miércoles, 22 de abril de 2020

INDIA. La planificación social en Kerala controla la crisis del COVID-19

La gestión de la pandemia en el estado indio de Kerala, con cerca de 40 millones de habitantes y gobernado por el Partido Comunista de la India, Marxista (PCIM) está llamando la atención. La semana pasada, The Washington Post publicó una artículo titulado «Cómo el Estado comunista de la India aplastó la curva».
Como señaló el Washington Post, Kerala fue el primer estado indio en tener un caso confirmado de coronavirus. Pero, cuando llegó abril, sus tasas de infección disminuyeron en un treinta por ciento semana a semana. Esto no es un accidente. En las últimas décadas, Kerala ha invertido enormemente en educación y atención médica pública, lo que significa que el estado lidera a India tanto en alfabetización como en resultados de atención médica. La Organización Mundial de la Salud alabó esto como una base sólida para responder a la pandemia histórica, combinada con una respuesta rápida centrada en «pruebas agresivas, rastreo de contactos intensos, cuarentena más larga y construcción de miles de refugios para trabajadores migrantes».
Otro artículo reciente del New York Times describió el proceso por el cual Kerala se puso al frente del brote donde los estados occidentales más desarrollados se quedaron atrás. Ante los primeros casos utilizaron la tecnología (GPS, cámaras de seguridad…) para rastrear sus posibles contactos poniendo de inmediato a más de 1.000 personas en cuarentena.

Historia de Kerala

Después de que se levantó la prohibición de la actividad comunista, el partido pudo obtener un estatus legal y, tras su elección en 1957, comenzó a implementar una serie de reformas que transformaron a Kerala. De ser uno de los estados más pobres en la India poscolonial paso a ser el que tiene la tasa más alta de alfabetización, igualdad de género, índice de desarrollo humano y esperanza de vida.
La tierra se redistribuyó bajo el lema «tierra para los cultivadores», poniendo fin rápidamente al sistema feudal agrario. También se transformó el acceso a la educación y la sanidad, se crearon salas de lectura, bibliotecas y grupos de debate en las aldeas de Kerala, proporcionando educación política.

«Distancia Física, Unidad Social»

El Frente Democrático de Izquierda, el gobierno de coalición dirigido por el PCIM junto con el Partido Comunista de la India, al igual que está ocurriendo actualmente con el COVID-19, ya dio ejemplo al resto de la India en la gestión de crisis, con una acción estatal rápida y positiva durante las graves inundaciones de la temporada de monzones de 2018.
El mensaje del gobierno ha sido claro, «distancia física, unidad social», enfatizando la necesidad de asegurar que nadie se sienta solo. Se han organizado equipos de funcionarios encargados de establecer contacto telefónico con personas que están aisladas y que necesitan apoyo. El Ministerio de Salud aprendió de su experiencia con la crisis del virus Nipah 2018 y actuó rápidamente, con medidas contra el virus a partir de enero.
La ministra, K. K. Shylaja, comenzó a trabajar para enfrentar la crisis, formando comités y salas de control en todo el estado. Su campaña de «romper la cadena» fue ampliamente publicitada, y se introdujeron quioscos para alentar a las personas a usar desinfectantes para manos y lavarse las manos con agua y jabón antes de ingresar a los edificios. También se tomaron medidas para reducir y prevenir la propagación de la comunidad mediante la publicación de mapas de ruta anónimos de personas infectadas a través de los medios de comunicación principales y sociales.
El seguimiento posterior de contactos impulsados ​​por voluntarios ha permitido a los trabajadores de la salud aislar de manera proactiva a cualquier persona que pueda estar infectada, y se ha pedido a las personas que regresan del extranjero que permanezcan en cuarentena durante 28 días. El gobierno también ha utilizado su aplicación telefónica, GoK Direct, para difundir información como mapas de ruta de personas infectadas, detalles de la línea de ayuda y otros consejos útiles.
El gobierno se ha hecho con el control de un hospital privado utilizándolo como una instalación dedicada de Covid-19, con planes para preparar más hospitales para manejar el brote. Igualmente, se ha apoderado de edificios vacíos y no utilizados para construir centros de aislamiento y poner en cuarentena a las personas que se sabe o se sospecha que han sido infectadas pero que aún no muestran síntomas.
Como las pruebas rápidas aún no son prácticas a gran escala, el gobierno de Kerala se ha centrado en seguir las recomendaciones de la OMS para pruebas «masivas» cuando sea posible. Esto ha significado testar no solo a todos aquellos con síntomas, sino también a quienes han tenido contacto con personas ya infectadas, y hacerlo a un ritmo mucho mayor que cualquier otro estado en la India.
Las organizaciones populares, junto con los trabajadores de ASHA (activistas de salud social acreditados, trabajadores de salud comunitarios para aldeas indias rurales) han formado comités que colaboran para evitar la propagación en la comunidad. El Kudumbasheree, un ala comunitaria cooperativa de mujeres del gobierno local, se ha unido a DYFI, la Fundación Juvenil Democrática de India, para abordar la falta de desinfectante de manos y mascarillas en muchas regiones, y a los presos también se les ha encargado la producción de máscaras.
La facilidad con que los gobiernos locales pueden redistribuir los recursos ha demostrado una ventaja estructural, en comparación con las dificultades que enfrentan algunos gobiernos occidentales. La policía de Kerala, supervisada por funcionarios de salud, también realiza controles de temperatura en las fronteras interestatales y de distrito, así como en estaciones de ferrocarril, aeropuertos y estaciones de autobuses, otra táctica de gestión de pandemias que ha tenido poca aplicación en Occidente.
Otro actor clave en la implementación de medidas gubernamentales son los organismos descentralizados de autogobierno de Kerala: los “panchayats”. A diferencia de muchos países occidentales que han visto la erosión de las organizaciones comunitarias y locales, Kerala las ha reforzado, lo que han contribuido de manera significativa a su respuesta a la crisis. Como en la identificación de las personas mayores, vulnerables y discapacitadas, asegurándose de que tengan alimentos y los insumos diarios esenciales.
El DYFI ha creado un grupo de voluntarios que ayudan a estos “panchayats” y municipios locales con entregas de alimentos provenientes de cocinas comunitarias que Kudumbasheree ha establecido en todo el estado. El Ministro Principal ha insistido en que nadie en Kerala debería pasar hambre, un sentimiento que el Ministro de Salud hizo eco en el parlamento.
Con ese fin, el estado ha prometido un paquete de ayuda de 20,000 millones de rupias (2.5 mil millones de euros) que incluye préstamos y ayudas alimentarias. A principios de abril, se pagarán por adelantado dos meses de pensión de la seguridad social a las personas de edad avanzada, garantizando que los pagos se puedan realizar manteniendo el distanciamiento físico, confiando el pago a las redes cooperativas con voluntarios interviniendo para entregar los pagos a aquellos que no pueden salir de sus casas.
El sector laboral informal, típicamente trabajadores migrantes que forman una gran fracción de la fuerza laboral en Kerala, no se han quedado atrás. En una era de creciente xenofobia, el gobierno ha instado a su gente a tratar a estos trabajadores como invitados. Se han establecido más de 4.600 centros de socorro para asegurar el aislamiento de los más de 100.000 trabajadores migrantes. Las campañas de concienciación sobre virus están a cargo de voluntarios que pueden hablar los idiomas de los trabajadores inmigrantes. Las instituciones educativas como las escuelas y los colegios han sido reutilizadas, y las personas alojadas allí cuentan con elementos esenciales como alimentos, máscaras, jabones y desinfectantes.
Queda por ver si el sistema de salud de Kerala podrá hacer frente a un aumento repentino en los casos, con laboratorios y kits de prueba limitados. Sin embargo, hay una sensación de esperanza de que el estado y la gente puedan superar la pandemia juntos, colocando las necesidades inmediatas de la población por delante de simples indicadores económicos.
Fuente: Tribune UK