martes, 26 de noviembre de 2019

PROCESO DE LA DICTADURA FRANQUISTA A LA CLASE OBRERA ESPAÑOLA

PROCESO 1001/73. (crónica periodística de los hechos acaecidos el 20 de diciembre de 1973 y comentarios al respecto)

(Federico Rubio Herrero)

El control de los sindicatos fue uno de los instrumentos clave entregados por Franco a la falange, cuyas jerarquías monopolizaron los cargos dirigentes de la organización sindical. Las primeras elecciones sindicales se celebraron en 1944 con un amplio despliegue propagandístico que no pudo evitar el asco, el hastío, la desidia y la abstención de los trabajadores. La aparición, a finales de 1950, de los primeros jurados de empresa, más la posibilidad de los cargos sindicales de participar en las negociaciones de los convenios colectivos y del auge extraordinario del movimiento obrero, sobre todo con motivo de las grandes huelgas mineras asturianas de 1962, que son las que impulsan la evolución de las primeras "comisiones espontaneas", en un movimiento organizado de oposición de los trabajadores a la dictadura y a su sindicato oficial, crean entre los trabajadores una corriente política y hace,  como expone el historiador francés Max Gallo, que los militantes comunistas y los obreros católicos antifranquistas se inserten en ellas. El partido comunista con su táctica y estrategia "entrista" tratará de extenderlas y generalizarlas. En enero de 1969, un día después del asesinato del estudiante de derecho Enrique Ruano, se declara el estado de excepción en toda España y se ilegalizan las comisiones obreras (que por otra parte nunca estuvieron legalizadas), decretandose redadas masivas en todo el país con cientos de detenidos. En 1972, después de los graves hechos acaecidos en El Ferrol, durante una huelga general, con el resultado de dos obreros muertos y más de 35 heridos y con la cúpula gallega de las CC.OO detenida (Pillado, Riobo, Amador Neus, Ameiros), la coordinadora general del sindicato en Madrid es detenida en pleno en el convento de Los Oblatos de Pozuelo de Alarcon. Los diez sindicalistas detenidos permanecieron encarcelados hasta la celebración del juicio, más de un año, en lo que se llamó "el proceso 1001".

Y hoy, en medio de un gran despliegue policial para evitar incidentes, entre las concentraciones fascistas por la muerte de Carrero Blanco, y los acusados del proceso, comienza la vista en Madrid, con retraso, ante el TOP (Tribunal de Orden Publico) y su presidente José Mateu Canovas.

Los acusados son: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Eduardo Saborido, Fernando Soto, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santisteban, Marcos Muñoz Zapico, Luis Fernandez Costilla y Francisco Garcia Salve. A todos ellos se les acusa de pertenecer al ilegal, clandestino y subversivo sindicato de Comisiones Obreras.

Los acusados establecen una estrategia para la defensa jurídica buscando, en primer lugar, que participarán, a través de los destacados juristas que se ofrecieron, todas las fuerzas políticas y personalidades partidarias de la democracia. Marcelino Camacho, propuso que le defendiera Joaquín Ruiz Jimenez, que representaba, además, al grupo de democratas-cristianos. Eduardo Saborido, propuso a Adolfo Cuellar. Fernando Soto, propuso a Alfonso Cosio. Francisco Garcia Salve a José María Gil-Robles. Miguel Ángel Zamora a Francisca Sauquillo. También están Enrique Baron, Cristina Almeida, Guillermo Garcia Lacunza, Marcial Fernandez Montes y José Manuel Lopez. Josefa Motos representa como procuradora a siete de ellos.

Las grandes organizaciones sindicales internacionales, FSM, CIOSI, CMT, varios premios nobel, la Asociacion Americana de Derechos Civiles, Amnistia Internacional y numerosos intelectuales como Arthur Miller, piden la libertad para los acusados.

Asimismo, han llegado representantes de la CGT y CFDT francesas, CGIL, UIL y CISL italianas, TUC del Reino Unido. Además de representaciones de Canada, USA y otros países.

La comisión de observadores extranjeros integrada por cuatro juristas norteamericanos, dos canadienses, doce italianos, siete franceses, cuatro ingleses, un belga y un alemán de la RFA, con cluyo un informe en el que se dice:"es increíble que la acusación pueda sostenerse sin prueba alguna".

Fuente: Federico Rubio Herrero (Cronologia mundial durante el tardofranquismo y la transicion 1973-1979) pags. 57, 58 y 59.