martes, 21 de abril de 2020

Decirlo con flores perversas

EL LINCE             17/04/2020


¿Pueden ser perversas las flores? Evidentemente, no. Pero si recurrimos a otro escritor, Ramón María del Valle-Inclán, se pueden juntar las flores del almendro con las historias perversas. Cuando vemos los almendros en flor ya sabemos que llega la primavera. Eso pasa siempre. Y siempre por estas fechas el Fondo Monetario Internacional publica su «informe de primavera». No se le suele hacer mucho caso fuera de los círculos habituales, pero ahora, en plena crisis capitalista, había una expectativa mundial sobre qué diría el FMI.
Y aquí estamos, mezclando las flores del almendro con las historias perversas. Porque el FMI no se ha limitado, como otras veces, a hacer una fotografía de lo existente sino que aventura predicciones para la economía mundial para este año y el que viene. Es decir, está diciendo a los gobiernos que tienen que hacer planes a medio plazo, más allá de la inmediatez habitual. Eso, entre otras cosas, pone de relieve la gravedad de la situación.


Lo que dice el FMI es siempre desde la vertiente capitalista clásica, pero en este caso y dado que no hay una varita mágica sobre cómo va a salir el mundo de la crisis, no ha tenido más remedio que establecer tres escenarios posibles. Sin embargo, los medios de propaganda habituales no los han mencionado sino que se han quedado en lo que el FMI llama «el escenario más probable». Pero, como digo, hay más.
Primer escenario.- El FMI reconoce que «llevará más tiempo del esperado detener la pandemia de coronavirus«.
Segundo escenario.- Plantea la hipótesis de una segunda ola pandémica el año que viene.
Tercer escenario.- Dice que como consecuencia de los dos escenarios anteriores, que se interconectan, «hay que tener en cuenta las hipótesis anteriores» por lo que el escenario real sería que el Producto Interior Bruto Mundial caería hasta el -13’8%.
Como esto desataría el pánico total, el FMI lo oculta tras las flores de los dos primeros escenarios, estableciendo que este año habrá una caída generalizada en todos los países menos los asiáticos (ver China e India) aunque ya para el año que viene se volvería a la «recuperación». Es decir, está obligado el FMI a mostrar la fortaleza del capitalismo global siempre y cuando, claro está, se sigan sus recetas.
Es un juego psicológico perverso: pintar escenarios cada cual más catastrófico para llevarte a donde ellos quieren que estés. O sea, a un cierre de filas y si es con sus parámetros y variables, mejor. Por eso, en varias partes del informe aparece el condicional: «si la pandemia desaparece«. Y si desaparece en una fecha concreta, «en la segunda mitad de 2020«. Pero no solo aquí, sino «si las acciones de política emprendidas en todo el mundo son efectivas para evitar la quiebra generalizada de empresas y una amplia pérdida de empleos«. Si-si…, no hay certezas en el informe del FMI. Aún así, se dice que si se logra todo lo anterior es cuando el mundo volvería a crecer un 5’8% en 2021. Pero hay un pero: «la recuperación será parcial«.
El FMI ha tenido que reconocer lo evidente: que se está en recesión, que no tiene nada que ver con la de 2008 y que se está a las puertas de una depresión como la de 1929. Lo que se lee es textual: «Al igual que durante una guerra o crisis política, existe una continua y grave incertidumbre sobre la duración e intensidad del choque«. Por lo tanto, sus previsiones solo serán posibles si la pandemia desaparece en la segunda mitad de este año. Si no es así, ya no se puede ocultar el hecho de que todo el mundo capitalista está en modo pánico. Y lo sitúa con dos referentes como la guerra y la crisis política. Tomad nota de ello. Es decir, ninguna de esas dos referencias es descartable para el FMI.
Porque, como también se reconoce, «datos mucho peores son posibles y quizás incluso probables«. Por lo tanto, y sin que sirva de precedente, el FMI se ve obligado a reconocer una obviedad: «la prioridad inmediata es la de contener la pandemia» y, pasmaos, «aumentar los gastos de apoyo a los sistemas de salud«. El FMI reconoce así, de forma sibilina y encubierta, que han sido sus métodos los que han llevado al desastre actual porque entre ellos ha estado la destrucción de la sanidad pública. Aunque bien es cierto que aquí no se pronuncia de forma expresa por la sanidad pública, sí subyace a lo largo de todo el texto.
Una parte importante del informe del FMI se centra en el paro, que será especialmente duro en los países mediterráneos. Grecia (22’3%) y España (20’8%) lo vuelven a encabezar, pero la bomba no está aquí sino en EEUU donde el FMI vaticina el 10’4%. A ver, se supone, si hay que hacer caso a las cifras oficiales, que el paro en EEUU es del 3’7% por lo que el FMI lo triplica. Y como es de sobra sabido, las cifras de EEUU hay que cogerlas con pinzas porque en cuestiones de empleo hay mucho informal y mucho escondido debajo de la alfombra. Por eso se dice que casi la mitad de la población de EEUU no tiene unos ahorros superiores a los 400 dólares, por la precariedad del empleo. Por lo tanto aquí está el Talón de Aquiles: la «primera economía del mundo» es la más vulnerable ante la crisis del coronavirus. De ahí el miedo existente en EEUU.
Porque, además, el FMI tiene que reconocer que «la crisis amenaza la estabilidad del sistema financiero mundial» lo que «aumenta el riesgo de que los endeudados no puedan cumplir con sus compromisos, presionando a los bancos«. Y ya sabemos lo que ocurrió en el 2008, que hubo que salir en tromba a rescatar a los bancos (a costa de todos nosotros, recuerdo). Solo que ahora ya no sería gratis para el capital, como en el 2008, porque el FMI intuye que habría disturbios y revueltas sociales si se llegase a esta situación.
Y es por eso que el FMI (y el Banco Mundial) ayer «dieron la bienvenida» a la decisión del G-20 de dar un «alivio temporal» a los países para que paguen su deuda externa. En un rasgo de gran generosidad, el FMI dice: «Defendemos esta iniciativa y estamos comprometidos a tomar todas las medidas posibles para apoyar a los países pobres«.
Tenía razón Valle-Inclán: sí se pueden juntar las flores del almendro con las historias perversas.