sábado, 18 de abril de 2020

100 días



Tedros Adhanom Ghebreyesus, etíope, microbiólogo reconocido, director general de la OMS


Hoy se cumplen 100 días desde que China anunció oficialmente a la Organización Mundial de la Salud el brote de coronavirus en Wuhan. 100 días que han cambiado el mundo, sin la menor duda. Y como os he venido diciendo, ante la ineficacia y derrumbe del muy "democrático" Occidente, las culpas ahora ya no se están dirigiendo tanto hacia China, que también, como a la propia OMS.

La campaña contra la OMS es ya seguida, sin distinción, en todos los países occidentales aunque no se llega, aún, a amenazar con retirar los fondos como sí ha hecho EEUU. Volvemos a lo de siempre, dinero. El capitalismo no entiende otra cosa, y Occidente mucho menos. Capitalismo y ganancias. Es decir, como la OMS nos critica, vamos a dejar de darle dinero y así nos garantizamos que no nos critique. Porque, además, no solo está dirigida por un negro sino que, además, es un negro muy progresista, africano y no hay nada mejor que eso para ocultar nuestro propio fracaso. Aquí, en el Estado canalla más conocido como España, tenéis un buen ejemplo en esto.

Es una muestra, porque no es el único. En Italia están criticando a cuatro bandas, criticando no solo a la OMS sino a China, a Rusia e, incluso, a Cuba. En Francia, son la OMS y China. En Gran Bretaña otro tanto. En Alemania, lo mismo. Ya lo comenté hace tiempo. Los medios de propaganda hacen muy bien su trabajo, sin duda. Pero el péndulo de la historia sigue funcionando, al igual que Foucault demostró con su péndulo en 1851 la rotación de la tierra: la tierra gira, aunque no nos demos cuenta. Y ahora estamos girando hacia el Este y sí nos damos cuenta. Por eso Occidente tiene miedo. Y de ahí las campañas para asustar.

La crisis sanitaria es histórica; la económica, también. Pero por este orden. Aunque el capitalismo invierta los términos porque le interesa lo segundo y no lo primero. Pero como la realidad es tozuda y no se puede ocultar, hay que desviar la atención. Y como lo de China ya hace aguas por su comportamiento solidario (y también comercial), hay una víctima más propiciatoria: la OMS. Porque la gente no sabe lo que es, en primer lugar. Y a alguien hay que culpar no vaya a ser que nos culpen a nosotros, dicen. Es el nuevo chivo expiatorio de Occidente ante su desastrosa gestión.

Y la crítica no es solo contra la OMS como institución, sino contra su director general en particular. Un ejemplo.

Este hombre es Tedros Adhanom Ghebreyesus, etíope, microbiólogo reconocido, director general de la OMS. En él se están personalizando todas las críticas. Pero...

Está la historia, que la histeria Occidental olvida porque parte del desconocimiento de la gente. El aquí y ahora, sin tener en cuenta el pasado. Y el pasado está ahí, muy cerca.

En 2009, sin ir más lejos. El año de la gripe porcina (que se originó en EEUU, por cierto, en California para ser más exacto) y a la que nadie llama "gripe estadounidense" como sí hace EEUU con "el virus chino". Ese año la directora general de la OMS era Margaret Chan, de Hong Kong, y fue apoyada para el cargo por todo Occidente, también por China. Cuando se extendió la gripe porcina se acusó a la OMS de ser "demasiado alarmista". Cuando se logró controlar, habían muerto entre 150.000 y 575.000 personas, cogiéndome tanto a la banda más baja (la de los gobiernos) y la banda más alta (la de los epidemiólogos).

En 2014 ocurrió el brote de ébola en África occidental. También era Chan la directora general, reelegida. Se acusó a la OMS de "arrastrar los pies" a la hora de declarar la emergencia sanitaria aunque el número de muertos fue mucho menor: unas 11.000 personas.

¿Se podría argumentar que se sigue la estela de crítica contra la OMS iniciada con el ébola? Para nada. Porque entonces no hubo ataques personales contra la directora general, y ahora sí. Esa es la diferencia. Y son ataques, también, racistas. "Soy una persona negra, y muy orgullosa de ello. No me importa que me llamen negro. Lo soy". Esta ha sido la respuesta del director general de la OMS. Y por ello la Organización para la Unidad Africana ha acudido en bloque a defenderle. Seguro que era algo que los occidentales no esperaban. Porque, de rebote, se refuerza la unión africana en estos tiempos y si ya la OUA había dado un paso crucial al pedir ayuda a China con la pandemia, a partir de ahora será mayor. Porque lo que ha dicho la OUA es clave: "África ha sido insultada". Esto es, también, Occidente. El colonialismo occidental que subyace en su comportamiento.
La prepotencia y arrogancia neocolonial de Occidente es eso, neocolonial. Es evidente que la OMS no es perfecta, que se puede y se debe criticar su papel -en ocasiones subordinada a los intereses de las grandes farmacéuticas, es decir, a los gobiernos (especialmente EEUU) que defienden a las farmacéuticas- pero no hay que olvidar que desempeña un papel de coordinador más que otra cosa. La campaña de Occidente contra la OMS enmascara que Occidente, el muy "democrático" Occidente, se está hundiendo en su misma mierda. Especialmente, EEUU, cuya actitud frente al coronavirus es, ya, la peor del mundo. Porque a día de hoy son 432.438 los afectados y 14.808 los muertos los que se contabilizan (si es que hay que hacer caso de sus cifras, por utilizar el mismo criterio que ellos utilizaron con China). Y subiendo.

Lo he dicho y lo repito: Occidente actúa con tres arrogancias, racial, cultural e ideológica. Las tres se resumen en una sola cosa: neocolonialismo. Por eso tiene miedo por lo que está ocurriendo, porque se diluye su poder, porque cada vez son menos quienes le siguen. Y por eso tiene miedo, además, a lo que ocurra este 2020 en la ONU y sus agencias.

Adiós, Occidente, adiós.
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