como miembros del PCCh y ganar la batalla.
En su carta de respuesta, Xi animó a los jóvenes médicos que luchaban contra el COVID-19 en primera línea a hacer sus contribuciones en los lugares donde el PCCh y el pueblo más los necesitaban.
Elogiando su intrépida contribución a contener el virus, el presidente Xi destacó que habían demostrado con hechos que a los jóvenes chinos de la nueva era se le podían confiar grandes misiones.
«Era muy joven cuando el SRAS tuvo lugar en 2003, pero he crecido y es hora de que asuma la responsabilidad de proteger al pueblo», precisó Lou Afang, joven enfermera del Hospital Popular de la Universidad de Pekín. Lou se convirtió en miembro del PCCh durante su servicio en Wuhan.
«Me he unido al PCCh trabajando en la primera línea, que es a la vez un honor y una responsabilidad. Trabajaré duro en el futuro y siempre estaré listo para servir al pueblo», ratificó Lou.

(Chi Zao / People Daily