sábado, 25 de abril de 2020

La estrategia de bajo costo de Vietnam contra el COVID-19






Apr 8, 2020                  HONG KONG NGUYEN

BEPPU – En tanto el COVID-19 se vaya expandiendo por todo el hemisferio sur, los gobiernos tendrán mucho que aprender de la estrategia de Vietnam. Una comunicación clara y una cooperación entre el gobierno y los ciudadanos apalancada en la tecnología son las principales razones por las que el país ha tenido relativamente pocos casos.
Se ha prestado mucha atención a otros modelos en Asia. Las autoridades de salud taiwanesas investigaron casos de neumonía reportados en Wuhan antes de que ocurriera la transmisión comunitaria. Corea del Sur instaló un sistema de respuesta de emergencia ininterrumpido para escanear a todos los viajeros que ingresaban al país provenientes de Wuhan a comienzos de enero. De la misma manera, Singapur movilizó un grupo de trabajo entre agencias para un amplio rastreo de contactos, una cuarentena comunitaria selectiva y un testeo agresivo, a la vez que cubrió los costos del escaneo y del tratamiento.
La respuesta oportuna de estos países estuvo arraigada en la conciencia palpable de sus líderes de la gravedad del nuevo virus. El gobierno de Vietnam reforzó los controles fronterizos y colocó a los hospitales y departamentos de salud locales en estado de máxima alerta frente a los nuevos casos de neumonía el 3 de enero –antes de la primera víctima fatal en China y sólo tres días después de la confirmación del brote allí-. Los primeros casos de Vietnam se registraron el 23 de enero, y la situación parecía estar bajo control hasta una ola adicional de casos generada por turistas extranjeros y viajeros y estudiantes que regresaban al país. Aun así, Vietnam manejó tan bien la crisis que evitó convertirse en un punto candente.
Quizá lo más destacable, a diferencia de Corea del Sur, que ha invertido fondos considerables en un testeo agresivo, o Singapur, que ha establecido una fuerte vigilancia epidemiológica, Vietnam ha seguido una estrategia de bajo presupuesto que ha resultado igualmente efectiva. A pesar de las expectativas de altas tasas de transmisión, debido a una frontera compartida con China y al alto volumen de comercio bilateral, Vietnam ha registrado sólo una quinta parte de las infecciones que tiene el tan elogiado Singapur, sin ninguna muerte reportada hasta la fecha. Nuestro estudio reciente sobre las políticas de Vietnam contra el COVID-19 atribuyó el éxito inicial del país a la hora de desacelerar la tasa de infección al foco que pusieron las autoridades en la comunicación y en la educación pública a través de plataformas tecnológicas y un rastreo sistemático de los portadores patógenos.
El 65% de los 96 millones de habitantes de Vietnam están online y esto permitió que los medios oficiales y las redes sociales (60% están en Facebook) compartieran exitosamente información sobre el nuevo virus. En una época en que es difícil rastrear y frenar la difusión de información errónea o desinformación, entender la amenaza, particularmente su tasa de contagio, ha sido clave para que los ciudadanos estuvieran dispuestos a cooperar, ya sea a través del distanciamiento social o del autoconfinamiento.
Desde el 3 de enero, los medios vietnamitas vienen describen a la enfermedad originada en Wuhan como una neumonía “extraña” o “misteriosa”. Entre el 9 de enero y el 15 de marzo, se publicó diariamente un promedio de 127 artículos sobre el tema en 13 de los sitios de noticias más populares, lo que dejó poco espacio para que se propagaran rumores y noticias falsas. Como resultado de ello, los vietnamitas en general no han visto al COVID-19 como otra gripe estacional más, sino como una enfermedad grave tan amenazadora como el brote de 2003 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS). La experiencia de la población con el SARS, así como con la gripe porcina y aviar, han ayudado a moldear las percepciones del COVID-19, y probablemente esto haya influido en la voluntad de respuesta de la gente.
El rastreo integral de contactos funciona solamente cuando los individuos entienden la urgencia de la cuestión y están dispuestos a brindar una descripción honesta y detallada de sus viajes e interacciones. Esto es válido inclusive en países bajo un régimen de partido único. En Vietnam, los ciudadanos han compartido voluntariamente información de salud personal a través de una aplicación lanzada por el gobierno llamada NCOVI. Se ha convertido en la aplicación gratuita más popular en Vietnam desde su lanzamiento el 10 de marzo.
Si bien no hay ningún equivalente vietnamita de las aplicaciones desarrolladas por las comunidades que rastrean los lugares comprometidos o los individuos con síntomas sospechosos, como en Taiwán y Corea del Sur, las plataformas basadas en la tecnología han resultado valiosas. Ofrecen información actualizada sobre el brote y consejos para la prevención de la enfermedad, corrigen rápidamente la información errónea, recogen información sistemáticamente e identifican grupos de casos lo antes posible.
La tecnología también está ayudando a quienes combaten la pandemia. En los tres meses transcurridos desde el inicio del brote, los hospitales locales, los institutos de investigación y las universidades han creado plataformas confiables para rastrear casos de cuarentena por COVID-19, aumentar la producción de desinfectantes para manos, publicar descubrimientos clínicos importantes sobre la enfermedad y desarrollar kits de prueba de bajo costo para el virus que la causa.
Las inversiones en mitigación y respuesta pueden adoptar otras formas simples, pero a la vez potentes. La canción “Ghen Co Vy”, que se hizo viral a nivel global (sin intención de broma alguna) después de aparecer en Last Week Tonight with John Oliver, ayudó a generar conciencia pública del nuevo virus y la importancia de lavarse las manos. En particular, cuando las cuarentenas selectivas y obligatorias de todos los viajeros de regreso se hicieron más estrictas a fines de marzo, las actualizaciones y comentarios individuales sobre la disponibilidad y calidad de las habitaciones, alimentos, controles sanitarios y testeo gestionados por el gobierno atrajeron miles de reacciones en Facebook. Cientos de fotos de desayunos, almuerzos, cenas y snacks de medianoche cuidadosamente empaquetados han circulado tan profusamente que el período de aislamiento de dos semanas es percibido favorablemente, lo cual alentó el cumplimiento.
En tanto la pandemia global empeora diariamente y la incertidumbre envuelva a gran parte del mundo, la experiencia de Vietnam demuestra que, al centrarse en una evaluación temprana del riesgo, una comunicación efectiva y una cooperación entre gobierno y ciudadanos, un país de pocos recursos con un sistema de atención médica precario puede gestionar la pandemia. Frente a una incógnita indefinida, un liderazgo decisivo, información precisa y solidaridad comunitaria empoderan a la gente para protegerse –y proteger a los demás.